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miércoles, 4 de junio de 2014

SOBRE EL LIBRO VIVENCIAS DE UN MÚSICO, DE JUAN COLÓN

COMENTARIOS Y APRECIACIÓN
Por Roxana Amaro
Profesora de inglés, francés y español
Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua


En la foto, la autora en compañía de su hermana Azilde Amaro Bonilla y de Doris Rodríguez en la puesta en circulación del libro en Santiago

Adentrarse en las páginas del libro Vivencias de un Músico es sumergirse en un caudal de experiencias fascinantes que el autor comparte con sus lectores y lo hace desde su óptica como saxofonista consagrado por vocación y por elección, al contar su vida partiendo de sus orígenes y de la base de su formación musical.

Con una prosa sencilla pero profunda y sin rebuscamientos ni pretensiones literarias, en esta autobiografía Juan Colón narra con crudeza el periplo de sus afanes en pos de lograr su espacio en el mundo de la música – primero en su país y luego al ser parte de la diáspora dominicana radicada en los Estados Unidos – apoyado en sus sueños, en la formación humana que recibió de sus padres, en su disciplina y en la mística de trabajo con que asumió su brillante carrera. A través de sus relatos da cuenta de la cosecha de sus grandes éxitos internacionales a lo largo de su trayectoria, pero también cuenta sus fracasos y decepciones en un medio despótico que exige del artista no solo dar el máximo de sí mismo para poder demostrar ser el mejor entre los mejores, sino también abrirse paso contra corriente enfrentando la feroz competencia de cada día.

El lector disfruta de episodios cargados de amor y de humor, de miedos y de esperanzas, de lágrimas y de risas, de aplausos y de silencios, de solidaridad y traiciones. Cada pasaje lleva a escenarios de grandes luminarias internacionales del mundo del espectáculo donde desfilan también toda clase de pasiones humanas, que van desde las más puras y nobles hasta las más bajas y oscuras. Cada anécdota es un gran legado no solo para los nóveles músicos que persiguen avanzar en sus carreras, sino para toda persona que quiera abrirse paso en la vida llevando como estandarte la dignidad, la integridad, el amor y el respeto por lo que hace y el deseo de la superación constante para poder alcanzar las altas cumbres del éxito. De ahí que Vivencias de un Músico está dirigido a todo tipo de público, pues las vicisitudes experimentadas por el autor, así como las grandes enseñanzas que encierran sus memorias, encajan en el drama de cualquier individuo, emigrante o no, que enfrente la lucha encarnizada de la supervivencia, dándole carácter de universalidad a esta obra.

Como él mismo lo expresa, Juan Colón deja un pedazo de su alma con cada soplo de su instrumento, junto al cual se transforma en cantor de la vida, como se aprecia en todo su esplendor en esta cita de su pensamiento:

“Amo la melodía, porque me permite encontrarme a mitad del camino y cantar con ella mi canto lleno de entusiasmo; amo la armonía, porque a través de ella me muestra la semejanza en todo con la inmensidad de la sublimidad que me permite entender la belleza del alma de la mujer que lleva mi propio canto. Y llegar a la maravillosa conclusión de que la música es nuestro mejor enlace para la construcción de nuestros senderos”.

Vivencias de un Músico es, en esencia, un reflejo de la complejidad de la vida expresada desde la sencillez del corazón de su autor.
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sábado, 12 de mayo de 2012

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, ROX AM!

Roxana Amaro, Rox Am, nuestra colaboradora y amiga, cumple hoy un año más de vida, lo cual nos llena de regocijo, júbilo, gozo, satisfacción, agrado, contento y todas las variantes, escalas y gradaciones de la contentura que se puedan expresar con una sonrisa amplia y sincera que proyecte con fidelidad toda la gama de energía que emana de las vibraciones de un estado de ánimo feliz. ¡Vaya!

Nuestra homenajeada es profesora de idiomas y Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, la cual le sirve de plataforma para difundir las virtudes de nuestro hermoso y rico idioma castellano y sus inquietudes acerca del futuro del mismo. Pero Rox Am es más que nada un ser humano sensible que se preocupa por el bienestar de sus semejantes como lo demuestra su apoyo incondicional al Hogar Albergue "La Divina Providencia" de Santiago, Inc., un hogar para niños huérfanos en la comunidad de Monte Adentro, Licey, Santiago, cuya causa ella quisiera que todos sus amigos apoyaran en la medida de sus posibilidades. Según me confesó, ese sería para ella el mejor regalo de cumpleaños.

Rox Am, deseamos que tus deseos se hagan realidad en su totalidad y la acción de tus obras benéficas se traduzca en bienestar para ti y tu familia, sobre todo en mucha salud. ¡Muchísimas felicidades, siempre!

Parábens, felicità y dicha. Happy Birthday, mon ami!

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jueves, 1 de marzo de 2012

COMENTARIO SOCIAL

¡NUEVA YORK CHIQUITO, SEÑOR PRESIDENTE!
Por Roxana Amaro
Dominicana de nacimiento y de corazón

Desde muy niña mi padre me enseñó a escuchar atentamente los discursos presidenciales y de esta manera me inculcó el gusto por la palabra bien pronunciada, la expresión acertada y la forma culta y elegante al hablar. Como si fuera poco, al día siguiente de cada discurso me hacía leer el mismo en voz alta, disfrutando una vez más de lo que evidentemente era para él todo un espléndido banquete léxico concentrado en una sola pieza de oratoria.

Aunque en ese entonces todo aquello me resultaba aburridísimo, hoy día puedo agradecerle a Papá el haberme enseñado a tomar conciencia de nuestra lengua y a preocuparme por hacer buen uso de esta riqueza cultural que nos heredó la Madre Patria. Y le agradezco haberme enseñado a sentirme identificada con los valores cívicos que iba adquiriendo en cada audiencia, sobre todo, el valor de saberme y sentirme nacida y criada en este terruño.

Esta misma conciencia es la que apela a mi sentido de dominicanidad para expresar lo que siento frente al discurso pronunciado por usted, Dr. Leonel Fernández, el pasado 27 de febrero, en el Congreso Nacional, al presentar sus memorias de gestión gubernativa en el marco de la conmemoración del 168 aniversario de nuestra Independencia Nacional.

Señor Presidente: Permítame felicitarlo por haber logrado sus sueños de hacer avanzar nuestro país, según los datos que presenta. Aunque confieso que hoy entiendo menos que nunca las estadísticas de nuestro crecimiento, por considerarlas de un irrealismo mágico que bien compiten en fantasía con la rica imaginación de García Márquez. Porque si algo ha crecido descomunalmente en la República Dominicana es, sin duda alguna, el alto costo de la vida. Y no me refiero solamente al costo económico que estamos pagando los dominicanos sino, peor aún, al costo social. Ciertamente tengo que admitir que otros números han crecido, como la inflación, el desempleo, los escandalosos casos de corrupción, la enorme cantidad de empresas que han cerrado sus puertas por no poder soportar las altas tarifas eléctricas y los altos valores impositivos; han aumentado también los viajes ilegales, la alta tasa de criminalidad y la delincuencia que nos arropa en las mismas narices de las autoridades.

¿Dónde están esos resultados en educación, salud, vivienda de los que tan extensa y grandilocuentemente nos habló? ¿A dónde fue a parar esa bonanza y esa riqueza que tanto enarboló como estandarte en su discurso? ¿Quiénes son esos 800 mil nuevos ciudadanos que finalmente se despidieron de la pobreza? Más que el crecimiento de los números del Producto Interno Bruto es una vergüenza ver cuánto ha crecido el número de brutos en nuestro país. Solo hay que ver la producción en serie de analfabetos funcionales que ostentan títulos universitarios y que se convierten a su vez en multiplicadores de ignorancias. No es de extrañar que aquí ahora festejemos el fallecimiento de Duarte en vez de conmemorar su natalicio.

¡Y cómo nos habla de crecimiento económico, Señor Presidente, si hasta la pobre Doña Alicia, perdón, Doña Margarita, debe hacer malabares con el presupuesto de su hogar en este país de las maravillas! Para medir con precisión los mal llamados niveles de crecimiento, en verdad creo más en los efectivos indicadores económicos que son las amas, y con estas palabras rindo tributo a todas esas mujeres genios de la administración doméstica, quienes con sagacidad y malabarismo logran estirar un presupuesto imposible de reunir para comprar los alimentos básicos de la canasta familiar.

No, Señor Presidente. No es cierto que los dominicanos estemos viviendo la ilusión dominicana, como usted dijo al hacer la comparación con la simbología del sueño americano. Al parecer, sus frecuentes viajes por las nubes le han hecho olvidar la realidad de esta tierra que se llama República Dominicana, y de sus habitantes, que se llaman dominicanos.

Pero no voy a entrar en materia de hacer un análisis político – económico de su discurso, Dr. Fernández, porque no es el quid de este asunto. Para indicadores me bastan los que tengo a mi alrededor cuando veo la pobreza multiplicada en los rostros de los indigentes en nuestras calles; cuando veo los montones de basura apilados por doquier; cuando veo la impotencia de las madres cargando sus niños enfermos, con sus manos extendidas y las esperanzas rotas frente a tantos corazones indiferentes; cuando veo a tantos padres deambular cabizbajos en busca de un empleo que nunca se concretiza; cuando veo tantos otrora sonrientes dominicanos que hoy sufren en carne propia la desilusión de las promesas incumplidas y la frustración de los objetivos no logrados; cuando veo el analfabetismo crecer descomunalmente disfrazado tras las cortinas de la novedad tecnológica. No. No se trata de eso.

Mi motivación se debe a la sorpresa que me ha causado escuchar de sus propios labios ciertas expresiones que me recuerdan el complejo de Guacanagarix y que alarman mi conciencia lingüística y sacuden mi conciencia ciudadana. Y desde el pasado 28 de febrero me he preguntado una y mil veces, ¿qué está pasando con la escala de valores de nuestra sociedad, que hasta el propio Presidente de la República la transgrede sin inmutarse? ¿Adónde iremos a parar? ¿Quién tomará cartas en este asunto? Porque si usted tuvo la proeza de compararse con el Hamlet de Shakespeare, habría que cuestionar por qué no ha podido cumplir con tamaña faena de enderezar esta encrucijada social.

A los verdaderos dominicanos que amamos nuestro país, Señor Presidente, no nos interesa tener un Community College, como usted anunció con bombos y platillos, sumándose a la deplorable lista de los protagonistas de la transculturación.

Queremos escuelas, liceos, institutos técnicos, academias, universidades, bien equipados y de alta calidad docente. Y, sobre todo, queremos maestros bien preparados para impartir el tan necesario pan de la enseñanza. Es penoso ver cómo en su gestión se ha invertido más en los programas de inmersión del idioma inglés que en desarrollar estrategias para mejorar la calidad de la enseñanza de nuestra lengua materna, la que cada día es más irrespetada como una clara evidencia de la falta de conciencia e identidad con el lenguaje. Por eso no acepto que “E palante que vamo”, cuando usted, la máxima investidura de nuestro país, maltrata indiscriminadamente su propia lengua, que es la lengua de todos, aún cuando usted ha recibido el honor y la distinción de ser nombrado Miembro de la Academia Dominicana de la Lengua.

¡Qué decepción, Señor Presidente, y qué indignación! ¿Cómo es posible ofender nuestra identidad nacional al expresar, sonriente y satisfecho, que había logrado su sueño de convertir a la Capital en un Nueva York chiquito? Cuando usted expresó este logro no pude menos que pensar, ¿qué dirían esos tres inmortales de nuestra historia si pudieran escuchar sus palabras? O más que decir, ¿qué sentirían Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella al ver la Santo Domingo Primada de América convertida en un Nueva York chiquito? Me imagino, Señor Presidente, que al escucharlo dirían: ¿Y para esto escribimos la historia de la Independencia Dominicana con sangre de verdaderos patriotas, hace ya 168 años?

Sus palabras, Doctor Leonel Fernández, al parecer demuestran que usted se identifica más con las ideas pedrosantanescas que con el ideario duartiano. Y esta postura suya amerita que todos los dominicanos nos unamos masivamente para defender nuestra identidad, como acto de desagravio a nuestros padres de la patria, porque no es suficiente prueba de identidad el mero hecho de colgar una bandera en el balcón, depositar un ramo de flores ante la estatua del laureado patricio, de respetar los símbolos patrios, o de asistir a los actos públicos de conmemoración de nuestras efemérides patrias, si no llevamos en el corazón el deseo noble y puro de ser, actuar y luchar por preservarnos como somos: orgullosamente dominicanos.

¡Cuánto he recordado con amor y con dolor a mis profesores de lengua y de historia, a lo largo de mis años de estudio! ¡Cuánto esforzarse en luchar para formar generaciones de ciudadanos comprometidos con los valores de nuestro país! Pero “E palante que vamo”, aún cuando, quienes repiten una y otra vez su gastado lema publicitario, sean cangrejos parlanchines que, como en la sátira de Juvenal, se contentan con pan y circo.

No, Señor Presidente. No queremos un Nueva York chiquito. Ese era su sueño, pero no el nuestro. Porque el sueño de todos los verdaderamente dominicanos es el de hacer de nuestro país una REPÚBLICA DOMINICANA GRANDE.

La autora es Profesora de Idiomas y Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

CULTURA

EL DR. BRUNO ROSARIO CANDELIER ESTARÁ EN MAO ESTE SÁBADO 12

ATENEO INSULAR INTERNACIONAL
CORRESPONDIENTE DEL MOVIMIENTO INTERIORISTA

“Hacia el vínculo trascendente de las letras”
Fundado el 28 de julio de 1990
Moca, Rep. Dominicana

ENCUENTRO EN MAO
SÁBADO 12 DE NOVIEMBRE DE 2011

Estimados escritores y amigos del Interiorismo:

Vamos a celebrar el encuentro mensual del Movimiento Interiorista en Mao, Dios mediante, el SÁBADO 12 DE NOVIEMBRE, a las 4.00pm, en el Recinto Universitario CURNO - UASD. El acto público de este encuentro literario comprende:

1. PRESENTACIÓN DE DOS LIBROS DE BRUNO ROSARIO CANDELIER. En el coloquio público de este encuentro literario pondremos a circular dos libros de mi autoría: La lírica metafísica, que presentará la profesora y escritora ROXANA AMARO; y El pensamiento creativo, a cargo de la lingüista ANA MARCHENA. Este evento se hará en la sala de conferencias del CENTRO UNIVERSITARIO DE LA UASD EN MAO (CURNO), punto de encuentro de esta reunión.
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lunes, 27 de junio de 2011

100% PARA LA EDUCACIÓN

Las reformas urgentes que necesita el sistema educativo dominicano tienen de antemano una gran deuda con la enseñanza de nuestro español, ya que, sin la habilidad para la expresión verbal y escrita, sin la capacidad para la construcción de las ideas, sin el conocimiento para la expresión del pensamiento, sin la conciencia de que nuestra lengua es nuestro vehículo de transmisión de nuestra riqueza cultural, de nada serviría acercarnos a otras fuentes del conocimiento universal.

REFLEXIÓN ACERCA DE LA EDUCACIÓN
Por Roxana Amaro
roxanamaro@hotmail.com
Profesora de inglés, francés y español
Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua

Relacionado: 7 preguntas a Roxana Amaro.

Hace unos días, me encontraba en una papelería en las cercanías de mi casa y, mientras esperaba mi turno, escuché en labios de un niño de más o menos catorce años una expresión que hoy día es tan manejada por la población, especialmente los más jóvenes, sin importar el grado de vulgaridad que encierra y, mucho menos, la falta de respeto que cometen al decirla frente a personas extrañas. Conversando con el dependiente, el niño exclamó a viva voz: ¡la crema! Me doy vuelta y de inmediato entablamos el siguiente diálogo:

- Joven, ¿qué significa la crema? – Me mira con cara de curiosidad, tal vez más por mi intromisión que por el significado mismo de lo que le preguntaba, así que le repito:
- ¿Qué significa la crema? – Se encoge de hombros y, con una expresión de “eso lo sabe todo el mundo”, me responde:
- Una frase.
- Sí, yo sé que es una frase. Lo que quiero saber es qué significa.
- Una exclamación.
- Pero mi pregunta no es qué es, sino qué significa.
- Algo que uno dice.
- Pero eso es lo que yo quiero saber, qué usted quiere decir cuando dice eso.
- Pues… yo no sé.
- Yo sé que usted no sabe porque, si supiera, no la repetiría. ¿En qué curso está usted?
- En octavo.
- ¿Escuela pública o colegio privado?
- Privado.
- ¿Les asignan composiciones en su curso?
- No. Bueno, a veces.
- ¿Realizan ejercicios de lectura comprensiva?
- ¿Qué es eso?
- ¿Usted no sabe lo que es lectura comprensiva?
- ¿Algo así como leer para entender lo que se está leyendo? – Respiro profundo y le digo:
- Bueno… sí, leer para aprender a comprender. ¿Lo hacen en su curso?
- No.
- ¿Nunca?
- Yo creo que cuando estaba en cuarto solamente.

Aprovecho que no hay más clientes en el lugar, excepto el niño y yo, y llamo al personal y al dueño de la papelería que estaban en el pequeño local; cuatro personas a lo sumo. Y les digo:

- Escuchen con atención lo que les voy a decir con propiedad y con autoridad, porque en esto me especialicé. Voy a hacerle una corrección a este joven y quiero que todos escuchen, porque esta es una lección para todos – Y dirigiéndome al niño, continúo:

- Jovencito, cuando usted dice la expresión “la crema”, en realidad está usando otra expresión disfrazada que se ha convertido en moda entre la juventud, sin saber en realidad lo que ustedes están diciendo. La frase original es “la creta”. ¿Usted sabe lo que significa la creta?

Me mira con cara de asombro y le lanza al grupo una mirada de “díganme pronto, que esta bruja me está examinando” y le digo:

- No; no los mire a ellos, que ellos saben; son hombres todos. Míreme a mí. Le pregunto a usted porque, evidentemente, usted no sabe. – Y mirando al grupo, continúo:

- Porque todos ellos sí saben qué significa la creta. Yo lo que quiero es enseñarle a usted.
- Adió, la cosa que tienen los gallos en la cabeza.
- No, mi amigo, la “cosa” que tienen los gallos en la cabeza no se llama creta, sino cresta. Y no es “cosa”, sino protuberancia. También le llamamos cresta a la cima de una ola. Entonces, la creta no es eso. Así que oiga bien, para que sepa qué usted dice cada vez que repite esa expresión. La creta no es más que el clítoris de la mujer. ¿Usted sabe qué es el clítoris?

Ya rojo como un tomate, pero muy seguro de sí mismo, me responde:
- ¡Adió, claro, por donde la mujer siente más placer en el sexo!
- ¡Anjá! O sea, que usted sabe más de sexo que de su propio idioma. Entonces, amiguito, cada vez que usted repite esa frase, lo que usted dice es la creta. Yo no creo que ni en usted ni en nadie suene elegante andar diciendo en voz alta una expresión semejante. Así que, cuando usted llegue a su casa, hable con sus padres, reúna a sus hermanos y a toda su familia y explíqueles lo que yo le acabo de enseñar. Haga lo mismo con su profesora, con sus compañeros, con la directora de su colegio también.

Dígales que una señora que es miembro de la Academia Dominicana de la Lengua le acaba de explicar todo esto y le pidió que lo siguiera enseñando. Dígales también que se está exigiendo un 4% para la educación y que yo no estoy de acuerdo. Eso es muy poco. Además, todos en la sociedad tenemos que aportar nuestro 100%. Hagan lo mismo todos ustedes aquí presentes, porque esta reforma educativa es una obligación de todos y tenemos que empezar hoy mismo.

Esta anécdota es un reflejo fiel de la triste realidad de la educación en la República Dominicana.

La manera de hablar de una sociedad refleja su nivel de educación en todos los órdenes. Más aún, nos muestra el grado de conciencia lingüística de los hablantes y hasta qué punto los agentes compromisorios están desempeñando su rol. Las reformas urgentes que necesita el sistema educativo dominicano tienen de antemano una gran deuda con la enseñanza de nuestro español, ya que, sin la habilidad para la expresión verbal y escrita, sin la capacidad para la construcción de las ideas, sin el conocimiento para la expresión del pensamiento, sin la conciencia de que nuestra lengua es nuestro vehículo de transmisión de nuestra riqueza cultural, de nada serviría acercarnos a otras fuentes del conocimiento universal. Elevar nuestros niveles educativos es una obligación de todos y no de unos cuantos y, para lograrlo, es fundamental reformar los métodos de enseñanza de nuestra lengua en las aulas y fuera de ellas, porque la lengua es de todos, “la lengua, es la Patria”.

PUNTO DE PARTIDA: NIVEL INICIAL Y NIVEL BÁSICO

Hace décadas que nuestros diferentes gobiernos vienen invirtiendo cuantiosas sumas de dinero en la educación superior. En el mundo globalizado que estamos viviendo, es innegable que debemos prepararnos cada día más para manejar los retos a los cuales nos enfrentamos como nación. Vemos con agrado cómo el abanico de ofertas universitarias se ha ido abriendo, dando paso a carreras de grado no existentes en nuestro país en años anteriores. Las maestrías y los doctorados son casi un requisito indispensable para ejercer las profesiones, amén de una larga lista de cursos, talleres y seminarios que adornan las hojas de vida de cualquier profesional que se presente a solicitar un empleo.

Por otra parte, la tecnología es una gran aliada de la educación y ha jugado en nuestro contexto social un papel primordial en la expansión del conocimiento, colocándonos como uno de los países de vanguardia en el uso de las computadoras y de los celulares como medios de comunicación a nivel mundial.

Ahora bien. Echemos un vistazo al proceso de enseñanza – aprendizaje de nuestra lengua materna, que es el área que nos concierne. Este proceso parte de la enseñanza de las competencias orales a las competencias escritas. Las competencias orales se van adquiriendo desde que el niño se forma en el vientre de la madre, porque va desarrollando un vínculo especial de comunicación con esa voz que escucha desde la comodidad de la matriz. Cuando nace, el niño va incorporando a su aprendizaje otras voces que aprende a identificar y que le van ayudando a construir las bases de sus competencias orales. Más tarde, pronuncia sus primeras palabras y, poco a poco, va incorporando a su oralidad los elementos esenciales para establecer la comunicación necesaria con los agentes de interacción propios de su etapa.

Recordemos con agrado cuando asistíamos a “la escuelita” por las tardes, como una manera de aprovechar el tiempo e ir aprendiendo a sociabilizar, y para recibir nuestros aprestos escolares. Era tan valiosa esta enseñanza que nos impartía la “señorita tal”, que al adentrarnos en la educación formal, esta base nos empujaba a querer más, a saber más, a aprender más. Hoy día tenemos esta iniciación a través de los preescolares, siendo ellos la puerta de entrada al sistema formal de educación.

El preescolar aporta la preparación inicial de la educación académica del alumno, pero la esencia del desarrollo académico del individuo en cuanto al proceso de aprendizaje de la lengua materna se produce en el nivel básico, porque es cuando el alumno aprende a construir, a inferir, a interiorizar, a transmitir, a ampliar su pensamiento haciendo uso de la palabra.

En el nivel medio, el alumno tendrá la oportunidad de profundizar en el estudio de la lengua e ir más allá de la etapa de adquisición: será capaz de analizar, criticar, comparar, hacer propias las ideas, conceptualizar, y, sobre todo, de ser capaz de crear con mayor precisión y complejidad al hacer uso de su lengua.

Ya en el nivel superior, el individuo desarrollará competencias enfocadas en el ejercicio de la carrera que curse, como por ejemplo, la evidente expansión léxica que se produce al adquirir la terminología científica propia de la jerga que caracteriza a su profesión. Y, afortunadamente, en nuestro país gozamos del privilegio de poder acceder, de una u otra forma, a todos los niveles de la enseñanza.

Sin embargo, ¿qué está sucediendo con nuestro sistema educativo dominicano en cuanto a la enseñanza de la lengua y en cuanto a la enseñanza de las demás competencias? ¿Por qué los resultados son tan deprimentes y frustrantes, si hoy en día tenemos mayor acceso a la educación, a las tecnologías, a los postgrados, a la navegación del conocimiento? ¿Por qué evaluamos a un profesional egresado de las aulas superiores, con maestría y con doctorado, y nos parece estar frente a un analfabeto? ¿Qué está pasando con la enseñanza de nuestra lengua materna en las aulas y con el uso de nuestra lengua fuera de ellas? ¿Qué se puede hacer para detener esta producción en serie de analfabetos funcionales que egresan hoy día de las escuelas y las universidades? ¿Qué podemos aportar a nuestra sociedad para colaborar con una reforma eficiente y efectiva del sistema educativo dominicano?

Propongo, que analicemos los modelos de años anteriores y los comparemos con los actuales. Todos sabemos que los resultados son muy distintos, partiendo de la dura realidad de que, como dicen muchos, un bachiller de cincuenta años atrás estaba mejor preparado que un profesional de hoy. Y no estoy hablando solamente de la educación pública, sino también de la privada, sin contar con que la educación en las comunidades rurales es verdaderamente precaria. ¿Qué ha pasado en estos últimos cincuenta años en la República Dominicana en términos de la enseñanza de la lengua? Un verdadero retroceso.

Hemos visto muchas innovaciones, muchos planes, muchas ideas brillantes que al final caen en el vacío y en la impotencia. Hemos tenido la importación de diferentes modelos pedagógicos, muchos de ellos fielmente apegados a unos objetivos soñados como ideales, pero que no se corresponden con nuestro contexto social. Hemos tenido la colaboración de especialistas capacitados que nos diagnostican, nos evalúan, nos proponen, nos trazan las pautas, y nuestra educación sigue en retroceso. Nos ha tocado discutir que si el fallo está en los textos, que si en el currículo, que la metodología no es la adecuada, que los profesores no están capacitados, que si es la educación superior, que falta mayor recurso tecnológico, y seguimos en retroceso. Y entonces, recuerdo a la “señorita tal” y a mis amiguitos compartiendo en la rancheta de su casa, bajo un frondoso árbol, donde una y otra vez había que practicar hacia dónde va el rabito de la a, si para la derecha o para la izquierda, o el palito de la b, si para arriba o para abajo, y que se dice buenas tardes, y que se dice hasta mañana. Porque con la vocación para enseñar se nace; no se hace. En las aulas se desarrolla, pero es en el corazón de los maestros donde verdaderamente se forja.

¿Es que el sistema tradicional es el mejor y tenemos que volver al sistema educativo de hace cincuenta años? No necesariamente, pero sí extraer de él lo mejor que nos haya dejado como herencia. Y hace falta responsabilidad y compromiso; hace falta ética profesional; hace falta desarrollar conciencia, tanto lingüística como social y, sobre todo, hace falta vocación auténtica.

Por eso tendremos que volver a poner en práctica lo que sí nos dio resultado en el pasado, y superarlo y adecuarlo a nuestros tiempos. No cabe duda de que nuestras mayores deficiencias educativas están en el sistema básico y ahí es donde propongo que debemos invertir más en la educación dominicana. Lo que no se corrige en el nivel básico, se arrastrará como deficiencia para siempre. No es posible que en los primeros grados un niño no pueda repetir el curso, porque ya ese sistema cambió. Si no sabe, no sabe. Y debe repetir su ciclo, aunque sea pre-primario. No es posible que la dislexia no se trate ni se corrija a tiempo, porque vemos con frecuencia a individuos que a nivel profesional aún no la han corregido. No es posible que un estudiante llegue al nivel medio sin saber leer ni escribir, y que se gradúe de bachiller y todavía no sepa que “Juan, Pablo, Duarte” no son los tres padres de la patria. No es posible que nuestras universidades sigan graduando analfabetos. No es posible que en nuestras escuelas, en vez de cantar el himno nacional, se escuche desganadamente una grabación, para colmo inaudible e ininteligible. No es posible que el izamiento de nuestra bandera sea un momento de francachela y distracción. No es posible que muchos de quienes ejercen como comunicadores o como difusores culturales sean modelos de mediocridad y que, en vez de ser edificantes para nuestra juventud, sean entes alienantes de la sociedad. No es posible que sigamos permitiendo que, en todos los contextos, ya no se respete el lenguaje formal y que lo que prime sea el lenguaje coloquial o, peor aún, se le de públicamente cabida al lenguaje soez y a la vulgaridad, exhibidos como si fueran un gran triunfo de la sociedad. Pero, sobre todo, no es posible que en este país de consumismo, de yipetas caras y de celulares de última moda, de computadoras último modelo y de comunicación global, las aulas estén llenas de personas graduadas como profesores, pero no capacitadas como maestros, quienes multiplican sus propias deficiencias en las generaciones a las que enseña. Nadie puede dar de lo que no tiene. Entonces, ¿qué podemos hacer?

En primer lugar, propongo desarrollar un modelo educativo de integración en el que los agentes participantes, Estado – escuela – alumnado – profesorado – padres, estemos comprometidos al ciento por ciento, y esto se puede lograr mediante una labor de concienciación. Y hay que comenzar por el nivel inicial y el básico, pero sin detenernos ahí. Si los padres no exigimos, los maestros no damos, la escuela es indiferente y el Estado no participa, el alumnado seguirá su indefectible descarrío en detrimento de ellos mismos y de la sociedad.

En segundo lugar, es necesario entender que no puede haber conciencia si no hay respeto ni disciplina; por tanto, estos tres elementos deben caminar de la mano. Por eso no entiendo ni entenderé por qué la formación moral y cívica ha desaparecido de nuestras escuelas. Sin respeto no hay disciplina; sin disciplina, no se logran los estados de conciencia que aspiramos tener.

Desafortunadamente, estamos viviendo en una sociedad en la que ni los padres ni los maestros están ejerciendo sus verdaderos roles y en la que el Estado invierte más en clientelismo político que en educación. Pero aún así, afirmo sin temor a equivocarme que las reformas pueden darse y que, para que esto sea posible, todos debemos involucrarnos. Y no creo que sea utopía. Llevo más de treinta años en la docencia y estoy satisfecha con los resultados de mi trabajo.

En tercer lugar, propongo que se revisen los modelos actuales, se revisen otros que han dado resultado en otros países, aprendamos de quienes han triunfado y tomemos ejemplos que se adecuen a nuestra sociedad, como lo dije anteriormente. Cada modelo pedagógico tiene sus ventajas y sus desventajas, pero la efectividad del mismo depende del contexto social en que se esté aplicando. Finlandia, por ejemplo, tiene un hermosísimo ejemplo que darnos en su sistema educativo, considerado el mejor del mundo, en el que la piedra angular del sistema es un profesorado altamente capacitado, cuidadosamente seleccionado, rigurosamente evaluado en cuanto a sus competencias orales y escritas, y de quienes se espera y se exige capacidad de empatía y comunicación, habilidades artísticas, musicales, y hasta matemáticas, para poder ejercer su profesión y desarrollar su vocación. Se les exige, además, el dominio de por lo menos una lengua extranjera, siendo la media el dominio de tres idiomas extranjeros. En Finlandia, el profesor es considerado como un profesional de alto prestigio y reconocimiento social y, de hecho, los profesores más competentes son colocados en los cursos de más bajo grado. Pero también en Finlandia es la familia quien vela por la educación de los hijos, siendo los padres los principales responsables del proceso, asumiendo sus roles y participando de forma activa y real en las actividades de carácter pedagógico que ofrecen los centros escolares. Se proporciona un alto grado de apoyo sociocultural y se fomentan los valores. En su sistema educativo, se fomenta la capacidad para pensar y estudiar, más que la de memorizar, pero por encima de todo conocimiento académico, se fomenta la responsabilidad y la disciplina en los hogares, en las aulas y fuera de ellas.

No soy finlandesa ni pretendo que traslademos su sistema educativo a nuestro país, aunque sería magnífico. Soy una dominicana realista que asegura que la reforma educativa en nuestro país es posible, pero tenemos que asumirlo como un reto de todos, aunando esfuerzos, y no como un reto particular de un segmento de la población. Tenemos que dar y tenemos que exigir para poder recibir. Tenemos que ser más participativos y menos indiferentes, o nos comeremos unos a otros. Y tenemos la mayor riqueza: gente valiosa de todas las edades, de todos los estratos, de todos los niveles culturales, que identifica esta realidad y que está dispuesta a comprometerse a luchar por nuestra educación dominicana.

Yo me comprometo a mejorar la educación de mi país aportando el 100% de mis conocimientos pedagógicos, de mis capacidades, de mis valores, de mi buena voluntad y de mi experiencia. Yo me comprometo a asumir que el cambio comience en mí, en mi actitud, en mi perspectiva, en mi disposición como agente de cambio, y que continúe con quien me quede al lado. Yo me niego a aceptar el deterioro educativo que arropa nuestro país. Yo me comprometo a dar mi 100%, pero también me comprometo a exigir.

¿Y usted? ¿Qué está dispuesto a aportar?

SUGERENCIAS PARA SER APLICADAS EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO LENGUA MATERNA, EN EL AULA Y FUERA DE ELLA

NIVEL INICIAL

El aprendizaje, o más bien, la adquisición de un idioma, incluyendo la lengua materna, en sus primeras etapas se basa en el desarrollo de las competencias orales. El proceso de aprendizaje debe ser cíclico y gradual. Por tanto, debemos fomentar:

a) El vínculo con la madre en el hogar y, en el aula, con la maestra. Debemos fomentar los cantos de cuna, el arrullo, los cuentos antes de ir a la cama, la interacción constante con los padres y con los demás miembros de la familia. En todos los tiempos, los niños han respondido y siguen respondiendo a las palabras mágicas de: “Había una vez…”

b) La presencia de la enseñanza en la interacción social en la escuela. Hay que volver a las rondas, a los cantos, a los pequeños poemas, a toda actividad lúdica que despierte en el niño el amor por el aprendizaje.

NIVEL BÁSICO

Hay que trabajar arduamente en estas actividades, asignando y evaluando:

• Dictados corregidos, (aunque suene extraño, sí, corregidos).
• Lectura expresiva y lectura comprensiva.
• Caligrafías y copiados a mano (no a computadora) de textos ya discutidos, entendidos y asimilados. Nunca asignar la caligrafía como castigo, sino como ejercicio de superación. Y fomentar en el estudiante la conciencia por ello.
• Escritura de composiciones y creaciones. Uso del diccionario.
• Espacio para el desarrollo de las habilidades artísticas innatas.
• El canto, el baile, la música, la poesía, el teatro, son manifestaciones en las que la oralidad juega un importante papel. El niño necesita aprender ritmo y musicalidad para transmitirlo a las palabras, si queremos que desarrolle sus competencias orales de manera eficaz. Necesita el teatro, para aprender mediante el juego a ser un ente de la sociedad.
• Adivinanzas, fábulas, trabalenguas, actividades lúdicas en las que la lengua sea de primordial importancia.
• Fomentar el respeto por nuestros valores patrios a través de los himnos cantados, no escuchados en grabación.
• Fomentar el desarrollo de la conciencia lingüística desde los inicios del alumno. Esta se desarrolla en la medida en que ayudamos al niño a entender sus errores, a superarlos y a asumir – en su pequeño mundo – el reto de no volverlos a cometer. Y a hacerlo con amor y con conciencia y no como castigo o frustración. Todavía uso la práctica de: “Escribe cinco veces la palabra en la que te equivocaste”. O diez veces, si el estudiante lo necesita, pero asignado con amor.
• Es necesario disminuir las distracciones en el aula. ¡Por Dios! ¿Para qué necesitan los niños celulares en un aula? Y luego nos quejamos de que el niño tiene dislexia o tiene el síndrome de déficit de atención.
• No estoy de acuerdo en que se compense al niño por pasar de curso. De esta manera, se le está estimulando a que los padres y los maestros tengan que “negociar” el interés del alumno en el aprendizaje. El interés por aprender se fomenta, no se negocia. Su mayor regalo es el aprendizaje per se y debemos ayudarlo a crear conciencia al respecto.

NIVEL MEDIO

• Fomentar el estudio de las bellas artes como vehículo de expansión cultural.
• Enfatizar en el estudio de las obras literarias y sus autores.
• Profundizar en el estudio de movimientos, épocas, estilos y autores literarios.
• Propiciar el conocimiento de la literatura universal y, de manera particular, de la hispánica y la latinoamericana.
• Propiciar el estudio y la investigación de la literatura dominicana.
• Fomentar la investigación, el análisis, la crítica, el debate, la discusión edificante.
• Asignar composiciones y trabajos de investigación a mano, no a computadora. El hecho de que el alumno domine las competencias de lectoescritura no significa que ya no necesita seguir practicándolas. Además, los trabajos a computadora en la mayoría de los adolescentes significa copiar, pegar y no trabajar.
• Fomentar los concursos literarios, tanto en poesía como en prosa.

NIVEL SUPERIOR

• Promover las prácticas de lectura y escritura para el desarrollo de las competencias discursivas y cognitivas del estudiante, con miras a ser aplicadas al mundo profesional.
• Fomentar las prácticas de aprendizaje continuo e investigación científica en el estudiante en el campo pedagógico.
• Propiciar el intercambio de adquisición de conocimientos de especialistas e investigadores en cuanto a la enseñanza académica de la lengua materna.
• Incidir en la formación y en la actualización docente de alto nivel en el campo de la enseñanza de la lengua materna.
• Propiciar espacios de discusión y análisis técnico-científico para el avance de las investigaciones pedagógicas.
• Incidir en las políticas educativas nacionales, preparando profesionales verdaderamente capacitados en la enseñanza de la lengua materna.
• Fomentar programas de capacitación de postgrado en el campo de la pedagogía.
• Participar y orientar en programas de mejoramiento docente de la enseñanza de la lengua materna, en todos los niveles.

GOBIERNO / MINISTERIO DE EDUCACIÓN

• Realizar un estudio de diagnóstico comparativo entre el sector público y el privado del nivel básico y medio, abarcando también la educación impartida en seminarios religiosos y en academias militares, con el objetivo de identificar los siguientes factores que inciden en un resultado eficaz en los procesos de aprendizaje:

(a) Dónde se obtuvieron mejores resultados académicos y por qué
(b) Cuáles fueron los programas más adecuados
(c) Cuáles metodologías fueron las más eficaces
(d) Si el tipo de disciplina entre un centro y otro influyó en los resultados
(e) Si el tipo de disciplina influyó, por qué y cuál fue.

• Las reformas educativas a implementarse deben incluir todos los niveles: alumnado, padres, profesorado, dirección escolar, inspectores o supervisores, ministerio, gobierno, población.

• Hay que establecer:

* Programas eficaces de estudio
* Planes de trabajo adecuados a los programas
* Supervisión escolar que garantice el buen cumplimiento de los objetivos generales y específicos

• Es alarmante la displicencia del profesorado en el sector público. Pocas horas de labor; suspensiones frecuentes de labores; incumplimiento de horarios; pobre enseñanza de contenidos; pobre aplicación de metodologías de la enseñanza.

• Es alarmante la conducción de programas de los canales locales de televisión, tanto en la comunicación oral como en el contenido de los programas. Si el habla de un pueblo denota su nivel de educación, es deprimente lo que vemos en la televisión, siendo este uno de los más importantes medios de difusión sociocultural. Un comunicador no preparado no debería aparecer en televisión; está llamado a ser modelo de hablante y difusor cultural. La televisión dominicana es alienante, más que edificante.

• Revisar los modelos actuales de enseñanza. Comparar modelos que han tenido éxito en nuestro propio país. Implementar las reformas de lugar.

• Propiciar un diálogo entre los entes de cambio en el sistema educativo, con miras a abocarnos a la búsqueda de soluciones concretas a corto, mediano y largo plazo.

MAESTROS

* Dedicarse a esta profesión por vocación y no sólo por remuneración.
* Dar, dar y dar más de ustedes mismos, para que puedan exigir.
* Exigir mayor capacitación. No ser conformistas. Investigar. Participar. Aprender.
* Asumir la responsabilidad que encierra esta hermosa tarea y prepararse para ello, porque para poder enseñar, hay que ser un estudiante de por vida.

PADRES

* Involucrarse en el proceso de educación de sus hijos.
* Exigir, pero para exigir, primero hay que dar. Estoy segura que la conciencia lingüística la adquirí primero en mi hogar, y luego la desarrollé en mi escuela. Se me enseñó a amar nuestra lengua, no a maltratarla. Se me enseñó disciplina, respeto y responsabilidad.
* Fomentar y aplicar más disciplina para con los hijos. Menos celulares, menos computadora, menos televisión y más estudio, compromiso y responsabilidad. El hecho de no exigir responsabilidad a los hijos es no ser responsables como padres.

ACADÉMICOS DE LA LENGUA

* Crear conciencia de que, en todo contexto, somos el modelo a seguir como hispanohablantes; por tanto, nuestra dicción en público y el uso general de nuestra lengua hablada y escrita siempre serán observados y cuestionados.
* Incidir en las políticas de reforma del sistema educativo, como guías orientadores y auténticos agentes de cambio para beneficio de nuestra sociedad.
* Elaborar una propuesta formal para presentar al Ministerio de Educación y/o Gobierno, con recomendaciones para un verdadero plan de reforma del sistema educativo dominicano, en cuanto a la enseñanza de la lengua materna.
* Promover cursos de capacitación para la enseñanza de nuestra lengua materna, impartidos en el seno de la Academia.
* Propiciar debates y discusiones sobre aspectos pedagógicos de la enseñanza de nuestra lengua materna con especialistas en el campo.

Quiero destacar el hecho de que no presento en estas listas las sugerencias para el alumno, ya que pienso en él como la hoja en blanco que todos nosotros debemos nutrir. Nuestra responsabilidad no es colocarnos en el papel del alumno, sino ejercer nuestros roles y fomentar en él los niveles de conciencia requeridos para que, mediante el estímulo, sea él mismo quien desarrolle su capacidad de aprender a aprender. Y ayudarlo a lograrlo en un 100%.

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martes, 26 de enero de 2010

7 preguntas a Roxana Amaro

Roxana ofreciendo uno de sus concurridos Talleres de Ortografía
La profesora Roxana Amaro, quien es conocida por el uso de un verbo rico y fluido, fue electa en abril de 2009 como Miembro Colaboradora de la Academia Dominicana de la Lengua, y unos meses después, como Miembro Correspondiente de la misma. Mao en el Corazón, en su afán de dar a conocer todo lo maeño que sea noble y digno de diseminar, se acercó a Roxana para conocer un poquito más acerca de esa dedicada profesional que nos enorgullece a todos.

MEEC. ¿Quién es Roxana Amaro?

RA. Nací en Mao, provincia Valverde, República Dominicana. Crecí en mi ciudad natal junto a mis hermanos y mis padres, Apolinar (a) Polín Amaro Díaz y Aleja Bonilla de Amaro. Realicé mis estudios primarios en el Colegio Santa Teresita y los secundarios en el Colegio Católico Secundario Manuel de Jesús Galván.

Estudié Secretariado Ejecutivo Bilingüe en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), adentrándome así en el campo de los estudios lingüísticos conjuntamente con mis estudios de francés en la Alianza Francesa de Santiago. Posteriormente, reingresé a la PUCMM para estudiar la carrera que durante años estuve esperando y que hoy en día ejerzo con toda mi pasión: Licenciatura en Educación en Enseñanza de Idiomas – Concentración Lenguas Modernas (inglés y español). A lo largo de estos años y concomitantemente con la docencia, he continuado con mi formación profesional de manera constante, actualizándome en talleres pedagógicos, seminarios y cursos, sobre todo en las áreas lingüística y literaria. Esta pasión por el estudio de los idiomas, y en particular por mi lengua materna, me llevó a incursionar desde el año 1994 hasta la fecha en los talleres y coloquios literarios organizados por el Ateneo Insular Internacional, del cual soy Miembro Dirigente, y que preside el Dr. Bruno Rosario Candelier. A Don Bruno, quien es también el actual Director de la Academia Dominicana de la Lengua, le agradezco por ser mi mentor intelectual y por abrirme las puertas a este fascinante mundo de las letras.

En el transcurso de mis estudios primarios y secundarios tuve el privilegio de contar con valiosos profesores que fueron pilares importantes para mi crecimiento académico; otros, con su ejemplo fueron mi fuente de inspiración para descubrir mi vocación docente. Aprovecho para agradecer públicamente a las monjitas Sor Adolfina, Sor Margarita y Sor Eucaristía; Doña Miguelina de Ramos, Doña Lucía Bonilla, Don Manuelito Torres Ferreira, Doña Danny de Ferreira, Don Francisco (a) Niño Almonte y, de manera muy especial, in memoriam, al Reverendo Padre César Dal Santo, quien no sólo enriqueció mi vida en las aulas, sino también en el movimiento scout en el que participé de lleno en mis etapas de niña y adolescente.

MEEC. Usted fue designada en abril de 2009 como Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua. ¿Podría elaborar un poco para los lectores de MEEC en qué consiste ese distinguido galardón?

RA. La Academia Dominicana de la Lengua es un organismo nacional de reconocimiento internacional. De ella forman parte destacados intelectuales, tanto dominicanos como algunos extranjeros, reconocidos como expertos en el uso de la lengua española. Nuestra Academia fue establecida el 12 de octubre de 1927, en Santo Domingo, y la misma pertenece a la Asociación de Academias de la Lengua Española, colaborando permanentemente con la Real Academia Española en la revisión del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), el Diccionario Panhispánico de Dudas, la Ortografía de la Lengua Española, el Diccionario de Americanismos y la Gramática de la Lengua Española.

En la Academia hay tres categorías de miembros: miembro colaborador, miembro correspondiente y miembro de número. El primero ingresa como tal porque, dadas sus condiciones lingüísticas o literarias, es elegido e invitado para participar en las actividades de la Academia, colaborando con los programas de la misma. Luego de demostrar que sus capacidades intelectuales están a la altura de los objetivos de la Academia, el miembro colaborador puede pasar a un segundo escaño como miembro correspondiente, mediante votación y elección que llevan a cabo los miembros de número (la cúpula de la Academia), y es designado como tal por sus aportes lingüísticos o literarios a la Academia y a la sociedad. Luego de años de activa participación y de una destacada trayectoria intelectual respecto a la labor de la Academia y sus propósitos de estudio, preservación y fomentación del idioma español, el miembro correspondiente puede resultar electo como miembro de número, máximo peldaño que distingue y reconoce a la persona como toda una autoridad intelectual de renombre nacional e internacional respecto al uso de la lengua española y su normativa. Los miembros de número gozan de un alto prestigio tanto en la Academia Dominicana como en la Real Academia Española. Es, sin lugar a dudas, una gran distinción y un gran privilegio para los estudiosos del idioma español el hecho de formar parte del estamento de los miembros de la Academia y más aún, lograr estas anheladas preseas.

El pasado mes de abril del 2009, fui propuesta y electa como Miembro Colaboradora de la Academia y fui invitada a formar parte de un equipo lexicográfico que tendría a su cargo la revisión del Diccionario Didáctico Avanzado para estudiantes de media, publicado por Ediciones SM, bajo los auspicios de la Academia Dominicana de la Lengua. Fue una jornada intensa pero inmensamente enriquecedora, con un equipo de trabajo conformado máxime por nacionales dominicanos y españoles. Mi participación en este equipo lexicográfico, así como mi incursión en los talleres de ortografía que impartí en el año 2009 en los salones de la Academia, impulsaron en la dirección de la misma la iniciativa de proponer y elegir mi nombre para avanzar al siguiente peldaño como Miembro Correspondiente, conjuntamente con los señores Jacinto Gimbernard, Fabio Guzmán Ariza, Liliana Montenegro, Roberto Guzmán, Orlando Gil, Fernando Cabrera, Rev. P. Tulio Cordero y Adriano Miguel Tejada, a quienes admiro y de quienes me siento muy honrada al compartir con ellos esta promoción. En la actualidad, la Academia Dominicana de la Lengua cuenta con 24 Miembros de Número, 32 Miembros Correspondientes y 9 Miembros Colaboradores.

MEEC. Profesora Amaro, a su juicio, ¿cuál es la importancia de tener buen comando de la lengua?

RA. La función primordial de la lengua es servir como vía de comunicación entre los demás miembros de nuestro grupo social, expresando nuestras ideas, emociones, sentimientos. Por ende, la lengua es el reflejo del nivel cultural de un pueblo. Cuando no se hace un buen uso de la lengua se está frente al fenómeno de la ausencia de conciencia lingüística: el individuo es indiferente a la preservación de su vehículo de comunicación y por tanto no hace ningún esfuerzo por evitar que el mismo perezca.

Si no se tiene un dominio del buen uso de la lengua, como individuos podríamos colocarnos en posición de desventaja frente a otros que sí lo tienen para: exteriorizar el pensamiento; desarrollar la capacidad de análisis; abrirse paso en una carrera; lograr un empleo; recibir un ascenso o promoción; desarrollar nuestras habilidades de comunicación tanto oral como escrita, tan necesarias en todas las actividades pertinentes al desarrollo de un país.

Si no se tiene un dominio del buen uso de la lengua, como grupo social estaríamos condenados a sumir nuestro país en el retroceso y a quedarnos rezagados en la carrera del desarrollo, del avance y del progreso de nuestra nación. La conciencia lingüística nos identifica y nos compromete con el sentido de superación.

MEEC. ¿Por qué cree usted que a veces la gramática sea una de las materias más detestadas por los estudiantes en nuestros programas de estudio? ¿Qué se puede hacer para remediarlo?

RA. Si bien la gramática es la ciencia que estudia los elementos de una lengua y sus combinaciones, ella nos enseña las normas que aplican al buen uso de la lengua.

El estudio de la gramática es a veces rechazado por los estudiantes por los mismos motivos que se rechaza la matemática, la química, el álgebra, un segundo idioma o cualquier otra disciplina del saber humano: porque el docente enfoca su enseñanza solamente en el material objeto de estudio sin transmitir a sus estudiantes la importancia del desarrollo de la conciencia. Este fenómeno generalmente se da cuando el docente no siente pasión por la enseñanza o no domina el material, o no sabe transmitir el conocimiento. No estoy de acuerdo con la famosa expresión “la letra con sangre entra”, porque creo firmemente que se puede enseñar con amor sin tener que recurrir al dolor. A mí me ha dado excelentes resultados en mis más de treinta años de docencia y sé, por experiencia propia y por la compartida, que el estudiante siente mayor inclinación al aprendizaje cuando es capaz de contagiarse por la pasión y el interés genuino de su profesor por la enseñanza.

MEEC. Sabemos que el idioma español es uno de los más hablados en el mundo, y sigue creciendo, pero con ese crecimiento vienen retos. ¿Cuál considera usted el mayor reto que enfrenta nuestro idioma hoy día?

RA. Me voy a permitir contestarle desde dos vertientes: el reto mundial y el reto nacional.

El español es hoy en día la tercera lengua más hablada del mundo, después del chino y el inglés. Sin embargo, nuestra lengua enfrenta hoy en día varios retos que la colocan en peligro de verse visiblemente disminuida, no en cuanto a su cantidad, en tanto a su calidad. El empobrecimiento del idioma como producto de la masiva influencia de la tecnología – y me refiero específicamente al uso del internet, a los correos electrónicos y a los mensajes a través de celulares – coloca al español en peligro de retornar a ser dialecto, como en sus orígenes. Podemos observar que en vez del uso común de la lengua, los usuarios de la tecnología han desarrollado todo un sistema de comunicación abreviada que más que una lengua, tiene características de dialecto, dejando de lado el uso racional de la sintaxis, la gramática, la ortografía. El reto de nuestra generación es precisamente rescatar el buen uso de nuestra lengua y para ello es necesario elevar la conciencia lingüística de los hablantes.

En cuanto al escenario nacional, podemos observar la problemática de la degradación cotidiana del uso de los niveles de la lengua. Anteriormente, nuestra población se valía del lenguaje formal o culto para comunicarse como grupo social y el nivel coloquial era usado comúnmente en los núcleos familiares y entre los amigos cercanos. Un tercer nivel, el llamado vulgar, aparecía minoritariamente en las personas de escasa instrucción académica y se caracterizaba más bien por las incorrecciones en el uso de la lengua. Hoy en día vemos que la escoria de estos niveles, el lenguaje soez, se ha colocado en nuestra población por encima inclusive del nivel culto. Y recordemos: la lengua es el reflejo del nivel cultural de un pueblo.

Es vergonzoso constatar el uso generalizado del lenguaje soez en todos los estratos de la sociedad, constituyendo inclusive una ofensa a las buenas costumbres y a la moral. Esta práctica alienante demuestra que hay un alto nivel de indiferencia frente a la preservación de nuestro idioma. Esta indiferencia se refleja en los hogares y en las escuelas, tanto en el docente como en el estudiante. Se refleja en los comunicadores sociales, agentes de difusión cultural por excelencia. Se refleja en la irresponsabilidad de las autoridades gubernamentales correspondientes, que no toman ninguna iniciativa para frenar este fenómeno. Para constatarlo, pongamos como ejemplos la radio y la televisión, en cuanto a la lengua hablada, y las faltas de ortografía en cuanto a la lengua escrita. Nuestro reto como dominicanos es lanzarnos al rescate de los valores de nuestra sociedad y con ello al adecentamiento de las costumbres de los ciudadanos. En la medida en que nuestra sociedad cultive de nuevo las buenas costumbres, la población retomará el buen uso del idioma, elevando sus niveles de lenguaje al elevar su conciencia lingüística.

MEEC. Estamos de acuerdo en que para conservar el orden debe haber reglas, pero ¿no cree usted que a veces hay reglas de la Real Academia que parecen antojadizas y que por inflexibles actúan como una camisa de fuerza para la expresión creativa?

RA. De ninguna manera. No podemos considerar que las reglas de la Real Academia sean antojadizas o inflexibles. En el artículo primero de los Estatutos de la Real Academia Española, se define su misión principal como la de “velar porque los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico”. Las lenguas son entes vivos y por tanto las mismas evolucionan en la medida en que evolucionan las sociedades a las que pertenecen. Las reglas de la Academia se producen después de largos años de estudio del comportamiento de la sociedad y constituyen la formalidad o normativa que impone la fuerza del uso.

Por otra parte, la expresión creativa no está coartada por las reglas de la Academia. La creatividad es un reflejo del pensamiento del escritor o de una generación de escritores. La creatividad literaria lo que demuestra, entre otras cosas, es el nivel cultural de su creador en cuanto a su dominio de las reglas de la Academia. El escritor creativo no escribe para los académicos: simplemente se expresa para el público, compartiendo con él su obra, su pensamiento.

MEEC. ¿Qué consejo daría usted a los padres para que inculquen el amor al idioma en sus hijos y a los estudiantes para que aprendan a apreciar la importancia de esmerarse en aprenderlo bien?

RA. A los padres, que se enseña con el ejemplo. Primero, facilitar la comunicación oral. Es importante que retomemos las costumbres perdidas de la canción de cuna, de los cuentos infantiles antes de dormir, de las historietas fantásticas, de los cuentos de hadas, de las adivinanzas, de la poesía. Es importante tener una buena comunicación con sus hijos, desde pequeños, para que puedan tener un adecuado desarrollo sociolingüístico. Al aprender a hablar, el niño imitará esencialmente a su madre (de ahí el término lengua materna). Si desde sus primeros años el niño se acostumbra a escuchar una forma de hablar bien cuidada, la hará suya para siempre a pesar de las grandes influencias de transculturación que estamos viviendo.

En cuanto a la comunicación escrita, cuando el niño crece en un ambiente en que los adultos que le rodean son buenos lectores y estos estimulan al niño a sumergirse en el mundo de la lectura, se le está transmitiendo el amor al idioma y se le están sentando las bases para el desarrollo de su conciencia lingüística. El bajo rendimiento escolar del niño muchas veces tiene sus raíces en una pobreza de interacción comunicativa con sus padres y en una pobreza de lectura, lo que le impide posteriormente desarrollar su pensamiento lógico y expresar claramente sus ideas. El niño que no es capaz de asimilar los conocimientos de la lengua en sus niveles iniciales, tampoco podrá asimilar los de otra disciplina. Si no puede inferir lo leído en una sencilla lectura comprensiva, tampoco podrá entender el pequeño texto de cualquier otro campo del saber.

A los estudiantes les aconsejo que lean, lean, lean y que no se cansen de leer. Pero hay que ser cuidadosos, porque también existe mucho material alienante. Hay que volver a la lectura de los clásicos, a los análisis de obras literarias, a los concursos de cuentos, a las composiciones, a las caligrafías, a los dictados, valorando que todas estas actividades son indispensables para su formación general. No sólo estarán desarrollando la lectoescritura, sino también su capacidad para estructurar el pensamiento. El niño que ha sido un buen lector y de adolescente mantiene su hábito de lectura, será el adulto capaz de saber leer y escribir correctamente. Y cuando lo logre, estará abriéndose puertas maravillosas y tal vez insospechadas que le garantizarán mayores oportunidades para su desarrollo integral, para el logro de sus objetivos y para su éxito personal y profesional.

A mis padres en particular, les agradezco por haber sembrado en mí la semilla de la superación. A mi madre, por inducirme a estudiar y a avanzar por la vida. A mi padre, por darnos el ejemplo del trabajo tesonero y por enseñarnos que el verdadero éxito se consigue a través de la disciplina, la dedicación y el esfuerzo. A ambos, por habernos enseñado que el mejor premio de un estudiante al pasar de curso es el conocimiento adquirido y el peldaño que se escala.

MEEC. Gracias, profesora Amaro, por dedicar parte de su precioso tiempo a la contestación de este cuestionario.

RA. Gracias a Mao en el Corazón por la oportunidad de darle a conocer a nuestro pueblo maeño el fruto de mi humilde trabajo y le deseo que siga cosechando éxitos a través de esta interesante página electrónica.
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