sábado, 7 de agosto de 2010

LA MAGIA DE LA INTERDEPENDENCIA

Necesitamos de todos, y todos necesitan de nosotros. Cada quien tiene su rol, y forma una parte importante en la consecución de cada meta personal.

REFLEXIÓN
Por Lavinia del Villar

“Ser libre es dejar de depender de alguien para depender de todos.”
                                                                                  Jardiel Poncela

Uno de esos días en que se me antoja soñar, me quedé observando en el firmamento un grupo de gaviotas que viajaban muy afanosamente.

Me pareció muy interesante ver cómo forman una gran V que se ve desde abajo tan perfecta, como si para formarla hubieran recibido un entrenamiento militar. Todas llevan una misma velocidad, como si supieran que si pierden el ritmo, pueden perder el camino.

Son viajeras incansables que aprenden a distinguir el ambiente que les conviene, y toman la decisión de llegar a él, no importa qué lejos parezca estar. Ellas viajan y viajan hasta alcanzar su propósito, y lograr encontrar su destino. Es un trabajo de confianza, fe y perseverancia, diría yo.

Son libres y vuelan alto. Sin embargo, aunque ninguna puede volar por la otra, siempre buscan apoyo en la bandada, porque si una de ellas se apartara del grupo, sola no podría llegar a la meta.

Se me ocurre pensar que así somos también los seres humanos. Dios nos creó poniendo en nuestro cuerpo todo lo que necesitamos para triunfar en la vida. Nuestra individualidad nos dice que tenemos nuestros propios talentos, habilidades y destrezas, y que con nuestras cualidades podemos llegar tan lejos como nos lo propongamos. Pero no podemos olvidar que como las gaviotas, dependemos del grupo para que nuestra travesía sea posible y alcanzable.

Es muy cierto que nadie puede hacerlo por nosotros, pero también es cierto que solos no podemos hacerlo. El esfuerzo tiene que venir de adentro, y la lucha tenemos que librarla con nuestras armas. Sin embargo, debemos pedir apoyo cuando pensemos que la ruta es larga y oscura, aceptar con humildad un brazo amigo que nos ofrece ayuda, y entender que no tenemos todas las respuestas.

Necesitamos de todos, y todos necesitan de nosotros. Cada quien tiene su rol, y forma una parte importante en la consecución de cada meta personal.

Para hacernos de una carrera necesitamos estudiar, pero no lo logramos sin escuelas ni maestros. Para disfrutar de una canción tenemos que estar dispuestos a escuchar, pero esa dicha no sería posible sin que un grupo de personas se armonice. Para construir una casa…, para gozar de un juego de pelota…, para poder leer un libro…, en fin, para que las cosas lleguen a nosotros, necesitamos que muchas personas se involucren, y nosotros de una forma u otra somos parte de ese proceso. Es decir que dependemos tanto de los demás como ellos dependen de nosotros.

Esa es la magia de la interdependencia.

En el plano emocional resulta igual. En interdependencia, sentimos, y somos dueños de nuestros sentimientos. Los compartimos con otras personas, y permitimos que esas personas hagan lo mismo. No obstante, no perdemos nuestro foco, ni queremos hacer feliz a los demás a costa de nuestra propia felicidad. Diríamos que la interdependencia es una dependencia recíproca, y por ende saludable.

Podemos como las gaviotas ser libres y volar alto, pero también como ellas debemos tener la sabiduría de apreciar la bandada.

Por eso Señor, hoy te doy gracias, no sólo por las bendiciones que haz puesto en mí, sino también por las muchas personas que han inspirado mi vida y que han marcado una pauta para enriquecer mi camino.

Gracias Padre por los que proporcionan alimento, transporte, asistencia médica, agua potable, calles transitables, comunicaciones efectivas…

Por los que limpian nuestros zapatos, los que nos sirven combustible, los que pintan nuestras casas…, en fin, gracias por nuestra bandada.

¡Qué largo sería el camino si lo transitáramos solos, y qué pesada sería la vida si no dependiéramos de los demás!

“Cualquier bejuquito enreda…cualquier soguita hace un ñu…
ycualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.”
Dicho popular.

5 comentarios:

  1. Cuanto necesita nuestro pais un vuelo como esas gaviotas.
    curiosidad vivida:Termino de hacerle frente a nuestra bandera (arroz ,habichuelas y carne),siempre se caen algunos granitos de lo consumido al suelo,y me recuesto en la mecedora.por accidente miro hacia abajo y veo esa hormiguita tratando de llevarse 1/2 grano de habichuela,pero le era muy dificultoso para ella sola,desiste de su intento y se va, llega donde estan las demás y noto que regresa con 5 compañeras y logran llevarse su codiciado alimento.

    Me reí muchisimo y luego me puse a pensar ¡diaablo,si nosotros fueramos así! Borré mi pensamiento y seguí creyendo que yo solo podía resolver todos mis problemas.Que errado estaba,ahora estoy pagando las consecuencias.

    Gracias mi Profesora querida por reiterar lo que necesitamos.

    Manito

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  2. Querida Lavinia:

    He leído que la razón por la que estas aves vuelan en "V", es porque generan una corriente de aire, que beneficia a las que van detrás, por tanto, éstas hacen menos esfuerzo. Pero cuando el ave que va en el vértice de la "V", que es la que realiza el mayor esfuerzo, se cansa, pasa a la cola, y es sutituida por una de las que van detrás.

    Solo para reiterar la interdependencia.

    Un beso,

    Fernan Ferreira
    arapf@codetel.net.do

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  3. Sobre el vuelo en V de los gansos, vea el artículo "¿Qué podemos aprender de los gansos?" en este mismo blog, en http://mao-en-el-corazon.blogspot.com/2010/06/que-podemos-parender-de-los-gansos.html
    Además, la película Fly Away Home, con Jeff Daniels y Anna Paquin, trata del tema.
    Isaías

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  4. Querido Manito: Has puesto un ejemplo maravilloso. Las hormigas son perfectas en trabajo en equipo. Los seres humanos somos más inconscientes. He oído decir : "No tengo que agradecer a nadie, porque yo me hice solo." Craso error. Cuántas personas se confabulan para que podamos alcanzar nuestras metas. Un abrazo de Lavinia.

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  5. Queridos Fernan e Isaías: !Qué interesante el vuelo de los ganzos! Increíble, me quedé con la boca abierta. Si los seres humanos permitiéramos el cambio de posición para que los demás avancen, seríamos tan humanos como los ganzos. Alguien dijo que si nos comparamos con algunos animales "La animalidad se ofendería".
    Gracias, voy a tratar de conseguir la película. Abrazos, Lavinia.

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