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lunes, 1 de julio de 2013
RELACIONES HUMANAS
FRASES PARA REFLEXIONAR - 3
Compiladas por Diómedes Rodríguez Martínez
Facilitador de RRHH en Infotep
(*) Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona. Si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar. Si hay armonía en el hogar, habrá Paz en el mundo.
(*) No soy guapo porque Dios se preocupó más por darme un buen corazón que una cara bonita.
(*) Hay actitudes que duelen, cosas que confunden y orgullos que distancian.
(*) Nunca bases tus decisiones en los consejos de personas que no tienen que lidiar con los resultados.
(*) Nunca te canses de hacer el bien, porque aquel que da sin esperar nada a cambio, todo lo que siembra un día lo cosechará en abundancia.
(*) Es mejor llorar por escuchar la verdad que tener una sonrisa engañada por mentiras.
(*) Cuando Dios te dice “NO”, dale Gracias, porque posiblemente te está protegiendo y tenga algo mejor para ti.
(*) Los Padres no son eternos. Llámalos, visítalos, llévales a sus nietos, ríe con ellos, y si es necesario déjalos hablar y escúchalos con cariño y paciencia… ¡Mañana puede ser tarde!
(*) A veces es bueno cerrar algunas puertas… no por orgullo, ni soberbia, sino porque ya no llevan a ninguna parte.
(*) Quien da luz a otros ilumina también su propia senda.
(*) Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación. Porque tu reputación es lo que los otros piensan de ti y tu conciencia es lo que tú eres.
(*) No te compliques, disfruta. No te quejes, aprende. No te enojes, sonríe.
(*) Muchas veces es en los peores momentos cuando conocemos a las mejores personas.
(*) Nunca tomes una decisión en tiempo de tormenta… espera a que llegue la calma y salga el sol.
(*) Si ves todo oscuro y crees que la luz no verás… NO TEMAS, Dios no olvida… sólo hay que ESPERAR pacientemente.
(*) No le evites a tus hijos todas las dificultades que se le presenten en la vida, enséñales más bien a superarlas.
(*) Recuerda: No es posible soldar un corazón roto.
(*) Si la vida te da limones aprende a hacer limonada. Hay que ver las cosas positivamente siempre, hasta a las peores cosas le podemos sacar algo bueno.
(*) Cada dolor te hace más fuerte, cada traición más inteligente, cada desilusión más hábil y cada experiencia más sabio.
(*) Hoy aprendí que las cosas son cuando tienen que ser, que el dar todo no significa que lo recibirás todo, que una buena siembra no significa necesariamente buena cosecha, que los buenos momentos son cortos y por eso hay que disfrutarlos y que las lágrimas no las merece quien nos hace llorar.
FUENTE: 1. El Rincón de la Reflexión (Pág. de La Internet)
2. Todo lo que Puedas Desear (Pág. de La Internet)
3. Paulo Coelho (Libros)
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Compiladas por Diómedes Rodríguez Martínez
Facilitador de RRHH en Infotep
(*) Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona. Si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar. Si hay armonía en el hogar, habrá Paz en el mundo.
(*) No soy guapo porque Dios se preocupó más por darme un buen corazón que una cara bonita.
(*) Hay actitudes que duelen, cosas que confunden y orgullos que distancian.
(*) Nunca bases tus decisiones en los consejos de personas que no tienen que lidiar con los resultados.
(*) Nunca te canses de hacer el bien, porque aquel que da sin esperar nada a cambio, todo lo que siembra un día lo cosechará en abundancia.
(*) Es mejor llorar por escuchar la verdad que tener una sonrisa engañada por mentiras.
(*) Cuando Dios te dice “NO”, dale Gracias, porque posiblemente te está protegiendo y tenga algo mejor para ti.
(*) Los Padres no son eternos. Llámalos, visítalos, llévales a sus nietos, ríe con ellos, y si es necesario déjalos hablar y escúchalos con cariño y paciencia… ¡Mañana puede ser tarde!
(*) A veces es bueno cerrar algunas puertas… no por orgullo, ni soberbia, sino porque ya no llevan a ninguna parte.
(*) Quien da luz a otros ilumina también su propia senda.
(*) Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación. Porque tu reputación es lo que los otros piensan de ti y tu conciencia es lo que tú eres.
(*) No te compliques, disfruta. No te quejes, aprende. No te enojes, sonríe.
(*) Muchas veces es en los peores momentos cuando conocemos a las mejores personas.
(*) Nunca tomes una decisión en tiempo de tormenta… espera a que llegue la calma y salga el sol.
(*) Si ves todo oscuro y crees que la luz no verás… NO TEMAS, Dios no olvida… sólo hay que ESPERAR pacientemente.
(*) No le evites a tus hijos todas las dificultades que se le presenten en la vida, enséñales más bien a superarlas.
(*) Recuerda: No es posible soldar un corazón roto.
(*) Si la vida te da limones aprende a hacer limonada. Hay que ver las cosas positivamente siempre, hasta a las peores cosas le podemos sacar algo bueno.
(*) Cada dolor te hace más fuerte, cada traición más inteligente, cada desilusión más hábil y cada experiencia más sabio.
(*) Hoy aprendí que las cosas son cuando tienen que ser, que el dar todo no significa que lo recibirás todo, que una buena siembra no significa necesariamente buena cosecha, que los buenos momentos son cortos y por eso hay que disfrutarlos y que las lágrimas no las merece quien nos hace llorar.
FUENTE: 1. El Rincón de la Reflexión (Pág. de La Internet)
2. Todo lo que Puedas Desear (Pág. de La Internet)
3. Paulo Coelho (Libros)
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martes, 7 de febrero de 2012
PARA REFLEXIONAR
COMPLEJIDADES DEL PLANETA TIERRA
Por Daniel Colón
A finales del 2011, el mundo celebró que se había llegado a 7,000 millones de habitantes.
Son grandes los desafíos que enfrenta el mundo con una población en constante crecimiento. Al comienzo de nuestra era se calcula que vivían 150 millones de personas. El gráfico adjunto ilustra el crecimiento de la población hasta alcanzar los 6,000 millones de habitantes, a mediados de 1999.
Como se puede notar, hay un ritmo geométrico de crecimiento (muy rápido), que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿habrá suficientes recursos para sostener la vida de tantos seres humanos de una forma armoniosa y digna?
Esta pregunta nos fuerza a hablar de dos recursos indispensables para el sostenimiento de los seres humanos: el agua y la tierra.
El AGUA
Aquí hay dos aspectos que destacar: la escasez y la contaminación.
La escasez de agua: actualmente se dispone de un tercio menos de agua por habitante que en 1970. Por lo que a medida que crece la población, aumenta también el número de países que confrontan condiciones de escasez de agua. Algunos países están en niveles críticos.
La contaminación del agua: está generalizada y muchas veces el agua disponible no puede ser usada. Dos de los países más importantes del mundo tienen las siguientes estadísticas: el 40% de las aguas superficiales en USA no son aptas para bañarse ni para pescar y en China, 35,000 Km de importantes ríos están tan llenos de contaminación y sedimentos que ya los peces, o cualquier otra forma de vida, no pueden vivir en ellos.
Como consecuencia de lo anterior, en los países desarrollados y en vía de desarrollo el 80% de la patología que afecta a sus habitantes se debe en algunos casos a la carencia y en otros, a la contaminación del agua.
LA TIERRA
Con más habitantes existe la necesidad de producir más alimentos.
Para hablar de la producción del recurso tierra hay que entrar al tema del clima. Aquí aparecen los gravísimos efectos que los cambios climáticos mundiales están surtiendo en el planeta.
La capa de ozono que “cubre” la tierra tiene un agujero mas o menos como del tamaño de Australia (más de 150 veces el tamaño de nuestro país). Por ese agujero entran directamente las radiaciones solares, lo que provoca que el planeta se esté calentando de forma alarmante y esto trae algunas consecuencias como:
Que los patrones de las lluvias y las corrientes marinas estén alterados completamente.
Inundaciones de terrenos costeros y ciudades. Por lo que se prevé que el nivel de los océanos aumente entre 11 y 88 centímetros, poniendo en riesgo grandes urbes como New York y Tokio y una inmensidad de ciudades pequeñas y poblados en todo el mundo.
Que se estén generando tormentas más intensas.
La extinción incontable de plantas y animales.
Los fracasos de cultivos en áreas vulnerables.
La aridez en la tierra producto de la erosión afectando a las actividades agropecuarias.
El cambio climático se ha relacionado con las catástrofes que han venido ocurriendo en varios países, por las tormentas, ciclones o huracanes, que traen consigo graves inundaciones y daños a la agricultura, ganadería y a los propios asentamientos humanos. Pero por otro lado en contraste hay vastas regiones del globo en donde se han acentuado las sequias y las temperaturas extremosas, la falta de producción en el campo, muerte del ganado por escasez de agua y forrajes.
Algunas de las causas de todo este desastre provocado por el calentamiento global que a su vez es provocado por el gran agujero de la capa de ozono son:
La contaminación de la atmósfera por los incendios forestales, que a veces tardan semanas y aun meses en ser controlados.
La deforestación que produce la desaparición de vastas extensiones de bosque.
La quema de combustibles en las industrias, el transporte y los hogares.
El avance de la erosión de los desiertos.
Según la ONU, la superficie de los bosques primarios del planeta ha disminuido en más de 40 millones de hectáreas, un área equivalente a Alemania y Dinamarca, desde el año 2000 (esa área es más de 8 veces el tamaño de República Dominicana).
Al ritmo actual de deforestación y sumado al continuo cambio climático, los científicos aseguran que en dos décadas se destruirá el 40% del área de la amazonia y que el otro 20% se degradará. Hay que recordar que esta zona se considera el principal pulmón del mundo.
Mientras la población crece, se prevé que también crecerá el hambre y la miseria. Según el proyecto “Hambre” de las Naciones Unidas, unas 25,000 personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre.
El número de personas en el mundo con hambre alcanzará una cifra cercana a los 1,000 millones según advirtió la organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Solo en Asia – Pacífico unos 642 millones de seres humanos sufren hambre crónica.
Es contrastante que en un mundo de tanta tecnología, de tantos adelantos científicos y de tanta modernidad, el aspecto más básico de subsistencia del ser humano se vea colapsado.
¿Y de donde viene todo esto? Todos los estudios coinciden en que la principal causa de la contaminación del agua y de la degradación de la tierra ha sido la actividad del hombre.
La actividad del hombre ha distorsionado por completo el propósito del uso del agua y de la tierra en este mundo.
Entre muchos buenos propósitos, el agua y la tierra eran fuentes de bendición que debían producir los alimentos para el sostenimiento de los seres humanos. Debían proporcionar una vida saludable, placentera y sostenible.
Cuando la tierra fue creada por Dios era hermosa, había una naturaleza privilegiada, una armonía perfecta y un divino equilibrio de todos los recursos que servirían de sustento para todas las formas de vida. La tierra y todas las formas de vida habían sido creadas perfectas.
Hoy la tierra gime ante la actividad del hombre que ha borrado de su faz la imagen de su Creador. Ese equilibrio solo podía ser preservado si el hombre obedecía las leyes que Dios había puesto en su corazón.
Pero también el hombre había sido creado perfecto: “creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”, por lo que el hombre llevaba en su corazón los rasgos del carácter del Creador.
El amor, la justicia y la sabiduría eran algunos de los atributos que tenía el hombre para ser un fiel administrador de todo lo que era de Dios, por eso “los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.
Al alejarse de su creador, el hombre ha desechado la dirección de Dios quien es el único que conoce y sabe cómo interactúa de forma armoniosa todo lo que hay en este planeta. Y como resultado de todo esto, “temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará”.
El mundo necesita volver la mirada a su Creador; al Dador y al Sustentador de este mundo, a Dios. Y seamos verdaderos mayordomos de lo que ha sido puesto en nuestras manos para guardarlo, cuidarlo y preservarlo, como fue en el principio el propósito de Dios.
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Por Daniel Colón
A finales del 2011, el mundo celebró que se había llegado a 7,000 millones de habitantes.
Son grandes los desafíos que enfrenta el mundo con una población en constante crecimiento. Al comienzo de nuestra era se calcula que vivían 150 millones de personas. El gráfico adjunto ilustra el crecimiento de la población hasta alcanzar los 6,000 millones de habitantes, a mediados de 1999.
Como se puede notar, hay un ritmo geométrico de crecimiento (muy rápido), que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿habrá suficientes recursos para sostener la vida de tantos seres humanos de una forma armoniosa y digna?
Esta pregunta nos fuerza a hablar de dos recursos indispensables para el sostenimiento de los seres humanos: el agua y la tierra.
El AGUA
Aquí hay dos aspectos que destacar: la escasez y la contaminación.
La escasez de agua: actualmente se dispone de un tercio menos de agua por habitante que en 1970. Por lo que a medida que crece la población, aumenta también el número de países que confrontan condiciones de escasez de agua. Algunos países están en niveles críticos.
La contaminación del agua: está generalizada y muchas veces el agua disponible no puede ser usada. Dos de los países más importantes del mundo tienen las siguientes estadísticas: el 40% de las aguas superficiales en USA no son aptas para bañarse ni para pescar y en China, 35,000 Km de importantes ríos están tan llenos de contaminación y sedimentos que ya los peces, o cualquier otra forma de vida, no pueden vivir en ellos.
Como consecuencia de lo anterior, en los países desarrollados y en vía de desarrollo el 80% de la patología que afecta a sus habitantes se debe en algunos casos a la carencia y en otros, a la contaminación del agua.
LA TIERRA
Con más habitantes existe la necesidad de producir más alimentos.
Para hablar de la producción del recurso tierra hay que entrar al tema del clima. Aquí aparecen los gravísimos efectos que los cambios climáticos mundiales están surtiendo en el planeta.
La capa de ozono que “cubre” la tierra tiene un agujero mas o menos como del tamaño de Australia (más de 150 veces el tamaño de nuestro país). Por ese agujero entran directamente las radiaciones solares, lo que provoca que el planeta se esté calentando de forma alarmante y esto trae algunas consecuencias como:
Que los patrones de las lluvias y las corrientes marinas estén alterados completamente.
Inundaciones de terrenos costeros y ciudades. Por lo que se prevé que el nivel de los océanos aumente entre 11 y 88 centímetros, poniendo en riesgo grandes urbes como New York y Tokio y una inmensidad de ciudades pequeñas y poblados en todo el mundo.
Que se estén generando tormentas más intensas.
La extinción incontable de plantas y animales.
Los fracasos de cultivos en áreas vulnerables.
La aridez en la tierra producto de la erosión afectando a las actividades agropecuarias.
El cambio climático se ha relacionado con las catástrofes que han venido ocurriendo en varios países, por las tormentas, ciclones o huracanes, que traen consigo graves inundaciones y daños a la agricultura, ganadería y a los propios asentamientos humanos. Pero por otro lado en contraste hay vastas regiones del globo en donde se han acentuado las sequias y las temperaturas extremosas, la falta de producción en el campo, muerte del ganado por escasez de agua y forrajes.
Algunas de las causas de todo este desastre provocado por el calentamiento global que a su vez es provocado por el gran agujero de la capa de ozono son:
La contaminación de la atmósfera por los incendios forestales, que a veces tardan semanas y aun meses en ser controlados.
La deforestación que produce la desaparición de vastas extensiones de bosque.
La quema de combustibles en las industrias, el transporte y los hogares.
El avance de la erosión de los desiertos.
Según la ONU, la superficie de los bosques primarios del planeta ha disminuido en más de 40 millones de hectáreas, un área equivalente a Alemania y Dinamarca, desde el año 2000 (esa área es más de 8 veces el tamaño de República Dominicana).
Al ritmo actual de deforestación y sumado al continuo cambio climático, los científicos aseguran que en dos décadas se destruirá el 40% del área de la amazonia y que el otro 20% se degradará. Hay que recordar que esta zona se considera el principal pulmón del mundo.
Mientras la población crece, se prevé que también crecerá el hambre y la miseria. Según el proyecto “Hambre” de las Naciones Unidas, unas 25,000 personas mueren cada día de hambre o de causas relacionadas con el hambre.
El número de personas en el mundo con hambre alcanzará una cifra cercana a los 1,000 millones según advirtió la organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Solo en Asia – Pacífico unos 642 millones de seres humanos sufren hambre crónica.
Es contrastante que en un mundo de tanta tecnología, de tantos adelantos científicos y de tanta modernidad, el aspecto más básico de subsistencia del ser humano se vea colapsado.
¿Y de donde viene todo esto? Todos los estudios coinciden en que la principal causa de la contaminación del agua y de la degradación de la tierra ha sido la actividad del hombre.
La actividad del hombre ha distorsionado por completo el propósito del uso del agua y de la tierra en este mundo.
Entre muchos buenos propósitos, el agua y la tierra eran fuentes de bendición que debían producir los alimentos para el sostenimiento de los seres humanos. Debían proporcionar una vida saludable, placentera y sostenible.
Cuando la tierra fue creada por Dios era hermosa, había una naturaleza privilegiada, una armonía perfecta y un divino equilibrio de todos los recursos que servirían de sustento para todas las formas de vida. La tierra y todas las formas de vida habían sido creadas perfectas.
Hoy la tierra gime ante la actividad del hombre que ha borrado de su faz la imagen de su Creador. Ese equilibrio solo podía ser preservado si el hombre obedecía las leyes que Dios había puesto en su corazón.
Pero también el hombre había sido creado perfecto: “creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”, por lo que el hombre llevaba en su corazón los rasgos del carácter del Creador.
El amor, la justicia y la sabiduría eran algunos de los atributos que tenía el hombre para ser un fiel administrador de todo lo que era de Dios, por eso “los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.
Al alejarse de su creador, el hombre ha desechado la dirección de Dios quien es el único que conoce y sabe cómo interactúa de forma armoniosa todo lo que hay en este planeta. Y como resultado de todo esto, “temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará”.
El mundo necesita volver la mirada a su Creador; al Dador y al Sustentador de este mundo, a Dios. Y seamos verdaderos mayordomos de lo que ha sido puesto en nuestras manos para guardarlo, cuidarlo y preservarlo, como fue en el principio el propósito de Dios.
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