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domingo, 13 de mayo de 2012

AL DÍA CON EL IDIOMA

USO DE CON QUE, CON QUÉ Y CONQUE

Con que equivale a con el cual, con la cual; con qué se usa para preguntar, y conque equivale a así que.

La locución con que está constituida por la preposición con y el relativo que: «Esa es el arma con que dispararon al taxista». En estos casos también se puede intercalar el artículo entre la preposición con y el relativo que: «Esa es el arma con la que dispararon al taxista». Cuando se construye con la preposición con y la conjunción que, no se intercala ningún artículo, como en «Para llevar a cabo el proyecto basta con que el director lo apruebe».

La forma con qué está constituida por la preposición con y el interrogativo o exclamativo qué (este qué siempre es tónico y lleva tilde). Puede aparecer tanto en oraciones interrogativas o exclamativas directas como en oraciones interrogativas o exclamativas indirectas. Directas: «¿Con qué se escribió este texto?»; «¿Con qué votos cuenta el partido?»; «¡Con qué paciencia trataba al público!». Indirectas: «No sé con qué se escribió este texto»; «Me pregunto con qué votos cuenta el partido».

Obsérvese que en las oraciones interrogativas o exclamativas indirectas no aparecen los signos de interrogación o exclamación, frente a lo que ocurre con las oraciones interrogativas o exclamativas directas.

Conque es una conjunción ilativa y es palabra átona. Equivale a así que, por tanto, por consiguiente: «Ya se resolvió la situación del equipo; conque ahora todos estaremos más tranquilos».

En términos generales, la locución con que puede reemplazarse por con el cual, con la cual y sus plurales; con qué se utiliza en las preguntas y exclamaciones y conque expresa consecuencia, y puede reemplazarse por así que.

Tomado de Fundéu (FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE)
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sábado, 28 de abril de 2012

AL DÍA CON EL IDIOMA

ESCRITURA DE LOS PREFIJOS
Tomado de Fundéu BBVA (FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE)

Los prefijos se escribirán unidos a la base léxica cuando esta consta de una sola palabra y separados cuando sean más: exministro, vicepresidente, antivirus, ex capitán general, pro derechos humanos, etc.

Sin embargo, el prefijo se escribirá con guion cuando la siguiente palabra comience por mayúscula o sea un número (anti-ALCA, anti-Mussolini, pro-Obama, sub-21, super-8).

Si se unen varios prefijos a una misma palabra o si se repite un mismo prefijo, estos irán unidos entre sí y al sustantivo, formando una sola palabra (antiposmodernista, preposfranquismo, supersupermodelo, etc.).

El prefijo ex- funciona como todos los demás prefijos: se escribe unido a la palabra siguiente, según la última edición de la Ortografía de la lengua española, publicada en diciembre del 2010.

Sin embargo en muchos medios de comunicación se sigue escribiendo separado, y así se pueden leer frases como: «El ex presidente francés Jacques Chirac», «El ex canciller alemán Helmut Kohl» o «El ex director del Fondo Monetario Internacional Dominque Strauss-Kahn».

En esos casos lo correcto hubiera sido escribir: «El expresidente francés Jacques Chirac», «El excanciller alemán Helmut Kohl» o «El exdirector del Fondo Monetario Internacional Dominque Strauss-Kahn».

Hay una excepción en la que se escribe ex- separado, y es cuando le siguen varias palabras que juntas tienen un significado unitario, como en «ex hombre de confianza», «ex niño prodigio» o «ex jefes de Estado», pues en una segunda mención no funcionarían las formas «Ese mismo exhombre dijo...», «Y el exniño afirmó que...», «En la reunión de los exjefes se decidió...».

Por otro lado, se escribirá con guion cuando la siguiente palabra comience por mayúscula: ex-Beatle, y cuando sea preciso para la correcta comprensión del derivado: ex-preso (para referirse a alguien que ya no es presidiario) frente a expreso (tren de viajeros).

Por último, conviene aclarar que ex también puede funcionar como sustantivo cuando se refiere a una persona que ha dejado de ser cónyuge o pareja de otra: «Ayer me encontré a mi ex»; su plural es invariable: «Todos sus ex son rubios».
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lunes, 23 de agosto de 2010

DE INTERÉS GENERAL

¿Y hay que preocuparse por la penetración inglesa en el castellano o el catalán? «No pasa nada porque incorporemos palabras del inglés, además de que es inútil combatirlo. Solo las lenguas muertas permanecen inalteradas; entre las vivas hay constantes intercambios. Por ejemplo, en el siglo XIV tomamos términos como albornoz y berenjena del árabe, y no creo que entonces se preocuparan por la gran influencia de este idioma», explica Martí, que añade: «La excelencia de una lengua no está en su pureza, sino en que sea un buen vehículo de comunicación».Gómez Font coincide con esta idea, pero matiza que «sí es pernicioso usar voces del inglés de manera innecesaria o por pose». «Si hay un término español para designar algo, no hay motivo para utilizar uno de otro idioma», recomienda.

LA INFLUENCIA DE INTERNET ACELERA LA PROPAGACIÓN DE NUEVAS PALABRAS

Por Óscar Toral
www.elperiodicodearagon.com, España

Tomado de Fundéu

• Los expertos aceptan el fenómeno como natural, pero aconsejan usar el léxico del idioma propio.
• La red incrementa el solapamiento de lenguas, lo que multiplica la penetración del inglés en otras.

Internet está ejerciendo una influencia en la evolución de las lenguas solo comparable a la de la imprenta. La red ha intensificado la comunicación, lo que ha acelerado los cambios en los idiomas, incluida la propagación de nuevas palabras. Vocablos de uso cotidiano como web, chat y emoticono dan fe.

«Ahora los neologismos se generan y se difunden mucho más deprisa, pero también son más efímeros», asegura Maria Antònia Martí, profesora de la Universitat de Barcelona. Pasó con cool (muy bueno), adjetivo inglés que los esnobs —otro neologismo— encumbraron hace años y abandonaron tan pronto como lo empezó a usar demasiada gente. Despojado del carácter exclusivo, perdió el encanto y acabó en la cuneta. Siempre son los hablantes los que determinan la vida de las palabras.

La revolución de internet produce un «mayor solapamiento de idiomas, lo que ha multiplicado la penetración en otros sistemas del inglés», según la directora del programa de lenguas de la Universitat Oberta de Catalunya, Pauline Ernest. La clave radica en su hegemonía cultural, consecuencia del poderío económico y militar. «¿Qué diferencia un idioma de un dialecto?», le preguntaron un día al suizo Ferdinand de Saussure. «Los cañones», respondió el padre de la lingüística moderna.

ANALOGÍA DE IMAGEN

Otro factor que allana el camino a las palabras procedentes del idioma de Paul Auster es su propia génesis. Los neologismos surgen de la necesidad de dar nombre a nuevas realidades y, como explica Xavier Fargas, jefe de normalización del centro de terminología catalana Termcat, el inglés los suele crear «por analogía de imagen» —tomó web (telaraña) para designar a internet—, mientras que las lenguas románicas como el castellano y el catalán recurren más a «la composición y la derivación» —con resultados como ciberespacio—. Esto alumbra palabras largas que chocan con el principio de la economía del lenguaje –dar la máxima información en el menor espacio–, lo que las coloca en una posición de inferioridad. Por eso chat arrinconó a cibercharla, y blog, a ciberdiario y bitácora.

Además, la generación de nuevas palabras en inglés se ve favorecida porque «los anglohablantes tienen menos miedo a experimentar con su idioma y no suelen preocuparse de si algo es correcto», explica la profesora Martí. Su colega Ernest abunda en esta tesis: «En inglés no hay una institución de vigilancia como la Real Academia Española (RAE), y se tolera más el error porque la comunidad sabe que la mayoría de los anglohablantes no tienen ese idioma como lengua materna».

EL CASO DE 'JUGÓN'

Con todo, Alberto Gómez Font, coordinador general de la Fundéu BBVA —una institución que vela por el buen uso del castellano en los medios de comunicación—, juzga «una bobada» considerar el inglés más dinámico. «Todas las lenguas tienen la misma facilidad para crear palabras. Lo que ocurre es que los neologismos nacen para designar algo nuevo, y se inventan más cosas en inglés», expone. El filólogo y periodista celebra, por ejemplo, la acuñación del término jugón –difundida por el narrador deportivo Andrés Montes– para designar a un jugador habilidoso: «Es una creación léxica que enriquece el idioma».

¿Y hay que preocuparse por la penetración inglesa en el castellano o el catalán? «No pasa nada porque incorporemos palabras del inglés, además de que es inútil combatirlo. Solo las lenguas muertas permanecen inalteradas; entre las vivas hay constantes intercambios. Por ejemplo, en el siglo XIV tomamos términos como albornoz y berenjena del árabe, y no creo que entonces se preocuparan por la gran influencia de este idioma», explica Martí, que añade: «La excelencia de una lengua no está en su pureza, sino en que sea un buen vehículo de comunicación».Gómez Font coincide con esta idea, pero matiza que «sí es pernicioso usar voces del inglés de manera innecesaria o por pose». «Si hay un término español para designar algo, no hay motivo para utilizar uno de otro idioma», recomienda.

CAMBIOS EN EL DICCIONARIO

Como muestra del vigor del castellano, el filólogo y periodista destaca los 3.000 cambios que la RAE acaba de introducir en la versión digital de su diccionario. Entre ellos figuran 408 nuevas entradas, como abducir, homófobo, grafiti y la sorprendente (por desusada) muslamen. Sin embargo, precisa que para considerar correcto un término no es necesario esperar a que la Academia le dé su bendición: «La lengua es algo vivo, y si una palabra está bien formada y facilita la comunicación, no hay razón para no utilizarla. Ya entrará en el diccionario con el tiempo».
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miércoles, 7 de abril de 2010

¿Presidente o presidenta?

MATADUDAS DEL IDIOMA

¿Cómo debe designarse a la mujer que ejerce la presidencia de un país o una institución, la presidente o la presidenta?

La respuesta ha sido tomada de la Fundación del Español Urgente

Si consultamos el Diccionario panhispánico de dudas, la voz actualizada de la Real Academia Española, él nos dice que «presidente posee terminación común para los dos géneros: el presidente y la presidente». Sin embargo, dice textualmente: «El uso mayoritario ha consolidado el femenino específico presidenta».

Análogamente, la voz cliente tiene una terminación común: el cliente y la cliente. Pero existe también y es válido el femenino clienta, muy usado incluso en el nivel culto.
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martes, 26 de enero de 2010

7 preguntas a Roxana Amaro

Roxana ofreciendo uno de sus concurridos Talleres de Ortografía
La profesora Roxana Amaro, quien es conocida por el uso de un verbo rico y fluido, fue electa en abril de 2009 como Miembro Colaboradora de la Academia Dominicana de la Lengua, y unos meses después, como Miembro Correspondiente de la misma. Mao en el Corazón, en su afán de dar a conocer todo lo maeño que sea noble y digno de diseminar, se acercó a Roxana para conocer un poquito más acerca de esa dedicada profesional que nos enorgullece a todos.

MEEC. ¿Quién es Roxana Amaro?

RA. Nací en Mao, provincia Valverde, República Dominicana. Crecí en mi ciudad natal junto a mis hermanos y mis padres, Apolinar (a) Polín Amaro Díaz y Aleja Bonilla de Amaro. Realicé mis estudios primarios en el Colegio Santa Teresita y los secundarios en el Colegio Católico Secundario Manuel de Jesús Galván.

Estudié Secretariado Ejecutivo Bilingüe en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), adentrándome así en el campo de los estudios lingüísticos conjuntamente con mis estudios de francés en la Alianza Francesa de Santiago. Posteriormente, reingresé a la PUCMM para estudiar la carrera que durante años estuve esperando y que hoy en día ejerzo con toda mi pasión: Licenciatura en Educación en Enseñanza de Idiomas – Concentración Lenguas Modernas (inglés y español). A lo largo de estos años y concomitantemente con la docencia, he continuado con mi formación profesional de manera constante, actualizándome en talleres pedagógicos, seminarios y cursos, sobre todo en las áreas lingüística y literaria. Esta pasión por el estudio de los idiomas, y en particular por mi lengua materna, me llevó a incursionar desde el año 1994 hasta la fecha en los talleres y coloquios literarios organizados por el Ateneo Insular Internacional, del cual soy Miembro Dirigente, y que preside el Dr. Bruno Rosario Candelier. A Don Bruno, quien es también el actual Director de la Academia Dominicana de la Lengua, le agradezco por ser mi mentor intelectual y por abrirme las puertas a este fascinante mundo de las letras.

En el transcurso de mis estudios primarios y secundarios tuve el privilegio de contar con valiosos profesores que fueron pilares importantes para mi crecimiento académico; otros, con su ejemplo fueron mi fuente de inspiración para descubrir mi vocación docente. Aprovecho para agradecer públicamente a las monjitas Sor Adolfina, Sor Margarita y Sor Eucaristía; Doña Miguelina de Ramos, Doña Lucía Bonilla, Don Manuelito Torres Ferreira, Doña Danny de Ferreira, Don Francisco (a) Niño Almonte y, de manera muy especial, in memoriam, al Reverendo Padre César Dal Santo, quien no sólo enriqueció mi vida en las aulas, sino también en el movimiento scout en el que participé de lleno en mis etapas de niña y adolescente.

MEEC. Usted fue designada en abril de 2009 como Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua. ¿Podría elaborar un poco para los lectores de MEEC en qué consiste ese distinguido galardón?

RA. La Academia Dominicana de la Lengua es un organismo nacional de reconocimiento internacional. De ella forman parte destacados intelectuales, tanto dominicanos como algunos extranjeros, reconocidos como expertos en el uso de la lengua española. Nuestra Academia fue establecida el 12 de octubre de 1927, en Santo Domingo, y la misma pertenece a la Asociación de Academias de la Lengua Española, colaborando permanentemente con la Real Academia Española en la revisión del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), el Diccionario Panhispánico de Dudas, la Ortografía de la Lengua Española, el Diccionario de Americanismos y la Gramática de la Lengua Española.

En la Academia hay tres categorías de miembros: miembro colaborador, miembro correspondiente y miembro de número. El primero ingresa como tal porque, dadas sus condiciones lingüísticas o literarias, es elegido e invitado para participar en las actividades de la Academia, colaborando con los programas de la misma. Luego de demostrar que sus capacidades intelectuales están a la altura de los objetivos de la Academia, el miembro colaborador puede pasar a un segundo escaño como miembro correspondiente, mediante votación y elección que llevan a cabo los miembros de número (la cúpula de la Academia), y es designado como tal por sus aportes lingüísticos o literarios a la Academia y a la sociedad. Luego de años de activa participación y de una destacada trayectoria intelectual respecto a la labor de la Academia y sus propósitos de estudio, preservación y fomentación del idioma español, el miembro correspondiente puede resultar electo como miembro de número, máximo peldaño que distingue y reconoce a la persona como toda una autoridad intelectual de renombre nacional e internacional respecto al uso de la lengua española y su normativa. Los miembros de número gozan de un alto prestigio tanto en la Academia Dominicana como en la Real Academia Española. Es, sin lugar a dudas, una gran distinción y un gran privilegio para los estudiosos del idioma español el hecho de formar parte del estamento de los miembros de la Academia y más aún, lograr estas anheladas preseas.

El pasado mes de abril del 2009, fui propuesta y electa como Miembro Colaboradora de la Academia y fui invitada a formar parte de un equipo lexicográfico que tendría a su cargo la revisión del Diccionario Didáctico Avanzado para estudiantes de media, publicado por Ediciones SM, bajo los auspicios de la Academia Dominicana de la Lengua. Fue una jornada intensa pero inmensamente enriquecedora, con un equipo de trabajo conformado máxime por nacionales dominicanos y españoles. Mi participación en este equipo lexicográfico, así como mi incursión en los talleres de ortografía que impartí en el año 2009 en los salones de la Academia, impulsaron en la dirección de la misma la iniciativa de proponer y elegir mi nombre para avanzar al siguiente peldaño como Miembro Correspondiente, conjuntamente con los señores Jacinto Gimbernard, Fabio Guzmán Ariza, Liliana Montenegro, Roberto Guzmán, Orlando Gil, Fernando Cabrera, Rev. P. Tulio Cordero y Adriano Miguel Tejada, a quienes admiro y de quienes me siento muy honrada al compartir con ellos esta promoción. En la actualidad, la Academia Dominicana de la Lengua cuenta con 24 Miembros de Número, 32 Miembros Correspondientes y 9 Miembros Colaboradores.

MEEC. Profesora Amaro, a su juicio, ¿cuál es la importancia de tener buen comando de la lengua?

RA. La función primordial de la lengua es servir como vía de comunicación entre los demás miembros de nuestro grupo social, expresando nuestras ideas, emociones, sentimientos. Por ende, la lengua es el reflejo del nivel cultural de un pueblo. Cuando no se hace un buen uso de la lengua se está frente al fenómeno de la ausencia de conciencia lingüística: el individuo es indiferente a la preservación de su vehículo de comunicación y por tanto no hace ningún esfuerzo por evitar que el mismo perezca.

Si no se tiene un dominio del buen uso de la lengua, como individuos podríamos colocarnos en posición de desventaja frente a otros que sí lo tienen para: exteriorizar el pensamiento; desarrollar la capacidad de análisis; abrirse paso en una carrera; lograr un empleo; recibir un ascenso o promoción; desarrollar nuestras habilidades de comunicación tanto oral como escrita, tan necesarias en todas las actividades pertinentes al desarrollo de un país.

Si no se tiene un dominio del buen uso de la lengua, como grupo social estaríamos condenados a sumir nuestro país en el retroceso y a quedarnos rezagados en la carrera del desarrollo, del avance y del progreso de nuestra nación. La conciencia lingüística nos identifica y nos compromete con el sentido de superación.

MEEC. ¿Por qué cree usted que a veces la gramática sea una de las materias más detestadas por los estudiantes en nuestros programas de estudio? ¿Qué se puede hacer para remediarlo?

RA. Si bien la gramática es la ciencia que estudia los elementos de una lengua y sus combinaciones, ella nos enseña las normas que aplican al buen uso de la lengua.

El estudio de la gramática es a veces rechazado por los estudiantes por los mismos motivos que se rechaza la matemática, la química, el álgebra, un segundo idioma o cualquier otra disciplina del saber humano: porque el docente enfoca su enseñanza solamente en el material objeto de estudio sin transmitir a sus estudiantes la importancia del desarrollo de la conciencia. Este fenómeno generalmente se da cuando el docente no siente pasión por la enseñanza o no domina el material, o no sabe transmitir el conocimiento. No estoy de acuerdo con la famosa expresión “la letra con sangre entra”, porque creo firmemente que se puede enseñar con amor sin tener que recurrir al dolor. A mí me ha dado excelentes resultados en mis más de treinta años de docencia y sé, por experiencia propia y por la compartida, que el estudiante siente mayor inclinación al aprendizaje cuando es capaz de contagiarse por la pasión y el interés genuino de su profesor por la enseñanza.

MEEC. Sabemos que el idioma español es uno de los más hablados en el mundo, y sigue creciendo, pero con ese crecimiento vienen retos. ¿Cuál considera usted el mayor reto que enfrenta nuestro idioma hoy día?

RA. Me voy a permitir contestarle desde dos vertientes: el reto mundial y el reto nacional.

El español es hoy en día la tercera lengua más hablada del mundo, después del chino y el inglés. Sin embargo, nuestra lengua enfrenta hoy en día varios retos que la colocan en peligro de verse visiblemente disminuida, no en cuanto a su cantidad, en tanto a su calidad. El empobrecimiento del idioma como producto de la masiva influencia de la tecnología – y me refiero específicamente al uso del internet, a los correos electrónicos y a los mensajes a través de celulares – coloca al español en peligro de retornar a ser dialecto, como en sus orígenes. Podemos observar que en vez del uso común de la lengua, los usuarios de la tecnología han desarrollado todo un sistema de comunicación abreviada que más que una lengua, tiene características de dialecto, dejando de lado el uso racional de la sintaxis, la gramática, la ortografía. El reto de nuestra generación es precisamente rescatar el buen uso de nuestra lengua y para ello es necesario elevar la conciencia lingüística de los hablantes.

En cuanto al escenario nacional, podemos observar la problemática de la degradación cotidiana del uso de los niveles de la lengua. Anteriormente, nuestra población se valía del lenguaje formal o culto para comunicarse como grupo social y el nivel coloquial era usado comúnmente en los núcleos familiares y entre los amigos cercanos. Un tercer nivel, el llamado vulgar, aparecía minoritariamente en las personas de escasa instrucción académica y se caracterizaba más bien por las incorrecciones en el uso de la lengua. Hoy en día vemos que la escoria de estos niveles, el lenguaje soez, se ha colocado en nuestra población por encima inclusive del nivel culto. Y recordemos: la lengua es el reflejo del nivel cultural de un pueblo.

Es vergonzoso constatar el uso generalizado del lenguaje soez en todos los estratos de la sociedad, constituyendo inclusive una ofensa a las buenas costumbres y a la moral. Esta práctica alienante demuestra que hay un alto nivel de indiferencia frente a la preservación de nuestro idioma. Esta indiferencia se refleja en los hogares y en las escuelas, tanto en el docente como en el estudiante. Se refleja en los comunicadores sociales, agentes de difusión cultural por excelencia. Se refleja en la irresponsabilidad de las autoridades gubernamentales correspondientes, que no toman ninguna iniciativa para frenar este fenómeno. Para constatarlo, pongamos como ejemplos la radio y la televisión, en cuanto a la lengua hablada, y las faltas de ortografía en cuanto a la lengua escrita. Nuestro reto como dominicanos es lanzarnos al rescate de los valores de nuestra sociedad y con ello al adecentamiento de las costumbres de los ciudadanos. En la medida en que nuestra sociedad cultive de nuevo las buenas costumbres, la población retomará el buen uso del idioma, elevando sus niveles de lenguaje al elevar su conciencia lingüística.

MEEC. Estamos de acuerdo en que para conservar el orden debe haber reglas, pero ¿no cree usted que a veces hay reglas de la Real Academia que parecen antojadizas y que por inflexibles actúan como una camisa de fuerza para la expresión creativa?

RA. De ninguna manera. No podemos considerar que las reglas de la Real Academia sean antojadizas o inflexibles. En el artículo primero de los Estatutos de la Real Academia Española, se define su misión principal como la de “velar porque los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”. Las lenguas son entes vivos y por tanto las mismas evolucionan en la medida en que evolucionan las sociedades a las que pertenecen. Las reglas de la Academia se producen después de largos años de estudio del comportamiento de la sociedad y constituyen la formalidad o normativa que impone la fuerza del uso.

Por otra parte, la expresión creativa no está coartada por las reglas de la Academia. La creatividad es un reflejo del pensamiento del escritor o de una generación de escritores. La creatividad literaria lo que demuestra, entre otras cosas, es el nivel cultural de su creador en cuanto a su dominio de las reglas de la Academia. El escritor creativo no escribe para los académicos: simplemente se expresa para el público, compartiendo con él su obra, su pensamiento.

MEEC. ¿Qué consejo daría usted a los padres para que inculquen el amor al idioma en sus hijos y a los estudiantes para que aprendan a apreciar la importancia de esmerarse en aprenderlo bien?

RA. A los padres, que se enseña con el ejemplo. Primero, facilitar la comunicación oral. Es importante que retomemos las costumbres perdidas de la canción de cuna, de los cuentos infantiles antes de dormir, de las historietas fantásticas, de los cuentos de hadas, de las adivinanzas, de la poesía. Es importante tener una buena comunicación con sus hijos, desde pequeños, para que puedan tener un adecuado desarrollo sociolingüístico. Al aprender a hablar, el niño imitará esencialmente a su madre (de ahí el término lengua materna). Si desde sus primeros años el niño se acostumbra a escuchar una forma de hablar bien cuidada, la hará suya para siempre a pesar de las grandes influencias de transculturación que estamos viviendo.

En cuanto a la comunicación escrita, cuando el niño crece en un ambiente en que los adultos que le rodean son buenos lectores y estos estimulan al niño a sumergirse en el mundo de la lectura, se le está transmitiendo el amor al idioma y se le están sentando las bases para el desarrollo de su conciencia lingüística. El bajo rendimiento escolar del niño muchas veces tiene sus raíces en una pobreza de interacción comunicativa con sus padres y en una pobreza de lectura, lo que le impide posteriormente desarrollar su pensamiento lógico y expresar claramente sus ideas. El niño que no es capaz de asimilar los conocimientos de la lengua en sus niveles iniciales, tampoco podrá asimilar los de otra disciplina. Si no puede inferir lo leído en una sencilla lectura comprensiva, tampoco podrá entender el pequeño texto de cualquier otro campo del saber.

A los estudiantes les aconsejo que lean, lean, lean y que no se cansen de leer. Pero hay que ser cuidadosos, porque también existe mucho material alienante. Hay que volver a la lectura de los clásicos, a los análisis de obras literarias, a los concursos de cuentos, a las composiciones, a las caligrafías, a los dictados, valorando que todas estas actividades son indispensables para su formación general. No sólo estarán desarrollando la lectoescritura, sino también su capacidad para estructurar el pensamiento. El niño que ha sido un buen lector y de adolescente mantiene su hábito de lectura, será el adulto capaz de saber leer y escribir correctamente. Y cuando lo logre, estará abriéndose puertas maravillosas y tal vez insospechadas que le garantizarán mayores oportunidades para su desarrollo integral, para el logro de sus objetivos y para su éxito personal y profesional.

A mis padres en particular, les agradezco por haber sembrado en mí la semilla de la superación. A mi madre, por inducirme a estudiar y a avanzar por la vida. A mi padre, por darnos el ejemplo del trabajo tesonero y por enseñarnos que el verdadero éxito se consigue a través de la disciplina, la dedicación y el esfuerzo. A ambos, por habernos enseñado que el mejor premio de un estudiante al pasar de curso es el conocimiento adquirido y el peldaño que se escala.

MEEC. Gracias, profesora Amaro, por dedicar parte de su precioso tiempo a la contestación de este cuestionario.

RA. Gracias a Mao en el Corazón por la oportunidad de darle a conocer a nuestro pueblo maeño el fruto de mi humilde trabajo y le deseo que siga cosechando éxitos a través de esta interesante página electrónica.
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domingo, 20 de diciembre de 2009

Papá Noel

La palabra del día
Por Ricardo Soca
www.elcastellano.org

El viejecito de ropas rojas y barba blanca que vemos en vísperas de Navidad en los centros comerciales de todo el mundo, se ha convertido en ícono cultural de la sociedad de consumo del tercer milenio. El mito del sonriente personaje que encanta a los niños, fue forjado a lo largo de los últimos diecisiete siglos, basado en la historia de un obispo que vivió en el siglo IV.

La ciudad de Mira, en el antiguo reino de Licia, actual territorio de Turquía, tuvo un prelado llamado Nicolás, célebre por la generosidad que mostró con los niños y con los pobres, y que fue perseguido y encarcelado por el emperador Diocleciano. Con la llegada de Constantino al trono de Bizancio —ciudad que con él se llamó Constantinopla—, Nicolás quedó en libertad y pudo participar en el Concilio de Nicea (325). A su muerte fue canonizado por la Iglesia católica con el nombre de san Nicolás.

Surgieron entonces innúmeras leyendas sobre milagros realizados por el santo en beneficio de los pobres y de los desamparados. Durante los primeros siglos después de su muerte, san Nicolás se tornó patrono de Rusia y de Grecia, así como de incontables sociedades benéficas y, también, de los niños, de las jóvenes solteras, de los marineros, de los mercaderes y de los prestamistas.

Ya desde el siglo VI, se habían venido erigiendo numerosas iglesias dedicadas al santo, pero esta tendencia quedó interrumpida con la Reforma, cuando el culto a san Nicolás desapareció de toda la Europa protestante, excepto de Holanda, donde se lo llamaba Sinterklaas (una forma de san Nicolás en neerlandés).

En Holanda la leyenda de Sinterklaas se fusionó con antiguas historias nórdicas sobre un mítico mago que andaba en un trineo tirado por renos, que premiaba con regalos a los niños buenos y castigaba a los que se portaban mal.

En el siglo XI, mercaderes italianos que pasaban por Mira robaron reliquias de san Nicolás y las llevaron a Bari, con lo que esa ciudad italiana, donde el santo nunca había puesto los pies, se convirtió en centro de devoción y peregrinaje, al punto de que hoy el santo es conocido como san Nicolás de Bari.

En el siglo XVII, emigrantes holandeses llevaron la tradición de Sinterklaas a los Estados Unidos, cuyos habitantes anglófonos adaptaron el nombre a Santa Claus, más fácil de pronunciar para ellos, y crearon una nueva leyenda, que acabó de cristalizar en el siglo XIX, sobre un anciano alegre y bonachón que en Navidad recorre el mundo en su trineo, distribuyendo regalos.

En los Estados Unidos, Santa Claus se convirtió rápidamente en símbolo de la Navidad, en estímulo de las fantasías infantiles y, sobre todo, en ícono del comercio de regalos navideños, que anualmente moviliza miles de millones de dólares.

Esta tradición no demoró en cruzar nuevamente el Atlántico, ahora remozada, y en extenderse hacia varios países europeos, en algunos de los cuales Santa Claus cambió de nombre. En el Reino Unido se le llamó Father Christmas (papá Navidad); en Francia fue traducido a Père Noël (con el mismo significado), nombre del cual los españoles tradujeron sólo la mitad, para adoptar Papá Noel, que se extendió rápidamente a América Latina.






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