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sábado, 2 de abril de 2011

YO ME ACUERDO…

DANILO DILONÉ: GALÁN DEL CANTO
Por Evelio Martínez

(Haga clic en la foto de Danilo Diloné y Elenita Santos para agrandarla y en la flecha izquierda del navegador para volver a MEEC.)

“La Traviata”, del célebre compositor italiano Giuseppe Verdi, opera montada en la Voz Dominicana en la Semana Aniversaria, que se celebraba del 29 de Julio al 4 de Agosto de cada año, con la participación de las más destacadas figuras artísticas nacionales e internacionales, fue una de las obras musicales en la que participó como figura prominente el maeño que aún es miembro principal del coro Nacional de la República Dominicana.

En Mao se le conoció como el hijo del Platero, antes de trascender en el medio artístico y farandulero. Sus padres son: Ramón Diloné (El Platero), por su noble oficio de joyero, y de Luz María Rodríguez (Doña Negra – QEPD).

El estudicante y el serenatero

Es mi compadre y juntos cursamos los dos últimos años del bachillerato, bajo la batuta y dirección de uno de los educadores de más prestigio del país, el maestro de maestros, Don Leónidas Ricardo (Don Leo), y una pléyade de profesores de la talla de Evaristo Disla, Lilian Cruz, Salvador Fondeur, Arturo Peña, Freddy Núñez y otros.

Con el maestro de la guitarra Sergio El Feo, con Bochón y Luis Segura (El Añoñaito), a quien nosotros llamábamos “Guirí”, dimos muchas serenatas y muchas jovencitas de las época lo recuerdan con nostalgia y melancolía. ¡Bella Época!

El coro de la iglesia

Nucleado en torno al ángel articulador de Sor Eugenia DeRoma, una profesora de música y pianista surgió por allá de los años 60, uno de los coros más formidables e innovador que haya tenido Mao. Era el Coro de la Iglesia de la Santa Cruz y estuvo conformado por la monja superiora Sor Eugenia DeRoma, Directora; Danilo Diloné, Pedro Santana y José Miguel Acosta Reyes, Tenores; Epaminondas Martínez y Federico Peña, Bajos; Gérman Moya y Evelio Martínez, Crooners y Diana Castillo, Roma Colón, Lucía Tavera, Julieta Colón y Griselda Liranzo, Sopranos. Este coro fue invitado a cantar en las iglesias de Santiago Apóstol y La Altagracia, en Santiago, en Puerto Plata, en Nagua y Esperanza dado su acoplamiento musical y el trino de sus voces, de la que Danilo era el Primer Tenor y en algunos matrimonios, en la iglesia cantaba el Ave María de Schubert.

Currutá

Pero esa actividad artística se extendía al exterior y Currutá, ese sarambo vibrante del Maestro Julio Alberto Hernández, con gracia de artista, inspiró a nuestro barítono maeño Guarionex Aquino a conformar con ese título una caravana artística con sede en Mao para presentarse en la Región Noroeste y Santiago. Dicha caravana la conformaban, como decía Guarionex “en peregrinación andariega”, el Maestro Julio Alberto Hernández, Pianista; Guarionex Aquino, Barítono; Danilo Diloné, y Pedro Santana Aquino, Tenores y Evelio Martínez, Maestro de Ceremonias. En muchos fueron los pueblos de la Región Noroeste y Santiago que disfrutaron de las canciones de estos cantantes y Currutá.

El activista

Nuestras inquietudes no se circunscribían solo a lo artístico. Eran tiempos difíciles y participamos en la escuela normal en las células revolucionarias que se formaron para dar al traste con la tiranía que sojuzgaba y martirizaba al pueblo dominicano. Estudiábamos el tercer teórico y junto al hoy Dr. José Ismael Reyes Nouel (Joseito), Pedro Santana, Cirilo Rodríguez, Sergio Peña, Danilo Diloné y este escribano de MEEC, nos reuníamos de noche a estudiar, y a “afinar”, como se decía en esa época difícil e intercambiábamos noticias y comentarios desafectos al régimen y planeábamos actividades muy peligrosas y arriesgadas. Nuestro contacto era Ramoncito Echavarría, quien fue hecho prisionero y llevado a las ergástulas de Las 40, y nosotros solo esperábamos que Ramoncito cantara (No como Danilo) y salieran a buscarnos. Felizmente no sucedió.

El padre de Danilo, Ramón (El Platero), era un antitrujillista “Rayé” y “afinaba” con el grupo de Máximo, el del señor García y otros.

El tenor

El tenor Danilo Diloné (nacido en Pata de Vaca, Santiago Rodríguez, 1938) llegó pequeño a Mao, por lo que se siente ser hijo de la tierra entre ríos, de Reyes Alfau, Guarionex Aquino y Ledesma Colón.

Nos dice Danilo: “Mi abuela, Mamá Mercé, predijo que yo iba a ser cantante lírico al oírme tararear un día estando yo pequeño. Años después, viviendo en Mao, al entrar a la adolescencia, desarrollé voz de tenor y comencé a cantar en el baño. Me gustaba cantar “Granada, La Virgen de la Macarena”, y otras canciones del género español, también interpretaba canciones mexicanas de las que se empleaba voz de falsete, tales como “El Crucifijo de Piedra, El Jinete, y La Malagueña”.

“Un día ocurrió que una compañera de curso que se había mudado cerca de mi casa, me escuchó cantar mientras me bañaba. Ella se lo dijo a nuestra profesora y un viernes en el espacio que dedicaban en las escuelas a declamaciones y canciones, me hicieron cantar a la mala. Cuatro compañeros de curso me sacaron de mi butaca y me pusieron delante de los demás estudiantes para que cantara. Luego de cantar, me llevaron a otras aulas para que lo hiciera. A partir de ese día siempre me invitaban a cantar en los actos de la escuela y los del Partido Dominicano, en los cuales cantaba acompañado de guitarras; de esa manera adquirí fama en Mao; esa fama llego a oídos de Petán Trujillo, que era dueño de la Voz Dominicana. Un día recibí un telegrama donde se me invitaba a presentarme ante el Director General de esa radio-televisora. Acudí a la cita y me llevaron al estudio Eduardo Brito, donde canté acompañado de piano, “Granada y 12 Cascabeles”, las cuales fueron grabadas. El Director General, después de escuchar la grabación, me invitó a su despacho para decirme que me había ganado una beca para estudiar canto y música en la escuela de canto de La Voz Dominicana. Ingresé a la escuela en Junio de 1956. Recibí orientación musical de los profesores, La Soprano Austriaca Dora Merten y el italiano Mario Ferreti, así como del profesor Luis Rivera. Al año siguiente hice mi debut en el canal 4 de televisión en el marco de la XII semana aniversario, participando en el montaje de la opera Caballería Rusticana, con la primicia de ser la primera ópera que se montaba en el país con artistas dominicanos. Como tenor principal, actuó Napoleón Dimes y como soprano Violeta Stephen.

“El año siguiente se monto la ópera “La Traviata”; esta vez el tenor principal fue Rafael Sánchez Cestero y yo participé en la misma.

“En el tiempo que permanecí en La Voz Dominicana, fui elogiado por los tres maestros de canto que tuve y que mencioné antes.

“Después de celebrarse la semana aniversaria de 1957, me fui a Mao, a mi casa, y desde allí tomé la decisión de no volver a la Voz Dominicana, alegando que tenía que continuar mis estudios en el liceo”, termina narrando Danilo.

Siempre acicalado, de mediana estatura, ojos soñadores, bigotes tachonados a lo Fernando Fernández y pelo amarillo ondulado, con su voz potente de suave modulaciones, administrada sin estridencia ni giros forzados, con un dejo de melancolía romántica, siempre hacen que su su actuación sea todo un espectáculo.

En la actualidad es miembro prominente del coro nacional, como tenor principal y vive en la capital amando la música y el canto, su pasión y su sueño.

¡Salud, mi Compadre Danilo!
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