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lunes, 29 de febrero de 2016

LUIS DISLA (PICHIRRÍ) ES GRANDEZA Y HUMILDAD EN UN CORAZÓN BUENO

UN MOMENTITO CON MIGUEL
Por Miguel De Jesús Rodríguez
Locutor y Abogado Dominicano


Entre la riqueza que da el dinero y la que da el conocimiento para ayudar a los demás, él, eligió la ultima, por eso desde los primeros años de la década del 60 se abrazó a los grupos sociales, culturales y deportivos.

El curso de planificación y supervisión de la educación física que realizó en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) sirvió de base para ser un Maestro Estrella y guía en esa área.

Dueño de una energía positiva que le permitía pasar todo un día en movimiento mientras con su pasión de enseñar nos cubría y motivaba hasta hacernos entender la importancia de practicar deportes.

Desde el dichoso día que le conocí agradezco a Dios tan alta distinción. Hasta el Sol de hoy, él tiene la capacidad de poner un canto de amor a cada estudiante, a cada amigo, a cada ser humano porque es incapaz de hacer daño.

Su forma de silbar nos permitía a distancia saber que se acercaba al aula o lugar de práctica y de inmediato nos poníamos felices pues existen pocas personas con esa esencia y calidad humana de ese ilustre educador.

Él ocupará más allá de su existencia un lugar importante en el Corazón de todos los que le conocemos pero en especial los que hemos pasado por sus manos entre las cuatro paredes de un salón de clases.

En 1984, junto al hoy fallecido Comunicador y dirigente deportivo Luis Julio Muñoz, fundó el grupo de mujeres llamadas “Las Abanderadas”; primero en el país y con él recorrió el territorio nacional dando belleza y esplendor con el despliegue de nuestra enseña tricolor.

La ciudad de Santiago solo fue el escenario para venir al mundo ya que toda su vida la ha desarrollado en Mao, pueblo que siente orgullo al exhibirlo como uno de sus hijos meritorios que ha tenido el talento para dejar cuando llegue el momento de su partida —que esperamos no sea por muchos años—, un recuerdo eterno y dulce al accionar de manera correcta y apegado a principios.

Muchas gracias amigo y Maestro por permitirnos el privilegio de disfrutar su vida y encontrar en usted un auténtico Tesoro que al tenerlo nos hace millonarios. Hoy quiero afirmar en este Momentito de la semana que Luis Disla (Pichirrí) es grandeza y humildad en un Corazón bueno.

El autor. Miguel de Jesús
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lunes, 23 de agosto de 2010

LUIS PICHIRRÍ

La práctica habitual de las virtudes éticas, que consisten en un justo medio entre dos excesos, hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad, y la mayor felicidad que el pueblo de Mao le puede brindar a Luis Manuel Disla, es el cariño y el respeto que toda la comunidad le profesa.

Luis Disla: el Profesor Revolucionario de Mao

Por Ángel Berto Almonte

Relacionado Luis: ¡Tú pitarás!

MAO, VALVERDE- Como es natural, cada pueblo tiene su historia y lógicamente sus personajes son los protagonistas de la misma; no obstante, algunos de ellos pasan desapercibidos si alguien no se anima y cuenta sus vivencias y sus grandes aportes a la sociedad.

Quizás algunos de los lectores, específicamente los que residen en la zona del noroeste del país no identifiquen de inmediato por el nombre al educador Luis Manuel Disla, pero si les hablamos de Luis Pichirrí, seguro que caerán en cuenta de inmediato de quien se trata, ya que este sobrenombre fue una ocurrencia del propio Disla.

Luis es el segundo de los hijos del matrimonio de Kika Disla y Jacobo Gómez. Llegó al mundo en época de la dictadura de Trujillo. Abrigó desde temprana edad el quehacer político, cobijado en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), donde vivió momentos difíciles, producto de las persecuciones policiales de que fue objeto por su activa militancia y repudio a la represión a que estaba sometido el país en aquel entonces.

Luego de formarse como profesor de Educación Física, Luis Manuel Disla (pequeño de tamaño, pero gigante en bondades, un ser humano ejemplar, el amigo de todos, ni siquiera el peso de los años ha podido doblegarlo), le sirve en forma incondicional al pueblo que lo vio nacer.

Por años laboró como profesor de educación física en las escuelas Juan Isidro Pérez y Juan de Js. Reyes.

Con su profesión logró a través de la practica sistemática de la Educación Física, el Deporte y la Recreación, formar jóvenes con un equilibrio emocional óptimo, poner en práctica la promoción de la salud, fortalecer la formación de valores y la adecuada utilización del tiempo libre en la práctica del deporte.

De acuerdo a sus propias palabras, decidió estudiar Educación Física, para hacer realidad la idea de que el niño y al joven hay que enseñarles disciplina, lo que los enseña a ser resistentes, estables, tenaces, valientes, influye en su carácter, ayuda a su salud y a su desarrollo físico y mental.

Luis lo ha logrado todo en el mundo deportivo. Fue Comisionado Regional de Deportes en el gobierno del ingeniero Hipólito Mejía, fue fundador de los Juegos Barranquiteños que se organizan todos los años en Valverde. Actualmente es el máximo dirigente de la Asociación de Levantamiento de Pesas.

Uno de los mayores logros de Luis Manuel Disla fue la formación de un grupo de mujeres, a quienes les llamó las Abanderadas, ya que formaban un grupo de coreografía, cada una de ellas portando banderines de diferentes colores; lógicamente las muchachas del frente, portaban la insignia tricolor dominicana,

Este grupo excepcional participaba en todas las actividades festivas y patrias que se organizaban en todo el país, debido a su belleza y despliegues coreográficos, creatividad del profesor.

Sin apego ninguno por los bienes materiales, la vida es moralmente virtuosa si se tiene el hábito de la virtud, "por el cual el hombre se hace bueno y por el cual ejecuta bien su función propia"; todo esto ha permitido que en reiteradas oportunidades se le haya hecho reconocimientos al mérito de este hombre que lo ha dado todo por su pueblo.

La práctica habitual de las virtudes éticas, que consisten en un justo medio entre dos excesos, hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad, y la mayor felicidad que el pueblo de Mao le puede brindar a Luis Manuel Disla, es el cariño y el respeto que toda la comunidad le profesa.

Para Luis, “ser maestro, ser docente, es una labor de convicción y no de condición", al tiempo que considera que la docencia es innata, y combativa y jamás se rinde, entiende que el docente es formado para la instrucción educativa hacia los educandos, pero no está formado para enfrentar las políticas mezquinas impartidas desde algunos sectores.
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