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miércoles, 25 de septiembre de 2013
SEGUNDA REFLEXIÓN
SALUD DIVINO TESORO
Por Andrés del Villar
Hay un hermoso proverbio universal que reza de la siguiente manera: JUVENTUD DIVINO TESORO, pero yo quiero agregar en esta ocasión una frase que podría considerarse otro proverbio, y es el siguiente: “SALUD DIVINO TESORO.”
Creo que la mayoría de los seres humanos vivimos el día a día recibiendo a veces alegrías, sufrimientos, disgustos, y otras veces un pequeño quebranto, sea una gripe o resfriado, a todo lo cual nos reponemos de manera rápida de un día para otro, sin llegar a extremos, pues son malestares pasajeros que resolvemos con ligeros medicamentos y a veces con remedios caseros.
Pero cuando se trata de una enfermedad de tiempo, la cosa es diferente y en ese momento nos damos cuenta del inmenso valor que tiene disfrutar de salud. Nos damos cuenta también que el dinero no nos proporciona de inmediato la recuperación al tiempo que quisiéramos tenerla, y a veces no la resuelve de ninguna manera.
Por supuesto es verdaderamente importante el que cada uno de nosotros velemos por llevar una vida sana, cuidándola con la ayuda de las personas a quienes Dios le ha dado la sabiduría y el conocimiento necesario para asistirnos en los momentos de necesidad, “los médicos”.
Muchas veces invocamos a Dios pidiéndole que nos sane de cualquier enfermedad, pero no podemos esperar esa sanación desde arriba, si no ponemos de nuestra parte, pues según el decir popular, Dios dice: “Ayúdate que Yo te ayudaré”, y es ahí donde actúa la medicina.
Sin embargo, hay personas que dieran toda su fortuna por librarse o librar un ser querido de una enfermedad, por lo que no hay nada más cierto que “la salud no tiene precio”. Con ella, aun sin tener dinero, podemos disfrutar la vida a plenitud, cantar, reír y bailar, etc. y de esta misma manera proclamar a vivas voces………….. SALUD DIVINO TESORO.
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Por Andrés del Villar
Hay un hermoso proverbio universal que reza de la siguiente manera: JUVENTUD DIVINO TESORO, pero yo quiero agregar en esta ocasión una frase que podría considerarse otro proverbio, y es el siguiente: “SALUD DIVINO TESORO.”
Creo que la mayoría de los seres humanos vivimos el día a día recibiendo a veces alegrías, sufrimientos, disgustos, y otras veces un pequeño quebranto, sea una gripe o resfriado, a todo lo cual nos reponemos de manera rápida de un día para otro, sin llegar a extremos, pues son malestares pasajeros que resolvemos con ligeros medicamentos y a veces con remedios caseros.
Pero cuando se trata de una enfermedad de tiempo, la cosa es diferente y en ese momento nos damos cuenta del inmenso valor que tiene disfrutar de salud. Nos damos cuenta también que el dinero no nos proporciona de inmediato la recuperación al tiempo que quisiéramos tenerla, y a veces no la resuelve de ninguna manera.
Por supuesto es verdaderamente importante el que cada uno de nosotros velemos por llevar una vida sana, cuidándola con la ayuda de las personas a quienes Dios le ha dado la sabiduría y el conocimiento necesario para asistirnos en los momentos de necesidad, “los médicos”.
Muchas veces invocamos a Dios pidiéndole que nos sane de cualquier enfermedad, pero no podemos esperar esa sanación desde arriba, si no ponemos de nuestra parte, pues según el decir popular, Dios dice: “Ayúdate que Yo te ayudaré”, y es ahí donde actúa la medicina.
Sin embargo, hay personas que dieran toda su fortuna por librarse o librar un ser querido de una enfermedad, por lo que no hay nada más cierto que “la salud no tiene precio”. Con ella, aun sin tener dinero, podemos disfrutar la vida a plenitud, cantar, reír y bailar, etc. y de esta misma manera proclamar a vivas voces………….. SALUD DIVINO TESORO.
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lunes, 23 de septiembre de 2013
TERCER CAMINO
LO MÁS DIFÍCIL
Por Lavinia del Villar-Fernández
El aprendizaje es un proceso complejo y a la vez único. Es el tiempo durante el cual, y el proceso por medio del cual, adquirimos conocimientos.
Aunque a diferente ritmo y con distinta modalidad, todos aprendemos.
Algunos aprendemos leyendo, otros escuchando, otros observando, otros practicando, y otros viviendo. Unas personas pueden aprender en minutos, lo que otras pueden tomarse horas o días, pero sea como sea, todos aprendemos si tenemos la motivación para hacerlo, y a la larga, lo importante es el resultado final. Sin embargo, en ese proceso de aprendizaje, existe un movimiento a veces necesario, que permite cambiar algunos conocimientos errados, negativos u obsoletos, por otros más acertados, positivos o frescos.
Ese movimiento, que es la parte más difícil, se llama desaprender. Somos renuentes en olvidar lo aprendido, y su manifestación más obvia es la resistencia que ponemos a los cambios. Yo particularmente, tengo problemas en aceptar que digan que Colón no descubrió la América porque desde pequeñita así lo aprendí, y no quiero desaprenderlo, ni cambiar la información.
Así como para aprender el nuevo método de dividir necesitamos olvidarnos del antiguo, para aprender valores o virtudes, tenemos necesariamente que desaprender malos hábitos, obsesiones, falsas creencias, pensamientos negativos, tendencias catastróficas, etc. Por ejemplo, para aprender a ser honestos tenemos que desaprender las malas mañas; para adquirir seguridad, olvidarnos de complejos de inferioridad o baja autoestima; para ser justos, desarraigar prejuicios; para ser humildes, dejar de lado la arrogancia y la soberbia…, en fin, si desaprendemos muchas cosas inútiles, tendremos espacio para muchas otras más productivas.
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Por Lavinia del Villar-Fernández
El aprendizaje es un proceso complejo y a la vez único. Es el tiempo durante el cual, y el proceso por medio del cual, adquirimos conocimientos.
Aunque a diferente ritmo y con distinta modalidad, todos aprendemos.
Algunos aprendemos leyendo, otros escuchando, otros observando, otros practicando, y otros viviendo. Unas personas pueden aprender en minutos, lo que otras pueden tomarse horas o días, pero sea como sea, todos aprendemos si tenemos la motivación para hacerlo, y a la larga, lo importante es el resultado final. Sin embargo, en ese proceso de aprendizaje, existe un movimiento a veces necesario, que permite cambiar algunos conocimientos errados, negativos u obsoletos, por otros más acertados, positivos o frescos.
Ese movimiento, que es la parte más difícil, se llama desaprender. Somos renuentes en olvidar lo aprendido, y su manifestación más obvia es la resistencia que ponemos a los cambios. Yo particularmente, tengo problemas en aceptar que digan que Colón no descubrió la América porque desde pequeñita así lo aprendí, y no quiero desaprenderlo, ni cambiar la información.
Así como para aprender el nuevo método de dividir necesitamos olvidarnos del antiguo, para aprender valores o virtudes, tenemos necesariamente que desaprender malos hábitos, obsesiones, falsas creencias, pensamientos negativos, tendencias catastróficas, etc. Por ejemplo, para aprender a ser honestos tenemos que desaprender las malas mañas; para adquirir seguridad, olvidarnos de complejos de inferioridad o baja autoestima; para ser justos, desarraigar prejuicios; para ser humildes, dejar de lado la arrogancia y la soberbia…, en fin, si desaprendemos muchas cosas inútiles, tendremos espacio para muchas otras más productivas.
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jueves, 25 de julio de 2013
TERCER CAMINO
EN LAS MISMAS
Por Lavinia del Villar-Fernández
A través de los años el mundo ha evolucionado en todos los sentidos, y se supone que este crecimiento resulte en cambios conductuales que lleven al ser humano a ser más receptivo, flexible y humano, valga la redundancia.
Anteriormente los conflictos se resolvían con las armas, y actualmente… también.
Es increíble que en tiempos civilizados el diálogo no haya podido vencer los intereses, y que cada quién convencido de que tiene la razón, se niegue a escuchar el argumento del otro.
Los periódicos y los noticieros llegan a nosotros llenos de la violencia provocada por la incomprensión y la intolerancia de unos contra otros.
Un ejemplo palpable tenemos aquí con el conflicto del PRD. ¿Dónde está la cordura de los elementos en pugna? ¿Cuánto tiempo más esperaremos para que se pongan de acuerdo?
La esperada convocatoria del CEN, tiene en expectativa, no solo a la militancia perredeísta, sino al pueblo en general, y la ciudadanía teme que se repitan las acciones violentas del mes de enero pasado, porque entre gente que se supone educada y sensata, se plantea la lucha del más fuerte, y de que soy como Jalisco, que cuando pierde arrebata. O sea que nadie da su brazo a torcer porque la pelea es por las buenas… o por las malas.
¿Será que es tan bueno el poder, o que las posiciones inflan los egos hasta el punto que no hay válvulas de escapes posibles? ¿Qué ejemplo recibimos de dirigentes que fungen como representantes de un sentir popular?
No importa cuántos profesionales gradúen las universidades del país, si junto con una carrera no adquiere nuestra juventud equilibrio emocional, experiencia en resolución de conflictos, imparcialidad en los juicios, y respeto al derecho ajeno.
¿Estamos haciendo algo diferente para crear paz en nuestro ambiente? No lo creo... Seguimos en las mismas.
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Por Lavinia del Villar-Fernández
A través de los años el mundo ha evolucionado en todos los sentidos, y se supone que este crecimiento resulte en cambios conductuales que lleven al ser humano a ser más receptivo, flexible y humano, valga la redundancia.
Anteriormente los conflictos se resolvían con las armas, y actualmente… también.
Es increíble que en tiempos civilizados el diálogo no haya podido vencer los intereses, y que cada quién convencido de que tiene la razón, se niegue a escuchar el argumento del otro.
Los periódicos y los noticieros llegan a nosotros llenos de la violencia provocada por la incomprensión y la intolerancia de unos contra otros.
Un ejemplo palpable tenemos aquí con el conflicto del PRD. ¿Dónde está la cordura de los elementos en pugna? ¿Cuánto tiempo más esperaremos para que se pongan de acuerdo?
La esperada convocatoria del CEN, tiene en expectativa, no solo a la militancia perredeísta, sino al pueblo en general, y la ciudadanía teme que se repitan las acciones violentas del mes de enero pasado, porque entre gente que se supone educada y sensata, se plantea la lucha del más fuerte, y de que soy como Jalisco, que cuando pierde arrebata. O sea que nadie da su brazo a torcer porque la pelea es por las buenas… o por las malas.
¿Será que es tan bueno el poder, o que las posiciones inflan los egos hasta el punto que no hay válvulas de escapes posibles? ¿Qué ejemplo recibimos de dirigentes que fungen como representantes de un sentir popular?
No importa cuántos profesionales gradúen las universidades del país, si junto con una carrera no adquiere nuestra juventud equilibrio emocional, experiencia en resolución de conflictos, imparcialidad en los juicios, y respeto al derecho ajeno.
¿Estamos haciendo algo diferente para crear paz en nuestro ambiente? No lo creo... Seguimos en las mismas.
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