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lunes, 7 de mayo de 2012

TERCER CAMINO

APENAS UN PRÉSTAMO
Por Lavinia del Villar

“Hijo es un ser que nos prestaron para un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos…”  José Saramago

Ludovino, mi segundo hijo, tenía menos de tres años cuando se perdió en el Aeropuerto Kennedy. En un descuido mío se fue detrás de una niña, y caminó sin que pudiéramos encontrarlo, más de un kilómetro dentro de las encrucijadas de los edificios que se unen indefinidamente en una terminal.

Autoridades del puerto, policías y amigos nos ayudaban a buscarlo en un mar de gente que iba y venía con la prisa que nos da el temor de perder el vuelo.

Después de más de dos horas de angustia y desesperación, recibimos la buena noticia de que una azafata lo había detenido cuando pretendía entrar, después de haber burlado todos los chequeos, a un avión que volaría hacia Francia donde la niña iba con su madre. Los pensamientos de lo que pudo haber sido y no fue, no me abandonaron por mucho tiempo, hasta el punto que a mi esposo se le ocurrió comprar una correíta de la que se usan para caminar los perritos, así lo amarrábamos por un brazo cuando íbamos a salir, y encargábamos a José Mauricio, el mayor, de llevar la encomienda.

Desde aquel día, con correíta o sin ella, no soltaba mis hijos ni un momento en la calle, porque el efecto postraumático de madre descuidada, no me dejaba paz. Juraba que mi deber de madre era agarrar con fuerza lo que era mío, y decidir yo, todo lo relativo a esas vidas que me pertenecían por el hecho de haberlas traído al mundo. Hasta que un día al cruzar una calle con Aurora, la más pequeña de mis hijos, que en esos momentos tendría unos doce años, me pidió que la soltara, diciéndome que por si no me había dado cuenta, “Ya crecí, mami…” Esas palabras que calaron bien hondo en mis adentros, significaron el comienzo de la lucha más difícil que libramos en la relación madre-hijo: Dejar ir el niño para dar paso primero al adolescente, y luego al adulto. Me di cuenta que normalmente consideramos nuestros hijos como una propiedad privada que no solo debemos formar y proteger, sino también controlar y manejar. Por eso frecuentemente nos referimos a ellos con expresiones como, “me lo vacunaron”, “me le dio viruela”, “se me quemó en Matemáticas”, “se me gradúa”, “se me casa”…, donde “me” es sinónimo de pertenencia.

Entendí entonces que Dios pone estas criaturas en nuestras manos, para que al mismo tiempo que las guiemos, aprendamos a ser mejores personas, y para que enseñándoles el camino del bien y del mal, encontremos nosotros el tercer camino. Comprendí también que Él quiere que aceptemos que los hijos no son nuestros, sino que son… apenas un préstamo.
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martes, 17 de abril de 2012

TERCER CAMINO

SIN HACER RUIDO
Por Lavinia del Villar

Al Dr. Jorge Del Villar

Motivados por los múltiples testimonios de personas que de una forma u otra se beneficiaron con sus servicios, salimos tres de mis hermanos y yo hacia Sabaneta con el fin de palpar la magnitud de su obra, y solicitar del Cabildo llamar una calle del municipio con su nombre. Llegamos directamente al Hospital General Santiago Rodríguez del cual fue director por muchos años, y nos reunimos con el actual director, Dr. Jorge Rodríguez, quien nos informó sobre el proyecto que tiene el personal del centro “en el que dejó huellas imborrables”, de titular una de sus salas con su nombre, como un tributo a su memoria. Visitamos también el Cabildo, una clínica, varias casas de familia, y hasta un taller de mecánica, y con solo identificarnos recibíamos la confirmación de su grandeza como médico y como ser humano.

El 1 de febrero participamos de la convocatoria de la Sala Capitular de dicho municipio, donde planteamos la solicitud. Conmovedoras fueron las palabras de varios regidores, en especial de Modesto Tavárez, del Presidente del Ayuntamiento, del Señor Félix Almánzar y del Alcalde, Lic. William Torres, acerca de lo que representó su presencia durante 27 años en ese pueblo. Firmas de representantes de la Salud, de miembros del Colegio Médico, de colegas de la época, amigos, y pueblo en general sustentaron la solicitud que fue aceptada a unanimidad por los miembros de la sala.

“Imprimió la mística del servicio especializado, organizando las áreas de Obstetricia, Cirugía, Pediatría y Medicina Interna”“Facilitó los trabajos de investigación por primera vez en la provincia e introdujo el internado rotatorio como primer indicador docente”“No hubo un solo sabanetero que visitara su casa a cualquier hora, que no recibiera su asistencia”, dice el Dr. Pedro Sing, uno de sus discípulos más aventajados.

Falta espacio para relatar la historia de su altruismo contada por testigos y participantes que lo definen como “un ser humano que usó hasta donde pudo toda su influencia y sus conocimientos, para promover la justicia social en todas sus manifestaciones”, y “un profesional que se entregó al servicio de los humildes… sin hacer ruido”.

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jueves, 22 de marzo de 2012

TERCER CAMINO

¿DÓNDE SE QUEDARON ENGANCHADOS?
Por Lavinia del Villar

Cuando yo crecí nunca oí hablar de valores… No hacía falta. Así como comíamos naranjas sin percatarnos que nos proporcionaban vitamina C, así los adquiríamos sin darnos cuenta, como la cosa más natural del mundo, sin cantaleteo ni bulto. No era necesario oír charlas, ni leer sobre el significado de los valores, venían juntos con el arroz y habichuelas, pues con el ejemplo y la disciplina, padres, maestros vecinos y hasta los mismos compañeros, eran fuente de nutrición que promovían las buenas costumbres.

¿Quién no tenía temor de Dios? Pensábamos que era como el guardián que observaba todo lo que hacíamos para reprendernos cuando no cumplíamos con sus preceptos. Honestidad, respeto, responsabilidad, caridad, decoro, entre otros muchos, eran parte de la interpretación que le dábamos a los Mandamientos de la Ley de Dios, que si bien es cierto no seguíamos a cabalidad, por lo menos nos sentíamos culpables de romperlos, y eso nos ayudaba a internalizar la enseñanzas de valores… sin saber que eran valores.

No había un himno escolar que no supiéramos y que no cantáramos con amor: A la tierra, al árbol, a la escuela, a las madres, a la bandera…, pero sobre todo el Himno Nacional, y los himnos a los Padres de la Patria. Los símbolos patrios eran reverenciados con la debida unción y nadie osaba irrespetar la memoria de los que lucharon para darnos un país libre.

“Los valores se han perdido”, pero ¿dónde? ¿Quién es el responsable de esa pérdida? ¿Padres, maestros, niños… ambición, materialismo, corrupción, negligencia, o un arcoíris con todos estos colores? Sin deseos de predicar que los tiempos anteriores fueron mejores, me pregunto: ¿dónde se quedaron enganchados los dichosos valores? Mientras cada uno crea que el culpable es el vecino, la pregunta no tendrá contestación.
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jueves, 8 de marzo de 2012

TERCER CAMINO

EL SÍNDROME DE “BUENA MUJER”
Por Lavinia del Villar

A través de las épocas y a pesar de la modernidad, la mujer ha sido programada para convertirse en una “buena mujer”, que debe estar dispuesta a darlo todo a favor de los demás, aún a costa de sinsabores, insatisfacciones y renuncias. Ya desde temprana edad se estimula la conducta permitida a varones y desaprobada en hembras. A un niño se le pregunta con tono de aceptación, “¿cuántas novias tienes, y cuántos besos les has dado?”, en cambio a las hembras se les enfatiza que “las niñas no se dejan tocar de los varones”. Los deseos, pasiones y gustos de la “buena mujer” quedan relegados a la responsabilidad de servir, y solo las “desequilibradas” desafían la injusticia cultural, reclaman su libertad de ser y su derecho de sentir.

Una “buena mujer” debe ser buena hija, buena esposa, buena madre, buena abuela, buena hermana, buena amiga, buena buena… Y en todas estas situaciones o circunstancias, el sacrificio es el denominador común que prueba que su rol está por encima de sus propios sentimientos.

Una “buena mujer” está para servir y complacer, y tiene que afrontar las consecuencias si no lo hace. Por ejemplo, la esposa que no acompaña su marido cuando él lo requiere, no importa cual sea el motivo, corre el riesgo que se busque otra, y será culpable de eso por dejarlo solo.

Una “buena mujer” renuncia al paseo a la playa porque su hija tiene planes y necesita que ella cuide de su nieto. Un “buena mujer” no se atreve a decir “no” cuando la solicitan, aunque se le haga difícil cumplir lo prometido.

Una “buena mujer” es amorosa, complaciente, abnegada, competente, controlada, da de sí sin exigir, ah… y además se mantiene atractiva.

Una mujer con el síndrome de “buena mujer” es codependiente, no solo porque necesita probarse a sí misma que es buena, sino también porque piensa que su deber es satisfacer a los que ama, aunque para hacerlo deba renunciar a su propia felicidad.
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martes, 28 de febrero de 2012

TERCER CAMINO

DE CORAZÓN A CORAZÓN
Por Lavinia del Villar

“La enseñanza que deja huellas no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino la que se hace de corazón a corazón”   Howard Hendrick

El teatro Jaragua era en tiempos atrás el entretenimiento favorito de nuestro pueblo, lo que significa que en materia de diversión sana estábamos más adelantados en esa época que ahora, porque lamentablemente no hay ninguno. Quienquiera ir al cine debe desplazarse por lo menos a Santiago, con el inconveniente que el regreso de noche es arriesgado para los que ya la vista no es tan buena, y peligroso para los que sí tienen buena vista, pero también buen ánimo para acompañar el viaje con las obligadas cervecitas o el acostumbrado traguito. Pero bueno eso ya es otra historia.

Vivíamos al lado del teatro, y como en los pueblos de esos tiempos todos éramos familia, los dueños del teatro eran una especie de tíos a los que yo quería mucho, y ellos a mi también.

El dueño, Mario Evertz, cubría la primera parte de la supervisión de las entradas, y ya cuando la película estaba comenzada, partía con su caja registradora, léase cualquier cajita o bolsa, debajo del brazo, llevándose el dinero recaudado en la función, no sin antes cambiar la guardia con su esposa Dilia Reyes de Evertz, más conocida como “Llilla la de Mario”.

Ahí comenzaba el picoteo de Llilla, pues no faltaba quien pagara sus centavitos aunque la película estuviera por mitad, aduciendo que ya encontrarían quien les contara el comienzo.

Como yo entraba de gratis, siempre me tiraba los estrenos, y así las noches siguientes de repetición las disfrutaba acompañando a Llilla en la puerta del teatro. No se imaginan las edificantes conversaciones que compartíamos a pesar de la gran diferencia de edad.

Una vez me contó que cuando era jovencita le pidió a Dios que no la dejara pasar de los 40, porque a esa edad ya iba a estar vieja y fea, y no querría vivir más. Sin embargo, cuando llegó a esa edad, de rodillas le pidió a Él que le diera otra oportunidad y le permitiera llegar a los 60. En el tiempo de la confidencia ya esos años se estaban acercando por lo que nuevamente le tocó negociar su estadía rezando: “¡Ay Señor, no me tomes la palabra!”

Parece ser que a Dios le hizo mucha gracia la candidez de sus cambios de opiniones, y ha permitido que ella decida cuando se quiera ir, pues con casi 100 años, vive todavía bajo el cuidado de su único hijo de su primer matrimonio, el doctor Pedro José (Papi) Chávez.

Esas pláticas con Llilla confirmaron valores y reforzaron buenas costumbres, porque sus enseñanzas pasaron como por medio de un sifón, de corazón a corazón, cuando ella con su alma blanca llenó de buenas razones las noches que disfrutábamos como amigas en el teatro Jaragua.

¡Gracias Llilla! Aunque quizás no me puedas escuchar…, Dios sí.

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jueves, 1 de diciembre de 2011

TERCER CAMINO

SAXO Y ALMA
Por Lavinia del Villar


La noche del sábado 26 de noviembre, diferentes ritmos musicales como son balada clásica, jazz, bossanova y merengue, se tomaron de la mano, para con una marcada complicidad danzar y entrelazarse en el saxo de Juan Colón.

Más que un lujo, fue para Mao un agasajo, recibir la visita de nuestro inmenso “Maestro del Saxofón”.

Músico, compositor y arreglista, es Juan un virtuoso que ha trascendido las fronteras, no solo de su ciudad natal, sino de la República Dominicana, para destacarse en importantes escenarios internacionales.

Su trayectoria musical, así como su participación en las agrupaciones musicales más sobresalientes de la República Dominicana, incluyendo a Rafael Solano, Juan Luis Guerra, Milly Quezada, Sergio Vargas, los Hermanos Rosario, entre muchos más , y su colaboración en orquestas de figuras internacionales de la talla de Celia Cruz, Rocío Durcal, Rocío Jurado, José José, Ednita Nazario, Olga Tañón, etc., nos hablan de su grandeza interpretativa, producto de un talento natural fortalecido con disciplina y educación.

Sin embargo, su estatura como ser humano se eleva sobre su magia musical.

Es Juan…, el coloso que ha sabido desinflar su ego, cada vez que este ha pretendido sacar la cabeza para alimentarse con los elogios recibidos por él, en los reconocimientos de que ha sido y sigue siendo objeto.

Es Juan…, un guerrero de la luz que como dice Paulo Coelho, sabe que no se ganan todas las batallas, pero que “no intenta parecer, él es”.

Es Juan…, el hombre sensible, humilde, generoso y amoroso, que no olvida sus raíces, que sabe valorar amigos, familia, y que no tiene problemas con decir “Te amo”.

Es Juan…, un hombre con ángel, lleno de hermosas cualidades, innumerables virtudes y un prodigioso talento.

Por eso hoy, Mao se enorgullece al congratular el trabajo de este gran músico, y se inclina al reconocer la fortaleza espiritual de este gran luchador, que siempre sale al combate de la vida resguardado con dos armas poderosas: Su saxo y su alma.
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miércoles, 23 de noviembre de 2011

TERCER CAMINO

AGRESIONES PSICOLÓGICAS
Por Lavinia del Villar

Resulta inaceptable el rumbo que a toda velocidad está tomando el irrespeto en torno a la figura de la mujer. Toda la vida la mujer ha sido numen para crear poesía y para llenar la lírica de las canciones. Todos los temas alrededor del romance, amor y desamor, han tenido desde tiempos inmemorables, como protagonista a la mujer. En estas composiciones se ha cantado a la belleza, la ternura, y hasta al desdén de vivencias emotivas y amorosas surgidas alrededor de la mujer, con la estima y el respeto que esa figura representa, porque como bien dijera Juan Bosch, “Las mujeres son la mitad del mundo, y las madres de la otra mitad”.

Aunque todavía servimos de fuente de inspiración, hay autores, que se encargan de denigrar la estampa femenina con letras, que con ese desagradable doble sentido, agreden grandemente nuestra moralidad e integridad. “Esa negra quiere que le den candela…”, “A las mujeres les gusta que le abran el pan…”, “Tengo siete locas metidas en la piscina…”, “Dale cotorra y whisky pa’ que se ponga “crazy”, por mencionar algunos temas que circulan en la radio.

Lo preocupante de todo esto es que pensamos que las negras, las mujeres que les gusta…, las locas, y las que se ponen “crazy” con el alcohol, son otras, que pertenecen a otro planeta, y que de ninguna forma tienen nada que ver con usted ni conmigo.

¿Cuál es el mensaje para los niños y jóvenes que escuchan estas interpretaciones? Pues que a las negras hay que darle candela, que ya se sabe lo que le gusta a las mujeres, que es “cool” bañarse con siete locas en una piscina, y que para llevarse a una mujer a la cama sólo hay que darle cotorra y whisky, aunque ellos piensen que dentro de esas negras, esas mujeres, las siete locas, y las que se ponen “crazy” cuando beben, no están incluidas ni su mamá ni sus hermanas.

Todas estas expresiones son agresiones psicológicas que a la larga acarrean consecuencias que afectan no sólo la autoestima de la mujer, sino también la valoración que de ella se forman los que la rodean.

¿Por qué nos extraña entonces tantos feminicidios?

En este mes de la familia, exijamos respeto a la imagen de la mujer, porque como dijeran las espartanas, “Somos las únicas que traemos hombres al mundo”.
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miércoles, 2 de noviembre de 2011

TERCER CAMINO

NO SÉ SI A USTED LE PASA LO MISMO…
Por Lavinia del Villar

No sé si a usted le pasa lo mismo…, pero a mi me está costando mucho esfuerzo vivir con optimismo, mantener la esperanza, y creer en las promesas de nuestros políticos. Se me hace muy difícil entender los miles de ofrecimientos y propuestas que nos llueven por todos los rincones, sobre lo que obtendremos si elegimos a tal o cual candidato.

No sé si a usted le pasa lo mismo…, pero yo me he puesto muy suspicaz…, y no me gusta pensar así. Quiero sentir confianza para ayudar a reconstruir mi patria, fortalecida en valores y principios.

No sé si a usted le pasa lo mismo…, pero yo no quiero contarme entre las personas tóxicas que no hacen más que quejarse de lo insostenible de la situación, de lo engañoso del ser humano, y lo terrible de las cosas que pasan. No quiero crear mi propia miseria, y constantemente sentirme víctima, ni alimentarme con esas horrendas escenas que muestran los noticieros de la tele. Quiero pensar que “Mil árboles que crecen hacen menos ruido que uno que se derrumba”.

No sé si a usted le pasa lo mismo..., pero me resisto a que los niños crezcan convencidos de que vivimos en un mundo cruel, donde la seguridad es una quimera, la confianza una virtud enmarcada en el pasado, y el patriotismo una fiesta de vampiros. Deseo que la niñez y la sanidad vayan de la mano.

No sé si a usted le pasa lo mismo…, pero yo no quiero sentirme culpable cuando me encuentro con Canca, una viejita flaca que cambia un barrido de patio, o una brillada de ollas, por unas monedas que le permitan llevar un bocado a su madre enferma y ciega. Quisiera que pudiéramos tener Comedores no Económicos, sino Gratis para todos los “Canca y su mamá”.

No sé si a usted le pasa lo mismo…, pero a mi me gustaría que del cielo cayeran semillas del ideal de Duarte, luego abono del arrojo de Luperón, y más tarde agua de lluvia con el espíritu de lucha de Manolo, y la entrega de Caamaño y del Coronel Fernández Domínguez.

No sé si a usted le pasa lo mismo…, pero yo sueño con un país mejor.
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lunes, 24 de octubre de 2011

TERCER CAMINO

TE VOY A EXTRAÑAR
Por Lavinia del Villar

AMIGOS

Tú y yo somos amigos.
Tú peleas, yo peleo.
A ti te hicieron, a mí también.
Tú lloras, yo lloro.
Tú saltas de un puente…
¡Te voy a extrañar!


Autor desconocido.

Entre las relaciones humanas existentes creo que la más limpia y hermosa es la amistad, pues es la única donde se supone no hay una conexión obligada ni interesada. La relación de amistad se funda en la libertad, en cambio las demás relaciones son basadas en el compromiso. Los padres están obligados con los hijos y viceversa, los hermanos se deben respeto y cariño mutuo por ley de sangre o de convivencia, los novios y esposos tienen intereses comunes de pareja, etc. pero a los amigos no los une más que la decisión de compartir vidas, sin ningún interés de por medio.

Es tan hermosa la palabra amigo, que hay quienes adornan las relaciones de compromiso con ella, para denotar más compenetración: “Es mi padre, y mi amigo… es mi hermana, y mi amiga”.

Cuando la amistad es verdadera apreciamos la compañía, aceptamos las diferencias, ayudamos en los momentos difíciles, y asistimos en las necesidades. Un amigo nos escucha cuando necesitamos ventilar, nos da su opinión cuando se la pedimos, se contenta con nuestros logros, se apena con nuestros fracasos, y convive con nosotros tanto las buenas nuevas como las experiencias dolorosas.

Pero, ¡cuidado!, ser amigo no significa estar siempre de acuerdo con las ideas del otro, acompañarlo por todos los caminos, solaparlo si delinque, o ser su socio en acciones indebidas. Un amigo no es un cómplice… Un amigo es un apoyo. Un amigo no es un co-dependiente. Toma sus propias decisiones, no tiene que sacrificar su felicidad por la del otro, y sabe estar presente cuando se necesita, sin descuidar sus propios intereses.

Si por alguna circunstancia un amigo tuyo se cae, tiéndele la mano y ayúdalo a subir, pero si notas que éste pretende halarte para que seas tú quien baje, entonces... suéltalo y déjalo ir. Si para conservarlo tienes que olvidar principios y denegar valores, déjalo que salte del puente, y aunque te cause dolor dile, lo siento… te voy a extrañar.
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miércoles, 5 de octubre de 2011

TERCER CAMINO

NO ME TIRES LA TABLA
Por Lavinia del Villar

En el camino que va de Mao a Santiago existen dos puestos de chequeos militares. No sabemos en realidad qué chequean, y cuál es el propósito, porque te mandan a parar, miran hacia dentro del vehículo, y luego te mandan a seguir. No piden documentos, no preguntan nada, ni mucho menos dan explicaciones por la molestia.

Algunas personas dicen que buscan haitianos indocumentados, pero parece que no los encuentran, porque el país recibe cada día más de ellos, a pesar de los chequeos. Bueno, eso está en su bagaje, en el mío está contribuir al mejoramiento del país siguiendo reglas y permitiendo que los demás hagan su trabajo.

Sin embargo, hay una medida tomada por los militares en esos puntos de chequeos, que más que una barbarie, es un flagrante atropello contra la ciudadanía. Uno de ellos se aposta en la orilla de la carretera con una tabla de más o menos 4 pies de largo, llena de clavos, en actitud amenazante de tirártela si no obedeces el paro.

Yo pensé que esa actitud tenía como único fin intimidar o asustar al conductor, hasta que una noche se la tiraron a uno de mis hijos que había acabado de llegar de Estados Unidos, y manejaba un carro rentado.

Una de las gomas delanteras del carro se explotó, y gracias a Dios no pasó a mayores, pues haciendo malabares pudo controlar el vehículo. Cuando quiso protestar, porque él desconocía hasta lo del chequeo, la respuesta que recibió fue que si seguía hablando lo llevarían detenido por no obedecer el alto, y faltarle el respeto a la autoridad. Por suerte un buen samaritano lo ayudó a cambiar la goma, y pudo llegar a casa.

No sé en realidad cuáles son los mandos militares responsables de la implementación de esta medida que atenta contra la vida no sólo de los choferes, sino también de los que los acompañan en los carros, cuando se supone que las autoridades están para proteger, no para provocar accidentes.

¿Será que seguiremos aceptando los abusos de estos militares que no les importa la salud de la ciudadanía?

¿En qué otro país del mundo se comete la atrocidad de tirarle una tabla llena de clavos a un carro en movimiento?

Si alguien tiene la respuesta, por favor déjemela saber.
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domingo, 18 de septiembre de 2011

TERCER CAMINO

NOSTALGIA EN NEW JERSEY
Por Lavinia del Villar

Llueve a cántaros… Ver caer la lluvia entristece el alma cuando estás lejos de casa. Dan ganas de dormir o de no hacer nada, y eso es lo que hago.

¡Nada!

A través de una ventana veo personas que se animan a salir, pero no conozco a nadie. Veo también pasar vehículos que con los vidrios ahumados no permiten saber si van con un conductor o movidos a control remoto.

Podría ver televisión, pero no tengo ganas. Sólo pienso cómo la lluvia detuvo el corre corre de oficina en oficina y de tienda en tienda, para deliberadamente obligarme a pensar en mi país, mi pueblo, mi casa, y especialmente mi gente. La tranquilidad me invita a analizar mi presente, compararlo con el pasado, y alegrarlo con la esperanza del mañana.

Divago…, y deseo que el avión pudiera estar estacionado en el frente de donde estoy, y así de fácil poder abordarlo sin más demora, para llegar al país que con todo y su corrupción, su delincuencia, sus alzas de impuestos, su despliegue de injusticia, su desigualdad de salarios, y su política inconsciente, adoro.

“Hay un país en el mundo”… dijo Pedro Mir, “tórrido y pateado, triste y oprimido”, pero “colocado en el mismo trayecto del sol”…, un país “donde ruedan montañas por los valles, donde duerme un bosque en cada flor”, y así, también yo como el poeta, “No quiero más que paz. Un nido de constructiva paz en cada palma. Y quizás a propósito del alma, el enjambre de besos y el olvido.”

Llueve… Más que nunca extraño el sol de mi pueblo que me quema y mancha mi piel… Más que nunca añoro su calor sofocante que me incomoda y estropea mi pelo.

Llueve… Aprecio con más fuerza mi terruño, me siento más dominicana que nunca, me pongo cada vez más romántica, y me invade la nostalgia en New Jersey.
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lunes, 29 de agosto de 2011

TERCER CAMINO

ALFOMBRAS ROJAS
Por Lavinia del Villar

“Escapa de los que compran lo que no necesitan, con dinero que no tienen, para agradar a gente que no vale la pena”.  Facundo Cabral

Hace unas semanas leí en el Listín Diario que la chaqueta roja que usó Michael Jackson en su video “Thriller”, fue vendida en una subasta por la suma de 1.27 millones de euros. En esa misma edición aparecía más adelante la lamentable situación de niños que mueren en África por la hambruna. Fuerte… ¿Verdad?

Nunca asimilé lo que decía mi padre para explicarme esta enorme disparidad en la distribución de las riquezas: “Para que sea mundo tiene que haber de todo”. No entiendo por qué la brecha tiene que ser tan ancha

Vemos diariamente cómo las personas ponen el gigantismo, lo artificial y lo espectacular por encima de lo sencillo o lo pequeño.

Las alfombras rojas son una perfecta expresión de esta realidad. Lo trascendente en estas celebraciones es… quién gastó más en el vestuario, qué diseñador fue el responsable, y de qué país fue traído el material para la confección. Mientras más lejano, más impresionante… Arabia, Egipto, Marruecos…

Paloma San Basilio, luciendo regia como siempre, en una de estas alfombras rojas, nos dio una lección cuando al ser cuestionada sobre la procedencia de su vestido, contestó que no era de ningún diseñador reconocido, sino uno corriente que había usado muchas veces.

Alimentar el ego de unos y bajar la autoestima de otros, son a menudo resultados de estas célebres competencias.

De todas formas…, me gustan las alfombras rojas, disfruto el esplendor de los escenarios, me encanta ver las personas bien vestidas y bonitas, pero a veces me pregunto: ¿Habrá alfombra roja cuando lleguemos donde nuestro Señor? Me temo que no. Creo que en vez de: “De quién estás vestido/a hoy?”, la pregunta de Él será: “¿Qué hiciste con los talentos que te regalé?”. Ojalá que podamos contestar.
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miércoles, 17 de agosto de 2011

TERCER CAMINO

COMO EL PAN CHIQUITO…
Por Lavinia del Villar


Desde que tengo uso de razón, y Ha llovido mucho…, he oído que “la cosa está mala”, que “está buena, de arreglar”, que “está regular p’al tiempo”, o que “esta buena, pero no se vende”. Por eso siempre he pensado que nosotros los dominicanos nos quejamos de oficio, y que ya es una costumbre la pesadumbre. Sin embargo, aunque trato al máximo de buscar la parte positiva de las personas, situaciones y cosas, desgraciadamente estoy observando que esto se está pasando de castaño a oscuro. La desesperanza, el desamparo y el desconcierto se entrelazan para crear una especie de pesimismo colectivo, producto de la inseguridad económica por el alza de los artículos de primera necesidad, de los derivados del petróleo, de la electricidad, de los impuestos, etc., pero sobre todo de la falta de fe en que las cosas pueden mejorar. Y no es para menos, porque con una deuda externa de tal magnitud, la bonanza se siente lejos, el remedio se ve inalcanzable, y la impotencia se convierte en ley.

Los conformes son simplemente los que están en la papa, y viven el hoy, queriendo que ese hoy sea mañana también. Son los que disfrutan de sueldos de lujos, dieta, gasolina paga y hasta celular gratis. Los que llenan sus arcas sin importarle que la tristeza sea el aderezo que acompaña el alimento de los que cada día están más pobres.

La necesidad de creer en que habrá una salida nos hace aceptar la demagogia de los que juegan no sólo con la mente, sino también con el estómago de los ingenuos. La escasez invita a vender la conciencia al mejor postor, y ya no es importante la ideología de un partido político ni de un candidato, sino lo que me dio, o lo que me va a dar, no importa si la honestidad es historia del pasado, o si la patria se hunde.

Y como dice el campesino cibaeño, “Asigún como va la cosa”, seguiremos quejándonos, y ahora sí con razón: -“Y tú, ¿cómo estás? - “Aquí como el pan chiquito… que nadie lo quiere por poquito”.
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miércoles, 3 de agosto de 2011

TERCER CAMINO

LETREROS INCOMPLETOS
Por Lavinia del Villar Jorge


Desde hace algún tiempo se están produciendo movimientos en pos de ayudar enfermos, desvalidos, desamparados e indigentes, a través de fundaciones, donaciones y adopciones. Personas pudientes y famosas iniciaron la campaña, que afortunadamente ha contagiado a otros muchos que no se quieren quedar atrás. Así podemos ver en los medios de comunicación actores, actrices, artistas de todo tipo etc. en sus fotos con hijos adoptados, haciendo misiones en zonas empobrecidas, luchando por justicia social, y visitando áreas inhóspitas en diferentes lugares del mundo.

Aunque San Mateo en uno de sus evangelios dice: “que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha…”, de todas formas es admirable y plausible hacer el bien, no importa cual sea el objetivo final. Si usted quiere que la gente sepa que usted es compasivo, está bien.

Lo que no está bien, y es deshonesto es querer hacer méritos a costillas de otros, y pretender alcanzar fama, poder y sobretodo visibilidad, vendiendo como un acto de buena voluntad, lo que debiera ser una obligación.

Eso pasa con muchos de nuestros representantes, para quienes pareciera como si cumplir con su deber fuera un favor que tenemos que agradecer.

Por esta razón nos encontramos a cada paso muchos letreros incompletos: Donado por el senador… Construido por el gobernador… Obra realizada por el alcalde… Producto de la gestión del presidente de la república…, etc.

Para que estos letreros estén completos debieran decir algo como: Donado por el senador tal, con los dineros del pueblo; Construido por el gobernador tal, con el aporte de los contribuyentes; Obra realizada por el alcalde tal, pagada por los ciudadanos responsables; Producto de la gestión del presidente de la república tal, con el recurso de los impuestos pagados por los dominicanos… Porque es tiempo ya de hacer justicia a un pueblo digno, sufrido y exprimido.
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jueves, 14 de julio de 2011

HACE FALTA UN CANTOR

TERCER CAMINO
Por Lavinia del Villar

¿Qué quisiste decirnos cuando pronunciaste esta frase?... Le he dado vueltas y vueltas tratando sin éxito de asimilar con calma tu mensaje. He colocado las palabras de mil maneras con el fin de aceptar que tuviste que irte de esa forma. He pensado que quizás preferiste ese final en lugar de uno en una cama… He tratado de consolarme pensando que a lo mejor todo pasó tan rápido que no tuviste tiempo de sufrir… He pensado que te tocó porque era tu hora… He pensado y pensado… Pero no, aunque trate, no puedo evitar la rabia que me produce la partida de un profeta que regaló tanto a la vida, y que vivió para servir de ejemplo a los que se deprimen por los sufrimientos, y a los que se sienten inconformes por las carencias.

Y es que tú, usando como materia prima la miseria más profunda y las pérdidas más tristes, levantaste el edificio de una vida de amor, para entregarnos con tu trova, la sabiduría de reconocer la verdadera riqueza.

¡Increíble! La vida te enseñó a las malas, recogiste el mensaje a las buenas, y así lo compartiste con el mundo.

Siempre admiré tu lírica y tu maravillosa filosofía de vida, que me llenaron de vibras blancas y de ganas de hacer las cosas bien.

Desde que te supe me gustaste y te seguí, pero cuando te vi en el Lincoln Center de New York, junto a Alberto Cortés en el espectáculo “Lo Cortés no quita lo Cabral”, me cautivaste. No sé que era más gratificante en ti, si tu voz, tu sentido del humor, tu mensaje, o tu risa contagiosa, seguida por ese ¡Sí, señor!

¡Qué lástima que la podredumbre de este mundo alcanzara tu cuerpo físico! Sí, sólo eso, tu cuerpo físico, porque nadie podrá callar tu voz de cantor, ni mucho menos apagar tu luz de esperanza y tu fe en Dios.

Adiós por un rato Facundo Cabral. A mi también como a ti, “me gusta la palabra libertad”.

SI SE CALLA EL CANTOR – CAMILO SESTO

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jueves, 7 de julio de 2011

COSAS DE ANTES

TERCER CAMINO
Por Lavinia del Villar


Para los años 50s y 60s, existía un código de honor que venía de tiempos atrás, para lidiar con el duelo, y que establecía un tiempo específico para guardar luto a cada familiar que perecía. Por ejemplo: Muerte de la madre, 5 años; del padre, 4 años; hermanos, 3 años; abuelos, 2 años; tíos, 1 año, etcétera, sin nombrar la del esposo que era tiempo indefinido.

El duelo de la madre, como es natural, era el más significativo, y como tal estaba regido por un ritual especial que requería vestirse de negro por el primer año, para salir a la calle. Este vestido debía tener cuello alto y mangas largas, y se cambiaba al llegar a la casa por ropa más clara. Sin embargo, las piyamas, batas y ropa interior podían ser de colores, lo que evidentemente implicaba que no había ninguna conexión entre el color negro y el dolor, sino que lo importante era lo que la gente veía, y pensaba de nosotros. El vestido negro normalmente se hacía abierto, con botones en el frente, para poder ponerlo encima del uniforme de la escuela. Así que mientras yo me quemaba viniendo de la escuela bajo el sol de la una de la tarde, mis hermanos se paseaban muy fresquitos con sus guayaberas de colores pasteles.

Durante este primer año no estaba permitido ningún tipo de diversión, como ir al cine, al parque, y menos participar en fiestas o celebraciones, so pena de ser estigmatizados como personas sin sentimientos.

En los tiempos que mi mamá murió, nuestro principal entretenimiento era disfrutar de la retreta que realizaba la Banda Municipal de Músicos los domingos por la tarde en el parque del pueblo.

En mi primer año de duelo, mi amiguita Cheíta me acompañaba a dar la vuelta alrededor del parque caminando por debajo de la acera, prácticamente por la calle, pues así no estábamos en el parque, aunque estábamos en él. Como se usaba en esa época nos enganchábamos y disfrutábamos igual que el que estaba dentro de la glorieta.

Lo interesante es que este ritual de luto era dirigido sólo a las mujeres, ya que el compromiso de los hombres era llevar una cinta negra en una manga de la camisa en señal de duelo, sólo en ciertas ocasiones, lo que en realidad representaba una contradicción, porque el dolor por la pérdida no discrimina géneros, ni se ha escrito en ningún lado que el corazón de la hembra sea más sensible que el del varón.

Hoy, las costumbres han cambiado, y aunque hemos perdido algunos valores y principios, al menos nos hemos librado de estas creencias que aunque las respetábamos porque las creíamos normales, hoy nos damos cuenta que no tenían ningún sentido, que no fuera alimentar el qué dirán.
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lunes, 20 de junio de 2011

DE SENSUAL A SEXUAL

TERCER CAMINO
Por Lavinia del Villar


La sensualidad es una cualidad innata. Somos sensuales porque somos sensitivos y porque disfrutamos de los deleites de los sentidos. También porque poseemos atractivos que pueden ser apreciados por los demás, y por ende, podemos a través de ellos atraer a otras personas.

La sexualidad en cambio, tiene que ver con los caracteres que están determinados por el sexo, así como los fenómenos relativos al instinto sexual y su satisfacción, lo que es también natural e innato.

Como vemos, hay una gran diferencia entre “ser sensual” y “ser sexual”, aunque existe una expresión que se lee casi igual para los dos casos: “Ser sexy”. O sea que si somos sensuales somos sexys, y si somos sexuales también, aunque la connotación es distinta, y se nota en el tono usado en cada caso.

Todos somos sensuales, capaces de atraer o enamorar a alguien, independientemente de estatura, peso, color de piel, tipo de pelo, etc., pero considerarse sexual implica declararnos inclinados al sexo como una prioridad en nuestras vidas.

Una mujer puede ser sensual o sexy, vestida con cuello alto y faldas largas, en cambio una mujer sexual trata de incitar al sexo a través de ropa escasa, movimientos y gestos provocativos, y/o lenguaje excitante. Normalmente se asocia la sexualidad con la exhibición del cuerpo.

Una cultura que se está desarrollando ahora, es lo que en Estados Unidos se denomina “sexting”, que ya en español tiene su traducción virtual: “sextear”. Consiste en enviar a través de Internet, fotos en desnudos o medios desnudos, mensajes sexuales de texto, videos pornográficos, etc., con el fin de parecer sexy o más bien sexual. Esta práctica, muy peligrosa por cierto, ha metido en problema a muchas jovencitas, que envían confiadamente sus fotos y otros materiales porno a sus enamorados, quienes por cualquier disgusto, se encargan de difundirlas en redes sociales que llegan a medio mundo.

Todos queremos gustar, agradar, llamar la atención, ser atractivos… y podemos lograrlo con nuestra sensualidad, porque tratar de lucir sexual para atraer pareja, pone en juego nuestro decoro, deja en duda nuestra moralidad, y desdice mucho de cómo nos apreciamos y valoramos.
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sábado, 11 de junio de 2011

FUI FELIZ, Y NO ME DI CUENTA…

TERCER CAMINO
Por Lavinia del Villar

Alicia abrió las puertas de su alma para dejar salir su dolor, mientras llorando desconsoladamente contaba la historia de su vida. Evocar su infancia le producía sentimientos encontrados, que eran una mezcla de alegría y tristeza, por las bendiciones del antes y las carencias del ahora.

Necesidades básicas cubiertas, educación de primera, formación religiosa, mimos, cuidados, diversiones, paseos…, fueron parte de los privilegios que recibió de sus padres. Pero entonces, ¿dónde quedó todo ese bienestar?

Ser feliz para ella iba más allá, así que optó por experimentar las cosas que decían sus compañeros eran “heavy”, y quiso ser “cool”. Admiraba la alegría y el desenfado de sus amigos, y con tal de ser parte del grupo, se dejó llevar por la corriente. El uso y abuso de alcohol y otras drogas, con sus consecuencias en la conducta no solo social, sino también sexual, no se suponía que dejaran secuelas futuras, sino por el contrario, debía ser sinónimo de pasarla bien en el momento, y punto. Sin embargo, en esa carrera desenfrenada, para su sorpresa, los momentos de placer fueron cada vez más escasos, hasta que al final en su mochila sólo quedaron malas experiencias, y pérdidas. Con ese bagaje de vergüenza y culpa llegó el despertar de la niña de ayer, que trataba en ese momento de no dejarse devorar por el monstruo que se llama “adicción”.

“Fui feliz, y no me di cuenta”... expresó Alicia al terminar su testimonio.

El salón quedó en silencio, y creo que cada uno de los presentes reflexionó que de una forma u otra, todos tenemos un poco de Alicia. Andamos buscando la felicidad como algo grande, y nos llenamos de resabios e inconformidades por lo que no alcanzamos, sin notar que la felicidad no es más que la dicha de lo simple, el privilegio de dormir tranquilos, la sabiduría de valorar lo que tenemos por poco que sea, y la humildad de dar gracias por todo.
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martes, 31 de mayo de 2011

YO TUVE UNA MADRE MALA

TERCER CAMINO
Por Lavinia del Villar

No hay ofensa más grande, ni expresión más denigrante para una mujer, que ser llamada “mala madre”. De hecho, existe una planta nombrada así, porque echa sus hijos hacia fuera, a través de ramas largas.

Sin embargo, hay una diferencia entre ser una “mala madre” y ser una “madre mala”. Podemos aceptar, y hasta resulta a veces gracioso que nuestros hijos nos tilden de “madre mala” cuando no les damos lo que quieren, o no les permitimos hacer cosas agradables para ellos, pero indebidas para nuestro juicio.

Particularmente yo tuve una “madre mala” porque no me dejaba hacer lo que quería, sino lo que debía. Sí señor. No me dejaba ir al río que era lo que más me gustaba dizque porque era peligroso; no me permitía andar descalza por el vecindario dizque porque me enfermaba; me obligaba a leer y a estudiar dizque para que en el mañana fuera una persona educada; quería saber donde estaba en todo momento y con quien me juntaba dizque para protegerme de las malas influencias; me obligaba a decir la verdad dizque para que aprendiera a ser honesta; me vestía a la antigua dizque para que fuera en el mañana una mujer con decoro; y para remate, en una ocasión me quitó de las manos una novela de Vargas Vila dizque porque era muy fuerte para una niña de 10 años, después que ella misma me enseñó el gusto por la lectura.

Decir malas palabras, faltarle el respeto a maestros, personas mayores y vecinos, era un no no para ella, dizque por lo de valorar la familia y los amigos. Era como vivir en un gobierno dictatorial en el que todas las direcciones llegaban al camino que ella decía era el del bien, los valores y la moral, cosas que poco me importaban en ese entonces.

Llegué a pensar que no me quería porque no me daba mis gustos, y siempre se salía con la suya dizque para que fuera en el futuro una persona íntegra, palabra que por mucho que me explicaba no me hacía ninguna gracia.

No sé realmente si a sus ojos su objetivo se cumplió, pero hoy me siento satisfecha y orgullosa de haber tenido “una madre mala”.

Gracias por siempre querida madre… Descansa en paz Ana Delia Jorge.
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miércoles, 25 de mayo de 2011

MAMÁ SILA

TERCER CAMINO
Por Lavinia del Villar

Cuando yo crecí, la familia más cercana era nuestro vecino. Con los vecinos compartíamos no sólo alegrías y tristezas, salud y enfermedad, sino también adquisiciones materiales. Los vecinos nos cuidaban casi tanto como a sus hijos, y nosotros los respetábamos casi tanto como a nuestros padres.

Mi vecina favorita era Mamá Sila, la mujer más sabia que he conocido.

Sus máximas dejaron en mí un legado maravilloso, y disfrutaba visitarla, sólo para oírla hablar. Conversaba de experiencias de vida, recitaba poemas hermosos, y además era una excelente cocinera. Diariamente reservaba para mí una porción de su comida, que me pasaba por la empalizada que dividía nuestras casas.

Era una mujer de un carácter fuerte, poseedora de una dulce severidad que la hacía muy interesante y enigmática. Nunca la oí criticar a alguien, sino por el contrario decir a menudo que todos los seres humanos cometemos errores, por lo que no debemos juzgar a los demás por sus acciones.

Personas de todos los estratos sociales y de diferentes partes del país desfilaban por su cocina donde siempre solía estar, para oírla recitar, escuchar sus reflexiones, y así nutrirse de sus experiencias.

Esposa de Don Emilio Arté, mi querido Papá Milo, y madre de Doña Tontón Arté, dos grandes músicos que enaltecieron el pueblo de Mao, fue un valioso ser humano que cultivó su sapiencia a través de la lectura, y de sus inteligentes razonamientos sobre el ser humano.

Una de las cosas que aprendí de ella fue la importancia de las pequeñas cosas, pues poniéndome de ejemplo una aguja de coser, me enseñó que aunque parezca un objeto sin valor por su bajo costo, es muy importante cuando necesitamos pegar un botón.

Fue una mujer asertiva, que tenía respuestas rápidas y acertadas para cada ocasión, y el consejo adecuado para cada necesidad.

Mamá Sila fue un ejemplo del recurso de apoyo, conocimiento y cooperación que representa para mi, la época en gozábamos del privilegio de tener buenos vecinos.
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