MUERE A LOS 83 AÑOS EL ESCRITOR CARLOS FUENTES
El novelista falleció en México, donde se encontraba hospitalizado. La obra y el rigor político del escritor definieron medio siglo de historia de las letras latinoamericanas. El autor fue premio Cervantes (1987) y Príncipe de Asturias (1994). Escribió novelas y ensayos como 'La región más transparente', 'La muerte de Artemio Cruz', 'Cambio de piel' o 'Terra nostra'.
Haga clic AQUÍ
Siga leyendo...
Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
martes, 15 de mayo de 2012
ADIÓS A UNO DE LOS PILARES DEL 'BOOM' LATINOAMERICANO
Etiquetas:
Boom,
Carlos Fuentes,
Literatura,
Mundo Literario
domingo, 14 de agosto de 2011
DE INTERÉS GENERAL
ENTREVISTA A CÉSAR SÁNCHEZ BERAS
Por Luis Martín Gómez
www.luismartingomez.blogspot.com/
Dice César Sánchez Beras, poeta, narrador, Premio Nacional de Poesía y Premio Nacional de Literatura Infantil: “Siempre habrá una necesidad íntima de tocar un libro”.
Pese a que es profesor ducho en bregar con numerosos alumnos, César Sánchez Beras se sigue sorprendiendo cuando los niños le preguntan en la librería, en el supermercado, en el parque de su barrio, en la guagua, por qué el sapito de su libro es azul y no de otro color, o quién es Don Delfín, el compañero de Pez Sabueso en las inolvidables aventuras por la imaginación de uno de sus libros. “Es parte de la gran alegría que me ha dado Alfaguara Infantil, casa editora que con su prestigio y las distintas estrategias que implementa, ha cumplido con mi sueño de escritor, lograr que mi obra realmente se lea”.
Este sello editorial ha editado cuatro de los textos infantiles de César, incluyendo el más reciente: El cemí y el fuego, dos leyendas taínas que, echando mano de la magia y el mito, explican el origen del mundo desde lo que sería la visión de los antepasados de nuestra isla.
CSB. La primera leyenda narra cómo Yacahú-Bagua-Maorocoti, hijo de Atabey, la gran diosa madre, creó al pueblo taíno, que había surgido de la gran cueva de Cacibajagua. Como toda leyenda fundacional, en ésta hay un ser superior que crea un mundo a su imagen y semejanza, para su regocijo. Así, Yacahú creó a las ciguapas, pero unas complicaciones en ese reino provocaron que las ciguapas desaparecieran por desobedecer sus órdenes. Entonces, viene la segunda parte, que es la creación de los caciques y la lucha del bien y el mal personificada en los hombres buenos, por un lado, y en Juracán, por el otro, un semidios también hijo de Atabey pero que había tenido celos de la paz y el bienestar del mundo taíno y que producía rayos, agua y vientos, contra los cuales los taínos tenían que luchar.
César no se inmutó cuando le señalamos el punto de encuentro entre su cosmogonía taína y el génesis judío; de hecho, parecía estar esperando la pregunta. “Recordemos que se trata de una leyenda fundacional, y como toda leyenda de la creación de un universo, parte generalmente de la misma historia. Si te fijas, el Popol vuh en el mundo maya, Inti en el mundo inca, el génesis judío, parten de un ser superior que ordena a las cosas que sucedan. Yo no quise desvirtuar ese mundo que originalmente también era así para los taínos”.
Pero el mito taíno de César difiere del mito divino judío al menos en un aspecto, a saber: mientras el Dios judío tiende a la venganza o al rencor (destierra del paraíso, ahoga con un diluvio, exilia de la tierra prometida, somete a la esclavitud, abandona a la suerte en el desierto); el Cemí Mayor de los taínos convierte una equivocación en una oportunidad para recrear su universo, mejorándolo, no a partir de la tabla rasa ni del sufrimiento.
CSB. La definición etimológica de taíno es hombre bueno. Yo quise mostrar en la leyenda que el rencor es una actitud que no aporta, que el perdón es una forma de evolucionar y de crecer. Por eso cuando las ciguapas violan la disposición de ser tocadas por la luz del sol, el Cemí Mayor tuvo una reacción lógica que fue llorar, y lloró tanto que de su llanto se formaron los grandes ríos de la isla. Pero si la leyenda se hubiera quedado ahí hubiera quedado incompleta, entonces le dimos la oportunidad al Cemí Mayor de que corrigiera el problema de no tener a las ciguapas, y le dimos la capacidad de trabajar día y noche a los caciques para crear el mundo de Quisqueya, y creo que ahí hay un mensaje, que con un poco de tesón se puede vencer cualquier dificultad.
El fenotipo taíno
En El cemí y el fuego hay un párrafo en el que el autor asocia el color de los habitantes primitivos de nuestra isla a cualidades naturales especiales, contraponiéndolo a la glorificación que suele hacerse del color blanco, especialmente, por razones históricas, en el caso de los españoles y estadounidenses. “Los taínos tenían la piel del color del cobre, para que tuvieran presente el barro de donde provenían, los ojos ligeramente alineados para facilitar las vigilancias nocturnas, las mandíbulas prominentes para dar las órdenes con energía, los pómulos marcados en señal de nobleza, las frentes inclinadas hacia atrás para que no olvidaran su estirpe aguileña, el cabello negro para que recordaran que eran hermanos de las piedras de los ríos, la estatura mediana y el cuerpo ágil, para que fueran veloces y resistentes en las carreras en las llanuras”.
CSB. Yo quería que el niño se sintiera identificado en el taíno, porque hay un 15% de sangre taína en los dominicanos, sobre todo en el sur del país; toda la leyenda del libro habla de la armonía entre el hombre y la naturaleza, el agua, el viento, el aire, que era lo que había antes en la isla y creo que es a lo que debemos volver, lo que deseo es que el niño entienda que él pertenece a un eslabón, a una cadena grande donde todo el mundo es importante, independientemente de su posición en esa escala, él tiene un papel y ese papel es respetable.
César tiene claro que la literatura no tiene la misión de enseñar, aún sea literatura infantil, y por eso el propósito de su trabajo es que divierta. Lo de la tarea escolar, comportarse correctamente y demás valores, es misión propia de los padres o tutores. No obstante, profesor que es, César se cuida de poner un glosario al final de sus textos, pero para no correr el riesgo de que el pequeño lector se pierda en el laberinto de las definiciones. “También trato de que mis libros sean realmente para niños, porque a veces hacemos libros infantiles dirigidos a los adultos. No tengo nada en contra de esos libros, por ejemplo, hay grandes clásicos del género, como Platero y yo o El principito; pero mi interés es que el niño tenga una literatura infantil que haga eco en su cotidianidad, en su folklor, en su realidad, una literatura en la que él se vea reflejado, perteneciente a su cultura, a su idioma”.
LMG. ¿Sobrevivirá la literatura infantil al videojuego?
CSB. La literatura infantil tiene el mismo reto que la otra literatura. Tenemos que luchar contra el videojuego, la tecnología, la televisión, pero ha sido siempre así y lo será. Lo que tenemos que hacer los autores es escribir, tratar de ser dignos, confiar en nuestras propias fuerzas, no desmayar, el libro físico no va a desaparecer; no porque exista la televisión o el cine, la gente deja de ir al teatro, siempre habrá una necesidad intima del ser humano de tocar el libro, de leer al autor. Siga leyendo...
Por Luis Martín Gómez
www.luismartingomez.blogspot.com/
Dice César Sánchez Beras, poeta, narrador, Premio Nacional de Poesía y Premio Nacional de Literatura Infantil: “Siempre habrá una necesidad íntima de tocar un libro”.
Pese a que es profesor ducho en bregar con numerosos alumnos, César Sánchez Beras se sigue sorprendiendo cuando los niños le preguntan en la librería, en el supermercado, en el parque de su barrio, en la guagua, por qué el sapito de su libro es azul y no de otro color, o quién es Don Delfín, el compañero de Pez Sabueso en las inolvidables aventuras por la imaginación de uno de sus libros. “Es parte de la gran alegría que me ha dado Alfaguara Infantil, casa editora que con su prestigio y las distintas estrategias que implementa, ha cumplido con mi sueño de escritor, lograr que mi obra realmente se lea”.
Este sello editorial ha editado cuatro de los textos infantiles de César, incluyendo el más reciente: El cemí y el fuego, dos leyendas taínas que, echando mano de la magia y el mito, explican el origen del mundo desde lo que sería la visión de los antepasados de nuestra isla.
CSB. La primera leyenda narra cómo Yacahú-Bagua-Maorocoti, hijo de Atabey, la gran diosa madre, creó al pueblo taíno, que había surgido de la gran cueva de Cacibajagua. Como toda leyenda fundacional, en ésta hay un ser superior que crea un mundo a su imagen y semejanza, para su regocijo. Así, Yacahú creó a las ciguapas, pero unas complicaciones en ese reino provocaron que las ciguapas desaparecieran por desobedecer sus órdenes. Entonces, viene la segunda parte, que es la creación de los caciques y la lucha del bien y el mal personificada en los hombres buenos, por un lado, y en Juracán, por el otro, un semidios también hijo de Atabey pero que había tenido celos de la paz y el bienestar del mundo taíno y que producía rayos, agua y vientos, contra los cuales los taínos tenían que luchar.
César no se inmutó cuando le señalamos el punto de encuentro entre su cosmogonía taína y el génesis judío; de hecho, parecía estar esperando la pregunta. “Recordemos que se trata de una leyenda fundacional, y como toda leyenda de la creación de un universo, parte generalmente de la misma historia. Si te fijas, el Popol vuh en el mundo maya, Inti en el mundo inca, el génesis judío, parten de un ser superior que ordena a las cosas que sucedan. Yo no quise desvirtuar ese mundo que originalmente también era así para los taínos”.
Pero el mito taíno de César difiere del mito divino judío al menos en un aspecto, a saber: mientras el Dios judío tiende a la venganza o al rencor (destierra del paraíso, ahoga con un diluvio, exilia de la tierra prometida, somete a la esclavitud, abandona a la suerte en el desierto); el Cemí Mayor de los taínos convierte una equivocación en una oportunidad para recrear su universo, mejorándolo, no a partir de la tabla rasa ni del sufrimiento.
CSB. La definición etimológica de taíno es hombre bueno. Yo quise mostrar en la leyenda que el rencor es una actitud que no aporta, que el perdón es una forma de evolucionar y de crecer. Por eso cuando las ciguapas violan la disposición de ser tocadas por la luz del sol, el Cemí Mayor tuvo una reacción lógica que fue llorar, y lloró tanto que de su llanto se formaron los grandes ríos de la isla. Pero si la leyenda se hubiera quedado ahí hubiera quedado incompleta, entonces le dimos la oportunidad al Cemí Mayor de que corrigiera el problema de no tener a las ciguapas, y le dimos la capacidad de trabajar día y noche a los caciques para crear el mundo de Quisqueya, y creo que ahí hay un mensaje, que con un poco de tesón se puede vencer cualquier dificultad.
El fenotipo taíno
En El cemí y el fuego hay un párrafo en el que el autor asocia el color de los habitantes primitivos de nuestra isla a cualidades naturales especiales, contraponiéndolo a la glorificación que suele hacerse del color blanco, especialmente, por razones históricas, en el caso de los españoles y estadounidenses. “Los taínos tenían la piel del color del cobre, para que tuvieran presente el barro de donde provenían, los ojos ligeramente alineados para facilitar las vigilancias nocturnas, las mandíbulas prominentes para dar las órdenes con energía, los pómulos marcados en señal de nobleza, las frentes inclinadas hacia atrás para que no olvidaran su estirpe aguileña, el cabello negro para que recordaran que eran hermanos de las piedras de los ríos, la estatura mediana y el cuerpo ágil, para que fueran veloces y resistentes en las carreras en las llanuras”.
CSB. Yo quería que el niño se sintiera identificado en el taíno, porque hay un 15% de sangre taína en los dominicanos, sobre todo en el sur del país; toda la leyenda del libro habla de la armonía entre el hombre y la naturaleza, el agua, el viento, el aire, que era lo que había antes en la isla y creo que es a lo que debemos volver, lo que deseo es que el niño entienda que él pertenece a un eslabón, a una cadena grande donde todo el mundo es importante, independientemente de su posición en esa escala, él tiene un papel y ese papel es respetable.
César tiene claro que la literatura no tiene la misión de enseñar, aún sea literatura infantil, y por eso el propósito de su trabajo es que divierta. Lo de la tarea escolar, comportarse correctamente y demás valores, es misión propia de los padres o tutores. No obstante, profesor que es, César se cuida de poner un glosario al final de sus textos, pero para no correr el riesgo de que el pequeño lector se pierda en el laberinto de las definiciones. “También trato de que mis libros sean realmente para niños, porque a veces hacemos libros infantiles dirigidos a los adultos. No tengo nada en contra de esos libros, por ejemplo, hay grandes clásicos del género, como Platero y yo o El principito; pero mi interés es que el niño tenga una literatura infantil que haga eco en su cotidianidad, en su folklor, en su realidad, una literatura en la que él se vea reflejado, perteneciente a su cultura, a su idioma”.
LMG. ¿Sobrevivirá la literatura infantil al videojuego?
CSB. La literatura infantil tiene el mismo reto que la otra literatura. Tenemos que luchar contra el videojuego, la tecnología, la televisión, pero ha sido siempre así y lo será. Lo que tenemos que hacer los autores es escribir, tratar de ser dignos, confiar en nuestras propias fuerzas, no desmayar, el libro físico no va a desaparecer; no porque exista la televisión o el cine, la gente deja de ir al teatro, siempre habrá una necesidad intima del ser humano de tocar el libro, de leer al autor. Siga leyendo...
sábado, 30 de abril de 2011
ERNESTO SÁBATO (1911-2011)
Ernesto Sábato, novelista, ensayista y humanista argentino, murió en Buenos Aires a la edad de 99 años el sábado 30 de abril de 2011.
Nacido en la localidad de Rojas, provincia de Buenos Aires, en 1911, Sábato abandonó una carrera de ciencias para dedicarse a la escritura.
Su más famosa novela, "El túnel", fue publicada en 1948 y fue inmediatamente elogiada como un clásico existencialista.
El autor solo publicó dos novelas más, "Sobre héroes y tumbas", en 1961, y "Abaddón el exterminador", en 1974. Su espeluznante “Informe sobre ciegos”, parte de Sobre Héroes y tumbas es uno de sus logros más celebrados en la literatura.
A pesar de tener una pequeña obra literaria, esta fue complementada por varios ensayos sobre política, ciencia, moral y literatura.
Pero será recordado sobre todo por su lucha en defensa de los derechos humanos. Sábato fue un duro crítico de los gobiernos militares de los años 70 y 80, lo que le ganó el aprecio de la juventud estudiantil.
Al final del régimen militar, Sábato fue designado por el entonces presidente Raúl Alfonsín para encabezar la CONADEP, una comisión que investigó las violaciones de los derechos y la desaparición de personas durante la dictadura.
Aunque militó en el Partido Comunista durante su juventud, rechazaba cualquier afiliación partidista, diciendo que apoyaba todo lo que estuviera en contra de la corrupción.
Debido a su frágil estado de salud, sus últimos años los pasó recluido en su casa en las afueras de Buenos Aires. Siga leyendo...
Nacido en la localidad de Rojas, provincia de Buenos Aires, en 1911, Sábato abandonó una carrera de ciencias para dedicarse a la escritura.
Su más famosa novela, "El túnel", fue publicada en 1948 y fue inmediatamente elogiada como un clásico existencialista.
El autor solo publicó dos novelas más, "Sobre héroes y tumbas", en 1961, y "Abaddón el exterminador", en 1974. Su espeluznante “Informe sobre ciegos”, parte de Sobre Héroes y tumbas es uno de sus logros más celebrados en la literatura.
A pesar de tener una pequeña obra literaria, esta fue complementada por varios ensayos sobre política, ciencia, moral y literatura.
Pero será recordado sobre todo por su lucha en defensa de los derechos humanos. Sábato fue un duro crítico de los gobiernos militares de los años 70 y 80, lo que le ganó el aprecio de la juventud estudiantil.
Al final del régimen militar, Sábato fue designado por el entonces presidente Raúl Alfonsín para encabezar la CONADEP, una comisión que investigó las violaciones de los derechos y la desaparición de personas durante la dictadura.
Aunque militó en el Partido Comunista durante su juventud, rechazaba cualquier afiliación partidista, diciendo que apoyaba todo lo que estuviera en contra de la corrupción.
Debido a su frágil estado de salud, sus últimos años los pasó recluido en su casa en las afueras de Buenos Aires. Siga leyendo...
jueves, 10 de febrero de 2011
LAS PROMOCIONES LITERARIAS DEL 90 Y 2000
ANÁLISIS LITERARIO
Por Carlos José Reyes
Iniciando la década de 1990, en República Dominicana se gestaron sendos grupos literarios con tendencias desiguales pero con proyecciones similares en cuanto al rechazo de lo existente. Surgen por entonces la Metapoesía y el Interiorismo, concebidos por Jorge Piña y Bruno Rosario Candelier, respectivamente.
El escenario precedente estuvo dominado por los ideales de la Generación de los 80 y su poética del pensar de la mano de José Mármol, Plinio Chahín, Médar Serrata, Dionisio de Jesús, Tomás Castro, Sabrina Román, Martha Rivera, entre otros. Un contexto en el que el debate de las ideas existenciales y filosóficas crearon las bases para la ruptura definitiva con un pasado literario de raigambre socialista e insular. Con el inicio de la década del 90 se forma una nueva conciencia poética que no desdeña la posibilidad de revisar los valores impuestos por el grupo anterior y que redefinía los presupuestos teóricos de los postumistas, sorprendidos, contextualistas y pluralistas.
La Metapoesía, aupada por su creador inmediato, Jorge Piña, expuso su criterio programático en un Manifiesto publicado en la prensa de entonces (Biblioteca, de José Rafael Lantigua), reeditando así la manera de los postumistas y cuarentiochistas (postulados) enmarcar su propuesta creativa.
La fundamentación teórica de la Metapoesía proviene del psicoanálisis freudiano y de Lacan, observándose en sus creaciones una manifiesta preocupación por lo onírico y el subconsciente. Sin dar de lado al mito, la Metapoesía reelabora la esencia del lenguaje -que en los ochentistas se desinstrumentaliza- para metafisicalizarlo en una noción crítica de la dualidad trágica del Eros-Thánatos, creando así una poesía que retrotrae lo clásico a lo nuevo, conjugación tácitamente dualista como la conciencia del individuo. Con su lema “El poema es metalenguaje” siguen el curso de los impulsos inconscientes tanto Jorge Piña como Karina Rieke y Joel Almonó.
El Interiorismo de Bruno Rosario Candelier propone, por su parte, una indagación del mundo interior del ser individual, con fondo metafísico y dimensión casi teológica de una realidad trascendental. Los poetas interioristas auscultan en su naturaleza anímica los pormenores de la condición humana desde la experiencia espiritual. Con evidente reminiscencia de los poetas místicos españoles Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, los interioristas orillan la creación a la busca de una esencia ignorada por el común de los demás, específicamente de aquellos que no comulgan con las ideas iluministas del mundo ideal. Pedro José Gris, Jaime Tatem Brache y Carmen Pérez Valerio pueden dar testimonio de ello.
Con estas dos propuestas literarias habrá de iniciarse la década de 1990 y tendrá en los creadores posteriores una ramificación más o menos influyente, con la desventaja, para el grupo de Bruno, del transfuguismo producto de la ortodoxia teórico-creativa de sus integrantes.
Para la década del 2000 se habla de destinos individuales, no obstante se siente un peso específico en cuanto al pasado ochentista que no fue del todo superado por la promoción del 90. No obstante en los ´90 se habló del neobarroquismo de León Félix Batista y en 2000 del realismo sucio de Frank Báez.
Pero veamos algunos de los autores –con sus obras- de las dos promociones mencionadas, los cuales han salido de los talleres literarios nacionales, tanto provinciales como capitaleños.
Basilio Belliard ---------------------------Diario del Autófago
Jorge Piña ---------------------------------Andrógino Ciego
Amable Mejía -------------------------------Días de Semana
Gerardo Castillo ---------------------------Entre Dragones
Bergson Rosario ----------------------------Cascada de Sueños
Joifre Pimentel ----------------------------Versión de la Luna
Valentín Amaro -----------------------------En el temblor de las Visiones
Rosa Silverio ------------------------------De vuelta a Casa
Rita Indiana Hernández ---------------------La estrategia de Chochueca
Lissette Ramírez ---------------------------Círculo Diurno
Augusto Bueno ------------------------------Otra forma para Morir
Juan Nicolás Tineo -------------------------Perros Sueltos
Frank Báez ---------------------------------Págales tú a los Psicoanalistas
Eulogio Javier -----------------------------Odio a los Espejos
Simeón Arredondo ---------------------------Ingeniería del Verso
Romina Bayo --------------------------------Danza de Soledades
Pablo Reyes --------------------------------Espuma de Angel
Ramón Antonio Jiménez ----------------------El Tao
Máximo Vega --------------------------------Ana y los Demás
Randolfo Ariostto --------------------------Alba sin Madre
Características generales de estas promociones:
-Influencia de la Metapoesía y del Interiorismo (gran parte de los autores de los noventa han pasado por el Ateneo Insular).
-Tendencia a la poesía breve, tipo haiku; estructura de facturación visual (léase vanguardismo formal).
-Influencia de poetas como Alejandra Pizarnik, Jaime Gil de Biedma, los neobarrocos brasileños, etc.
-Atención a temas poco tratados en la literatura dominicana (la homosexualidad).
-Agotamiento del tema trujillista (se perciben nuevos rumbos temáticos).
-Preferencia por lo citadino (el escenario ciudadano cobra fuerza en las creaciones).
-Introducción de personajes marginales en el contexto de la obra (prostitutas, homosexuales, locos, suicidas, proxenetas y alcohólicos).
-Expansión del tema de la soledad y el desgarramiento ante un mundo sin valores (vacío existencial, culto a la muerte, emociones depresivas y recurrencia al desahogo lírico).
-Ausencia de todo contenido político (con ciertas excepciones como las de Dagoberto López Coño, Avelino Stanley y Viriato Sención).
Estas características generales –y muchas más- se pueden rastrear tanto en las obras poéticas como en las narrativas y dramatúrgicas. El boom de la literatura dominicana se ha dado especialmente en estas promociones gracias al crecimiento de los talleres literarios y las casas editoras como Santuario, Letra Gráfica, Búho y Ángeles de Fierro.
Estas dos décadas de literatura dominicana no han sido solamente dominio de los autores capitalinos sino que también se han visto nutridas con el aporte de los grupos literarios y autores de las provincias que, hilando sus escritos en el silencio de las lejanías, poseen tanta calidad como los consagrados exponentes de la metrópolis.
La Línea Noroeste en las Letras Dominicanas -1990-2010-
Como ya hemos dicho, las provincias han hecho su aporte a la literatura dominicana, cuando esencialmente solo se reconoce la producida en el ámbito capitalino. Con excepciones que no superan la decena se han reconocido, en certámenes literarios nacionales (entiéndase Casa de Teatro, Funglode, Premios UCE y Anuales de literatura), obras de autores provincianos, desconocidos de los círculos intelectuales de Santo Domingo.
Sin embargo, la región del noroeste ha producido en los últimos veinte años una bibliografía que aporta valores estéticos al concierto de la literatura nacional, determinándose paulatinamente como un faro luminoso presto a lanzar sus gritos de luz para que nos tengan que oír.
Pero iniciemos un pequeño recorrido por los caminos de la literatura noroestana, con el propósito de conocer sus autores representativos, las obras de éstos y los rasgos típicos de sus ejecuciones estéticas.
Valverde
La provincia Valverde, conformada por las comunidades de Mao, Laguna Salada, Esperanza y Amina, tiene una fecunda historia literaria que se remonta a los tiempos del bardo Juan de Jesús Reyes Aranda. Pero como el contexto que estudiamos en esta ocasión es el de las promociones de 1990 a 2010, nos circunscribimos a lo escrito y publicado a partir de 1990.
En 1991, Yonni Muñoz publica su poemario Ritual del Tiempo, que reedita en 2004. Es un libro que resume las impotencias sociales de un hombre conmovido por el drama humano de la miseria dominicana en todos sus aspectos. En el mismo aparecen elementos vanguardistas junto a esquemas expresivos propios de la antipoesía en un todo compacto al que su autor ha dado el nombre de grotericismo. El vanguardismo de Yonni:
“deroguen mi figura potestad
pululen
martillen
anden
y más
y hallarán en mis túes
otro mí.”
se desliza con rigor por zonas turbulentamente sociales:
“Hace tiempo alguien dijo esa verdad
y aún siguen los cactus
pululando
en el rostro martillado
de los hombres.”
con denuncias que muestran el fervor reaccionario de una conciencia libertaria:
“Ahí está Dios
extasiado en el viento
con su hacha de verdugo
tomada por el mango
esperando su turno.”
La poesía de Belkis Torres, por el contrario, apuesta por los presupuestos interioristas e intimistas propios de una estructura espiritual conteste con las exigencias de los sentidos. La sensorialidad de Belkis se desplaza por resquicios geográficos que tienen como trasfondo una historia del alma:
“Aun estás en mí, Marinero fugaz
como la huella que deja una gaviota
a una playa en soledad.”
Del interiorismo le llega la cosmovisión poética de lo ignoto:
“Acaso no es el agua
la imagen insondable de un amor divino.”
Y en su haber contemplativo se identifica la soledad y el vacío de su existencia:
“Una mujer sola
se ha perdido en la avenida
sus ojos quizás
son un espejismo de la nada.”
Emmanuel Rodríguez trabaja en sus cuentos de Fuan Fuá y otras peripecias (2007) las realidades de tierra adentro, con donaire lírico que a veces raya en prosa poética. El realismo lingüístico en los cuentos de Emmanuel procura la radiografía social de seres cuasi desclasados, habitantes empedernidos de la ciudad Pobreza:
-¡Franciquito! ¡Qué te levante te he dicho, carajo! ¡Si me hace di ahí, te pego un par de rebencazos, jaragán!
Junto al elemento de la superchería:
“-¡Unjú…!
-¿Cuái e su problema?
-¡Aaaah Yo… yo quiero leerme la taza.”
encontramos el tinte netamente político:
-¡Maldita carretera! ¡Maldita carretera! ¡Y no la arreglan porque se roban lo cuarto!
Al hablar de Juan Nicolás Tineo tenemos que referirnos al autor que se decanta por la transparencia escritural, con una poesía libre de retoricismos y una narrativa con olor a orina, como entendería él aquella creación que no desdeña los temas sociales y las vivencias del escritor. Autor de Pinitos (2000), Versos en cautiverio (2006), Perros sueltos(2006) y Temporario (2008), Juan Nicolás Tineo concreta así un corpus literario que ya se regodea en el intimismo:
“Tus ojos
son luceros
que me iluminan
en esta obscuridad”
o que por momentos se intelectualiza:
“El Y2K provocaría la caída de la electricidad; pese a haber acabado la Guerra Fría, pudo producirse la desorientación de un satélite y provocar el disparo de un misil.”
Augusto Bueno nos invita a elegir Otra forma para morir (2007), y lo hace con el rigor de un poeta en trance, posesionado por metáforas relampagueantes:
“El agua amarra mi herida
hay una multitud integrada
los jades suicidándose al tocar
la superficie del llanto
resurgir de tierra
la lluvia abre una golondrina
en el canto de mi existencia.”
Su otra forma para morir parece inevitablemente novedosa a juzgar por su odio-amor de la muerte:
“Hay días que odio frenéticamente la Muerte
ayer murió mi hermano de blancura súbita”
Los temas de Augusto Bueno derivan de sus lecturas de poetas malditos y de vivencias marginales que lo atormentan hasta la escritura. La homosexualidad en Habitantes Invertidos (inédito) o la incitación moral en Introspección de retorno (2010) nos dan una medida perfecta de su calibre nicotínico.
Randolfo Ariostto, indigenista en La Soraya (2008) y dantesco en Villa Agreste -Primeras muertes- (2009), nos conmina, con Alba sin madre (2010), a reconsiderar la lectura de poemas desde una plataforma semiótica, recurriendo al juego lingual del neologismo metafórico. Su terminología creada:
“Tu inclaridez descalza los cuerpos”
“El perro imblanco del invierno”
“Alberca de luz lambiscona”
“Esta línea pluscolor”
nos introduce de forma perturbante:
“Incestos.
Esquizofrenias.
Grasientos días coagulados de
vírgenes encebolladas.”
“Tramitando tu rostro
en torrentes irreconocidos
al mefistofelismo urbano.”
en una marea cojonudamente plasticista:
“El plexo del día pellizca la nada.”
“…revolcándonos entre racimos
de espuma.”
Otros escritores de la provincia Valverde son: William Nívar Fernández, Bartolo Cabrera, Miguel Vélez, Naudy Estévez, Juan Augusto Santana, Expedito González, Juan Dietsch, Rosa Elina Rivas, Alfonso Torres, Juan Francisco Cruz Rodríguez, Rafael Darío Herrera, Francisco Almonte, Víctor Melitón Rodríguez, Edwin Disla, Luis Manuel Ledesma, José Luis Pérez Helena, Héctor Brea Tió, Carlos Manuel Pena Fermín, entre muchos otros.
Santiago Rodríguez
En esta provincia la labor literaria se limita a las creaciones solitarias, anónimas y sin muchas pretensiones de trascendencia, ciertamente con alguna excepción.
Las comunidades de Los Almácigos y Monción, pertenecientes a Sabaneta, han parido algunos escasos autores quienes viéndose precisados por urgencias del alma han esgrimido la pluma con ansias de eternizar algunos versos.
Eudaldo Antonio Hiciano, autor del libro Cronología de un pueblo -Antología de mitos, es un poeta de inspiración patriótica que busca en sus escritos la perdurabilidad del alma nacional. Su patriotismo se expresa a través de un verso claramente directo:
“Luchaste con tu meta definida,
lograr las libertades patrias
fue la mayor proeza de tu vida.”
Yisel del Carmen Arias se nos muestra íntima en treinta poemas elegíacos escritos con la sangre de su angustia. En su Cacique habitual reta la muerte verso a verso enseñoreándose con su fuerza de espíritu para vivir un poco más de poesía. Sus versos la dibujan como un alma en pena que bufa contra la crueldad del destino:
“Ya no sé si es que la vida es muy larga
y la muerte resulta corta.”
Otras veces, como en antitética realidad, nos muestran su lado entusiasta:
“Hoy me levanto con nuevos
deseos de vivir y amar”
Otros poetas de Sabaneta son Papo Fernández, J. R. Orlando Reyes y Luz Eliana Espinal Peralta.
Montecristi
La provincia de Montecristi, formada por Las Matas de Santa Cruz, Villa Vásquez, Castañuelas, Guayubín, Cana Chapetón y Villa Elisa, ha dado al parnaso nacional dos grandes creadores: Andrés Avelino y Manuel Rueda. Otros, como Chery Jiménes Rivera, no han tenido trascendencia parecida a los dos mencionados aunque sus nombres figuran ya en las páginas de la historia literaria del país.
De los grupos literarios Chery Jiménes R. y Ciliya, de Montecristi, han salido los escritores que hoy ostentan la bandera literaria moderna de esa histórica provincia.
El Chery Jiménes, adscrito al Ateneo Insular, congrega en su seno a los interioristas Vidal Adolfo Cabrera, Eduardo Tavárez Justo, Joifre Pimentel y Olga Lobetty. El Ciliya, de Bergson Rosario, ha acogido dentro de sí a varios creadores que propugnan por una nueva conciencia estética.
En Bergson Rosario hay una poesía que dice para cantar y canta para decir. Repleta de suspiros amatorios, a veces se torna filosófica y otras veces cuelga del pensamiento como una nota musical que estalla en canción.
Lúdica de la piel (2007) y Suspiro de la piel (2010) son dos espacios para el verso combativo: el combate de las pieles en el escenario de las penumbras. El Bergson filosófico:
“La muerte
estímulo secreto de mi vida
deambula conmigo desde
la oscura alcoba placentaria.”
deriva en un barroco acentuado:
“…de la extinción
con caparazón de coleóptero
cobertor de aliñadas alas claves
para el vuelo nupcial y la parafernalia
de los sentidos quinto y sexto
crearon una aureola en torno
al universo.”
El erotismo de Bergson Rosario unas veces es sereno:
“Dulce suspiro
canción de alondra
ternura ciega
penumbra rutilante
y tú
en medio de mí
sembrándote en el viento
bebiéndome la esencia
que hace mil años
depositaste con la flor de tu sonrisa”
y otras exaltado:
“Correré la selva de tu piel
consumaré la vida
el aro de fuego matutino
desbordará la paz
no podremos ser
ni un tú ni un yo
sino la perpetua vanguardia
del polen y el acíbar.”
Joifre Pimentel, autor de Versión de la luna (cuentos, 1999), es un poeta que teje en silencio sus telarañas oníricas donde irremediablemente quedamos atrapados los que tenemos complejo de insectos lectores. Con una expresión que se precia de clasicista:
“La pausa es tan ampulosa como el lontano mar”
Nos transporta por lugares afanosamente recargados:
“Piloncito tanto había oído de aquellos que conocía perfectamente la intención de aquél megaterio. “
“Dadnos el bastón de doblegar la víbora, de incendiar la ira, de enmohecer su lengua insidiosa, de ahorcar el feto íncubo.”
De la escritura de Joifre se extraen las más variadas consideraciones: se puede encontrar en él al neobarroco que rezuma cultura, al interiorista que muerde la vara del espíritu o al costumbrista que nos pone en contacto con la realidad de su pueblo.
En Montecristi tenemos también al cuentista Ramón Helena Campos, autor de La botija y otros cuentos, fiel paisajista de la condición del hombre noroestano.
Dajabón
La literatura de Dajabón, con sus pueblos de Partido, Loma de Cabrera, El Pino y Restauración, posee escasos nombres que la representen culturalmente. El taller literario Bolívar Belliard Sarubi es el epicentro creativo de donde provienen los nombres de Rubén Villalona, Norma Holguín-Veras y Edwin Martínez Sosa, todos con una obra de búsqueda de la propia voz, aposentada por ratos en el clasicismo formal y otras veces en el inmediatismo temático.
De Dajabón nos vienen también las voces de noveles escritores como Ronny Soler, autor del poemario Tropiezos de muerte, o Silvano de la Rosa (El Vencedor), autor del libro Del odio nace el amor, con “poemas” que unas veces se antojan trivializantes:
“La lechosa es una fruta que debemos consumir
Cada vez que usted come debe tomarse una batida; y siempre
te repito cuidado si te equivoca
si tú quieres una batida pídela de lechosa.”
Y las más de las veces se tornan romanticonamente detestables:
“Me llevaron al Hospital
a ver cuál era ese tipo de enfermedad
pero lo que pasaba era que el que sufre por una mujer
ni siquiera hambre le da.”
El esfuerzo que han hecho los escritores del noroeste, no obstante, puede considerarse de loable en vista de que la mayoría se ha desarrollado lejos del ambiente cultural capitalino, con las estrecheces intelectuales del provincianismo y la ruralidad. Algunos han logrado publicar sus escritos, otros mantienen en el calor de una habitación sus más preciados tesoros del pensamiento y quizá algún que otro osado ha intentado dar a la estampa los primeros esbozos de su inquietud, ya con cierta capacidad creativa ya con malogrado estilo de intrascendencia.
Es preciso resaltar que la labor de los talleres literarios promete subsanar los entuertos de muchos jóvenes que a veces no conocen el terreno literario y que en sus filas pueden recibir las orientaciones debidas para una mejor noción del arte literario.
BIBLIOGRAFÍA
Taller Literario César Vallejo. Boletín. No 18 –Año 27 –Octubre 2006. Santo Domingo.
Letras del Sol. Carlos Reyes. 2009. Angeles de Fierro, San Francisco de Macorís.
Fuan Fuá y otras peripecias. Emmanuel Rodríguez. 2007. Editora Búho, Santo Domingo.
Alba sin madre. Randolfo Ariostto. 2010. Angeles de Fierro, San Francisco de Macorís.
Otra forma para morir. Augusto Bueno. 2007. Angeles de Fierro, San Francisco de Macorís.
Perlas Líricas. Belkis Torres. 2004, segunda edición. Editora Lozano, Santo Domingo.
Ritual del Tiempo. Yonni Muñoz. 2004, segunda edición. s/f, s/n. (fecha suministrada por el autor).
Pinitos. Juan Nicolás Tineo. 2006, segunda edición. Editora Búho. Santo Domingo.
Temporario. Juan Nicolás Tineo. 2008. Urpi Editores. Santo Domingo.
Lúdica de la piel. Bergson Rosario. 2007. Editora Búho. Santo Domingo.
Suspiro de la piel. Bergson Rosario. 2010. Editora Búho. Santo Domingo.
Yo, íntima en treinta poemas elegíacos. Yisel del Carmen Arias Vargas. 2008. Editorial Somos Literatura. Santo Domingo.
El Interiorismo. Doctrina estética y creación literaria. Bruno Rosario Candelier. 2001. Publicación del Ateneo Insular, Moca, Rep. Dom.
Del odio nace el amor. Silvano de la Rosa. s/f, s/n. Siga leyendo...
Por Carlos José Reyes
Iniciando la década de 1990, en República Dominicana se gestaron sendos grupos literarios con tendencias desiguales pero con proyecciones similares en cuanto al rechazo de lo existente. Surgen por entonces la Metapoesía y el Interiorismo, concebidos por Jorge Piña y Bruno Rosario Candelier, respectivamente.
El escenario precedente estuvo dominado por los ideales de la Generación de los 80 y su poética del pensar de la mano de José Mármol, Plinio Chahín, Médar Serrata, Dionisio de Jesús, Tomás Castro, Sabrina Román, Martha Rivera, entre otros. Un contexto en el que el debate de las ideas existenciales y filosóficas crearon las bases para la ruptura definitiva con un pasado literario de raigambre socialista e insular. Con el inicio de la década del 90 se forma una nueva conciencia poética que no desdeña la posibilidad de revisar los valores impuestos por el grupo anterior y que redefinía los presupuestos teóricos de los postumistas, sorprendidos, contextualistas y pluralistas.
La Metapoesía, aupada por su creador inmediato, Jorge Piña, expuso su criterio programático en un Manifiesto publicado en la prensa de entonces (Biblioteca, de José Rafael Lantigua), reeditando así la manera de los postumistas y cuarentiochistas (postulados) enmarcar su propuesta creativa.
La fundamentación teórica de la Metapoesía proviene del psicoanálisis freudiano y de Lacan, observándose en sus creaciones una manifiesta preocupación por lo onírico y el subconsciente. Sin dar de lado al mito, la Metapoesía reelabora la esencia del lenguaje -que en los ochentistas se desinstrumentaliza- para metafisicalizarlo en una noción crítica de la dualidad trágica del Eros-Thánatos, creando así una poesía que retrotrae lo clásico a lo nuevo, conjugación tácitamente dualista como la conciencia del individuo. Con su lema “El poema es metalenguaje” siguen el curso de los impulsos inconscientes tanto Jorge Piña como Karina Rieke y Joel Almonó.
El Interiorismo de Bruno Rosario Candelier propone, por su parte, una indagación del mundo interior del ser individual, con fondo metafísico y dimensión casi teológica de una realidad trascendental. Los poetas interioristas auscultan en su naturaleza anímica los pormenores de la condición humana desde la experiencia espiritual. Con evidente reminiscencia de los poetas místicos españoles Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, los interioristas orillan la creación a la busca de una esencia ignorada por el común de los demás, específicamente de aquellos que no comulgan con las ideas iluministas del mundo ideal. Pedro José Gris, Jaime Tatem Brache y Carmen Pérez Valerio pueden dar testimonio de ello.
Con estas dos propuestas literarias habrá de iniciarse la década de 1990 y tendrá en los creadores posteriores una ramificación más o menos influyente, con la desventaja, para el grupo de Bruno, del transfuguismo producto de la ortodoxia teórico-creativa de sus integrantes.
Para la década del 2000 se habla de destinos individuales, no obstante se siente un peso específico en cuanto al pasado ochentista que no fue del todo superado por la promoción del 90. No obstante en los ´90 se habló del neobarroquismo de León Félix Batista y en 2000 del realismo sucio de Frank Báez.
Pero veamos algunos de los autores –con sus obras- de las dos promociones mencionadas, los cuales han salido de los talleres literarios nacionales, tanto provinciales como capitaleños.
Basilio Belliard ---------------------------Diario del Autófago
Jorge Piña ---------------------------------Andrógino Ciego
Amable Mejía -------------------------------Días de Semana
Gerardo Castillo ---------------------------Entre Dragones
Bergson Rosario ----------------------------Cascada de Sueños
Joifre Pimentel ----------------------------Versión de la Luna
Valentín Amaro -----------------------------En el temblor de las Visiones
Rosa Silverio ------------------------------De vuelta a Casa
Rita Indiana Hernández ---------------------La estrategia de Chochueca
Lissette Ramírez ---------------------------Círculo Diurno
Augusto Bueno ------------------------------Otra forma para Morir
Juan Nicolás Tineo -------------------------Perros Sueltos
Frank Báez ---------------------------------Págales tú a los Psicoanalistas
Eulogio Javier -----------------------------Odio a los Espejos
Simeón Arredondo ---------------------------Ingeniería del Verso
Romina Bayo --------------------------------Danza de Soledades
Pablo Reyes --------------------------------Espuma de Angel
Ramón Antonio Jiménez ----------------------El Tao
Máximo Vega --------------------------------Ana y los Demás
Randolfo Ariostto --------------------------Alba sin Madre
Características generales de estas promociones:
-Influencia de la Metapoesía y del Interiorismo (gran parte de los autores de los noventa han pasado por el Ateneo Insular).
-Tendencia a la poesía breve, tipo haiku; estructura de facturación visual (léase vanguardismo formal).
-Influencia de poetas como Alejandra Pizarnik, Jaime Gil de Biedma, los neobarrocos brasileños, etc.
-Atención a temas poco tratados en la literatura dominicana (la homosexualidad).
-Agotamiento del tema trujillista (se perciben nuevos rumbos temáticos).
-Preferencia por lo citadino (el escenario ciudadano cobra fuerza en las creaciones).
-Introducción de personajes marginales en el contexto de la obra (prostitutas, homosexuales, locos, suicidas, proxenetas y alcohólicos).
-Expansión del tema de la soledad y el desgarramiento ante un mundo sin valores (vacío existencial, culto a la muerte, emociones depresivas y recurrencia al desahogo lírico).
-Ausencia de todo contenido político (con ciertas excepciones como las de Dagoberto López Coño, Avelino Stanley y Viriato Sención).
Estas características generales –y muchas más- se pueden rastrear tanto en las obras poéticas como en las narrativas y dramatúrgicas. El boom de la literatura dominicana se ha dado especialmente en estas promociones gracias al crecimiento de los talleres literarios y las casas editoras como Santuario, Letra Gráfica, Búho y Ángeles de Fierro.
Estas dos décadas de literatura dominicana no han sido solamente dominio de los autores capitalinos sino que también se han visto nutridas con el aporte de los grupos literarios y autores de las provincias que, hilando sus escritos en el silencio de las lejanías, poseen tanta calidad como los consagrados exponentes de la metrópolis.
La Línea Noroeste en las Letras Dominicanas -1990-2010-
Como ya hemos dicho, las provincias han hecho su aporte a la literatura dominicana, cuando esencialmente solo se reconoce la producida en el ámbito capitalino. Con excepciones que no superan la decena se han reconocido, en certámenes literarios nacionales (entiéndase Casa de Teatro, Funglode, Premios UCE y Anuales de literatura), obras de autores provincianos, desconocidos de los círculos intelectuales de Santo Domingo.
Sin embargo, la región del noroeste ha producido en los últimos veinte años una bibliografía que aporta valores estéticos al concierto de la literatura nacional, determinándose paulatinamente como un faro luminoso presto a lanzar sus gritos de luz para que nos tengan que oír.
Pero iniciemos un pequeño recorrido por los caminos de la literatura noroestana, con el propósito de conocer sus autores representativos, las obras de éstos y los rasgos típicos de sus ejecuciones estéticas.
Valverde
La provincia Valverde, conformada por las comunidades de Mao, Laguna Salada, Esperanza y Amina, tiene una fecunda historia literaria que se remonta a los tiempos del bardo Juan de Jesús Reyes Aranda. Pero como el contexto que estudiamos en esta ocasión es el de las promociones de 1990 a 2010, nos circunscribimos a lo escrito y publicado a partir de 1990.
En 1991, Yonni Muñoz publica su poemario Ritual del Tiempo, que reedita en 2004. Es un libro que resume las impotencias sociales de un hombre conmovido por el drama humano de la miseria dominicana en todos sus aspectos. En el mismo aparecen elementos vanguardistas junto a esquemas expresivos propios de la antipoesía en un todo compacto al que su autor ha dado el nombre de grotericismo. El vanguardismo de Yonni:
“deroguen mi figura potestad
pululen
martillen
anden
y más
y hallarán en mis túes
otro mí.”
se desliza con rigor por zonas turbulentamente sociales:
“Hace tiempo alguien dijo esa verdad
y aún siguen los cactus
pululando
en el rostro martillado
de los hombres.”
con denuncias que muestran el fervor reaccionario de una conciencia libertaria:
“Ahí está Dios
extasiado en el viento
con su hacha de verdugo
tomada por el mango
esperando su turno.”
La poesía de Belkis Torres, por el contrario, apuesta por los presupuestos interioristas e intimistas propios de una estructura espiritual conteste con las exigencias de los sentidos. La sensorialidad de Belkis se desplaza por resquicios geográficos que tienen como trasfondo una historia del alma:
“Aun estás en mí, Marinero fugaz
como la huella que deja una gaviota
a una playa en soledad.”
Del interiorismo le llega la cosmovisión poética de lo ignoto:
“Acaso no es el agua
la imagen insondable de un amor divino.”
Y en su haber contemplativo se identifica la soledad y el vacío de su existencia:
“Una mujer sola
se ha perdido en la avenida
sus ojos quizás
son un espejismo de la nada.”
Emmanuel Rodríguez trabaja en sus cuentos de Fuan Fuá y otras peripecias (2007) las realidades de tierra adentro, con donaire lírico que a veces raya en prosa poética. El realismo lingüístico en los cuentos de Emmanuel procura la radiografía social de seres cuasi desclasados, habitantes empedernidos de la ciudad Pobreza:
-¡Franciquito! ¡Qué te levante te he dicho, carajo! ¡Si me hace di ahí, te pego un par de rebencazos, jaragán!
Junto al elemento de la superchería:
“-¡Unjú…!
-¿Cuái e su problema?
-¡Aaaah Yo… yo quiero leerme la taza.”
encontramos el tinte netamente político:
-¡Maldita carretera! ¡Maldita carretera! ¡Y no la arreglan porque se roban lo cuarto!
Al hablar de Juan Nicolás Tineo tenemos que referirnos al autor que se decanta por la transparencia escritural, con una poesía libre de retoricismos y una narrativa con olor a orina, como entendería él aquella creación que no desdeña los temas sociales y las vivencias del escritor. Autor de Pinitos (2000), Versos en cautiverio (2006), Perros sueltos(2006) y Temporario (2008), Juan Nicolás Tineo concreta así un corpus literario que ya se regodea en el intimismo:
“Tus ojos
son luceros
que me iluminan
en esta obscuridad”
o que por momentos se intelectualiza:
“El Y2K provocaría la caída de la electricidad; pese a haber acabado la Guerra Fría, pudo producirse la desorientación de un satélite y provocar el disparo de un misil.”
Augusto Bueno nos invita a elegir Otra forma para morir (2007), y lo hace con el rigor de un poeta en trance, posesionado por metáforas relampagueantes:
“El agua amarra mi herida
hay una multitud integrada
los jades suicidándose al tocar
la superficie del llanto
resurgir de tierra
la lluvia abre una golondrina
en el canto de mi existencia.”
Su otra forma para morir parece inevitablemente novedosa a juzgar por su odio-amor de la muerte:
“Hay días que odio frenéticamente la Muerte
ayer murió mi hermano de blancura súbita”
Los temas de Augusto Bueno derivan de sus lecturas de poetas malditos y de vivencias marginales que lo atormentan hasta la escritura. La homosexualidad en Habitantes Invertidos (inédito) o la incitación moral en Introspección de retorno (2010) nos dan una medida perfecta de su calibre nicotínico.
Randolfo Ariostto, indigenista en La Soraya (2008) y dantesco en Villa Agreste -Primeras muertes- (2009), nos conmina, con Alba sin madre (2010), a reconsiderar la lectura de poemas desde una plataforma semiótica, recurriendo al juego lingual del neologismo metafórico. Su terminología creada:
“Tu inclaridez descalza los cuerpos”
“El perro imblanco del invierno”
“Alberca de luz lambiscona”
“Esta línea pluscolor”
nos introduce de forma perturbante:
“Incestos.
Esquizofrenias.
Grasientos días coagulados de
vírgenes encebolladas.”
“Tramitando tu rostro
en torrentes irreconocidos
al mefistofelismo urbano.”
en una marea cojonudamente plasticista:
“El plexo del día pellizca la nada.”
“…revolcándonos entre racimos
de espuma.”
Otros escritores de la provincia Valverde son: William Nívar Fernández, Bartolo Cabrera, Miguel Vélez, Naudy Estévez, Juan Augusto Santana, Expedito González, Juan Dietsch, Rosa Elina Rivas, Alfonso Torres, Juan Francisco Cruz Rodríguez, Rafael Darío Herrera, Francisco Almonte, Víctor Melitón Rodríguez, Edwin Disla, Luis Manuel Ledesma, José Luis Pérez Helena, Héctor Brea Tió, Carlos Manuel Pena Fermín, entre muchos otros.
Santiago Rodríguez
En esta provincia la labor literaria se limita a las creaciones solitarias, anónimas y sin muchas pretensiones de trascendencia, ciertamente con alguna excepción.
Las comunidades de Los Almácigos y Monción, pertenecientes a Sabaneta, han parido algunos escasos autores quienes viéndose precisados por urgencias del alma han esgrimido la pluma con ansias de eternizar algunos versos.
Eudaldo Antonio Hiciano, autor del libro Cronología de un pueblo -Antología de mitos, es un poeta de inspiración patriótica que busca en sus escritos la perdurabilidad del alma nacional. Su patriotismo se expresa a través de un verso claramente directo:
“Luchaste con tu meta definida,
lograr las libertades patrias
fue la mayor proeza de tu vida.”
Yisel del Carmen Arias se nos muestra íntima en treinta poemas elegíacos escritos con la sangre de su angustia. En su Cacique habitual reta la muerte verso a verso enseñoreándose con su fuerza de espíritu para vivir un poco más de poesía. Sus versos la dibujan como un alma en pena que bufa contra la crueldad del destino:
“Ya no sé si es que la vida es muy larga
y la muerte resulta corta.”
Otras veces, como en antitética realidad, nos muestran su lado entusiasta:
“Hoy me levanto con nuevos
deseos de vivir y amar”
Otros poetas de Sabaneta son Papo Fernández, J. R. Orlando Reyes y Luz Eliana Espinal Peralta.
Montecristi
La provincia de Montecristi, formada por Las Matas de Santa Cruz, Villa Vásquez, Castañuelas, Guayubín, Cana Chapetón y Villa Elisa, ha dado al parnaso nacional dos grandes creadores: Andrés Avelino y Manuel Rueda. Otros, como Chery Jiménes Rivera, no han tenido trascendencia parecida a los dos mencionados aunque sus nombres figuran ya en las páginas de la historia literaria del país.
De los grupos literarios Chery Jiménes R. y Ciliya, de Montecristi, han salido los escritores que hoy ostentan la bandera literaria moderna de esa histórica provincia.
El Chery Jiménes, adscrito al Ateneo Insular, congrega en su seno a los interioristas Vidal Adolfo Cabrera, Eduardo Tavárez Justo, Joifre Pimentel y Olga Lobetty. El Ciliya, de Bergson Rosario, ha acogido dentro de sí a varios creadores que propugnan por una nueva conciencia estética.
En Bergson Rosario hay una poesía que dice para cantar y canta para decir. Repleta de suspiros amatorios, a veces se torna filosófica y otras veces cuelga del pensamiento como una nota musical que estalla en canción.
Lúdica de la piel (2007) y Suspiro de la piel (2010) son dos espacios para el verso combativo: el combate de las pieles en el escenario de las penumbras. El Bergson filosófico:
“La muerte
estímulo secreto de mi vida
deambula conmigo desde
la oscura alcoba placentaria.”
deriva en un barroco acentuado:
“…de la extinción
con caparazón de coleóptero
cobertor de aliñadas alas claves
para el vuelo nupcial y la parafernalia
de los sentidos quinto y sexto
crearon una aureola en torno
al universo.”
El erotismo de Bergson Rosario unas veces es sereno:
“Dulce suspiro
canción de alondra
ternura ciega
penumbra rutilante
y tú
en medio de mí
sembrándote en el viento
bebiéndome la esencia
que hace mil años
depositaste con la flor de tu sonrisa”
y otras exaltado:
“Correré la selva de tu piel
consumaré la vida
el aro de fuego matutino
desbordará la paz
no podremos ser
ni un tú ni un yo
sino la perpetua vanguardia
del polen y el acíbar.”
Joifre Pimentel, autor de Versión de la luna (cuentos, 1999), es un poeta que teje en silencio sus telarañas oníricas donde irremediablemente quedamos atrapados los que tenemos complejo de insectos lectores. Con una expresión que se precia de clasicista:
“La pausa es tan ampulosa como el lontano mar”
Nos transporta por lugares afanosamente recargados:
“Piloncito tanto había oído de aquellos que conocía perfectamente la intención de aquél megaterio. “
“Dadnos el bastón de doblegar la víbora, de incendiar la ira, de enmohecer su lengua insidiosa, de ahorcar el feto íncubo.”
De la escritura de Joifre se extraen las más variadas consideraciones: se puede encontrar en él al neobarroco que rezuma cultura, al interiorista que muerde la vara del espíritu o al costumbrista que nos pone en contacto con la realidad de su pueblo.
En Montecristi tenemos también al cuentista Ramón Helena Campos, autor de La botija y otros cuentos, fiel paisajista de la condición del hombre noroestano.
Dajabón
La literatura de Dajabón, con sus pueblos de Partido, Loma de Cabrera, El Pino y Restauración, posee escasos nombres que la representen culturalmente. El taller literario Bolívar Belliard Sarubi es el epicentro creativo de donde provienen los nombres de Rubén Villalona, Norma Holguín-Veras y Edwin Martínez Sosa, todos con una obra de búsqueda de la propia voz, aposentada por ratos en el clasicismo formal y otras veces en el inmediatismo temático.
De Dajabón nos vienen también las voces de noveles escritores como Ronny Soler, autor del poemario Tropiezos de muerte, o Silvano de la Rosa (El Vencedor), autor del libro Del odio nace el amor, con “poemas” que unas veces se antojan trivializantes:
“La lechosa es una fruta que debemos consumir
Cada vez que usted come debe tomarse una batida; y siempre
te repito cuidado si te equivoca
si tú quieres una batida pídela de lechosa.”
Y las más de las veces se tornan romanticonamente detestables:
“Me llevaron al Hospital
a ver cuál era ese tipo de enfermedad
pero lo que pasaba era que el que sufre por una mujer
ni siquiera hambre le da.”
El esfuerzo que han hecho los escritores del noroeste, no obstante, puede considerarse de loable en vista de que la mayoría se ha desarrollado lejos del ambiente cultural capitalino, con las estrecheces intelectuales del provincianismo y la ruralidad. Algunos han logrado publicar sus escritos, otros mantienen en el calor de una habitación sus más preciados tesoros del pensamiento y quizá algún que otro osado ha intentado dar a la estampa los primeros esbozos de su inquietud, ya con cierta capacidad creativa ya con malogrado estilo de intrascendencia.
Es preciso resaltar que la labor de los talleres literarios promete subsanar los entuertos de muchos jóvenes que a veces no conocen el terreno literario y que en sus filas pueden recibir las orientaciones debidas para una mejor noción del arte literario.
BIBLIOGRAFÍA
Taller Literario César Vallejo. Boletín. No 18 –Año 27 –Octubre 2006. Santo Domingo.
Letras del Sol. Carlos Reyes. 2009. Angeles de Fierro, San Francisco de Macorís.
Fuan Fuá y otras peripecias. Emmanuel Rodríguez. 2007. Editora Búho, Santo Domingo.
Alba sin madre. Randolfo Ariostto. 2010. Angeles de Fierro, San Francisco de Macorís.
Otra forma para morir. Augusto Bueno. 2007. Angeles de Fierro, San Francisco de Macorís.
Perlas Líricas. Belkis Torres. 2004, segunda edición. Editora Lozano, Santo Domingo.
Ritual del Tiempo. Yonni Muñoz. 2004, segunda edición. s/f, s/n. (fecha suministrada por el autor).
Pinitos. Juan Nicolás Tineo. 2006, segunda edición. Editora Búho. Santo Domingo.
Temporario. Juan Nicolás Tineo. 2008. Urpi Editores. Santo Domingo.
Lúdica de la piel. Bergson Rosario. 2007. Editora Búho. Santo Domingo.
Suspiro de la piel. Bergson Rosario. 2010. Editora Búho. Santo Domingo.
Yo, íntima en treinta poemas elegíacos. Yisel del Carmen Arias Vargas. 2008. Editorial Somos Literatura. Santo Domingo.
El Interiorismo. Doctrina estética y creación literaria. Bruno Rosario Candelier. 2001. Publicación del Ateneo Insular, Moca, Rep. Dom.
Del odio nace el amor. Silvano de la Rosa. s/f, s/n. Siga leyendo...
Etiquetas:
Análisis,
Carlos José Reyes,
Literatura
sábado, 9 de octubre de 2010
MARIO VARGAS LLOSA: UN NOBEL EXPLOSIVO
DE LITERATURA
Por José Carvajal
¿Acaso vale la pena sacar de los cajones y desempolvar todo lo que nos une al nuevo Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa? A mí me une al Nobel, además de mi eterna admiración por su obra, conversaciones e intercambios de saludos en ferias de libros.
Nunca antes la Academia Sueca había hecho tanta justicia como ahora, concediéndole el máximo galardón de las letras mundiales al novelista peruano, 28 años después de haber hecho lo propio con el colombiano Gabriel García Márquez. En otras palabras, como escribió el joven escritor Rafael Rodríguez Hernández en su página de Facebook, “América Latina nueva vez ha hecho ‘Boom’”.
En realidad, la figura de Mario Vargas Llosa hizo “boom” hace mucho tiempo, cuando ganó en 1962 el Premio Biblioteca Breve, otorgado por la editorial Seix Barral; aunque la detonación mayor se hizo sentir cuando el ya famoso novelista decidió romper a principios de los años setenta con el régimen de Fidel Castro, por el histórico Caso Padilla.
Desde entonces Vargas Llosa ha sido blanco de ataques por sus ideas neoliberales y por ser un gran defensor de las libertades, además de crítico acérrimo de las dictaduras y los regímenes totalitarios de América Latina.
Descubrí sus obras cuando yo estudiaba Literatura en la universidad en Nueva York, y desde entonces no concibo el mundo literario sin él; como tampoco se lo concibe sin ninguna de las otras figuras del Boom latinoamericano (Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez) que sorprendieron al mundo con una maquinaria de imaginería que al parecer tuvo su origen en una oportuna fricción de culturas europeas y americanas.
Esos escritores se convirtieron, gracias a una literatura española en crisis, en la salvación intelectual de ambas orillas. Europa abrió las puertas, y América le prestó los huéspedes, que como buenos invitados supieron ganarse la confianza, el aprecio y el respeto de sus anfitriones, por su dedicación y perseverancia. Fueron a Europa a descubrir que la literatura podía ser un oficio tan remunerativo como cualquier otro al nivel internacional.
De modo que cuando hablamos de cualquiera de los escritores del Boom, la literatura se institucionaliza con nombres propios. Que de los cuatro pilares dos se hayan ganado el Nobel, es más que un hecho histórico y un acontecimiento del que vale la pena alardear todo lo que se pueda.
Por eso creo que en esta ocasión es válido sacar de los cajones y desempolvar todo lo que nos une al nuevo Premio Nobel de Literatura. Y no sólo de los cajones, sino también de la memoria.
La primera vez que vi en persona a Vargas Llosa le tuve pena, porque le observé algo cansado, con el semblante de un hombre que había llegado de un largo viaje de trabajo por Europa. Aquella noche firmó más de 800 libros a una multitud de lectores que atiborró la sala donde el colosal peruano había dictado una conferencia. La gente no sólo acudió a ver su escritor favorito, sino que quiso aprovecharlo al máximo para que éste le firmara hasta cuatro y cinco ejemplares de las primeras ediciones de sus obras. Cuando lo entrevisté al día siguiente de la exitosa noche, el autor de “La ciudad y los perros”, “Conversación en La Catedral” y tantas novelas memorables tenía ampollados los dedos en los que acomodaba la pluma para rubricar los ejemplares de sus fervientes lectores.
Aquella mañana hablamos de muchos temas publicables y no publicables. Los publicables aparecieron en la prensa y luego salieron en un libro de entrevistas con más de una veintena de escritores latinoamericanos que edité cuando existía todavía la Agencia Internacional de Noticias Literarias Librusa, que fundé y dirigí por ocho años desde Miami.
Cuando le pregunté si soñaba con el Premio Nobel, Vargas Llosa respondió como sólo puede hacerlo un escritor comprometido con su oficio: “No, no sueño con el premio Nobel. Yo creo que ese es un sueño que puede ser bastante perjudicial para un escritor porque, si piensa demasiado en el Nobel, empieza a comportarse como un candidato al premio Nobel, y yo creo que eso es malo para el trabajo literario. El premio Nobel... pues es una recompensa que si llega un buen día, tanto mejor. Qué mejor halago para un escritor... pero un escritor no debe dejar que ese tipo de ambición se filtre en su conducta, porque yo creo que el resultado es profundamente perjudicial para la obra”.
En la misma entrevista hice a Vargas Llosa quizá una de las preguntas más incómodas para él: ¿Qué fue lo que ocurrió realmente entre usted y García Márquez? ¿Por qué fue que se enemistaron? Y él me respondió: “Bueno, eso vamos a dejárselo a los historiadores...”
Y la historia es definitivamente justa. Sin duda el Nobel de García Márquez es ahora mucho más importante de lo que era antes de ganarlo Mario Vargas Llosa. El estallido será eterno. Siga leyendo...
Por José Carvajal
¿Acaso vale la pena sacar de los cajones y desempolvar todo lo que nos une al nuevo Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa? A mí me une al Nobel, además de mi eterna admiración por su obra, conversaciones e intercambios de saludos en ferias de libros.
Nunca antes la Academia Sueca había hecho tanta justicia como ahora, concediéndole el máximo galardón de las letras mundiales al novelista peruano, 28 años después de haber hecho lo propio con el colombiano Gabriel García Márquez. En otras palabras, como escribió el joven escritor Rafael Rodríguez Hernández en su página de Facebook, “América Latina nueva vez ha hecho ‘Boom’”.
En realidad, la figura de Mario Vargas Llosa hizo “boom” hace mucho tiempo, cuando ganó en 1962 el Premio Biblioteca Breve, otorgado por la editorial Seix Barral; aunque la detonación mayor se hizo sentir cuando el ya famoso novelista decidió romper a principios de los años setenta con el régimen de Fidel Castro, por el histórico Caso Padilla.
Desde entonces Vargas Llosa ha sido blanco de ataques por sus ideas neoliberales y por ser un gran defensor de las libertades, además de crítico acérrimo de las dictaduras y los regímenes totalitarios de América Latina.
Descubrí sus obras cuando yo estudiaba Literatura en la universidad en Nueva York, y desde entonces no concibo el mundo literario sin él; como tampoco se lo concibe sin ninguna de las otras figuras del Boom latinoamericano (Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez) que sorprendieron al mundo con una maquinaria de imaginería que al parecer tuvo su origen en una oportuna fricción de culturas europeas y americanas.
Esos escritores se convirtieron, gracias a una literatura española en crisis, en la salvación intelectual de ambas orillas. Europa abrió las puertas, y América le prestó los huéspedes, que como buenos invitados supieron ganarse la confianza, el aprecio y el respeto de sus anfitriones, por su dedicación y perseverancia. Fueron a Europa a descubrir que la literatura podía ser un oficio tan remunerativo como cualquier otro al nivel internacional.
De modo que cuando hablamos de cualquiera de los escritores del Boom, la literatura se institucionaliza con nombres propios. Que de los cuatro pilares dos se hayan ganado el Nobel, es más que un hecho histórico y un acontecimiento del que vale la pena alardear todo lo que se pueda.
Por eso creo que en esta ocasión es válido sacar de los cajones y desempolvar todo lo que nos une al nuevo Premio Nobel de Literatura. Y no sólo de los cajones, sino también de la memoria.
La primera vez que vi en persona a Vargas Llosa le tuve pena, porque le observé algo cansado, con el semblante de un hombre que había llegado de un largo viaje de trabajo por Europa. Aquella noche firmó más de 800 libros a una multitud de lectores que atiborró la sala donde el colosal peruano había dictado una conferencia. La gente no sólo acudió a ver su escritor favorito, sino que quiso aprovecharlo al máximo para que éste le firmara hasta cuatro y cinco ejemplares de las primeras ediciones de sus obras. Cuando lo entrevisté al día siguiente de la exitosa noche, el autor de “La ciudad y los perros”, “Conversación en La Catedral” y tantas novelas memorables tenía ampollados los dedos en los que acomodaba la pluma para rubricar los ejemplares de sus fervientes lectores.
Aquella mañana hablamos de muchos temas publicables y no publicables. Los publicables aparecieron en la prensa y luego salieron en un libro de entrevistas con más de una veintena de escritores latinoamericanos que edité cuando existía todavía la Agencia Internacional de Noticias Literarias Librusa, que fundé y dirigí por ocho años desde Miami.
Cuando le pregunté si soñaba con el Premio Nobel, Vargas Llosa respondió como sólo puede hacerlo un escritor comprometido con su oficio: “No, no sueño con el premio Nobel. Yo creo que ese es un sueño que puede ser bastante perjudicial para un escritor porque, si piensa demasiado en el Nobel, empieza a comportarse como un candidato al premio Nobel, y yo creo que eso es malo para el trabajo literario. El premio Nobel... pues es una recompensa que si llega un buen día, tanto mejor. Qué mejor halago para un escritor... pero un escritor no debe dejar que ese tipo de ambición se filtre en su conducta, porque yo creo que el resultado es profundamente perjudicial para la obra”.
En la misma entrevista hice a Vargas Llosa quizá una de las preguntas más incómodas para él: ¿Qué fue lo que ocurrió realmente entre usted y García Márquez? ¿Por qué fue que se enemistaron? Y él me respondió: “Bueno, eso vamos a dejárselo a los historiadores...”
Y la historia es definitivamente justa. Sin duda el Nobel de García Márquez es ahora mucho más importante de lo que era antes de ganarlo Mario Vargas Llosa. El estallido será eterno. Siga leyendo...
miércoles, 11 de agosto de 2010
DELIRIUM SEMENTAL
León Félix Batista conquista con Delirium Semen un nuevo ámbito del neobarroquismo, con una otredad no travestida aunque sí desvestida, un espacio para la palabra tensa en el arco presta a dar en el negro de la memoria y el asombro. El placer de su prosa poética se congestiona en la vista perdida de un mar de sombras: y así llegamos a la luz: por la senda de la oscuridad.
En República Dominicana, León Félix Batista (Santo Domingo, 1964) representa la aristocracia ultravanguardista del verso. Su poesía lleva la tensión de la imagen al límite de lo definitivo. Delirium Semen es su más reciente obra poética, un corpus en el que la palabra, de resonancias eróticas, es motivo de "definición"-creación.
Es un libro que conecta, genéticamente, con gran parte de su producción anterior como Prosa del que está en la esfera o Pseudolibro, pero diferenciándose en lo formal. Aquí cada palabra convoca el sentido mayor de su negación en una afirmación de rebeldía ante la estrechez de la monosemia. La palabra expande su savia y la convierte en poesía.
Aunque el texto tiene una base erotómana no es difícil encontrar en él reflexiones del autor que se filtran por los intersticios de esa selva espesa que es Delirium Semen. Reflexiones de distinto jaez que no comparten específicamente los requerimientos de la carne. Se puede extraer así la advertencia mística: "Descartarás el barro, porque se precipita buscando inconsistencia, por ser principio activo, materia del demiurgo. Apuesta, pues, a piedra: primigenia en su estructura, sin fase divisible, para exponerla a arena." (Doloroso, pág. 41); o la sabiduría milenaria de base filosofante: "Mi anhelo es propiciar un zumbido y tolerarlo, una historia y escribir, la sustancia y ser vacío." (Dormida, pág. 44). Junto a estas ideas León Félix nos hace partícipe de otras propias de su labor, y por eso entiende que "armar la impermanencia no es doctrina" (Grupo, pág. 62), con versos que "aquí son consignados para inmortalidad" (Húmedo, pág. 65), creando indefectiblemente el emblema de un arte poética. Significado y significante tienen en este territorio una esencia antitética: el término conocido, la "definición" inaudita; y la connotación del verso que engloba en su naturaleza plurívoca la constancia paradojal: "Episodios del ayer, pero que insisten, porque su sino es eso: impermanencia" (Retro, pág. 111).
León Félix Batista conquista con Delirium Semen un nuevo ámbito del neobarroquismo, con una otredad no travestida aunque sí desvestida, un espacio para la palabra tensa en el arco presta a dar en el negro de la memoria y el asombro. El placer de su prosa poética se congestiona en la vista perdida de un mar de sombras: y así llegamos a la luz: por la senda de la oscuridad.
No busquéis en su poesía la ruta del lirismo o la rugosa agonía del estertor de una guerra, allí solo es posible el aliento infinitesimal de la imaginación expansiva, el reflejo de un espejo bicóncavo o la fuerza misma de una emoción automática. Es la acrobacia de un espíritu delirante que a través de su semilla prorroga la impermanencia de lo eterno.
Delirium Semen, una obra que revela la buena salud de la nueva poesía dominicana.
Delirium Semen (Vocabulario erótico). León Félix Batista. Editorial Aldus, México, 2010. Prólogo de Hernán Bravo Varela, 141 páginas. Siga leyendo...
Etiquetas:
Análisis,
Carlos José Reyes,
Literatura,
Poemas
martes, 6 de julio de 2010
SOBRE EL PANTANAL
Por Handry Santana
Sola vuela hasta el fondo, pone su vientre en el agua. Perpleja se asombra. No ve los reflejos del cristal de la Luna. Canturrea algún sonido para encantar la soledad y vencer el miedo a partir.
¡Zumba! Quiere hacer de su voz la roca que golpeé corazones; pero es pequeña. Es un susurro.
Los mapas de la vida están tatuados en sus ojos, donde alberga la esperanza de encontrar un nuevo hogar.
Se adueñó de paisajes extraordinarios pintándolos en el lienzo de su memoria.
“¿A dónde iras libélula? ¿A dónde?”. Renunció al riachuelo. Su tiempo se agota, mientras el agua oscurece. Desterrada, la libélula, vuela sobre un pantanal en busca de alimento para el alma. Observa con cautela los enemigos que se acercan, los distrae.
Es hermosa, dueña de la inspiración de miles de poemas y protagonista de infinitos cuentos.
Aislada, la pequeña reina del cielo Ibérico, sucumbe de pena. Larga metamorfosis de un insecto sin luz, de volátil alegría. Ha vivido entre serpientes y palomas. No tiene cicatrices para mostrar de sus batallas.
“Odonato, anisóptero, te escucho libélula. Te veo volar, al desamparo de ti misma. Cargas en tus alas las pesadas gotas de la lluvia del odio, de los que han visto en ti la pureza”.
Sube. Baja. Gira sobre su cuerpo, detiene su vuelo y flota. Nadie logra tal proeza.
“¡Sorprendente Libélula! ¿Quién te imita? Un batallón completo de sombras te persigue. Saben que eres fuerte. Descansa”. Se escabulle en la calidez de la mañana. Su brújula es el destino.
No le interesa el pasado. Vio miles de otoños, escribiendo sus versos en los cielos. Fue testigo de cómo el mundo se consumía en su miseria.
Los pensamientos que se elevaban como súplicas pidiendo perdón rozaron sus alas al alcanzar el cielo. Los tocó con su magia y pudo verlos como espirales de distintos colores. Cada uno del color de cada corazón.
“¿Cómo seguir sin salpicarme en el pantanal? Dímelo tu heroína de los tiempos. No puedo continuar mi camino, he perdido las señales.
¿Cómo enfrento este pantano sobre mis pies? ¿Aún hay esperanzas? Si por lo menos pudiera volar, te perseguiría al otro lado”. Por un segundo se detiene.
Observa las aves rastreras. Su plumaje hermoso viste de gala el cielo; pero comen la carne de los caídos. No quiere recordar, los recuerdos son las cadenas del presente.
Se aleja. Antes de que el nefasto invierno traiga su muerte y congele lo que infunde su canto. Es valiente, se envuelve en la fuerza del viento sin desmayar.
“Prodigio voluble de exquisita inspiración, se termina tu zumbido, contigo me marcho. ¿Cómo volar? Libélula, hermana del pantanal”. Siga leyendo...
Sola vuela hasta el fondo, pone su vientre en el agua. Perpleja se asombra. No ve los reflejos del cristal de la Luna. Canturrea algún sonido para encantar la soledad y vencer el miedo a partir.
¡Zumba! Quiere hacer de su voz la roca que golpeé corazones; pero es pequeña. Es un susurro.
Los mapas de la vida están tatuados en sus ojos, donde alberga la esperanza de encontrar un nuevo hogar.
Se adueñó de paisajes extraordinarios pintándolos en el lienzo de su memoria.
“¿A dónde iras libélula? ¿A dónde?”. Renunció al riachuelo. Su tiempo se agota, mientras el agua oscurece. Desterrada, la libélula, vuela sobre un pantanal en busca de alimento para el alma. Observa con cautela los enemigos que se acercan, los distrae.
Es hermosa, dueña de la inspiración de miles de poemas y protagonista de infinitos cuentos.
Aislada, la pequeña reina del cielo Ibérico, sucumbe de pena. Larga metamorfosis de un insecto sin luz, de volátil alegría. Ha vivido entre serpientes y palomas. No tiene cicatrices para mostrar de sus batallas.
“Odonato, anisóptero, te escucho libélula. Te veo volar, al desamparo de ti misma. Cargas en tus alas las pesadas gotas de la lluvia del odio, de los que han visto en ti la pureza”.
Sube. Baja. Gira sobre su cuerpo, detiene su vuelo y flota. Nadie logra tal proeza.
“¡Sorprendente Libélula! ¿Quién te imita? Un batallón completo de sombras te persigue. Saben que eres fuerte. Descansa”. Se escabulle en la calidez de la mañana. Su brújula es el destino.
No le interesa el pasado. Vio miles de otoños, escribiendo sus versos en los cielos. Fue testigo de cómo el mundo se consumía en su miseria.
Los pensamientos que se elevaban como súplicas pidiendo perdón rozaron sus alas al alcanzar el cielo. Los tocó con su magia y pudo verlos como espirales de distintos colores. Cada uno del color de cada corazón.
“¿Cómo seguir sin salpicarme en el pantanal? Dímelo tu heroína de los tiempos. No puedo continuar mi camino, he perdido las señales.
¿Cómo enfrento este pantano sobre mis pies? ¿Aún hay esperanzas? Si por lo menos pudiera volar, te perseguiría al otro lado”. Por un segundo se detiene.
Observa las aves rastreras. Su plumaje hermoso viste de gala el cielo; pero comen la carne de los caídos. No quiere recordar, los recuerdos son las cadenas del presente.
Se aleja. Antes de que el nefasto invierno traiga su muerte y congele lo que infunde su canto. Es valiente, se envuelve en la fuerza del viento sin desmayar.
“Prodigio voluble de exquisita inspiración, se termina tu zumbido, contigo me marcho. ¿Cómo volar? Libélula, hermana del pantanal”. Siga leyendo...
sábado, 3 de julio de 2010
Eras lluvia que conversaba con mariposas y perros (*)
Por Augusto Bueno
Toda esta inmundicia te sabe a sangre
desde la lengua hasta lagrimar huesos
de gusanos a través de tus manos. Hoy
te convertiste al ofrecer estos versos en
vastedad. Ayer eras el resto de la Vida.
Despacio, ríe por ella, canta angustia,
vuélvete extraño sigilo de libertad en
la tarde, en su ancho vientre de musgo.
Hay un mar en tus rodillas, son olas y
olas amamantando la tristeza, el frío.
Toda la casa te sabe a bilis, a pedradas
aventadas del corazón, a excrementos
de aves, a huérfano, te sabe a noche
desde la ventana y el despojo de tus
silencios. Mutaste apenas del poema
en hombre, en una mujer y ayer fuiste
migaja de la esperanza tendida al lodo.
Hoy eres eso sin nombre, ni siquiera
peso, ni vacío que soporte. Eras lluvia
que conversaba con mariposas y perros
por tanta sangre derramada.
(*) De En respuesta a la ausencia Siga leyendo...
Toda esta inmundicia te sabe a sangre
desde la lengua hasta lagrimar huesos
de gusanos a través de tus manos. Hoy
te convertiste al ofrecer estos versos en
vastedad. Ayer eras el resto de la Vida.
Despacio, ríe por ella, canta angustia,
vuélvete extraño sigilo de libertad en
la tarde, en su ancho vientre de musgo.
Hay un mar en tus rodillas, son olas y
olas amamantando la tristeza, el frío.
Toda la casa te sabe a bilis, a pedradas
aventadas del corazón, a excrementos
de aves, a huérfano, te sabe a noche
desde la ventana y el despojo de tus
silencios. Mutaste apenas del poema
en hombre, en una mujer y ayer fuiste
migaja de la esperanza tendida al lodo.
Hoy eres eso sin nombre, ni siquiera
peso, ni vacío que soporte. Eras lluvia
que conversaba con mariposas y perros
por tanta sangre derramada.
(*) De En respuesta a la ausencia Siga leyendo...
Etiquetas:
Augusto Bueno,
Literatura,
Poemas
sábado, 8 de mayo de 2010
Días enteros para una sopa, de Jimmy Valdez
Días enteros para una sopa del maeño residente en Nueva York, Jimmy Valdez, es uno de cuatro libros que mediIsla editores pondrá a circular el 13 de mayo en el Comisionado Dominicano de Nueva York. Los otros son: Seducir los sentidos, por Jochy Herrera, de Santiago, quien reside en Chicago; Dos caminos, por Dinorah Coronado, de La Vega, quien reside en Nueva York; y El dolor ajeno y otros resabios, por Arturo López Rosario, de La Vega y residente en Miami, Florida.
Jimmy Valdez, el benjamín del grupo, fue recientemente galardonado con el Premio Letras de Ultramar 2009 por su obra de teatro La redonda peña despeñada.
Según los editores, Días enteros para una sopa, nos propone una travesía hacia los despoblados territorios de la infamia y el grito, palabra en ristre, como buen guerrero sabedor de que el poema es una infamia, una ínfima ráfaga que duele y hiere a la vez que salva o condena con su luz. No hay vuelta de hoja, nadie sale ileso luego de la lectura de este libro; leerlo es una fiesta en tierra apache o en pleno descampado, y hay que entrar armados. La lengua y el lenguaje se cuestionan y se enfrentan y se leen y nos leen, como tiene que ser. Lector que no se considere lector sin sexo sin género sin melindres, si se arriesga, ya está avisado. Siga leyendo...
Jimmy Valdez, el benjamín del grupo, fue recientemente galardonado con el Premio Letras de Ultramar 2009 por su obra de teatro La redonda peña despeñada.
Según los editores, Días enteros para una sopa, nos propone una travesía hacia los despoblados territorios de la infamia y el grito, palabra en ristre, como buen guerrero sabedor de que el poema es una infamia, una ínfima ráfaga que duele y hiere a la vez que salva o condena con su luz. No hay vuelta de hoja, nadie sale ileso luego de la lectura de este libro; leerlo es una fiesta en tierra apache o en pleno descampado, y hay que entrar armados. La lengua y el lenguaje se cuestionan y se enfrentan y se leen y nos leen, como tiene que ser. Lector que no se considere lector sin sexo sin género sin melindres, si se arriesga, ya está avisado. Siga leyendo...
Etiquetas:
Jimmy Valdez,
Literatura,
Poemas
domingo, 25 de abril de 2010
El Arrozal. Juan de Jesús Reyes.
Por Juan de Jesús Reyes
El arrozal, bajo la paz del cielo,
con uniforme placidez se pierde
pidiendo a la memoria que recuerde
las voces del trabajo y del anhelo.
La vista da por la extensión, un vuelo,
y con nada tropieza que discuerde,
y lo contempla, como a un lago verde
que remontara de la faz del suelo.
Sobre ese lago de verdores francos
las garzas vuelan con sutil blancura;
y, atrás tendidos los morenos zancos,
se van por los cristales de la altura,
como si fueran pensamientos blancos
de la tierra bañada de hermosura. Siga leyendo...
Etiquetas:
Juan de Jesús Reyes,
Literatura,
Poemas
lunes, 12 de abril de 2010
Para la señorita Antonia Arté: Inspirada pianista
Por Don Juan de Jesús Reyes Arana
Agradecemos al Dr. Antonio (Monchy) Mateo Reyes por facilitarnos este poema del inmortal bardo maeño.
Tontón:
te miro sublime
cuando
ante el piano sentada,
cada mano
cual de un hada,
ora las teclas oprime,
ora vuela presurosa,
ya liba miel...
y después,
la brindaras generosa.
¡Así es!
¡Y así la música alada
va mundos a recorrer,
impregnada
con la esencia
de tu ser!
¡Así das
en pulcros giros,
confuso rumor de mar,
trinos,
gorjeos,
suspiros...
y sonrisas,
y siseos
de la brisa
en el pinar!
¡Y así
en notas cristalinas
que se abrazan ascendiendo,
el alma va recorriendo
escalinatas divinas!
¡Qué gozo al pecho regalas
en tu música,
Tontón!
¡Es tu música
una alondra
en cuyas alas,
se remonta el corazón! Siga leyendo...
Agradecemos al Dr. Antonio (Monchy) Mateo Reyes por facilitarnos este poema del inmortal bardo maeño.
Tontón:
te miro sublime
cuando
ante el piano sentada,
cada mano
cual de un hada,
ora las teclas oprime,
ora vuela presurosa,
ya liba miel...
y después,
la brindaras generosa.
¡Así es!
¡Y así la música alada
va mundos a recorrer,
impregnada
con la esencia
de tu ser!
¡Así das
en pulcros giros,
confuso rumor de mar,
trinos,
gorjeos,
suspiros...
y sonrisas,
y siseos
de la brisa
en el pinar!
¡Y así
en notas cristalinas
que se abrazan ascendiendo,
el alma va recorriendo
escalinatas divinas!
¡Qué gozo al pecho regalas
en tu música,
Tontón!
¡Es tu música
una alondra
en cuyas alas,
se remonta el corazón! Siga leyendo...
Etiquetas:
Juan de Jesús Reyes,
Literatura,
Poemas
Un jueves en el parque Duarte al alba o en la tarde
Por Augusto Bueno
Miembro del Círculo de Escritores de Valverde
De En respuesta a la ausencia
A Julio Cortázar
Porque desde ese parque
hace cinco años leíste a Cortázar, detenido
y mareados se hundían desde la ventana.
Entonces llama para leerte la vértebra
a partir de París en niebla y su Louvre,
Saint Germain y el Barrio Latino.
Te llama y no eres la que lees a Cortázar de siempre
buscando encontrar los pestillos
en sus dedos instalados por encima
de la calle San Luis
y ahora ríes y tiemblas de naufragio
a mitad de un océano clandestino,
triste, involucrado y ese Santiago en brumas
acallándola en trenes subterráneos
con Cortázar en las manos, leyéndolo,
tratando de encontrar el beso
en aquel parque hace cinco años. Siga leyendo...
Miembro del Círculo de Escritores de Valverde
De En respuesta a la ausencia
A Julio Cortázar
Porque desde ese parque
hace cinco años leíste a Cortázar, detenido
y mareados se hundían desde la ventana.
Entonces llama para leerte la vértebra
a partir de París en niebla y su Louvre,
Saint Germain y el Barrio Latino.
Te llama y no eres la que lees a Cortázar de siempre
buscando encontrar los pestillos
en sus dedos instalados por encima
de la calle San Luis
y ahora ríes y tiemblas de naufragio
a mitad de un océano clandestino,
triste, involucrado y ese Santiago en brumas
acallándola en trenes subterráneos
con Cortázar en las manos, leyéndolo,
tratando de encontrar el beso
en aquel parque hace cinco años. Siga leyendo...
Etiquetas:
Augusto Bueno,
Literatura,
Poemas
jueves, 25 de febrero de 2010
Rumor de Soriano: Un hombre solo frente a sus emociones
Por Randolfo Ariostto
El autor es poeta, novelista, cuentista y ensayista. Su labor literaria ha sido reconocida en los premios que ha obtenido y por haber sido escogido sus trabajos para formar parte de varias antologías, la más reciente de ellas Letras del Sol, una recopilación de autores de la línea Noroeste. Randolfo es miembro fundador y actual director del Círculo de escritores de Valverde.
El poeta del siglo 22 lo apetezco residente en la tierra, crepuscular, atrilcerado. Eso. Cayendo en paracaídas altazoradamente mediando tembladeras de cielo, y, unhhh, pazborgeano; con ese raro airecillo a guimaraes en los recovecos del ritmo-sentido. Un poeta culto, de perfecto acabado, cincelador inspirado poseso de las temáticas fundamentales que hacen imperecedera la poesía: un hombre solo frente a sus emociones. ZZZZZZZassssss, y, a propósito del Premio Nacional de literatura en República Dominicana y de que Mateo Morrison, receptor del mismo hace unos días, es mi amigo y de que Roberto Marcallé Abreu es el preferido de Diógenes Céspedes, mi crítico dominicano favorito, y ambos son inclusivos de una literatura de renombre que merece ser degustada a la par de los argentinos, españoles, mejicanos o chilenos e-t-c-…: René Rodríguez Soriano: ¿qué tal? Sí, René; o sea, ¿qué se espera?
Pero antes hablemos de Rumor de Pez: Un hombre decide escapar de la oficina sin abandono de esa cárcel-rutina y vuela sobre el azul de la pluma, es un vuelo ondulante que recorre el papel con charquillos de agua infectados de peces voladores para nada surrealistas. Realismo célebre de estatura irreal. Todo el poemario es un canto a la desnudez total, la vuelta al código poético de los poetas temerarios, aquellos que no temen acabar la frase un poema tras otro, desnudos frente a la cotidianidad y el ¡amor! Y la rutina y la conciencia de su Art Poétique.
Rumor de Pez es un poemario para volver a disfrutar el poema, tomar por la cintura el ritmo-sentido de un texto refrescante verso a verso y humano. También instituye una protesta contra ese hombre idiotizado de un seudo complicacionismo fácil y maleable. Es que el poema no exige claridad ni novilunio, se es poesía en el poema como una necesidad creadora que no intuye reglas dadaístas de nueva camada. Se llega a la poesía transitando una vereda siempre beligerante siempre aventurada que el poeta debe conquistar y lejos de querer instaurar un estilo, el bardo busca instaurar un poemario a la vez, para luego reanudar esa lucha titánica en pos del poemario que aflorará más tarde.
Visitamos nueva vez el poema melódico y grato al paladar del tímpano para degustar en alta voz y presenciar con los ojos cerrados en la sonoridad que calla y musita.
Tiene de miel los decibelios
un pantagruélico espín en la palabra
un do de pecho en el momento mismo
de la eterna sonrisa –que imagino. (La cero uno)P. 29.
Poemario si se quiere erótico pero salvándonos de eso que llaman realismo sucio y que prefiero definir como realismo de poca luz. En Rumor… el erotismo tiene la dúctil sensualidad de la secretaria pechugona que no advierte el festín que desparrama entre el papeleo y su monitor.
Deja que te diga melón o mandarina
que te frote papel mojado, caramelo
perdido entre tus piernas, ahogado
en tu pelo, bajel sin velas, aroma navegable;…
(Vuelvo al poema y enciendo aquella lámpara)P.30.
Neruda debería firmar esto que diré: cada poema de Rumor… es un canto general al amor y la vida, dulce fragor de violines, piano, violonchelo, caderas, murmullo de mariposa en voz (ir a la p. 31); en este erotismo enamorado volvemos al viejo mito del nacimiento -según Rack o/e Incháustegui- pero no del traumático pos-nato que ansía regresar al vientre de la madre sino que, advertimos en el nuevo rito de la madre, un canto desposeído de cualquier necesidad sicótica para exaltar abiertamente la sexualidad de esa mujer que lucha con todo su germen por persistir como la primera en importancia.
A mí que ya no soy desde que no me nombras;
no soy si no he nacido entre tus pierna
(para morir todas las veces que volveré a nacer
naciendo desde adentro de ti). (Callado rumor)P. 32.
Nada escapa al buril del Vate y a veces presentimos que el texto se enrumba por derroteros atrilcerados o alguna vez un aliento huidobriano. Pero incluso allí donde pudiera acusársele un verso tzariano o bretoniano emerge un Neruda residencial esparciendo “el agridulce zumo, frutal y jugoso…” (Ciega sed). P. 34.
Sin desmedrar en absoluto a mi hermano Mateo, mi favorito para el premio nacional de literatura es y será René Rodríguez Soriano, y de paso me disculpo con Diógenes por no coincidir con él respecto a Marcallé Abreu, sin dudas un grande de nuestro suelo. Rumor de Pez evidencia lo que todos deberían conocer de palmas: un escritor de tesitura consistente y formación literaria acabada que ha venido ofertando una literatura seria, de respeto y holgura, que nos dignifica ante el mundo y ante las generaciones por venir, para muestras basta un rumor.
Escribo para espantar dinosaurios y otras sierpes de bífidas ponzoñas,
para lavarme del tedio, la envidia y la desidia. Voy con el sentimiento en ristre,
a toda marcha, y un detector de adulaciones siempre a mano.
Confieso que he mentido: (rrs; blog del autor).
Rumor de pez es uno de los libros necesarios para la defensa de la buena literatura hispanoamericana, española y contemporánea, no sólo por la fortaleza de sus imágenes y la perfecta coionía/univocidad del tejido acuoso que hidrata su solventado lirismo o la alucinante madeja de melódicas ondulaciones que rasgan el monopolio de la versificación manida; sino porque abre un dique entre autor y lector consustancial al texto. El poeta que no teme afrontar al lector en sus mismos anhelos y temores, sueños, poeta humano, de ideas terrenas, socialmente aclimatado y dueño absoluto del lenguaje todo esto en total congruencia en el sistema del poemario-sujeto-sentido-lector. Ya este bardo ha sido laureado en República Dominicana con importantes reconocimientos que lo enfilan hacia el Premio Nacional y el acopio internacional irrefutable:
…entre los que trato de no olvidar, el Premio de Cuentos Casa de Teatro, 1996 y Premio Nacional de Cuentos "José Ramón López", 1997. Desde hace algunos años… (rrs; blog del autor).
Un poeta de la comunidad dominicana y el mundo que vive y respira su patria a diario y por ende una bandera que amerita embajarnos en los distantes muelles literarios.
…-aunque suene mal pensar la patria ausente por razones ambientales- "daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente (...) varias figuras de su historia, montañas -y tres o cuatro ríos." (rrs; blog del autor).
René Rodríguez Soriano es además narrador de claro resplandor que asalta al lector desde la primera palabra: {en cada ofrecimiento y no} “Sólo de vez en cuando” que además ha obtenido un galardón nacional en novela.
En una época en que la globalización ha pasado de la sacralización a la cotidianidad el mundo bien puede arrimar sus ojos a los bebederos de este poeta altamente capacitado, como el mejor Cortázar, para llenar de magia y multivocidad la enmarañada cotidianidad de nuestras sociedades cibernéticas:
Una mujer con su perro
Cruza la cruz del sur para escribir mi nombre
En el ala de una mariposa
Azul la mariposa
Deshila mis contornos
Rehila la esperanza de mi sed
Al borde de sus labios. (Rumor de pez, p. 40)
rrs = René Rodríguez Soriano
Siga leyendo...
El autor es poeta, novelista, cuentista y ensayista. Su labor literaria ha sido reconocida en los premios que ha obtenido y por haber sido escogido sus trabajos para formar parte de varias antologías, la más reciente de ellas Letras del Sol, una recopilación de autores de la línea Noroeste. Randolfo es miembro fundador y actual director del Círculo de escritores de Valverde.
El poeta del siglo 22 lo apetezco residente en la tierra, crepuscular, atrilcerado. Eso. Cayendo en paracaídas altazoradamente mediando tembladeras de cielo, y, unhhh, pazborgeano; con ese raro airecillo a guimaraes en los recovecos del ritmo-sentido. Un poeta culto, de perfecto acabado, cincelador inspirado poseso de las temáticas fundamentales que hacen imperecedera la poesía: un hombre solo frente a sus emociones. ZZZZZZZassssss, y, a propósito del Premio Nacional de literatura en República Dominicana y de que Mateo Morrison, receptor del mismo hace unos días, es mi amigo y de que Roberto Marcallé Abreu es el preferido de Diógenes Céspedes, mi crítico dominicano favorito, y ambos son inclusivos de una literatura de renombre que merece ser degustada a la par de los argentinos, españoles, mejicanos o chilenos e-t-c-…: René Rodríguez Soriano: ¿qué tal? Sí, René; o sea, ¿qué se espera?
Pero antes hablemos de Rumor de Pez: Un hombre decide escapar de la oficina sin abandono de esa cárcel-rutina y vuela sobre el azul de la pluma, es un vuelo ondulante que recorre el papel con charquillos de agua infectados de peces voladores para nada surrealistas. Realismo célebre de estatura irreal. Todo el poemario es un canto a la desnudez total, la vuelta al código poético de los poetas temerarios, aquellos que no temen acabar la frase un poema tras otro, desnudos frente a la cotidianidad y el ¡amor! Y la rutina y la conciencia de su Art Poétique.
Rumor de Pez es un poemario para volver a disfrutar el poema, tomar por la cintura el ritmo-sentido de un texto refrescante verso a verso y humano. También instituye una protesta contra ese hombre idiotizado de un seudo complicacionismo fácil y maleable. Es que el poema no exige claridad ni novilunio, se es poesía en el poema como una necesidad creadora que no intuye reglas dadaístas de nueva camada. Se llega a la poesía transitando una vereda siempre beligerante siempre aventurada que el poeta debe conquistar y lejos de querer instaurar un estilo, el bardo busca instaurar un poemario a la vez, para luego reanudar esa lucha titánica en pos del poemario que aflorará más tarde.
Visitamos nueva vez el poema melódico y grato al paladar del tímpano para degustar en alta voz y presenciar con los ojos cerrados en la sonoridad que calla y musita.
Tiene de miel los decibelios
un pantagruélico espín en la palabra
un do de pecho en el momento mismo
de la eterna sonrisa –que imagino. (La cero uno)P. 29.
Poemario si se quiere erótico pero salvándonos de eso que llaman realismo sucio y que prefiero definir como realismo de poca luz. En Rumor… el erotismo tiene la dúctil sensualidad de la secretaria pechugona que no advierte el festín que desparrama entre el papeleo y su monitor.
Deja que te diga melón o mandarina
que te frote papel mojado, caramelo
perdido entre tus piernas, ahogado
en tu pelo, bajel sin velas, aroma navegable;…
(Vuelvo al poema y enciendo aquella lámpara)P.30.
Neruda debería firmar esto que diré: cada poema de Rumor… es un canto general al amor y la vida, dulce fragor de violines, piano, violonchelo, caderas, murmullo de mariposa en voz (ir a la p. 31); en este erotismo enamorado volvemos al viejo mito del nacimiento -según Rack o/e Incháustegui- pero no del traumático pos-nato que ansía regresar al vientre de la madre sino que, advertimos en el nuevo rito de la madre, un canto desposeído de cualquier necesidad sicótica para exaltar abiertamente la sexualidad de esa mujer que lucha con todo su germen por persistir como la primera en importancia.
A mí que ya no soy desde que no me nombras;
no soy si no he nacido entre tus pierna
(para morir todas las veces que volveré a nacer
naciendo desde adentro de ti). (Callado rumor)P. 32.
Nada escapa al buril del Vate y a veces presentimos que el texto se enrumba por derroteros atrilcerados o alguna vez un aliento huidobriano. Pero incluso allí donde pudiera acusársele un verso tzariano o bretoniano emerge un Neruda residencial esparciendo “el agridulce zumo, frutal y jugoso…” (Ciega sed). P. 34.
Sin desmedrar en absoluto a mi hermano Mateo, mi favorito para el premio nacional de literatura es y será René Rodríguez Soriano, y de paso me disculpo con Diógenes por no coincidir con él respecto a Marcallé Abreu, sin dudas un grande de nuestro suelo. Rumor de Pez evidencia lo que todos deberían conocer de palmas: un escritor de tesitura consistente y formación literaria acabada que ha venido ofertando una literatura seria, de respeto y holgura, que nos dignifica ante el mundo y ante las generaciones por venir, para muestras basta un rumor.
Escribo para espantar dinosaurios y otras sierpes de bífidas ponzoñas,
para lavarme del tedio, la envidia y la desidia. Voy con el sentimiento en ristre,
a toda marcha, y un detector de adulaciones siempre a mano.
Confieso que he mentido: (rrs; blog del autor).
Rumor de pez es uno de los libros necesarios para la defensa de la buena literatura hispanoamericana, española y contemporánea, no sólo por la fortaleza de sus imágenes y la perfecta coionía/univocidad del tejido acuoso que hidrata su solventado lirismo o la alucinante madeja de melódicas ondulaciones que rasgan el monopolio de la versificación manida; sino porque abre un dique entre autor y lector consustancial al texto. El poeta que no teme afrontar al lector en sus mismos anhelos y temores, sueños, poeta humano, de ideas terrenas, socialmente aclimatado y dueño absoluto del lenguaje todo esto en total congruencia en el sistema del poemario-sujeto-sentido-lector. Ya este bardo ha sido laureado en República Dominicana con importantes reconocimientos que lo enfilan hacia el Premio Nacional y el acopio internacional irrefutable:
…entre los que trato de no olvidar, el Premio de Cuentos Casa de Teatro, 1996 y Premio Nacional de Cuentos "José Ramón López", 1997. Desde hace algunos años… (rrs; blog del autor).
Un poeta de la comunidad dominicana y el mundo que vive y respira su patria a diario y por ende una bandera que amerita embajarnos en los distantes muelles literarios.
…-aunque suene mal pensar la patria ausente por razones ambientales- "daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente (...) varias figuras de su historia, montañas -y tres o cuatro ríos." (rrs; blog del autor).
René Rodríguez Soriano es además narrador de claro resplandor que asalta al lector desde la primera palabra: {en cada ofrecimiento y no} “Sólo de vez en cuando” que además ha obtenido un galardón nacional en novela.
En una época en que la globalización ha pasado de la sacralización a la cotidianidad el mundo bien puede arrimar sus ojos a los bebederos de este poeta altamente capacitado, como el mejor Cortázar, para llenar de magia y multivocidad la enmarañada cotidianidad de nuestras sociedades cibernéticas:
Una mujer con su perro
Cruza la cruz del sur para escribir mi nombre
En el ala de una mariposa
Azul la mariposa
Deshila mis contornos
Rehila la esperanza de mi sed
Al borde de sus labios. (Rumor de pez, p. 40)
rrs = René Rodríguez Soriano
Siga leyendo...
Etiquetas:
Literatura,
Opinión,
Randolfo Ariostto
miércoles, 27 de enero de 2010
Mateo Morrison: Estático en la memoria…
Por Carlos José Reyes
Mateo Morrison acaba de ganar el Premio Nacional de Literatura 2010, un premio merecido y que viene a coronar con laureles de oro esa trayectoria literaria que él inició en la década de los 60.
Mateo le ha dado al país una dimensión poética de enorme trascendencia no solo poniendo al desnudo su espíritu a través del verso sino también a través de la difusión de nuestra cultura en los rincones más insospechados del planeta. Su obra ha sido traducida a varios idiomas incluyendo el hebreo.
Uno de los últimos libros de Mateo Morrison es Estático en la memoria y otros textos que puso a circular en el 2009 en el marco de la Feria Regional de Libro de La Vega. El libro está integrado por tres partes: poesía, cuentos y una entrevista. Veamos este libro por sus partes integrantes.
Poesía
La parte poética está integrada por 12 poemas donde el primero es en prosa, algo no común en la poesía de Mateo. Estos textos lo revelan como un hombre ya convencido de ciertas verdades de la vida que asumida con grácil filosofía se le antoja dulce hasta en los momentos más difíciles. Aquí seguimos visualizando al poeta de alma repleta de voces encantadoras que nos da su manjar estético con seguridad de delectación para los amantes del género. Así lo vemos en este poema:
Tropezar con la misma piedra
o bañarse dos veces
en el mismo río es muy difícil.
Pero tirar una piedra al río
no solo es posible sino deseable
porque se forma un remolino
parecido a una flor
También aparece en este segmento algún poema posmoderno de esos que ha estado escribiendo Mateo últimamente, como por ejemplo La cámara me observa, incluido en Las palabras están ahí. En Estático en la memoria…, aparte del poema El metro, aparece este otro relativo a lo antes dicho:
La esencia de la música de Bob Marley
aún no se ha captado.
Se necesitarán muchos años
para que sobre una tumba
disuelta por los aires de Jamaica
se encuentren las primeras notas
que hicieron en su guitarra
un himno que ahora oigo
desde mi iPod
Quien haya conocido las ideas revolucionarias que transitaron por la sangre de Mateo –cuando Aniversario del dolor- o haya leído su artículo Poesía, religiosidad y ateísmo le llamará la atención el poema Debes rezar que aparece en Estático en la memoria…
Cuentos
La parte narrativa del libro la conforman cinco brevísimos relatos, él los titula Brevevisiones relatos. Son narraciones de otros tiempos, etapas de la vida de Mateo que quizás ya hayan sido superadas pero que no dejan de pertenecer a su mundo. La nota característica de estos textos es tal vez el humor. Este está presente en Los coquís como afrodisíacos. En Se incendian la sábanas tras la lluvia encontramos a un Mateo Morrison eróticamente juguetón que nos muestra la sabiduría atávica de la cotidianidad.
Entrevista
La entrevista que aparece en este libro heterogéneo, tridimensional, fue hecha a Mateo por el poeta Valentín Amaro en 2008.En la misma podemos no solo descubrir a un Mateo Morrison entregado al quehacer cultural sino también aspectos históricos de nuestra literatura. Es pródiga esta entrevista en datos sobre los talleres literarios, sobre la vida de algunos poetas como Jacques Viau y sobre casi todos los libros de Mateo los cuales él evalúa respondiendo las cuestionantes de Valentín. Una entrevista, en fin, que revela la exquisitez memorial de Mateo Morrison.
Este es un libro que hay que leer para conocer más a Mateo Morrison, Premio Nacional de Literatura y patrimonio vivo de nuestra cultura.
Siga leyendo...
Mateo Morrison acaba de ganar el Premio Nacional de Literatura 2010, un premio merecido y que viene a coronar con laureles de oro esa trayectoria literaria que él inició en la década de los 60.
Mateo le ha dado al país una dimensión poética de enorme trascendencia no solo poniendo al desnudo su espíritu a través del verso sino también a través de la difusión de nuestra cultura en los rincones más insospechados del planeta. Su obra ha sido traducida a varios idiomas incluyendo el hebreo.
Uno de los últimos libros de Mateo Morrison es Estático en la memoria y otros textos que puso a circular en el 2009 en el marco de la Feria Regional de Libro de La Vega. El libro está integrado por tres partes: poesía, cuentos y una entrevista. Veamos este libro por sus partes integrantes.
Poesía
La parte poética está integrada por 12 poemas donde el primero es en prosa, algo no común en la poesía de Mateo. Estos textos lo revelan como un hombre ya convencido de ciertas verdades de la vida que asumida con grácil filosofía se le antoja dulce hasta en los momentos más difíciles. Aquí seguimos visualizando al poeta de alma repleta de voces encantadoras que nos da su manjar estético con seguridad de delectación para los amantes del género. Así lo vemos en este poema:
Tropezar con la misma piedra
o bañarse dos veces
en el mismo río es muy difícil.
Pero tirar una piedra al río
no solo es posible sino deseable
porque se forma un remolino
parecido a una flor
También aparece en este segmento algún poema posmoderno de esos que ha estado escribiendo Mateo últimamente, como por ejemplo La cámara me observa, incluido en Las palabras están ahí. En Estático en la memoria…, aparte del poema El metro, aparece este otro relativo a lo antes dicho:
La esencia de la música de Bob Marley
aún no se ha captado.
Se necesitarán muchos años
para que sobre una tumba
disuelta por los aires de Jamaica
se encuentren las primeras notas
que hicieron en su guitarra
un himno que ahora oigo
desde mi iPod
Quien haya conocido las ideas revolucionarias que transitaron por la sangre de Mateo –cuando Aniversario del dolor- o haya leído su artículo Poesía, religiosidad y ateísmo le llamará la atención el poema Debes rezar que aparece en Estático en la memoria…
Cuentos
La parte narrativa del libro la conforman cinco brevísimos relatos, él los titula Brevevisiones relatos. Son narraciones de otros tiempos, etapas de la vida de Mateo que quizás ya hayan sido superadas pero que no dejan de pertenecer a su mundo. La nota característica de estos textos es tal vez el humor. Este está presente en Los coquís como afrodisíacos. En Se incendian la sábanas tras la lluvia encontramos a un Mateo Morrison eróticamente juguetón que nos muestra la sabiduría atávica de la cotidianidad.
Entrevista
La entrevista que aparece en este libro heterogéneo, tridimensional, fue hecha a Mateo por el poeta Valentín Amaro en 2008.En la misma podemos no solo descubrir a un Mateo Morrison entregado al quehacer cultural sino también aspectos históricos de nuestra literatura. Es pródiga esta entrevista en datos sobre los talleres literarios, sobre la vida de algunos poetas como Jacques Viau y sobre casi todos los libros de Mateo los cuales él evalúa respondiendo las cuestionantes de Valentín. Una entrevista, en fin, que revela la exquisitez memorial de Mateo Morrison.
Este es un libro que hay que leer para conocer más a Mateo Morrison, Premio Nacional de Literatura y patrimonio vivo de nuestra cultura.
Siga leyendo...
Etiquetas:
Carlos José Reyes,
Literatura,
Opinión
sábado, 23 de enero de 2010
Mis candidatos para el Premio Nacional de Literatura, 2010
Por Carlos Reyes
Cada 26 de enero se anuncia el Premio Nacional de Literatura en República Dominicana. La entrega formal se realiza el 25 de febrero.
Este premio, dotado de un millón de pesos y auspiciado por la Fundación Corripio y la Secretaría de Estado de Cultura, reconoce la obra de los literatos que han dedicado gran parte de su vida a las letras, y se viene entregando desde 1990 cuando por primera vez fue obtenido por dos escritores: Juan Bosch y Joaquín Balaguer. En 1991 el galardón quedó desierto.
Hasta el 2009 han ganado el premio veinte escritores entre poetas, novelistas, cuentistas, ensayistas, críticos literarios y dramaturgos, pero el caso más especial de todos es el de María Ugarte, española exiliada en el país desde los años 40, que no tiene en su bibliografía publicada una considerable obra de ficción que la defina como literata en el sentido lato de la palabra. No es el caso de Bruno Rosario Candelier o Diógenes Céspedes que aunque son más conocidos como críticos (pero críticos de la literatura) también poseen obras de ficción como El sueño era Cipango de Bruno Rosario Candelier o La sangre ajena de Diógenes Céspedes. María Ugarte, aparte de no tener la obra ficcional, carece de un cuerpo teórico sostenido en cuanto a crítica literaria como lo tienen Bruno y Diógenes. Los libros de Ugarte -en su mayoría- están dedicados al estudio de los monumentos coloniales, las catedrales, las iglesias y las capillas de Santo Domingo. Es muy poco lo que se puede leer de ella en cuanto a literatura y parte de ello ha sido publicado después de ganar el premio.
En determinado momento se ha sugerido la posibilidad de que este premio se entregue a historiadores y ensayistas algo que resultaría incoherente si nos atenemos a que la presea reconoce el trabajo literario como su nombre lo indica. Es probable que quien haya sugerido esto se base en una ampliación moderna de los géneros literarios (incluyendo aquí la historiografía, el ensayo político, las monografías, las crónicas, el periodismo, etc.); no obstante, esta presea debe ser exclusiva para la poesía, la novela, el cuento y la dramaturgia.
El caso de María Ugarte es el único que me ha parecido cuestionable en la historia del premio por lo antes expuesto; no niego el aporte de esta singular intelectual a la cultura, al periodismo y a la promoción de los escritores de la Generación del 48.
Para este 2010 considero merecedores del premio a 13 escritores -claro que sólo lo obtendrá uno- que son los que siguen a continuación:
Cándido Gerón, Roberto Marcallé Abréu, Mateo Morrison, Chiqui Vicioso, Federico Jóvine Bermúdez, León David, Efraín Castillo, Pedro Peix, Iván García, Jeannette Miller, Manuel Matos Moquete, Armando Almánzar, y Manuel Mora Serrano.
Otros tres que también están en la línea del premio son Alexis Gómez Rosa, Tony Raful y José Mármol.
Estos trece escritores -y los demás mencionados- son cabales exponentes del hecho literario y poseen una obra que los posiciona irrebatiblemente en el podium del merecimiento; es por ello que este 26 de enero uno de estos nombres debería sonar como el ganador.
Después de todo puede ser que gane uno que no está en esta lista. Esperemos.
Lista de galardonados con el Premio Nacional de Literatura:
1990- Juan Bosch y Joaquín Balaguer
1991- Desierto
1992- Manuel del Cabral
1993- Pedro Mir
1994- Manuel Rueda
1995- Antonio Fernández Spencer
1996- Marcio Veloz Maggiolo
1997- Virgilio Díaz Grullón
1998- Lupo Hernández Rueda
1999- Mariano Lebrón Saviñón
2000- Víctor Villegas
2001- Carlos Esteban Deive
2002- Hilma Contreras
2003- Franklin Domínguez
2004- Andrés L. Mateo
2005- Diógenes Valdez
2006- María Ugarte
2007- Diógenes Céspedes
2008- Bruno Rosario Candelier
2009- José Alcántara Almánzar
Siga leyendo...
Cada 26 de enero se anuncia el Premio Nacional de Literatura en República Dominicana. La entrega formal se realiza el 25 de febrero.
Este premio, dotado de un millón de pesos y auspiciado por la Fundación Corripio y la Secretaría de Estado de Cultura, reconoce la obra de los literatos que han dedicado gran parte de su vida a las letras, y se viene entregando desde 1990 cuando por primera vez fue obtenido por dos escritores: Juan Bosch y Joaquín Balaguer. En 1991 el galardón quedó desierto.
Hasta el 2009 han ganado el premio veinte escritores entre poetas, novelistas, cuentistas, ensayistas, críticos literarios y dramaturgos, pero el caso más especial de todos es el de María Ugarte, española exiliada en el país desde los años 40, que no tiene en su bibliografía publicada una considerable obra de ficción que la defina como literata en el sentido lato de la palabra. No es el caso de Bruno Rosario Candelier o Diógenes Céspedes que aunque son más conocidos como críticos (pero críticos de la literatura) también poseen obras de ficción como El sueño era Cipango de Bruno Rosario Candelier o La sangre ajena de Diógenes Céspedes. María Ugarte, aparte de no tener la obra ficcional, carece de un cuerpo teórico sostenido en cuanto a crítica literaria como lo tienen Bruno y Diógenes. Los libros de Ugarte -en su mayoría- están dedicados al estudio de los monumentos coloniales, las catedrales, las iglesias y las capillas de Santo Domingo. Es muy poco lo que se puede leer de ella en cuanto a literatura y parte de ello ha sido publicado después de ganar el premio.
En determinado momento se ha sugerido la posibilidad de que este premio se entregue a historiadores y ensayistas algo que resultaría incoherente si nos atenemos a que la presea reconoce el trabajo literario como su nombre lo indica. Es probable que quien haya sugerido esto se base en una ampliación moderna de los géneros literarios (incluyendo aquí la historiografía, el ensayo político, las monografías, las crónicas, el periodismo, etc.); no obstante, esta presea debe ser exclusiva para la poesía, la novela, el cuento y la dramaturgia.
El caso de María Ugarte es el único que me ha parecido cuestionable en la historia del premio por lo antes expuesto; no niego el aporte de esta singular intelectual a la cultura, al periodismo y a la promoción de los escritores de la Generación del 48.
Para este 2010 considero merecedores del premio a 13 escritores -claro que sólo lo obtendrá uno- que son los que siguen a continuación:
Cándido Gerón, Roberto Marcallé Abréu, Mateo Morrison, Chiqui Vicioso, Federico Jóvine Bermúdez, León David, Efraín Castillo, Pedro Peix, Iván García, Jeannette Miller, Manuel Matos Moquete, Armando Almánzar, y Manuel Mora Serrano.
Otros tres que también están en la línea del premio son Alexis Gómez Rosa, Tony Raful y José Mármol.
Estos trece escritores -y los demás mencionados- son cabales exponentes del hecho literario y poseen una obra que los posiciona irrebatiblemente en el podium del merecimiento; es por ello que este 26 de enero uno de estos nombres debería sonar como el ganador.
Después de todo puede ser que gane uno que no está en esta lista. Esperemos.
Lista de galardonados con el Premio Nacional de Literatura:
1990- Juan Bosch y Joaquín Balaguer
1991- Desierto
1992- Manuel del Cabral
1993- Pedro Mir
1994- Manuel Rueda
1995- Antonio Fernández Spencer
1996- Marcio Veloz Maggiolo
1997- Virgilio Díaz Grullón
1998- Lupo Hernández Rueda
1999- Mariano Lebrón Saviñón
2000- Víctor Villegas
2001- Carlos Esteban Deive
2002- Hilma Contreras
2003- Franklin Domínguez
2004- Andrés L. Mateo
2005- Diógenes Valdez
2006- María Ugarte
2007- Diógenes Céspedes
2008- Bruno Rosario Candelier
2009- José Alcántara Almánzar
Siga leyendo...
Etiquetas:
Carlos José Reyes,
Literatura,
Opinión
lunes, 28 de diciembre de 2009
Tres poemas del libro Mitologías de Carlos Reyes
Alma de
Sus ojos se han acercado
para morder
reír, caminar...
Yo les hablo desde la noche
con voz de viento
como saxo
que en la escena instrumental
de su vértigo
escribe las lágrimas de su sombra.
Salvaje
Gemir de la sombra
girando en derredor de tu suave
arena, cabello, alhelí.
Mi charla de manos te sostiene
en la telaraña de voces, de secretos
con garras de rayo desnudo
bajo la eléctrica garganta de tu ombligo.
A tu burla danzante adhieres
el corazón
de cadenas vaporosas y borde dentado
en este mi paso agrio
hacia los peces metálicos.
Munch
Copulan los abdómenes
su frío de espaldas
sin caer sobre la grama,
negros soles se desnudan
invirtiendo el incendio
de una mosca durmiente.
Los que sangran
arguyen peludas maneras
de morir
como en la soledad sin peso
de una llave esponjosa.
Siga leyendo...
Sus ojos se han acercado
para morder
reír, caminar...
Yo les hablo desde la noche
con voz de viento
como saxo
que en la escena instrumental
de su vértigo
escribe las lágrimas de su sombra.
Salvaje
Gemir de la sombra
girando en derredor de tu suave
arena, cabello, alhelí.
Mi charla de manos te sostiene
en la telaraña de voces, de secretos
con garras de rayo desnudo
bajo la eléctrica garganta de tu ombligo.
A tu burla danzante adhieres
el corazón
de cadenas vaporosas y borde dentado
en este mi paso agrio
hacia los peces metálicos.
Munch
Copulan los abdómenes
su frío de espaldas
sin caer sobre la grama,
negros soles se desnudan
invirtiendo el incendio
de una mosca durmiente.
Los que sangran
arguyen peludas maneras
de morir
como en la soledad sin peso
de una llave esponjosa.
Siga leyendo...
Etiquetas:
Carlos José Reyes,
Círculo de escritores,
Literatura,
Poemas
jueves, 24 de diciembre de 2009
Mitologías de Carlos Reyes
VIVENCIAS: ¿QUÉ LEER?
Ibeth Guzmán
Listín Diario
La Secretaría de Estado de Cultura, a través de su sello editorial, Ángeles de Fierro, publica el poemario “Mitologías”, del escritor maeño Carlos Reyes. Un libro de poemas para poetas, pues solo quien sabe apreciar los cultos juegos del idioma con que Carlos plantea su lírica, podrá encontrar el tesoro que se asienta en las profundidades de cada verso. Quien no sea creador también podrá disfrutar el libro, pero no con la misma fuerza.
En este libro se nos presenta una poesía hecha de instantes contemplativos donde el autor se presenta como mero observador de una realidad que no requiere que él actúe o intervenga. En casi todos los versos se da una especie de diálogo entre quien escribe y su voz interna. Nada, excepto sus pensamientos, penetran en esa intimidad. Pero hay un alguien al que se le habla y no se le dice nada; una persona a la que se le pide palabras y tampoco dice nada, como una musa imperfecta a la que se termina amando y odiando, y solo en la estrecha relación palabra-pensamiento se concibe encararle sus imperfecciones.
Carlos Reyes es un poeta del buen decir, disfruta las frases bien construidas, las palabras bien puestas: “Me laten llamadas/de cristales que pudren/la caída del sol. En el árbol de mi ayuno/he podido congregar/temblores de fruta/solitariamente fácil”. Es por esto que las palabras en esta poesía son, además de elementos inherentes a la expresión, un juego de cartas con las que se puede jugar, hacer figuras, trampas y hasta inventar un nuevo sistema para utilizarlas: “Saca tu ruido, urge el crepúsculo/su vampirizado color de menta/que labio a uña templa/la tibieza del papel”. Son apreciadas en su individualidad y admiradas por lo que pueden lograr en conjunto, como si desde el ladrillo pudiera proyectarse la obra del arquitecto.
Los temas se aprecian a simple vista en “Mitologías”, pues lo que reina en cada verso es la supremacía del momento, no la trascendencia de los hechos, ni la grandeza de los personajes que menciona. Esto hace que la temática solo la conozcamos a través de un diálogo con el autor y no con la lectura de su poesía.
En cuanto a la forma, la estructura del libro es de bastante homogénea; los poemas regularmente son de un volumen similar, y la extensión del libro no transgrede los límites de la mesura.
Otros libros de Carlos Reyes son: “Juego de espantos”, editorial Ciliya y “Saudade”, ediciones Paulino.
Siga leyendo...
Ibeth Guzmán
Listín Diario
La Secretaría de Estado de Cultura, a través de su sello editorial, Ángeles de Fierro, publica el poemario “Mitologías”, del escritor maeño Carlos Reyes. Un libro de poemas para poetas, pues solo quien sabe apreciar los cultos juegos del idioma con que Carlos plantea su lírica, podrá encontrar el tesoro que se asienta en las profundidades de cada verso. Quien no sea creador también podrá disfrutar el libro, pero no con la misma fuerza.
En este libro se nos presenta una poesía hecha de instantes contemplativos donde el autor se presenta como mero observador de una realidad que no requiere que él actúe o intervenga. En casi todos los versos se da una especie de diálogo entre quien escribe y su voz interna. Nada, excepto sus pensamientos, penetran en esa intimidad. Pero hay un alguien al que se le habla y no se le dice nada; una persona a la que se le pide palabras y tampoco dice nada, como una musa imperfecta a la que se termina amando y odiando, y solo en la estrecha relación palabra-pensamiento se concibe encararle sus imperfecciones.
Carlos Reyes es un poeta del buen decir, disfruta las frases bien construidas, las palabras bien puestas: “Me laten llamadas/de cristales que pudren/la caída del sol. En el árbol de mi ayuno/he podido congregar/temblores de fruta/solitariamente fácil”. Es por esto que las palabras en esta poesía son, además de elementos inherentes a la expresión, un juego de cartas con las que se puede jugar, hacer figuras, trampas y hasta inventar un nuevo sistema para utilizarlas: “Saca tu ruido, urge el crepúsculo/su vampirizado color de menta/que labio a uña templa/la tibieza del papel”. Son apreciadas en su individualidad y admiradas por lo que pueden lograr en conjunto, como si desde el ladrillo pudiera proyectarse la obra del arquitecto.
Los temas se aprecian a simple vista en “Mitologías”, pues lo que reina en cada verso es la supremacía del momento, no la trascendencia de los hechos, ni la grandeza de los personajes que menciona. Esto hace que la temática solo la conozcamos a través de un diálogo con el autor y no con la lectura de su poesía.
En cuanto a la forma, la estructura del libro es de bastante homogénea; los poemas regularmente son de un volumen similar, y la extensión del libro no transgrede los límites de la mesura.
Otros libros de Carlos Reyes son: “Juego de espantos”, editorial Ciliya y “Saudade”, ediciones Paulino.
Siga leyendo...
Etiquetas:
Carlos José Reyes,
Literatura,
Opinión
miércoles, 16 de diciembre de 2009
INTROITO POUR LA POÉTIQUE DE HENRI MESCHONNIC - I de IV
Por Randolfo Ariostto
Henry Meschonnic (quien nació en París, el día 18 de septiembre de 1932 y murió en Villejuif el día 8 de abril de 2009) fue un poeta francés, lingüista, teórico del lenguaje y ensayista. Meschonnic fue renombrado traductor del Viejo testamento. Su libro teórico más popular es quizás Critique du rhythme. El joven autor de este ensayo, un arduo trabajador y fomentador de las letras en Mao y en toda la Provincia Valverde, persigue “promover una de las mentes más preclaras del arte, la filosofía y la literatura, fundador de la poética”.
LA POÉTICA
¿Puede hacerse un estudio del estilo de un escritor con los únicos criterios del gusto y las palabras del intercambio diario? (Meschonnic 1970; Traducción de Diógenes Céspedes, De Colores, 1986) Cuestiona Meschonnic, a propósito de ese, universo cerrado-abierto, que es, lenguaje de todos y lenguaje único. E inmediatamente formula su envestida dialéctica tan rica en literalidad desmetaforizada y carga de subjetivismo objetivo.
Ocurre que una poética en el sentido meschonniano del término requiere ante todo de un uso adelantado del lenguaje, esto es, dominio cabal del término más allá de las divisiones y sistematizaciones de los diversos lingüistas que tan en vano intentaron circunscribir la poética al espacio del signo lingüístico, puro y simple. Desde un inicio Meschonnic deja por esclarecido que un estudio de cualquier obra literaria amerita ser vista como un todo y no de otro modo. Ese todo que revela la existencia de una obra peculiar, identitaria, historicidad, realidad social, lenguaje, ideología e inmanencia al servicio del texto como obra sujeta a un ritmo que ha de determinar el sujeto singular que le es objeto de la obra al mismo tiempo, ambos indisolublemente conectados, más allá de las lectura sicológicas o sociológicas; una obra que debe ser un sistema en sé misma con una total y absoluta adherencia en cada una de sus partes, dicho en otros términos: lo particular fluyendo al ritmo de lo universal; lo universal, en congruencia dialéctica con lo particular.
Citando a Meschonnic vemos: El estudio de una obra como tal, y no de la lengua o en la lengua, debe definirse primeramente en relación con la estilística (recordándose siempre todo lo que se debe ), a fin de reconocer los problemas específicos de la, o de una, poética.
Se trata de entrar en la obra, de reconocer lo que la constituye, y que es su lenguaje, un lenguaje que no es ni una confesión ni, como lo planteaban desde sus inicios los formalistas rusos, una convención. Eso es, no atravesar la obra para ir a parar al sicoanálisis, el cual no es otra cosa que una profundización de la crítica biográfica (Meschonnic-Céspedes 1996, pág. 18). Esto así exige que nos cuidemos de caer en las tentaciones de Roman Jakobson (Jakobson 1976.) “al designar el estudio y la teoría del discurso literario y definir la búsqueda de las razones de la originalidad en la obra misma (M. pág. 19). Puesto que, no se limita el análisis poético a la vieja revisión de la dicotomía entre palabra y metáfora y la solución entre la ambigüedad y el leguaje poético. (Vico, lógica poética; Cáp. II y Cohen ed, francesa, págs. 210-224). La obra literaria para las pupilas de Meschonnic recrea su fortaleza en la transfiguración de las figura; transmutación de las figuras en visión, no retratismo descriptivo, sino, “como un fantasma de luz deambulando la oscuridad” (Ariostto, 2009), una visión abarcadora del acto poético no puede ser alojada en un recipiente de signo por separado, y solo puede ser plausible en una relectura igualmente abarcadora. En la noción de estilo artístico de una obra literaria entran no solamente los medios lingüísticos, que constituyen en sentido estricto el sentido de la estilística, sino también los temas, las imágenes, la composición de la obra, su contenido artístico, encarnado por medio de palabras, pero que no se agota con ellas. (Jirmunski, 1961, citado por Meschonnic pág. 21). En ese tenor, la poétique, rechaza una visión tautológica que tiende ha perder de vista el objeto y afirma: El objetivo, o sea, el valor. Y eso no corresponde a ninguna lectura. El valor contiene elementos propios de la teoría de la literatura, de la historia, de la biografía, de todo el conjunto cultural. Es al mismo tiempo inquietud técnica y espiritual. Existe un trayecto ininterrumpido y recíproco entre la obra como objeto y la obra como sujeto. Y ese trayecto constituye también el valor. Si la obra fuera objeto, únicamente sería posible la descripción, una descripción indefinida, pero sin llegar al valor, sino por juicio exterior, dado por algo que no es la obra, y arbitrario: ¿qué es un poema malo? …La obra fuerte es precisamente, como dice Genette, la que es susceptible de ser vivida por la conciencia crítica -no estrictamente la única literatura viva, sino cada obra, si es respuesta-, es decir, dentro de la historia, dentro de un contenido, de ahí la comunicación. Existen dos tiempos diferentes de la lectura. Como escribe Paul Ricoeur (Ricoeur, 1963, pág. 597) Alguien se apodera de lo que se ha tenido a distancia para juzgarlo. Una poética que trata de mostrar cómo, a todos los niveles y en todos los sentidos, una obra es la homogeneidad del decir y del vivir, no es ciencia del estilo ni subjetivismo.
¿Nos queda clara la lectura que busca el descubrimiento del sistema no inventarlo, como afirma meschonnic? Se precisa develar la poesía como una conjunción signo-símbolo. No signo o símbolo por separado. Se entiende a través de la poétique que toda obra es un sistema, la misma que, puede ser antinomia esclarecida de lengua y habla, signo/símbolo, intención, creación y creatividad, agrega Meschonnic: intención de poesía que es una relación particular del lenguaje con el mundo, al mismo tiempo que del lenguaje con el lenguaje, y fuente primaria del valor; es una habla asida cada vez, desde el primer instante, al estar cabalmente ligada a lo que la precede y continúa; un habla que está no solamente en el mundo sino que es poder sobre el mundo, porque es homogénea, orgánica, densa. Palabras, ritmos, sintaxis, (aquí se detiene la imitación), son una metafísica y una sociología de la escritura. Es una obra: la obra generadora de lo fabuloso en el interior de sí misma (el escritor describe su vida) que se caracteriza por sus propias transformaciones, desde el nivel rítmico y metafórico, es decir, es una forma cerrada en torno a una vida; es una obra: la obra que abre su forma-sentido, su forma histórica, a un lector siempre nuevo (M. pág. 28).
EL SISTEMA
El trabajo de la poétique consiste en partir de la obra total, vista esta como sistema generador de formas profundas, esto es, cierre-apertura. Sólo una lectura-escritura nos devela o permite entender el hecho poético constituido. En este análisis existe únicamente una jerarquía, a saber, el sentido o los sentidos de la obra, siendo que la obra no es lineal, teniendo lugar en ella la correspondencia fuera del orden que los elementos poseen en el tiempo (M. pág. 30). Aquí se han de establecer las características de pertinencia y estas no son inventadas, sino que han de ser encontradas descubiertas, una relación que obtiene su valor en el modo en que resulta convergente la obra dentro del todo delimitado en sí misma. Siendo la obra deudora de la lengua al ser ésta comunicación comunicadora, la obra pues depende de lo colectivo, así como también por el lado de los valores ostenta su código particular que nos permite desnudar ese universo particular solo visto por nosotros: …son internas al sistema, oposiciones y desviaciones que funcionan desde las grandes unidades hasta las pequeñas, autodeterminadas, porque son la obra, y no lo fragmentario y lo indeterminado. Hay traspaso de dominio y no traspaso de sentido: la lengua es sistema dentro de la información, la obra es sistema dentro del valor. Un valor al mismo tiempo en el sentido de principio de organización del mundo (un sentido que ha creado su forma), y en el sentido saussuriano de una reciprocidad interna infinita. El sistema–lengua descansa en un código establecido transmitido. El sistema obra también. (M. pág. 36). Una lectura de un código que preserva indisolublemente la relación entre la creatividad del sujeto obra y el código común a una época o grupo. El escritor verdadero crea valor (M. Pág. 36). En el mensaje literario, no el lingüístico, sostiene Meschonnic, el contenido nocional no puede separarse del valor, significación sistema ni el sistema sin su mensaje. De ahí que se afirme que la originalidad de la obra debe estar a la entrada no a la salida descartando que la originalidad en sí pueda fundar un sistema, quedando demostrado que la obra no puede ser reducida a lo lingüístico ya que ésta es un valor en el mundo; esto es, el estilo es la obra misma. En ese tenor no existe el lenguaje poético sino el de los poetas individuales de ahí que la obra sea antiliteratura, antigénero. Se modifica, actualiza la escritura y el género ambos posibles dentro de la obra y al servicio del sistema como un cosmo peculiar. Explica Meschonnic: “El método de la lectura-escritura exige cierto dominio, por ejemplo para no confundir la poesía y el estado poético, el verso y la poesía, el verso dramático y el verso lírico; registro escritura y estilo; prosa, lenguaje común y prosa científica; sentido y denotación, significado y referente…” (M. pág. 41). Se ha de conjugar sistema, contexto y transformación que incluya la historia. Esto nos permite asimilar, la figura, como sentido literal, un lenguaje poético que participa de la totalidad de la obra ya que al final lo que se obtienen son obras precisas no poesía. La poesía no es más que una forma de vivir afirma Tzara (Tzara 1948, pág. 14); se precisa pues de una lectura lógica y lingüística a la par. La lingúística sola no puede captar todo el hecho literario, pero la poética tampoco puede prescindir de ella. (M. pág. 49) y también se afirma la palabra poética pertenece a un sistema cerrado de oposiciones y relaciones, y toma ahí un valor que no tiene en ninguna otra parte, que solo puede ser entendido ahí: en tal escritor, en tal obra, y por eso se definen la obra y el escritor (M. pág. 51). Para cerrar este capítulo, de ese modo, el objetivo de semejante poética es la obra en lo que su lenguaje tiene de único. La obra es sistema y creatividad al ser unidad de visión sintagmática y unidad de dicción rítmica y prosódica, sistema y creatividad, objeto y sujeto, forma-sentido y forma-historia.
Fuentes bibliográficas
- Henri Meschonnic Crisis del Signo, Política del ritmo y teoría del lenguaje…/traducido del francés por Guillermo Piña Contreras. —Santo Domingo: Comisión Permanente de la Feria del Libro, 2000. 107P.
- Filosofía del Lenguaje I. Piña Contreras, Guillermo, tr. II. Título: Crise du signe: politique du rythme et théorie du langage. 401. M578c. CEP/INTEC. C: 2000 EDICIONES FERILIBRO. ISBN 99934-802-9-0
- Meschonnic, Henri. Para la Poética/Henri Meschonnic. - Santo Domingo: Editora de Colores, S. A. 1996. 145P. – (Cuadernos de Poética; vol., 2) 1. Poética 2. Poesía 1. Tít. 801.951 M578P.
Siga leyendo...
Henry Meschonnic (quien nació en París, el día 18 de septiembre de 1932 y murió en Villejuif el día 8 de abril de 2009) fue un poeta francés, lingüista, teórico del lenguaje y ensayista. Meschonnic fue renombrado traductor del Viejo testamento. Su libro teórico más popular es quizás Critique du rhythme. El joven autor de este ensayo, un arduo trabajador y fomentador de las letras en Mao y en toda la Provincia Valverde, persigue “promover una de las mentes más preclaras del arte, la filosofía y la literatura, fundador de la poética”.
LA POÉTICA
¿Puede hacerse un estudio del estilo de un escritor con los únicos criterios del gusto y las palabras del intercambio diario? (Meschonnic 1970; Traducción de Diógenes Céspedes, De Colores, 1986) Cuestiona Meschonnic, a propósito de ese, universo cerrado-abierto, que es, lenguaje de todos y lenguaje único. E inmediatamente formula su envestida dialéctica tan rica en literalidad desmetaforizada y carga de subjetivismo objetivo.
Ocurre que una poética en el sentido meschonniano del término requiere ante todo de un uso adelantado del lenguaje, esto es, dominio cabal del término más allá de las divisiones y sistematizaciones de los diversos lingüistas que tan en vano intentaron circunscribir la poética al espacio del signo lingüístico, puro y simple. Desde un inicio Meschonnic deja por esclarecido que un estudio de cualquier obra literaria amerita ser vista como un todo y no de otro modo. Ese todo que revela la existencia de una obra peculiar, identitaria, historicidad, realidad social, lenguaje, ideología e inmanencia al servicio del texto como obra sujeta a un ritmo que ha de determinar el sujeto singular que le es objeto de la obra al mismo tiempo, ambos indisolublemente conectados, más allá de las lectura sicológicas o sociológicas; una obra que debe ser un sistema en sé misma con una total y absoluta adherencia en cada una de sus partes, dicho en otros términos: lo particular fluyendo al ritmo de lo universal; lo universal, en congruencia dialéctica con lo particular.
Citando a Meschonnic vemos: El estudio de una obra como tal, y no de la lengua o en la lengua, debe definirse primeramente en relación con la estilística (recordándose siempre todo lo que se debe ), a fin de reconocer los problemas específicos de la, o de una, poética.
Se trata de entrar en la obra, de reconocer lo que la constituye, y que es su lenguaje, un lenguaje que no es ni una confesión ni, como lo planteaban desde sus inicios los formalistas rusos, una convención. Eso es, no atravesar la obra para ir a parar al sicoanálisis, el cual no es otra cosa que una profundización de la crítica biográfica (Meschonnic-Céspedes 1996, pág. 18). Esto así exige que nos cuidemos de caer en las tentaciones de Roman Jakobson (Jakobson 1976.) “al designar el estudio y la teoría del discurso literario y definir la búsqueda de las razones de la originalidad en la obra misma (M. pág. 19). Puesto que, no se limita el análisis poético a la vieja revisión de la dicotomía entre palabra y metáfora y la solución entre la ambigüedad y el leguaje poético. (Vico, lógica poética; Cáp. II y Cohen ed, francesa, págs. 210-224). La obra literaria para las pupilas de Meschonnic recrea su fortaleza en la transfiguración de las figura; transmutación de las figuras en visión, no retratismo descriptivo, sino, “como un fantasma de luz deambulando la oscuridad” (Ariostto, 2009), una visión abarcadora del acto poético no puede ser alojada en un recipiente de signo por separado, y solo puede ser plausible en una relectura igualmente abarcadora. En la noción de estilo artístico de una obra literaria entran no solamente los medios lingüísticos, que constituyen en sentido estricto el sentido de la estilística, sino también los temas, las imágenes, la composición de la obra, su contenido artístico, encarnado por medio de palabras, pero que no se agota con ellas. (Jirmunski, 1961, citado por Meschonnic pág. 21). En ese tenor, la poétique, rechaza una visión tautológica que tiende ha perder de vista el objeto y afirma: El objetivo, o sea, el valor. Y eso no corresponde a ninguna lectura. El valor contiene elementos propios de la teoría de la literatura, de la historia, de la biografía, de todo el conjunto cultural. Es al mismo tiempo inquietud técnica y espiritual. Existe un trayecto ininterrumpido y recíproco entre la obra como objeto y la obra como sujeto. Y ese trayecto constituye también el valor. Si la obra fuera objeto, únicamente sería posible la descripción, una descripción indefinida, pero sin llegar al valor, sino por juicio exterior, dado por algo que no es la obra, y arbitrario: ¿qué es un poema malo? …La obra fuerte es precisamente, como dice Genette, la que es susceptible de ser vivida por la conciencia crítica -no estrictamente la única literatura viva, sino cada obra, si es respuesta-, es decir, dentro de la historia, dentro de un contenido, de ahí la comunicación. Existen dos tiempos diferentes de la lectura. Como escribe Paul Ricoeur (Ricoeur, 1963, pág. 597) Alguien se apodera de lo que se ha tenido a distancia para juzgarlo. Una poética que trata de mostrar cómo, a todos los niveles y en todos los sentidos, una obra es la homogeneidad del decir y del vivir, no es ciencia del estilo ni subjetivismo.
¿Nos queda clara la lectura que busca el descubrimiento del sistema no inventarlo, como afirma meschonnic? Se precisa develar la poesía como una conjunción signo-símbolo. No signo o símbolo por separado. Se entiende a través de la poétique que toda obra es un sistema, la misma que, puede ser antinomia esclarecida de lengua y habla, signo/símbolo, intención, creación y creatividad, agrega Meschonnic: intención de poesía que es una relación particular del lenguaje con el mundo, al mismo tiempo que del lenguaje con el lenguaje, y fuente primaria del valor; es una habla asida cada vez, desde el primer instante, al estar cabalmente ligada a lo que la precede y continúa; un habla que está no solamente en el mundo sino que es poder sobre el mundo, porque es homogénea, orgánica, densa. Palabras, ritmos, sintaxis, (aquí se detiene la imitación), son una metafísica y una sociología de la escritura. Es una obra: la obra generadora de lo fabuloso en el interior de sí misma (el escritor describe su vida) que se caracteriza por sus propias transformaciones, desde el nivel rítmico y metafórico, es decir, es una forma cerrada en torno a una vida; es una obra: la obra que abre su forma-sentido, su forma histórica, a un lector siempre nuevo (M. pág. 28).
EL SISTEMA
El trabajo de la poétique consiste en partir de la obra total, vista esta como sistema generador de formas profundas, esto es, cierre-apertura. Sólo una lectura-escritura nos devela o permite entender el hecho poético constituido. En este análisis existe únicamente una jerarquía, a saber, el sentido o los sentidos de la obra, siendo que la obra no es lineal, teniendo lugar en ella la correspondencia fuera del orden que los elementos poseen en el tiempo (M. pág. 30). Aquí se han de establecer las características de pertinencia y estas no son inventadas, sino que han de ser encontradas descubiertas, una relación que obtiene su valor en el modo en que resulta convergente la obra dentro del todo delimitado en sí misma. Siendo la obra deudora de la lengua al ser ésta comunicación comunicadora, la obra pues depende de lo colectivo, así como también por el lado de los valores ostenta su código particular que nos permite desnudar ese universo particular solo visto por nosotros: …son internas al sistema, oposiciones y desviaciones que funcionan desde las grandes unidades hasta las pequeñas, autodeterminadas, porque son la obra, y no lo fragmentario y lo indeterminado. Hay traspaso de dominio y no traspaso de sentido: la lengua es sistema dentro de la información, la obra es sistema dentro del valor. Un valor al mismo tiempo en el sentido de principio de organización del mundo (un sentido que ha creado su forma), y en el sentido saussuriano de una reciprocidad interna infinita. El sistema–lengua descansa en un código establecido transmitido. El sistema obra también. (M. pág. 36). Una lectura de un código que preserva indisolublemente la relación entre la creatividad del sujeto obra y el código común a una época o grupo. El escritor verdadero crea valor (M. Pág. 36). En el mensaje literario, no el lingüístico, sostiene Meschonnic, el contenido nocional no puede separarse del valor, significación sistema ni el sistema sin su mensaje. De ahí que se afirme que la originalidad de la obra debe estar a la entrada no a la salida descartando que la originalidad en sí pueda fundar un sistema, quedando demostrado que la obra no puede ser reducida a lo lingüístico ya que ésta es un valor en el mundo; esto es, el estilo es la obra misma. En ese tenor no existe el lenguaje poético sino el de los poetas individuales de ahí que la obra sea antiliteratura, antigénero. Se modifica, actualiza la escritura y el género ambos posibles dentro de la obra y al servicio del sistema como un cosmo peculiar. Explica Meschonnic: “El método de la lectura-escritura exige cierto dominio, por ejemplo para no confundir la poesía y el estado poético, el verso y la poesía, el verso dramático y el verso lírico; registro escritura y estilo; prosa, lenguaje común y prosa científica; sentido y denotación, significado y referente…” (M. pág. 41). Se ha de conjugar sistema, contexto y transformación que incluya la historia. Esto nos permite asimilar, la figura, como sentido literal, un lenguaje poético que participa de la totalidad de la obra ya que al final lo que se obtienen son obras precisas no poesía. La poesía no es más que una forma de vivir afirma Tzara (Tzara 1948, pág. 14); se precisa pues de una lectura lógica y lingüística a la par. La lingúística sola no puede captar todo el hecho literario, pero la poética tampoco puede prescindir de ella. (M. pág. 49) y también se afirma la palabra poética pertenece a un sistema cerrado de oposiciones y relaciones, y toma ahí un valor que no tiene en ninguna otra parte, que solo puede ser entendido ahí: en tal escritor, en tal obra, y por eso se definen la obra y el escritor (M. pág. 51). Para cerrar este capítulo, de ese modo, el objetivo de semejante poética es la obra en lo que su lenguaje tiene de único. La obra es sistema y creatividad al ser unidad de visión sintagmática y unidad de dicción rítmica y prosódica, sistema y creatividad, objeto y sujeto, forma-sentido y forma-historia.
Fuentes bibliográficas
- Henri Meschonnic Crisis del Signo, Política del ritmo y teoría del lenguaje…/traducido del francés por Guillermo Piña Contreras. —Santo Domingo: Comisión Permanente de la Feria del Libro, 2000. 107P.
- Filosofía del Lenguaje I. Piña Contreras, Guillermo, tr. II. Título: Crise du signe: politique du rythme et théorie du langage. 401. M578c. CEP/INTEC. C: 2000 EDICIONES FERILIBRO. ISBN 99934-802-9-0
- Meschonnic, Henri. Para la Poética/Henri Meschonnic. - Santo Domingo: Editora de Colores, S. A. 1996. 145P. – (Cuadernos de Poética; vol., 2) 1. Poética 2. Poesía 1. Tít. 801.951 M578P.
Siga leyendo...
Etiquetas:
Ensayo,
Filosóficas,
Literatura,
Randolfo Ariostto
miércoles, 9 de diciembre de 2009
La tarde
Por Dr. Monchy Mateo Reyes
La tarde le pide a la noche
que la deje vivir un poco mas.
Que quiere tener entre sus brazos,
los gozos eternos del sol.
Que no quiere morir a temprana edad
sin ver las nubes blancas de las almas buenas
y las bellas canciones que entona el ave
celebrando en su nido su día mejor.
Entonces la noche le pide a la tarde,
dame un descanso que quiero mostrarte,
los sueños que se tejen en la serena paz,
de una noche de estrellas.
Mi hermana la tarde, es en mi noche,
donde la luz se ve más bella,
donde los astros titilan como pestañas
y las pupilas se dilatan para ver más luz.
Siga leyendo...
La tarde le pide a la noche
que la deje vivir un poco mas.
Que quiere tener entre sus brazos,
los gozos eternos del sol.
Que no quiere morir a temprana edad
sin ver las nubes blancas de las almas buenas
y las bellas canciones que entona el ave
celebrando en su nido su día mejor.
Entonces la noche le pide a la tarde,
dame un descanso que quiero mostrarte,
los sueños que se tejen en la serena paz,
de una noche de estrellas.
Mi hermana la tarde, es en mi noche,
donde la luz se ve más bella,
donde los astros titilan como pestañas
y las pupilas se dilatan para ver más luz.
Siga leyendo...
Etiquetas:
Literatura,
Monchy Mateo Reyes,
Poemas
lunes, 7 de diciembre de 2009
Actividades del Círculo de escritores de Valverde
El Círculo de escritores de Valverde está en total ebullición. Primero, publicará una especie de boletín, Adjalala, con obras inéditas de los miembros del Círculo y, segundo, recibirá la visita de la Red de talleres literarios de San Cristóbal y la Fundación Literaria Aníbal Montaño para un intercambio que se realizará los días 12 y 13 de diciembre de 2009.
También nos informa el Círculo, a través de su portavoz Randolfo Ariostto, que varios de sus miembros, entre quienes se contaban él y Cristian Rodríguez, participaron el viernes pasado en la puesta en circulación de una obra antológica y ensayística sobre la vida y obra de Juan de Jesús Reyes titulada La Atesorada Luz poética de Juan de Jesús Reyes, del escritor Francisco Almonte, organizada por el Comité de Historia de Mao.
Asimismo, nos dice Ariostto, que el Círculo de escritores se apresta en los próximos días a dar a la luz pública las obras: Dalias que Deliran, de Johnny Muñoz, un excelente poeta del Círculo; El Paso de los Guamachos, del narrador Carlos Manuel Peña, miembro del Círculo; El Otro Oscuro, del poeta Augusto Bueno, miembro destacado del Círculo y el poeta más premiado en concursos nacionales de la provincia Valverde y Mao, específicamente. Ariostto, por su parte está inmerso en su próxima novela, La Insurrección de Yucahú.
Deseamos lo mejor a este grupo de jóvenes emprendedores que está insuflando vida de manera institucional a las letras en la Provincia Valverde. ¡ENHORABUENA!
Los interesados en saber más acerca del Círculo pueden escribirle a Randolfo Ariostto a poetaariostto@gmail.com
Siga leyendo...
También nos informa el Círculo, a través de su portavoz Randolfo Ariostto, que varios de sus miembros, entre quienes se contaban él y Cristian Rodríguez, participaron el viernes pasado en la puesta en circulación de una obra antológica y ensayística sobre la vida y obra de Juan de Jesús Reyes titulada La Atesorada Luz poética de Juan de Jesús Reyes, del escritor Francisco Almonte, organizada por el Comité de Historia de Mao.
Asimismo, nos dice Ariostto, que el Círculo de escritores se apresta en los próximos días a dar a la luz pública las obras: Dalias que Deliran, de Johnny Muñoz, un excelente poeta del Círculo; El Paso de los Guamachos, del narrador Carlos Manuel Peña, miembro del Círculo; El Otro Oscuro, del poeta Augusto Bueno, miembro destacado del Círculo y el poeta más premiado en concursos nacionales de la provincia Valverde y Mao, específicamente. Ariostto, por su parte está inmerso en su próxima novela, La Insurrección de Yucahú.
Deseamos lo mejor a este grupo de jóvenes emprendedores que está insuflando vida de manera institucional a las letras en la Provincia Valverde. ¡ENHORABUENA!
Los interesados en saber más acerca del Círculo pueden escribirle a Randolfo Ariostto a poetaariostto@gmail.com
Siga leyendo...
Etiquetas:
Círculo de escritores,
Literatura,
Randolfo Ariostto
Suscribirse a:
Entradas (Atom)























