BREVES NOTAS DE LA HISTORIA DE LA COMÚN DE “VALVERDE” MAHO (*)
Por José N. Andrickson, Presb.
En el año 1858, en el gobierno del general José Desiderio Valverde, fue iniciada la idea de fundar algunos pueblos intermedios sobre las vías principales que unían a Santiago con Guayubín y Montecristi, con el propósito de acercar estos pueblos a otros, facilitando de este modo las relaciones con la cabecera de provincia que lo era Santiago. Esta idea dilató varios años en llevarse a la práctica.
En el año 1869 fue construida una iglesia de madera en la entonces sección de Maho, y el día 8 de marzo de 1870 de conformidad con el decreto del gobernador eclesiástico canónigo don Carlos María Pina, tuvo lugar la bendición de esa iglesia oficiando en el acto el Presb. don Carlos María Piñeyro, cura que fue de Santiago, lo que se verificó con la mayor solemnidad y regocijo de los vecinos. En 1875 fue nombrado el primer Cura Párroco, el Presb. Don Fernando de la Rocha.
En 1875 fue elevado el caserío de Mao a Puesto Cantonal y en 1882 ascendido a Común, instalándose el primer Ayuntamiento en el que figuraron regidores los señores Román de Peña, Tito Reyes y Gregorio Aracena y síndico el señor Sebastián Rodríguez.
El 25 de junio de 1905 fue bendecida la nueva iglesia de mampostería por el ilustrísimo y reverendísimo monseñor doctor Adolfo Alejandro Nouel, Arzobispo titular de Metinna y entonces Coadjutor de este Arzobispado, con la mayor magnificencia. La construcción de esta iglesia se debió en su mayor parte al infatigable celo del padre don José Eugenio Collado, entonces cura párroco de la Común.
En enero de 1904 un decreto del presidente Carlos F. Morales L. cambió el nombre de Maho por el de “Valverde” para perpetuar la memoria del prócer general José Desiderio Valverde, uno de los principales paladines de nuestra gloriosa guerra de Independencia.
En 1844 en la Guerra de Independencia los habitantes de la sección de Maho constituían un Batallón con el nombre de “Entre Ríos” y que dio pruebas en las diferentes batallas que se libraron, de su bravura y de su amor a la Patria. En el año 1863 en la Guerra Restauradora prestaron también los maheños importantes servicios.
En 1908 fue terminado el parque de recreo “Dolores”, provisto de un elegante kiosko, alumbrado y bancos para asientos.
En 1910 fue terminado su elegante obelisco, en homenaje a los Mártires de la Patria y en 1914 fue construido el Matadero Público, estas tres importantes obras realizadas por progresista y benemérita Sociedad “El Esfuerzo”, a iniciativa y llevados a cabo por el infatigable y nunca olvidado elemento de Progreso y Adelanto don Amado Franco Bidó, de feliz memoria para esta Común, con cuyo nombre fue bautizado dicho Parque en reconocimiento de Justicia y Gratitud.
A principios de 1917 se reinstaló la Academia de Música, cuyos alumnos integran la Banda Municipal, obligados según contrato a servir en ella gratuitamente por espacio de cuatro años.
Esta común puso en alto la dignidad nacional con el sacrificio de sus hijos en la memorable Batalla de la Barranquita, donde ofrendaron sus vidas los intrépidos Máximo Cabral, Agustín Cabral, Francisco Peña y otros mártires y donde salieron heridos Juan Infante Cabral, Enerio Disla, Ernesto Mejía, etc.; salvó nuestro emblema con dignidad y heroísmo el valiente y denodado Demetrio Frías, salvando así nuestra vergüenza nacional.
Acta de la bendición de la primera ermita o capilla de Maho, jurisdicción de Guayubín
“A los ocho días del mes de marzo del año 1870, yo, el Presb. don Carlos María Piñeiro, cura beneficiado de la parroquia de Santiago de los Caballeros, en virtud de la autoridad del Revdo. Cura de Guayubín y previas las facultades dadas por el muy ilustrísimo Vicario General y gobernador eclesiástico de la arquidiócesis, Presb. don Carlixto María Pina, canónigo, he procedido con los ritos prescritos por el ritual romano a la bendición solemne de la ermita, bajo la invocación de la Santísima Cruz y Nuestra Señora de Esperanza, y al día siguiente ofrecí en la nueva ermita el Santo Sacrificio de la misa, aplicándola especialmente en sufragio de los vecinos vivos de dicho partido que con tantos y tan cruentos sacrificios han contribuido a llevar a cabo tan piadosa obra, y también en sufragio de las almas de sus padres difuntos, cuyos cuerpos reposan esperando la resurrección futura a la sombra de la CASA DE DIOS.
Concurrieron con entusiasmo religioso a esta solemnidad piadora numerosos fieles tanto de la ciudad de Santiago como de los campos vecinos.
Maho, 9 de marzo de 1870.
El Cura Beneficiado, Carlos Ma. Piñeiro, Presb.
Personas connotadas de la localidad de Santa Cruz de Maho, hoy Valverde, pidiéndole al señor Fray Roque Cocchia, Arzobispo de Sirase, Delegado Apostólico de la Santa Sede, cerca de las Repúblicas de Haití y Venezuela, Vicario General de la Arquidiócesis de Santo Domingo en fecha 28 de julio de 1879, un sacerdote para su administración espiritual.
Monseñor:
Los que suscriben la presente, feligreses de la Parroquia de Santa Cruz de Maho, hijos de Dios, padre común y fieles amantísimos de Jesucristo (N. S) a V. I Señoría religiosamente exponen:
Monseñor, Padre en Cristo, vuestros hijos espirituales, los feligreses de Maho dolorosamente ven pasar los días y los meses sin oír la palabra Santa de Dios, nacer, crecer y morir sus hijos sin recibir los auxilios religiosos ni el Sacramento del bautismo; las puertas del templo permanecen cerradas por la carencia de un sacerdote delegado prudentísimo que representando en V. E su Ilustrísima persona, no solo nos presente ejemplos morales, virtuosos y dignos de un sacerdote, cuanto nos ilumine constantemente nuestra inteligencia ávida de la doctrina cristiana, fortifique nuestras almas escuálidas por el pecado y reanime nuestras esperanzas con las bienaventuranzas de la otra vida. Por tanto a V. S. Ilustrísima, suplicamos no nos olvide y nos envíe un digno delegado que por sus sanas lecciones y ejemplos de virtud y religión nos haga conservar la fe, abrigando la esperanza y ejercer la caridad.
Con sentimientos de la más alta y distinguida consideración y respeto, cuentan con vuestra paternal bendición, vuestros hijos en Jesucristo quienes incesantemente oran al señor por vuestra paz y salud y que os ilumine en el debido acierto de vuestro Ministerio Pastoral.
Somos de Monseñor quienes B. S. M.
Santa Cruz de Maho, 28 de julio de 1879.
Firmados: Gregorio Aracena, Baltazar Rodríguez, Antonio Inoa, M. Güichardo, Marcos Monsanto, Rosendo Pardo.
Sacerdotes que han sido Curas Párrocos de Santa Cruz de Maho, común de Valverde
Carlos María Piñero (n. 5 de julio de 1831 y f. 21 de febrero de 1885): Desde el 8 de marzo de 1870 al 12 de mayo de 1870. 3 meses.
Fernando de la Rocha: 13 de mayo de 1870 al 3 de mayo de 1871. 5 meses.
Francisco Chamboneaux: 4 de mayo de 1871 al 18 de diciembre de 1871. 7 meses.
Francisco Porzo: 19 de diciembre de 1871 al 2 de mayo de 1872. 5 m.
Pedro A. Accelli: 3 de mayo de 1872 al 10 de mayo de 1875. 3 años.
Fernando de la Rocha: 11 de mayo de 1875 al 11 de mayo de 1879. 4 años.
Cirio Yanarelli: 30 de julio de 1880 al 15 de septiembre de 1880. 2 meses
Tomás de Piano: 10 de octubre de 1880 al 15 de mayo de 1881. 7 meses.
Juan Fabiani: 12 de julio de 1881 al 27 de septiembre de 1881. 2 meses.
Andrés Díaz Márquez: 16 de noviembre de 1881 al 4 de diciembre de 1881. 1 mes.
Alfonso Bianchini: 8 de diciembre de 1882 al 26 de junio de 1883. 6 meses.
Pedro Accelli: 19 de agosto de 1883 al 13 de septiembre de 1883. 1 mes.
Elías Irrizarri: 13 de diciembre de 1883 al 3 de diciembre de 1891. 8 años.
Honorio Liz y Salcedo (n. 4 de diciembre de 1866 en Moca y f. 30 de septiembre de 1937 en Santiago): 6 de diciembre de 1891 al 16 de diciembre de 1897. 6 años.
Canónigo Manuel de Js. González: 5 de febrero de 1898 al 16 de mayo de 1898. 3 meses.
Juan Alvino: 9 de junio de 1898 al 26 de mayo de 1900. 2 años.
Santiago Liz y Salcedo (n. 23 de mayo de 1879 en Moca y f. 12 de mayo de 1921 en Altamira): 30 de mayo de 1900 al 9 de marzo de 1902. 1 año y 10 meses.
Luis Pérez: 15 de marzo de 1902 al 11 de mayo de 1902. 2 meses.
Canónigo Manuel de Js. González: 5 de julio de 1902 al 15 de julio de 1902. 10 días.
José Eugenio Collado: 18 de agosto de 1902 al 18 de octubre de 1912. 10 años y 2 meses.
Eliseo Emilio Echavarría: 7 de diciembre de 1912 al 7 de enero de 1913. 1 mes.
Vicente Sambarino: 29 de enero de 1913 al 2 de marzo de 1915. 2 años y 2 meses.
Eliseo Emilio Echavarría: 5 de marzo de 1915 al 16 de agosto de 1917. 2 años y 5 meses.
Doctor Nicolás Zuñiga: 16 de agosto de 1917 al 24 de septiembre de 1918. 1 año y 1 mes.
Saturnino Esparta: 1º de octubre de 1918 al 7 de agosto de 1919. 10 meses.
José Suárez Muñiz: 22 de agosto de 1919 al 31 de octubre de 1920. 1 año y 2 meses.
Felipe Eudaldo Sanabia Martínez: 31 de octubre de 1920 al 23 de abril de 1922. 1 año y 6 meses.
Canónigo Manuel de Js. González (n. 1º de febrero de 1861 y f. 2 de enero de 1948 en Santiago): 21 de mayo de 1922 al 27 de mayo de 1922. 6 días.
Lic. Armando Portes: 3 de junio de 1922 al 17 de abril de 1923. 10 meses.
Luis Fernández Ormochea: 21 de junio de 1923 al 22 de febrero de 1924. 8 meses.
Saturnino Ballestero: 23 de febrero de 1924 al 20 de julio de 1925. 1 año y 5 meses.
J. Trigo Martos: 26 de julio de 1925 al 30 de julio de 1927. 2 años.
Bernardo Montás: 8 de agosto de 1927 al 7 de octubre de 1928. 1 años y 2 meses.
Filiberto Pardo: 20 de octubre 1928 al 31 de julio de 1934.
José Nemesio Andrickson Barinas (n. 14 de diciembre de 1861 en Santo Domingo y f. 27 de marzo de 1947 en Bonao): Desde 1º de agosto de 1934 al 3 de octubre de 1935. 1 año y 2 meses.
(*) Estas notas fueron facilitadas a MEEC por el historiador Rafael Darío Herrera Rodríguez a quien le extendemos nuestras mas expresivas gracias.
Siga leyendo...
martes, 30 de octubre de 2012
MAS ACERCA DE LA HISTORIA DE MAO
viernes, 28 de septiembre de 2012
SEGÚN DARÍO 18:07
Por Rafael Darío Herrera
El autor es historiador y educador. Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.
La publicación de libros
Ramón Expedito Santana, Manito, es un ser humano con muchas inquietudes sobre la historia de su pueblo y así lo ha demostrado en las páginas de este blog que durante varios años ha mantenido contra viento y marea Isaías Ferreira. En tal sentido ha planteado la necesidad de divulgar y rescatar del olvido personajes locales que lucharon contra el despotismo de Trujillo y a favor de la democracia dominicana, preocupación que consideramos enteramente válida, en un contexto como el nuestro donde la población escolar desconoce los forjadores de nuestra República.
Sin embargo, queremos dilucidar algunos detalles sobre la disciplina de la historia. Así como para ser médico, abogado, agrónomo, físico, químico, biólogo, o cualquier otra rama del saber, se requiere estudiar y comprender un conjunto de teorías especializadas, también para elaborar la historia de la vida pasada de la gente se necesita estudiar un conjunto de autores que establecieron los preceptos teóricos y metodológicos de la historiografía, tales como Fernand Braudel, Lucien Febvre, Edward P. Thompson, Jacques Le Goff, Marc Bloch, George Duby y una larga lista de especialistas en historiografía.
En general, la historia se ocupa de reconstruir la vida pasada de la gente a través de las huellas o evidencias documentales que han dejado sobre la tierra. Este es un oficio de oficina que se realiza de manera solitaria, en el marco de un despacho, con palabras, documentos, fechas, cifras, datos, entrevistas, nombres de lugares, de seres humanos, etc. Al historiador le corresponde proporcionar luz a los hechos históricos así como analizar, interpretar, comprender, valorar, en un riguroso orden cronológico, los procesos históricos sociales, económicos, políticos y culturales. En fin, historiar es un quehacer intelectivo como lo define Febvre.
A la historia, y este es el aspecto medular de este escrito, no le interesa el ser humano aislado pues la realidad efectiva es el ser humano en grupo, como un colectivo social. El ser humano no es una isla, no es él quien hace la historia sino los grupos sociales. La historia es absolutamente social, por consiguiente no es posible elaborar la historia de Mao a partir de sus “héroes” individuales sino que estos deben ser vistos al interior de los procesos sociales, de las sociedades de que son miembros. La sociedad y el individuo, ya lo ha dicho Edward H. Carr, son inseparables, “mutuamente necesarios y complementarios”.
Por otro lado, la publicación de un libro en este país es una tarea empinada que enfrenta múltiples escollos. En primer lugar, demanda una considerable inversión de tiempo. En algunas ocasiones he tenido que trabajar 12 horas al día para elaborar un libro. Luego viene el ineludible proceso de revisión y corrección de lo escrito.
En segundo lugar el escritor se enfrenta con la baja tasa de lectura predominante en la República Dominicana. En tercer lugar, conlleva una considerable inversión de recursos. En el 2010, por ejemplo, decidí realizar la segunda edición de mi libro Revueltas y caudillismo. Desiderio Arias frente a Trujillo, e invertí cerca de cien mil pesos.
Cuando el libro salió se hicieron reseñas en las páginas de los principales periódicos nacionales y hasta el amigo Isaías Ferreira tuvo la generosidad de publicar la portada del mismo en Mao en el Corazón. Sin embargo, solo he logrado vender la mitad de los mismos y el resto permanece a merced de los roedores en mi despacho, no obstante venderse a solo doscientos pesos (5.13 dólares). En Amazon se vende a 17.50 dólares (682 pesos).
Otros de mis libros, Montecristi. Entre campeches y bananos, publicado por la Academia Dominicana de la Historia en el 2006, se vende a 25 dólares en dicha tienda virtual. Aprovecho para informar que tengo en proceso una biografía de Trujillo que venderé a 5 dólares en Amazon.com, en el formato ebook. En general, la venta de los libros es lenta y con tan pírricos recursos, nadie puede subsistir.
Quiero reiterar la oferta que hice anteriormente. Si alguna institución se anima a buscar los recursos, cedo los derechos de autor para una edición de mi libro sobre la Historia de Mao titulada Población, agricultura y política en Mao, 1880-1960, Santo Domingo, 2000, pp. 315.
Siga leyendo...
jueves, 6 de septiembre de 2012
SEGÚN DARÍO 18:07
Por Lic. Rafael Darío Herrera
El autor es historiador y educador. Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.
Para satisfacer una inquietud de Manito Santana. Espero haberlo logrado.
A raíz de la reproducción de dos textos que publiqué recientemente sobre la historia de Mao, uno contenido en el Censo de Mao de 1918 y otro de Vicente Tolentino, Manito me lanzó una andanada de interrogantes que con sumo placer trataré de responder en las siguientes líneas. Quiero aclarar que se trata de cronológicos y la historia no se reduce a la cronología sino que procura analizar los procesos históricos en el que se articulan componentes económicos, sociales, políticos, culturales, etc.
Comencemos con la propia palabra Mao que en los documentos del siglo XVIII y XIX aparece escrita con h intercalada (Maho) y que de acuerdo con la traducción de un jeroglífico que hizo el médico arqueólogo Narciso Alberty Bosch, Meah (Mao) significa Milagro.
En cuanto a Vicente Tolentino, este asevera que Mao ostentó sucesivamente la categoría de Hato, Puesto Militar y Común, que no eran más que demarcaciones propias del ordenamiento territorial de la República Dominicana.
El hato es una productiva destinada a la crianza libre o extensiva de ganado. Hasta la construcción de los canales de riego este era el principal medio de vida de los habitantes de Mao, actividad que se veía favorecida por las condiciones naturales predominantes en la planicie de Mao: bajo régimen de lluvias y fertilidad de los suelos.
Con relación a lo de Puesto Militar esta demarcación territorial se introdujo en la administración de las provincias el 12 de octubre de 1866 y se suprimió en la nueva Constitución de 1875 que la reemplazó por la división administrativa conocida como Cantón. En este último año, mediante el decreto número 1441, del 7 de agosto de 1875, se erigió a Santa Cruz de Mao en Cantón de la provincia de Santiago de los Caballeros. El dato aparece en el tomo sexto de la Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones de la República Dominicana, página 465. De manera que Vicente Tolentino yerra pues Mao nunca fue Puesto Militar. Sobre el particular el extinto historiador vegano Agustín Concepción, publicó un ilustrativo artículo en La Información.
Abundando un poco sobre la jurisdicción conocida como Puesto Militar, se precisa recordar que durante las epopeyas liberadoras tanto las tropas haitianas como las españolas eludían cruzar por el territorio de Santa Cruz de Mao, sino que lo hacían por la actual carretera Duarte, por las dificultades que implicaba vadear los ríos Yaque del Norte, el río Mao y el Ámina, sobre todo en épocas de lluvias. Este es un dato significativo pues muchas familias se establecieron en Santa Cruz Mao precisamente para protegerse de los desmanes que constantemente perpetraban las tropas haitianas contra la población del Cibao Central.
Pero a fines de la década de los ochenta del siglo XIX en la economía dominicana se produjeron cambios trascendentales con el inicio de las plantaciones azucareras que implicó la constitución de un mercado laboral, el auge de las actividades comerciales, las reformas educativas que empezó a introducir Eugenio María de Hostos, la circulación de periódicos, etc. Para la fecha se produjo un incremento de la población y de las escuelas de Mao. Dos profesores sobresalían en 1880: el cubano Rosendo Pardo quien se hallaba al frente de una escuela en Pretiles con más de cuarenta alumnos y Francisca Javiera Güichardo, profesora nativa de Santiago.
De acuerdo con un artículo publicado por Raymundo Camejo en La Voz de Santiago del 27 de junio de 1880, la población de la común cabecera de Mao ascendía a 588 almas que habitaban en 88 bohíos, “la mayor parte dispersos y mal organizados” y sumada la población de las secciones y parajes totalizaba unos tres mil habitantes.
Estos cambios en el orden demográfico motivaron a las personalidades más activas del entonces cantón de Mao a emprender esfuerzos ante el Congreso Nacional para que al pueblo fuera elevado a Común de la provincia de Santiago, lo cual se cristalizó el 25 de noviembre de 1882.
La Común, como circunscripción territorial se introdujo durante la ocupación haitiana, y viene de la palabra commune que los haitianos asumieron de la organización territorial francesa y que en el caso de nuestro país reemplazó la demarcación de Parroquia, vigente desde la época colonial.
El Código Rural, promulgado por Jean Pierre Boyer el 6 de mayo de 1826, establecía que las comunes se dividían en Secciones agrícolas, las cuales tendrían sus límites y amojonamiento además de que permitirían distinguir las circunscripciones rurales de las comunes; las Secciones, a su vez, están compuestas por parajes. De manera que la actual jerarquización administrativa territorial de la República Dominicana, en orden descendente, es la siguiente: Provincia, Municipio, Distrito municipal, Sección y Paraje.
En 1904, durante el gobierno del sacerdote Carlos Morales Languasco, se emitió el decreto número 4357, de fecha 7 de enero de 1904, se cambió el nombre de la Común de Mao de la provincia de Santiago, por el de Valverde, con la finalidad de honrar la memoria del prócer de la Independencia y expresidente de la República, general José Desiderio Valverde. En esa época nadie protestó contra la desacertada medida y el nuevo nombre ha dado lugar a muchísimas confusiones como lo ha destacado la distinguida profesora Lavinia del Villar.
En torno a la Sociedad El Esfuerzo se sabe que durante el gobierno presidido por el general Ramón Cáceres (1906-1911) se fomentó en todo el país la formación de Sociedades que propugnaran por la “civilización y el progreso” de la sociedad, dada la incapacidad financiera del Estado dominicano para la construcción de obras de infraestructura. Se asumió el precepto de Eugenio María de Hostos de “Civilización o Muerte” y en ciudades como Santiago, La Vega y Puerto Plata se formaron numerosas entidades de este género, muchas de las cuales todavía subsisten como la Sociedad Renovación de Puerto Plata, la Amante de la Luz y Alianza Cibaeña de Santiago, las cuales obtenían sus recursos con las loterías que les autorizaban los diferentes gobiernos. Solo basta leer el libro Sociedades, cofradias, escuelas, gremios y otras corporaciones dominicanas (1974) de Emilio Rodríguez Demorizi para conocer la cantidad de Sociedades que se formaron en la época.
La Sociedad El Esfuerzo de Mao cumplió cabalmente su rol de fomentar el progreso del pueblo de Mao. Financiaba sus actividades con los recursos que percibía de una lotería que le autorizó el Gobierno, la cual tenía un premio de 600 pesos nacionales (El Diario, 10 de abril de 1909). Amado Franco Bidó, quien realizó esfuerzos descomunales para construir el parque “Dolores”, fue uno de los principales propulsores de esta organización que estableció la primera biblioteca pública (calle Duarte, al lado de Radio Mao), impulsó la constitución de la sociedad de Regantes que construyó el segundo canal de riego.
Pero la labor de Franco Bidó no estuvo limitada a la construcción del parque sino también de la Glorieta (concluida en abril de 1909) a cargo del maestro carpintero J. Bautista Estrella. Y más aún: logró que el maestro de música Lorenzo Bustamante viniera a Mao a organizar la Banda de Música como lo refiere el periódico El Diario (10 de abril de 1909) de Santiago, y copio textualmente, respetando la ortografía:
“Entre nosotros el reputado Maestro de Música don Lorenzo Bustamante, quien a iniciativa de don Amado Franco Bidó i de otros elementos de aquí, ha venido a instalar i dirigir una banda de música, que resultará para esta localidad un verdadero paso de avance sobre los que ya tiene dado”.
Los integrantes de El Esfuerzo también edificaron un matadero público (ubicado en la calle Independencia, entre la calle 19 de Marzo y la Baltazar Rodríguez, frente a donde vivía Mamita Bonilla) y el obelisco a los mártires de la Patria, ubicado en la Duarte esquina Sánchez del parque.
En 1906 El Esfuerzo estaba conformado por las élites urbanas de Mao: Benjamín Peña, Jaime Tió Tavárez, Rafael Ventura, José Inocencio Espinal, Manuel de Js. Fondeur, Carlos de la Cruz, Ismael Madera, Juan de Js. Reyes, Estanislao Reyes García, Román de Peña, etc.
Siga leyendo...
jueves, 30 de agosto de 2012
SEGÚN DARÍO 18:07
Por Rafael Darío Herrera
El autor es historiador y educador. Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.
Ahora que la profesora Lavinia del Villar asume la dirección del Comité de Historia de Mao y ha lanzado un reto para indagar sobre el nombre de Mao, quiero aprovechar para reproducir dos textos que han sido citados mecánicamente hasta la saciedad, sin otorgarle los créditos correspondientes a los autores de los mismos. El primero de ellos está contenido en el Censo de la común de Valverde, realizado en 1918 por Rafael Peralta a solicitud del Ayuntamiento de Mao, y que obtuve en el archivo del historiador Vetilio Alfau Durán, por mediación de su hijo, Salvador Alfau.
El segundo es de la autoría de Vicente Tolentino, padre del historiador y político, Hugo Tolentino Dipp, en su conocida obra Historia de la división territorial, 1492-1942, Santiago, editorial El Diario, Colección Trujillo, vol. III, 1944, p. 448.
I
“En el año 1858, en el gobierno del general José Desiderio Valverde fue iniciada la idea de fundar algunos pueblos intermedios sobre las principales vías que unían a Santiago con Guayubín y Montecristi, con el propósito de acercar estos pueblos a otros, facilitando de este modo las relaciones con la cabecera de provincia que lo era Santiago. Esa idea dilató varios años en llevarse a la práctica.
En el año 1869 fue construida una iglesia de madera en la entonces sección de Mao, y el día 8 de marzo de 1879, de conformidad con el decreto del Gobernador eclesiástico, canónigo don Carlos María Pina, tuvo lugar la bendición de esta iglesia, oficiando en el acto el Pbro. don Carlos María Piñeyro, cura que fue de Santiago, lo que se verificó con la mayor solemnidad y regocijo de los vecinos. En 1875 fue nombrado el primer cura párroco, el Pbro. don Fernando de la Rocha.
En 1875 fue elevado el caserío de Mao a Puesto Cantonal y en 1882 ascendido a común, instalándose el 25 de noviembre del mismo año el primer Ayuntamiento, en el que figuraron como regidores los señores Román de Peña, Tito Reyes y Gregorio Aracena, y síndico el Sr. Sebastian Rodríguez.
El 25 de junio de 1905 fue bendecida la nueva iglesia de mampostería por el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. Dr. Adolfo Alejandro Nouel, Arzobispo titular de Metinna y entonces coadyutor de este arzobispado con la mayor magnificencia; la construcción de esta iglesia se debió en su mayor parte al infatigable celo del Pbro. don José Eugenio Collado, entonces cura párroco de la común.
En enero de 1904 un decreto del presidente Carlos Morales Languasco cambió el nombre de Mao por el de Valverde para perpetuar la memoria del prócer general José Desiderio Valverde, uno de los principales paladines de nuestra gloriosa guerra de independencia.
En 1844 en la guerra de independencia los habitantes de la sección de Mao constituían un batallón con el nombre de “Entre Ríos” que dio pruebas en las diferentes batallas que se libraron de su bravura y de su amor a la Patria. En el 1863 en la guerra de la Restauración prestaron también los maeños importantes servicios.
En 1908 fue inaugurado el parque de Recreo “Dolores”, provisto de un elegante kiosko, alumbrado y bancos para asientos. En 1910 fue terminado un elegante obelisco en homenaje a los mártires de la Patria, y en 1914 fue construido un matadero público. Estas tres importantes obras fueron realizadas por la progresista y benemérita sociedad “El Esfuerzo”, entregándolas después al Municipio para su servicio y manutención.
A principio de 1917 se reinstaló la Academia de Música, cuyos alumnos integran la Banda Municipal obligados según contrato a servir en ella gratuitamente por espacio de cuatro años”.
II
“Hato, Puesto Militar y Común. En virtud de una real orden de la Corona de España fueron destruidas, entre otras, las villas de Montecristi y Puerto Plata en el año 1606; habitantes de esas destruidas villas y de sus alrededores fundaron hatos en el interior de la isla; entre esos hatos fue fundado el de Mao que fue establecido a orillas del río del mismo nombre, en la región en donde más tarde debía nacer un caserío que, andando el tiempo, siglos después, fue asiento del poblado de Mao que, por decreto número 1441, de fecha 5 de agosto de 1875 fue erigido en Puesto Militar de la provincia de Santiago, con el nombre de Santa Cruz de Mao, condición que conservó hasta que por decreto número 2038, de fecha 10 de agosto de 1882, fue erigido en común de la misma provincia.
En fecha 29 de marzo de 1875 los habitantes del poblado Santa Cruz de Mao, dirigieron al Congreso Nacional una exposición apoyada por el gobernador de Santiago, en la cual haciendo méritos del número de habitantes del poblado, de la cantidad y calidad de sus edificaciones, de su iglesia, cementerio, importancia comercial y demás progresos, solicitaban la erección del poblado en Puesto Cantonal. El Congreso acogió favorablemente la solicitud y dictó el decreto a que hacemos referencia.
Años después una petición de los habitantes del poblado de Santa Cruz de Mao, apoyada por el gobernador de la provincia de Santiago, acogida favorablemente por el Poder Ejecutivo, y considerada justa por el Congreso Nacional, determinó la elevación de categoría de este Puesto Cantonal, según se evidencia en el decreto ya citado.
Mediante decreto número 4357, del 7 de enero de 1904, se le dio el nombre de Valverde para homenajear al presidente José Desiderio Valverde”.
En un próximo artículo esbozaré algunas ideas sobre el origen remoto de Mao, para lo cual me basaré en informaciones obtenidas en el Archivo de Indias que me facilitó el historiador maeño Genaro Antonio Rodríguez Morel, algunas de las cuales expuse en mi libro Población, Agricultura y Política en Mao, 1880-1960, Santo Domingo, 2000.
Siga leyendo...
jueves, 17 de mayo de 2012
OTRO DE RAMÓN BONILLA
Por Rafael Darío Herrera
En su itinerario de bebedor consuetudinario Ramón Bonilla por lo regular no solía detenerse a tomar en un bar. Prefería caminar por la ciudad y explayarse con todo el que se encontraba. Cuando ya había tomado suficiente alcohol se creía dotado de poderes sobrenaturales y capacitado para transmitir energía positiva a quien le diera las manos para lo cual hacía extraños gestos en su rostro.
En una ocasión decidió romper su habitual manera de tomar tragos y se detuvo en la barra Los Mellizos, ubicada en la calle Beller esquina Santa Ana, propiedad de Manuel (el del mercado) y a pocos metros de su residencia. Allí se sentó en la misma mesa donde se hallaba un conocido personaje de Mao, nos referimos Rumbito Ureña, que había adquirido notoriedad por haber liquidado a mansalva a su hermano Raymundo. En todo Mao se le tenía como un hombre sumamente valiente al que muchos le temían.
En este ambiente de bar Ramón Bonilla incrementó sustancialmente la frecuencia con que ingería cada trago, lo cual naturalmente aumentó la cantidad de alcohol en la sangre, y por ende, disminuyó su racionalidad. Tragos van y tragos vienen y en la conciencia de Ramón se convirtió en obsesiva la idea de que “Caín mató a Abel”, idea que no pudo desterrar de su mente hasta que, en un descuido de Rumbito, tomó una botella de ron y sorpresivamente le asestó un botellazo en la cabeza, al tiempo que vociferaba “Caín mató a Abel y yo mato a Caín”, golpe que prácticamente nockeó a este al tomarlo desprevenido y lo hizo sangrar.
De inmediato, y aprovechando la confusión que originó su sorpresiva acción, Ramón abandonó el lugar y se marchó a su casa. Con la finalidad de resarcir su mancillado honor de hombre valiente, Rumbito, fuertemente armado, anduvo en su búsqueda por todo el barrio de Los Colones con la clara intención de cobrar venganza por el humillante golpe de que fue víctima. Ramón Bonilla, entretanto, ya completamente sobrio y atemorizado, duró varios días sin salir a la calle. Posteriormente, optó por alejarse del alcohol y tomarse algunas vacaciones, primero en Santiago y luego en Santo Domingo donde sus sobrinos. Al cabo de varios meses, sus hijos, cada vez que querían disuadirlo de que no saliera a la calle a beber le decían que Rumbito andaba todavía en su búsqueda. ¡Santo remedio! Siga leyendo...
lunes, 23 de abril de 2012
SEGÚN DARÍO 18:07
Por Rafael Darío Herrera Rodríguez
El autor es historiador y educador. Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.
En la recién finalizada Semana Santa decidí releer Vivir para contarla (2002) de García Márquez para lo cual tuve presente la propia sugerencia del autor de que “solo deberían leerse los libros que nos fuerzan a releerlos”. Como siempre en la relectura se descubren cuestiones que en la primera lectura no se tuvieron en cuenta las cuales deseo compartir con los amables lectores de Mao en el corazón y me hicieron pensar que en este texto García Márquez no trazó límites entre lo ficticio y lo real, pues se supone que en una memoria deben relatarse hechos reales. ¿O será que en América la realidad supera la ficción?
El texto se inicia con la solicitud de su madre Luisa Santiago para que García Márquez lo acompañe a Aracataca a vender la casa de los abuelos. De su progenitora afirma que en sus cuarenta y cinco años de edad tuvo once partos (por lo que permaneció casi diez años embarazada) y otros tantos amamantando, es decir, había pasado casi la mitad de su vida en esos menesteres. Y “no había acabado de criar un hijo cuando nacía el otro”. La situación llegó al extremo que ella le encomendaba a los mayores el cuidado de los menores. A la familia se agregaban otros hijos que el padre tuvo fuera del matrimonio.
García Márquez vivió una infancia sumido en la pobreza. Refiere que en una ocasión su madre, quien siempre decía que “la pobreza se nota en los ojos”, compró una rodilla de buey que “hirvió día tras día para el caldo cotidiano cada vez más aguado, hasta que ya no dio para más”.
Para febrero de 1950, García Márquez declara que se fumaba la friolera de 70 cigarrillos diarios (25 mil anuales). “Encendía un cigarrillo, dice, con la brasa del otro hasta que ya no podía más”. Prefería fumar antes que comer y regularmente quemaba las sábanas y mesas con los cigarrillos.
Pero las expectativas de la madre de obtener dinero con la venta de la casa se desvanecieron pues la casa se hallaba destartalada y los inquilinos presentaron facturas de reparaciones superiores a las deudas, además de que la misma tenía una hipoteca pendiente de pago. En una de las habitaciones de la casa de Aracataca (donde tronaba siempre a las tres de la tarde) todavía permanecían amontonadas las 70 bacinillas que los abuelos de Luisa Santiago compraron cuando esta recibió la visita de sus compañeras de curso. En una ocasión un toro cimarrón, escapado de la plaza, penetró en la casa y destrozó los muebles de la panadería y las ollas de los fogones.
En Aracataca, la aldea que le sirvió de referencia a García Márquez para construir el mundo mágico de Macondo, que inicialmente esbozó en La Hojarasca, las temperaturas eran tan elevadas que las vías del ferrocarril y los campamentos de la United Fruit Company se construyeron de noche porque durante el día era imposible “agarrar las herramientas recalentadas al sol”.
Pero el más inverosímil e insólito de los relatos contenidos en este libro es el de la tía Francisca Simodosea, “virgen y mártir”, quien un día se sentó en su cuarto, tomó varias “sábanas inmaculadas” y confeccionó su propia mortaja a su medida y la muerte la esperó por dos semanas hasta que la tuvo terminada. Esa noche, sin estar enferma ni sentir dolor, se “echó a morir en su mejor estado de salud. Solo después los familiares se dieron cuenta de que la noche anterior había llenado los formularios de defunción y cumplido los trámites de su propio entierro”. ¿Será posible semejante hazaña?
Pero la anécdota más graciosa contada por Gabito en sus memorias aconteció cuando su padre llegó de noche a la casa enloquecido por el alcohol, un minuto después de que una gallina había depositado materia fecal sobre la mesa y la madre, para que el padre no lo notara, la cubrió rápidamente con un plato. Y cuando le preguntó a su marido qué deseaba comer este le soltó un gruñido: Mierda. “La esposa levantó entonces el plato y con su santa dulzura le dijo: Aquí la tienes.
Cuando laboraba como reportero García Márquez refiere que su conciencia quedó “alborotada” con el enigma de una niña de doce años sepultada en el convento de Santa Clara cuyo cabello le creció más de veintidós metros en dos siglos. En fin, leer o releer Vivir para contarla nos permite conocer los avatares de un gran escritor, sus precariedades, la dificultad para definir su vocación, sus lecturas, la historia literaria y política de Colombia y sobre todo cómo Gabito se nutrió del ambiente para construir su mundo mágico. Prácticamente de cada aspecto de su vida en Aracataca construyó una novela. De los tormentosos amores de sus padres, por ejemplo, surgió El amor en los tiempos del cólera y así sucesivamente. Siga leyendo...
sábado, 7 de abril de 2012
COMENTARIO SOCIAL
Por Rafael Darío Herrera
El autor es historiador y educador. Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.
Cuando leí la pregunta que formuló Isaías en este blog (*), me tomé la libertad de intentar responder a la inquietud implícita en la misma. El tema es viejo. Ya a fines del siglo XIX el sociólogo francés Emile Durkheim (El suicidio, La división del trabajo social) utilizó el concepto de “anomia” para caracterizar una situación en la cual los lazos sociales se tornan débiles y la sociedad pierde fuerza para integrar y regular a los sujetos. Comenzaré por la primera variable “descomposición familiar”. Trataré de demostrar que no existe tal “descomposición” sino que la familia dominicana ha comportado transformaciones significativas en su estructura y organización y asume nuevos valores, para lo cual cavilaré en términos sociológicos.
Antes de la modernización de la sociedad, la familia se concebía como una unidad productiva: los hijos trabajaban en la empresa familiar, la familia producía lo que consumía. No olvidemos que en los años cincuenta y sesenta en muchos hogares de Mao, el arroz se pilaba en la casa, las mujeres tostaban el café, elaboraban dulces, cosían, etc. Este es un tipo de familia patriarcal donde la autoridad suprema la ejercía el padre, quien imponía las normas y los hijos/as la acataban a pie juntillas, so pena de ser sancionados. Las familias que no operaban conforme a este esquema se catalogaban como “disfuncionales”.
Este tipo de familia transmitía a los hijos/as un conjunto de valores familiares: respeto a la autoridad paterna, o en su defecto al hijo mayor; honestidad absoluta (se debía justificar la posesión de bien ante el padre), puntualidad, obligación de realizar labores hogareñas o en la empresa familiar, sinceridad, rendimiento académico, buenos modales, respeto a las personas mayores, etc. En muchos casos, sobre todo en aquellas familias dedicadas a actividades artesanales, se transmitían saberes prácticos a los descendientes.
Sin embargo, con los procesos de urbanización e industrialización se modificó radicalmente el rol de la familia que pasó a ser una unidad de consumo y los medios de comunicación enfocaron su atención en ella para promover el consumo. Pero la familia no es un ente aislado de la sociedad, digamos un enclave, sino que se halla inserta en una estructura social determinada, y por ende, cambia conforme a las mutaciones sociales. Si en la familia tradicional el rol de la mujer y el hombre se limitaba al marco familiar, con los nuevos cambios sociales se produjo una segregación de los roles de ambos, especialmente en el ámbito urbano. El hombre se ve obligado a trabajar fuera del hogar y la mujer pasa a desempeñar el rol de “jefa del hogar”. De acuerdo con indagaciones sociológicas reciente, el 38% de las mujeres dominicanas son jefas de familia.
La generalización de la educación, el desarrollo de tecnologías en materia de electrodomésticos (lavadoras, microondas, aspiradoras) junto a la demanda del mercado laboral favorecieron la incorporación de la mujer al mundo del trabajo. En otros casos, las mujeres dominicanas, al igual que en la mayoría de los países latinoamericanos, se casan a muy temprana edad ya que la unión matrimonial se concibe como parte de las estrategias de supervivencia de las familias dominicanas. Como secuela de esta práctica tenemos una elevada tasa de adolescentes embarazadas (15-19 años) que se convierten en un grupo vulnerable, fenómeno inédito en la familia tradicional.
Los cambios sociales han transformado los roles tradicionales de la familia, entre los cuales se destacan las migraciones, las desigualdades sociales, el auge del turismo, la crisis de la educación, la urbanización, la globalización, etc. Desde fines de la década de los setenta e inicios de los ochenta, en nuestro país se han intensificado los flujos migratorios: rural-urbano, urbano rural, rural-rural y urbano-urbano. A estas modalidades se adicionan las migraciones internacionales cuyos destinos principales son: Estados Unidos, Puerto Rico y Europa (España). En general, las migraciones han sustituido a la educación como mecanismo de movilidad o ascenso social.
Las migraciones surten efectos desintegradores sobre las familias dominicanas, la principal de las cuales, a nuestro juicio, es la conversión de la madre en jefa del hogar. Se sabe que los que migran no siempre son los más pobres, ni los desempleados, ni los menos preparados. Pero cuando la crisis económica obliga al padre o la madre a emigrar, los hijos quedan al cuidado de algún familiar que muchas veces es incapaz de ejercer un control efectivo sobre ellos. Si la familia emigra a un barrio marginado, por lo regular vive en condiciones de hacinamiento y la pareja se ve obligada a tener sexo en las narices de los niños. Esto ha provocado el auge del incesto en las familias dominicanas, una práctica deleznable e inconcebible en el marco de la familia tradicional dominicana. El caso más reciente, que estremeció la sociedad dominicana, fue el de Loma Cabrera donde el padre mantuvo relaciones sexuales incestuosas con su hija desde los 18 años y al ser descubierto asesinó a su esposa, una profesora jubilada de 63 años.
En la marginalidad urbana dominicana, las estrategias de sobrevivencia de los jóvenes son escasas: delinquir, integrarse a la venta de drogas, prostituirse o algún empleo informal de muy baja calidad. Estos jóvenes, a quienes la policía liquida de manera indiscriminada, ya no se socializan en el marco de la familia pues, como se ha indicado, en muchos casos la madre soltera sola es la jefa del hogar (producto de la viudez, alta tasa de divorcio y abandono del hogar por parte del hombre) y en otros casos el padre se pasa todo el tiempo fuera de la casa sin tener ningún contacto o control sobre sus vástagos.
En este momento tal vez sea conveniente razonar en términos socráticos: ¿En manos de quién queda entonces la educación de la familia? ¿Cuál es el modelo o referente de los hijos? ¿Quién le transmite valores positivos? ¿Hay descomposición de la familia o estamos ante una nueva familia que es producto de la desigualdad social? ¿Cuál es la incidencia de los medios de comunicación en la nueva familia? ¿Qué papel desempeña el entorno barrial en la formación de los jóvenes? ¿Cuáles son los nuevos valores de la sociedad dominicana? ¿Cuál es la causa profunda de estos fenómenos sociales y en particular de las familias dominicanas?
Como respuesta global podemos indicar la desigualdad social, la desigual de distribución de las riquezas y de las rentas, junto al exiguo gasto social de los diferentes gobiernos (1966-2012). De acuerdo con los cálculos de los economistas Edwin Croes y Miguel Ceara Hatton, el gasto público hacia las áreas y los grupos sociales vulnerables asciende al 0.8% del PIB mientras el promedio internacional es del orden de 3.8%. Este desinterés de los gobernantes por el gasto social no es un fenómeno casual sino una actitud arraigada de los diferentes gobiernos. El año de 1986 se ha identificado como aquel donde el nivel de vida alcanzó el más bajo descenso.
Esta reducción del gasto social lesiona severamente los servicios sociales públicos: educación, salud, agua potable, energía, planes habitacionales, etc. El caso más patético es el reclamo de la sociedad civil de un 4% para la educación frente a la realidad de que se invierte menos de un 2% en el ramo y el falso argumento del gobierno de que lo económico no es lo decisivo para desarrollar la educación. Las familias que habitan los barrios marginados no logran satisfacer las necesidades alimentarias y tampoco tienen acceso a servicios sociales básicos. En lugar de hallarse descompuesta tenemos una familia permeada por valores foráneos, la violencia, la cultura de la pobreza, los medios de comunicación.
(*) El autor se refiere a una encuesta que apareció en el blog Mao en el Corazón, la cual decía:
A menudo se habla de que la degeneración de la sociedad y el aumento del crimen y la corrupción se deben a la pérdida e inversión de valores. ¿A qué atribuye usted la pérdida de valores?
a) ¿A la descomposición familiar?
b) ¿La influencia de la TV y las comunicaciones?
c) ¿Mal ejemplo de las autoridades?
d) ¿Al consumismo excesivo?
e) ¿Pérdida de respeto a Dios?
Siga leyendo...
martes, 27 de marzo de 2012
APUNTES BIOGRÁFICOS DE RAFAEL EMILIO ARTÉ CRUZ
El autor es historiador y educador. Miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.
Nota de la redacción: Estos apuntes biográficos de dos talentosos músicos, padre e hijo, constan de dos partes. La primera parte nos permite echar un breve vistazo a los puntos relevantes de la vida de RAFAEL ILDEFONSO ARTÉ SAGUÉ, de nacionalidad española, una leyenda de la música en Puerto Plata y Santiago; y la segunda nos da algunos detalles relevantes de la vida de su súper talentoso hijo, RAFAEL EMILIO ARTÉ CRUZ, este último una leyenda en el pueblo de Mao por todas sus contribuciones a la música de la región.
UN PROGENITOR ILUSTRE - RAFAEL ILDEFONSO ARTÉ SAGUÉ
Rafael Emilio Arté Cruz era hijo de un extraordinario músico español, Rafael Ildefonso Arté Sagué, uno de los principales propulsores del desarrollo musical de Santiago de los Caballeros, quien arribó al país procedente de Puerto Rico en el período de la anexión a España pero decidió permanecer aquí luego de la desocupación del territorio nacional por parte de las tropas militares españolas en 1865. Inicialmente residió en Puerto Plata donde dirigió la escuela y la banda de música y posteriormente se estableció en Santiago, donde compartió la enseñanza de la música con sus labores como empleado de la casa comercial del también catalán español José Batlle Filbá.
Arté Sagué nació en Figueras, Gerona, España, el 4 de septiembre de 1843, hijo de Pablo Arté y María Gibert Sagué, datos estos que figuran en su tumba del cementerio municipal de Santiago, como lo consigna el historiador santiaguero Edwin Espinal en su Historia social de Santiago, quien también aporta el dato de que Arté tenía dos hermanos: Dolores, matrimoniada con Luis Porret y Juan María quien residía en Naguabo, Puerto Rico.
En 1872 Arté Sagué fundó en Santiago la banda de música del Batallón del Yaque que se convirtió en la principal organización musical de toda la región del Cibao así como una escuela de música que inició con 21 alumnos. Para pagar los instrumentos que solicitó en el exterior (París y Milán), por mediación de Furcy Fondeur, Arté se vio precisado a hipotecar su casa. El concierto inaugural de la banda aconteció el 16 de agosto de 1874, y de acuerdo con una reseña publicada en el periódico El Día (1º de noviembre de 1874), entre las piezas musicales interpretadas se encontraban Roberto, el diablo, La Traviata, etc.
Entre los discípulos de Arté que lograron descollar se encuentran José Ovidio García, su más aventajado discípulo, fundador del “Centro lírico cultural Rafael I. Arté”, principal centro de educación musical de toda la región Norte del país, donde se formaron músicos de la talla de Juan Francisco García, autor de la primera sinfonía escrita en el país, José O. García Vila, considerado en su época como el mejor violinista de atril, Julio Alberto Hernández, etc. Y Ramón Emilio Peralta quien también se dedicó a la enseñanza de la música y en 1909 dirigía la Banda de música fundada por Arté, que en ese momento se la consideraba un modelo de organización. La muerte de Arté, el 7 de marzo de 1877, a los 34 años edad, afectó sensiblemente la sociedad santiaguera así como la propia existencia de la banda que cayó en un estado de anarquía e indisciplina, lo que motivó duras críticas de los periódicos locales.
El fervor hacia el maestro Arté era de tal dimensión que todavía en 1909, a los 32 años del fallecimiento de Arté, toda la sociedad de Santiago se movilizaba para homenajear al ilustrado maestro de la música. Esto incluía el gobernador, sus discípulos, la banda de música, el Club Santiago, Amantes de la Luz, Alianza Cibaeña, la guardia republicana y cientos de personas, quienes al ritmo de la conocida marcha fúnebre “Memento” de Signard, que tocaba la banda de música dirigida por Rafael Marcelino, marchaban hacia la tumba del notable músico. (El Diario, 20 de marzo de 1909).
EL NACIMIENTO DE RAFAEL EMILIO - DON EMILIO ARTÉ
En Santiago, Arté Sagué se matrimonió con Petronila Cruz (doña Petra) con quien procreó a Rafael Emilio Arté Cruz (Santiago, 5 de abril de 1873 y Mao, 2 de febrero de 1970), quien no pudo heredar el capital cultural de su padre en materia de música por la prematura muerte de este. Rafael Emilio pasó a vivir a Puerto Plata donde se formó verdaderamente como músico pues se integró a la banda de música militar de aquella ciudad, dirigida por competentes músicos extranjeros, quienes además impartían docencia en la escuela de música anexa a la banda.
De acuerdo con Rufino Martínez, historiador y biógrafo puertoplateño, en Rafael Emilio “tuvo el pueblo dominicano un vigoroso temperamento musical e inspirado en el componer, y más que eso, un notable saxofonista y un extraordinario ejecutante de la guitarra sin parangón en la República. Se le tuvo por virtuoso de dicho instrumento”. Sabemos que don Emilio también tocaba otros instrumentos como el piano, órgano, violín, bandoneón, etc. Sus habilidades musicales también las exhibió en varios países, como en Cuba, donde acompañó a la orquesta sinfónica nacional de ese país como solista de guitarra clásica.
Antes de llegar a Mao, Rafael Emilio residió en la ciudad marítima de Samaná donde ejercía su oficio de músico. Al parecer Arté cometió allí alguna infracción, pues el periódico El Diario de Santiago, del 14 de octubre de 1905, incluyó la siguiente nota: “Arté. Por tren de hoy fue traído de Puerto Plata, en calidad de preso, el señor Emilio Arté, quien fue sentenciado por el Juzgado de 1ª Instancia de Samaná a dos años de prisión”.
Arté llegó a Mao contratado por Amado Franco Bidó para formar la banda de música local, la cual dirigió durante cincuenta largos años. Inicialmente se albergó en la casa de la familia Madera hasta que logró ubicar una residencia definitiva y se hallaba casado con Ercilia Ventura (Sila). Al igual que su progenitor se dedicó a enseñar sus conocimientos musicales a una amplia cohorte de maeños entre los que se encontraban su propia hija, Antonia Magdalena Arté (Tontón), Luis Alberti (cuyo padre, el Dr. Narciso Alberty Bosch, ejerció la medicina durante varios años en Mao), Radhamés Reyes Alfau, Daniel Colón (Lucero), Rafael Rodríguez Colón, (Fello), Milito Arté, entre otros.
Todavía algunos maeños recuerdan aspectos de la vida cotidiana de don Emilio, especialmente se recuerda su figura en el lomo de un caballo cuando se desplazaba por las principales iglesias contiguas a la ciudad de Mao (El Cercado, Martínez, Entrada de Mao, etc.) para acompañar las misas con su órgano. Don Emilio participaba en todas las actividades culturales que se realizaban en la ciudad de Mao en su época y a su vivienda acudían los hijos/as de las principales familias en busca de conocimientos musicales.
Don Emilio vino a Mao acompañado de su madre doña Petra (mejor conocida como doña Sila) y su hija Ana Dolores que había procreado con un señor de apellido Borrell, oriundo de Mataró (España) pero a quien don Emilio reconoció con su apellido. Ana Dolores, mejor conocida como la Niña Arté, procreó a su vez varios hijos con el ciudadano español Ricardo Canalda: Digna y su mellizo Rafael, Emilio (Milito) y Francisca Arté que se casó con el Dr. Rafael Rodríguez Colón. Mientras Digna tuvo como único hijo a Francisco Arté (Brichi) que sí heredó el capital musical de sus ancestros, especialmente de doña Tontón Arté y enriquece con su música las ceremonias religiosas de nuestra catedral Santa Cruz. Otros descendientes de Ricardo Canalda fueron: Kenida, Elsa Juana, Ricardo.
RELACIONADO: DON EMILIO ARTÉ: GLORIA MUSICAL NUESTRA. Por Juan Colón. Siga leyendo...
domingo, 11 de marzo de 2012
PERSONAJES NUESTROS
Por Rafael Darío Herrera
Ramón Bonilla Minaya (1910-1990), el padre de mi esposa, se dedicó durante su vida a la ebanistería. En principio fabricaba casas y muebles (camas, mesas, sillas, etc.) y como tal realizó trabajos de este género para diversas familias de Mao, como los Bogaert. En una determinada época de su vida construyó una gran cantidad de billares y con los recursos que obtuvo adquirió una gran cantidad de solares que progresivamente vendió para satisfacer su afición por el alcohol.
A pesar de no contar con ningún nivel de escolaridad, Ramón tenía algunas capacidades prácticas como la cubicación de maderas para los trabajos así como para el cálculo de fracciones. Políticamente nunca fue una persona conservadora. Lo conocí como acérrimo antiimperialista y fiel adherente del Partido Revolucionario Dominicano.
A diferencia de otros ebanistas, que regularmente se caracterizan por la irresponsabilidad, Bonilla era extremadamente responsable a la hora de asumir un trabajo de ebanistería.
Cual Dr. Jeckill and Mr. Hide, Ramón también asumía dos facetas contrapuestas. Sobrio se mostraba extremadamente tímido, parco de palabras pero cuando entraba en parrandas filosofaba, cantaba, recitaba y afloraban en sus labios muchas verdades que probablemente mantenía reprimidas en el subconsciente.
Sus bebentinas podían prolongarse entre tres y cinco días. En esos días dormía con botella debajo de la cama y luego entraba en desintoxicación mediante unos preparados medicinales que él mismo confeccionaba.
Pero entremos en materia. En una de esas parrandas, a Ramón le agotó el ron y se dirige a una pulpería próxima a su casa (27 de Febrero con Santa Ana, donde estaba la Ceniza) en busca del líquido embriagante. Cuando solicita a la pulpera (Filomena) una botella de ron esta alega que las botellas están en un tramo muy elevado y que no puede alcanzarlas. Cada vez que solicitaba el ron Filomena, pensando que Ramón carecía de dinero para pagarla, le respondía con el mismo argumento hasta que el hábil libador se dio cuenta del juego y se metió la mano en el bolsillo y extrajo de allí una papeleta y en forma violenta la colocó sobre el mostrador y le dijo a la pulpera: ¡Aquí está la escalera, páseme la botella! Y de inmediato tuvo el “preciado líquido” en sus manos.
RELACIONADO: LAS GENIALIDADES DE RAMÓN BONILLA
Siga leyendo...
miércoles, 1 de junio de 2011
LOS CRÍMENES DE LA DICTADURA DE TRUJILLO EN MAO
Por Rafael Darío Herrera
Durante gran parte de la dictadura de Trujillo no se generaron movimientos de oposición, solo al final de la misma surgieron expresiones de repudio. Sin pretender mostrar una relación exhaustiva, veamos los principales crímenes cometidos en la pequeña ciudad de Mao entre 1931 y 1961. Comencemos por el asesinato del caudillo liniero, y a la sazón senador de la República, general Desiderio Arias, el 20 de junio de 1931, quien a pesar de no ser maeño vivió los últimos años de vida aquí y gozaba de una extraordinaria simpatía.
Este hecho estremeció la conciencia colectiva del conglomerado local que rondaba los tres mil habitantes y representó el hecho más relevante ocurrido al principio del régimen, además de marcar el fin del caudillismo en nuestro país. El 24 de septiembre de 1933, cuando vino a inaugurar el puente San Rafael sobre el río Yaque del norte, Trujillo hizo que el Ayuntamiento lo declarara “hijo adoptivo y predilecto de Mao”.
A los pocos días del crimen de Arias asesinaron a otro ciudadano maeño de origen árabe, padre de Milet Haddad, nos referimos a Salomón Haddad, casado con Estaurofina Pichardo, quien junto a Emiliano Torres, y con la mediación del alcalde de Piloto, Maximito Peña, se había entregado a una patrulla comandada por el entonces capitán Mélido Marte, luego de la eliminación de Arias en las lomas de Gurabo.
Los seguidores del general Arias de Mao, tal como lo hicieron muchos opositores en el país, al quedar sin la protección de su líder, pactaron con Trujillo. La mayoría de ellos se reunieron con el déspota en La Mansión de San José de las Matas, a partir de lo cual recibieron un estipendio mensual del Partido Dominicano y se les dotó de armas de fuego para realizar los “servicios” que le encomendaba la dictadura. Pero también muchos otros miembros de familias de alcurnia de Mao se integraron a la dictadura, mientras algunos permanecieron como desafectos.
Pero el miedo se apoderó de la población de Mao, pues en el imaginario colectivo se instaló la creencia del carácter omnisciente de la dictadura, “las paredes oyen”, se decía. El régimen conformó un eficaz aparato de espionaje al que dotó de sofisticados equipos tecnológicos que le permitían escuchar y bloquear señales de radio, principalmente procedentes de estaciones radiales cubanas. El siquiatra Antonio Zaglul, de quien por cierto acaban de publicar sus obras casi completas, tipifica el “estar chivo y bronco” como conductas típicamente paranoicas (perturbación mental fijada en una idea o en un orden de ideas, según la RAE). En Mao son proverbiales los casos de Isidro Corcino en el barrio Los Cambrones y Chencho Santana, quienes desafiaban al régimen y escuchaban la radio del exterior durante la Era.
Pero veamos la relación de los caídos durante el régimen totalitario, además de los ya referidos, como el caso de un antiguo seguidor del general Arias, Victoriano Almánzar, quien entró en contradicciones con Trujillo y cayó abatido en La Yagua, Pueblo Nuevo. Alguien que realizaba labores de topografía en el área pudo observar el crimen. Otra persona asesinada en la calle Mella de Mao, en julio de 1932, fue el fabricante de chocolate Santiago Espaillat Ulloa, hijo de Santiago Espaillat Pérez y la señora María R. Ulloa, madre del también comerciante José Espinal, progenitor de una extensa prole, entre los cuales se encuentran Pachelo, Luis (Casona), Luisito Espinal y otros.
A fines de 1956 la población de Mao quedó estremecida con el asesinato de Francisco L. Madera (Panchito), un verdadero “hidalgo de bragueta” como dicen en España, amigo íntimo del general Arias, miembro de una respetable familia de esta localidad y uno de los hombres más acaudalados de la región del Cibao. Fue un crítico acérrimo de la tiranía quien se apropió de todos sus bienes (tierras, ganado vacuno, porcino, etc.).
A raíz del embadurnamiento con material fecal del busto de Trujillo ubicado en un pasillo de la escuela primaria, denominada entonces “Presidente Trujillo”, se desató en Mao una intensa escalada represiva. La furia de los cuerpos represivos alcanzaba tal nivel que hasta las personas que osaban sentarse en el parque eran apresados. La primera víctima fue un mecánico, Sergio Augusto Luna, nativo de Cercadillo, Santiago Rodríguez, empleado del taller de mecánica de Coti, quien al salir del cine pasó por el patio de la escuela y al siguiente día apareció ahorcado. Su muerte se atribuyó a matones al servicio del régimen que incluso continuaron operando en los Doce Años de Balaguer.
El 7 de noviembre de 1959 los esbirros de la tiranía liquidaron a Eladio Antonio Inoa (Laíto). Se le apresó en su lugar de trabajo, el bar Jimenoa, donde se desempeñaba como sirviente. Su cuerpo amoratado apareció en la carretera Mao Esperanza y su muerte se le atribuyó a un oficial del Ejército Nacional de apellido Taveras. Los sicarios de la tiranía también liquidaron al profesor Pericles Disla, el 28 de noviembre de 1959, quien andaba acompañado de Laíto Taveras, nativo de Hato Nuevo, quien logró eludir a los matones. La muerte del profesor Disla se le imputó a Bisonó Jackson, comandante policial de Mao.
Cuando se produjo la expedición revolucionaria de junio de 1959, dos hijos de Carlos Daniel que realizaban trabajos de carpintería en la zona donde se produjo el desembarco también fueron mandados al otro barrio por el ejército nacional. De igual modo, en Mao fue liquidado el juez Leonte Aguilera, cuyo cadáver apareció a orillas del canal mayor. Siga leyendo...
viernes, 20 de mayo de 2011
EL ASESINATO DE MILET HADDAD, SEGÚN LA CIA
Por Rafael Darío Herrera
El autor es historiador y educador. Miembro correspondiente Academia Dominicana de la Historia.
En un documento desclasificado elaborado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), titulado “Ataque armado y asesinado a constitucionalistas por una banda civil”, fechado el 22 y el 23 de octubre de 1965, aparecen detalles de interés sobre el asesinato de Manuel de Jesús –Milet- Haddad. Y aunque en la actualidad ya se conocen los pormenores de ese nefasto y ominoso hecho, gracias al testimonio de los sobrevivientes, como Evelio Martínez, estimo puede ser de interés para la comunidad de maeños que sigue esta página.
En el primer párrafo del documento se plantea que Milet Haddad, a la sazón Gobernador de la provincia Valverde, y cuatro constitucionalistas fueron secuestrados por civiles armados el 22 de octubre de 1965 y que al día siguiente se intentó asesinarlos. Según el texto de la CIA, en ese momento no se había podido identificar un cadáver dentro del carro, pero que se suponía pertenecía al Gobernador, aunque también suponían que el cadáver quemado pertenecía a Ramón Emilio Cabrera Mayol, un ganadero de las inmediaciones de Esperanza que escondía a siete hombres rana en su rancho.
El Informe de inteligencia consigna que durante el gobierno presidido por Antonio Imbert Barreras, denominado también Gobierno de Reconstrucción Nacional (del 7 de mayo al 30 de agosto de 1965), Milet fue detenido por espacio de mes y medio por sus actividades en favor de los rebeldes y que luego participó en la promoción de agitación entre los estudiantes de Mao junto a doña Camelia Disla de Almonte, directora del liceo intermedio.
El párrafo más largo del documento está dedicado a Evelio Francisco Martínez, antiguo Juez de Paz de Esperanza, y uno de los heridos y supervivientes que llevaron a la clínica Corominas de Santiago en la mañana del día 23 de octubre. Relata el texto que Martínez había participado en los registros de las casas de anticomunistas en Mao. Lo más probable es que se tratara de enfrentamientos de Evelio contra los grupos de paleros que encabezaba Ramón Neftalí Núñez (Cojo Catuca). De acuerdo a la declaración de Evelio a un oficial de la policía, fueron secuestrados por un grupo de cinco hombres armados quienes lo condujeron a la carretera Santiago – Puerto Plata, a unos 30 kilómetros de Santiago, rociaron su vehículo con gas (probablemente se tratara de gasolina), le dispararon, le lanzaron una granada incendiaria y lo empujaron por el terraplén (pendiente de una montaña).
De acuerdo al Informe, Evelio, a quien le dispararon tres veces, imputó la acción a miembros del Ejército Secreto de Anticomunistas que conducían un vehículo sin placas en el momento que lo secuestraron. Se señala a Sergio Antonio Peña, exalcalde Mao, quien fue uno de los que acompañó a Martínez en el enfrentamiento contra los paleros, y a quien le dispararon dos veces y Peña Muñoz, una vez. En este último caso, probablemente yerra el informe pues fui vecino de Pango Muñoz y además de dispararle tenía quemaduras en sus piernas, la cual me mostró. El Informe concluye que el mayor sufrimiento provino de las quemaduras sufridas por el incendio del vehículo.
En este documento aparece borrado el nombre del informante de la CIA que residía y que durante la Revolución de 1965 también remitía informes periódicos sobre las actividades revolucionarias en Mao. Para esa época en Mao vivía un estadounidense, casado con una maeña, que muchos conocen.
En un telegrama enviado por la embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo al Departamento de Estado, citado por Hamlet Herman en su libro Eslabón perdido. Gobierno provisional 1965-1966 se refiere al problema que enfrentaban los invasores de ese país: “La embajada comparte la preocupación del Departamento de Estado en torno a la cantidad de asesinatos que han tenido lugar desde la instalación del gobierno provisional, algunos de los cuales han involucrado cantidad menores de miembros del PRD”. P. 98.
En general la embajada trató de minimizar el terrorismo de los jefes militares dominicanos como podemos apreciar en el siguiente fragmento del Informe citado de Herman: “De los relativamente prominentes izquierdistas muertos está el gobernador de Valverde (Milet) Haddad, en el que alguien indicó que podía estar envuelto un miembro del MPD, aunque no en su condición partidaria. Puede ser considerado como un asesinato político por elementos derechistas. Sin embargo, este no era un prominente del PRD ni entre los constitucionalistas durante la revolución y se convirtió en prominente localmente solo como resultado de sus actividades pro constitucionalistas, luego de la instalación del Gobierno provisional”. P. 99. Siga leyendo...
martes, 15 de febrero de 2011
UNA ANÉCDOTA DE OCTAVIO PAZ
El autor es historiador y educador. Miembro correspondiente Academia Dominicana de la Historia.
Para Rolando –Cuchara- Espinal
A propósito del apodo de Cuchara del profesor de educación física Rolando Espinal quiero relatar para los lectores de Mao en el Corazón lo sucedido al extraordinario escritor mexicano Octavio Paz (1914-1998), referido en su libro Itinerario (Barcelona, Seix Barral, 1993) y que tiene que ver con la ignorancia del idioma, situación que a lo mejor le sucedió a muchos de los primeros migrantes.
Refiere Paz que por motivo de la guerra civil mejicana su padre, su familia, se mudó a los Estados Unidos, específicamente en Los Ángeles donde residía un grupo de exiliados políticos. Y allí, con apenas seis años, Paz fue inscrito en el kindergarten del barrio. Refiere que recordaba el primer día de clase: “la escuela con la bandera de los Estados Unidos, el salón desnudo, los pupitres, las bancas duras y mi azoro ante la ruidosa curiosidad de mis compañeros y la sonrisa afable de la joven profesora que procuraba aplacarlos”.
Se trataba de una escuela angloamericana de la cual solo dos alumnos eran de origen mexicano, aunque nacidos en Los Ángeles. Ante su incapacidad para comprender lo que se decía en clase, Paz optó por el silencio. Y ahora viene lo interesante de este relato, a la hora del recreo y del lunch, pues al sentarse a la mesa se percató lleno de pánico que le faltaba la cuchara y prefirió no decir nada y quedarse sin comer. Sin embargo, una de las profesoras al ver el plato íntegro, le preguntó por señas que le sucedía y Paz susurró entre dientes: CUCHARA señalando la de su compañero más cercano.
Dice Paz que alguien repitió en voz alta “¡cuchara”! y de ahí se derivó un aluvión de “carcajadas y algarabía”: “¡cuchara!”, “¡cuchara!” Comenzaron también las deformaciones verbales y las risotadas de la muchachada. En el área del comedor el bedel impuso el silencio pero a la salida de la escuela Paz se vio rodeado del griterío. Algunos de los estudiantes se le acercaban y le echaban en la cara, como un escupitajo la infame palabra: “¡cuchara!”
Uno de los estudiantes le dio un empujón a Paz y al intentar responderle se vio en el centro de un círculo frente a él, con los puños cerrados y en actitud de boxeo; su agresor lo retaba vociferándole “¡cuchara!” Se liaron a golpes hasta que intervino el bedel y los separó. Resultado: Paz y su contrincante fueron regañados pero no entendió ni una palabra del mismo, además quedó con la ropa destrozada, un ojo entrecerrado y varios rasguños.
Durante quince días Paz no volvió a la escuela, al cabo de los cuales sus compañeros olvidaron la palabra cuchara y él aprendió a decir spoon. Siga leyendo...
domingo, 28 de noviembre de 2010
ANUNCIAN VEREDICTO PRIMER CONCURSO DE HISTORIA
El evento premia los mejores trabajos históricos de las regiones del Cibao, Suroeste y Sur.
Por Ángel Berto Almonte
El Ministerio de Cultura (MINC) de la República Dominicana dio a conocer los resultados del Primer Concurso Nacional de Provincias: Historia, Cultura, Economía y Sociedad, organizado con la coordinación de la Dirección General del Museo Nacional de Historia y Geografía, donde un hijo de Mao ganó el segundo lugar.
Los ganadores de la Región del Cibao fueron, en primer lugar, “Sánchez Ramírez entre la riqueza y la pobreza (1952-2005)”, de Juan Ricardo Hernández, con una dotación de 300 mil pesos. Y en segundo lugar, “Historia de la provincia de Santiago Rodríguez”, de Rafael Darío Herrera, con 200 mil pesos. Herrera es oriundo del muncipio de Mao y colaborador de esta página www.maoenelcorazon.com
En la Región Sur, el primer lugar fue para “Historia de Barahona”, de Walner Darío Feliz, con una dotación de 300 mil pesos; el segundo lugar fue para “Símbolos de la identidad sanjuanera”, de Bismar Galán y José Enrique Méndez, con 200 mil pesos; y el tercer lugar fue para “Sabana Buey, cuartel general del Sur”, de Francisco de los Santos, con 100 mil pesos.
Los premios para la Región Sureste fueron declarados desiertos por el jurado, el que estuvo compuesto por los reconocidos historiadores y ensayistas Dra. Carmen Durán, Dra. Luisa Navarro y Dr. Manuel Núñez.Las obras serán publicadas en septiembre del 2011, con motivo de la celebración de la VII Feria Regional del Libro que tendrá su sede en la ciudad de Barahona.
El acto de entrega de los premios se realizará en la Sala de la Cultura del Teatro Nacional Eduardo Brito, el jueves 16 de diciembre del 2010, a las 6:00 p.m.
Información ofrecida por la Dirección General de Comunicación y Audiovisuales.
Siga leyendo...
lunes, 27 de septiembre de 2010
¿CUÁNTOS MILLONES SACARON LOS TRUJILLO DEL PAÍS?
El autor es historiador y educador. Miembro correspondiente Academia Dominicana de la Historia
Se han realizado diversas estimaciones sobre la fortuna acumulada por el dictador Rafael L. Trujillo y su familia, que operaba de acuerdo a una perfecta división del trabajo y mediante el empleo de la extorsión económica, la violencia, el fraude, el despojo, la subordinación de grupos económicos, la manipulación de la legislación estatal para obtener ganancias, etc.
Como jefe absoluto del Ejército durante el gobierno de Horacio Vásquez (1924-1930), sobre todo en los años finales, Trujillo desplegó diversas artimañas para enriquecerse, tales como las compras sobrevaluadas, la creación de puestos inexistentes y el control del servicio de lavandería; este último a cargo de María Martínez, su futura esposa, etc.
Los cálculos que se han realizado sobre el monto de la fortuna de los Trujillo muestran resultados divergentes que van desde los 200 hasta los 800 millones de dólares. Tirso Rivera, quien se desempeñó como administrador de los bienes de la familia Trujillo, la estima en 149 millones de dólares. José Almoina, refugiado republicano español, en su libro Una satrapía en el Caribe (México, 1949, p. 128) considera que la misma alcanzaba los 250 millones de dólares; Félix A. Mejía en Viacrusis de un pueblo (México, 1951) la calculó en 200 millones de pesos entre 1935-1939, pero en la segunda edición de su libro (México, 1960, p. 140) la eleva a 600 millones por la adición de la Azucarera Haina C por A, mientras Germán Emilio Ornes en Trujillo. Pequeño César del Caribe (1958 y 1999, p. 299) la sitúa en más de 500 millones de dólares.
Mientras Arturo Espaillat, en Trujillo. El último César, consideraba que los bienes e inversiones de los Trujillo no sobrepasaban los 300 millones de dólares y descarta que el sátrapa hubiera sacada dinero del país por su apego al poder, excepto algunos millones a Canadá. De acuerdo con Roberto Cassá Capitalismo y dictadura (1982), la cifra más confiable sobre el monto de los bienes del dictador la proporciona Cesar A. Saillant, antiguo empleado de Ramfis, en su texto Revelaciones a Sánchez Cabral (Santo Domingo, 1962) donde informa que al momento de su eliminación física el tirano poseía en el exterior de más 300 millones de dólares en la Societé Suisse de Géneve, protegidos por la corporación Sifmar Registered Trust, ubicada en Liechtenstein, pequeño país de Europa central que colinda con Suiza y Austria con fama de paraíso fiscal.
En general, se ha estimado que la totalidad de las propiedades internas del dictador al final de la dictadura se hallaban valoradas en 250 millones de dólares. Sin embargo, luego de la muerte del Trujillo, Ramfis y algunos de sus tíos se dedicaron a recoger la fortuna. Si a esta cifra se suma, como sugiere Cassá, entre 100 y 300 millones de dólares depositados en el exterior, tendríamos el total de la cifra acumulada por Trujillos. Un informe del Gobierno dominicano de 1962 sitúa la cuantía de los activos de la familia en 240 millones de pesos. En definitiva, dicha fortuna debió rondar los 500 millones de dólares.
Otros personajes allegados a la dictadura, citados por Cassá, también poseían importantes caudales. Tal fue el caso, por ejemplo, de Anselmo Paulino, quien al caer en desgracia con el Jefe le autorizaron sacar del país 10 millones de pesos de los 14 que constituían su fortuna. También se lucraron durante la dictadura Gadala María, J. M. Bonetti y testaferros como y socios de Trujillo como Jesús M. Troncoso, principal asesor económico del régimen, Manuel Resumil, Tirso Rivera y dejo de último a Manuel de Moya Alonzo, quien ejerció la doble función de función de asesor económico y celestino del Jefe.
En su libro Trujillo, mi padre (2010, p. 23) Angelita Trujillo informa que al regresar Ramfis al país, tras la muerte del déspota, Tirso Rivera procedió a entregarle el inventario de los bienes de la familia Trujillo, entre los incluyó 10 millones de dólares que tenía depositados a su nombre en un banco del exterior. En compensación por esto, el hijo del tirano le entregó una “sustancial suma de dinero”.
Pero además, la propia hija del dictador refiere que el yate “Angelita”, que transportaba a Francia el cadáver de su padre, también llevaba 52 cajas debidamente selladas con los archivos personales de su progenitor, y una suma de dinero en pesos dominicanos que ni ella ni Ramfis querían y se los regalaron a su hermano Radhamés. No olvidemos que el yate fue interceptado por orden del general Rodríguez Echavarría, quien luego dispuso de un avión para transportar a Francia el cadáver del Jefe. ¿Cuál fue el destino de las 52 cajas con los documentos personales de Trujillo que hubieran aportado información de extremo valor para el conocimiento de las intimidades de ese ominoso régimen de fuerza? De esto no tiene información, aunque es probable que fueran incineradas. Siga leyendo...
miércoles, 18 de agosto de 2010
DESIDERIO ARIAS Y LA OCUPACIÓN MILITAR DE 1916 - (Segunda parte)
De manera que el general Arias sí estuvo decidido a enfrentar a los yankee pero al parecer confrontó dificultades para articular un sólido frente...
El autor, historiador y profesor universitario, es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia
Haga clic aquí para leer la primera parte
Otro punto que ha llamado la atención de los críticos del general Arias es el relativo a su abandono de la ciudad de Santo Domingo, permitiendo que las tropas yanquis penetraran sin que nadie le hiciera resistencia. Esta actitud afectó la conciencia de los nacionalistas capitalinos y se ha interpretado como un acto de cobardía del caudillo liniero. Existen evidencias de que Arias impartió instrucciones a sus seguidores en el Cibao para que enfrentaran a los ocupantes norteamericanos y es lo que explica el enfrentamiento de los generales desideristas Mauricio y Cesáreo Jiménez, Miguelito Rivas, Apolinar Rey, Carlos Daniel, etc. O acaso actuaron estos generales por su propia determinación.
El 30 de mayo de 1916 el general Arias le envió un telegrama a Calú Ares de Guayubín en el que le expresaba: “Estoy satisfecho de su lealtad y patriotismo. Se trata de la defensa de la independencia de la República y espero que usted en unión de Melitón Sánchez vuelva a ocupar su puesto en Las Trincheras. Organicen lo mejor que puedan con premura el campamento y les hagan toda resistencia posible a los americanos.” (Citado por María F. González en su texto Línea Noroeste: Testimonio del patriotismo olvidado, p, 43).
El 12 de junio de este mismo año el Listín Diario reprodujo una noticia publicada por El Diario de Santiago el 1º de junio, en la que Arias recriminaba al gobernador Rivas de Montecristi por no haber enfrentado a las tropas yanquis en las afueras de la ciudad. “Piense únicamente en la patria, le decía, y en las consecuencias fatales que a ella traerá la ocupación yankee. Ocupe buenas posiciones. Esté siempre a la defensiva.” (Ibíd.)
De manera que el general Arias sí estuvo decidido a enfrentar a los yankee pero al parecer confrontó dificultades para articular un sólido frente. El 7 de julio de 1916 El Porvenir de Puerto Plata recogió unas declaraciones de Arias, reproducidas el 12 de julio por el Listín Diario, en las que éste dirigía graves reproches al general Horacio Vásquez por haber desistido de enfrentar militarmente a las tropas interventoras. El 25 de julio el Listín Diario reprodujo una carta dirigida por Arias al general Miguel Rivas en la que refería el escaso respaldo que había recibido en su lucha contra las pretensiones despóticas de Federico Velásquez así como “lo infructuoso que sería continuar el sacrifico sin posibilidad de triunfar definitivamente por medio de las armas contra la fuerza superior de una nación extranjera.” (Reproducido por María F. González, p. 45). De hecho, la batalla de la Barranquita del 3 de julio de 1916 es resultado de la orden impartida por Arias al general maeño Carlos Daniel, solo que la contraorden de no enfrentar a las tropas invasores llegó cuando el combate estaba en curso.
En un artículo publicado en el Listín Diario el 2 de octubre de 1916, Américo Lugo, uno de los mayores opositores a la intervención, expresó que hubiera sido descabellado “organizar una resistencia contra los invasores y declarar la guerra contra los Estados Unidos.” Idéntico parecer también sustentaban los más importantes líderes de las organizaciones políticas de la época.
Algunos historiadores han planteado el supuesto de que Arias debió “morirse por la patria” y alcanzar de este modo la gloria nacional, pero la historia no se hace sobre la base de suposiciones. Pero sobre todo, y ya lo ha dicho uno de los maestros de la historiografía, Lucien Febvre (1992), el historiador no tiene como tarea juzgar, pues no es un juez, ni siquiera un juez de instrucción; la función del historiador es comprender y hacer comprender. Para comprender a los seres humanos de otra época se precisa “recomponer” su mentalidad, ponerse en su cabeza, en su piel, en su cerebro para entender lo que fueron, lo que quisieron. Por consiguiente, no es lógico ponderar un personaje como Arias, o cualquier otro, con expresiones despectivas como que se “apichornó”, “amilanó”, “agallinó”, “apalastró”, “acoñó,”, etc., porque la historia es esencialmente un oficio intelectivo, y sobre todo, comprensivo. La savia de la historia es la interpretación de los procesos históricos no la emisión de juicios de valores. Siga leyendo...
lunes, 9 de agosto de 2010
BALAGUER EN EL LIBRO DE ANGELITA TRUJILLO
Ahora bien, la pregunta más importante es la siguiente: ¿Quién heredó el grueso de la fortuna de los Trujillo? La respuesta la proporcionó Bernardo Vega en un coloquio que se efectuó en el Archivo General de la Nación..."
Por Rafael Darío Herrera
El autor, historiador y profesor universario, es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.
A principios de este año empezó a circular en el país, a pesar de la oposición de las fundaciones antitrujillistas, el libro Trujillo, mi padre de Angelita Trujillo Martínez, basado en esa inmensa literatura apologética escrita por los alabarderos de la más prolongada (31 años) y cruel dictadura de todo el ámbito latinoamericano. El libro, escrito por varias personas como se puede apreciar en el estilo de la escritura, tiene muchas aristas susceptibles cada una de ellas de un análisis pormenorizado.
El libro, como lo destaca la propia autora, tiene como propósito cardinal destacar “la grandiosa obra que realizó mi padre para bien de la familia nacional”, pero es texto cundido de inexactitudes: Salvador por Salomón Haddad; en otro lado afirma que Desiderio Arias murió en el Cerro de Juan Calvo de Mao cuando aconteció en las lomas de Gurabo y errores ortográficos tales como “reces”, “sabia de todo”, “fué”, “inulto” por indulto, etc. En principio me dediqué a cazar los cientos de pifias contenidas en el libro pero después desistí de la empresa, convencido de que no valía la pena y de que perdía tiempo.
Uno de los aspectos del libro que más me llamó la atención fueron las diatribas lanzadas contra Joaquín Balaguer, cortesano del despotismo. La embestida la inicia María Martínez, la esposa oficial de Trujillo, quien lo califica como “un hombre ingrato, de sentimientos retorcidos y jamás me fiaría de un resentido social” (p. 10).
La propia Angelita asegura que luego de la muerte de Trujillo, cuando se preparaba para abandonar el país, Ramfis Trujillo Martínez sentía preocupación por el destino de las siete personas que participaron en el asesinato de su padre, supuestos agentes de los Estados Unidos, pues después de su salida “nadie aseguraría la continuidad del debido proceso judicial”. Y lean esto: “El presidente Balaguer, consciente de la efervescencia del momento, tampoco quería asumir esa responsabilidad, así que, cuando Ramfis fue a despedirse, el doctor Balaguer le dijo: “General, no se olvide de dejarme ese asunto resuelto”. (p. 15).
¿Qué significa eso de “asunto resuelto”?, pues sencillamente que Ramfis asesinara a los que eliminaron al déspota, y al decir de Angelita su hermano tenía dos alternativas: el indulto o dar cumplimiento a las leyes mediante una acción judicial apresurada. Pero el propio Ramfis desechó estas opciones y optó por una justicia sumaria y de inmediato procedió al asesinato de los presos de la forma más cruel imaginable por un ser humano. En el caso del general José René Román Fernández (Pupo), ex secretario de la Fuerzas Armas, lo mantuvieron con vida hasta saciar toda su venganza.
Angelita afirma que su madre obligó a Ramfis a estudiar derecho, y en efecto obtuvo el título de doctor en Derecho. Pero Toñito Zaglul asegura que leyó una nota de Ramfis donde le recomendaba a uno de sus empleados hacerle “pruebas epáticas” a uno de sus caballos de polo.
La aversión de Angelita y los descendientes de Trujillo hacia Balaguer puede tener múltiples causas. En primer lugar, Bienvenida Ricardo, perteneciente a una familia de la alta sociedad de Montecristi, era tía de Balaguer, y fue la segunda esposa de Trujillo en una boda despampanante celebrada en esa ciudad, pero la abandonó al poco bajo el alegato de que era estéril, para lo cual promulgó, el 19 de febrero de 1935, una nueva ley de divorcio que incluía una extraña causa: “La voluntad de uno de los cónyuges, si los esposos no han procreado hijo durante los cinco años siguientes a la celebración del matrimonio, ni posteriormente”. Pero estando casado con Bienvenida embarazó a la españolita María Martínez Alba, que estaba casada con un médico. De manera que Ramfis fue un hijo adúltero. Todo esto generó un sentimiento de animadversión contra la dama liniera.
Precisamente, la madrina de la boda de Trujilllo con Bienvenida fue doña Dalinda Socías, esposa del legendario profesor don Leo Ricardo, como lo documenta el escritor Manuel Rueda en su novela Bienvenida y la noche.
En segundo lugar, y este es el factor más importante, antes de abandonar el país Ramfis ordenó que se recolectara la mayor cantidad de dinero en efectivo y los canjeó por dólares. Una vez en el exterior, y no satisfecho con la suma acumulada, le solicitó al entonces presidente Balaguer que vaciara el erario y se lo enviara, a lo que no accedió el viejo zorro, consciente de que ya el hijo del Jefe no contaba con poder, además de que sabía que esa acción contribuiría al agudizamiento de la crisis que vivía el país.
Ahora bien, la pregunta más importante es la siguiente: ¿Quién heredó el grueso de la fortuna de los Trujillo? La respuesta la proporcionó Bernardo Vega en un coloquio que se efectuó en el Archivo General de la Nación: en manos de actrices de cine de segunda categoría de Hollywood, ambas amantes de Ramfis. Recuérdese que Porfirio Rubirosa era amante de la actriz Zsa Zsa Gabor y Ramfis se codeó con las más importantes figuras del denominado jet set internacional. Siga leyendo...
















