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viernes, 9 de diciembre de 2011

BAÚL DEL RECUERDO

ENTRE LOS GRADUADOS HAY UN MAEÑO

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Esta foto fue enviada por Miguelín Marrero, quien insistió en que fuera puesta en MEEC. Esperamos que envíe la de los Peritos Agrónomos en que está él.
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jueves, 28 de octubre de 2010

COLOSOS — DR. ISAAC ASIMOV: EL GRAN EXPLICADOR

Por Isaías Ferreira Medina

“Probablemente el más grande escritor de ciencia ficción que haya existido, Isaac Asimov poseía una de las más brillantes y originales mentes de nuestro tiempo. Su estilo accesible y sus intereses que abarcaban los más amplios temas desde ciencia y religión hasta humor e historia, le granjearon el sobrenombre de ‘El gran explicador’... una mente tan vasta como el universo...”, dice en la cubierta inferior de una de las autobiografías (1) de Isaac Asimov, I.Asimov. (2) Lo mismo ha sido corroborado extensamente por todos los entendidos en la materia.

Se dice de Isaac Asimov que tenía una mente fotográfica, capaz de recordar eventos hasta los más mínimos detalles a voluntad. Se dice, además que fue un niño prodigio, que, ya como escritor establecido, podía escribir 90 palabras por minuto y que era un genio. El mismo Asimov relata en la mencionada autobiografía, I.Asimov, que aprendió a leer por sí mismo antes de los cinco años y que entró a Columbia University, en Nueva York, a los quince años de edad, de donde se graduó con un doctorado en Bioquímica.

Si bien todo eso es impresionante, lo más impresionante de Isaac Asimov fue la cantidad y variedad de obras que escribió: entre 465 y 500 libros, más cientos de artículos, en docenas de las revistas más dispares, y cientos de editoriales en las revistas de Ciencia ficción que editaba. Para dar una idea de lo que este hombre logró con su talento, considere que escribió sus primeros 100 libros en 19 años, los próximos 100 en 10 años y otros 100 libros más en 5 años. ¡Esto último es más de libro y medio por mes! Mantenía un horario de 8 horas diarias de escritura, durante cuatro días, en los que escribía hasta 35 hojas por día.

Isaac Asimov nació en Petrovichi, Rusia, el día 2 de Enero de 1920, y emigró con sus padres a los Estados Unidos el 23 de febrero de 1923. En 1928, junto con sus padres y hermana, se hizo ciudadano americano. Su deceso acaeció el día 6 de Abril de 1992, de SIDA, como hemos sabido recientemente, producto de una transfusión de sangre que le hicieran en una operación de corazón abierto.

En su vida, llena de logros, recibió numerosos premios, entre ellos el Westinghouse Award de the American Association for the Advancement of Science (Asociación Americana para el Avance de la Ciencia) y el Hugo Award de the World Science Fiction Convention (Convención Mundial de Ciencia Ficción) por su novela Foundation’s Edge (El Borde de la Fundación).

Isaac Asimov fue un catedrático y conferencista entusiástico y energético, que sirvió de puente entre la ciencia y el público en general, tanto en la facultad de medicina de la Universidad de Boston, donde enseñó, como en el círculo de conferencias que dictaba.

NOTAS:

(1) Como todo en Asimov, hasta en eso fue prolífico, pues escribió dos autobiografías.

(2) I.Asimov, alude al título de una de sus primeras publicaciones I,Robot, llevada a la pantalla en 2004, actuando Will Smith. En la serie de historias de I,Robot deja Asimov sentadas sus tres leyes de los robots, las cuales, con algunas variaciones hasta hoy rigen:

1. Un robot no debe lesionar a un ser humano o, a través de la inacción, permitir que un ser humano sea lesionado.

2. Un robot debe obedecer órdenes dada por un ser humano excepto cuando dichas órdenes entren en conflicto con la primera ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia siempre y cuando dicha protección no entre en conflicto con la primera o segunda ley.

La obra I,Robot, publicada en 1950, contiene relatos que datan del principio de los años 40, cuando las computadoras de propósito generalizado y la inteligencia artificial estaban en su infancia, lo cual nos da una idea de lo visionario que era Asimov.
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viernes, 22 de octubre de 2010

DOMINICANA Y HAITÍ

El reciente brote de cólera en Haití tiene preocupadas a las autoridades de salud de la República Dominicana... ¡y con razón! Hace algo más de 5 años escribí este artículo, el cual reproduzco aquí porque me parece irónico que algo que en él menciono, esté haciéndose realidad tan rápido.


Por Isaías Medina Ferreira

En una situación única en el globo comparten una isla en medio del mar Caribe, pero estando tan cerca no hay dos naciones más distantes y distintas tanto cultural como socialmente. Dos idiomas, español y francés; dos costumbres diferentes, juegan un mayor rol en separarlas que la endeble frontera física que las divide. Como es de esperarse, estas diferencias han generado más de un encontronazo entre ambos países a través de la historia, lo que ha generado resentimientos y desconfianza a ambos lados de El Masacre, el río que en parte sirve de línea divisoria, con el consecuente alejamiento y falta de entendimiento.

Decir que las relaciones de ambos países han sido accidentadas y difíciles, es un pálido reflejo de la realidad.

Mientras los demás países se emancipaban de España, los dominicanos nos independizábamos de Haití, en 1844, tras 22 largos años de dominio y barbarie. A manera de venganza, a finales de los años de 1930, en 1937, el dictador Trujillo mandó a matar miles de haitianos. Hoy, la dura existencia de la mayoría de los haitianos en República Dominicana, víctimas del prejuicio, el racismo y el maltrato, no podría ser más menesterosa y humillante. Muchos consideran como anti-dominicano expresar estas verdades. Yo considero indigno callarlas. Primero, porque con ignorarlas posponemos las soluciones, y, segundo, porque estamos hablando de dos gentes, los dominicanos y los haitianos, que han sido ambas víctimas de gobernantes en extremo corruptos y desorganizados.

Haití —que en un tercio de la isla empaqueta una población casi comparable en números al de su vecino que ocupa los dos tercios restantes—, con sus montañas taladas y poca tierra cultivable, es la nación más pobre del hemisferio occidental, y República Dominicana, económicamente mejor, pero siempre al borde del abismo, tienen, como casi toda Latinoamérica, algo en común: han sido países desgobernados y arrasados económicamente a través de casi toda su historia.

Las relaciones Haití-Dominicana nunca han sido motivo de preocupación para los gobiernos de turno en ambos lados. Después de todo, ellos, los haitianos, son mano de obra barata que históricamente ha sido utilizada primordialmente en el corte de la caña de azúcar y después repatriados. Sabemos, sin embargo, que la repatriación ha sido irregular y que muchos se han quedado. Eso, sumado a los que cruzan la frontera a diario, ha acumulado una diáspora haitiana que hoy se estima en mas de 1 millón y medio de ilegales haitianos en suelo dominicano, la mayoría subsistiendo en pobreza extrema, casi infrahumana, con el consiguiente impacto social negativo.

Si bien los haitianos ilegales y el activo contrabando a través de la frontera deben ser motivo de preocupación, y a lo que se debe buscar solución inmediata, es lo que significa a largo plazo el seguir desatendiendo las relaciones con el vecino país, lo que en realidad debe alarmar a las autoridades y a los ciudadanos dominicanos.

Sé que a muchos dominicanos no les agrada oírlo, pero el destino dominicano está íntimamente ligado al de Haití, una porque alrededor de ambos países sólo hay agua; dos, por ser países pequeños y débiles, con recursos muy limitados; tres, porque ambos tienen altas tasas de crecimiento que bien pueden añadir más de un millón de personas cada 10 años a sus respectivas poblaciones; cuatro, porque las relaciones internacionales se hacen cada vez más complejas y exigen bloques de cooperación entre vecinos; y, cinco, porque la cercanía los hace susceptibles a que lo que aqueje a un lado de la isla, por ejemplo, en materia de salubridad o ecología, afecte al otro.

Y bien podría suceder, si se tiene en cuenta el ensanchamiento de la brecha económica entre países ricos y pobres, que, sumado a que cada día son más almas en cada lado de la isla, a uno o ambos países se les imposibilite mantenerse a la altura de estándares de salud que eviten epidemias. Por la cercanía, es en el mejor interés de la República Dominicana que en Haití no haya posibilidad de un brote de “cólera”, por ejemplo, lo mismo que para Haití que no lo haya en República Dominicana.

En ese sentido, lo que es bueno para Haití es bueno para República Dominicana y viceversa. Debemos meternos en la cabeza que el avance de uno u otro país se verá afectado siempre por el más débil de los dos, que querámoslo o no, será como un lastre que lo menos que hará será frenar nuestro ascenso. Como dicen, la fortaleza de la cadena se reduce a la fortaleza del vínculo más débil.

Es hora de cooperar y olvidarnos de rencillas pasadas. Siempre he creído que la situación con Haití es como pasearse sobre un polvorín con un cigarrillo encendido. Estamos hablando aquí de dinamita social que puede ser encendida por la desesperación del hambre que es mala consejera y no obedece a frenos.

Y no es con el anti-haitianismo, creador de resentimientos y odios cegadores, que resolveremos nuestro dilema con Haití, sino con inteligencia, diligencia y seriedad. ¿Quién gana cuando un dominicano mata a un nacional haitiano o un nacional haitiano mata a un dominicano?

Lo que propongo aquí no es que se junten las dos partes de la isla bajo un gobierno único —algo a todas luces casi imposible, al menos por ahora—, sino que siendo cada quien independiente, haya más intercambios y tratados bilaterales, que se cumplan, entre ambas naciones para enfrentar problemas comunes. ¿Fácil? No, se necesitarán recursos, paciencia y mucha buena voluntad, de ambos lados. Pero habrá que hacerlo para evitarles mayores complicaciones a nuestros hijos. En cincuenta o cien años, con una demografía fuera de control y recursos naturales limitados, podría ser mucho más difícil... y posiblemente explosivo.

Por supuesto, esto exige que la casa de cada quien esté limpia... y parece ser que los gobiernos de ambos países, o son incapaces, o les falta interés de controlar, y con el tiempo erradicar, la corrupción institucionalizada que como hidra asoma sus feas cabezas en mil frentes, condición sine qua non para lograr salir del atolladero que no les permite avanzar a ninguno de los dos países.

Si los gobiernos de ambos lados siguen como el avestruz, es posible que cuando traten de levantar la cabeza, ésta se hunda más en la arena, fruto del golpe fulminante a sus traseros. Si no toman control de la situación, la situación misma, en caóticas olas de reacción reflejo se encargará de imponer su control.
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sábado, 16 de octubre de 2010

CÓMO ALCANZAR LA CIMA EN CUALQUIER ORGANIZACIÓN (Parte 2)

Este, el anterior y los que le seguirán, si bien pueden ser de utilidad para cualquiera en cualquier campo, son artículos que están destinados sobre todo a los jóvenes que comienzan a hacer pininos en el difícil campo de "estar empleado". Ojalá y sea inspirador y su efecto dure toda una vida a quien lo lea.

DE INTERÉS GENERAL
Por Jeffrey J. Fox

Para leer la primera parte haga clic aquí

11. No fume. Aparte de que hasta los fumadores detestan el humo, las colillas, la ceniza, los ceniceros sucios y lo mal que huelen otros fumadores; además de los problemas de salud, fumar es una pérdida de tiempo. También, fumar es un vicio que denota egoísmo y para avanzar en negocios uno tiene que pensar en los demás, en sus necesidades y lo que quieren, y no en uno mismo. Los fumadores parecen ser controlados por el vicio; los triunfadores en negocios siempre dan la impresión de estar en control. Fumar cigarros solo, o en compañía de amigos cercanos es aceptable. Nunca en frente de los superiores o subordinados, pues podría dar la impresión de pomposidad.

12. No asista a fiestas de la oficina. Absténgase de ofender a los demás criticando la función; simplemente no asista. Nunca vaya a un picnic de la oficina si no puede traer a su esposa o esposo. Si la regla no escrita es que “debe asistir para no ofender”, vaya. No tome alcohol y no permanezca por más de cuarenta y cinco minutos. Abrace el dicho: “no mezcle negocios y placer”.

13. El viernes es “día de apreciación”. Cada viernes saque a una de las personas que le ayudan a realizar su trabajo a almorzar y pregúntele, “¿cómo anda todo?”. Por lo general son gentes en otros departamentos. Son importantes engranajes de la maquinaria. Los negocios son como maquinarias: cada parte tiene que trabajar y necesita aceite. Gánese un buen aliado en su compañía cada mes.

14. Gane aliados en las filas de sus colegas. Sus colegas son rivales para ganar la próxima promoción. El apoyo de los subordinados de sus colegas es importante porque le ayudarán a realizar su trabajo. Además si estos piensan bien de usted, podría ser significativo en la opinión que ellos se formen de su propio jefe, su colega.

15. Conozca a todos por sus nombres. No hay cosa más importante para una persona que sepan su nombre y lo pronuncien con claridad. Si aprende el nombre de cada quien y algo acerca de esas personas, y ellos lo saben, usted tendrá éxito.

16. Organice visitas para reconocer “trabajo bien hecho”. A medida que gane subordinados, de vez en cuando consiga que una de las personas de mayor rango visite su departamento. Antes de la visita prepare una tarjeta de 3” x 5” para cada persona. En cada tarjeta escriba un reporte de una o dos líneas en las que se detalle algún logro de esa persona. Use las tarjetas para que el superior pueda personalmente dar las gracias y felicitar a cada persona. Los trabajadores se sentirán motivados, el jefe se sentirá orgulloso y usted lucirá mejor. No deje saber a nadie en la compañía que hace eso.

17. Haga una llamada más. Ted Williams y Joe DiMaggio, dos de los mejores bateadores del béisbol de todos los tiempos, cada uno practicaba más bateo que lo que practicaban todos sus compañeros juntos. La diferencia entre la persona de éxito y la promedio es de pulgadas.

18. Llegue cuarenta y cinco minutos más temprano y vaya a la casa quince minutos más tarde. Si usted va a ser el primero en su corporación, comience a practicar siendo el primero en llegar al trabajo. Las personas que llegan tarde no les gusta su trabajo… al menos eso piensa la gerencia superior. No se quede en la oficina hasta las diez todas las noches. Eso envía una señal de que usted es incapaz de hacer su trabajo en horas laborables o que su vida personal es miserable. Por otro lado, no sea el primero en salir; salga quince minutos después. Aproveche ese tiempo para limpiar su escritorio y organizar el trabajo del día siguiente. Dedique tiempo a su familia.

19. No lleve trabajo de la oficina a la casa. Su hogar es para prestar atención a su familia, estudiar, planificar, expandir sus intereses y practicar béisbol o lo que sea con sus niños. Si tiene siempre que traer trabajo a su casa, usted o no maneja su tiempo apropiadamente, es aburrido o está malbaratando su tiempo personal. Además, no es mucho lo que puede uno hacer en la casa.

20. Gane las “credenciales para ser invitado”. En cada organización, en el tope hay una especie de Cosa Nostra, un anillo o familia especial, si se quiere. Este es el grupo que en última instancia decide quien será CEO. Usted debe ser invitado a formar parte de ese grupo privilegiado. Para ello, debe adquirir las mismas credenciales que ellos. Todas estas personas son especialistas en las mismas disciplinas. Talento no es suficiente.

21. Evite viajar con sus superiores. Muchos creen que tratar de deslumbrar a sus superiores con conversaciones sofisticadas es el camino a la cima. Los buenos gerentes juzgan a sus subordinados por lo que producen, no por lo bonito que hablan. Si debe viajar con un superior, siéntese en otra sección. Aproveche el viaje para trabajar.

22. Cuando viaje, almuerce en su cuarto de hotel. No pierda tiempo en una línea. Trabaje: finalice reportes, lea papeles de investigación, escriba notas, lea su correo-e, complete su cuenta de gastos, etc.

23. Trabaje, no lea el último best-seller en un aeroplano, a menos que sea relacionado con su trabajo. Organice un objetivo de trabajo para cada viaje.

24. Mantenga un “archivo de personas”. Sea un cuaderno o una mascota, en éste mantenga una lista de lo que hace cada persona y otras cosas personales. Use lápiz para mantener su cuaderno, pues siempre hay que hacer cambios. Cada seis meses envíe una nota a las personas que no ve regularmente.

25. Envíe notas manuscritas. Nunca se comunique impersonalmente con nadie. Procure tener buen papel para enviar sus notas: dando las gracias, felicitando, para alabar a alguien, para pedir excusas o para informar.

Título original de la obra: “How to Become CEO: the Rules for Rising to the Top of Any Organization”, de Jeffrey J. Fox. Condensado, adaptado y traducido por Isaías Ferreira (metransol@yahoo.com).
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jueves, 30 de septiembre de 2010

CÓMO ALCANZAR LA CIMA EN CUALQUIER ORGANIZACIÓN - I

Este y los que le seguirán, si bien pueden ser de utilidad para cualquiera en cualquier campo, son artículos que están destinados sobre todo a los jóvenes que comienzan a hacer pininos en el difícil campo de "estar empleado". Ojalá y sea inspirador y su efecto dure toda una vida a quien lo lea.

DE INTERÉS GENERAL
Por Jeffrey J. Fox

Para leer la segunda parte haga clic aquí

Una vez entre a trabajar a una compañía, no se conforme con simplemente sobrevivir y cobrar un cheque semanalmente o cada quince días. Tener la ambición de superarse, de contribuir, de hacer la diferencia, de crecer profesionalmente, de tener más éxito y hasta de llegar a ser el CEO (CEO-Chief Executive Officer: oficial ejecutivo jefe) de una compañía no es sólo encomiable, es algo aconsejable. El oficial ejecutivo jefe es la persona responsable de formular estrategias para lograr el avance económico y asegurar el crecimiento futuro de una organización. El CEO es el jefe máximo. ¿Por qué no aspirar a la máxima posición?

Por supuesto, la forma más rápida de convertirse en CEO es comprar un negocio o formar su propia compañía. Pero, sea que usted quiera manejar su propio negocio o quiera hacer carrera en una corporación, las reglas que describo aquí pueden ser aplicadas para lograr alcanzar la cima y para mantenerse en ella, no importa para quien trabaje.

El sendero para llegar a CEO está influenciado por una variedad de factores: su hábito de trabajo, suerte, oportunidad, contendientes, personalidad, equipo de apoyo, talento, circunstancias y así por el estilo. El objetivo de los consejos que siguen es ayudarlo a mejorar sus hábitos de trabajo, a influenciar sus oportunidades, a impactar su visibilidad, cómo sobreponerse a sus contrincantes y cómo usar su talento de manera que sea notable.

Aunque estos consejos han sido escritos para ayudarle a progresar en una compañía, los mismos son aplicables a cualquier circunstancia o actividad aun no sean relacionadas con su trabajo. Lea y aplique las reglas que siguen y verá aumentar sus posibilidades de avance en una compañía. A lo mejor no llegue a CEO o presidente, pero estará bien preparado para avanzar cuando se presente la oportunidad. Buena suerte.

1. Siempre escoja el trabajo que más paga. ¿Por qué? Sus beneficios, bonos y aumentos son basados en su salario. Mientras mayor es su salario, más visible será para la plana ejecutiva. Mientras más le pagan, más esperan de usted, y una oportunidad para demostrar su valía es una invitación al éxito. Entre dos candidatos elegibles para una promoción, siempre se le adjudica a quien más gana.

2. Evite trabajos administrativos, que no generen dinero para la compañía; procure buscar trabajos de primera línea que ayuden a la compañía a adquirir clientes y a mantenerlos. Entre los trabajos administrativos a evitar están los de planificador, los investigadores, los abogados y el personal procesador de datos. Entre los empleos deseables están los vendedores, gerentes de ventas, gerentes de productos, gerentes de plantas, directores de mercadeo, supervisores y gerentes generales. Sólo acepte una posición administrativa “pasiva”, si es temporal.

3. No espere que el departamento de personal vaya a planificar su carrera. Las corporaciones no tienen un plan de carrera para futuros presidentes. Su destino y su progreso dentro de la compañía son responsabilidad suya y de nadie más. Usted debe determinar que destrezas y experiencia fundamental se necesitan para alcanzar la cima en su compañía. Es responsabilidad suya adquirir esa experiencia.

4. Consiga y mantenga clientes. La parte más difícil de cualquier trabajo es interactuar con los clientes. Estos rechazan a los vendedores, negocian, regatean, hacen demandas, esperan que sus necesidades sean satisfechas sin oposición y a veces son totalmente impredecibles. El cliente es rey. En la mente del futuro presidente debe estar bien claro que el cliente es también el “forjador de presidentes”.

5. Manténgase físicamente en forma. Mientras mejor es su condición física, mayor será su capacidad de realizar trabajo productivo. Además, usted dormirá mejor, tendrá más energía y rara vez se cansará. Eso le permitirá ser visible en la comunidad haciendo trabajos voluntarios y asistir al teatro.

6. Haga algo solitario y arduo. Algo individualista, que pocos estén dispuestos a hacer y le de una sensación de tenacidad. Ello lo preparará mentalmente para la ardua batalla de los negocios.

7. Nunca escriba una nota desagradable que de alguna forma critique, degrade, rebaje o sea hiriente a un colega; tampoco haga comentarios cínicos, condescendientes o crueles acerca de otros. Nunca escriba una nota bajo la influencia de la ira o la frustración. El mundo de los negocios es pequeño. Las personas reciben promociones, cambian de compañías, cambian de trabajo o tienen amigos poderosos. El enemigo que usted haga puede aparecer inesperadamente.

8. Piense por una hora todos los días. Ocupe esa hora planificando, soñando, pensando, ponderando y calculando intensamente. Revise sus metas. Considere opciones. Pondere los problemas. Escriba ideas. Mentalmente practique sus presentaciones. Evalúe cómo lograr hacer sus tareas. Ejercite su mente. Hágalo diariamente a una hora determinada y no lo ligue con ninguna otra actividad.

9. Mantenga y use una libreta especial para ideas. Anote en esta libreta todas sus ideas, planes, metas y sueños. Use la libreta como la fuente de su lista de cosas a hacer diaria, semanal, mensual y anualmente.

10. No salga a beber con los colegas. No beba a la hora del almuerzo. Mejor aún, no salga a almorzar; haga otra cosa: trabaje o corra o nade. Nunca beba con alguien conectado a su compañía. Es un signo de debilidad. Continuará.

Título original de la obra: “How to Become CEO: the Rules for Rising to the Top of Any Organization”, de Jeffrey J. Fox. Condensado, adaptado y traducido por Isaías Ferreira (metransol@yahoo.com).
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miércoles, 8 de septiembre de 2010

NO CREA TODO LO QUE LEA EN INTERNET

Es raro el día en que no reciba una cadena sensiblera externando el último deseo de una criaturita con cáncer, la búsqueda de un niño perdido o un escrito o poema atribuido a George Carlin, García Márquez o Borges; la alerta de un virus diseñado para derretir mi computador o la invitación para que recoja lo que me toca de los molongos que está regalando Microsoft o AOL.

Por Isaías Ferreira

No hay biblioteca más rica ni herramienta más conveniente que la Web, Net o Red, como quiera llamarle, para realizar investigaciones. El tema no importa, siempre será posible encontrar lo que busca. Esa riqueza, sin embargo, siendo positiva, se puede revestir de aspectos negativos, pues no toda la información que se consigue en Internet es fidedigna. Por eso, después de saber cómo hacer las búsquedas pertinentes en la Web, lo más importante es saber distinguir la información digna de confianza de la que no lo es. Esto último no siempre es fácil, dado el gran volumen de información disponible.

Para ayudar en ese proceso de selección, vamos a utilizar lo que aconseja Elizabeth Kirk en la página de la biblioteca Sheridan, de The Johns Hopkins University, quien considera que la información debe someterse al rigor de seis puntos de evaluación: (1) autoría; (2) ¿quién publica el trabajo?; (3) punto de vista o posición sociopolítica del autor o autores; (4) referencia y cita de fuentes; (5) precisión y verificación de detalles; y, por último, (6) ¿es la información corriente? Por supuesto, los puntos mencionados no aplican en todos los casos, pero su generalidad los hace útiles en casi todas las instancias.

1. AUTOR. Lo primero que debe uno preguntarse cuando está frente a información conseguida en la Web es, ¿quién escribió esto? ¿Está avalado por una institución reconocida? Si no, ¿sobre qué bases formula el autor sus criterios? ¿Qué preparación y autoridad tiene para escribir lo que escribe? ¿Cuáles son sus credenciales? Sería conveniente buscar todo lo relacionado con el autor antes de aceptar lo que dice como válido.

2. ¿QUIÉN PUBLICA? Saber quién publica el trabajo es importante, especialmente si es una organización porque ello significa que existen estándares a satisfacer. Si es una página personal sobre todo, aunque las hay muy buenas, lo mismo que en casos de ser la página oficial de una organización, es siempre bueno verificar las credenciales de quien publica.

3. PUNTO DE VISTA. El punto de vista se refiere a la posición del autor con respecto al tema que trata; ¿es neutral? ¿Está parcializado hacia una causa determinada? Un extremista, sea conservador, liberal o alineado con ciertos intereses, podría pasar información tergiversada para satisfacer sus lineamientos sociopolíticos.

4. CITA DE REFERENCIAS Y FUENTES. Aunque en cada escrito se refleja el criterio del autor respecto a un tema, a manera de darle veracidad a lo que escribe, éste debe encuadrar lo que dice dentro de un marco de referencia al cual el lector pueda tener acceso si necesitara verificar o ampliar, y utilizar fuentes bibliográficas donde sea apropiado.

5. METODOLOGÍA. Es muy importante que los detalles puedan ser verificados; para ello, busque si el autor menciona la metodología usada en la recolección de los datos usados o las fuentes utilizadas.

6. FECHA DE PUBLICACIÓN. ¿Es la información relevante y al día? Busque siempre por una fecha de publicación del trabajo o la fecha de cuándo fue modificado.

Aunque no siempre es necesario someter la información que encontramos en la Web a tan riguroso escrutinio, hacemos bien en verificarla antes de usarla como fuente de referencia y utilizarla en nuestros propios escritos. Esto cobra mayor significado si estamos preparando un trabajo escolar pero, más importante aún, sobre todo si se trata de un trabajo profesional, donde lo que decimos debe ser correcto o atenernos a las consecuencias de pasar información falsa, que es el equivalente a cometer suicidio profesional.
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miércoles, 25 de agosto de 2010

DE ABUELOS Y NIETOS

Por Isaías Ferreira

A todos los abuelos que al prodigar amor incondicional a sus nietos contribuyen a fortalecer su auto estima.

El hechizo es instantáneo. Basta ver su carita saliendo del bultito azul o rosa, y, bajo el sombrerito que le cubre parte de ella, verlo luchar para acostumbrar sus ojitos abiertos a la cegadora luz; o, mientras duerme y respira pausadamente, sentir esas 7 u 8 libras de milagro descansar confiadas en tus brazos, para comprender que eres su presa. Pero, ¿acaso no sentimos lo mismo aquella vez que vimos a nuestros hijos por primera vez? ¿Por qué tanto alborozo ahora? Es cierto, sentimos algo similar al ser padres, pero ahora, lo que debe ser una continuación del amor a los hijos, se convierte inexplicablemente en una relación especial, con tonos de amor, de orgullo, de protección, de amistad y complicidad.

Si puedes ver a tus nietos con regularidad, es posible que seas persona vulnerable a ser cambiada para siempre por ellos. Lo primero que querrán esos “locos bajitos” es tratar de quedarse cada vez que te visiten; si se quedan, querrán dormir en tu cama, formando una barrera entre los abuelos… ¡ah, si en ocasiones muestran más cariño por un abuelo que por el otro, no te sientas mal: son unos manipuladores de primera! Otra cosa, es muy posible que quieran apoderarse de tu espacio y hasta cambiarte el nombre. En mi familia, Senovia se convirtió en Luli; Fernando en Chochón; Isaías se convirtió en Congo, y Julia en Titi; sólo para mencionar algunos casos, los que conozco de cerca.

Siempre oí hablar de esa relación especial entre abuelos y nietos, pero aunque recuerdo la dulzura y comprensión infinitas de un ángel con cabellera de plata llamado “mama Juana”, mi abuela paterna, siempre con una sonrisa comprensiva en sus labios, una galletita de leche en sus manos y un regazo amoroso para “añoñar” a sus nietos quienes nos desvivíamos por sentir esa mano de terciopelo que jugaba con nuestro pelo, nunca la comprendí a cabalidad hasta que no pasé por la experiencia. La pregunta clave es, ¿experimentan todos los abuelos sentimientos similares?

Sin el rigor de una encuesta científica, se me ocurrió consultar a familiares y amigos al respecto, a quienes hice estas preguntas: ¿cree usted que haya una relación especial entre abuelos y nietos? En caso de ser positivo, ¿a qué cree que se deba? Aunque todos los consultados creen que sí la hay, no todos coincidieron en lo que ellos creen sea la razón central de esa relación. Dejando a los psicólogos el por qué, me limitaré a presentar mis resultados, y que cada quien saque sus conclusiones.

Las respuestas que recibí van desde lo jocoso hasta lo filosófico. Entre las primeras hay quien dice que su relación con los nietos es especial; su razonamiento es que al saber que no siempre puede tenerlos consigo, cuando los nietos lo visitan aprovecha para “añoñarlos” y mal acostumbrarlos hasta la saciedad y entonces se los envía a “dar carpeta” a los padres (sus hijos), para que sufran lo mismo que sufrieron ellos (los abuelos) cuando aquellos crecían.

Hay quien considera el amor por los nietos infinito debido a un sistema matemático que él explica así: es el amor de los hijos elevado al amor de los nietos, que es como decir la continuación de los genes que comenzaran con nuestros propios abuelos, y mas allá; y que continuará con los biznietos, y más allá, pero que con los nietos, por ser la relación tan inmediata, se convierte en más que especial. Para otro de los entrevistados, quizás se deba a que por experiencia somos más reflexivos y al hecho de tener menos presión que cuando fuimos padres. Quizás vivir la paternidad por segunda vez nos permite apreciar facetas de la vida que no valoramos en su justeza la primera vez. Es como si quisiéramos aprovechar esa segunda oportunidad y concienzudamente tratar de no cometer los mismos errores que como padres cometimos, afirman otros.

“Algo sí te puedo asegurar”, me dijo uno de los abuelos entrevistados, serio y visiblemente emocionado al hablar: “nada me enternece más que ver a un bebé indefenso, aun no sea familia mía. Siempre que veo uno pienso, ¿qué sería de esa criaturita si le faltara apoyo? Y se aferra uno al suyo como queriendo ‘protegerlo’ de esa posibilidad”. Y añade el entrevistado, “además, ¿qué hacer, sino derretirse, cuando un nietecito te abre los bracitos y te dice te quiero mucho, o cuando te agarra tu cara con sus dos manitas y te acerca hacia sí para juntar las frentes… o cuando dormido a tu lado se voltea y te echa un bracito encima como si te estuviera abrazando? Es imposible poder expresarlo con palabras”.

Para uno de los abuelos, la llegada de un nieto nos pone en contacto con nuestra propia mortalidad. Según él, “comienza uno a hacer cálculos: cuando él o ella tenga tantos años, yo tendré tantos… y no es raro que comencemos a cuidar la salud para aumentar las posibilidades de estar allí cuando ese niño o niña se gradúe o cuando se case; y las pastillas que antes detestabas, ahora te las tomas porque hay una motivación”. Otro de los abuelos me confiesa que, por el contrario, “realmente, nunca me ha pasado por la mente la posibilidad de morir mientras juego con mi nieto. Tampoco me siento viejo. Creo que sólo me he dedicado a disfrutarlo, a darle cariño y a demostrarle que él es importante; no obstante, por ese mismo amor que le tengo, cuando debo disciplinarlo lo hago con firmeza”.

Como se puede apreciar, existen tantas opiniones respecto a los nietos como existen abuelos.

Aunque no forman parte de los entrevistados, he oído a algunos expresar su miedo a acercarse y encariñarse muy profundamente con los nietos, porque en cierto modo, no son su responsabilidad y quieren dar espacio a los padres para que ejerzan su autoridad sin cortapisas. Los abuelos somos pésimos “criadores”, agrega. Hay otros que categóricamente dicen no estar dispuestos a criar de nuevo.

Otros se burlan de los abuelos que se convierten en “monos”, según afirman, para hacerles gracia a los chiquitos, llegando incluso algunos a catalogar de “babosos” a los abuelos que demuestran cierta debilidad en ese sentido. Aun otros están excluidos de esa experiencia porque a lo mejor los nietos viven lejos y tienen poco contacto con ellos. Pero, cualquiera que sea la circunstancia u opinión, parece ser que la experiencia de los abuelos entrevistados corrobora lo que se ha dicho siempre: entre abuelos y nietos hay una conexión especial que no todos podemos explicar.

Por mi parte, creo que Juan Javier, Sylvia Julissa e Isaías Ivanhoe, II, me han hecho un mejor y más reflexivo ser humano por lo que los amo con devoción y no dejo de alabar la hora y el día en que llegaron a mi vida. Para mí, ser abuelo es un papel en el que me siento muy a gusto… ¡y dichoso, por la oportunidad de estar cerca de ellos, de poder dar ese paseo anual en otoño en que el parque es todo nuestro y nos revolcamos en las hojas caídas como los "chiquillos que somos", de ir a la biblioteca juntos, de gozar sus pasatiempos en veladas y deportes, de compartir vivencias!
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sábado, 31 de julio de 2010

¿POR QUÉ... ?

¿Cuándo fue cercenada en nosotros esa curiosidad? ¿Sería en el hogar cuando los padres, incapaces de responder a las preguntas del chiquilín, u ocupados en problemas más “apremiantes”, ante su preguntar insistente sobre un tema lo ignoraban... ?

MIENTRAS ME AFEITO
Por Isaías Ferreira

No hay nada más curioso y hambriento de conocimiento que un niño. Pasar un par de horas junto a un niño o niña puede ser un reto no sólo a la paciencia, sino a la inteligencia. Con la ingenuidad que les caracteriza, sin temor a aparecer brutos y mal informados, los niños son máquinas de hacer preguntas, que nunca parecen estar satisfechos. Es como si la naturaleza en su sabiduría dotara a los humanos de dicha capacidad como forma de supervivencia.

Y pensar que así de curiosos nacemos todos, pero un día, para muchos de nosotros, esa curiosidad se desvanece como por encanto y los “¿por qué?”, o desaparecen de un pronto o merman poco a poco hasta que un día nos dejan para siempre y de investigadores activos pasamos a ser autómatas pasivos sin “necesidad” de adquirir más conocimientos porque “todo lo sabemos”, o a ser entes que, aterrorizados ante la posibilidad de que los demás descubran lo que ignoramos, preferimos permanecer agazapados en la oscuridad de la ignorancia antes que borrarla con un ¿por qué?

¿Cuándo fue cercenada en nosotros esa curiosidad? ¿Sería en el hogar cuando los padres, incapaces de responder a las preguntas del chiquilín, u ocupados en problemas más “apremiantes”, ante su preguntar insistente sobre un tema lo ignoraban o despachaban con un “¿por qué eres tan preguntón? Yo no sé, no jodas tanto, muchacho ‘el cachimbo”?; ¿o sería cuando comenzamos a escondernos en nuestro propio cascarón como forma de protección ante “las cuerdas” de los compañeritos cuando se nos hizo imposible resolver aquella división de dos cifras? Todavía nos da náuseas oír en nuestras mentes el eco de aquellas carcajadas despiadadas.

La escuela puede resultar traumatizante para un mozalbete de cinco años y si de repente se encuentra éste en un ambiente hostil, donde falta la dirección de un profesor o profesora que entiendan lo horrorizado que está ese corderito, las heridas sufridas pueden durar toda una vida. Decía Bernard Shaw: “Mi educación fue muy buena hasta que me la interrumpió el colegio”. Muchas de nuestras deficiencias creo que se remontan a esos primeros años de escuela. Es durante esos años formativos cuando una mala experiencia nos hace odiar las matemáticas o la gramática y los siguientes años no hacen más que reforzar el odio a esas asignaturas y a añadir otras en el proceso. ¿Por qué?

Me parece, con permiso de los expertos en pedagogía y psicología, que es porque nuestro modelo de escuela en que un traje debe servir a todos no es conducente a suplir la demanda de los diferentes estilos de aprendizaje (auditivo, visual o táctil) de todos los individuos en un salón de clases. No todos aprendemos de la misma manera y en nuestro modelo siempre habrá estudiantes con desventajas. Pero hay otra cosa: nuestro aprendizaje en los primeros años de vida es a través de juegos y en la escuela de repente aprender conlleva trabajo y no hay un puente que comunique esas dos islas, sino que debemos nadar arduamente de una a otra.

Hay otro ingrediente más, proveniente de la experiencia escolar, que puede marchitar la mente hasta del estudiante más prometedor: la escuela raramente nos enseña a aprender, a razonar y a deducir. Todo se reduce a la manipulación de fórmulas y a la repetición de postulados, cifras y recetas que hemos atesorado por años y a las que respetamos como el Santo Grial y ¡ay del profesor que ose apartarse de esas enseñanzas o cuestione su validez! Lo cual explica en cierta forma la falta de curiosidad de la mayoría de nosotros en la adolescencia y en la adultez.

Todos los hombres y mujeres que han descollado en los diferentes campos del saber en su mayoría han desafiado el estatus quo, han mantenido una curiosidad de niños y no se han amoldado a los cánones existentes. Para estos individuos no es suficiente lo existente y la aseveración de “no hay nada nuevo bajo el sol”. Para ellos es necesario encontrar otra ruta, aunque para viajar por ella tengan que reinventar la rueda.

Para 1900, los pensadores consideraban que casi todos los misterios del mundo físico habían sido revelados. Excepto por unas cuantas preguntas referentes a las propiedades de la luz y a las radiaciones de los “cuerpos negros”, decían ellos, todo había sido conquistado. Como sabemos hoy, ¡cuán equivocados estaban! Casi inmediatamente, en 1901, nació la electrónica con la invención del tubo al vacío, y, en 1905, Einstein promulgaba su teoría especial de la relatividad abriendo una inmensidad de posibilidades que ha permitido los viajes espaciales, la fisión del átomo y una de inventos, descubrimientos y adelantos que desafían la imaginación.

Hoy más que en ninguna otra época, donde las comunicaciones son instantáneas y la información, tanto fidedigna como falsa, llueve a cántaros, debemos afilar nuestra curiosidad, pero sobre todo luchar para que nuestros estudiantes no la pierdan, y no cansarnos de preguntar, ¿por qué?; y si es posible, a ello añadir ¿cómo? Si nos cuesta trabajo preguntar por temor a hacer el ridículo, debemos olvidarnos de sandeces: quien pregunta e indaga sólo aparece ignorante una vez. Además, de alguna forma todos somos ignorantes; no podemos saberlo todo y no creo que eso deba avergonzarnos. Lo que no podemos es parar de aprender cosas nuevas. ¡Y hay tanto que aprender!
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viernes, 18 de junio de 2010

Personajes y juegos

En el tiempo de la niñez y adolescencia de los mayorcitos que componen la comunidad que se ha formado alrededor de Mao en el Corazón (allá por los años 50-60, y algunos en los 40... ¿30?), no existían juegos como los computarizados de ahora; muchos éramos dichosos si poseíamos una escopeta de tapón (¿se recuerdan?) y las muchachas unas muñecas de trapo. Eso de Barbie no existía… o por lo menos la anoréxica modelito no había llegado a la mayoría de hogares maeños.

Pero sí, teníamos juegos por montones, casi todos envolviendo el elemento físico. Recordamos las carreras, la libertá, el juego de chatas, el juego de "veyugas", el topao, la "minga" (una variación mas "delicada" del topao), el "puño seco", el "bolsillo preso", etc. La "hojita verde" (…verdecita está), era un juego mas de "hembras", pero algunos “varones” lo jugaban también. ¡Yo no!… por si acaso.

Como parte del propósito de este blog-foro-página es servir de punto de cita para entre todos rescatar, cada quien plasmando sus experiencias particulares, la historia del periodo que nos tocó vivir, para que sirva de marco a los historiadores del pueblo, me ha asaltado una idea para que recopilemos una lista de los juegos que observamos o practicamos durante nuestra niñez y adolescencia.

También he pensado en que hagamos una lista de personajes sobresalientes, pintorescos, que recordemos de esa época. En ambos casos, el nombramiento de un personaje o juego debe ir acompañado de una breve descripción, como mostraré con un par de ejemplos. Si desea participar, puede hacerlo escribiendo un comentario debajo, o enviándome un correo-e, si quiere contribuir anónimamente.

Ya sé, ya sé... para muchos es un ejercicio en futilidad... pero nada, verán que divertido puede ser.

Los juegos

Recuerdo, aunque nunca participé porque era para "tígueres rejugaos" en el sentido propio de la palabra, el "buzo te busco" y el "panqueo", ambos practicados en el río o en los canales mayores.

"Buzo te busco" era una adaptación del "topao", pero en el agua. Para jugarlo había que ser un nadador de alta destreza: uno decía buzo y se zabullía, y el contrario contestaba, te busco, y debía buscarlo debajo del agua y toparlo. "Panquear" consistía en zabullirse, ver el movimiento del contrario por debajo del agua, ver cuando éste saliera a buscar aire, y lanzar una patada violenta en el aire con la intención de "desinfielarlo". Como pueden imaginarse, éste no era juego para todo el mundo pues requería destrezas de buen nadador, fortaleza física y ser "arretao", porque era peligrosísimo. Imagínese una patada en medio de la cabeza y que usted quedara "mareao" en agua corriente. Si mal no recuerdo, Rafelito Pichardo, nieto de Alberto Disla, de la Gregorio Luperón cerca Talanquera, y el "tíguere Güibe", de Sibila, eran especialistas en el "panqueo".

Personajes

Describiré someramente dos personajes que Francisco Almonte, Fernan Ferreira y yo sacamos a relucir en una conversación reciente y haré mención de otros dos.

Recuerdo que en esos tiempos a todo aquel que tuviese los fondillos grandes se le decía que "parecía un quipero" y todo se derivaba de un personaje que vendía "quipes" en el pueblo en una especie de cubeta, con un pequeño "anafe" (sí, con carbón encendido) debajo. Demás está decir que el Sr. de marras tenía unos glúteos voluminosos.

El otro personaje era "El Timacle Machichá", "hombre muy pintoresco que fungió como sirviente en un bar conocido como El Jimenoa y quizás en otros bares. El susodicho alcanzó tanta fama que uno de sus hechos fue merecedor de ser dramatizado, según me cuentan, en el programa denominado 'El Suceso de Hoy' de Rodriguito, cuya frase 'El Timacle Machichá' no apareció ni en los centros espiritistas se hizo muy famosa en Mao y alrededores", (la cita es de Niño Almonte). Timacle es una persona hábil, viva.

Un personaje muy mencionado en Mao por esos tiempos también era el famoso "mazeroki", un ladrón notorio, (el sobrenombre era obviamente en alusión a Bill Mazeroski, segunda base de los Piratas de Pittsburgh, que no dejaba pasar nada por su territorio); el otro era el Chino el policía, que era el Cuco de los ladrones. Imaginen un encuentro entre esos dos.

Bien, vamos a ver si se animan a poner sus vivencias en la mesa.

Isaías Ferreira
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sábado, 5 de junio de 2010

Malabaristas del volante

Por Isaías Ferreira

Casi nunca infringen las leyes pues sus cinturones están debidamente abrochados, y por lo general no se “comen” las luces rojas, ni manejan a exceso de velocidad. Es decir, son ciudadanos comunes que a su manera cumplen con las más elementales obligaciones cívicas.

Estos personajes son un prodigio de la “eficiencia”, la diligencia y la multiplicidad, y su capacidad de accionar “miles de manos” a un tiempo pondrían verde de envidia a un pulpo. Estos entes superdotados exudan autoconfianza por cada poro y verlos accionar es una lección inolvidable. ¿Cómo pueden ser tan diestros y precisos?, nos preguntamos los simples mortales.

Es un espectáculo fascinante ver cómo doblan y colocan el periódico sobre el guía, lo presionan con el pulgar de la mano izquierda, un ojo atendiendo su contenido y el otro a la carretera, mientras con el hombro aprietan el celular al oído —filtro procesador que debe relegar la música o la noticia procedentes del radio, televisor o CD a un segundo plano mientras se las arreglan para entender al interlocutor al otro lado de la línea—, y con la otra mano llevan a la boca el café “Dunkin”, o “StarBucks”, o “Honey Dew”, o cualesquiera otras de esas mezclas cafetaleras “exóticas”, con sabores de nombres imposible de pronunciar; o se maquillan o se afeitan, mano que a veces es preciso desocupar para tomar notas en la libretita abierta la cual se monta al tablero con la gomita redonda succionadora que al presionarse sobre el mismo, crea una especie de vacío; o para pasar la hoja del periódico, mientras el auto rueda lenta y silenciosamente por el pavimento, como burro que conoce el camino y no necesita que el amo agarre las bridas para avanzar derecho a su destino.

Son los “Malabaristas del volante”, una especie nacida en los últimos años, esclavos de la demanda de tiempo que la época nos impone y que va en consonancia con la breve y superficial atención a que obliga la montaña de información que nos bombardea a cada segundo. A estos seres se les puede encontrar en los tapones descomunales de cualquier metrópoli norteamericana, donde la capacidad de las carreteras construidas para el tránsito existente en 1930, resulta insuficiente para acomodar el florecimiento extraordinario y el rodaje sin control de vehículos de este siglo 21.

Yonluí es una de esas criaturas “privilegiadas”, provisto de múltiples “canales mentales”, los cuales es capaz de sintonizar simultáneamente a diferentes “ondas”, lo que posibilita que aproveche cada segundo de viaje al trabajo y a su regreso, para realizar las más dispares tareas mientras su vehículo avanza lento en la congestionada carretera.

El auto de Yonluí es una verdadera “nave rodante” —rica galería de cuantos botones y dispositivos “espaciales” existen—, el cual cuenta con computador, PDA, “posicionador global” y televisor miniatura con pantalla de LCD, siempre sintonizando a CNN o a ESPN.

El de Butrina es un coche más modesto, pero con el consabido aparato de CD — generalmente tocando música con tanta estridencia que el “bajo” sobresaliente mueve hasta el tuétano de sus huesos—, y sobre todo un espejo que se ilumina al desprenderse de la visera, ideal para aplicar el maquillaje. Raras veces se ve a Butrina tomar café mientras maneja —aunque sí hablar por teléfono sin parar— y si toma café, lo sorbe de un vaso-thermo cerrado. Aparte de una que otra línea de Maybelline o Revlon, que por alguna irregularidad de la carretera se desvió de su blanco y fue a parar a la mejilla o a la frente, en lugar de las cejas o los labios, el trayecto de Butrina hasta ahora ha estado libre de accidentes.

Yonluí no ha sido tan “dichoso”. Cuentan los diarios que está en el hospital recuperándose, con una pierna rota y otras dolencias no muy serias, producto de haber perdido control de su vehículo cuando su café caliente derramado alcanzó sus asentaderas y otras partes sensibles de su cuerpo, lo que hizo que acelerara el auto sin querer. El conductor del vehículo que embistió por detrás salió ileso, pero la desafortunada señora que esperaba el autobús en la esquina de la calle Principal, quien fuera embestida por el auto fuera de control de Yonluí, está en coma.

Si la señora muriese, Yonluí podría ir a la cárcel. Si ello ocurriera, Yonluí tendría tiempo demás, ¿qué haría entonces con los 86,400 segundos de cada día?
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viernes, 30 de abril de 2010

El "lambón" profesional

Cosas de Mao
Por Isaías Ferreira

El lambón, sin vergüenza y desfachatado, es un fenómeno universal; y como tal, en Mao, a lo largo de su historia, no han faltado unos cuantos de esos “simpáticos” (pero a veces irritantes) personajes. El Samoa Bar, frente al parque de recreo, era el gran sitio de la línea en los años 50 y 60 donde se daban cita amigos, vendedores y visitantes en general. Reunirse allí se consideraba una “gran cosa”. Siendo así, era natural que el parque fuera punto estratégico de lambones y “paracaidistas”, listos para “picar” a “amigos”, conocidos y hasta desconocidos.

Sucede que un día va un muchacho joven al Samoa y coge un litro de Brugal “fiao” y sale con él envuelto para bebérselo en su casa con unos amigos. En eso, como por arte de magia, a velocidad de Llanero Solitario, se le cruza nuestro personaje el lambón al amigo y le dice:

"jey, fulano, ¿cómo te va?, mi enclache".

A lo que contesta nuestra víctima: — "bien, Zutano, ¿y a tí?".

"¿A mí? Bueno, tú sabes como son las cosas, mi hermano; aquí haciendo “sombras” con la vida pa’ no peider la foima y agarrándome del aire, pa’ no caeime. ¿Y qué llevaj ahí, primazo?".

"Una cosita ahí”, le contesta el amigo, un poco renuente y apresurado, como anticipando lo que venía.
“Qué cosita, ni cosita… eso ej un litrazo… ¡Coño qué agallú!”. A lo que no pudiendo escapar contesta la víctima: “Si; ej un litro”.

"Oiga tíguere, a usted parece que me lo envió Dios... tengo ei pico como un tirapiedra, mi hermano... mire como tiembla mi mano, y no e’ solamente de la emoción de veilo, mi enllave... no, no he bebío na' hoy, y sólo usté puede salvaime de una mueite segurita".

La víctima, por defenderse, le dice: "Hermano, lo que pasa es que el litro lo compramos entre un amigo y yo".

"Puej dame dei tuyo, ¿qué pasa?", le dice el lambón.

"Sí, pero hay un problemita; la mitad mía ta' bajo", le dice la víctima, en un último intento por zafarse.

A esto contesta el lambón, sacando un calimete del bolsillo de atrás: "no te preocupes, yo estoy armao; ¿cuál es el problema?".
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martes, 27 de abril de 2010

Sony descontinuará floppy

Por Isaías Ferreira

En lo que viene a ser sólo el último clavo en la tapa del féretro, Sony acaba de anunciar que en Marzo del 2011 venderá su último floppy en Japón. Si bien esto declara su muerte oficial, en realidad el floppy ha estado, sino muerto, por lo menos en estado muy delicado, por unos años ya. Apple fue la primera compañía en olvidarse completamente del floppy en la iMac de 1998; Dell la siguió en 2003.

La suerte del venerable floppy es la misma de otros artefactos de máxima utilidad en su tiempo y que el avance de la tecnología ha rendido obsoletos. ¿Recuerdan el mimeógrafo, el telégrafo, la maquinilla?

El floppy fue introducido en 1981 y adoptado rápidamente por la industria, en particular por la primera generación de computadoras Mac de la Apple, la Commodore Amiga, Atari ST, y más tarde las IBM PS/2. Este dispositivo fue uno de los medios de almacenamiento para compartir datos entre computadoras personales durante tres décadas. Sony fue el pionero con el disco de 3.5 pulgadas, que reemplazó al de 5.25 pulgadas.

En cuanto a su capacidad, y he aquí su tendón de Aquiles, ésta variaba entre alrededor de 800KB y 1.4MB, y, aunque este formato no se popularizó, hasta 2.8MB. Imagínese: se necesitarían al menos 3 discos de 1.4MB para almacenar una canción de mp3 de hoy día.

Conforme el tamaño de los archivos y los programas crecieron, el floppy se volvió un formato obsoleto. Con el advenimiento del CD, del DVD, del Zip y el USB, las ventas del floppy en Japón bajaron de 47 millones en 2002 a 12 millones en 2009. Esto último de por si sorprendente.

Quienes somos lo bastante mayorcitos para haber utilizado los discos de 5.25 pulgadas (y hasta los de 8 pulgadas; y los casetes anterior a estos, en mi caso) como medio de almacenamiento, podemos atestiguar del salto cualitativo que significó la aparición del floppy de 3.5 pulgadas. Pero así como celebramos su llegada, abrazamos con fervor las tecnologías que lo sustituyeron. Los floppies son simplemente muy incómodos, frágiles, limitados y feos. Y cuando digo frágil me refiero no a su estructura física, que contrario a los de 5.25 pulgadas tienen una coraza protectora rígida y resistente, sino a la facilidad conque pierden sus datos: hasta un gancho sujetapapeles magnetizado puede borrarlos.

Como se puede ver, no soy de los que voy a extrañar la muerte del floppy… en realidad, para mí hace años que éste vive la vida de los justos… o descansa en los fondos de los mares con los peces, como dicen en el argot de las películas de gánsteres.
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domingo, 25 de abril de 2010

La privatización de la Internet

Por Isaías Ferreira

Un tribunal de apelación Federal en los Estados Unidos declaró el 6 de abril 2010 que la FCC no tiene autoridad para regular cómo deben manejar los suministradores de servicios de Internet el tráfico en sus redes. Esta decisión da reversa a una orden dada por la FCC a Comcast en 2008 para que cesara el bloqueo a las aplicaciones computadora-a-computadora de sus usuarios las cuales, según Comcast, creaban embotellamiento y la reducción de la velocidad de sus redes. Esta decisión es un golpe contundente a quienes ven en la neutralidad y la democracia de la Internet la base de su crecimiento futuro y una salvaguarda de protección al usuario. Aunque fue escrito en marzo de 2005, este escrito de alerta sigue teniendo relevancia.

La comodidad de la Internet y su efectividad es tal que la miramos como algo común, nada extraordinario. Por centavos al mes podemos hacer todo tipo de investigación y conectarnos con el mundo. No pensamos ni por un segundo acerca de lo complicado de la infraestructura que la hace posible y ni siquiera quién la mantiene trabajando o qué pasaría si de repente tuviésemos que pagar peajes para lograr llegar a todos los rincones que hoy llegamos y para tener acceso a toda la información que hoy recibimos gratis.

Al respecto, dice Michael Copps, uno de los Comisionados de la FCC (Federal Communications Comission; o sea, la Comisión Federal de Comunicaciones) de Estados Unidos: “La Internet del futuro podría no ser la que conocemos. Existen amenazas… intereses de envergadura están buscando posición para restringir la transparencia que ha sido la piedra angular de su desarrollo”.

El gran éxito de la Internet radica precisamente en la democracia con que se maneja. Todos, no importa dónde vivamos ni el estatus social, económico o político, tenemos acceso a la misma, en igualdad de condiciones, usando los mismos carriles comunes que usan todos.

Eso podría cambiar de repente si los gigantes de las telecomunicaciones, AT&T, Comcast y Verizon, los que al presente mantienen un cabildeo intenso en el Congreso de los Estados Unidos por el derecho a controlar qué lugares usted visita en la Internet, la rapidez con que lo hace y cuánto debería pagar por el servicio.

De tener éxito, esas compañías abrirían las puertas para violar lo que en círculos técnicos se conoce como la “neutralidad de la Red”. De acuerdo a ese principio, los usuarios tienen la potestad de acceder a cualquier sitio en la red, publicar sus propios trabajos y usar cualquier aplicación que ellos deseen, sin las restricciones y limitaciones impuestas por los proveedores del servicio, los llamados ISP (Internet Service Providers o Proveedores de Servicios de Internet).

Es precisamente la neutralidad de la red lo que ha hecho posible que este medio haya podido crecer exponencialmente, alentar la innovación y alterar la forma en que nos comunicamos. Cambiar ese patrón y ponerle la camisa de fuerza que los avariciosos de las gigantescas compañías de las telecomunicaciones quieren imponerle, destruiría la cultura democrática que el medio disfruta.

¿Por qué es importante la neutralidad de la red? Veamos: si, por ejemplo, usted busca por un artefacto electrónico en línea; según la neutralidad de la red usted debe tener la libertad de adquirir éste de cualquiera de los sitios existentes en la Internet, no sólo de los sitios con quienes su proveedor de servicio tenga una relación comercial. Si desea usted utilizar su conexión de banda ancha para hacer llamadas telefónicas, su proveedor no debe tener la potestad de impedirlo.

Tener esa potestad le daría autoridad al ISP de bloquear el acceso del usuario a sitios que económicamente no les convengan. El argumento de AT&T y Verizon es que ellos debieran tener control de facturar y controlar de acuerdo al uso que se haga de las infraestructuras que ellos han creado y exigir pagos de sitios como Yahoo y Google. ¿Olvidan los gigantescos conglomerados que si bien ellos son dueños de los alambres y los equipos, los dueños de las estructuras somos los usuarios a través de las ciudades donde vivimos donde están enclavados los postes telefónicos o donde están tendidos los alambrados que usan para enviar las señales? El público es dueño, además, del espectro de las ondas hertzianas que se utilizan para los mensajes que ellos envían y por medio de licencia otorgada por el gobierno tienen derecho a usar, de acuerdo a reglas claramente estipuladas.

¿Cómo le afectaría a usted como consumidor si esas compañías llegaran a tener la potestad de controlar y hasta bloquear lo que ellos consideren interferiría con la “calidad del servicio”? Aparte de la obvia falta de libertad para elegir, el proveedor podría discriminar en contra de los servicios de un competidor, asegurando que los servicios de estos sean más lentos y hasta defectuosos. Podrían también limitar la diversidad de contenido en su dominio. Además, podrían favorecer los contenidos comerciales sobre los servicios de las compañías que no persiguen lucro, relegándolos a canales más lentos o de menor calidad. Y por último, restringir el uso de la red para hacer llamadas telefónicas. La situación semejaría lo que pasa hoy con el cable: los administradores del cable deciden qué espectáculos presentar, sin buscar de antemano la aprobación del usuario.

Si la Internet ha de ser en el futuro el medio libre que aliente la inventiva del ser humano, de lo que todos nos beneficiamos, lo cual ha hecho posible la existencia de sitios como eBay, Wikipedia, WebMed, HowStuffWorks, YouTube, Yahoo, MySpace, Google, y miles más, debemos avisparnos o arriesgarnos a ser oprimidos una vez más por los avariciosos que no se conforman con los billones que ganan. La neutralidad de la red alienta la creatividad y las iniciativas comerciales en gran escala. Perder la neutralidad de la red, implicaría perder la posibilidad de que ciudadanos comunes puedan participar en el desarrollo futuro del medio y que las compañías multimillonarias nos dicten lo que podemos hacer o no.

Las fuerzas que trabajan arduamente para influir en el Congreso para que los legisladores tomen medidas para que las compañías de telecomunicaciones adquieran más poder sobre el contenido de la Web, son inmensamente poderosas. Este poder viene disfrazado de un lenguaje muchas veces vago y generalizado como es el de tener la potestad de bloquear todo lo “que afecte la calidad del servicio”, lo que en lenguaje plano significa derecho de “aplastar la competencia”. Debemos poner nuestra guardia en alto.

Comencemos por decir con vehemencia a nuestros legisladores que oponemos todo lo que vaya a destruir la neutralidad de la Internet, a aprender todo lo concerniente a este problema para evitar en nuestra ingenuidad que nos chantajeen con razones que sólo favorecen a las compañías de cable y a las telefónicas, y a unirnos a los grupos de protestas que están alzando su voz a través de la nación.

Si bien lo dicho anteriormente parecería sólo afectar a los residentes de los Estados Unidos, no se engañe.

Teniendo en cuenta la dependencia de los países latinoamericanos de los Estados Unidos y el alcance global de las compañías involucradas, se ha de esperar que cualquier medida que tome al respecto el Congreso norteamericano, afecte también los servicios de todos los países del globo y por consiguiente de nuestros países. La Internet es una villa global.
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miércoles, 7 de abril de 2010

Dominguito Reyes: Un genio sin presunción

Cosas de Mao
Por Isaías Ferreira
(CONTIENE LENGUAJE ADULTO)

Seguido lo veía, percibía usted a un ser humano diferente: sus manierismos nerviosos, el fumar en cadena; el andar apresurado, de caminar agachado, y su hablar gangoso (más de las veces consigo mismo) a velocidad de rayo; su divagar en un mundo propio y sus ocurrencias temporizadas, lo hacían un imán para quienes nos gustaba disfrutar de su compañía, privilegio sólo abierto a unos cuantos.

Aquel señor de pocas carnes, de pelo canoso y de estatura no muy alta, siempre estaba arreglando algo; una máquina de escribir o de sumar o uno de esos artefactos raros que sólo él entendía y podía descomponer y volver a componer. Por eso, por lo bajo, de cariño le apodábamos Ciro Peraloca, como el personaje de los paquitos cómicos, un genio que tenía cabeza de bombillo y pensaba en toda clase de teorías e invenciones.

Su curiosidad era insaciable y a veces nos deslumbraba con su instinto que parecía sobrenatural. Un día soleado, en medio de uno de esos calores de Mao en que las hojas de los árboles se ponen cenizas y el tiempo parece estancarse ahogado por la humedad, estábamos escuchando atentos a Dominguito, como a eso de las once y media de la mañana; de repente, mira al cielo, que no presentaba ni siquiera una nube, y dice “aquí, aquí va a llover” y cruza la calle y se mete a su casa que quedaba en la Hnas. Mirabal frente al parque Amado Franco Bidó. Los 6 ó 7 jóvenes que componíamos el grupo, no hicimos caso y nos quedamos charlando y murmurando, “qué loco ei diablo, ¡dique llover!”. No tardaron tres minutos antes de que se desatara un aguacero torrencial que nos empapó a todos de pies a cabeza, para gozo y satisfacción de Dominguito quien no paraba de reír desde la galería de su casa.

Dominguito era amistoso con quien se sentía en confianza y tenía un gran sentido del humor, lo cual atestiguamos todos quienes nos reuníamos a su alrededor en el parque de recreo para oírle declamar poesías o contar sus ocurrencias de infancia y adolescencia.

Una de sus historias favoritas era decir que los alemanes le habían robado la invención del paracaídas. “Yo, yo, fui el primero que se lanzó en paracaída”, y señalaba hacia la esquina opuesta del parque, donde había estado la iglesia… “Yo, yo me tiré con una sombrilla del campanario de la iglesia, y si a la bendita sombrilla no se le abren la varillas hacia arriba, tuviera yo volando todavía, caramba. Eso sí, caí entre una guazábaras, por donde Carpín, que se dieron guto conmigo. Te-tenía espinas por dondequiera".

Otra de sus favoritas era decirnos que él fue la primera persona que subió el Santo Cerro (en La Vega) en un Ford de palito. “La primera ve le di duro como un condenao, y como a la mitad el motorcito se murió y cogió ese carro pa’trá como la jon del demonio. Cuando llegué abajo me puse a pensar. Entonces, cambié de estrategia y lo puse en reversa. Todo el que me veía creía que yo estaba loco, hasta que llegué allá arriba”.

Dominguito, “¿y por qué se le ocurrió subir de riveisa?”, preguntaba alguien. “Ah, ah, ¿qué crees? El motor del carro estaba alante… subiendo de reversa la gasolina bajaba al motor por efecto de la gravedad”.
La mayoría de las historias que contaba, ya las sabíamos, pero nos gustaba pedírselas por la gracia y gusto con que las narraba.

“Dominguito, diga lo que le pasó con su tío José”. Y reía con picardía, pasando la mano por su cabellera blanca en canas, mientras se lamía los labios. “Mi, mi, mi tío era ciego, y para ir a hacer su necesidades tenía un cordel del que se agarraba y seguía hasta llegar a la letrina. Un día, le mudé el cordel y puse el cajón de la letrina en medio de la cocina. Cuando llegó la cocinera y encontró al viejo haciendo aquello en medio de la cocina, eso fue un escándalo extraordinario. Eso sí que-que me dieron una paliza, que hubo que untarme sebo”.

“Pero en la casa había también una gata ciega, ¿no es así?”, decía alguien. “Yo lo que hacía era que cuando tío andaba por la casa con el batón, le ponía la gata entre los pies y la gata lo aruñaba. Un día el viejo le mandó un batonazo a la gata y se-se me pegó a mi en la nariz… estaba el griterío y la sangre al pecho”. Las carcajadas disminuían sólo cuando alguien le hacía otra pregunta. “¿Y no dique usted tuvo al matar al viejo con un rastrillo?”. En seguida contestaba, “son unos exagerados. Cuando él me dio el batonazo, a mi se me-me ocurrió la idea de ponerle un rastrillo acorado en una silla, con la parte de metal hacia arriba, para cuando lo pisara el rastrillo lo golpeara con el palo. El nunca lo pisó porque con el batón se dio cuenta que algo estaba enfrente”. “¿Y le dieron una pela por eso?”. “¡Muchacho!”, contestaba, y se levantaba la camisa para enseñarnos una cicatriz que le había dejado la hebilla de la correa en la espalda.

“Dominguito, cuente cuando usted agarró el zumbador”. Este era siempre un momento en que Dominguito reía a más no poder, como si la sinvergüencería le retozara en el cuerpo. “A mí se me ocurrió agarrar un zumbador y me-me pegué flores por todo el cuerpo y me puse entre las sangre de Cristo calladito, esperándolo. La primera vez que se me acercó el condenao comenzó a volar en frente de mi nariz, y, y, estornudé. La segunda vez estoy ahí aguantando la repiración, pero-pero cuando ya iba a tirar la mano, el bendito me ensució la cara. La tercera vez lo agarré, pero le dí tan duro con las dos manos, que lo maté”.

Dominguito fue quizás lo más cercano a un genio que muchos de nosotros hayamos conocido. Fue un hombre excepcional, caballeroso, educado... dicen que gran bailarín, en su juventud. Hace ya tanto tiempo que se fue de esta tierra, pero donde esté seguro estará ingeniándoselas para saciar su curiosidad y sacar una sonrisa a su prójimo.

Hombre de buen hablar. Según sus familiares era enemigo de las malas palabras y las criticaba cada vez que las oía de otros. No obstante, nos regaló esta joya de la sabiduría popular: “La vida es como una escalera de gallinero: corta, cagada, resbalosa, y llena de picotazos”; y esta otra: “la vida es un pantalón, sostenido por los breteles de la esperanza”.

Tú, con tus ocurrencias y personalidad única, trajiste alegría y sonrisas a todo el que disfrutó de tu compañía. Hoy me dio por recordarte y quise hacerte este pequeño homenaje; ojalá lo apruebes. Gracias, Dominguito.
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miércoles, 17 de marzo de 2010

¿Por qué somos impuntuales?

Por Isaías Ferreira

En nuestra cultura; la cultura latinoamericana, eso es, y en unos pueblos más que en otros, por supuesto, es legendaria la impuntualidad. Tan enraizado está entre nosotros el vicio de llegar tarde a todo, que generalmente fijamos el comienzo de un acto dos horas antes de la hora real. Y con todo, los actos nunca comienzan a tiempo. Siempre hay rezagados y, más que nada, muchas veces, quienes deben ser la atracción principal de un acto, son generalmente los más notados ofensores.

¿Por qué somos así? Pero, sobre todo, ¿qué importa que seamos así? ¿No debemos celebrar ese fenómeno cultural (1) como algo muy nuestro que se ha ido pasando de generación en generación y al que no debiéramos oponer resistencia?

¡No, no debemos celebrarlo como algo muy nuestro! ¡Tampoco debemos sentirnos orgullosos por algo que en su más mínima expresión es una falta de respeto y desconsideración a los demás y por otro lado resulta costoso!

¿Por qué somos impuntuales? Creo que se debe a la falta de apreciación que tenemos por el valor del tiempo, tanto nuestro como de nuestros semejantes. De alguna manera, vivimos la vida de una manera informal, sin planificación... como si dijéramos, ¡a lo que venga! No nos amoldamos a un patrón de autodisciplina para administrar con estricto control la más cara y escasa de las materias primas: el tiempo... ese que, una vez ido, no vuelve ni se recupera. Pareciera como si no tuviéramos conciencia de que transitamos en una cuenta regresiva que no para hasta la hora en que nuestras almas pasan al descanso eterno. Esto debiera hacernos conscientes de que debemos sacar el máximo provecho del tiempo de que disponemos, esa donación invaluable que tan generosamente se nos ha suministrado, pues después será tarde, y el tiempo perdido jamás se recupera.

Dicho lo anterior, debe resultar claro que no prestar atención al paso del tiempo y al valor que tiene, tanto para nosotros como para nuestros semejantes, está en la raíz de la impuntualidad. Por ello, no llegar a una velada o reunión cuando está programada, no sólo es una falta de cortesía, sino, como apuntamos, una falta de respeto mayúscula hacia los demás. Y debemos recordar, que recibiremos respeto en la medida que lo proporcionemos a los demás. Por eso, si algún día vamos a erradicar el costoso mal de la impuntualidad de nuestra sociedad, se imponen cambios drásticos en nuestra conducta, comenzando con cada individuo: “cambia tú... y el mundo cambiará”, dice la máxima.

Por tanto, si tenemos que asistir a una reunión, tratemos de salir con tiempo suficiente para que arribemos antes de empezar la misma; borremos para siempre de nuestras mentes eso de “Ah, dicen que van a comenzar a las 6:00, pero tú sabes cómo somos... ¡te apuesto a que no comienzan hasta las 7:30!”

Frases como esa última son las que perpetúan una condición que da sello de autenticidad idiosincrásica a algo que no es más que un vicio que refleja atraso social y pereza.

Para sobreponernos a la impuntualidad y erradicarla de nuestras vidas y nuestra sociedad, es imperativo comenzar por organizarnos y rechazar todo aquello que nos distraiga de la meta que perseguimos. Concienzudamente, debemos, con propósito celoso, rectitud, autodisciplina y perseverancia, cuidar nuestro tiempo como la más preciada de nuestras posesiones; debemos hacer comprender a nuestras amistades, con diplomacia y de manera amable, que las llamadas telefónicas deberán tener un límite de tiempo; nuestras amistades deberán, además, comprender que las visitas no anunciadas son perjudiciales y por tanto inaceptables.

Asimismo, tendremos que tomar conciencia de no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, y convertirlo en un credo viviente, no un simple juego de palabras que suena bonito y nos da aire de sabiduría; tendremos que planificar con anticipación cada evento, y darnos tiempo suficiente para que no haya coincidencia entre un evento y otro; deberemos aprender a decir NO cuando sea físicamente imposible nuestra presencia en un evento si ello implica infracción a esta ley de la puntualidad; deberemos comenzar (y terminar) las reuniones o eventos para el tiempo en que fueron anunciadas, no una hora o dos después. Es posible que haya dos o tres reuniones en que la asistencia sea limitada, pero poco a poco la voz se riega y es posible que en futuras reuniones asista más gente de lo acostumbrado, pues no hay nada más pesado que ir a una reunión que además de no comenzar para cuando se anunció, dura por tiempo ilimitado porque no hay una agenda bien planificada. Tendremos que respetar al máximo el tiempo de los demás por aquello de que “no debes hacer a otros lo que no quieres te hagan a ti” o “porque no debemos exigir a los demás, lo que no nos exigimos a nosotros mismos”.

En conclusión, la cura de la impuntualidad radica en desenmascararla como lo que es: una falta de respeto y una infracción al derecho de un semejante, tan burdo, abusador y ultrajante como la agresión física o el libelo. Si practicamos conscientemente estas reglas sencillas, estaremos contribuyendo en grande a eliminar ese costoso monstruo el cual no debemos permitir en nuestras vidas, ni imponer a los demás, pero mucho menos aceptar que nos impongan.

Aquí cabe la frase, miles de veces usada, pero tan fresca como cuando la dijera el preclaro Benito Juárez: “EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ”.

(1) Cultura
Como la he usado en este escrito, no se refiere a ilustrado o ilustrada, sino “al conjunto de valores, tanto explícitos como tácitos, que nacen de las costumbres, las que son a su vez un producto de nuestras experiencias como entes sociales, y que se pasan de generación en generación y se convierten en reglas o modo de vida que todos observamos sin resistencia”.
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lunes, 8 de marzo de 2010

Escuái tri

Instantánea del Mao del ayer
Por Isaías Ferreira

Era popular entre sus compañeros de pelota y entre la fanaticada, pues cuando agarraba la pelota con un leñazo de esos que se les zafaban viajaba ésta medio kilómetro… por lo menos.

Nuestro amigo, cuyo nombre no viene al caso, era una presencia intimidante para cualquier pícher: era grandote y con una anatomía al estilo del “Hulk”, excepto que más panzú.

Situación: El equipo de Mao tiene la carrera del gane en primera y le toca batear a nuestro héroe. En la loma por el equipo contrario hay un zurdo que tira aspirinas para la goma. El bateador deja pasar la primera bola que es alta y afuera; a la segunda, una bola alta y afuera también, le hace Minier un swing tan feroz que su gorra cayó al suelo… lo mismo pasa con la tercera bola. El conteo es ahora dos strikes y una bola. En el próximo lanzamiento sucede algo inusitado: el pícher tira la bola a primera tratando de sorprender al corredor que estaba muy despegado de la almohadilla… al mismo tiempo de virarse el pícher a primera, para sorpresa del “ampaya” y de todos los presente en el estadio (que se rieron a carcajadas), nuestro héroe hace un swing todavía más violento que los dos anteriores. O sea, se ponchó con un viraje del pícher a primera. ¿Cómo?

Según lo que se cuenta de la época, el hombre se ponía nervioso cuando iba a batear y cerraba los ojos al tiempo de tirarle a la bola, situación agravada esta vez con la presencia del zurdo en la loma que tiraba durísimo. Y de que pasó... pasó.
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lunes, 1 de marzo de 2010

PERSONAJES DE MAO

EL PROFESOR JULITO
Por Isaías Ferreira

Se llamaba a sí mismo el Jinete Sideral, el hombre-milagro que con su mente recorría los espacios infinitos para traer esperanza, salud y consuelo a las almas olvidadas y maltratadas por la maldad humana. A partir de las 9 de la noche, era el dueño de las ondas hertzianas en Mao y sus alrededores.

Por espacio de una hora el profesor Julito daba consejos, hacía citas y explotaba las emociones de los radioyentes que llamaban buscando amparo en su sabiduría, fueran estas preocupaciones de salud, de hechicería o sentimentales. “Sí, madre desesperada”, decía el profesor respondiendo a una consulta, “el Bicarbonato de Soda con limón e’ bueno para las diarreas, pero pruebe el Padra en polvo… y adiós lombrice adiós… sus hijos se lo agradecerán”. O si no: “… al que me escribe como el 'Más sufrido de Mao', debo decirle que para el sufrimiento de riñones no hay nada mejor que el té de barbas de maíz… hágalo y se acordará del profesor para toda la vida”.

Era aquello un popurrí de confesiones que traían más diversión que el Tres Patines. Uno de los mayores atractivos del programa era el de las orejas que soltaba el profesor para la lotería del domingo, las cuales eran dadas de forma velada y dispersas, en cualquier parte del programa, lo cual obligaba al oyente a estar atento. Pero donde en realidad estaba la diversión era en el segmento Rincón Sentimental. Después de una perorata en que el profesor leía las Cartas Astrales, elevaba sus súplicas al infinito para que lo iluminara, imploraba al niño sacramentado encallado en el mar de lágrimas de los justos e inocentes e invitaba a sus socios del espacio a trabajar con él, pasaba éste a las correspondencias y a dar sus respuestas: “… a la que me escribe bajo el seudónimo de Cuerpo Ñoño tengo para decirle que se deje de estar de zoqueta; ese hombre no la quiere… lo único que le interesa es que usted le críe los muchachos que tuvo con otra mujer”. “Al Indio Gallardo, en Guayubín, ¿cuánto e’ que le va a aguantar a esa mujercita ponzoñosa?… despierte, amigo, y sacúdase… habemo hombre, hombrecillo, monicaco y monicaquillo; no es la fortaleza del grillo, sino lo que hace con su galillo…”. “Papaupa, no te robe a ti mismo, págame lo que me debe… con los santos no se juega…”. “A la Flor de té Sensual, que mi respuesta se la daré gustoso en mi consultorio después de las diez de la noche… la espero”. Y así se iba la hora en consejos, claves y guiñadas de ojos. El programa era un súper éxito.

Un buen día desapareció el Profesor Julito de la escena. Nadie supo porqué. Lo que se decía con insistencia era que tuvo que salir huyéndole a un hombre celoso cuya mujer el profesor rescataba a menudo de sus miserias. Años más tarde nos enteramos por El Nacional que el Profesor, buscavida infatigable, conocido entonces como el Faquir de Manchuria, prestidigitador supremo, había sufrido quemaduras en la cara, el cuello y el pecho fruto de una falla con su número “El Hombre Comefuego”. Según sus declaraciones, mentes alevosas, con instintos asesinos, le habrían echado cebolla a la gasolina que usaba para su espectáculo lo que la hizo pegarse al cuerpo.

Aunque no confirmado, alguien me aseguró que vio al Profesor-Faquir en los años 90, en Manzanillo. Ahora era el Pastor David, reverendísimo de la Iglesia del Rayo Sagrado, hombre respetable y próspero, entregado a salvar almas por el módico diezmo.
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lunes, 22 de febrero de 2010

La independencia dominicana (¿ ?)

Por Isaías Ferreira Medina

Este 27 de febrero, como otros anteriores, muchos dominicanos, dondequiera que estemos, elevaremos con respeto nuestras frentes a las alturas, henchido el pecho por el orgullo patrio, para conmemorar un aniversario más de nuestra independencia, gestada en 1844.

Las ofrendas florales a los padres de la patria abundarán a lo largo y ancho de la República y dondequiera que haya una estatua o busto de los héroes de la lucha independentista; se izará nuestra bandera tricolor y se entonará el Himno Nacional Dominicano en miles de salas alrededor del mundo y se escucharán las voces emocionadas que discurso tras discurso expondrán las virtudes de los prohombres que sacrificaron todo para legarnos a nosotros la patria.

Y habrá satisfacción en los rostros de los organizadores. Lo cual está bien y es loable.

Lo irónico es que la mayoría de nosotros, incluyendo a los organizadores, acabado el acto, guardaremos nuestro patriotismo en el closet, como si fuera un traje que nos ponemos y quitamos según lo exija la ocasión, hasta la próxima vez que debamos exhibirlo en público. Y nos contentaremos con ser “orgullosamente dominicano” y con citar algunas “frases hechas” de por qué ese orgullo. Mientras, volveremos a la rutina diaria y muchos de nosotros a practicar una vida que en esencia podría ser la antítesis, la negación, de la de nuestros ilustres patricios; volveremos a vivir una vida en consonancia con los vicios y lacras que en su tiempo ellos, o quienes después enarbolaran su bandera de lucha, combatieron. Lo cual, si ellos vivieran, de seguro que también combatirían.

En ese sentido, de enemigos de Duarte está llena la República Dominicana.

Y he ahí nuestra gran falta y lo que todo dominicano consciente debe rechazar. Mientras que en nuestras conciencias las luchas independentistas y restauradoras sean una cosa del pasado, algo muerto, patriotismo “rancio” y “romántico”, como dicen muchos, y no un ideal viviente, que necesita ser atizado constantemente no sólo con ideas, sino con hechos, la celebración de nuestra independencia será un simple ejercicio en el vacío, inconsecuente, que hacemos mecánicamente para calmar nuestras conciencias, y para darnos una falsa satisfacción de legitimidad.

De ninguna manera me opongo ni miro con desdén los homenajes a nuestros héroes. ¡No! Lo que propongo es que no sea éste sólo un evento anual, de un día, en el que se dicen discursos bonitos, sino labor diaria en que nos esforcemos por comprender y difundir el gesto de los Trinitarios, en que analicemos el verdadero significado de sus sacrificios y nos dediquemos a imitarlos, para actuar en consonancia.

Es escoger no ser corruptos, aun se nos presente la oportunidad; es no vender nuestras conciencias; es verdaderamente servir a la patria antes que a sí mismo; es escoger la justicia social por encima de todo; es denunciar con valentía todo lo que sea contrario al desarrollo de la patria como la concibiera Juan Pablo Duarte y los que como él lucharon para preservarla, dispuestos a morir en el intento.

Ser Duartiano, es imitarlo; no es menos que esforzarnos por ser mejores seres humanos, a la altura de la enseñanza y el ejemplo que nos diera Duarte al sacrificar todo en nombre de la causa en la que creyó con firmeza. Muchos de nosotros somos una contradicción andante que trafica con influencias mientras recita las frases filosóficas de Duarte. ¿Hay coherencia?

Reconozco que son otros tiempos, pero como República no hemos superado aún las causas que dieron lugar a las inmolaciones de nuestros héroes llámese éste Duarte, Sánchez, Mella, Luperón, Tavárez Justo, Caamaño, o lleve uno de los nombres de tantos otros que creyeron en una República mejor. Sólo miremos a nuestro derredor para comprobar que están ahí vigentes, entre otras, la miseria, la falta de instituciones confiables, la falta de justicia, las tremendas desigualdades sociales, la corrupción burlona y criminal, el rampante clientelismo político y la tiranía solapada del pudiente. Ni siquiera soberanos somos.

Además, la integridad, ser justos, honrados y abrazar la ética en todos nuestros intercambios sociales, nunca pasa de moda. Lo demás es pura bazofia injustificable.

Aspirar a algo menos que a mejorar la patria, si es posible con fuego, como la soñaron los hombres y mujeres que se sacrificaron en aras de nuestra libertad, es un simple ejercicio en futilidad e hipocresía. Mientras el día de la patria no sea un continuo acontecimiento de superación social que nos acerque a lo que soñaron nuestros patricios, nos seguiremos engañando en creer que con un acto anual honramos sus memorias.

Saludamos con orgullo, y endeudados, el sacrificio de nuestros héroes. Pero es preciso comprender que Duarte, Sánchez y Mella no son seres mitológicos y de leyenda, sino que fueron hombres de carne y hueso, y que más que plasmar simbólicamente su nombre en una calle, un municipio, un puente, o el retrato en el billete monetario devaluado, debemos honrarlos siendo combativos e imitarlos como lo que fueron: conspiradores conscientes, sin temor a ser perseguidos y expatriados, siendo enemigos del status quo, al cual procedieron a cambiar con sinceridad, sacrificando por ello sus vidas.

Debemos la condición de dominicanos a Duarte, Sánchez, Mella y Luperón. Ojalá y en esta oportunidad y las que sigan escudriñemos con profundidad nuestras conciencias y sea el resultado una decisión firme de cambiar el status quo como ellos lo hicieron. Sería la mejor manera de honrar a quienes tanto nos han legado. Presentarles algo de menor valía, es pagarles con moneda falsa.
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