miércoles, 5 de mayo de 2010

PRECISIONES SOBRE “MÁXIMO CABRAL Y LA BARRANQUITA”

Por Manuel Rodríguez Bonilla
Presidente del Comité La Barranquita, Inc.

Máximo Cabral nació el 7 de noviembre del año 1887, y sobre lo segundo es imposible que Ercilla Pepín fuera su maestra ya que la prestante educadora nació en la ciudad de Santiago en diciembre del 1886, llevándole al patriota un poco menos de un año de edad...

El pasado domingo 18 de abril la brillante cronista y buena amiga Ángela Peña publicó en el periódico Hoy bajo el título “Máximo Cabral y La Barranquita” en la sección que nos tiene acostumbrado “Calles y Avenidas” en la que resalta cada semana nombres de grandes dominicanos que han sido inmortalizados al ser colocados en importantes vías de nuestra ciudad capital.

Considerando la importancia histórica del patriota Máximo Cabral y las fuentes citadas por la periodista Ángela Peña para su publicación, considero apropiado algunas precisiones sobre algunos datos errados deslizados en el mismo y dejar claro de manera definitiva de que Máximo Cabral no fue “el jefe de la resistencia que en el paraje de La Barranquita, cerca de Guayacanes, hoy provincia Valverde, le hizo un grupo de dominicanos a las tropas norteamericanas que ocuparon nuestro país en 1916”, como según nos afirma “Vanguardia del Pueblo”, órgano de difusión del Partido de la Liberación Dominicana. La verdad histórica debe resplandecer para que nuestros estudiantes y jóvenes investigadores se muevan siempre en las informaciones precisas, facilitándoles comprender el papel jugado por cada uno de nuestros grandes patriotas.

Aunque de manera modesta y poco resaltante el trabajo de marras al final de uno de sus párrafos dice que “Carlos Daniel, el comandante de la acción, apenas se menciona”, por la reiteración de citas de diferentes fuentes deja en el lector la idea de que Máximo Cabral fue la más importante figura en La Barranquita del 1916. Por ejemplo, de acuerdo a lo que nos dice el citado artículo, el historiador Rafael Darío Herrera le declaró que Máximo Cabral “parece haber sido el más activo en la batalla”, ya que de acuerdo al mismo Herrera “Cabral ejecutó con presteza, con agilidad, todas las instrucciones que le impartió el general Carlos Daniel porque el general nunca está al frente de la batalla”. Así mismo, en la parte titulada “Inmolado”, en su segundo párrafo nos precisa Ángela Peña que Maximito (como era llamado en Mao por sus íntimos), “El tres de junio de 1916, al frente de 90 hombres emboscó las tropas norteamericanas que procedían de Monte Cristi”, citando a seguidas la afirmación de “Vanguardia del Pueblo” de que “Tres días habían aguardado Cabral y sus hombres el paso de las tropas imperialistas”.

Como podemos apreciar, en las citas precisadas más arriba se desvirtúa sobre el verdadero conductor de la gloriosa gesta al tiempo de errar el día de la sangrienta batalla, así como sobre el número de patriotas participantes y sobre los días que Máximo Cabral permaneció en La Barranquita.

De manera resumida podemos decir lo siguiente: la cabeza del grupo de patriotas que esperó y enfrentó en el denominado cerro de La Barranquita al ejército invasor del 1916 lo fue Carlos Daniel, y los dominicanos que allí combatieron fueron 80 hombres. La heroica contienda se dio en la mañana del 3 de Julio, uniéndose Máximo Cabral el día anterior al grupo de patriotas que ya estaba allí desde el día primero, poniéndose a disposición del General Carlos Daniel al ser dejado libre por su jefe el General Desiderio Arias a la sazón Ministro de Guerra con asiento en la Fortaleza Ozama de Santo Domingo. Arias decidió no combatir al numeroso y poderoso ejército de los Estados Unidos y se trasladó con sus más cercanos colaboradores a la ciudad de Santiago.

Carlos Daniel, Jefe de la guarnición militar del poblado de Mao en 1916, ganó su título de “general” por su valentía, determinación y capacidad de conducción demostradas en las diferentes batallas que libró junto a su caudillo, el General Desiderio Arias, del cual fue lugar teniente hasta el final de sus días. Por ser su hombre de confianza en toda la zona fue el escogido por Arias para encabezar el puesto militar que con una docena de hombres entregados a tiempo completo (dentro de los cuales estaba el Cabo Máximo Muñoz, también combatiente en La Barranquita). Al recibir la nefasta noticia de que la República Dominicana había sido invadida por los Estados Unidos, desembarcando sus tropas por las cercanías de la ciudad de Santo Domingo, así como por los muelles de San Pedro de Macorís, Puerto Plata y Montecristi, de inmediato puso a sus hombres en estado de alerta e hizo un llamado a los jóvenes de la población maeña y zonas aledañas a integrarse como voluntarios al ejército de patriotas “para enfrentar a los invasores”. Esos voluntarios fueron entrenados bajo la orientación de Daniel y ya en La Barranquita les organizó en grupos de 8 a 10 hombres bajo la conducción de uno de los de su confianza, dentro de los cuales colocó al Capitán Máximo Cabral, que como dijera más arriba se integró “a los muchachos” en la tarde del 2 de julio; es decir, no estuvo allí durante “Tres días”.

Al acercarse la proximidad del combate, Carlos Daniel reunió a todos sus hombres en la noche del 2 de julio, orientando a todos de que nadie debía hacer un disparo hasta tanto él diera la orden para hacerlo, pues “el enemigo debía dejarse que quedara en medio de los 20 barriles de abejas estratégicamente colocados en cada lado del camino. Así mismo, que se acercaran a las tres trincheras construidas” dentro de las cuales habían varios de los patriotas esperando con sus armamentos consistentes en fusiles máuser de uno y seis tiros, revólveres de un tiro y fusiles que los criollos denominaban “Begas haitianas” por ser “made in Bélgica” que llegaban al país por la frontera desde Haití.

En esencia, Carlos Daniel fue mentor, organizador, entrenador y conductor principal de aquellos 80 gladiadores que en ese delicado momento de nuestra historia asumieron la representación de la Patria entera. Con el grito de “¡Tiro puei caco!", que fue la consigna dada a sus seguidores para iniciar la balacera contra los que pisoteaban la tierra de Duarte, se inició a eso de las ocho de la mañana del 3 de julio del 1916 el enfrentamiento armado que simbolizó y simboliza la resistencia organizada del pueblo y el ejército dominicanos contra las botas que en esa ocasión mancillaron el honor nacional.

El gran poeta don Juan de Jesús Reyes, unas de las mentes más preclaras de la comunidad de Mao en toda su trayectoria, quien para el 1916 contaba con 44 años de edad vio y vivió aquel ambiente que se daba en la ciudad noroestana. Como es de suponer, fue un conocedor de los hombres y acontecimientos que allí se desarrollaban, teniendo la oportunidad de conversar de manera directa con sus protagonistas. Al cumplirse el quinto aniversario de la heroica epopeya, Don Juan escribió su poema “Acción de La Barranquita” que posteriormente hizo publicar en septiembre del 1922 y en el cual describe mediante hermosos versos aquella hecatombe, así como el papel desarrollado por el jefe de los patriotas. En su sexta estrofa nos dice lo siguiente:

“Un bravo mozo, que oye atropellada
La voz de la pelea, no distante,
Corre hacia ella, fuerte y arrogante,
Y fue el honor quien le tocó llamada!
Llega, y encuentra casi destrozado
El grupo en que pelea Carlos Daniel,
Y allí dispara incorporado a él,
Allí pelea recio y denodado...
Del general Carlos Daniel escucha
Este grito: ¡Ya sólo me han dejado!
Y le responde: ¡Véame a su lado
Nunca esta sólo un patriota en lucha;
Pero, si nuestra voluntad es mucha,
Fuerza mayor nos ha despedazado!”


Otros de los errores deslizados en el trabajo publicado por nuestra periodista Ángela Peña se refieren a la edad de Cabral a la hora de su muerte que era 28 años en vez de 29, como le afirmara “Vanguardia del Pueblo”, y sus restos fueron trasladados desde el Cementerio Municipal de Mao a la Catedral de Santiago el 30 de marzo del año 1930, en vez del año 1936 como se precisa al final de la publicación a que nos referimos. También, destaca la publicación, que Máximo Cabral nació en “noviembre de 1889” y que “Recibió enseñanza escolar con Ercilia Pepín”. Sobre lo primero tenemos registrado (tomado de sus actas de nacimiento y de bautizo) que nació el 7 de noviembre del año 1887, y sobre lo segundo es imposible que Ercilla Pepín fuera su maestra ya que la prestante educadora nació en la ciudad de Santiago en diciembre del 1886, llevándole al patriota un poco menos de un año de edad.

Con estas aclaraciones sólo queremos contribuir en la precisión que deben tener hechos y personajes importantes en nuestra historia patria que como el caso del Capitán Máximo Cabral y La Barranquita, no obstante a su trascendencia, aún siguen siendo temas muy poco tratados y conocidos. Expresamos nuestra satisfacción con la prestigiosa periodista Ángela Peña, por incluir a Máximo Cabral entre sus “Calles y Avenidas” publicadas.

2 comentarios:

  1. No leí este artículo cuando se publicó pero deseo aclarar que en la entrevista que me hizo Ángela Peña insistí en que Carlos Daniel fue el líder indiscutible de la Barraquita, no de una "manera modesta y poco resaltante" como dice Manuel Bonilla. Máximo Cabral Reyes, de acuerdo con la copia del acta de nacimiento, disponible en los Archivos de la Iglesia de los Santos de los ültimos días, nació en 1891, no en 1887. Hijo de Máximo Cabral Mejía y Eudocia Reyes Cabral.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Según la Nota Genealógica La Familia Cabral de Mao - 1, de Rafael Darío Herrera:

      6 Máximo Aurelio Cabral Reyes, n. 7 de noviembre de 1887 y f. 3 de julio de 1916.

      Máximo Cabral fue bautizado el 1º de enero de 1888. Padrinos: Francisco Reyes Tavárez y Emelinda Engracia Reyes.

      Es importante que se borre la fecha incorrecta. Debemos ser precisos.

      Isaías

      Eliminar

Haga su comentario bajo la etiqueta de Anónimo, pero ponga su nombre y su dirección de email al final del mismo: NO SE PUBLICARÁN COMENTARIOS SIN NOMBRE Y SIN DIRECCIÓN DE EMAIL. Los comentarios ofensivos y que se consideren inapropiados, tampoco serán publicados.
El administrador