miércoles, 3 de abril de 2013

SEGÚN DARÍO 18:07

LAS FRUTAS DE LOS TAÍNOS (Primera parte)
Por Rafael Darío Herrera
El autor es historiador y educador universitario. Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.


Por medio de los cronistas de Indias los dominicanos hemos podido conocer las innumerables y deliciosas frutas que degustaron nuestros antepasados aborígenes. Algunas de ellas se hallan en extinción mientras otras han logrado perdurar. Gracias al legado de los cronistas de Indias (Las Casas, Oviedo, Pané, etc.) se ha podido conocer el uso y valor que le atribuían los taínos a dichas frutas. Comenzaremos por las más conocidas y luego nos referiremos a las frutas introducidas durante el proceso de colonización que se inició a partir de 1492.

La guanábana (Anona muricata), que en otros países recibe otros nombres, es descrita por el cronista Fernández de Oviedo como una “fruta hermosa e grande como melones en la grandeza y verdes (…). Esta comida o manjar se deshace luego en la boca, como agua, con un dulzor bueno”. El Padre Las Casas también resaltó las cualidades de esta fruta en su Apologética historia: “Hay otra en la isla que llaman guanábanas, la penúltima sílaba breve, que son tan grandes como bolas de jugar birlos; la corteza tienen verde clara y unas como tetillas de niño, con unas espinas en ellas; lo de dentro y que de comer, algo amarillo y como un muy maduro y tierno melón. Son muy sabrosas y con un poco de agro que le da el buen sabor; hay en cada una que comer dos hombres”.

En el país se conoce también la guanábana cimarrona (Annona glara L.) que carece de pelos en su cáscara. Los taínos la denominaban “cayur”, nombre con el cual se le conoce todavía en Puerto Rico mientras los dominicanos la llaman bagá o mamón de perro.

Una segunda fruta ampliamente conocida en el país, y a mi juicio una de las sabrosas, es el anón (Anona squamosa L.). Es sumamente fácil de cultivar y otrora abundaba en todos los patios dominicanos. Conservo una planta en mi casa pero para poder comerme una fruta debo disputársela a las aves (ciguas) que visitan diariamente mi patio. Según Oviedo nuestros aborígenes lo estimaban mucho y lo tenían como uno de los mejores árboles. Las Casas valoró la fruta como “buena y suave, muy sabrosa… No es otra cosa sino como una bolsa de natas o mantequilla”. Es una fruta rica en calcio, fósforo y vitamina C. Pero ojo, debido a la gran cantidad de azúcares que contiene debe ser consumida con moderación por los diabéticos.

El mamey (Mammea americania) es una fruta muy poco conocida. El cronista Oviedo la calificó como “uno de los más hermosos árboles que puede haber en el mundo”. En el parque de la comunidad homónima (Los Hidalgos) existe un árbol de esta fruta para quienes en el algún momento transiten por allí hacia la playa la Ensenada.

La pitahaya (Hylocereus undatus britt et rose). Fray Bartolomé de las Casas la valoró como “sabrosa y fresca” en tanto Pedro Mártir de Anglería la ponderó como de “sabor agridulce como el de la granada”. se vende en los supermercados dominicanos.

La guayaba (Psidium guajava). Por la cantidad y calidad de los nutrientes que contiene desempeñó un papel crucial en la alimentación de los taínos. Oviedo distingue dos especies de guayabas. Una de gran tamaño, parecida a la que se importa en la actualidad, y otra amarilla cuando está madura y de color rojo en su interior. La introducción de la ganadería durante la época colonial incentivó el crecimiento de esta fruta en toda la isla. Según la narración de fray Ramón Pané era el fruto que comían los taínos desencarnados durante las noches. Algunos especialistas han considerado a la guayaba como una de las completas en cuanto nutrientes se refiere.

Nuestros taínos también consumían de manera abundante el jobo (Spondia nombin), conocido también como ciruela, ciruela amarilla, ciruelo, jobo de puerco y joroban. Era un fruto sagrado pues su fruto maduro representaba el sol. Según Pané los taínos tenían la creencia de que los jobos eran personas convertidas en árboles por el sol. Los españoles, que introdujeron aquí la ciruela morada, lo llamaban mirobalano. Oviedo se refiere a ella como una fruta buena, de buen sabor y olor; manjar de buena digestión y “aunque se coman mucho, se come poco”.

La lechosa (Carica papaya L.) es otra de las frutas precolombinas; su nombre taíno era papaya y en Puerto Rico todavía se le conoce con este nombre. Es una fruta bastante completa y efectiva para la buena digestión. Al parecer la fruta era bastante apreciada por los taínos y luego por los colonizadores españoles.

De acuerdo con Oviedo la uva de playa (Coccoloba uvifera Lin) era de buen comer aunque se consumía poco porque su semilla era muy grande. Cuando escaseaba el papel de escribir, los españoles emplearon las hojas de este árbol para escribir mediante el uso de un alfiler.

Los taínos emplearon la jagua (Génipa americana L.) para pintar su cuerpo de negro. También la utilizaron para dibujar en las cavernas y para teñir telas de algodón. Para Oviedo la fruta era buena de comer y con ella los indígenas preparaban agua con la cual se lavaban los pies cuando se hallaban cansados. Bernardo Vega considera que debido a su mal olor y fuerte saber es probable que los taínos solo comieran esta fruta cuando se hallaban hambrientos y carecían de otras opciones.

Por último, debemos referir hicaco o jicaco (Chrysobalanus icaco) que abundaba en las playas y en la desembocadura de los ríos, razón por la cual Oviedo se refirió a ella como árbol amigo del aire de la mar, en tanto para el Padre Las Casas “lo de dentro, que se come, es blanco y sabroso”. Y resalta la importancia del hicaco para los taínos: “Ninguna fruta ni árbol, los indios desta isla, y aun de las demás islas, tenían cuido sembrar ni plantar después de su pan y ajes y batatas, y el axí, que es la pimienta, y el maíz, y las otras raíces que se han dicho, sino solo arbolillos de las manzanillas, con que cuando se sentían enfermos se purgaban, y nosotros acá, desde que lo supimos, nos purgábamos”.

6 comentarios:

  1. Dario,que gusto me da saludarte por este medio,pregunto por ti siempre.Mi correo es jrgomarte@hotmail.com. Te dejo que me voy a comer una PAPAYITA. Un articulo muy saludable. Jochy Reyes.

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  2. Oye, el que se dedica alimentarse sólo con esas frutas, no se muere nunca; en mi caso , sé que mi cutis, siempre me mantendría rosadito y con brillo juvenil. Gracias, Darío, por esa cátedra .

    Rolando Espinal

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  3. Gracias Jochy por el comentario. Te escribiré. A Cuchara que no se le antoje comer un anón.

    Rafael Darío Herrera
    rdherrera18@gmail.com

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  4. Rafael Darío,... apreciado tocayo por lo de Nelson Rafael,... con este hermoso y sustancioso trabajo que nos presenta, me trajo a colación las investigaciones realizadas hace más de dos décadas para originar mi libro de bolsillo " Frutales Utiles y Medicinales", cuyas informaciones permitieron su viable impresión.

    Los frutos por ti mencionados previamente, constituyen rica fuente de enormes cantidades de nutrientes esenciales y reúnen cualidades altamente medicinales actualmente comprobadas por la Ciencia, siempre y cuando los aprovechemos frescos, en su estado natural, y en su exquisita madurez.

    Me atrevo a adelantar que la segunda parte que nos proporcione, continuará privilegiándonos con este sustancioso aporte, ya que el intercambio de Occidente con el "Nuevo Mundo", facilitó también, la transferencia de ambas culturas alimenticias ignoradas obviamente por muchos siglos.

    Gracias por estas nobles y preciadas intenciones en pro de nuestra indiscutible orientación en esos valiosos aspectos.

    Con la mayor deferencia,... Nelson Rodríguez Martínez (Cuqui);nelsonrguez@hotmail.com

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  5. Muy bueno e instructivo. Una manera agradable de ampliar conocimientos y adquirir otros nuevos. Gracias, Rafael Darío.

    Me sorprende que hayas utilizado tanto los nombres comunes, como lo nombres científicos de las frutas comentadas en tu artículo.

    Un abrazo,

    Fernan Ferreira.

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  6. El artículo de Rafael Darío me trajo el recuerdo del viejo mercado municipal de Mao, donde me llevaba mi tia Griselda y había que comprarme un anón renegrido por la maduración. Pocas personas han visto o probado el mamey, que me parece que es como los cubanos llaman al zapote.
    Guarionex Flores

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