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miércoles, 23 de enero de 2013
RECORDANDO NUESTROS HÉROES
EN MEMORIA DE JOSÉ YORYI MOREL INOA (BOROJOL)
Por Dr. Rafael Rolando Taveras Reyes (Ningue - EPD)
DATOS PERSONALES: Nombre: José Yoryi Morel Inoa (a) Borojol
Fecha de nacimiento: 30/03/37. Lugar: Mao, Valverde. Ocupación: empleado privado. Fecha de su muerte: 13/01/00 (a los 62 años). Hora de su entierro: a las 11 horas del día siguiente.
Datos complementarios: una foto en la página 310 del libro "Complot Develado", edición 1984, y un poema en la portada que lo dice todo:
"Corredor hacia el fondo, hacia la sombra perpetua, y al final una lámpara donde rueda un chasquido, un torrente de aceites y vestiduras, un lamento implacable, sin pausa.
Los ayes del castrado son racimos o ríos o árboles de un territorio perdido como el sueño de un loco.
Un animal roe en la sombra. Mastica, babea los últimos fragmentos de luz que había en la tierra, en este país que no es sino una oscura puerta condenada, una cueva, un corredor donde las cabelleras arden como espadas, y la lámpara al fondo, vacila junto a la ropa, a la saliva de los que llegaron para ser ahorcados".
Sólo unas doscientas personas y una corta brisa, ecuestre, le acompañaron en su marcha final hacia el descanso eterno; nada de discursos, nadie que dijera: he aquí un luchador por las libertades democráticas en época de la tiranía, su paso por la 40; su cicatriz frontal que desfiguró parte de su rostro y de su párpado superior izquierdo.
Dicen que duró varios días inconsciente y no se sabe cómo pudo sobrevivir sin asistencia médica al culatazo de una bestia con rostro humano.
Nada de insignias que envolviesen su rostro, solo su humilde vestimenta. Nadie se preocupó por su rehabilitación psicológica a tanto terror, humillación y bajeza.
Su compañero, el de la página 270, Fulvio Felipe Madera, se quitó la vida con su propio cinto (1971), incapaz de superar el trauma psicológico de tantas noches oscuras y tantos ayes, decepcionado y abandonado cayó en una terrible depresión.
Ramón Ramírez Torres (a) Món, buen amigo, pagina 323, fallecido en 1985, sin laurear y sin gloria.
La última vez que nos vimos en una de esas calles de Mao, nos dimos un abrazo, "Quiero pedirte un favor", me dijo, "consígueme ese libro donde están las fotos de todos los compañeros, ¿cómo se llama?"; "Complot Develado… no te preocupes", le dije, "la próxima vez que vuelva te lo traigo". Gracias a la gentil gestión de una amiga entrañable, le pude conseguir el libro; por desgracia, no me fue posible entregárselo, algo que haré a su hijo.
Güila, su esposa, me comenta su soliloquio; después de unos tragos, cuando el alcohol embriagaba su mente, al llegar a la casa buscaba su espacio para conversar y discutir durante horas con el hombre, con su propio yo--"quien habla solo espera hablar a Dios un día”, dice Machado.
Sí Yoryi, el poeta también, dijo "Y al cabo, nada os debo".
Tú no debes nada, pero nosotros te debemos la libertad y esta democracia imperfecta; las nuevas generaciones te desconocen al igual que a tus compañeros; para reconocerte tenías que haber estado activo en la política y pertenecer a uno de los partidos políticos del sistema, pero vuestra lucha terminó al terminar la tiranía y sus remanentes.
Por esa razón, cuando llegó el día de tu último viaje y tomaste la nave que nunca ha de tornar, te encontraste solo con doscientas personas y una corta brisa ecuestre.
Escrito el día 1 de octubre del 2000
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Por Dr. Rafael Rolando Taveras Reyes (Ningue - EPD)
DATOS PERSONALES: Nombre: José Yoryi Morel Inoa (a) Borojol
Fecha de nacimiento: 30/03/37. Lugar: Mao, Valverde. Ocupación: empleado privado. Fecha de su muerte: 13/01/00 (a los 62 años). Hora de su entierro: a las 11 horas del día siguiente.
Datos complementarios: una foto en la página 310 del libro "Complot Develado", edición 1984, y un poema en la portada que lo dice todo:
"Corredor hacia el fondo, hacia la sombra perpetua, y al final una lámpara donde rueda un chasquido, un torrente de aceites y vestiduras, un lamento implacable, sin pausa.
Los ayes del castrado son racimos o ríos o árboles de un territorio perdido como el sueño de un loco.
Un animal roe en la sombra. Mastica, babea los últimos fragmentos de luz que había en la tierra, en este país que no es sino una oscura puerta condenada, una cueva, un corredor donde las cabelleras arden como espadas, y la lámpara al fondo, vacila junto a la ropa, a la saliva de los que llegaron para ser ahorcados".
Sólo unas doscientas personas y una corta brisa, ecuestre, le acompañaron en su marcha final hacia el descanso eterno; nada de discursos, nadie que dijera: he aquí un luchador por las libertades democráticas en época de la tiranía, su paso por la 40; su cicatriz frontal que desfiguró parte de su rostro y de su párpado superior izquierdo.
Dicen que duró varios días inconsciente y no se sabe cómo pudo sobrevivir sin asistencia médica al culatazo de una bestia con rostro humano.
Nada de insignias que envolviesen su rostro, solo su humilde vestimenta. Nadie se preocupó por su rehabilitación psicológica a tanto terror, humillación y bajeza.
Su compañero, el de la página 270, Fulvio Felipe Madera, se quitó la vida con su propio cinto (1971), incapaz de superar el trauma psicológico de tantas noches oscuras y tantos ayes, decepcionado y abandonado cayó en una terrible depresión.
Ramón Ramírez Torres (a) Món, buen amigo, pagina 323, fallecido en 1985, sin laurear y sin gloria.
La última vez que nos vimos en una de esas calles de Mao, nos dimos un abrazo, "Quiero pedirte un favor", me dijo, "consígueme ese libro donde están las fotos de todos los compañeros, ¿cómo se llama?"; "Complot Develado… no te preocupes", le dije, "la próxima vez que vuelva te lo traigo". Gracias a la gentil gestión de una amiga entrañable, le pude conseguir el libro; por desgracia, no me fue posible entregárselo, algo que haré a su hijo.
Güila, su esposa, me comenta su soliloquio; después de unos tragos, cuando el alcohol embriagaba su mente, al llegar a la casa buscaba su espacio para conversar y discutir durante horas con el hombre, con su propio yo--"quien habla solo espera hablar a Dios un día”, dice Machado.
Sí Yoryi, el poeta también, dijo "Y al cabo, nada os debo".
Tú no debes nada, pero nosotros te debemos la libertad y esta democracia imperfecta; las nuevas generaciones te desconocen al igual que a tus compañeros; para reconocerte tenías que haber estado activo en la política y pertenecer a uno de los partidos políticos del sistema, pero vuestra lucha terminó al terminar la tiranía y sus remanentes.
Por esa razón, cuando llegó el día de tu último viaje y tomaste la nave que nunca ha de tornar, te encontraste solo con doscientas personas y una corta brisa ecuestre.
Escrito el día 1 de octubre del 2000
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