viernes, 2 de abril de 2010

MI PASIÓN POR EL BOLERO

El Dr. Héctor Brea Tió, ese inquieto e incansable hijo de Mao, ha publicado cinco libros, entre ellos el muy citado y valioso Mao y sus gentes.

El fruto de su esfuerzo más reciente, La Magia del Bolero, es una obra que el autor dice “es de amor”, porque está construida con las vivencias de sus años formativos, en los que el bolero, música con la que creció, se convirtió, quizás sin tener él conciencia de ello, en un referente de cada momento de su vida.

Es muy posible que por haber sido el bolero tan preponderante en esos tiempos, las exposiciones del Dr. Brea Tió encuentren eco entre todos quienes vivimos aquella época en que las letras quejumbrosas del bolero nos hicieron vibrar de emoción, tallando con cada estrofa surcos imperecederos en el alma por los que se desliza hoy la nostalgia que nos aguijonea con insistencia para que nos dejemos llevar a ese mundo mágico que el correr de los años, con sus repetidas filtraciones idealizadas, ha logrado despojar de dolor y amarguras y ha hecho puro.

Si tiene usted depósitos en la cuenta de los bohemios, o simplemente es un admirador o admiradora de la buena música, La Magia del Bolero es una obra que usted debe leer. Su importancia radica no sólo en que recopila con acierto en un volumen la historia, el perfil de los artistas más destacados de aquella época, y las letras de las canciones más representativas del bolero, sino que con la aridez que existe hoy en el panorama musical, en que domina el desdén por lo que no sea chabacano, lo cual es una traba para la creación y resta incentivos para atraer cultores del género, que moribundo agoniza y se mantiene vivo sólo por la actividad de los entusiastas que, como el Dr. Brea Tió, insisten en no dejarlo morir, éste podría ser uno de los últimos testimonios de un testigo ocular de la época gloriosa del bolero.

Para “mojarle el pico”, como decimos, a continuación presentamos un fragmento del primer capítulo de La Magia del Bolero en el que Brea Tió nos habla de los acontecimientos y situaciones que hicieron nacer y crecer en él la pasión por el bolero. Esperamos lo disfrute.

La Magia del Bolero fue publicado por la editora Búho en septiembre de 2007 y consta de 420 páginas.

Isaías Ferreira Medina

Mi pasión por el bolero
Por Dr. Héctor Brea Tió

Ambiente cultural y musical de mi pueblo natal (Mao)

He querido plasmar en este trabajo de compilación e investigación musical, mi ancestral pasión por todo lo romántico y sensual, principalmente el bolero, esa joya de la cultura latina que me viene acompañando desde la infancia, como a otros habitantes de cualquier país latinoamericano, a los que este género ha alegrado varias décadas de sus vidas, principalmente alrededor y después de la segunda mitad del siglo XX.

En esta breve alusión histórica debo citar que en mi pueblo de Mao, en los años 1898-1902, se cantaban villancicos de la autoría de su párroco, el Rev. Padre Manuel de Jesús González, tío del famoso músico, el maestro Luis Rivera González, esposo de la “Soberana” Casandra Damirón; y de Manuel Rueda González, prestigioso músico montecristeño y Premio Nacional de Literatura. Ambos se iniciaron como músicos en la Línea Noroeste.

En los años de 1940, en el hogar de mis padres siempre se habló del Samoa Bar, “la Meca del Bolero” en el noroeste, cuyo nombre le fue puesto por Marina Tió Brea, autora de la letra del famoso “El 19”, con música del maestro y pianista también maeño, Radhamés Reyes Alfáu y que es interpretado por Alberto Beltrán y la Sonora Matancera, de Cuba, el cual fue inspirado por la exquisita mujer Casilda Reyes Gómez, a la sazón toda candor. En dicho Bar conocimos a cantantes famosos como: Libertad Lamarque, Marco Antonio Muñiz, Dúo Los Compadres, María Luisa Landín, el Indio Araucano, Fernando Valadez, Lope Balaguer, Niní Cáffaro y otros.

También en esos años despuntaba en mi lar nativo uno de los principales barítonos que ha conocido la música clásica dominicana, Guarionex Aquino Reyes, quien estudio canto y debutó en Santiago de los Caballeros, luego en la Voz del Yuna”, de Bonao, y más tarde en la Voz Dominicana de Santo domingo, en donde fue profesor de canto.

En nuestros pueblos municipios y provincias, siempre ha habido bares de buena y mala reputación, o cafetines, donde nunca faltó el elemento común, la vellonera, en la cual poníamos los discos que empezamos a escuchar entonados por nuestros padres o abuelos. Estos los habían incorporado a su acervo musical, ya fuera para evocar situaciones amorosas, o despechos y desamores; o por el mero hecho de ser escuchadas en horas en que la familia estaba reunida en torno a un radiorreceptor, difundiendo boleros en programas que duraban desde 1 hora, hasta 12 a 24 horas.

Como sucedía en Santiago, desde donde se transmitían programas en las décadas 50-60, tanto en Ondas del Yaque, como en La Voz de la Hispaniola y Radiolandia; en La Vega, Radio Santa María, que marcaron sus huellas en los muchachos de mi generación. Además, recordemos que en el Cibao se escuchaban como locales, emisoras cubanas, venezolanas y puertorriqueñas que producían ese tipo de programas.

Asimismo sucedía en Santo Domingo, teniendo como ejemplo el programa “Cien Canciones y un Millón de Recuerdos”, el cual se transmitía todas las noches por Radio Popular, de 8:00 PM a 12:00 de la medianoche. Igualmente escuchamos todos los sábados “La Discoteca Vieja”, por Radio Mil, de 8:00 AM a 12:00 del mediodía, cuyos locutores son actualmente: Carlos Álvarez, Mariano Álvarez, Alcy de la Rosa, Ramón Henríquez, Frank Sánchez, Raúl Leonardo y Carlos Eduardo Brazobán. Todos los domingos, por la misma emisora, se produce el programa de boleros “Concierto musical del ayer”, de 8:00 AM a 11:00 PM, alternándose los locutores antes citados.

También son escuchadas otras emisoras de Santo Domingo, que vienen produciendo programas de boleros como son: Radio Millón, y actualmente la emisora Raíces, de la Fundación Eduardo León Jimenes, entre cuyos locutores se encuentran Arístides Incháustegui, Rodolfo Espinal y Felipe Gil. Otro programa radial fue “De Fiesta con el Recuerdo”, cuyo productor fue el afamado maestro de la locución dominicana, Jesús Torres Tejeda, transmitido desde Radio Clarín, todos los domingos de 8:00 AM a 11:00 PM. Otros programas eran “Sábado Viejo”, por Onda Musical, cuyo locutor principal fue Alberto Tamárez; y “Serenata Continental”, a través de Radio Continental. Actualmente se produce un excelente programa de boleros a través de HIZ Broadcasting Nacional, cuyo locutor es Pablo Marcel y en la 107.7 también hay programas de dicho género.

En lo personal, debo evocar nuestra participación en veladas escolares en las cuales teníamos que entonar canciones a la patria, como eran los himnos a la bandera, a Duarte, Sánchez, Mella, las madres, la escuela, todos ellos incluidos en el libro “La patria en mi canción” del maestro y poeta Ramón Emilio Jiménez, segundo Inspector de Educación en Mao, quien fue autor de versos que han sido musicalizados. El poeta estuvo casado con la distinguida dama Estela Reyes Tineo.

Además, debo citar la gran influencia que sobre mi pasión por el bolero ejercieron mis tíos: Antonio Brea y Pura Gil, quienes tenían una rica discoteca familiar.

En mi lar nativo, sus dos emisoras, Radio Santa Cruz y radio Mao, producían programas de boleros en los que no faltaban intérpretes como Marco Antonio Muñiz, Lucho Gatica, Fernando Álvarez, Vicentico Valdez, Toña la Negra, María Luisa Landín, Virginia López, Roberto Ledesma, Roberto Yanés, Gilberto Monroig, Néstor Savarce, Fernando Valadez, Bienvenido Granda, Leo Marini, Libertad Lamarque, el Indio Araucano, Orlando Contreras, Daniel Riolobos, Genaro Salinas, Raúl Marrero, Olimpo Cárdenas, Lope Balaguer, Elenita Santos, Odilio González, Alberto Beltrán, Guarionex Aquino, Alfredo Sadel, los tangos de Carlos Gardel, y otros, que eran anunciados por los locutores: Roberto Rodríguez, German de Moya, Fernando Rodríguez, Evelio Martínez, Nelson Reyes, Robert Pérez, Roberto Tineo, Quico Tejada, Crisóstomo Duran (Coqui), Gabriel Peña, Rafael Peralta, y más recientemente, Sergio García Diloné, Manuel Comas, José Miguel Rodríguez, Miguel de Jesús y algunos más.

Es preciso hacer notar, por las experiencias de primera mano que me prodigó, que en esos años empezó a descollar como el gran anfitrión de los artistas que visitaban mi pueblo, y luego en Santo Domingo, el señor Rafelito Marrero Brea, quien recibió visitas de Libertad Lamarque, Marco Antonio Muñiz, Olga Guillot, Maria Antonieta Ronzino, Los Compadres, en nuestro clásico Samoa Bar. Luego, residiendo en Santo Domingo, Miami y Boston fue anfitrión de figuras como Gonzalo de Palacios, Sarita Montiel, Lupita Ferrer, etc. Cabe destacar que el Sr. Marrero Brea ha recibido numerosos premios donde ha residido incluyendo las llaves del Condado de Miami y Dade, en honor a sus libros de poemas, sus composiciones y CD musicales.

Junto a los “hermosos atardeceres del rojo de las tunas” de mi pueblo escuché las retretas que se celebraban en la glorieta del parque municipal Amado Franco Bidó, dirigidas por Antonia Arté (Totón) y Daniel Colón (Lucero); además mi tío político, Luis Alberti, que al visitar mi pueblo, interpretaba piezas musicales en casa de su sobrina Lelia Tió Brea de Lora. En los años del 1970-1972 recibí clases de piano y solfeo con la profesora Tontón Arté, hija del maestro de generaciones, tanto en Santiago como en Mao, Emilio Arté, prominente músico clásico dominicano, de fama internacional y profesor de todos los citados anteriormente. Además, dirigió como solista de guitarra clásica, un concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de la Habana, Cuba, en 1940.

En 1971 participe en Mao en el primer Festival de la Canción Regional, quedando entre los finalistas, lo que motivó que al ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Santo domingo, en 1972, me integrara como tenor al Coro Universitario, dirigido a la sazón por el maestro Luís Frías Sandoval, a la vez que recibía clases en la Escuela Elemental de Música “Elila Mena”, con los profesores Gracita Senior de Pellerano, Augusto Pellerano y otros.

2 comentarios:

  1. Isaias: Te felicito....muy buena exposición acerca de esta gran hombre de letra nuestro. Su libro sobre el bolero merece estar en todos los hogares de aquellos que aman ese hermoso género musical...Genial tu aporte. Un fuerte abrazo


    juan Colon

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  2. Saludos fraternos a Isaías y el equipo de maoenelcorazón.
    Héctor ha sido siempre un defensor orgulloso de la idiosincracia dominicana y sobre todo la de nuestro querido pueblo maeño. Es otro gran aporte. Aprovecho para recordarle, incluir entre los locutores de Radio Mao que difundimos muchos boleros a Edilberto Peña, César Céspedes y éste servidor, en los años 70. Gracias.
    Henry Frías.
    hfrias31@gmail.com

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