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domingo, 21 de julio de 2013

VIDEO PARA RELAJARSE

LAS CUATRO ESTACIONES - ANTONIO VIVALDI



Esta es una producción que combina música y vistas alusivas de la naturaleza con una consonancia y sincronización extraordinarias. Vale la pena tomarse los 45 minutos que dura y disfrutar esta popular pieza como un ejercicio de relajamiento.

Interpretación de la English Chamber Orchestra conducida por Leonard Slatkin.

Bíografía de Antonio Vivaldi

Ensayo descriptivo de Las cuatro estaciones

Enlace directo al video: The Four Seasons
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sábado, 13 de julio de 2013

DO-RE-MI

¿QUÉ NOS QUEDA DE IDENTIDAD?
Por Juan Colón


Aunque el autor ha hablado en innúmeras ocasiones de este tema que le es tan caro, esta vez penetra un poco más profundo delatando con valor lo que él considera las principales razones de que nuestra música, y por ende nuestra identidad, esté agonizando

Después de escuchar una acalorada discusión sobre nuestra identidad, tema debatido en múltiples espacios y controversial por demás, donde cada quien se enfila a sus intereses bien sea económicos, o de criterios, en fin, siempre buscamos ganar aunque prescindimos de la razón.

Fueron diversas las opiniones que iban desde fusiones de ideas y pensamientos hasta la negación total.

Cuando rompemos esquemas, decimos que somos incomprendidos. Si visualizamos más allá de lo establecido es muy difícil ser aceptados de inmediato, a veces pasan años incluso, porque efectivamente el ser humano se niega a los cambios, y es natural; estamos adaptados a la rutina, lo esquematizado, si a alguien se le ocurre agregarle o quitarle algún elemento, ingrediente o sazón, simplemente nos resistimos a las transformaciones, pero estas muchas veces nos llevan a conseguir enormes y valiosos resultados, si los mismos se hacen con propiedad de criterios de calidad.

Si queremos innovar, crear, debemos ir rompiendo esquemas, y haciendo fusiones o agregando elementos que puedan dar buenos resultados, sin la necesidad obviamente de borrar nuestra identidad; solo es cuestión de enriquecer lo que ya tenemos o de agregarle un valor y a ese valor identificarlo con un nombre que enriquezca cada área donde sumemos, aportemos diferentes e innovadoras ideas.

Hay que agregar de otras experiencias y culturas si se quiere avanzar, sin que ello implique perder la identidad, aderezando métodos y formas que no nos aniquilen como sociedad en lo musical, cultural, tradiciones, costumbres y valores.

Es importante mantenerse apegado a moldes y estructuras que surgieron y crecieron con nosotros, los que nos dan un nombre de identificación como nación, como sociedad, aunque no debemos negarnos a renovarnos. Pero jamás aniquilarnos.

Lo que está pasando en nuestra sociedad a todos los niveles, no nos ayuda en nada; al contrario nos envilece y nos atrasa. Sin embargo, considero que debemos colocarlo en un tramo, un punto para analizarlo, debatirlo y enfrentarlo, porque quiérase o no, esto ha surgido de las entrañas del pueblo y sus expresiones se reflejan en el deterioro familiar, espiritual, religioso, prácticamente desapareciendo lo positivo. Está ahí y no podemos negar que ha surgido del seno de la sociedad.

¿De qué hablo? De la música, del baile, de la forma en que enfocamos los problemas en los medios, en todas las áreas que determinan el discurrir de una sociedad.

A quienes no estamos de acuerdo con todo esto, nos acusan de inadaptados sociales, retrógrados, desfasados, por el simple hecho de querer mantener la identidad y fortalecer nuestras raíces; nos tildan de que nos quedamos estáticos, sin adecuarnos a los nuevos tiempos. Ahora, sería interesante preguntarnos, ¿qué aportan, por ejemplo, ciertas letras que a mi entender no dejan nada positivo en la mente de quien las escuche, más bien traen violencia, desesperanza, con pésima música y la interpretación ni hablar; pero, bien eso es por el lado de la música. Pero ¿qué decir de las conductas que exhibimos a diario de corrupción, donde la ética y el profesionalismo no parecen ser parte de esta sociedad? Al menos es lo que más suena en los medios, la delincuencia moral.

A veces pienso que aquella sociedad que tenía como identidad la honestidad, humildad, la alegría, la solidaridad, la simpatía, el merengue, el arroz y las habichuelas, esto se ha quedado atrás y ahora nos identificamos por prostitución, corrupción y un ritmo con palabras obscenas que no sabría ni cómo denominarle en el que muchos de sus representantes cogen nuestra bandera para hacerse hasta unos calzoncillos.

Cada vez que pase un lustro o dos, esa generación pensará que eso que han visto es lo que nos identifica, entonces es bien controversial y muy debatido el tema de la identidad.

¿Será identidad nuestra, estas letras que escuché en días pasados en un tema en la radio?: “Mami, te voy a dar duro para que sepa que te lo entro toó, y luego te invito a vacilar una fuma” ¿Nos deja algo de enseñanza ese adefesio? ¿Es eso evolución? ¿Podríamos llamar eso enriquecimiento? ¿Aporta en algo? Si no lo es, entonces, si no es valioso a la familia, a la sociedad, a lo que somos y queremos ser, yo me sigo preguntando ¿Entonces, debemos considerarlo como un progreso y aporte a nuestra identidad musical?

¿Debemos seguir haciendo el "esfuerzo", prensa escrita, radio, televisión, de promover todas esas vulgaridades? El problema no es que no queremos aceptar lo “Moderno”. El gran problema es, que se quiere desplazar todo lo que tenemos, por el simple hecho de que no es moderno, ¿Pero tiene lo moderno la calidad para añadirlo a nuestra vida y aportar al enriquecimiento historial de un país?

¿Se puede medir la cultura de un pueblo por el llamado modernismo y los modismos?

Siempre he sido un preocupado por la identidad del merengue. No podemos romper los patrones rítmicos del merengue porque entonces no sería merengue; se le podría llamar cualquier cosa menos merenque y el merengue es nuestro ritmo y no podemos perderlo.

Y debo confesar que cuando hice los arreglos para la producción “CON EL ALMA DE TAVITO”, no fue bien visto por algunos músicos, pero jamás traté de atropellar nuestra música, sólo traté de aportar algo innovador y que enriqueciera nuestro ritmo.

“Una persona tiene derecho a conocer su pasado para defender su identidad”.

La identidad también es la conciencia que una persona tiene respecto de sí misma y que la convierte en alguien distinto a los demás.

Aunque muchos de los rasgos que forman la identidad son hereditarios o innatos, el entorno ejerce una gran influencia en la conformación de la especificidad de cada sujeto; por esta razón tienen validez expresiones tales como “estoy buscando mi propia identidad”.

Creo que ha llegado el momento de dejar atrás los calificativos de locos, idiotas, desfasados o inadaptados sociales a quienes tratan de mantener nuestra Identidad. Es simple de comprender, lo único que no queremos es sepultar lo nuestro que es rico y digno y debe ser motivo de orgullo.

Cuando se tiene la capacidad de estudiar y asimilar los cambios en el mundo, se puede lograr la capacidad de enriquecer cualquier propuesta pero sin romper sus raíces; se puede adornar, darle colores, variedad, pero jamás perder lo que identifica y determina lo que somos, y esto se pierde cuando no tenemos la capacidad de aportar elementos que enriquezcan lo que ya tenemos.

Es necesario que las instituciones correspondientes asuman una propuesta de motivación, enseñanza y preservación de nuestra identidad; que se le explique a niños y jóvenes, porqué debemos preservar lo nuestro.

Porque uno de nuestros grandes problemas es la educación, y hemos caído en un individualismo que en vez de ayudarnos a crecer, nos está llevando al desmembramiento de todo. Tristemente, esta es la realidad de nuestro país y de otros tantos que están bajo la sombra de la mala gerencia, la falta de voluntad, la no institucionalidad de los organismos del estado, y la pérdida de los valores es más evidente cada día.

Y lo peor aún, no se visualiza un futuro diferente a la realidad actual.
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sábado, 27 de abril de 2013

MÚSICA DE SIEMPRE

ROMÁNTICOS DOMINICANOS
Por Ángela Peña

El entonces administrador de BanReservas, Daniel Toribio, acompañado de los compositores Papa Molina, Cheo Zorrilla, Leonor Porcella de Brea y Rafael Solano durante la presentación del álbum.

Los eternos sentimentales dicen que eso es “para cortarse las venas”, “darse un jumo de loco”, tomar una guagua rumbo a Santiago para “tirarse del Monumento” o “desencamar” al motivo del abandono para repartir el amargue.

Independientemente de los sentimientos que despierte, “Románticos dominicanos cantados por extranjeros”, reciente entrega de Banreservas, representa el más elocuente homenaje al compositor nacional.

Cada canción es sorpresa, revelación, asombro. Sólo los muy entendidos en música sabrán que esos temas tantas veces interpretados por los más afamados artistas del mundo son obra de un compatriota.

Generaciones de todas las épocas se han enamorado, roto una relación, rayado el acetato tarareándolos, “viviéndolos” o sufriéndolos frente a una copa y es probable que no tengan la menor idea de que esas letras bellas, repletas de pesar o ternura, congoja, sensualidad, pasión, dolor, deleite y hasta lujuria, fueron inspiración inigualable de coterráneos demandados por infinidad de cantantes universales de reconocida categoría.

“Y”, que enloquece a chamaquitos de hoy desvanecidos por la voz seductora de Luis Miguel, es de Mario de Jesús. “Frío-Frío”, del tantas veces laureado Juan Luis Guerra, atrajo nada menos que al versátil “monstruo” de la lírica, Plácido Domingo, que lo entona en su estilo.

“Devórame otra vez”, grabado en todos los ritmos imaginables, lo interpreta “Azúcar Moreno”. El autor es Palmer Hernández. “Tú me haces falta”, que ha tocado el corazón de miles de intérpretes, es de Armando Cabrera y lo interpreta José Feliciano.

“Evocación”, de Papa Molina, que muchos suponían limitado a cantantes del patio, trascendió las fronteras en voz de Betty Missiego.

Estos dos volúmenes reúnen 40 canciones de Rafael Solano, Bienvenido Brens, Porfirio Golibart, Manuel Sánchez Acosta, Manuel Troncoso, Bullumba Landestoy, Cheo Zorrilla, Aníbal de Peña, Nicolás Yabra, Juan Lockward, Moisés Zouain, Chiquitín Payán, Enriquillo Sánchez, José Dolores Cerón, Luis Kalaf, Leonor Porcella de Brea, Luis Chabebe, Rafael Burgos, Leonel Sánchez y Manuel Jiménez, con cuyo “Derroche”, cantado por Ana Belén, tal vez no habrá gran estupor por ser tan reciente.

Lucho Gatica, Marco Antonio Muñiz, Tito Rodríguez, Felipe Pirela, Javier Solís, Olga Guillot, Blanca Rosa Gil, Fernando Fernández, Johnny Albino, Bienvenido Granda, Joe Valle, Toña “La Negra”, Danny Rivera, Chucho Avellanet, Los Panchos, Roberto Ledesma, el Dúo Irizarry de Córdova, Gilberto Monroig, Panchito Riset, José José, Néstor Mesta Chaire, Fernando Albuerne, entre otros, fueron los seleccionados.

Son canciones muy conocidas. Cuando arranca una, la exclamación obligada es: ¿Y eso es de un dominicano? Para los intérpretes, seguramente fue un honor.

Para los criollos, una singular honra. Fueron llevadas al disco en versión original, pero se escuchan nítidas.

Escrito en 2007, publicado en Hoy
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