lunes, 12 de febrero de 2024

EN LA MUERTE DE NUESTRO HERMANO, DR. NORMAN AUGUSTO FERREIRA AZCONA

Falleció el día 24 de enero de 2024
Gracias a quienes de una forma u otra nos hicieron llegar sus notas de pésame y sus condolencias, por la muerte de nuestro querido hermano Norman Ferreira. Gracias por su apoyo y solidaridad; lo apreciamos de corazón.
Nuestro hermano fue un extraordinario ser humano, un líder nato, admirado y respetado por todos quienes lo conocieron. Inteligente en grado sumo, fue querido y respetado tanto por sus compañeros de aula como por sus profesores. 
Activista deportivo, en su juventud fue fundador de dos equipos de beisbol, la Tienda Ferreira y los primeros Yanquis Maeños. Al ver la falta de instalaciones deportivas en el pueblo, se propuso y logró crear un sitio en que la juventud pudiera competir, desarrollarse y divertirse de manera sana, para lo que consiguió el solar donde, con la colaboración del comercio local y donaciones de ciudadanos, y la asistencia de decenas de jóvenes maeños, construyó el famoso Club Juvenil, dotado de canchas de voleibol y básquetbol, y juegos de mesa.
Su sensibilidad social y su desprendimiento a favor de los menos afortunados, no tenían límites. Siendo un joven estudiante de medicina compartía sus libros con compañeros que no podían comprarlos; visitaba a los presos políticos a quienes les llevaba batatas asadas, o lo que pudiera, palabras de aliento y alguna que otra medicina que pudiera escarbar.
Graduado de médico, en vez de perseguir lucrarse en la práctica privada, prefirió irse a su pueblo natal a ejercer, con los más pobres en mente. A estos le daba servicios a domicilio, y en vez de cobrarles, terminaba regalándoles las medicinas. Al estallar la revolución de abril del 65, fue de los pocos médicos que se quedaron a prestar servicios a los heridos, bajo condiciones de dificultad extrema, consciente del peligro, prácticamente desafiando la muerte, en el hospital Padre Billini. 
En Mao fue médico legista, director del Hospital Luis L. Bogaert, y mentor de una pléyade de jóvenes médicos. Fruto de la admiración y el respeto de sus dueños, parte de la Clínica Rodríguez, en la que trabajó, se llama hoy Dr. Norman Augusto Ferreira Azcona.
Como síndico, se preocupó por, entre otras cosas, adecentar el tránsito. Entre las medidas que tomó, estuvo montar los primeros semáforos del pueblo.
Fue embajador del país en Ecuador.
En su época, Norman estuvo involucrado en casi todo lo que significaba aupar la cultura y el bien social: fue miembro fundador del Club de Leones, del Comité de Historia de Mao, etc.
Fue un hijo, hermano, tío, esposo, padre y abuelo amoroso y ejemplar. Fue un amigo sincero, solidario y consecuente. Fue honrado a carta cabal. Era un hombre íntegro, con opiniones y convicciones firmes, las cuales no tenía miedo de expresar y defender: le cantaba la verdad a cualquiera, sin pelos en la lengua.
Sí, nuestro hermano fue un ser humano extraordinario y nos sentimos orgullosos de que haya existido y haya contribuido con tanto ahínco para hacer de este un mundo mejor.
Para los hermanos que crecimos bajo su influencia, enseñanzas y tutela, estricta y severa a veces, para bien nuestro, aunque somos adultos todos (mayorcitos de edad), su muerte no deja de ser un shock, pues a nuestros ojos él era la piedra de granito, el sabio que tenía todas las respuestas, la valentía indomable, el espíritu indestructible. Con él se va una parte crucial de nuestro ser. 
Descansa en paz, querido Dóktor: te extrañaremos mucho, pero el recuerdo de tu conducta ejemplar nos consolará y nos inspirará a ser mejores, como eras tú.

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