domingo, 18 de julio de 2010

NUESTRA INSERCIÓN EN LA SOCIEDAD MAEÑA

Ante la sociedad, salimos adelante con el trabajo que ennoblece al hombre y “el brillo que da el pupitre”. En el barrio, ¡Nos ganamos nuestro espacio a trompadas y pedradas limpias!

REMEMBRANZA
Por Fernando Ferreira Azcona

Probablemente, las nuevas generaciones de maeños no sepan que la familia Ferreira Azcona proviene de la sierra, o sea que somos serranos, y estoy seguro que la mayoría debe ignorar que nuestro abuelo paterno era libanés.

Efectivamente, Asaad Feris Khairallah (se pronuncia Jaír-alá), a quien las autoridades dominicanas de migración, de la segunda mitad del Siglo XIX cambiaron el nombre a José Francisco Ferreira, nació en Mtein, un pueblito cerca de Trípoli, en El Líbano, pero emigró y se radicó en Gurabo, Monción, donde nació y se crió toda la familia Ferreira Gómez.

Mamá, y toda la familia Azcona Azcona, nació y se crió en El Rubio, San José de las Matas. Pero, siendo muy joven, iba todos los miércoles a Magua a visitar el dentista. Inadvertidamente, pasaba frente a la tienda donde, desde los 13 años de edad, trabajaba nuestro padre, y… cupido hizo su trabajo.

Se enamoraron y se casaron el 29 de mayo de 1939. Papá tenía 21 años y mamá 19. Se radicaron en Magua, ya que nuestro Viejo había sido promovido a la Gerencia de la tienda. Allí nacieron Estanislao, Norman, Lourdes y Fausto.

Llegamos a Mao, el 4 de Febrero de 1944, Año del Centenario de la Independencia, y nos radicamos en Sibila. Vivíamos en la calle Duarte, un par de cuadras al sur del canal mayor. Eran nuestros vecinos, la señora Mocha Santana, al norte, y doña Amada Bonilla, la madre de Víctor Bonilla, y don Pichirilo, el papá de Juan Manuel (Lindo), al frente. Papá montó su propio negocio en la calle Máximo Cabral, prácticamente frente a donde vivíamos.

Contrario a lo que muchos creen, pronto nos golpeó la adversidad. El 21 de mayo de 1945 fallece, víctima del “colerín” (deshidratación por vómitos y diarrea) nuestra hermanita Ana Delsa, quien había nacido en Mao, el 25 de julio de 1944. Contaba nuestra madre, quien siempre le llevaba flores al cementerio, que era una niña preciosa: blanca, de cabellos muy negros y ojos azules.

En 1947, papá contrajo fiebre tifoidea. Casi se muere. Pasó 41 días, ciclo del parásito, con sus noches en cama, y cuando pudo reintegrarse a sus labores productivas, que fue a su tienda, encontró que todos los suplidores, excepto Augusto Espaillat & Sucs., y su amigo Nígero Albayne, se habían llevado la mercancía que le habían vendido a crédito. “Todo lucía como si unos vándalos hubiesen arrasado con mi negocio”, nos cuenta papá.

Hubo que empezar desde cero, nuevamente. Fueron años muy duros. Papá trabajaba de 6:00 de la mañana hasta que daban el apagón, avisando que pronto apagarían la planta que daba varias horas de luz al pueblo, y este se quedaría en tinieblas. Nosotros, Estanislao, Norman, Fausto y yo le llevábamos el desayuno y la cena al negocio. Mamá trabajaba como una mula en la casa.

Además de asistir a la escuela, lo cual era sagrado, de llevarle los alimentos a papá al negocio, de hacer todos “los mandados” de la casa, los cuatro hijos antes citados, teníamos que sembrar, desyerbar, mojar y cosechar los frutos de varias tareas de tierra que nuestro tío Félix le había cedido a la familia, detrás de donde hoy está ubicada la estación de gasolina Esso, de Domingo Rodríguez. Es obvio, que los cuatro varones más viejos, “pasamos más trabajo que un forro ‘e catre”.

Mientras lo anteriormente narrado ocurría, se desarrollaban dos escenarios diferentes. Las personas mayores que nos conocían, especialmente nuestros vecinos, nos adoraban. Éramos niños buenos, estudiosos, trabajadores y de buenos modales, como resultado de la formación hogareña que nos inculcaba nuestra madre. Por otra parte, los muchachos y jóvenes del barrio, estaban celosos, probablemente sentían que estábamos ocupando un lugar que les correspondía. Esto, “les sabía a rayos”, y se convirtieron en nuestros adversarios.

Papá, que siempre “ha podido ver más allá de la curva”, se dio cuenta de la situación, nos reunió, y nos dijo: “quien le coja miedo a uno de su propio tamaño, tiene una pela, y si es más grande, rómpanle la cabeza, que yo pago la multa”.

Nuestro hermano Norman, que era el líder del grupo, se tomó lo enunciado por papá al pie de la letra. De ahí en adelante, peleábamos casi todos los días. Quien nos dijera “serranos, caras blancas, pelo bueno y naiga cuái”, tenía que prepararse a “tomar sopa de dientes”, con el hermano “que saliera”, y si era más grande, el primero que “le volaba encima” era Norman, hasta maniatarle los brazos. Estanislao, Fausto y yo, “le caíamos como pavos”. Fueron varios los jóvenes mayores que nosotros que vivieron esta experiencia o tuvieron que salir huyéndole a la lluvia de piedras que les iba encima.

Ante la sociedad, salimos adelante con el trabajo que ennoblece al hombre y “el brillo que da el pupitre”. En el barrio, ¡Nos ganamos nuestro espacio a trompadas y pedradas limpias!

Mi dilecto amigo Luichy Estrella, hijo del Héroe Nacional Salvador Estrella Sahdalá, dice que: “en este mundo, o se es nalga, o se es foete, y que los que son nalgas, sólo sirven para aguantar foete”.

Gracias Papá. Gracias Norman, por no haber permitido que los Ferreira Azcona nos convirtiéramos en nalgas…

15 comentarios:

  1. Fernan: Qué maravilla de artículo. Tu propio padre, me contó un día en la tienda, parte de esas anécdotas con la gracia que le caracteriza, esa picardía y buen humor que les heredó a ustedes. Espero la continuación, pues se que quedan muuuchas cosas más que contar. Me encantó. Lavinia.

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  2. Fernando:
    Estuve leyendo tu interesante artículo. Recordar aquellos tiempos, nos reconforta, sabiendo que nuestros padres y tus padres fueron ejemplos de esfuerzos y de trabajo diario, que los ennobleció. Soy de Esperanza y visitaba a mi hermana Elsa, en la casa de Ramón Delgado y su esposa D. Jeanne. No recuerdo si esta calle era la Duarte en Mao. Recuerdo lo laborioso de tu padre y de tu madre, que no descansaba nunca. Los recuerdo a todos ustedes. Estudié junto con tu hermana Vilerka, en el Colegio Santa Cruz de Mao. Por favor dale un saludo especial y mis recuerdos. Nunca supe que una de tus hermanitas murió. Saludos cordiales para tí y tus hermanos.

    Jorge Mustonen Morel.

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  3. De este "serraniti" yo me siento orgulloso de ser su amigo y hermano.

    Todos debemos contar nuestro origen, si lo conocemos. Larga vida, Fernan.

    Evelio Martínez.

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  4. Querida Lavinia:

    Gracias. Tu comentario, por la gran estima, el respeto y la admiración que te tengo, significa mucho para mí.

    Además,tienes razón. Falta mucho por contar. Ojalá que "la musa" no se me vaya, y me anime a "sacarlas a flote".

    Un beso,

    Fernan.

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  5. Gracias Jorge. Recuerdo perfectamente a tus hermanos Elsita, bella y elegantísima, y Pablito, delgado y muy inteligente.

    Mamá fue la "heroina invisible" en nuestra formación de hogar, y como tal forjadora de nuestro carácter. Ahora veo que su rol no pasó desapercibido!!

    Con gusto le daré tus saludos a mi querida hermana Vilerca.

    Un abrazo,

    Fernan.

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  6. Muchas gracias Evelio. Tú sabes, porque te lo he dicho y demostrado, que tu amistad, me honra.

    Un abrazo, hermano.

    Fernan.

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  7. Cabezon: Para los que llevan anotaciones,el mote de Cabezon como nos llamamos Fernan,el Dr,Norman,Fausto,Fonso,Estanislao Fredy,Isaias, surgió en el patio de esta bella familia,donde jugabamos beisbol con bolas de gomas y haciamos partidos pidiendo los jugadores luego de tirar un chele para para seleccionar los jugadores ( un tres para tres ,ó cuatro para cuatro.Para seleccionarme o pedirme,muchas veces se le olvidaba mi nombre y como mi cabezita es un poco pronunciada decian "tengo al Cabezon"y como el juego era diario se fue pegando "Cabezon". Les estoy hablando hace unos 50 años atras.Esa amistad a perdurado para siempre.Tienen una hermanita que cursamos estudios en
    el Santa Cruz yo sé que se lllama "Colichi o Cocacolita" y le dicen Bilerca,cuanta risa Dios mio.
    Quiero cerrar este comentario haciendole una pregunta al Cabezón ¿ por casualidad no llegaron a traer algunos piojitos desde la Sierra ?

    Abrazos

    Manito

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  8. Querido Cabezón:

    Yo nací en Mao... en 1946. Hasta hace poco me acordaba del nombre de la "comadrona" que me trajo al mundo.

    Sin embargo, recuerdo ver a nuestra hacendosa Madre urgando en nuestras cabezas, buscando por liendres. No me extrañaría que en alguna ocasión, uno de nosotros resultara "premiado". Recuerda que somos "un montón de hermanos y hermanas", sin contar a los "hermanos de crianza", a quienes quiero tanto como a Norman.

    Un gran abrazo,

    Fernan.

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  9. Papi, me encantó esta historia!
    Cada día confirmo aquel refrán popular que dice que lo que se hereda no se hurta, gracias por esa herencia que nos ha regalado en vida, enseñándonos, primero, la importancia de estudiar, "porque el saber no pesa", y luego el valor del trabajo duro y honesto, para ganarnos, no solo el sustento diario, sino también el respeto y admiración de quienes nos rodean en lo profesional.
    Gracias por enseñarnos además que en esta vida no hay "free rides", que hay que perseguir aquello que se quiere y que nadie puede quitarnos lo que nos hemos ganado a puro pulso, así haya que dejar la femeneidad a un lado para tirar piedas y dar trompadas. Personalmente celebro lo mucho que nos ha servido (y hablo también por mis hermanos) sabernos foete y no nalga! Un beso.

    Paula Ferreira
    paulaferreiran@hotmail.com

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  10. Apreciado Hermano y Compadre: Felicitaciones por este hermoso e interesante articulo sobre la insercion de la familia Ferreira Azcona en la sociedad maeña. La historia se hace con los hechos y vivencias que van forjado nuestro camino por este mundo de Dios. Compartirlos nos da un placer inigualable, sabernos parte de esa historia nos da una gran honra y alegria. Transitar con la frente en alto despues del deber cumplido como hijo,hermano,padre,abuelo,profesional y amigo es aun mas fortificante. Que Dios le bendiga siempre, es mi mejor deseo para usted.
    Su hermano de siempre,
    Diogenito.
    diogenes.castellanos@gmail.com

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  11. Apreciado Fernan: He leido con mucho interés y orgullo la trayectoria de la familia Ferreira Azcona y me llena de mucha satisfacción poder decir que fui testigo ocular del desarrollo que casi todos ustedes. Me siento privilegiado porque todos ustedes son muestra feacientes de lo que significa Integridad, Honestidad, Coraje y Valores. Lo mejor siempre para todos ustedes y que la vida les haga sentir orgullos de los hermosos padres que crearon esta hermosa familia. Abrazos a todos.

    Sinceramente,

    Juan Colon

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  12. Querida Pali:

    Después de leer tu mensaje, debí esperar un rato para escribir este, pues las lágrimas no me permitían ver el teclado.

    Creo que todo el mérito, originalmente es de dos personas, Papá y Norman. En segundo lugar, de la "tercera generación", los nietos, que han sabido asimilar y poner en práctica las enseñanzas.

    Te quiero mucho. Un beso,

    Papi.

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  13. Querido Diogenito:

    Ninguna parte de mi vida podría ser narrada omitiendo tu nombre. Gracias por ser "mi muleta", física y emocional, en la que tantas veces me he apoyado.

    Un abrazo del alma, hermano.

    Fernan.

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  14. Olvidé dos datos muy importante: Primero, Alfonso y yo fuimos compañeros de Escuela por muchos años y Segundo, Siendo Norman una autoridad del Pueblo me fue otorgado un pergamino declarandome hijo meritorio y al hacerlo senti en Norman un profundo respeto a su autoridad y integridad como funcionario.
    Sinceramente,

    Juan Colon

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  15. Apreciado Juan:

    Hasta hoy veo y leo tus comentarios, los cuales agradezco profundamente, a nombre de toda la familia.

    Creo que tú también debes sentirte orgulloso de tus padres y toda tu familia. Todos modelos a seguir.

    Un abrazo,

    Fernan.

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