sábado, 24 de julio de 2010

¡EL VISIONARIO!

... Curioso, le pregunté: ¿“Qué va a hacer usted con ese dinero”? Me respondió: “Se lo voy a prestar al Patronato de los Bomberos para pagar los impuestos de un camión que nos donó Canadá y si no andamos rápido, se va a perder la donación”. Sorprendido, le dije: “¿Usted se está poniendo loco, cómo y con qué le va a pagar el Patronato?”. Con sonrisa y gesto compasivos, me puso la mano sobre el hombro, y me dijo: “Si con este monto yo le pagara todo lo que le debo a Mao, me sentiría contento y liberado”.

REMEMBRANZAS
Por Fernando Ferreira Azcona.

No sé si la admiración que siento por esta persona, me permita escribir este artículo con la honestidad que me precio de tener. Trataré de manejar mi objetividad con imparcialidad. Por un lado, sin hipérboles distorsionantes, pero también, sin pecar de humildad excesiva, que le quiten méritos al protagonista.

Quienes me conocen, o me han escuchado hablar en público para agradecer las grandes bendiciones que me ha dado el Señor a través de mi vida, saben que nuestro Papá es mi gran héroe, mi gran líder. Mi modelo a seguir. Sólo Jesucristo, mi Dios, está por encima de mi Viejo.

Como humano, lejos, muy lejos está mi Papá de ser perfecto. Pero, aún así, con todas sus imperfecciones, es mi “role model”, como dicen los estadounidenses.

En el artículo “Nuestra Inserción en la Sociedad Maeña”, publicado en Mao en el Corazón, señalé que nació y se crió en un campo. Debo añadir que en su época, la escuelita de Gurabo, Monción, sólo llegaba hasta tercer año de la primaria. Esa fue toda la escolaridad formal que recibió Don Vitalino Ferreira Gómez.

Debe haber sido en esta escuelita dónde dio sus primeras señales de liderazgo, pues su maestro, cuando tenía que ausentarse del curso, lo dejaba encargado del mismo.

Además, tuvo que trabajar arduamente desde muy tierna edad. Cuando apenas tenía trece años, debió abandonar el hogar para irse a trabajar como empleado comercial a un campo más avanzado que el suyo, y así contribuir parcialmente al sustento familiar.

Es decir, que nuestro Viejo, prácticamente, no tuvo niñez. Por suerte, diría yo. Pues nos cuenta que era muy travieso. Como muestra, tres ilustraciones de sus “bellaquerías”: En una ocasión que el maestro lo dejó encargado del curso, echó a todos los varones a pelear, y ¡oh ironía de la vida!, quien llevó la peor parte fue el hijo del maestro, quien resultó con una herida en la frente, que en estos tiempos hubiese ameritado varios puntos de sutura.

Otro día cogió el cuchillo que utilizaba nuestro abuelo para limpiar su pipa. Nadie osaba tocar ese cuchillo. Sacándole punta a una estaca, papá rompió el cuchillo. No dijo nada, lo puso en su lugar, dentro de su vaina, y por más que averiguó, el abuelo tuvo que concluir que “un ratoncito había roto el cuchillo”. Años después, cuando ya trabajaba, papá compró un cuchillo idéntico al que había roto, y se lo envió a su padre, con una nota: “papá, el ratoncito que rompió el cuchillo, fui yo”. Nuestro abuelo, con un dejo de ternura, le respondió: “yo sabía Mulato, que habías sido tú. Te amo.”

Por último, un día se metió debajo del catre de un tío que estaba enfermo, y dentro de su malestar, clamaba a su difunta madre para que viniera en su auxilio. Papá, imitando la voz de su abuela, llamó al tío por su nombre, y cuando éste, asustado preguntó: “¿Quién es?”, papá le respondió: “soy yo, tu mamita que vine a buscarte”. El tío se tiró del catre y “salió corriendo como alma que lleva el diablo”, más atrás iba nuestro padre, voceándole: “tío Nano, tío Nano, soy yo Vitalino”. ¡Creo que todavía el tío no ha parado de correr!

A los 21 años de edad, papá había alcanzado la posición de gerente de la tienda donde trabajaba. Había sido un hombre exitoso. Se casó con nuestra madre y en cinco años procrearon cuatro hijos. De repente, papá hizo un alto y miró hacia el futuro… y tomó la decisión de su vida. Llamó a Don Israel Brito, propietario de la tienda, y le dijo: “Don Israel, yo le agradezco infinitamente, pero debo renunciar a la gerencia de la tienda”. Don Israel no esperaba esta noticia y sorprendido le rogó que no lo hiciera. Le ofreció “villas y castillas”, pero nuestro padre insistió, y le dijo: “Don Israel, si yo me quedo en Magua, mis hijos van a ser unos echa-días, y ese no es el futuro que yo quiero para ellos. Es mi responsabilidad sacarlos adelante.”

Mantuvo su decisión y emigró a Mao. ¿Cómo pudo un campesino, con una escolaridad de apenas el tercer año de la primaria, leer el provenir con tanta clarividencia?

Ya en Mao, se negó a ser empleado de nadie, y puso se propio negocio. ¿Quién le dijo al personaje citado en el párrafo anterior, que no hay nada mejor que ser su propio jefe, y que la inflación y la devaluación siempre se tragan el salario de los empleados?

Asistir a la escuela, siempre fue prioridad A-1 en nuestro hogar. Ninguna obligación estuvo nunca por encima de los estudios. “Estudien, nos dijo siempre nuestro padre, que esa es la única herencia que les voy a dejar”. ¡Y nos dio la más esmerada educación que sus medios les permitieron, logrando que todos sus hijos, y varios sobrinos que crió, y que afectivamente son nuestros hermanos, alcanzaran títulos universitarios! ¿Quién le enseñó a nuestro papá que la única forma de romper el ciclo vicioso de la pobreza, es a través de la educación?

¿Dónde aprendió nuestro padre a amar la libertad y la democracia, si prácticamente se crió y se formó bajo la oprobiosa Era de Trujillo? No obstante, se negó a idolatrar al sátrapa, combatió la dictadura, y a riesgo de su vida y la nuestra, nos enseñó a amar la libertad, y que, sin importar el precio a pagar, vale la pena luchar por la democracia.

¿Quién le dijo a papá que podía ser autodidacta y que convirtiéndose en “polilla de biblioteca”, podía alcanzar una cultura universal? Su afición a la lectura no tuvo límites. Se convirtió en un “devorador de libros” con fruición. En varias ocasiones llegué a nuestra casa y descubrí que estaba leyendo tres libros “al mismo tiempo”: “Quo Vadis?”, “La Hora Veinticinco”, la “Biografía de Winston Churchill”. Le pregunté cómo podía mantener el hilo de cada uno. Me respondió: “cuando me canso de leer sobre un tema, dejo ese libro y comienzo a leer sobre otro tópico”. Es decir, se ¡cansaba del tema, pero no se cansaba de leer!

¿Cómo y dónde descubrió nuestro padre que en el servicio a los más necesitados radica el verdadero sentido de la vida? ¿Sería en la Biblia, la cual confiesa haber leído, de “cabo a rabo” en cinco ocasiones? Su vocación de servicio lo llevó a ser Regidor del Honorable Ayuntamiento de Mao, cuando esta posición era honorífica. Fue Tesorero-Fundador de la Asociación Noroestana de Ahorros y Préstamos, posición sin disfrute de sueldo que desempeñó durante más de dos décadas.

Asimismo, fue Tesorero del Patronato de los Bomberos de Mao. Hace 25–30 años, me pidió que lo llevara a un banco en la ciudad, de donde retiró una fuerte suma de dinero. Curioso, le pregunté: ¿“Qué va a hacer usted con ese dinero”? Me respondió: “Se lo voy a prestar al Patronato de los Bomberos para pagar los impuestos de un camión que nos donó Canadá y si no andamos rápido, se va a perder la donación”. Sorprendido, le dije: “¿Usted se está poniendo loco, cómo y con qué le va a pagar el Patronato?”. Con sonrisa y gesto compasivos, me puso la mano sobre el hombro, y me dijo: “Si con este monto yo le pagara todo lo que le debo a Mao, me sentiría contento y liberado”.

Para todas las interrogantes que anteceden, relacionadas con nuestro padre, sólo tengo una respuesta: “Vitalino Ferreira Gómez es un VISIONARIO, con las agallas y la determinación necesarias para atreverse a implementar su visión de futuro y trabajar denodadamente hasta verla convertida en realidad”.

Todavía hoy, a sus 93 años de edad, este “Quijote de nuestros tiempos” tiene nuevos planes y proyectos que harían de la ciudad que nos acogió como hijos, hace casi siete décadas, un lugar más acogedor para vivir…

7 comentarios:

  1. FERNANDO, quiero felicitarte no por lo extraordinario de este escrito, el cual ha logrado con una excelente belleza y una objetividad sin par, sino por ser de la estirpe de DON VITALINO, referente moral y social de la sociedad Maeña.
    Hoy cuando la reinversión de valores parece legitimarse en la sociedad Dominicana, cuando una multitud aplaude y saluda a gritos con señal de la victoria al abandonar el palacio de justicia de ciudad nueva a la celebridad del momento, a la perversa, adúltera, lavadora de activos y "supuesta" narcotraficante Sobeida Félix, porque ahora como consecuencia del bendito código procesal penal hay que llamar "supuesto" a reconocidos ladrones, asesinos y narcos, la figura de DON VITALINO adquiere ribete de necesidad nacional, por ello mis felicitaciones a ti, tus hermanos y a él por ser la cabeza de una distinguida y honorable familia que prestigia a nuestro querido Mao. Ojalá el todopoderoso nos concedas la suerte de tenerlo entre nosotros por varios años mas.
    Humberto Perdomo (perdomoh27@hotmail.com)

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  2. Fernan ,nada mejor se puede escribir de un padre ejemplar para su familia y la sociedad donde vive. Me sumo a los tantos maeños que conocen la vida sana de tu noble padre.Cuando hable o lo veas damele un caluroso abrazo en nombre de nuestro Mao Querido.

    Monchy Mateo.

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  3. Estimado Humberto:

    Gracias por el alto concepto que expresas de papá y nuestra familia. Lo aprecio en todo lo que vale y a nombre propio y de mis hermanos, te reitero las gracias.

    Que el Señor escuche tus buenos deseos por la salud y vida del Viejo y nos lo deje disfrutar y seguir aprendiendo de él por muchos años más.

    Saludos cordiales,

    Fernan.

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  4. Apreciado Monchy:

    Fíjate que escribí el artículo sin saber que saldría a la luz pública, precisamente el Día del Padre en nuestro país. Sirva éste, pues, como el mejor homenaje que pueda rendirle a papá en su día.

    Ya estoy de regreso en Santo Domingo, pero cuando hable con él o lo vea de nuesvo, le daré tus saludos.

    Un abrazo,

    Fernan.

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  5. Papi, me gustan mucho estos escritos, porque con ellos conozco cada día un poco más de Papá, de ese viejecito dulce, de caminar pausado y palabra serena, que lleva en la mente un cofre invisible repleto de historias sabias y divertidas anécdotas, y que parece tener siempre la palabra correcta y el comentario acertado...
    Antes de ayer, sábado, sentados en la sala de su casa, me decía, con toda tranquilidad y una sonrisa dibujada en los labios, al ver a Ian convertido en remolino, "No hay quien le caiga atrás a un niño, pero todo eso es necesario para crecer, déjelo que corra, que cante y que grite..." y, con esa introducción, dio paso a un relato de su corta niñez. Esos momentos con Papá son hermosos y enriquecedores, pero los compromisos de nuestra cotidianidad los hacen cortos y fugaces, mientras que estas historias, magistralmente contadas, perpetuan esos momentos mágicos y aleccionadores, y nos permiten disfrutarlos una y otra vez. Que Dios le conserve la musa para poder seguir conociendo y queriendo más a ese gran visionario, héroe, modelo y pilar de nuestra familia, que sólo Dios sabe donde habría podido llegar, de haber tenido acceso a las maestrías y phds de nuestros días. Un beso!

    Paula
    paulaferreiran@hotmail.com

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  6. Así es, mi querida Pali. Cada vez que voy a Mao, me siento horas muertas a conversar con nuestro querido Viejo. Con frecuencia, el tiempo no me alcanza para ir a ningún otro lugar o visitar a nadie más.

    En cada sesión aprendo algo nuevo de nuestro visionario Padre.

    No tengo duda alguna de que si él hubiese tenido las oportunidades que tuvimos nosotros, hubiese sido un sólido y distinguido intelectual.

    Un beso,

    Papi.

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  7. Querido Fernan: Pensar en Vitalino me mueve a distintos sentimientos, todos ellos afectivos. Me produce respeto, cariño, admiración, reconocimiento, y también alegría, porque de sólo pensar en él me río sola por las anécdotas tan llenas de gracia, que ha compartido conmigo. Que Dios nos lo guarde por mucho tiempo. Si me oye alguna charada me tira. Ese es tu papá. Abrazos de, Lavinia.

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