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viernes, 28 de mayo de 2010

Mis condolencias para mi hermano Manuel Rodríguez Bonilla

Por Humberto Marte

Cuando vi la noticia no lo podía creer fue para mí un verdadero trauma algo que no he podido asimilar, y en busca de algo que me consuele me he preguntado:

¿Cómo es posible que una tragedia de esa naturaleza haya tocado el seno de la familia de un educador?

Y mi desconcierto emocional se hace mas fuerte cuando pienso que no es un educador cualquiera, que es un hombre que se preocupa por el bienestar histórico, moral, y educativo de la villa de los crepúsculos del rojo de las tunas.

Ya no estamos seguros y al parecer no merecemos consideración porque la inmoralidad y el crimen se han adueñado de nuestra esencia. Quisiera de corazón estar en estos momentos físicamente junto a Manuelo para darle mi mano de amigo, de hermano, pero como solo puedo hacerlo espiritualmente, expreso con todos mis ánimos de solidaridad una plegaria al Dios poderoso para que acoja a su esposa, y le dé a él todas las fuerzas que necesita todo hombre en momentos de dolor.

Mi corazón está destrozado porque comprendo la tragedia y lo que representa perder a un ser amado, y como poseo el espíritu de solidaridad, me duele intensamente el tener que pensar que ya nos hemos vuelto salvajes, que conspiramos para hacerle daño a quien quiere hacernos bien .

Que Dios nos proteja, que Dios nos libre, que Dios nos de consuelo, que Dios haga justicia, que Dios permita el valor de comprensión para Manuelo y los suyos y que los criminales paguen con el castigo del altísimo, porque el mal que hicieron no tiene paga en esta tierra, Dios te dé ánimo, Manuel Rodríguez Bonilla.

25 de Mayo del 2010
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sábado, 15 de mayo de 2010

Viva Dios, viva la democracia

Por Humberto Marte

La democracia, como cualquier otro sistema de gobierno diseñado por el hombre, está muy lejos de lograr su objetivo, y no es que sea en sí su culpa sino lo que detrás de ese sistema se pone de manifiesto. Son los aliados de lo que en griego quiere decir “el poder del pueblo” quienes se encargan de hacer quedar mal al sistema que fue exportado de la antigua Grecia.

Uno de esos males adheridos a la democracia es el capitalismo, bestia apocalíptica que amenaza con la destrucción total del proletariado si sus caprichos no son complacidos con ventaja, una especie de esclavitud moderna o de nuestros tiempos que es aceptada por los hombres perversos.

Otro mal que obstaculiza la democracia para bien del capitalismo es la religión, que es su aliada; ésta se encarga de oscurecer el sendero de las masas con métodos divisionistas y sin sustento, para confundir y así los grandes ambiciosos puedan sacar las tajadas a su antojo.

Pero como una maldición engendrada, quien sabe de dónde diablos, hoy la democracia posee una especie de carcoma, u hongo maligno que apresurará su descrédito: el Narcotráfico, que cuenta con una gama de individuos del bajo mundo, los que pueden ser calificados de lo peor, asesinos con sustancias nocivas, mal vivientes en sociedades con deseos de avance, ratas destructoras de la decencia, aborrecedores o malhechores de una vida saludable, amenazadores de la tranquilidad y la paz que debe gozar el hombre; ellos hicieron fortunas matando a niños y la secuela de destrucción que eso genera es peor que un asteroide venido del cosmos a impactarnos, porque tendremos generaciones de degenerados, dementes y criminales por décadas porque su inspiración es el irrespeto a la vida.

Así ha sido el curso de la democracia, obstáculos tras obstáculos, porque su fuente principal es libertad y la libertad se confunde con el libertinaje. De todas maneras, la República Dominicana se dirige por ese camino y no nos queda más que pedirle al Dios altísimo que nos mire y que inspire en la mente de cada elector sabiduría al emitir el voto que quien sabe si se elige al criminal que mañana nos seguirá envenenando, o al sabio que aminorará nuestros problemas. Que Dios libre a la patria, que Dios la bendiga.
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miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Quién es más importante: El hombre o Dios?

Por Humberto Marte

Contrario a lo que se piensa, de las criaturas que habitan el planeta, el más torpe es el hombre; de toda la creación del género animal, el hombre es el más dañino: suele llamar suyo a lo que debe ser de todos, porque todo lo creado es para ser compartido con equidad.

¿Cuánto tiempo dura lo adquirido con argucias?

¿Sirve para prolongar nuestra estadía en la tierra?

¿Por qué pensar en construir un mundo que alimente la gula de la codicia independiente?

¿Vale la pena odiar o ser odiado por creer que cada uno es especial ante los demás?

¿Para qué adquiere el hombre conocimiento?

¿Para humillar o para ayudar?

Lo que veo todos los días de mi angustia en esta vida terráquea: el pastor predica por dádivas y se roba el diezmo, lo hace para ser rico, utiliza la enfermedad o la tragedia para infundir el temor de un Dios que nada tiene que ver con ella para ganar adeptos y explotarlos.

Nadie quiere ser profesional para ayudar; el sacerdote, el médico, el profesor, el que construye, el atleta, el abogado, todos quieren ser ricos, y acuden a la mediocridad, adulteran la materia para envenenar el espacio con tal de ganar notoriedad.

¿Cuál es la diferencia entre un ladrón que roba con arma a uno que roba con engaños?

Es tiempo de reflexionar, ser consciente de que la vida es más corta de lo que percibimos; admitir que por ser torpe el hombre hace lo que no es saludable para su memoria; dar no es adular ni ser adulado, dar es admitir que el único que merece ser alabado es Dios porque a él le pertenece la eternidad: el hombre solo es basura del cosmos.
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sábado, 23 de enero de 2010

Homenaje a Dña. Camelia en la voz del profesor Humberto Marte.



El profesor Marte es un maeño que vive y labora en el Estado Jardín, New Jersey.


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