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miércoles, 10 de abril de 2013

YO ME ACUERDO…

DOCTOR EN MEDICINA FABIO REYES GARCÍA: EL PEQUEÑO LIMPIABOTAS DEL PARQUE
Por Evelio Martínez


“La historia no puede ser letra muerta, ni un libro cerrado”. Anónimo.

Sus padres llegaron a Mao procedentes de El Cercado, paraje al otro lado del Río Mao. Eran agricultores pobres que “echaban días” en la Finca Bogaert y vivían en la calle Capotillo No. 11. Eran Toribio Reyes y Amantina García. Nuestro personaje nació el 4 de febrero de 1947.

De niño, dispuesto a romper con los moldes de que sólo los mayores podían ejercer el oficio, preparó como pudo su eterna compañera, una caja de limpiabotas y se estableció en un banco del Parque Amado Franco Bidó.

Ha pasado un fracatán de años apenas de aquel primer día y su primera labor. La recuerda para agradecer a los que vieron en él, el valor de construir su propio camino.

La generación surgida en aquella vorágine de la lucha contra la dictadura creó conciencia en aquel chicuelo que ya iba a la escuela por la mañana y ejercía su oficio de lustrar zapatos en el parque, en la tarde. Fabio el Limpiabotas, le llamaban.

Cursó los estudios primarios con notas sobresalientes a la par de su oficio.

Recuerda el primer mitin del Partido Revolucionario Dominicano el 15 de Julio de 1961, en el Parque Amado Franco Bidó y los ansiados gritos de libertad, libertad. Con su herramienta de trabajo al hombro se confundió con los que protestaban, motivado por el depuntar de una nueva esperanza. Siendo limpiabotas se inscribe en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio llegando a ser Secretario de la Juventud, así como dirigente de la Unión Estudiantil Revolucionaria. Vivió la caída de la dictadura, el golpe de estado a Juan Bosch, siempre en el 14 de Junio, y con una pléyade de valerosos hombres como Joseito Crespo, Domingo Almonte y otros.

Se produce la Revolución de Abril de 1965 y Fabio, el aun limpiabotas participa en Mao, su pueblo en todas las escaramuzas y actos que se producen en esos días. Parte a mediado de junio a la capital, en plena Revolución y se integra con otros jóvenes al Comando de Mao y allí recibe entrenamiento en la Escuela de Comando del 14 de Junio.

Me cuenta Fabio: “Mi experiencia y lo vivido y lo aprendido en el proceso revolucionario de Abril arraigó en mí el patriotismo y los ideales de luchar por la transformación socioeconómica, contra el anexionismo y el imperialismo, así como la superación y la liberación de la ignorancia”.

“No me separé de mi oficio y continué el bachillerato y mi lucha en el 14 de Junio, ya como dirigente junto a Domingo Almonte y otros valiosos compañeros. El Dr. Norman Ferreira, quien siempre se fijó en mí, y a quien le agradezco infinitamente, ya graduado de bachiller, me gestionó una beca con el Club de Leones para estudiar en la Universidad Católica Madre y Maestra. Mi condición económica me impedía vivir en Santiago. En 1967 con RD$15.00 en los bolsillos me monté en una camioneta que iba a la capital y aterricé en la Universidad Autónoma de Santo Domingo para inscribirme en la misma, en una carrera que me hiciera profesional. Dormía en el local de la Federación de Estudiantes Dominicanos, mis diligencias para inscribirme encontraban escollos, hasta que un buen samaritano, el Dr. Bosco Guerrero, de Bienestar Estudiantil, pudo inscribirme en la Facultad de Finanzas. Esa no era mi vocación, pero debía entrar, y así al primer semestre me cambié a la Facultad de Medicina mi verdadero sueño idealizado”.

“Eran tiempos de represión y lucha y la universidad era el foco central de las protestas. Yo era miembro del Grupo FRAGUA del que llegué a ser su tesorero. Había alquilado una habitación en Cristo Rey por RD$5.00 y tenía unos 8 días que no podía ir a la misma por el estado represivo y encontrarse la Universidad rodeada por la policía, de la cual no podíamos salir sin ser apresados. Se negoció la salida de los estudiantes y debíamos presentar la identificación que nos avalara como tales, yo sólo tenía un libro de química y la policía decía que yo no lo era, ni lo parecía. Con ayuda de profesores que se encontraban en el chequeo me sometieron a un examen de preguntas y al responderlas, me dejaron ir. ¡Oh sorpresa! Al llegar a la casa donde tenía la habitación alquilada encontré un altar donde se me celebraban los nueve días, porque un estudiante que mataron en esas movilizaciones también se llamaba Fabio. Celebraron mi llegada vivito y coleando, pero perseguido. Tuve que mudarme de ahí por la persecución y el Dr. Arnulfo Reyes me consiguió en un lugar más (¿seguro?), él fue mi bienhechor y mi apoyo. Jochi Reyes me ayudó a mudarme con las pocas cosas que tenía, especialmente libros y revistas”.

“Antes de mi graduación fui nombrado Miembro del Consejo Universitario en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Me gradué de Doctor en Medicina en el año 1978 y opté por una beca a Cuba, que no pudo cristalizar por cuestiones políticas, sin embargo, viajé a México para una especialidad en Medicina Preventiva, a Barcelona, España para una especialidad en Campimetría Computarizada y en Bogotá, Colombia, en Fisioterapia. Así como otros cursos en Madrid, España”.

La inagotable disposición para el trabajo revolucionario y su eficiencia en servir al necesitado han sido en Fabio proverbiales, haciendo que siempre estuviese un paso adelante de los acontecimientos que le han tocado vivir.

Vive en Santo Domingo, en el Ensanche La Fe, junto a su esposa Mónica Ovalle y su hija Kenia Reyes.
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