lunes, 9 de agosto de 2010

BALAGUER EN EL LIBRO DE ANGELITA TRUJILLO

Ahora bien, la pregunta más importante es la siguiente: ¿Quién heredó el grueso de la fortuna de los Trujillo? La respuesta la proporcionó Bernardo Vega en un coloquio que se efectuó en el Archivo General de la Nación..."

HISTÓRICAS
Por Rafael Darío Herrera
El autor, historiador y profesor universario, es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia.

A principios de este año empezó a circular en el país, a pesar de la oposición de las fundaciones antitrujillistas, el libro Trujillo, mi padre de Angelita Trujillo Martínez, basado en esa inmensa literatura apologética escrita por los alabarderos de la más prolongada (31 años) y cruel dictadura de todo el ámbito latinoamericano. El libro, escrito por varias personas como se puede apreciar en el estilo de la escritura, tiene muchas aristas susceptibles cada una de ellas de un análisis pormenorizado.

El libro, como lo destaca la propia autora, tiene como propósito cardinal destacar “la grandiosa obra que realizó mi padre para bien de la familia nacional”, pero es texto cundido de inexactitudes: Salvador por Salomón Haddad; en otro lado afirma que Desiderio Arias murió en el Cerro de Juan Calvo de Mao cuando aconteció en las lomas de Gurabo y errores ortográficos tales como “reces”, “sabia de todo”, “fué”, “inulto” por indulto, etc. En principio me dediqué a cazar los cientos de pifias contenidas en el libro pero después desistí de la empresa, convencido de que no valía la pena y de que perdía tiempo.

Uno de los aspectos del libro que más me llamó la atención fueron las diatribas lanzadas contra Joaquín Balaguer, cortesano del despotismo. La embestida la inicia María Martínez, la esposa oficial de Trujillo, quien lo califica como “un hombre ingrato, de sentimientos retorcidos y jamás me fiaría de un resentido social” (p. 10).

La propia Angelita asegura que luego de la muerte de Trujillo, cuando se preparaba para abandonar el país, Ramfis Trujillo Martínez sentía preocupación por el destino de las siete personas que participaron en el asesinato de su padre, supuestos agentes de los Estados Unidos, pues después de su salida “nadie aseguraría la continuidad del debido proceso judicial”. Y lean esto: “El presidente Balaguer, consciente de la efervescencia del momento, tampoco quería asumir esa responsabilidad, así que, cuando Ramfis fue a despedirse, el doctor Balaguer le dijo: “General, no se olvide de dejarme ese asunto resuelto”. (p. 15).

¿Qué significa eso de “asunto resuelto”?, pues sencillamente que Ramfis asesinara a los que eliminaron al déspota, y al decir de Angelita su hermano tenía dos alternativas: el indulto o dar cumplimiento a las leyes mediante una acción judicial apresurada. Pero el propio Ramfis desechó estas opciones y optó por una justicia sumaria y de inmediato procedió al asesinato de los presos de la forma más cruel imaginable por un ser humano. En el caso del general José René Román Fernández (Pupo), ex secretario de la Fuerzas Armas, lo mantuvieron con vida hasta saciar toda su venganza.

Angelita afirma que su madre obligó a Ramfis a estudiar derecho, y en efecto obtuvo el título de doctor en Derecho. Pero Toñito Zaglul asegura que leyó una nota de Ramfis donde le recomendaba a uno de sus empleados hacerle “pruebas epáticas” a uno de sus caballos de polo.

La aversión de Angelita y los descendientes de Trujillo hacia Balaguer puede tener múltiples causas. En primer lugar, Bienvenida Ricardo, perteneciente a una familia de la alta sociedad de Montecristi, era tía de Balaguer, y fue la segunda esposa de Trujillo en una boda despampanante celebrada en esa ciudad, pero la abandonó al poco bajo el alegato de que era estéril, para lo cual promulgó, el 19 de febrero de 1935, una nueva ley de divorcio que incluía una extraña causa: “La voluntad de uno de los cónyuges, si los esposos no han procreado hijo durante los cinco años siguientes a la celebración del matrimonio, ni posteriormente”. Pero estando casado con Bienvenida embarazó a la españolita María Martínez Alba, que estaba casada con un médico. De manera que Ramfis fue un hijo adúltero. Todo esto generó un sentimiento de animadversión contra la dama liniera.

Precisamente, la madrina de la boda de Trujilllo con Bienvenida fue doña Dalinda Socías, esposa del legendario profesor don Leo Ricardo, como lo documenta el escritor Manuel Rueda en su novela Bienvenida y la noche.

En segundo lugar, y este es el factor más importante, antes de abandonar el país Ramfis ordenó que se recolectara la mayor cantidad de dinero en efectivo y los canjeó por dólares. Una vez en el exterior, y no satisfecho con la suma acumulada, le solicitó al entonces presidente Balaguer que vaciara el erario y se lo enviara, a lo que no accedió el viejo zorro, consciente de que ya el hijo del Jefe no contaba con poder, además de que sabía que esa acción contribuiría al agudizamiento de la crisis que vivía el país.

Ahora bien, la pregunta más importante es la siguiente: ¿Quién heredó el grueso de la fortuna de los Trujillo? La respuesta la proporcionó Bernardo Vega en un coloquio que se efectuó en el Archivo General de la Nación: en manos de actrices de cine de segunda categoría de Hollywood, ambas amantes de Ramfis. Recuérdese que Porfirio Rubirosa era amante de la actriz Zsa Zsa Gabor y Ramfis se codeó con las más importantes figuras del denominado jet set internacional.

1 comentario:

  1. Rafael Darío,
    Queremos darle las gracias encarecidas por compartir sus minuciosas investigaciones históricas, y el producto de estas, sus bien compuestos escritos, con los lectores de Mao en el Corazón.
    Es un honor que forme parte de nuestro elenco de escritores y le estamos infinitamente agradecidos.

    La administración.

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