miércoles, 14 de julio de 2010

Desiderio Arias y la ocupación militar de 1916 (parte I)

HISTÓRICAS
Por Rafael Darío Herrera R.

El autor es historiador y profesor universitario. Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.

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Debido al singular carisma y simpatía que disfrutaba el general Desiderio Arias (1872-1931) entre las masas rurales de todo el Cibao y la línea noroeste, y luego de su eliminación física en las lomas de Gurabo (Mao) en junio de 1931, los ideólogos de la incipiente dictadura trujillista desplegaron ingentes esfuerzos orientados a vilipendiar y detractar su figura, fraguando así una mala conciencia entre la población sobre el caudillo liniero. Su liquidación representó, a la luz de la ideología oficial, el fin del caudillismo y la apertura de un período de paz.

Entre los múltiples denuestos lanzados contra el general Arias sobresale la imputación de ser el responsable de la ocupación militar norteamericana de 1916. El análisis de los procesos históricos acaecidos entre 1900 y 1916, sin embargo, revela que tal acusación carece de fundamento, pues la ocupación militar se halla asociada al problema de la deuda externa y sobre todo al designio de la potencia imperialista de cristalizar su dominio económico, político y militar sobre la sociedad dominicana.

La deuda pública dominicana creció como bola de nieve durante la dictadura de Heureaux y el primer paso en la escalada imperialista lo propició el general Horacio Vásquez cuando en 1903 festinadamente le reconoció a la San Domingo Improvement Company una deuda de cuatro millones y medio de dólares sin requerirle una presentación pormenorizada de sus cuentas, tal como lo había requerido el liberal gobierno de Juan I. Jimenes. En los años sucesivos, como se sabe, las aduanas dominicanas pasaron a ser controladas por los Estados Unidos, proceso que culminó con la firma de la Convención de 1905 y 1907 por los presidentes Morales Languasco y Ramón Cáceres respectivamente. La Convención de 1907 no fue más que un protectorado financiero establecido sobre la República Dominicana.

Pero los numerosos enfrentamientos entre los caudillos por el control del poder patrimonialista entre 1911 y 1914 obligaron a los gobernantes a contratar empréstitos para la adquisición de armas, pertrechos y racionamiento de las tropas. El general Arias fue un actor de primer orden en estos conflictos, primero enfrentando de manera decidida el gobierno despótico de Eladio Victoria, a contrapelo de su líder Juan I. Jimenes que de manera pública le había expresado su apoyo. Posteriormente también combatió las pretensiones continuistas del general Bordas Valdez, definido como un caudillo anticaudillista.

Cuando Jimenes ascendió por segunda ocasión al solio en noviembre de 1914 el control del imperialismo sobre la sociedad dominicana era prácticamente absoluto lo que unido a las contradicciones que se derivaban del pacto con Federico Velásquez hacían prácticamente inviable su Gobierno. En noviembre de 1915 los Estados Unidos emitieron la célebre Nota 14, la cual constituyó una sorpresa para el presidente Jimenes y significaba tanto la intervención de los Estados Unidos en nuestro país como la caída de su Gobierno, tal como lo reconoció en 1921 su propio hijo José Manuel Jimenes ante la Comisión Senatorial que visitó nuestro país. (Véase A. Hoepelman y J. Senior, Documentos históricos, Sto. Dgo., 1973, p. 145).

De manera que la decisión de intervenir militarmente la República Dominicana estaba tomada antes de que en abril de 1916 estallara el conflicto entre el presidente Jimenes y el general Arias, ministro de Guerra y Marina. La rebelión de Arias sirvió más bien de pretexto o excusa para la ocupación militar del territorio dominicano pues ya existía la determinación de ejecutarla.

El pretexto legal para los Estados Unidos precipitar la ocupación militar fue la supuesta violación del artículo tercero por parte del gobierno dominicano el cual consignaba que la República Dominicana no podía aumentar su deuda pública ni modificar los derechos de importación hasta tanto se pagara la totalidad de los bonos. Bruce Calder (1989), historiador estadounidense, cita otros factores fácticos de la intervención tales como la necesidad que tenían los Estados Unidos de proteger sus intereses en el Caribe y el Canal de Panamá contra posibles ataques de submarinos alemanes, el impulso misionero de la administración de Wilson y el deseo de proteger los intereses económicos norteamericanos en el país. (Continuará)

1 comentario:

  1. Profe, al leer este articulo me siento como si estuviera sentado en mi pupitre en la gran enrramada del Manuel de Jesus Galvan. Que Dios le bendiga ese don de enseñanza que usted tiene. Ah!...y gracias por los recuerdos.

    Con gran estima,
    Janio Perez

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