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viernes, 12 de febrero de 2016

MI PARTICIPACIÓN EN LA REVOLUCIÓN DE ABRIL DE 1965

Al cumplirse en el 2015 cincuenta años de esa heroica y gloriosa gesta

Narración de
Evelio Martínez, participante


PRIMERA PARTE

La historia la escriben los vencedores, dijo el insigne estadista inglés Winston Churchill, héroe de la Segunda Guerra Mundial. Unas veces la escriben voceros pagados, mediocres que tratan de aprovechar el momento de confusión y el olvido, diría yo. Lo que narro a continuación lo viví en carne propia y es fiel a los acontecimientos, según lo mejor de mi conocimiento. Las notas que incluyo sirven para dar contexto a lo narrado.

"Tuve suerte, no por salir ileso, sino por haber estado ahí y haber tenido el privilegio histórico de haber participado". Esta reflexión me ha perseguido toda mi vida y me enorgullece repetirla en mi mente a cada instante y partiendo de ella quiero dejar a la posteridad mi participación en la "Epopeya Incompleta", la gloriosa Revolución de Abril del 65, emprendida para rescatar la dignidad de nuestro pueblo.

A los 19 años fui juramentado como primer presidente municipal del Partido Revolucionario Dominicano en Mao, junto a mi amigo y hermano Sergio Peña(1), que lo fue como presidente provincial, esto fue a mediados de diciembre de 1961.

Así comienza mi lucha dentro del glorioso PRD.

Organizamos el partido en la región noroeste y parte de Santiago. Ganamos las elecciones del 1962 con Juan Bosch como presidente y ocupé el cargo de Juez de Paz del municipio de Esperanza. Devino el golpe de estado del 1963(2) y pasé a la clandestinidad a luchar por la vuelta a la Constitución, dividiendo mi tiempo entre Puerto Rico y Santo Domingo. Participé junto al líder más grande que ha parido la patria, el Dr. José Francisco Peña Gómez(3), en el proceso conspirativo para restablecer la Constitución del 63(4) y al Prof. Juan Bosch a la presidencia.

El grito de guerra del día 24 de abril de 1965 me sorprendió en Mao, donde nos encontrábamos el compañero Sergio Peña y yo haciendo los trámites y contactos propios de la conspiración lo cual nos había encomendado el Dr. Peña Gómez.

Habíamos regresado el martes 20 de abril de manera clandestina a Mao y el miércoles 21 de abril me reuní con ese portento, coloso, prócer y mártir, Ledesma Colón(5), en el barrio Los Cambrones, en la casa de la compañera Panchita Matías. Allí me informó de los planes revolucionarios y el apoyo del ejército y otros que yo conocía. "Petíguere", como me decía, "prepárese que vamos a tirar muchos tiros", me dijo sonriente y partió para la capital hasta el día que muchas estrellas adornaron su frente ¡Loor y gloria a Ledesma Colón!

El 24 de abril, sábado, amaneció nublado y, temprano, Sergio y yo nos combinamos (clandestinamente, por supuesto) para oír juntos por radio el programa del partido, Tribuna Democrática (6), que se radiaba a la una de la tarde por una cadena de emisoras que tenía como emisora matriz a Radio Comercial en Santo Domingo. No fue sorpresa para nosotros oír la voz portentosa del líder revolucionario Dr. Peña Gómez(7) anunciar que el Capitán del ejército Mario Peña Taveras le había llamado para anunciarle que un grupo de militares habían hecho preso al estado mayor y pedían el retorno a la constitución del 63. Sergio y yo nos fuimos a Radio Mao y la tomamos y comenzamos a llamar al pueblo a tirarse a la calle; la emisora y su alrededor se llenó de gentes que pedían armas. Llamamos a los militares de Mao a apoyar a los militares constitucionalistas y sus reclamos. Salimos hacia la fortaleza del Ejército Nacional (E. N.) un grupo a pedir armas para el pueblo.
El Coronel Corominas, jefe de puesto recibió una comisión compuesta por Sergio Peña, Freddy Torres y quien escribe. Nos dijo: "yo estoy con ustedes, estoy en comunicación con el campamento en la capital y estoy preparando un pelotón de guardias para enviarlo a la capital". Al Coronel Corominas yo lo conocía, él era el esposo de la compañera Consuelo Mayol, presidenta del PRD en Mamey, Los Hidalgos, Puerto Plata, a cuya juramentación yo asistí con el Prof. Juan Bosch cuando aún era candidato a la presidencia. "Yo no les puedo dar armas; aquí no se está combatiendo", nos dijo. Se quedó sólo conmigo y me entregó un revólver calibre .38 y una caja de tiros, como muestra de que era mi amigo y estaba con nosotros.

Volvimos a Radio Mao y la pusimos en cadena con Radio Comercial y ahí instalamos nuestro primer comando estableciendo comunicación con el Dr. Peña Gómez y otros dirigentes. Amanecimos en la emisora y al amanecer, al pedir de la capital por radio comida, agua y sangre para los combatientes, y en Mao no haber enfrentamiento, la compañera Gilma Franco y un grupo de compañeros prepararon cantidades de sándwiches y botellas de agua. Del hospital Luis L. Bogaert, compañeros médicos embotellaron pintas de sangre y la refrigeraron, así como medicamentos.

El compañero Tito Cabrera del comité provincial del partido prestó su guagua (una Station Wagon) y a las once de la mañana del domingo día 25 partimos para la capital la primera avanzada de maeños, los compañeros Rafael Pérez (La Garza), Sergio Peña y este servidor. Rafael manejaba la guagua llena de alimentos, agua, medicina y sangre.

Cuando pasamos por Santiago, la ciudad estaba en ebullición y protesta, había confusión pues Radio Santo Domingo, que después de haber sido tomada por los rebeldes, estaba de nuevo bajo el poder del Triunvirato, confundía a la población. No obstante, seguimos para la capital que era nuestro destino y llegamos al Campamento 16 de Agosto (8), situado en la Autopista Duarte, donde los militares habían iniciado la revuelta. Allí repartimos sándwiches y agua. El coronel Álvarez Olguín, a quien conocíamos desde Mao, nos recomendó que nos fuéramos porque el campamento iba a ser bombardeado en cualquier momento. (Continuará)

NOTAS:

(1) SERGIO ANTONIO PEÑA NÚÑEZ: COMBATIENTE REVOLUCIONARIO

(2) El primer gobierno electo democráticamente después de 31 años de dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, el 20 de diciembre de 1962, había llegado a su fin el 25 de septiembre de 1963, siete meses después de haber tomado posesión el 27 de febrero de 1963.

(3) Dr. JOSÉ FRANCISCO PEÑA GÓMEZ

(4) CONSTITUCIÓN DEL 63, votada el 29 de abril de 1963.

(5) Ledesma Colón había sido un notorio luchador por la libertad del pueblo dominicano que a raíz del ajusticiamiento de Trujillo el 30 de mayo de 1961 organizó en Mao, su pueblo natal, los "contrapaleros" que, como su nombre indica, era un grupo de hombres y mujeres valientes que combatía a la los temibles "paleros", fuerza represiva que los herederos del régimen trujillista utilizaban para intimidar a la población a la que sometían a toda clase de vejámenes, incluyendo palizas, torturas y hasta asesinatos. Ver: LEDESMA COLÓN TEJADA: HEROE Y MÁRTIR DE LA PATRIA

(6) Tribuna Democrática salió al aire en el año 1961, bajo la dirección del doctor José Francisco Peña Gómez, quien utilizó este medio para orientar al pueblo dominicano sobre los acontecimientos políticos.

(7) El 24 de abril de 1965, a la 1:30 de la tarde, con el fondo musical de La Marsellesa, el doctor José Francisco Peña Gómez lanzó el grito de guerra para el inicio de la revuelta de abril, por el retorno de la constitucionalidad sin elecciones. En ese momento, el espacio era dirigido por el sociólogo Enmanuel Espinal. Otros directores fueron el propio Peña Gómez, Hatuey De Camps, Raful, Fulgencio Espinal, Príamo Medina y Licho Matos. Ver: Peña Gómez explica su alocución del 24 de abril de 1965 y describe el momento político

(8) "El coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez juzgó que había llegado la hora de deshacerse del gobierno corrupto del Triunvirato por lo que decidió iniciar el martes 27 de abril de 1965, a las 5 horas de la mañana, en el Campamento 16 de agosto sede de la Cuarta Brigada, un levantamiento militar contra el gobierno de facto con el propósito de retornar a la legalidad constitucional. Pero, al medio día del 24 de abril ocurrió un hecho inesperado que vino a cambiar el curso de los acontecimientos: el entonces Jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional, general de brigada Marcos Rivera Cuesta dispuso el arresto de un grupo de oficiales de quienes tenía la sospecha de que estaban involucrados en una conjura contra el gobierno de facto. La reacción de los demás implicados en el complot para derrocar al Triunvirato no se hizo esperar. El coronel Hernando Ramírez les ordenó a otros implicados que apresaran al general Rivera Cuesta y a los miembros de su Estado Mayor. Inmediatamente después, dispuso la ocupación de dos importantes recintos: el Campamento 16 de Agosto, sede de la poderosa Cuarta Brigada, y la Intendencia General del Ejército.

A la 1:30 de la tarde de ese sábado 24 de abril, la voz del doctor José Francisco Peña Gómez tronó anunciando el inicio de una revuelta militar contra el gobierno del Triunvirato en el programa radial Tribuna Democrática que diariamente se trasmitía a esa hora por la emisora Radio Comercial".
Jesús de la Rosa "periódico Hoy" 22 de abril de 2015; ver también A 50 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE ABRIL, en TeleSur, y REVOLUCIÓN E INTERVENCIÓN EN 1965, del Colegio SerafÍn de Asís.

Notas compiladas y organizadas por Isaías Ferreira Medina



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martes, 5 de marzo de 2013

RECORDANDO NUESTROS HÉROES

DOMINGO ALMONTE: "EL ESTRALLAO"
Por Jochy Reyes


"Quien miente porque desconoce la verdad es un iluso. Pero, quien miente conociendo la verdad es un criminal”. Bertolt Brecht

Las palabras expresadas por la excelsa educadora y gran amiga, Lavinia del Villar, referentes a que, "la falta de civismo que puedan tener nuestros hijos se deba al hecho de que no hemos sido capaces de sentarnos con ellos, para contarles muestras experiencias vividas y conocidas, sobre nuestra historia", me puso a reflexionar sobre lo dicho hace mucho tiempo por este gran dramaturgo y poeta alemán, referente al poder de una "verdad" manipulada.

Si bien es cierto que no podemos pecar de ilusos por conocer los hechos, al no atrevernos a contarlos ya sea por cobardía o desidia, podíamos entrar a formar fila entre los criminales. Es por tanto que quiero en este artículo rendir mi testimonio, como un homenaje a un hombre que toda su vida la entregó a las mejores causas de su pueblo: Domingo Almonte, el querido "estrallao".

A Domingo lo conocí a finales del año 1961, en el fragor de las luchas que para entonces libraba el pueblo dominicano, contra los remanentes de la tiranía de Trujillo. En ese importante periodo histórico a Domingo y a mí nos asignaron un trabajo, que para la época era de alta peligrosidad. Consistía en poner unos letreros pidiendo el cese de la represión y que salieran los Trujillo del país. Lo difícil era el sitio donde debíamos ponerlos: la antigua oficina de la cédula ubicada en una de las esquinas frente al parque y por si fuera poco, custodiada por un militar fusil en mano y seguro con la orden de tirar a matar.

Después de estudiar el escenario, escondidos en uno de los canteros del antiguo parque y siendo como las diez de la noche, me dice Domingo: ¡Tengo una idea! Voy a ir por el teatro jaragua y simularé ser un forastero perdido en busca de una dirección y cuando el guardia dé la espalda, aprovechas para poner los letreros. Se hizo como él dijo y la operación fue un éxito. La moraleja del caso es que, cuando nos juntamos unos minutos después del deber cumplido, me dice Domingo: ¡qué guardia más dichoso! Al preguntarle ¿por qué? Me dice: porque si se hubiera movido ya lo tenía medido y era en la quija que le iba a dar y además le quitaba el fusil, para sumarlo a la causa.

Pero donde este hombre demostró un valor espartano, yo diría hasta temerario, fue una de las veces que cayó preso. En esa época Domingo se convirtió en el enemigo número uno de las fuerzas represivas, por ende el más buscado; fue llevado al palacio de la policía que se encontraba en la planta baja de la gobernación; allá lo esperaba un séquito encabezado por el jefe policial de entonces, el capitán Jiminián. Lo llevan a un cuartucho para darle su merecido, según ellos. En ese momento llega Jáquez Olivero, que para esa época era coronel y cuando en el transcurso del interrogatorio le lanzan un culatazo, Domingo se agacha y la culata le pega en la cara al policía que lo tenía agarrado por detrás; a esto, Jiminián le fue encima pistola en mano; Domingo le agarra el brazo armado y dándole un empujón cae por un lado el capitán y por otro la pistola. En eso interviene el coronel Jáquez agarrando a Domingo, quien le grita: ¡coronel, coño, máteme usted; para llevarme la gloria que me mató un coronel y no una mierda como ese!, señalando a Jiminián.

Domingo era sumamente sensible y reaccionaba al instante contra los abusos. Una vez terminada la revolución se hizo un mitin en el malecón para recibir a Juan Bosch, que acababa de llegar de su exilio. Nos encontrábamos juntos Domingo, Fernandito Valerio y yo. Al rato me dice el estrallao: hace mucho calor; a lo que le sugerí que camináramos un poco por el malecón, hasta encontrar algo de tomar. Frente donde está hoy el ministerio de cultura encontramos un coquero; recuerdo eran unos cocos pequeños pero muy dulces, que el mismo Domingo bautizó como cocos chinos. Ya estábamos en la periferia del mitin y la zona estaba llena de policías. Cuando disfrutábamos de este delicioso manjar, encima de los bancos del malecón, viene un muchachito que para mí ni tenía más de 13 o 14 años, vendiendo el periódico del catorce de junio. Al llegar donde se encontraban los policías, un teniente abusador lo empuja y le arrebata los periódicos; de manera inmediata Domingo reacciona y con un lanzamiento en recta que lo hubieran envidiado los mejores pitchers de la época, le ha pegado un cocaso a ese teniente que cayó al suelo lleno de sangre; ya pueden imaginarse lo que pasó después, las bombas y los tiros no se hicieron esperar; en el corre corre hemos ido a parar a los arrecifes y de una de sus cuevas nos sacaron a un grupo preso; por suerte la reacción de Domingo fue tan rápida ante el abuso que prácticamente nadie supo lo que pasó. Después me dijo Domingo a los dos o tres días de habernos soltado, que se juntó con Fernandito quien por suerte corrió por otro lado y no cayó preso, y que este al verlo le dijo, Domingo ¿y qué fue lo que pasó?

¿De donde viene el nombre de "estrallao"?

Cuando llegamos a la capital para integrarnos a la lucha por la soberanía que libraba el pueblo contra la invasión en 1965 y al llegar a la casa que sería nuestro comando maeño, eran como las seis de la tarde; cansados por el largo viaje en el viejo jeep del ayuntamiento de Mao, ya que nuestro comandante era el sindico de la época; empieza la repartidera de colchones y todo el mundo decía ese es el mío o aquel y aquel. A todo esto el comandante Sergio nota que Domingo se encuentra tranquilo observando la escena, entonces le pregunta: Almonte ¿y usted donde va a dormir? A lo que domingo le contesta: comandante, yo me estrallo dondequiera. Después que cayó la risa de todos los presentes ante semejante ocurrencia, de ese momento en adelante ya nadie en el comando le volvió a decir Domingo, sino el "estrallao".

Quiero por último referirme a otro hecho que demuestra el celo y el amor con que este hombre se entregaba en su lucha contra la opresión y el abuso de ver la patria mancillada por el ejército invasor. Una noche nos encontrábamos descansando en el comando, se había ido la luz, cuando de repente, se aparece el estrallao con un hombre agarrado por los fundillos y un vaso de ron en las manos. Este señor casi duplicaba a Domingo en tamaño y a la voz de, camine que usted está preso, le explica al comandante Sergio: a este lo encontré en la barra hablando mal de la revolución; a lo que Sergio mirándome dijo, nada más un loco como ese trae preso a un hombre tan grande. Hoy que la patria se encuentra enferma de corrupción, impunidad y narcotráfico, hombres como Domingo Almonte, el estrallao, es que hacen falta.
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