Por Fernando Rodríguez Céspedes
El grandioso espectáculo musical celebrado el pasado lunes 19, en ocasión del 142 aniversario de nacimiento del poeta maeño Juan de Jesús Reyes Aranda, constituyó un abrazo de confraternidad entre los pueblos de Mao y Santiago los cuales hicieron gala de sus talentos musicales ante una concurrencia a casa llena, en el Gran Teatro del Cibao.
No importó la insistente lluvia que cubrió la hermosa "Ciudad Corazón", ni el día laboral, para que cientos de maeños y santiagueros se dieran cita para corear y disfrutar las canciones, en su mayoría, de autores cibaeños interpretadas magistralmente por artistas oriundos de Mao y Santiago como Luis Segura, Maridalia Hernández y Adalgisa Pantaleón.
No menos brillante fue la actuación de los artistas Rubén Mirabal, Samuel González, Karen Michelle Rodríguez, Naomi Cruz Tejada, el pianista Manny Junior y el "añoñaito" maeño quien puso a la concurrencia a cantar sus populares éxitos "Pena por ti" y "Amorcito de mi alma," canciones emblemáticas de la bachata dominicana.
Sobresalieron también la flautista Silvana Paola, Vilma Olivense, la agrupación musical "Ciudad de los Milagros, "integrada por coristas de de la UASD y UTESA, recintos Mao y los colegios Santa Teresita, Los Querubines y Sagrado Corazón de Jesús con la interpretación de canciones de la autoría del doctor Antonio-Monchy- Mateo Reyes, ideólogo y director general del evento.
La conducción de la actividad fue, brillantemente ejecutada por el destacado locutor santiagués, Ramón de Luna quien tuvo a su cargo, además, la lectura de los poemas "A la villa de Mao", "Flores de cactus" y "La moza del pinar", de la autoría de Juan de Jesús Reyes, concitando un estruendoso y prolongado aplauso.
Es justo destacar la actuación musical de la orquesta José Reyes, dirigida por el profesor Porfirio Méndez quien se hizo acompañar de músicos como Juan Colón, maestro del saxo. También dieron lucidez a la actividad, la participación del ballet folklórico de Santiago, la comparsa de lechones, La Nueva Generación Pepinera, el pianista Miguel Andrés Tejada y el careo de saxo, ejecutado por los jóvenes músicos Fanny Saxo y Chiqui Simé.
Junto al doctor Mateo Reyes, participaron en el montaje del evento el doctor Rafael Estévez Reyes, descendiente del poeta homenajeado, el licenciado Robert Espinal, director general del Archivo Histórico de Santiago, Ingrid Cabral, Scarlert Rojas y los arreglistas Patricio Bonilla, Willy Cruz, Rafelito Mirabal y Miguel Andrés Tejada y el director técnico artístico Álvaro Cabral.
En medio de la presentación, el doctor Víctor Estrella, leyó una semblanza del bardo Juan de Jesús Reyes y al final del concierto, la presidenta del Comité de Historia de Mao, profesora Lavinia del Villar de Fernández, del equipo coordinador, acompañada por varios miembros de la entidad, entregó una placa de reconocimiento al doctor Mateo Reyes por su esfuerzo y dedicación al desarrollo del arte y la cultura y por el éxito de la actividad.
¡Enhorabuena Dres. Mateo Reyes y Estévez Reyes, y todos los participantes! ¡Fue un espectáculo de envergadura del que deben sentirse orgullosos los productores y del que no me cabe duda don Juan de Js. hubiera quedado muy satisfecho!
Siga leyendo...
Mostrando las entradas con la etiqueta Fernando Rodríguez C. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Fernando Rodríguez C. Mostrar todas las entradas
miércoles, 21 de mayo de 2014
MAO Y SANTIAGO, UNIDOS DE CORAZÓN
martes, 2 de abril de 2013
BUSCANDO NIVEL
HOMICIDIO CULPOSO
Por Fernando Rodríguez Céspedes
Ningún conductor, ebrio o no, quiere tener un accidente. Mucho menos ocasionarle la muerte a ningún peatón. Esa es una premisa cierta con sus escasas excepciones ya que algunos han utilizado sus vehículos como instrumentos de muerte, simulando accidentes.
Si usted conduce de manera temeraria, a alta velocidad en pleno centro de la ciudad, borracho o no, usted está creando las condiciones para provocar una desgracia, desgracia cuyos resultados son los mismos independientemente de que esas no fueran sus intenciones.
Si esto sucede, como parece ocurrió, en el caso del joven Robert Boció Novas, quien embistió a 5 personas, tres de las cuales resultaron muertas, usted debe ser considerado culpable.
Y más, si existen evidencias de que conducía borracho, como dijo la AMET y a exceso de velocidad como demuestra la aparatosidad del accidente, y el abandono de las víctimas quienes resultaron ser los hermanos Deris, Margarita y José Santana Alcántara.
Es lamentable la ocurrencia de tragedias como estas que vienen a fortalecer nuestra, nada envidiable, posición de segundo lugar, a nivel mundial, en muertes por accidentes de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
De no modificarse la obsoleta y permisiva Ley 241 del 3 de enero del 1968, vamos camino a conquistar el primer lugar para desgracia de la ya enlutecida familia dominicana y el envalentonamiento de los conductores homicidas que conocen lo benigno de esta ley.
Ahora es un buen momento para esa modificación acorde con el lanzamiento del Plan Integral de Seguridad Ciudadana, porque al temor de andar por nuestras calles por los delincuentes, se suma el miedo al tránsito por su secuela de víctimas mutiladas, inhabilitadas físicamente y en el peor de los casos, fallecidas.
Un tránsito que crea un terror colectivo entre quienes tenemos la necesidad de conducir, por la temeridad y agresividad de los que se creen amos y señores de nuestras vías y actúan, a veces, frente a la mirada indiferente de quienes están llamados a poner el orden.
Los principales asesinos del volante se encuentran apertrechados en los sindicatos choferiles, camioneros, pataneros, taxistas, "delíberis" y, por supuesto, en muchos conductores privados. Los autobuses, microbuses y las denominadas "voladoras", maniobran de tal manera que aterrorizan a quienes transitan cerca de ellos.
Los vehículos de placas oficiales, tampoco constituyen una excepción y si de motocicletas conducidas por militares o policías se trata, encomiéndese al Todopoderoso porque de cualquier percance, aunque lo hayan provocado ellos, usted puede resultar ultrajado y hasta baleado.
En definitiva, al terror que provoca la desbordante ola delictiva que ahoga al país, se suma la intranquilidad y temor de circular por nuestras calles y avenidas ante el riesgo de sufrir un accidente provocado por quienes andan como "chivos sin ley" protegidos por la absurda impunidad que propicia una ley de tránsito floja y obsoleta.
Siga leyendo...
Por Fernando Rodríguez Céspedes
Ningún conductor, ebrio o no, quiere tener un accidente. Mucho menos ocasionarle la muerte a ningún peatón. Esa es una premisa cierta con sus escasas excepciones ya que algunos han utilizado sus vehículos como instrumentos de muerte, simulando accidentes.
Si usted conduce de manera temeraria, a alta velocidad en pleno centro de la ciudad, borracho o no, usted está creando las condiciones para provocar una desgracia, desgracia cuyos resultados son los mismos independientemente de que esas no fueran sus intenciones.
Si esto sucede, como parece ocurrió, en el caso del joven Robert Boció Novas, quien embistió a 5 personas, tres de las cuales resultaron muertas, usted debe ser considerado culpable.
Y más, si existen evidencias de que conducía borracho, como dijo la AMET y a exceso de velocidad como demuestra la aparatosidad del accidente, y el abandono de las víctimas quienes resultaron ser los hermanos Deris, Margarita y José Santana Alcántara.
Es lamentable la ocurrencia de tragedias como estas que vienen a fortalecer nuestra, nada envidiable, posición de segundo lugar, a nivel mundial, en muertes por accidentes de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
De no modificarse la obsoleta y permisiva Ley 241 del 3 de enero del 1968, vamos camino a conquistar el primer lugar para desgracia de la ya enlutecida familia dominicana y el envalentonamiento de los conductores homicidas que conocen lo benigno de esta ley.
Ahora es un buen momento para esa modificación acorde con el lanzamiento del Plan Integral de Seguridad Ciudadana, porque al temor de andar por nuestras calles por los delincuentes, se suma el miedo al tránsito por su secuela de víctimas mutiladas, inhabilitadas físicamente y en el peor de los casos, fallecidas.
Un tránsito que crea un terror colectivo entre quienes tenemos la necesidad de conducir, por la temeridad y agresividad de los que se creen amos y señores de nuestras vías y actúan, a veces, frente a la mirada indiferente de quienes están llamados a poner el orden.
Los principales asesinos del volante se encuentran apertrechados en los sindicatos choferiles, camioneros, pataneros, taxistas, "delíberis" y, por supuesto, en muchos conductores privados. Los autobuses, microbuses y las denominadas "voladoras", maniobran de tal manera que aterrorizan a quienes transitan cerca de ellos.
Los vehículos de placas oficiales, tampoco constituyen una excepción y si de motocicletas conducidas por militares o policías se trata, encomiéndese al Todopoderoso porque de cualquier percance, aunque lo hayan provocado ellos, usted puede resultar ultrajado y hasta baleado.
En definitiva, al terror que provoca la desbordante ola delictiva que ahoga al país, se suma la intranquilidad y temor de circular por nuestras calles y avenidas ante el riesgo de sufrir un accidente provocado por quienes andan como "chivos sin ley" protegidos por la absurda impunidad que propicia una ley de tránsito floja y obsoleta.
Siga leyendo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



