martes, 28 de agosto de 2012

LEYSIMELOCUENTA

COSAS DE BORRACHOS
Por Ley Simé

Yo sé que yo vivo por aquí y estoy viendo a todas las casas dando vueltas, estoy esperando a que pase la mía, para brincar de un pronto y entrar en ella.

Ya nuestro estimado amigo y hermano, Manito Santana, hizo un esbozo sobre el “El trago: De la miseria a la esplendidez”. Retomamos ese mismo argumento para compartir con ustedes algunas de las graciosuras que algunos de esos protagonistas del trago, desarrollaban como consecuencia de los efectos de éste.

Estos relatos se extraen de personajes de nuestro pueblo que con sus ingestas de alcohol escribieron sanas historietas, tanto en el proceso, así como en su embriaguez.

LUIS LIZ (Cariñosamente MAQUÍN)

Maquín, quizás fue una excepción a los que incurrían a lugares a calentar la garganta con un trago. Él compraba su botella. Para ello, desarrolló una verdadera maestría en el campo de la carpintería, sobre todo, la que se usa para las construcciones de edificios y viviendas. Era el carpintero por excelencia de un ingeniero Maeño, muy exigente con los trabajos, no solo de carpintería, sino de albañilería, y todo lo que tenía que ver con la construcción, que no dieran el nivel requerido, así como la metodología de sus trabajos. Me refiero al Ing. Puro Madera. Maquín era su carpintero favorito en todas las obras que tenía a su cargo. El Ing. Madera, estaba bien consciente de que Maquín diariamente recobraba sus fuerzas con varios tragos, antes de comenzar cualquier faena y durante la misma. No era raro ver a Maquín subido en una escalera a la altura de un tercer nivel con su serrucho pendiendo de un lado y por el otro la bolsa de los clavos y en el bolsillo de atrás su inseparable botella de ron, en el momento en que se disponía confeccionar un falso piso o en la construcción de un encofrado de madera y dejarlo listo para el vaciado de una columna. Allá arriba, en lo último de la escalera, cuando su garganta demandaba un trago, se las arreglaba. Con su martillo en la mano derecha, se amarraba en la escalera y su mano izquierda libre la dirigía al bolsillo de atrás y extraía su botella y con la misma mano, la tomaba por el cuello y con el pulgar y el índice la destapaba al tiempo que evocaba: “Huyan tripas y demás entresijos, que para allá va candela”, antes de abrocharse el trago.

Maquín acompañó al Ing. Madera a hacer muchos trabajos en Sto. Dgo. y le respetaba su trago. Pero en una ocasión el Ing. lo visitó una tarde para decirle que al otro día temprano en la madrugada, debían salir para la Capital a realizar un trabajo en un convento de Monjas, al tiempo que le pedía que en esta ocasión no podía ingerir alcohol, dado el lugar en el que trabajarían. Maquín aceptó. Al día siguiente en la madrugada partieron. Llegaron a Bonao a las 7:00 de la mañana. Luego de un breve desayuno, a Maquín se les abrieron las ganas de beber su acostumbrado trago mañanero y debía de ingeniárselas para hacerlo. Cuando iban saliendo del local y a continuar su viaje, le pide al Ing. que le permita comprar un coco de agua. Maquín aprovechó que el Ing. se dirigía al vehículo y fue rápido donde el coquero y le pidió un coco diciéndole que le hiciera un pequeño agujero. Botó el agua y rápidamente fue y compró una botella de ron y la vertió en el coco, se montó en su vehículo e hizo el trayecto Bonao Sto. Dgo. bebiéndose su falsa agua de coco. También ya trabajando en el Convento usó la misma táctica. Una Monjita le ofreció que si quería agua: - No, Sor, solo bebo agua de coco cuando trabajo, le contestó Maquín con un recogimiento y una cara de santurrón inigualables.

DECÍA: ESO LE PASA A TODO EL QUE BEBE.

Un domingo, Maquín sale con unos amigos y pasaron el día completo metío en bemberria y entre “Huyan tripas y demás entresijos” hasta llegar a la embriaguez y la hora de romper el grupo y cada quien para su casa. Ya entrada la noche Maquín viene por la 27 de febrero en dirección a su casa haciendo zigzag de una acera a otra. A una esquina de su casa, se abrazó de un poste del tendido eléctrico y de pronto comenzó a ver todo dando vueltas a su alrededor. No lograba concentrarse para proseguir, por lo que duró mucho tiempo abrazado del poste. Un señor pasa e identifica a Maquín y le pregunta el por qué de tener tanto rato abrazado de ese poste. Maquín responde: - Yo sé que yo vivo por aquí y estoy viendo a todas las casas dando vueltas, estoy esperando a que pase la mía, para brincar de un pronto y entrar en ella.

LO DEL CHINO MONCIÓN Y DERRUMBE.

Estos dos personajes, el primero se le conoció en Mao como calié o soplón en los tiempos más sombríos de los 12 años y el otro como un buscón de pasajeros en la parada de Mao. El chino, cuando se vio desamparado y sin apoyo incurrió al alcoholismo y buscó a Derrumbe como su socio. Cuando salían a “carfanear”, todos los negocios les temían, tanto porque lo creían una persona peligrosa, así como por su fama de fullero. Prácticamente todos los negocios de los barrios tenían a una persona de un físico fuerte para encarar al borracho que se quería ir sin pagar. El Jimenoa Bar tenía uno, a Lano, hombre con más de seis pies y trescientas libra. Un famoso día llegan el Chino y Derrumbe entran y se sientan, no sé qué pasó, porque donde quiera que iban le pedían enseñar dinero antes de serviles, y le sirvieron. Luego de consumir un par de botellas, se levantan de las sillas y se disponen a salir sin antes haber pagado la cuenta. Lano fue advertido, y se paró en medio del portal y les convida a que fueran a pagar antes de salir. Como el Chino fue que invitó, le dijo una grosería a Lano quien de inmediato le soltó una pescozada que rodó por los suelos y cuando venía a embestir a Derrumbe, ya éste tenía el dinero de la cuenta en la mano. “Usted no sabe de juegos hermano”, le dijo temblando.

4 comentarios:

  1. Ley Simé ; parece que era vecino de Maquin,pues todas sus anécdotas fueron reales; Hubo un equipito de carpinteros bebedores en esa 27 de Febrero ,en los alrededores del Bar Jimenoa; Pelón, Nolazco y Maquin ; tres amigos que hicieron historia con la bebida,llegando uno de ellos verse obligado a dejarla por causar constantes ofensas a sus amigos al hacer uso del trago.
    Gracias Ley por recordarnos al famoso Maquin.

    Abrazos
    manito







    ofendid

    ResponderBorrar
  2. Amigos Ley y Manito, me parece que ustedes pudieran juntarse para elaborar un anecdotario borrachil que permita congregar personajes folclóricos libadores consuetudinarios de nuestro pueblo. Me parecería muy atinado que ustedes plasmen sus extraordinarias y jocosas narrativas sobre ellos, de manera que podamos contar con el compendio de estas singulares vivencias.? Qué les parece este reto?.
    Con gran deferencia de siempre.

    Cuqui Rodrígez Martínez

    ResponderBorrar
  3. Guaaaaaao Valito!!
    Usted como siempre, con sus buenos escritos, los que nos remontan a tan anhelada, añorada y bien recordada niñez (Ha llovido mucho.....prima Lavinia)

    A la espera de que nos siga deleitando (al igual que los grandiosos Manito y Papito Mármol) de sus ocurrencias, que retratan fielmente sanas y no sanas costumbres de aquella época dorada, queda de Usted, quien le aprecia de corazón...

    El otro Valito, Diómedes Rodríguez.

    ResponderBorrar

Haga su comentario bajo la etiqueta de Anónimo, pero ponga su nombre y su dirección de email al final del mismo: NO SE PUBLICARÁN COMENTARIOS SIN NOMBRE Y SIN DIRECCIÓN DE EMAIL. Los comentarios ofensivos y que se consideren inapropiados, tampoco serán publicados.
El administrador