viernes, 23 de septiembre de 2011

DO-RE-MI

¿Tú y yo que somos? Marginados que solo nos queda morir por la inactividad porque nuestro sonido es marginado y está muriendo por sí mismo.

SONIDO MARGINADO
Por Juan Colón

Soñaba con ser músico para conocer un poco una de las artes más sublimes de la creación, pero no me imaginé que eso significaba sentir dolor en el alma misma porque no se ama en conjunto ni se hereda el dolor, cada uno debe caminar su propio sendero.

Cuando se es músico por amor duele el alma misma, se vive, se sufre, porque se deja el alma en cada nota.

La mayor satisfacción para un músico es saber el porqué y como hacer las cosas, en otras palabras, porqué toca, como lo hace y ser auténtico en todo su camino.

El silencio del sonido es la música de los marginados. No solo existen los marginados por los gobiernos, sociedad, jefes, matrimonios, hijos, también los hay por aquellos que han dado su vida por el arte y terminan siendo usados y más tarde desplazados.

Vengo de un país marginado por cada uno de sus habitantes, unos vestidos de políticos, otros de cantantes, otros de peloteros, otros de pastores, músicos, militares, maestros, todos lobos de una misma manada.

Nos duele el alma porque la tenemos cicatrizada por el hambre al dinero y la sed incontrolable de poder.

Desde inicio de la historia de la humanidad, el hombre que busca ideales nobles rara vez alcanza sus objetivos porque los mismos medios se encargan de marginar su sonido.

Somos un país donde se irrespetan las profesiones, por ej.: Un Doctor, administrador general de un Aeropuerto, un Ingeniero director de Turismo, un vivo convertido a cantante, un arrogante vestido de político, de pelotero, y un ser humano marginado.

Nuestra confusión de valores nos ha llevado al descalabro total de nuestras instituciones, comenzando por la principal institución, nosotros mismos.

Podemos cometer el crimen mas atroz y solo necesitamos dinero para comprar los jueces que se han amparado en un sistema “moderno” de justicia que solo justifica lo injustificable y nos sigue abriendo las puertas de la impunidad. Matar a cualquier ser humano en la carretera mientra manejas, solo es delito para el que no puede comprar la conciencia del juez.

Luego compras a la prensa y todo vuelve a la normalidad porque el dinero te hizo salir de la lista de los marginados. Las instituciones militares que otrora veíamos como ejemplo de rectitud hoy son cuevas de corruptos que solo les importa el dinero. Ante tal grado de corrupción, solo la lucha desenfrenada por tener dinero parece ser la mejor y única salida.

No tenemos representación absoluta, hasta los mismos doctores se roban los aparatos nuevos de los hospitales para vendérselo a ellos mismos para sus clínicas privadas, no nos duele en absoluto brindarles a los niños desayunos con bajo porcentaje nutricional porque no nos importan y con el menor descaro salimos al frente a defender nuestra propia falta de humanidad; a querer en base a su poder someter a la obediencia al intruso que quiso desenmascararlo.

Personas sin la menor muestra de misericordia son colocadas en puestos tan delicados como la secretaria de educación, hospitales, finanzas y no les tiembla el pulso para mostrar su arrogancia e impunidad.

¿Que nos espera en un mañana si a ti, quien dirige una institución, no te importa el dolor de miles de inocentes pero si te importa enriquecerte hasta donde tu ego te lo permita y luego querer mostrarte delante del pueblo como quien tiene valores humanos?

Lloramos porque estamos llenos de miseria, pero nuestra mayor miseria es la que tenemos dentro de nosotros. Somos como una jauría de lobos que buscan a sus presas sin el menor reparo y son protegidos por si mismos para justificar su hambre.

Lloramos porque tenemos una identidad musical que odiamos y nos avergonzamos de ella por lo que la hemos cambiado por la que nos hace iguales, ser payasos.

Honramos la desfachatez, la corrupción, callamos ante los artistas pícaros, desleales, que solo les interesa fama y fortuna, haciéndonos creer que no son lo que sabemos que son.

Huimos de nosotros mismos porque somos cobardes, pretendemos no ver lo que debemos ver ni escuchamos lo que tenemos que escuchar. Nada nos importa porque vivimos en una sociedad que margina a sus hombres y mujeres nobles.

Vivimos en un país donde públicamente se habla en la TV, Radio, sobre quienes son impunes, corruptos, crueles, y todos lo celebran porque sus arrogancias los hacen sentirse intocables y por encima de todo tener la razón porque no son de los marginados.

La vida es hermosa y cruel, dando y quitando sin saber nosotros el porqué. Tenemos que aprender a aceptar que la vida misma nos margina para darle paso al arrogante, corrupto y ladrón, porque así camina el mundo. Estamos viendo como el paladín de la democracia en el mundo (Estados Unidos) ha sido desenmascarado con sus jaurías de ladrones finos.

Y solo los marginados vamos a pagar los gastos astronómicos de los ladrones que honra la sociedad.

Por eso no podemos tocar el silencio de los marginados, nos está vedado, muere nuestra interpretación porque nuestro sonido es del alma. Cuando claudiquemos, nuestro sonido se escuchará porque hemos entrado a la orquesta del momento.

Las sinfonías del populacho no tienen sonido porque el decoro, la dignidad y honestidad son sus equipos de sonido y estos no suenan en el mundo moderno de hoy. ¿Qué nos queda?, llorar nuestro amor y tocar el silencio del sonido en el sonido del alma cuando esta gime.

Nuestra serenata no tiene armonía audible porque somos los componentes de la orquesta de los marginados. No tener dinero es un delito tan grave como tener valores.

Nuestros sueños dejan de ser sueños al instante mismo que decidamos claudicar. Solo así podemos emitir que el sonido del alma sea audible al oído humano.

Nuestro ritmo está supeditado al director de la orquesta del momento y si este no quiere dirigir con la partitura correcta se inventa la suya propia para tener luz verde por delante. Nuestra sinfonía muere por falta de sonido como muere mi alma por el sonido mismo. Nací para sonar y reproducir el sonido del alma misma, pero escogí el instrumento equivocado y el sonido propio. Ahora no entiendo como sonará la canción si el sonido del alma está apagado.

¿Cómo seremos en la oscuridad del porvenir al querer imponer un sonido simple lleno de grandes valores con una partitura hecha por los hombres y mujeres marginados si nuestros equipos de sonido no viven, solo mueren?

Realmente no lo sé, y tú, ¿lo sabes?, sé que mi sonido está muriendo y solo la Vida podrá permitir que no se apague.

Sé por experiencia propia que la Vida es inmutable, que todo está dicho y hecho, nada se mueve ni sucede por casualidad. También sé que somos lo que decidamos ser, sintiendo muchas veces el no haber nacido donde hubiéramos querido nacer. No es tu culpa tampoco es la mía. Somos títeres movidos por grandes directores del teatro de la Vida y no supimos entrar a formar parte de la orquesta del momento.

Enfrentar a un líder es comparado a un crimen de guerra donde de antemano eres condenado, no importa que abogado tengas, somos el sonido de los marginados.

Tu pueblo y el mío quieren el sonido del alma porque este es puro pero la pureza no es aceptada hoy. Degeneras tu sonido porque no vives acorde con los tiempos, y para vivir debemos ser sordos a voluntad para no escuchar el sonido que sale del alma y nos haga gemir, porque así habla el universo.

¿Qué defiendes? ¿Qué buscas? ¿Qué quieres? ¿Vivir el sonido del alma?, pero no quieres aceptar que el sonido del alma está marginado. Solo buscas sonar. Dejar mis huellas porque no vine por casualidad a este plano. Perdí mi rastro, se confundieron mis huellas y fueron sepultados mis huesos. Ahora estoy igual que tú, sepultado, marginado.

Somos de la orquesta del silencio donde solo los marginados escuchan la sinfonía. Elevo mi sonido por encima de mi dolor para decirle a la Vida que somos el sonido marginado.

Tenemos mas bancas para jugar que escuelas. No nos interesa subir nuestro nivel académico. Hemos decidido suplantar a los egresados de las escuelas intelectuales de la sociedad para otorgarles el premio a quien haga dinero más rápido sin importar los medios que haya usado la persona. Solo tú y yo podemos hacer la diferencia.

Llevamos el escudo sobre nuestras almas para evitar ser heridos. Basta con escudarnos, con callar, con guardar distancia, para no involucrarnos en los problemas que nos lleven a seguir el derrotero de la sociedad porque no tenemos la fuerza necesaria para enfrentarlos. La indiferencia se está convirtiendo en nuestro mejor aliado para luego ser letal en nuestras vidas.

Somos el basurero de todos los extranjeros que usan nuestro país para sus fines más asquerosos: Prostitución de menores, comerciantes de drogas que nos han convertido en un gran cartel, extranjeros amparados en sus poderes y conexiones, hijos de estos que andan revolver en mano por doquier amparados en la impunidad que los protege, comandados de sicarios que se han subdividido llenando nuestros pueblos de pequeños carteles y lo hacen generalmente amparados por civiles, militares, autoridades, políticos, estando a merced de su insaciable sed de dinero, emisoras que no tocan merengue para darle cabida a otros géneros que les reportan mejores dividendos.

Vivir por vivir es estar lleno de temores, y enterrándose poco a poco hasta convertirse en muertos en vida. No hay salida, no hay esperanza, porque no existe la voluntad para enderezar lo torcido. Para hacerlo tenemos que enderezarnos primero dentro de nosotros mismos y eso es lo que no queremos o tenemos el valor de hacer.

¿Quién nos socorrerá para salir de este oscuro y corrupto laberinto que venimos transitando a diario, donde un presidente quiere cubrir ante los ojos del mundo una gran verdad, pretendiendo ser baluarte de problemas ajenos, ignorando los nuestros?

Un país donde al ladrón solo se le condena a moverlo de puesto y que siga robando impunemente sin importar cuántos millones haya usurpado de las arcas de un país moribundo.

Un país al que lo han ahogado dentro del llamado merengue urbano, bachatas, reguetones, para mantenernos aturdidos y tan pronto llenamos nuestros bolsillos dejamos de ser miembros de la orquesta de los marginados, ¡que más da, estamos siendo enterrados vivos!

Somos el sonido marginado de la orquesta del silencio, no obstante la lucha debe continuar, debemos seguir en pos de ver grandes cambios en nuestro país.

Hay muchas mujeres y hombres íntegros que seguirán insistiendo en dar la batalla, no podemos quedarnos de brazos cruzados, aunque parezca que estamos lanzando flechas de papel a una roca, nuestro deber es seguir denunciando nuestros actos bochornosos por el bien tuyo personal y por el bien de nuestra patria.

No importa la vergüenza de un mal llamdo código procesal penal, elaborado por las mentes más maquiabélicas de nuestra sociedad con el solo propósito de honrar a los violadores, otorgándole derechos inconstitucionales, los hechos hablan solo, solo el año pasado mas de diez casos relacionados con narcotraficantes y lavados han sido vilmente justificados por ese famoso código para ponerlos en libertad y luego montar una espectacular obra teatral para sacarlos del pais a cambio del dios dinero.

Como la violencia de géneros sigue en aumento y con la desdicha de escuchar jueces considerando hechos no grave el ver a una persona matar su amada delante de sus hijos, eso no es considerado grave….¿Hubiera ese juez pensado lo mismo si hubiese sido una de sus hijas la que muere?; ¿hacia dónde vamos? ¿Quién lo puede detener?

¿Tú y yo que somos? Marginados que solo nos queda morir por la inactividad porque nuestro sonido es marginado y está muriendo por sí mismo.

7 comentarios:

  1. Don Juan,
    Cuanta pena e impotencia retrata su articulo! Lo cierto es que mientras los serios sigan encuevados y no enfrenten a los malandros, los charlatanes seguiran siendo los amos y senores.
    Gracias por esa reflexion. Quiera Dios que encuentre eco y prenda una chispa.
    Zunilda Cabral
    Holanda

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  2. Enhorabuena esta reflexión Juan, llena de verdades. En tiempo como este, hace cuatro años, los vampiros de este país le hicieron cloacas a casi todos los barrios con sus propósitos. Hoy cuatro años después, esos barrios hieden a los políticos que la dejaron inconclusas, enfermando a todos, es un foco de contaminación. La gente puede palpar en las calles a los políticos que surgen de ellas, provocando foco de enfermedades. Así es como los políticos le desvuelven el favor a los marginados. Ese tema, Juan si pudiéramos hacércela comer a las autoridades y a los políticos de este país, nos daría mucha alegría verlos retorciéndose al hacer la la digestión.

    Afectos de siempre, ley S.

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  3. Fabuloso artículo mi maestro!!
    Cuantas verdades encierra y que pena que estemos soportando esta situación. Da rabia y a la vez vergüenza el comportamiento de "los políticos del patio". Lamentablemente nos estamos acostumbrando a esta "Encerrona de este estado de cosas", ya que como tú dices "Somos de la orquesta del silencio donde solo los marginados escuchamos la sinfonía".

    Genial exposición!!!

    Con sentimientos de alta estima y profunda admiración,

    Tu primo, (lo digo con orgullo) Diómedes Rodríguez

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  4. Juan Colón ; Creo que debemos recordar a Manolo a Juan Bosch,Claudio Caamaño,a Peña Gomez,a Francisco Alberto,al Coronel Fernandez Dominguez,Ledesma Colón, a Milet Haddatt, a los grandes hombres de Manaclas,los grandes hombres del 65',los grandes hombres enfrentados contra trujillo sin nada en sus manos,encarcelados y torturados,y otros tantos más,a lo que la historia debe mantener abierta sus páginas para que sus hechos sean leido.

    Coño!!qué fácil hemos olvidado las acciones de estos grandes hombres me resigno a creerlo.
    Creo que el León si está durmiendo debe despertar ya;y aunque sea rugir.
    ¿Qué nos pasa pueblo,qué nos pasa?

    Muy bueno tu desahogo.

    Abrazos
    Manio

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  5. Juan, estoy impresionada con tu articulo, cuanta rabia y desafio expresan tus palabras llenas de verdades.
    El alma es la concha acustica donde mejor se escucha el sonido del silencio del que hablas, el mas poderoso de todos, el silencio que le habla a la conciencia del Yo.
    Los artistas autenticos como tu, saben la importancia del silencio para que el sonido fluya de manera coherente.
    Comparto contigo esa rabia que provoca la impotencia de sentirse manejados por ladrones, mediocres, la pena por una sociedad que hasta hace poco era buena, pero que la gula insaciable y la avaricia desmedida de los politicos por el poder y el dinero, han hecho abortar la inocencia del pueblo.
    Los que vivimos directamente de cara a la sociedad de nuestro pais, estamos horrorizados de tanta criminalidad, de tanta impunidad, de nuevas formas de criminalidad como el sicariato, robo por encargo, atracos en plena calle, delante de otros paisanos que no se atreven a defender a nadie por temor a ser agredidos tambien.
    Apoyo en todas sus partes tus opiniones, y me sumo a ese silencio capaz de juzgar y desaprobar a los malos dirigentes de una sociedad desvirtuada por los antivalores...
    Abrazos de Narcy...

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  6. Mi querido Juan: Pareciera que leyendo tu artículo se retratara el alma de los dominicanos que clamamos justicia y deploramos la impunidad; que pedimos conciencia y despreciamos la corrupción. Dejé parte de mi corazón en cada línea, al saber que dices verdades que retratan la tristeza que vive el pueblo dominicano.
    La conexión de sentimiento y sonido es simplemente una magistral interpretación. Felicidades maestro.
    Te quiero.
    Lavinia.

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  7. Maestro:

    ¡Excelente! Me identifico plenamente con lo expresado en los seis comentarios anteriores.

    Todas las verdades que expresa en su artículo desgarran el alma. Que el Todopoderoso se apiade de nuestro país y despierte a las almas nobles del letargo en que nos encontramos.

    Un fuerte abrazo,

    Fernan Ferreira.

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