sábado, 28 de febrero de 2015
YO ME ACUERDO…
Por Evelio Martínez.
Corría el año 1956, cuando se produce mi ingreso a la Escuela Apostólica de los Misioneros del Sagrado Corazón (Seminario), en San José de las Matas. Atendía yo el deseo de mi padre, Sr. Clemen Juan Martínez, de tener dos hijos médicos, uno para el cuerpo y otro para el alma. El del cuerpo era uno de mis hermanos mayores, que en ese tiempo ya era médico famoso, egresado de la Universidad de la Sorbona, en París, Francia, y ejercía como neurocirujano en el Hospital Notre Dame, de la ciudad de Quebec, en Canadá, el Dr. Sonis Napoleón Martínez Vanderhorst. El médico del alma, sería yo.
Los misioneros del Sagrado Corazón habían ordenado como sacerdote a un joven de Mao, pueblo de donde soy nativo, el Reverendo Padre Rogelio Delgado Bogaert (ya fallecido), quien al regresar de Canadá, con su prédica desde el púlpito, contribuyó a despertar en mí, lo que consideraba mi vocación, y además, como mis padres carecían de los recursos necesarios para costear mis estudios en la Escuela Apostólica, el Padre Rogelio consiguió que su madre, Doña Jeannette Bogaert, me pagara los mismos. Así se produjo mi ingreso al Seminario.
A finales del año de mi ingreso (1956), llegó al Seminario, una tarde lluviosa y muy nublada, un joven sacerdote, con un sombrero de alas anchas, su sotana y unos lentes “fondos de botella” que le daban un aire de profesor universitario. Lo recibimos en el comedor, a la hora de la cena y nuestro Rector, el Padre Marcelo Trotier, M.S.C., lo presentó y dijo: “el padre Emiliano Tardiff acaba de venir del Canadá a integrarse como misionero en la República Dominicana y será nuestro guía en los diferentes programas de esta recién iniciada Escuela Apostólica. Denle su apoyo y solidaridad y él corresponderá a sus gestos con humildad, gracias”. El Padre Emiliano sólo saludó con unas breves palabras, pues aun no hablaba mucho español.
Yo comenzaba una vocación que mi padre me inculcó y el Padre Rogelio la había adornado con su presencia y sus sabias enseñanzas. Estaba allí, a los pies de nuestra Señora del Sagrado Corazón, presto a servirle como misionero de su Hijo y a conocer su camino y sus ejemplos. Pero, detrás de mí llegaba un joven sacerdote que había escogido mi país para ejercer su misionera labor, también en nombre de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, pero en él se conjugaban su recia vocación de servicio, el amor a su misión encomendada y una fe granítica en ésta, que le adornaban, y que además transpiraba.
Fue nuestro mejor guía y compañero durante los dos años que estuve en el Seminario. Era el único pelotero que jugaba con sotana, y el play de San José de la Matas se llenaba los miércoles, día de la semana en que los seminaristas jugábamos con los jóvenes del pueblo para ir a ver “el pelotero con sotana”, el Padre Emiliano.
El año siguiente, el Padre Emiliano pasó a ser profesor de latín y de griego, a la vez que desempañaba la función de guía a medio tiempo. Mi vocación sacerdotal sucumbió y abandoné el Seminario en el segundo año de latín. Desafortunadamente, perdí el contacto con los Misioneros del Sagrado Corazón, por razones ajenas a mi voluntad.
Durante mi exilio en los Estados Unidos de América, en la década de los años 70’s, me enteré (y ya conocía de su carisma) que el Padre Emiliano oficiaría una misa de sanación en una parroquia del Alto Manhattan, en New York. Me preparé y asistí a la misma y cuan grande fue mi emoción, cuando en la sacristía de la iglesia, el Padre Emiliano me recibió, hablamos y me dio su bendición. En aquel corto tiempo recordamos su llegada al Seminario y pasamos revista a tantas anécdotas vividas. Salí reconfortado y hoy aún siento su bendición sobre mí, así como su presencia permanente en mi camino. Desde entonces, sí seguí su trayectoria, sus retiros de evangelización y sus prédicas en 72 países de los cinco continentes.
A mi regreso a la República Dominicana solía ir a verlo en la iglesia de la Anunciación y llevarle enfermos, a quienes recibía como si fueran a servirle un banquete. De New York vino un jovencito, hijo de unos amigos míos, que tenía un cáncer terminal. Yo se lo llevé al Padre Emiliano y los dejé solos. Cuando Ernestico (que así se llamaba el jovencito) salió, me dijo: “don Evelio, yo me “fricé”. Ese sacerdote me dio corriente positiva y me siento como cuando estaba sano”. Yo le contesté: “tú estabas delante de un santo, un escogido por Dios para sanar en la tierra”. El jovencito falleció muchos años después.
El padre de una amiga mía de muchos años y que tenía muy buena posición económica, contrajo una enfermedad terminal, se enteró de mi amistad con el Padre Emiliano y ya en cama de muerte me mandó a buscar y me dijo: “si tú me traes al Padre Emiliano, te voy a hacer un gran regalo”. Hablé con el Padre Emiliano y me dijo que lo fuera a buscar al día siguiente a las 10:00 AM. Llegué a las 9:30 a la Iglesia de la Anunciación y me dirigí a adorar el Santísimo mientra esperaba por el Padre Emiliano.
Partimos en mi carrito y entre conversaciones y remembranzas, el Padre Emiliano me dijo: “Evelio, te estás ganando el cielo. Estás llevando la palabra del Señor a los enfermos y estás contribuyendo a su salvación espiritual”. Yo le contesté “amén”. Después de recibir al Padre Emiliano, el padre de mi amiga rebozaba de paz y alegría, y en recompensa, me ofreció el dinero necesario para cambiar mi carrito. Rechacé la misma y le dije que en cambio, le donara ese dinero a la Iglesia de la Anunciación, lo cual hizo con mucha satisfacción.
El 9 de Junio de 1999, cuando recibí la noticia de que el Padre Emiliano Tardiff se había dormido en la paz del Señor, sólo atiné a decir: “ha muerto un santo. Estoy seguro que en el cielo seguirá intercediendo por nosotros. Amén”. Siga leyendo...
martes, 18 de junio de 2013
YO ME ACUERDO…
Por Evelio Martínez
A Conrado Euclides y Miriam Oneida Morillo, hijos mimados del héroe y mártir Euclides Morillo.
“La historia es luz, razón de la verdad, testimonio de los tiempos".
Nació en Mao, provincia Valverde el 1 de Septiembre de 1936, tercer hijo de Silvio Morlllo y Mercedes Martínez. Casó con la Sra. Lina Gebhard con quien procreó a Conrado y Miriam. Su adolescencia transcurrió en el Barrio de "Los Vargas" junto a sus amigos Ninguito, Adalberto y el célebre Chanfla Vargas y su primo Juan Pablo Martínez. El Teatro Jaragua siempre lo recordaba como referente de un pueblo progresista.
Era yo un adolescente cuando lo conocí; la clave fue mi hermano Juan Pablo, su pana, su primo, su compañero de infortunio y aventuras. Ellos se llamaban "Chaval" y recorrieron Mao y Esperanza para recalar en la Capital por los predios de la María Montez y Juan De Morfa. Eran tiempos duros y de lucha clandestina contra la tiranía Trujillista. Estos dos jóvenes no eran indiferentes a este estado de cosas.
Eran, como casi todos los jóvenes, parranderos y vivarachos, pero la labor de carpinteros de la construcción les conectó con un familiar del ingeniero de la obra que le dio a conocer los planes y programas del movimiento 14 de Junio. Poco a poco se fueron envolviendo en la lucha contra la tiranía y así participan en labores revolucionarias. Se produce el ajusticiamiento del Tirano y los aires de libertad y los aprestos políticos semi-clandestino. Juan Pablo es seleccionado para ir a recibir entrenamiento político militar a un país de la órbita socialista pero por cuestiones ajena a su voluntad le da la oportunidad a Euclides, que aprovecha para constituirse en un técnico en armas de todos los calibres.
Euclides participa en todas y cada una de las actividades del catorce; en algunas ocasiones cae preso y recluido en la cárcel de la Victoria hasta 1964 que lo liberan y se incorpora a la tarea revolucionaria del movimiento 1J4.
Estalla la Revolución de Abril del 65 y Euclides junto al 1J4 participa en primera fila en los primeros combates que se originan en la capital. Su participación en la fábrica de clavos y Transportación le valieron la admiración de sus compañeros por el coraje y valor con que enfrentaba al enemigo. Se produce el repliegue de nuestras fuerzas a Ciudad Nueva y el 1J4 se agrupa en la calle José Gabriel García esquina Estrelleta.
El 18 de mayo en la mañana yo fui al comando a ver al "Chaval", como yo también le decía. Lo encontré que salía medio atropellado junto a esa montaña de patriotismo el también maeño, Juan Miguel Román. Me saludó y me dijo: “Chaval va a pasar algo grande váyase al Copello”. Y se marcharon casi corriendo junto a otros compañeros. Yo le seguí y ellos entraron al edificio Copello, en la calle El Conde, donde estaba la Presidencia de la República.
Aquel miércoles 19 era un secreto a voces que nuestras fuerzas iban a tomar el Palacio Nacional. En la tarde desfilaron desde el Copello hasta el Parque Independencia tres pelotones con más de 50 hombres cada uno, cada soldado llevaba una cinta amarilla atada a la manga derecha de la camisa. Yo vi a Euclides desde la acera detrás de Juan Miguel en el pelotón que comandaba el héroe de Abril, el inmenso Coronel Fernández Domínguez y lo seguí hasta el Parque Independencia. Eran días recios los de mayo del 65, días sin descanso en los que la muerte acechaba y se recogían cadáveres en cualquier parte de la ciudad, ensordecida por disparos de armas de todos los calibres. Recaía sobre todos nosotros la mayor responsabilidad de defender la soberanía vulnerada, respondiendo con plomo la metralla que arrojaban los invasores.
Ellos, nuestros héroes, se disponían a defender nuestros valores patrios y recabar nuestros símbolos. Partieron a las 5 de la tarde, subieron por la calle 16 de Agosto y doblaron por el Callejón Imbert, allí se me perdieron de vista. En las inmediaciones del Copello, en la tardecita escuchábamos los disparos de fusilería y morteros, aquello era ensordecedor. Nuestros hombres estaban escribiendo un episodio más de nuestra historia y con su sangre "noble prendieron la llama augusta de la libertad". Allí aquella noche ofrendaron sus vidas el inmenso Coronel de Abril, Rafael Tomás Fernández Domínguez, el valiente comandante Doctor Juan Miguel Román y cayó mortalmente herido mi compueblano y familiar Euclides Morillo "El Chaval",
junto a otros compañeros.
Casi amanecimos en el Hospital Padre Billini donde llevaron a los heridos incluyendo a Euclides que murió con una estrella en la frente el día 22 de mayo del 65 con tan sólo 28 años de edad. La patria y este país, quizás no sepan todavía que allí ofrendaron sus vidas los hijos más puros, honestos y valientes de toda su historia. Euclides "Chaval", aunque a veces lo parezca, tu lucha no fue en vano, muchos somos los que hemos empuñado tu bandera de lucha, y no descansaremos hasta lograr los sueños de una patria grande y libre como la soñaron tú, Juan Miguel, Fernández Domínguez, Caamaño y Manolo.
Las fotos se agrandan haciendo clic en ellas.
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martes, 11 de junio de 2013
HUMOR MEECIANO – 5
LOS CUENTOS DEL COMANDANTE
Por Evelio Martínez
Cierto amigo mío, al que no voy a identificar, se comió de cena unos chicharrones y después un dulce de coco con leche, y se fue a visitar a una de sus novias. Sentado en la sala de la casa de la prometida se le presentó un dolor terrible en el vientre y un deseo inmenso de "dar del cuerpo". Mandó a su novia a la cocina y rápidamente vació un tarro de la sala y en él depositó su "dolor" o sea se "vació”. Lo tapó de nuevo y se marchó sin volver a dar señales de vida. A los tantos meses la ex novia logró establecer comunicación con el "c_ _ _n" y este muy arrepentido le pidió perdón a todos, a lo que la ex novia le dijo:
--Sí, sí, papá te perdona; mamá también te perdona, pero por favor, ¡dinos donde fue que te c_ _ _ _ _e!
Un cura joven que llegó a una parroquia a sustituir un cura viejo en retiro; el cura viejo había estado en aquel lugar más de cincuenta años y quería que su sustituto fuera alguien que valiera la pena y le dijo:
--“Quiero oírte decir un sermón". El cura joven lo complació. Subió al pulpito y empezó a hablar; ya casi al final se le oyó decir:
-- Y cuando Jesús tomó el avión para ir a Jerusalén.... El viejo le interrumpió y le gritó: "¡Cállese!, en esa época no había aviones". Y el curita le contestó: "¿Que no había aviones? ¿Y pa'qué querían a Poncio el piloto?
Cortitos, pero con "berunte"
--"De modo que te han suspendido en historia, ¿eh? --"¡Claro, me preguntaron cosas de cuando aun no había nacido!"
El barman anuncia:
--"Este coctel es católico.
--"¿Cómo es eso?"
--"Te tomas la primera copa y caes de rodillas".
--"¿De manera que te casas otra vez?"
-- "Sí, con mi cuñada".
--“¡Con tu cuñada!"
-- "Sí, así no tendré otra suegra nueva.
En la ópera: "¡Mira!", le dice la señora a su marido, dándole un codazo. —“Ese hombre está roncando aquí".
--"¿y para eso me despiertas?
Un cochinito le pregunta al padre: --Papá, ¿por qué yo tengo un hueco allá atrás?
--Porque si lo tuvieras en el lomo, serías una alcancía.
Una mujer en mi pueblo, le dice a su marido: --Manuel, vamos a comprarle una enciclopedia al niño para que vaya a la escuela.
-- No ombe, no le compro nada .Que siga yendo a pie, como hasta ahora.
Otra en la Duarte, le dice a su marido: Esmeraldo, cómprame un video.
--No ombe, que video ni qué carajo. Siga lavándose en la ponchera.
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viernes, 24 de mayo de 2013
HUMOR MEECIANO
LOS CUENTOS DEL COMANDANTE - 2
Por Evelio Martínez
ACLARACIÓN DE MECC: No somos responsables si producto de la risa causada por estos chistes le da a usted un "yeyo", comienza usted a hablar en "lenguas" o pasa a formar parte de los "Apóstoles de Evelio", un fan-club conocido por su devoción a la figura del Comandante, por la que abandonan hogar, familia y menesteres "mundanos" para dedicarse a tiempo completo a difundir los chistes de este fenómeno. Su lema es "El mejor contador de chistes desde Verdaguer". Usted puede encontrar a los "Evelianos" en los Malls pasando estampitas de su ídolo y diciendo en voz alta los chistes mas resonados del Comandante. Una última advertencia: Lea los chistes a su propio riesgo.
DE NIÑOS
En un partido de fútbol, de pronto un niño pequeño aparece junto a uno de los espectadores.
-¿Dónde conseguiste un boleto para este juego?, le pregunta intrigado el hombre.
- De mi papá.
-¿Y dónde está tu papa?
- En mi casa, buscando su boleto.
Adivina adivinador: ¿Cómo conseguir que un burro sea burra? Fácil, se encierra en un cuarto al burro hasta que "se aburra".
DE ADULTOS
De pie frente al edificio donde vive, un hombre de edad avanzada y con algunos tragos de más empieza a tocar el timbre de cada uno de los departamentos. Cuando lo hace en el primero, pregunta:
- Disculpe, ¿es Ud. casada?
-Sí, contesta la mujer.
-¿Y está su marido?
-Sí, aquí está.
Al tocar el siguiente timbre, vuelve a preguntar.
- Perdone, ¿es Ud. casada?
-Sí, responde una voz de mujer.
-¿Y está su esposo?
- Sí, aquí está.
-Gracias.
El hombre sigue tocando, hasta que llega al último timbre.
-Disculpe, ¿es Ud. Casada?, inquiere.
-Sí.
-¿Y está su marido?
-No, ¿por qué?
-¿Podría bajar a ver si de casualidad soy yo?
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miércoles, 10 de abril de 2013
YO ME ACUERDO…
Por Evelio Martínez
“La historia no puede ser letra muerta, ni un libro cerrado”. Anónimo.
Sus padres llegaron a Mao procedentes de El Cercado, paraje al otro lado del Río Mao. Eran agricultores pobres que “echaban días” en la Finca Bogaert y vivían en la calle Capotillo No. 11. Eran Toribio Reyes y Amantina García. Nuestro personaje nació el 4 de febrero de 1947.
De niño, dispuesto a romper con los moldes de que sólo los mayores podían ejercer el oficio, preparó como pudo su eterna compañera, una caja de limpiabotas y se estableció en un banco del Parque Amado Franco Bidó.
Ha pasado un fracatán de años apenas de aquel primer día y su primera labor. La recuerda para agradecer a los que vieron en él, el valor de construir su propio camino.
La generación surgida en aquella vorágine de la lucha contra la dictadura creó conciencia en aquel chicuelo que ya iba a la escuela por la mañana y ejercía su oficio de lustrar zapatos en el parque, en la tarde. Fabio el Limpiabotas, le llamaban.
Cursó los estudios primarios con notas sobresalientes a la par de su oficio.
Recuerda el primer mitin del Partido Revolucionario Dominicano el 15 de Julio de 1961, en el Parque Amado Franco Bidó y los ansiados gritos de libertad, libertad. Con su herramienta de trabajo al hombro se confundió con los que protestaban, motivado por el depuntar de una nueva esperanza. Siendo limpiabotas se inscribe en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio llegando a ser Secretario de la Juventud, así como dirigente de la Unión Estudiantil Revolucionaria. Vivió la caída de la dictadura, el golpe de estado a Juan Bosch, siempre en el 14 de Junio, y con una pléyade de valerosos hombres como Joseito Crespo, Domingo Almonte y otros.
Se produce la Revolución de Abril de 1965 y Fabio, el aun limpiabotas participa en Mao, su pueblo en todas las escaramuzas y actos que se producen en esos días. Parte a mediado de junio a la capital, en plena Revolución y se integra con otros jóvenes al Comando de Mao y allí recibe entrenamiento en la Escuela de Comando del 14 de Junio.
Me cuenta Fabio: “Mi experiencia y lo vivido y lo aprendido en el proceso revolucionario de Abril arraigó en mí el patriotismo y los ideales de luchar por la transformación socioeconómica, contra el anexionismo y el imperialismo, así como la superación y la liberación de la ignorancia”.
“No me separé de mi oficio y continué el bachillerato y mi lucha en el 14 de Junio, ya como dirigente junto a Domingo Almonte y otros valiosos compañeros. El Dr. Norman Ferreira, quien siempre se fijó en mí, y a quien le agradezco infinitamente, ya graduado de bachiller, me gestionó una beca con el Club de Leones para estudiar en la Universidad Católica Madre y Maestra. Mi condición económica me impedía vivir en Santiago. En 1967 con RD$15.00 en los bolsillos me monté en una camioneta que iba a la capital y aterricé en la Universidad Autónoma de Santo Domingo para inscribirme en la misma, en una carrera que me hiciera profesional. Dormía en el local de la Federación de Estudiantes Dominicanos, mis diligencias para inscribirme encontraban escollos, hasta que un buen samaritano, el Dr. Bosco Guerrero, de Bienestar Estudiantil, pudo inscribirme en la Facultad de Finanzas. Esa no era mi vocación, pero debía entrar, y así al primer semestre me cambié a la Facultad de Medicina mi verdadero sueño idealizado”.
“Eran tiempos de represión y lucha y la universidad era el foco central de las protestas. Yo era miembro del Grupo FRAGUA del que llegué a ser su tesorero. Había alquilado una habitación en Cristo Rey por RD$5.00 y tenía unos 8 días que no podía ir a la misma por el estado represivo y encontrarse la Universidad rodeada por la policía, de la cual no podíamos salir sin ser apresados. Se negoció la salida de los estudiantes y debíamos presentar la identificación que nos avalara como tales, yo sólo tenía un libro de química y la policía decía que yo no lo era, ni lo parecía. Con ayuda de profesores que se encontraban en el chequeo me sometieron a un examen de preguntas y al responderlas, me dejaron ir. ¡Oh sorpresa! Al llegar a la casa donde tenía la habitación alquilada encontré un altar donde se me celebraban los nueve días, porque un estudiante que mataron en esas movilizaciones también se llamaba Fabio. Celebraron mi llegada vivito y coleando, pero perseguido. Tuve que mudarme de ahí por la persecución y el Dr. Arnulfo Reyes me consiguió en un lugar más (¿seguro?), él fue mi bienhechor y mi apoyo. Jochi Reyes me ayudó a mudarme con las pocas cosas que tenía, especialmente libros y revistas”.
“Antes de mi graduación fui nombrado Miembro del Consejo Universitario en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Me gradué de Doctor en Medicina en el año 1978 y opté por una beca a Cuba, que no pudo cristalizar por cuestiones políticas, sin embargo, viajé a México para una especialidad en Medicina Preventiva, a Barcelona, España para una especialidad en Campimetría Computarizada y en Bogotá, Colombia, en Fisioterapia. Así como otros cursos en Madrid, España”.
La inagotable disposición para el trabajo revolucionario y su eficiencia en servir al necesitado han sido en Fabio proverbiales, haciendo que siempre estuviese un paso adelante de los acontecimientos que le han tocado vivir.
Vive en Santo Domingo, en el Ensanche La Fe, junto a su esposa Mónica Ovalle y su hija Kenia Reyes.
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domingo, 31 de marzo de 2013
YO ME ACUERDO…
Por Evelio Martínez
Al inmenso Juan Colón (siendo yo viejo me enseñaste a afinar el alma), orgullo de mi tierra, biógrafo y genial articulista de MEEC, y en él (como ejemplo a imitar), a la pléyade de jóvenes músicos que ha formado y sigue formando nuestro Director y Maestro Alcides Bonilla, el Gran Charata.
I
Un homenaje yo pido / para un músico sincero / él es hijo de Lucero / como lo es Juan Colón / y lleva en el corazón / un pentagrama de sueños / honremos con la razón / a Charata que es maeño.
II
Hagámoslo ahora en vida / no cuando la parca llegue / de los canales y ríos / vamos a hacerle una corona /tejida de arroz y espigas / y de bellos atardeceres / tributémosle a Charata / de la vida los placeres.
III
Ya lo dijo Juan Colón / en su genial do – re – mi / que escribe con tanto acierto / en la página de Isaías / que leemos cada día / y de Mao nos empapamos / reconozcamos a Charata / que es Director a dos manos.
IV
Homenajeando a Charata / reconocemos a Lucero / a Don Emilio y Tontón / Guarocuya y su bombardino / y a mi amigo Rico Luna / a Cucha y su saxofón / a Chicho con su tambora / y a nuestra banda sonora.
V
Una pléyade de músicos / jóvenes y capacitados / Charata ya los ha formado / y trascienden lo local / nuestra banda es la primera / premios ya hemos ganado / tributémosle a Charata / el galardón más preciado.
VI
Llenemos un pentagrama / de alelíes de colores / de sonatas y rapsodias / de merengues, mambos y guajiras / de piano, saxo y vibráfono / para tributarle al Maestro / un homenaje sentido / de un Mao que lo ha querido. Siga leyendo...
lunes, 28 de enero de 2013
DESPIDIENDO A COCOLO
Familiares y Amigos de Cocolo:
Excúsenme, pero yo puedo hablar con propiedad y lanzar a los aires esas cenizas que reposan en este cofre, los recuerdos imborrables de las travesuras de nuestra existencia, que viví junto a mi hermano y compadre Cocolo.
Su casa era mi segunda casa. Sus padres, Manuelito y Doña Silvia fueron mis segundos padres. ¿Cómo negar u olvidar que para aquellos bailecitos de Reyes en el Club Quisqueya, yo iba con los hijos de Manuelito y Doña Silvia Taveras como si yo fuera uno de ellos?
Fuimos clérigos juntos bajo la tutela del Reverendo Padre Fernando Arturo Franco Benoit y brincamos todos los patios aledaños al Parque Amado Franco Bidó, jugando libertad y a los vaqueros. Su guante y su bate de jugar pelota, eran también los míos, y vivimos aquel “guay” de la moda de quién peinara la moña más espectacular, a lo Tony Curtis. Cocolo siempre ganó aquella partida.
Su liderazgo trascendió los mares. Fue líder desde jovencito en este mi pueblo y reunía al grupo de estudiantes en los recreos y a la salida de la Escuela Presidente Trujillo (hoy Juan Isidro Pérez). En el play era el capitán, y hasta “Güeso”, un chinero que vendía naranjas en la escuela, le guardaba las suyas y lo distinguía por encima de los demás.
Salimos casi juntos al exilio, él a New York, yo a Puerto Rico.
Casamos con dos hermanas, Aleida y Rosa María, y entonces se unieron más nuestros lazos de hermandad.
Yo conocí la bondad y bonhomía de Cocolo. Su desprendimiento de todo lo material. Daba a manos llenas hasta lo que no tenía.
Fue un chef famoso y cuantos restaurantes de la ciudad New York contaron con sus servicios y cuantas gentes iban detrás de los sabrosos platos que Cocolo creaba y ofrecía a sus comensales. En el hotel Americana fue líder de los chefs en los prestigiosos banquetes que este hotel ofrecía en sus grandes fiestas.
Me acuerdo que en un viaje que Cocolo dio a este su país (como este último de hoy), el famoso chef dominicano Mike Mercedes, delante de mi le dijo: “Cocolo quédate para que juntos metamos este país en nuestro caldero. Tú eres el mejor chef en comidas frías que he conocido. Quédate Cocolo”. Él no oyó aquella súplica.
Hermanos: hoy traemos a su última morada a un hombre que lo dio todo, que amaba este su terruño tanto, que en una noche de farras le dijo a su cuñado Milcíades: “Panita cuando yo muera, lléveme a Mao a descansar junto a mis padres”.
Cocolo, hoy estamos cumpliendo tu último deseo. Aquí estamos con Milcíades y tus hermanos, amigos y familiares dándote este último adiós.
¡Descansa en paz, hermano Cocolo! Amén.
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viernes, 18 de enero de 2013
DARÁN SEPULTURA A CENIZAS DE COCOLO TAVERAS
Manuel Antonio Taveras Reyes (Cocolo), nació el día 19 de enero de 1942 y falleció el día 22 de septiembre del 2010, ocasión en que sus restos fueron incinerados. El día 19 (sábado) del presente mes, sus cenizas serán trasladadas desde la ciudad de Nueva York al cementerio municipal de Mao, donde recibirán cristiana sepultura junto a sus padres.
Su esposa, Rosa María (viuda) Taveras, sus hijos Carlos Manuel, Emmanuel y Ana Silvia; y sus hermanos y demás familiares, invitan a la misa que se celebrará en la capilla Sagrado Corazón de Jesús de Hatico el mismo sábado 19, a las 9:00 de la mañana, antes de la ceremonia de inhumación.
Que el Señor acoja en su santo seno el alma del popular Cocolo.
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lunes, 31 de diciembre de 2012
YO ME ACUERDO…
Por Evelio Martínez
“Un Pueblo Sin Conocimiento de su Historia, Origen y Cultura es como un Árbol sin Raíces”. Marcus Garvey.
A Papito Mármol afanoso por conocer la historia de su pueblo y quienes la escribieron con su sangre y sacrificio.
A Manito Santana, quien se ha empeñado en plasmar en un monumento los nombres de los luchadores que hicieron posible los gritos libertarios. A los demás, como Ángel Berto Almonte, que se hicieron soldados de la causa.
Ellos soñaron con una Patria sin tirano, con libertad, sin represión donde fluyeran las ideas y se concretaran.
Se retrataba en su mente la inmolación de los héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Eran jóvenes imberbes y se nuclearon para formar una célula que atacaría al régimen de Trujillo con actos terroristas con la puesta de bombas e incendios en objetivos del aparato represivo.
Ellos eran: Freddy Torres, Robinson Fernández, Luis García (Mecánico), Antonio Valera, Cabo E.N Diógenes Báez Espinal (Pellín), Orlando Rodríguez (hijo del Colector de Rentas Internas), Freddy Lora, Francisco Guzmán (Cutaco), Carlos Monción, Nelson García (el del Sr. García), Luis Mariano Ureña (John Luis) y una jovencita llamada Nelsa.
“Yo vi en la fortaleza de Mao los cadáveres masacrados y tirados en la cama de un camión de tres de los héroes de Maimón y Estero Hondo, amarrados con alambre de púas y vi un héroe vivo que decían que era de Altamira y a quien un esbirro de ese lugar le dio dos bofetadas por la cara. También a un joven maeño tratando de cortarle los genitales con un sevillana a uno de los muertos. Aquello encendió en mí, el deseo de luchar contra Trujillo”, dice Robinson.
Continúa su relato: “ya nosotros junto a Milet Haddad, Rafael (Pitifia) Reyes, Manuel de los Reyes (Reyito) Díaz; Ramón (Mon) Ramírez Torres y Yoryi Morel (Borojol) y otros, nos reuníamos en el play de softbol (cerca del cementerio) y mientras jugábamos, hablábamos y comentábamos noticias en contra del régimen”.
“Rafael Romero, Profesor de Educación Física de la Escuela Primaria, quien estuvo preso en La Cuarenta, en Enero del 60, se encuentra conmigo en Boca de Mao, donde apareció asesinado por los esbirros del tirano, Laito Rodríguez, y allí me arengó y me instó a luchar contra el estado de cosas actual”.
“Freddy Torres, que era casi mi vecino me dijo un día 'vamos a matar a Trujillo cuando venga a Mao' ¿Con qué armas?, yo le respondí y él me contestó 'vamos a ponerle una bomba en la Gobernación'. Freddy era empleado de la Gobernación y manejaba permisos para comprar pólvora que se usaba para llenar cartuchos de escopetas de cacería”.
“Descubierto por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) el Movimiento Conspirativo Celular 14 de Junio, el Sargento Muñoz, del G2 Ejercito Nacional y el SIM de Mao rodearon con guardias el play de softbol y allí hicieron presos a Mon Ramírez y a su hermano Papito, Milet Haddad, Fulvio Felipe, Ramoncito Echavarría y Yoryi Morel, que pertenecían a dicho Movimiento”.
“Nosotros continuamos la lucha. Nuestro núcleo que estaba compuesto por el primer grupo de jóvenes que cito en esta narración, era entrenado por el Cabo EN Diógenes Báez Espinal (Pellín). Comenzamos a buscar tubos (niples) en los talleres de la Finca Bogaert y otros utensilios que conseguía John Luis Ureña”.
“Acostumbrábamos a reunirnos en el Charco de los Indios del Río Mao y allí probamos nuestra primera bomba cuyas ondas expansivas se escucharon en el pueblo. Esto ocurre en Febrero de 1961”.
“Comienza la persecución sistemática y los famosos “cepillos” Volkswagen se paraban frente a mi casa. Un día le digo a mi mamá Camelia que le avisen a Freddy Torres pues había un despliegue de guardias y calieses frente a mi casa. Brinco por el patio y cuando voy a salir por la calle trasera, me agarran unos hombres, que dizque eran inspectores del Seguro Social. Me llevan donde el General EN Alcántara a la fortaleza. Allí estaban Alicinio Peña Rivera y Estrada Malleta. Le dicen al General Alcántara: 'ahí está el hombre' y él exclama: '¡pero es un niño!'. Allanaron mi casa y encontraron bombas y niples”.
“Nos hicieron presos a todos los del grupo y por diferentes vías nos llevaron al lado de la Base Aérea Minaya, en Santiago, donde quedaban las oficinas del SIM, con la acusación de que íbamos a matar al Jefe. Al entrar a las oficinas del SIM lo primero que se veía era un letrero de advertencia: 'Por la boca muere el pez'. Allí comenzó la tortura con golpes simultáneos con las dos manos sobre los oídos y simulacros de fusilamientos. De ahí me llevaron a la Fortaleza San Luis, casi al anochecer, me quitaron las esposas y un oficial superior le ordenó al Capitán Talí Cabrera que me amarrara, a lo cual éste se negó en un gesto humanitario”.
“Como a la 1:00 de la madrugada, me regresan a las oficinas del SIM y allí me encuentro con el grupo y Nelson García, que para confundir, lo dejaron libre y a nosotros nos llevaron para La Cuarenta, donde al llegar leímos un letrero que decía Rancho Jackeline”.
“Llegamos seis maeños en diferentes “cepillos” Volkswagen. Éramos Pellín, Valera, Freddy, Porfirio, Luis García y yo. Nos quitan la ropa para meternos en una celda donde había un sanitario y un bombillo siempre encendido, después de darnos golpes y empujones. Dormíamos tres acostados, dos sentados y uno en el sanitario. Nos sacaron al patio desnudos para sentarnos en una calzada, nos retrataron con una camisa a cuadros que nos prestábamos unos a otros, que no sé de quién carajo era. Después de las fotos, nos llevaron a un salón donde había un banco, un escritorio y una silla eléctrica. Comenzaron los azotes con güevo de toro, manguera y silla eléctrica. En el piso había orines, heces fecales y sangre. Me preguntaban por Charlie Bogaert, Milet Haddad, Borojol y Jon Luis Ureña. Sentado en la silla eléctrica, con el bastón me daban corrientazos que me hicieron orinar y vomitar sangre por los golpes recibidos. Me bajaron y me entraron a golpes de nuevo. Volvieron a subirme a la silla eléctrica y me daban corrientazos en el pene, las tetillas y el escroto. Sangrando por boca y nariz y con la vista nublada escuché que un calié le decía a Freddy Torres que se untara mierda de la que había en el piso, a lo que éste se negó. A uno de nosotros, otro calié le dijo: 'te vas a cagar cuando te sientes en la silla', a lo que él le contestó 'no, ya yo me cagué'”.
“Continuaron las torturas, acostados en el piso mojado de orines, sangre y heces fecales. Y a Luis García lo amenazaron con matarlo si no hablaba y denunciaba a los Bogaert”.
“De nuevo a la celda No. 5. Las noches eran interminables y se oían voces y quejidos. Frente a nosotros, y hablando cuando desnudos nos sacaban al patio, conocimos los compañeros de Puerto Plata, San Pedro de Macorís y San Juan de la Maguana, los Heyaime, Recio, Valenzuela y otros. Allí conocí a Manolo Tavárez Justo, cuando desnudos, sentados en un banco del patio nos dijo: 'soy Manolo Tavárez, ¿de dónde son ustedes?' También conocí allí a Josué Erickson, fundador del 14 de Junio.”
"Veinte y ocho días duramos en ese trajinar y con la amenaza al cuello, hasta que nos trasladaron a la cárcel de La Victoria. Allí estábamos en solitarias, pero vestidos y había unos mosquitos que tenían las agujas afiladas. Nos dieron tres latas: una para comer, otra para defecar y la otra para orinar. Eran las tres iguales. Éramos cerca de veinte y cinco los presos políticos en La Victoria que nos sacaban al patio y pertenecíamos a las celdas solitarias No. 6, 7 y 8.”
“De aquel infierno y de la solitaria salimos bajo los aplausos de los demás compañeros. Por recomendación de la OEA, a los diez días de ajusticiar al tirano salimos en libertad. Magullados, adoloridos pero con la moral bien en alto para continuar la lucha y el compromiso con mi pueblo”.
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sábado, 15 de diciembre de 2012
YO ME ACUERDO...
Por Evelio Martínez
Dedicado al Dr. Héctor Brea Tió, quien ha propagado a los cuatro vientos, los personajes, biografías, parajes y costumbres de nuestro Mao
No pretendo escribir una biografía de Don Luis Alberti. Esa tarea se la dejo al Dr. Héctor Brea Tió a quien le unen lazos familiares con Don Luis y además, sabe hacerlo.
Quiero hacer constar aquí la lírica y lo prolífico de las composiciones del autor de “Compadre Pedro Juan”. Merengue que ha caminado por el mundo como un himno popular dominicano, y otros tantos temas que quizás mis amables lectores desconozcan y que voy a citar a continuación:
a) MERENGUES: “Caliente”, “Contigo Mis Amores (Loreta)”, “Compadre Pedro Juan”, “Noche Buena Ven”, “El Martiriqueño”, “Salve Navidad”, “La Enramá”, “Cara Sucia”, “El Pantalón Te Vi”, “Cretona No Má”, “Fiesta”, “Desguañangue”, “Los Cieguitos”, “Morena Ya Lo Ves”, “Puer Pecho No”, “Jiro y Canelo”, “Muchachas de Gurabo”, “La Moda Al Día”, “Qué Medicina”, “Qué Cachimbo”, “El Joyero”, “Merengueando En Piso ‘e Tierra”, “El Tropezón” y “El Jincao”
b) BOLEROS: “La Cita”, “Tú No Podrás Olvidar”, “Anhelo”, “Entre Pinares”, “Rita” y “Luna Sobre El Jaragua”. Bolero este último que fraguó de romanticismo a varias generaciones y que nosotros los maeños supimos bailar cuando nos envolvía con su fuerza musical y el timbre nasal de un Pipí Franco o la voz melodiosa de Rafael Colón diseminaban la lírica alegre de Don Luis Alberti.
Parodiando yo: “Rita, tú no podrás olvidar, que anhelo una cita entre pinares, con la luna sobre el jaragua”. ¡Salve, loor a ti, Don luis Alberti!
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viernes, 23 de noviembre de 2012
YO ME ACUERDO…
Por Evelio Martínez
“¿Que es un hombre sin un sueño?” (Tagore)
Los valores de la solidaridad y la honestidad que se necesitan para generar confianza social han sido la búsqueda que afanosamente ha trillado esta menuda mujer a través de su existencia.
Ella hizo pininos políticos a raíz de la caída de la tiranía trujillista y se enroló en los movimientos que dieron al traste con esa funesta era, como fueron la Unión Cívica Nacional y en particular, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio.
Al lado de una pléyade de valiosos jóvenes maeños como Joseito Crespo, Fabio Rodríguez, Domingo Almonte, Federico y Reyito Díaz, Arismendy Ramos, Arnulfo Reyes, Piculín Fondeur, Papito Ramírez y otros, comienza el trajinar revolucionario de Diana Marmol.
El pueblo elige un gobierno democrático en el año 1962 y siete meses después las fuerzas retardatarias derrocan este gobierno, y al abrirse la trinchera del decoro, el honor y la vuelta a la constitucionalidad, Diana ocupa un lugar señero al lado de los mejores intereses de su pueblo y el Movimiento Revolucionario 14 de Junio.
Cual Juana Saltitopa lleva y trae mensajes entre los perseguidos que se encontraban en la clandestinidad y riega y distribuye panfletos y avisos a la ciudadanía. Revolucionaria a carta cabal.
“Llegaron llenos de patriotismo/ enamorados de un puro ideal/ y con su sangre noble prendieron/ la llama augusta de la libertad”. Resonaban cantores los versos tributarios de la Gesta de Junio, entonado por la muchedumbre. Y allí estaba Diana, magnetizada por el ideal, en traje de multitud, junto a Manolo Tavárez Justo, encarnación de la resistencia.
Ellos sabían dónde estaban las escarpadas montañas de Quisqueya y allí fueron, como dice su himno, “enamorados de un puro ideal”.
Ella se quedó en el llano soñando con los encumbrados picos y una Patria nueva a golpe de audacia y sacrificio.
La historia de heroísmo y entrega, todos la conocemos. Ahí están Las Manaclas, El Limón y otros frentes. Yo sé que Diana sufrió muy hondo el fusilamiento de Manolo y sus compañeros.
Han transcurrido casi 40 años, Diana amiga y vecina mía, servidora ya del pueblo de Mao y sus luchas nos brindó su apoyo, su solidaridad y dedicación como quien regala un beso, un verso y una pasión.
Una lucha sin cuartel contra la opresión, el oprobio, la represión y la barbarie nos vinculó temprano en esos días del despertar democrático. Era yo un joven revolucionario en la clandestinidad y ella cual mensajera de la Patria dominada y esclavizada, llevaba a nuestro escondite las últimas órdenes y una que otra noticia.
Ella sirvió de contacto entre nosotros y un capitán de la Policía Nacional de mala recordación. Un traidor a quien yo había entregado una carta de su primo el Coronel Lora Fernández, desde la Zona Constitucionalista, pidiéndole el apoyo a nuestra causa, algo que aparentó hacer.
Diana nació al lado de mi casa y sus abuelos Papabram y Mamabata eran mis segundos padres. Yo me crié viéndola crecer en nuestro afán diario de fabricar velas de cera, que comercializaban su abuelo y sus tíos.
Era como es hoy, menuda, delgada y despierta. Cabellos castaños y ojos rasgados y bien abiertos como si quisiera ver el horizonte y descifrar los sueños.
El currículum de Diana Mármol comienza con sus primeros estudios con nuestra profesora Antonia Sánchez y las acostumbradas sillitas de guano que cada uno llevaba a la casa de esta consagrada maestra.
Sus estudios primarios, secundarios y universitarios los realizó cerca de su lar querido. Los disímiles cursos, talleres y seminarios realizados por Diana se cuentan por docenas.
Su labor social y su trayectoria de servicios comunitarios le han valido más de una decena de reconocimientos de diferentes organizaciones.
Esta mujer excepcional que con pasos firmes ha hoyado las calles de mi pueblo y ha transitado sin detenerse ante escollo o valladar alguno, ha sido Presidente del Club Interac, del Club Rotario. Presidenta en cinco ocasiones de la campaña para dotar la Biblioteca El Esfuerzo de más de seiscientos libros. Miembro del Comité Organizador (por 20 años) de las Fiestas Patronales. Miembro del Comité de Historia de Mao. Miembro de la Asociación para el Desarrollo de la Provincia Valverde. Promotora de deportes en diferentes disciplinas y otros veinte patronatos, comités y organizaciones de Mao y zonas aledañas.
La participación de Diana en otras luchas y lides, como huelgas, reparto de periódicos, visitas a los presos y su afán revolucionario la retratan como una luchadora innata por la libertad de su pueblo.
Yo Me Acuerdo y su autor quieren en este aniversario de la fundación del Municipio de Mao rendir un merecido reconocimiento por su entrega total a su pueblo, y a tantas obras que la enaltecen. ¡Salve Diana. Honrar, honra!
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viernes, 15 de junio de 2012
YO ME ACUERDO...
Por Evelio Martínez
Los Rodríguez formaban una familia de servicios de generación en generación. Ellos, hijos y nietos de Vicente Rodríguez, quien se cuenta entre los fundadores de la Villa o Hato de Mao por allá, por Los Pretiles. Con su ejemplo de hombre honrado y trabajador levantó una numerosa familia entre los que se cuentan los dueños del transporte de pasajeros del Mao de esa época: Coplé, Ñeño y Pomplín. ¿Quién no conoce las anécdotas de estos consagrados servidores del volante, que nos transportaron hasta Santiago y la capital?
Teodoro Armando Rodríguez (Coplé), padre de mi amigo y condiscípulo Ing. Agrónomo Cirilo Rodríguez (QEPD), de Tomás, Miguelín, Pedrito, Máximo, Yolanda y otros, cuyos nombres escapan en estos momentos a mi memoria, fue también esposo de Doña Niña.
A Coplé lo conocimos como enemigo acérrimo de la velocidad, quizás por su parsimonia y su actuar con lentitud y mesura. Cuentan que en uno de sus viajes a Santiago, de regreso a Mao les dijo a los pasajeros que con él viajaban “agárrense los sombreros que vamos a correr”. El millero no pasó de 15 km / hora. Coplé como esos Rodríguez que imitando a su padre eran “todológos” e ingeniosos era mecánico además de chofer, pero también era músico y tocaba el saxofón. En una fiesta de las que se celebraban en Mao y sus entornos terminado uno de los sets, nuestro personaje se encontraba detrás de un árbol limpiando el saxofón y le drenaba toda la saliva que se había escapado de su boca al soplarlo, al verlo, un contertulio se le acercó y le dijo: “Coplé usted si bota baba por ese saxofón”. Coplé le contestó: “claro, porque es con la boca que yo lo toco, si fuera con el c… botara mierda”.
Los hijos de Vicente Rodríguez fueron: Ñeño, chofer de un carro del año que viajaba a la capital y servía de correo y entrega de envíos a domicilio en Ciudad Trujillo (¡zafa!) y viceversa. Pomplín y Coplé quienes también transportaban pasajeros a la capital y Santiago, es decir que de los hijos de Vicente, tres prestaban el servicio de transporte de pasajeros.
Adolfo Rodríguez, hijo también de Vicente nos hizo vivir momentos fantásticos que evocamos inmersos en las películas de Sabú, Tarzán, Charles Starret, Flash Gordon, y otras tantas cintas en blanco y negro. Es que Adolfo era quien manejaba el proyector de películas en el teatro Jaragua y cuando por mucho uso esas cintas se rompían y se interrumpía la proyección, le gritábamos a todo pulmón: “Adolfo muñequito” o cuando se repetía a velocidad la misma, zapateando en el piso de madera del teatro voceábamos “arriba, abajo m…”.
Aquel personaje que anunciaba las películas y que apodábamos Mariachi, voceaba a través de unas bocinas instaladas en lo alto del teatro Jaragua y que se escuchaban en todo el vecindario anunciando la película de ese día y con música y canciones de ese tiempo, complacía peticiones. Una vez complaciendo un oyente dijo: “Para complacer a una damita de la baja sociedad, con Lucho Gatica Asmémonos”. Otra vez en Semana Santa, Mariachi para darle énfasis a su anunciada película dijo: “esta noche, el teatro Jaragua presenta una película de acción, coraje, aventura y pasión… vea La Pasión de Cristo”.
¿Se acuerdan de Foro y su fututo anunciando las películas y algún establecimiento comercial? Otras vivencias, otros recuerdos de nuestro querido Mao de ayer.
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jueves, 10 de mayo de 2012
CUMPLE UN AÑO MÁS DE VIDA EL COMANDANTE MARTÍNEZ
Evelioke, sabemos que estás muy ocupado y por eso te perdonamos la orfandad en que nos ha sumido tu ausencia (que la verdad es larga y ya estamos al explotar si no te reportas pronto con uno de tus esperados y apreciados "YO ME ACUERDO...) De todas formas, te esperamos con los brazos abiertos; por eso te deseamos parabienes al por mayor y mucha salud, aderezado todo con toda la dicha y los "molongos" que te permitan vivir "holgado" y sin apurarte mucho, porque como decía nuestro filósofo favorito, don Ramón Bonilla, ei mucho josái gata la trompa.
Abrazos.
¡Muchas felicidades siempre, hermano! Siga leyendo...
miércoles, 28 de marzo de 2012
YO ME ACUERDO...
Por Evelio Martínez
“Un concierto con sabor a espigas de arroz y bañado de un bello atardecer”
El maestro Darío Estrella se entregó a su público en un concierto que recorrió desde la música de Daniel Colón (Lucero) hasta Chopin, e inmensos compositores criollos.
Un nutrido público maeño, colmó los salones del Club Quisqueya y delirantemente aplaudió todas y cada una de las piezas interpretadas por el consagrado músico, director de orquesta sinfónica y prestigioso arreglista y fusionista musical.
Interactuando con el público que le acogió como hijo distinguido y famoso por su actuación junto a figuras de la talla de Tito Puente, Mario Bauzá, Rafael Solano y otros, Darío le regaló a Mao sus composiciones así como piezas clásicas que interpretó a piano.
El espectáculo fue organizado y montado como homenaje al músico maeño, saxofonista y mejor guitarrista, Humberto Reyes (El Chivo ó Guajiro), y también al propio Darío Estrella, por su fama internacional y gran compositor y arreglista.
Entre sus obras musicales se encuentran la fusión del Merengue Jazz y Capricornio y las composiciones clásicas Merenfonías, o sinfonías del merengue.
El nobel empresario artístico Rolando Espinal (Cuchara), en representación de Producciones Rincón, estuvo a cargo del montaje y desarrollo del espectáculo que contó con el apoyo del pueblo y diferentes casas comerciales.
Es preciso enfatizar el esfuerzo y la iniciativa de Producciones Rincón en montar estos homenajes sinceros a nuestros destacados músicos. Enhorabuena Papito y Cuchara.
En resumen, el homenaje a Darío Estrella fue una oportunidad única de ver a un hijo de Mao ofrecer un concierto de altura. Definitivamente, fue una noche que vivirá en el recuerdo de todos los asistentes.
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lunes, 23 de enero de 2012
EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA PARTIDA FÍSICA DE MONCHY COLÓN
Por Evelio Martínez
DIÁLOGO EN CANCIONES ENTRE MONCHY COLÓN Y YO…
“A Fernando Ferreira, mi hermano y más de Monchy, quien supo aquilatar y valorar esa amistad. A Manito Santana, a quien las fibras del corazón le vibran cada vez que se produce un acontecimiento de esta naturaleza, y en ellos a todos los que le conmovió el alma esta pérdida irreparable."
Monchy y yo nos llamábamos por nuestros apellidos, porque él con su filosofar de taberna y líquido felino decía: “Es mejor un Colón bien colao que un Martini con fresa”.
Solíamos reunirnos, o si el lector prefiere juntarnos, en tertulias, ajiacos, bodegas, reuniones de amigos y compueblanos, ejemplo. ASOMAU y otras tantas actividades que el destino y nuestras diligencias nos deparaban. En peñas abiertas en mangas de camisas, solían llegar contertulios que a veces importunaban con sus temas rancios, desfasados y faltos de interés, Colón con maestría medio lo hipnotizaba con su verbo y estos se convertían en oyentes de nosotros. Era época arremolinada por la onda de la música de boleros, baladas, Rock, Son Montunos, Guarachas y otros.
Llegaba Monchy con su estilo de pianista de Jazz, con su patrón rítmico, y si yo ya estaba sentado (Caso raro) decía: Martínez ¿quién cantaba “Dónde estabas tú/ cuando llegó el amor/ a tocar las puertas de mi corazón/ si yo te hubiera conocido/ que diferente hubiera sido”?
-Tras hacerle “honor a la verdad” de Troncoso, le contestaba yo orondo de pasar la primera prueba.
-Le disparaba yo temeroso de que fallara ante un público no Maeño y tarareaba: “Yo me siento enamorado/ como nunca me sentí/ de tus ojos de tu boca/ de tu cuerpo de tu ser/ soy feliz y enamorado/ cada instante pienso en ti”.
-Los Solmeños, que los componían Los Mellizos Pichardo, Nandy Rivas y Tito Saldaña; eso es de Babyn Echavarría, contestaba pavoneándose y dando un brinquito al apurar un trago-.
Sonaba en la radio (Para que no me olvides/te voy a decir tres cosas/fácil de recordar/te amo-te amo/-. Era Nini Cafaro cantando “Tres veces te amo”, de Manuel Troncoso, un primer bocado romántico del menú que nos esperaba esa noche. Naturalmente que Monchy antes de comenzar la canción, solo al oír la música, decía título, cantante y compositor. Y si sonaba una de las voces más acariciante del medio musical, el Magistrado Fernando Casado, interpretando a Solano: “Yo soy tu enamorado/no tengo razón para callarme más/yo soy el que te sigue siempre/en los sitios por donde tú vas/yo soy aquella sombra, etc.”, a mí se me encendía el alma con aquella pieza musical y gritaba, “de Solano, y se llama Yo soy tu enamorado”.
Entraban las canciones del mundo del Rock desatada por Rock Around The Clock, Elvis Presley, Paul Anka y sus baladas, en especial “My Way”, una canción que marcó a Colón hasta el punto que la eligió como su canción de despedida y así lo hicimos en su funeral. No importaba, él marcaba con su acierto el título de la canción que se escuchaba, no había magia, podía ser de Brodway, Bing Crosby, Frank Sinatra, Nat King Cole, Tony Bennet, Johnny Mathis y otros; a todos le conocía.
Y me acuerdo de aquella generación de jóvenes cantantes de Rahintel, que Colón y a veces yo metía la cuchara y citábamos: Niní Cafaro, Fernando Casado, Luis Newman, Cuqui Defilló, Aníbal de Peña, Cecilia García, Luchy Vicioso, Aida Lucía, Ivette Pereira, interpretando canciones del médico dominicano Manuel Sánchez Acosta, como “mi Adoración” y “a Primera Vista”, que magistralmente (allá en nuestro Mao de juventud) interpretaba Germán Moya acompañado por nuestro maestro, el inmenso Sergio Frías Kent. Con esta canción siempre recordábamos y añorábamos al Mao de nuestras serenatas.
Ahora que escribo estos recuerdos, viene a mi mente Luchy Vicioso. Todos enamorados de ella y como tú decías, Colón, “tiene una piel bella y lozana, casi nacarada y unos ojazos azules del azul del Mar”. Como conservo la dulce reciedumbre de su trino primaveral y aquel bolero inmenso de Solano que tú y yo cantábamos hasta el cansancio: “El sonido de tu voz”, ¿te acuerdas Colón?
RELACIONADOS: MONCHY COLÓN: IN-MEMORIAM
MILONGA SENTIMENTAL PARA MONCHY COLÓN Siga leyendo...
domingo, 30 de octubre de 2011
YO ME ACUERDO…
Por Evelio Martínez
Caminando en mi mente por mi pueblo, (imaginándolo) quiero plasmar sus paisajes, personajes y tantos lugares que nos embriagan el corazón de nostalgia y en versos se lo regalo (a mis lectores).
Yo me acuerdo de Don Poro
Y la boruga de Pepe
Me acuerdo de Tororé
Y los roquetes de Anita
Me acuerdo de Masagalo
Y el correo en su burrito
Pero no puedo olvidar a Miñín y sus gallitos.
Y me acuerdo de Carpín
Y los sabrosos suavecitos
Me acuerdo de Maca Chiclets
Y sus botellas de ron
Y recuerdo el Bar Colón
Con su regia vellonera
Que con sólo cinco cheles
Escuchaba a Pirela.
Yo me acuerdo
De mi Comadre Moronta
De Vale Toño y Segueta
Me acuerdo de las frituras
De Doña Ana y Consuelo
Me acuerdo de los desvelos
De las tantas comadronas
Mama Julita y Fefita
Y las costuras de Tona.
Y me acuerdo del taller
De Andrés Liranzo prendío
No se me olvidan los líos
Que armaba en el Jimenoa
Y me acuerdo del Samoa
De Tuto y Leopoldo Tió
Los arroz con pollo del chino
Y de la pobre Miló.
Y me acuerdo de Numita
Y su traje de amarillo
Yo recuerdo esas matas
De sabrosos limoncillos
En el patio de la Escuela
Me acuerdo de Mamaela
En el motor de Pasito
Y también del Guajirito.
Me acuerdo de Jovellano
Y el bono de Quilvio Tió
A quien Félix le rompió
La frente de un pelotazo
Ese era un peloterazo
Pero ahí mismo quedó.
Yo me acuerdo del Rincón
Y del célebre Casino
Me acuerdo de Faustino
Su dueño y constructor
Y de Niño el Rezador
Que tantas horas santas hacía
Y de la vieja Muñín
Que las hostias construía.
Y de Don Pedro Ramírez
Con sus hijos luchadores
Mon y Papito cayeron
En las garras del tirano
Y también Fulvio Felipe
Freddy Torres y otros tantos
Un monumento le haremos
Para honrar su memoria
Y que queden en la historia.
Me acuerdo de Antonia Sánchez
Y su marido Eleodoro
Los padres de Omar Minaya
El Gerente de los Mets
Y me acuerdo de Lolé
Grandulón y bonachón
Y cerca estaba Juliquín
Amolando su colín.
Me acuerdo de Antonio Reyes Lozano
Vestido de fuerte azul
Me vienen a la memoria
Alonso y su Boca de Hierro
Come Rapa y Miñema
Me acuerdo de los cortados
Que hacía Natividad
Y aquella crema de Pepe
No se me olvidan jamás.
Yo me acuerdo saboreando
Un mondongo de Mateo
Me acuerdo del Charco El Indio
También el de la Piragua
Y de la zanja mayor
Y de la Bogaert con agua
Y si me sigo acordando
Se me hace la boca agua.
Me acuerdo de Castillito
Y aquellos mil setecientos
De Félix Chaco y Borbón
Yo me acuerdo del Cogío
Y También de Cataplú
De Lelé Rivas y Mario Elvis
De Archivaldo y Milet
De Hugo Lino y Merilio
Y del célebre Coplé.
Y si cojo la curvita
Me acuerdo de Nelson Parra
Y más pa’llá está Bobita
La de Panchito Madera
Saludo a Darío Herrera
El fue un gran practicante
En el público hospital
Rafael Darío es su hijo
Y lo quiero saludar.
Yo me acuerdo “los Giles”
De Ramón, Berta y Nobel
Y también de Rafael
Que llamábamos “Cullé”
Y estaba José Cabrera
Con su encendido cigarro
Diciéndole a Oberto Gómez
Nosotros somos los charros.
Me acuerdo de Ché el pintor
Y también del carpintero
Porque ese era mi abuelo
Que tantas casas edificó
En mi pueblo y la región
Y de las tortas de Susa
Me acuerdo con ilusión.
De Ercilia siempre me acuerdo
Cuando paso por el puente
Porque si lleva su nombre
La debemos recordar
Cuantos calabazos de agua
De esa zanja yo cargué
Y también yo me bañé
En sus aguas cristalinas.
Yo me acuerdo del Hong Kong
Un restaurante que había
En la orilla del canal
Cerca de Josesito Lozano
Al lado de la planta vieja
Y me acuerdo de Consuelo
Con sus frituras sabrosas
De eso y de tantas cosas.
Más allá también me acuerdo
Del Barrio de los Bonilla
Con Clemen, Aleja y Neney
Ese cátcher que fue él
De nuestro equipo amateur
Y me acuerdo del maldito
Partido Dominicano
Que convertimos en liceo
Para bien del ciudadano.
Y me acuerdo de Don Félix
Que era de los Ferreira
Y de su hijo Quiquí
Pegado a su yunta ‘e buey
Y más me acuerdo de él
Porque el cabo Melitón
Cuando cobraba la cédula
Le metió su pecozón.
Y me acuerdo de Ismael
Y su concurrida botica
Donde leían los mia’os
Y los sanaban por ellos
Me acuerdo de Joseito
Ese célebre psiquiatra
Mi compañero y amigo
Dios te bendiga “Maraca”.
Pero también yo me acuerdo
De Librado y su carreta
De su ayudante Guirí
El célebre “Añoñaito”
Con Bochón y Sergio el Feo
Acompañando a Danilo
Y a Pedro Candilejas
Esos recuerdos me quedan.
Y me acuerdo de Candito Caraballo
Alberto Disla y su caballo
“poque, poque, francamente”
Y en la acera del frente
Estaba la fortaleza
Y el Teniente Vizcaino
Con su voz como cencerro
“guardias vuélvanse perros”.
La Farmacia Santa Rita
Me viene a la mente ahora
Miche Sucart, boticaria
Sentada en su mecedora
Estanislao Ferreira
Parado en su pulpería
Al otro lado Biencito
De los Gómez de güaracha
“enamorando y llevándose muchachas”.
En ese barrio vivía
Ese portento me acuerdo
Era guapo como piedra
Y se llamaba Ledesma
Le dio tabla a los paleros
Y con su Máuser al hombro
En plena Revolución
Defendió los principos
De nuestra Constitución.
Ahí vivió Peña Gómez
Junto a su hermano Leonidas
Estudió la secundaria
Bajo la sabia directriz
De ese coloso y maestro
Que se llamaba Don Leo
¡Cuan lejos llegó El Moreno
En su largo trajinar!
Cierro los ojos y lo veo…
De Juan de Jesús Reyes me acuerdo
Y sus finas poesías
Que su fama trascendía
De aquel lado de los mares
Y con sus bellos cantares
Elevaba el patriotismo
La Barranquita y las tunas
Adornaban su lirismo.
Me acuerdo de aquella tienda
De Vitalino Ferreira
Y de su empleado Antonio
Y de sus hijos que fueron
Como el padre luchadores
Contra el régimen tiránico
Que sojuzgó nuestra tierra
¡Salve, hijos de Quisqueya!
Y de Doña Jeanne me acuerdo
Y su esposo Don Ramón
En la Farmacia Bogaert
Él era un gran aguilucho
Y con su radio encendido
En la plena calle Duarte
Aquello era un baluarte
Del equipo cibaeño
Y de aquello yo me acuerdo.
Y me acuerdo del Bombillo
De Consuelo y de José
Y de aquella meretriz
Llamada Carmen Cachet
Eso yo lo vi de lejos
Cuando por allí pasaba
Pues si había una jugada
En la gallera cercana
Eso era por la mañana (¿?)
Y me acuerdo de los cueros
Que curtían los Valerio
Y de eso yo me acuerdo
Pa’ que no sean mal pensa’os
Los que habían en el Bombillo
No lo hacían en tenerías
Los traían José y Consuelo
Y los jóvenes sabían (¿?) Siga leyendo...
lunes, 10 de octubre de 2011
YO ME ACUERDO…
Por Evelio Martínez
En la calle Independencia esquina Máximo Cabral residía un matrimonio de nuestra sociedad de los años 40 y 50, que eran pulcros y finos al vestir y muy elegantes. Ella, Doña Melín, alta y vestida a la moda, con su peinado encapuchado, llevaba lentes con monturas al aire (último grito de la moda) y caminaba parsimoniosamente casi con las puntas de los pies como bailarina de ballet clásico.
Él, Don Bulín, delgado, con porte de soldado nazi, alto y muy blanco, pelo lacio y de color tan amarillento, que le apodaban Bulín Colora’o. Era de apellido Madera.
Don Bulín se contaba entre los hombres de más prestigio y fama en el sector ganadero y de la agricultura. En su casa había un expendio de leche y sus derivados. Era un amante de los animales domésticos, en su residencia se contaban loros, pericos, cotorras, conejos, pajuiles, pero el más simpático de todos estos animales era un cuervo al que Don Bulín enseñó a balbucear palabras y frases. Cuando usted tocaba la puerta de la sala, el cuervo salía al encuentro del visitante, lo observaba y si no conocía gritaba: “Bulín, Bulín, no salga que es un desconocido”.
Esa casa permanece con su misma fachada y casi igual a cuando la ocupaban sus dueños originales. ¡Cosas de mi Mao! Siga leyendo...
miércoles, 21 de septiembre de 2011
YO ME ACUERDO...
Por Evelio Martínez
Pedro Mármol, Tororé, era un pobre demente, aquejado de esquizofrenia, y además, sufría ataques esporádicos de epilepsia, enfermedad vulgarmente conocida como “La Gota”. Los ataques de esta enfermedad lo transformaban y botando espuma por la boca le hacían salir a la calle en actitud a veces cuasi agresiva, gritando con la mano izquierda sobre el oído, y la derecha palmoteándose la boca para provocar un eco “tororé, roré, roré” y lo repetía hasta el cansancio por las calles de Mao.
Pedrito Tororé, cuando le conocí (era de mi barrio y casi vecino) tendría unos treinta años, era blanco, colora’o, alto y fornido y siempre andaba con un macuto al hombro.
En su afán de “tororear” botaba abundante espuma por la boca y los muchachos de esa época le teníamos miedo, casi no nos le acercábamos y nos embalábamos a correr cuando le veíamos venir.
Tororé en una ocasión se encontró con otro de nuestros insignes locos “el Coronel Come Rapa*” quien vestía atuendo militar, de ropa raída, sucia, mal oliente y estrujada, con un kepis en las mismas condiciones y macana al cinto. Estos al encontrarse entablaron un diálogo que terminó en el “pleito de los cieguitos”.
Come Rapa, que no le gustaba que lo llamaran por su mote le dijo a Tororé: “Tú no eres coronel ná”. “Yo soy Tororé, roré, roré”, contestaba Pedrito.
“Tú no eres coronel ná”, le repite Come Rapa. Pedrito entonces le dijo: “Tú eres Come Rapa”. Aquella frase encendió la tea de la discordia. Come Rapa le “voló encima”, se dieron golpes a granel aquellos dos locos y tuvo que venir la guardia a rescatar a su coronel Come Rapa de un Pedrito Tororé, que como dije era fornido; además, ¿Quién tiene más fuerza que un loco?
Yo vi esa pelea de aquellos dos orates que se originó en el mercado municipal cuando estaba en la 27 de Febrero, frente a lo que es hoy el Supermercado Morel, donde se juntaban muchos de nuestros insignes locos como Alonso Boca de Hierro, Tunino, Quindó la Burra, Tororé y otros.
*Come Rapa, en su locura, se imaginaba que era militar y usaba, como dije, un uniforme raído y sucio, con charreteras y medallas en el pecho que le fabricaban quienes se burlaban de él y sus locuras, utilizando cáscara de plátano, tapitas de botellas machacadas y jícara de coco. Siga leyendo...
martes, 20 de septiembre de 2011
DOS LEYENDAS
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viernes, 26 de agosto de 2011
YO ME ACUERDO…
Por Evelio Martínez
Don Enrique Marrero, Enriquito, era un próspero agricultor maeño. Fue tronco de una familia de mucha incidencia en nuestra sociedad de las décadas 50 y 60.
Sus hijos, Pucho (el play de beisbol lleva su nombre), Paulino y Quime, quienes tuvieron una participación de primer orden en la vida política de la “Era aquella” y luego Quime, con el Dr. Balaguer y Augusto Lora. Quime casó con Doña Annie Brea y procrearon a Oneida (Cacha) y Rafael (Yuyi) Marrero. Este último destacado coreógrafo y artista dominicano.
Efigenio de la Rosa (Mozo), campechano, conversador y siempre alegre gustaba gastarse bromas con los demás. Era también un próspero agricultor y creó una familia en la sociedad maeña, entre los que se contaba su hijo Lulo, de muchas anécdotas y travesuras, que contaremos en otra entrega.
Cuentan que una noche, de las muchas que Don Enriquito y Don Efigenio se sentaban a conversar en las respectivas galerías de sus casas, eran vecinos, Efigenio le dijo a Enriquito: “Compai Enrique, a la farmacia de mi compai Ramón Delgado (refiriéndose a la Farmacia Bogaert), llegó una pomada que es un tiro para enderezar el pene (refiriéndose a este órgano por su nombre vulgar)”. “Mire Compai Mozo, respete el sacramento, que yo soy un hombre muy serio y muy macho”, le ripostó Enriquito.
Efigenio no volvió a pronunciar palabra y al instante se paró y se marchó a su casa, que como dije eran vecinos, pero cuando iba a abrir la puerta Enriquito le alcanzó y le preguntó casi al oído “Compai Mozo, sin embargamente, ¿Cómo es que se llama la pomada esa?”. Siga leyendo...

























