miércoles, 17 de marzo de 2010

¿Por qué somos impuntuales?

Por Isaías Ferreira

En nuestra cultura; la cultura latinoamericana, eso es, y en unos pueblos más que en otros, por supuesto, es legendaria la impuntualidad. Tan enraizado está entre nosotros el vicio de llegar tarde a todo, que generalmente fijamos el comienzo de un acto dos horas antes de la hora real. Y con todo, los actos nunca comienzan a tiempo. Siempre hay rezagados y, más que nada, muchas veces, quienes deben ser la atracción principal de un acto, son generalmente los más notados ofensores.

¿Por qué somos así? Pero, sobre todo, ¿qué importa que seamos así? ¿No debemos celebrar ese fenómeno cultural (1) como algo muy nuestro que se ha ido pasando de generación en generación y al que no debiéramos oponer resistencia?

¡No, no debemos celebrarlo como algo muy nuestro! ¡Tampoco debemos sentirnos orgullosos por algo que en su más mínima expresión es una falta de respeto y desconsideración a los demás y por otro lado resulta costoso!

¿Por qué somos impuntuales? Creo que se debe a la falta de apreciación que tenemos por el valor del tiempo, tanto nuestro como de nuestros semejantes. De alguna manera, vivimos la vida de una manera informal, sin planificación... como si dijéramos, ¡a lo que venga! No nos amoldamos a un patrón de autodisciplina para administrar con estricto control la más cara y escasa de las materias primas: el tiempo... ese que, una vez ido, no vuelve ni se recupera. Pareciera como si no tuviéramos conciencia de que transitamos en una cuenta regresiva que no para hasta la hora en que nuestras almas pasan al descanso eterno. Esto debiera hacernos conscientes de que debemos sacar el máximo provecho del tiempo de que disponemos, esa donación invaluable que tan generosamente se nos ha suministrado, pues después será tarde, y el tiempo perdido jamás se recupera.

Dicho lo anterior, debe resultar claro que no prestar atención al paso del tiempo y al valor que tiene, tanto para nosotros como para nuestros semejantes, está en la raíz de la impuntualidad. Por ello, no llegar a una velada o reunión cuando está programada, no sólo es una falta de cortesía, sino, como apuntamos, una falta de respeto mayúscula hacia los demás. Y debemos recordar, que recibiremos respeto en la medida que lo proporcionemos a los demás. Por eso, si algún día vamos a erradicar el costoso mal de la impuntualidad de nuestra sociedad, se imponen cambios drásticos en nuestra conducta, comenzando con cada individuo: “cambia tú... y el mundo cambiará”, dice la máxima.

Por tanto, si tenemos que asistir a una reunión, tratemos de salir con tiempo suficiente para que arribemos antes de empezar la misma; borremos para siempre de nuestras mentes eso de “Ah, dicen que van a comenzar a las 6:00, pero tú sabes cómo somos... ¡te apuesto a que no comienzan hasta las 7:30!”

Frases como esa última son las que perpetúan una condición que da sello de autenticidad idiosincrásica a algo que no es más que un vicio que refleja atraso social y pereza.

Para sobreponernos a la impuntualidad y erradicarla de nuestras vidas y nuestra sociedad, es imperativo comenzar por organizarnos y rechazar todo aquello que nos distraiga de la meta que perseguimos. Concienzudamente, debemos, con propósito celoso, rectitud, autodisciplina y perseverancia, cuidar nuestro tiempo como la más preciada de nuestras posesiones; debemos hacer comprender a nuestras amistades, con diplomacia y de manera amable, que las llamadas telefónicas deberán tener un límite de tiempo; nuestras amistades deberán, además, comprender que las visitas no anunciadas son perjudiciales y por tanto inaceptables.

Asimismo, tendremos que tomar conciencia de no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, y convertirlo en un credo viviente, no un simple juego de palabras que suena bonito y nos da aire de sabiduría; tendremos que planificar con anticipación cada evento, y darnos tiempo suficiente para que no haya coincidencia entre un evento y otro; deberemos aprender a decir NO cuando sea físicamente imposible nuestra presencia en un evento si ello implica infracción a esta ley de la puntualidad; deberemos comenzar (y terminar) las reuniones o eventos para el tiempo en que fueron anunciadas, no una hora o dos después. Es posible que haya dos o tres reuniones en que la asistencia sea limitada, pero poco a poco la voz se riega y es posible que en futuras reuniones asista más gente de lo acostumbrado, pues no hay nada más pesado que ir a una reunión que además de no comenzar para cuando se anunció, dura por tiempo ilimitado porque no hay una agenda bien planificada. Tendremos que respetar al máximo el tiempo de los demás por aquello de que “no debes hacer a otros lo que no quieres te hagan a ti” o “porque no debemos exigir a los demás, lo que no nos exigimos a nosotros mismos”.

En conclusión, la cura de la impuntualidad radica en desenmascararla como lo que es: una falta de respeto y una infracción al derecho de un semejante, tan burdo, abusador y ultrajante como la agresión física o el libelo. Si practicamos conscientemente estas reglas sencillas, estaremos contribuyendo en grande a eliminar ese costoso monstruo el cual no debemos permitir en nuestras vidas, ni imponer a los demás, pero mucho menos aceptar que nos impongan.

Aquí cabe la frase, miles de veces usada, pero tan fresca como cuando la dijera el preclaro Benito Juárez: “EL RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ”.

(1) Cultura
Como la he usado en este escrito, no se refiere a ilustrado o ilustrada, sino “al conjunto de valores, tanto explícitos como tácitos, que nacen de las costumbres, las que son a su vez un producto de nuestras experiencias como entes sociales, y que se pasan de generación en generación y se convierten en reglas o modo de vida que todos observamos sin resistencia”.
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martes, 16 de marzo de 2010

Un verano en la nada

Por Rosa Elina Rivas Díaz

La brújula habla con voz horizontal, entre el paradigma de la mente y de los pies, vagando el cuerpo sonámbulo en el entorno de la laguna.

En las costillas del tiempo, el presente con ojos, pies, brazos; obedece y camina entre cuerdas que ata la lengua de la garganta, ofreciendo demencia al reflejo de la sombra que extingue.

Trozos de hielo forman en curvas lejanas la utopía del invierno en verano y llega hasta edén, siendo plumas en el dorado armazón.

En el futuro no palpita ni respira por el co2, el reloj suena con suspicacia, de no ver la cotidianidad de los muebles que se desplazan. La cafetera añora aromatizar las canas que se despeinan de verla, los pensamientos no tiene bit para ser descodificados en el cpu, donde está su memoria.

Rosa Elina Rivas Díaz es miembro del Taller Literario Los Heraldos Negros del Círculo de Escritores de Valverde, ha participado en recitales en Casa de Arte en Santiago de los 30 Caballeros y en la Casa de Cultura de Mao. Tiene 18 años y un caudal de poesía a flor de tintero.
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PARA QUE EL ALMA NOS ALCANCE

Por Lavinia del Villar

“De tanto correr por la vida sin freno,
me olvidé que la vida se vive un momento,
de tanto querer ser en todo el primero,
me olvidé de vivir los detalles pequeños.
Me olvidé de vivir…”

Canción de Julio Iglesias

Creo que para hacer algo tenemos que ejercitar nuestro cuerpo y nuestra mente. Sin embargo, siempre he oído decir que cuando ponemos el alma en lo que hacemos, las cosas nos salen mucho mejor. Entonces nuestro vivir debiera ser una combinación de esas tres fuerzas: Cuerpo, mente y alma.

Andamos a la carrera porque no nos alcanza el tiempo para nada, a pesar de que contamos con el Internet, el celular, los cajeros automáticos, el microondas y mucha tecnología que nos ayuda a economizar tiempo.

Nos abrazamos a la creencia de que el tiempo es oro, razón por la cual todos los minutos del día deben ser productivos, y nos aferramos a la tendencia de que si trabajamos más, poseemos más… seremos más felices.

Muchas veces llegamos al extremo de sentirnos culpables cuando nos tomamos unos minutos para descansar, pues pensamos que estamos desperdiciando un tiempo precioso.

En ese corre-corre, muchas veces usamos el cuerpo, la mente se involucra a duras penas… y el alma se nos queda atrás.

Y no es que no queremos que el alma participe, es que no tenemos tiempo para dejarla entrar. Cuántas veces le decimos: “Espérate, mañana te doy chance, hoy tengo que terminar esto de prisa y no tengo tiempo para ti. No es que sea insensible, es que no tengo tiempo”.

Al andar a la carrera nos desconectamos de nuestros sentimientos, y esto tiene un impacto muy desfavorable en todas las relaciones personales, sean de familia, de trabajo o de amistad.

Nuestros contactos se hacen superficiales, carentes de calidez y ausentes de entrega espiritual. Estiramos el tiempo, y nos olvidamos de vivir y de convivir. Agotamos nuestros mejores esfuerzos haciendo cosas que nos permitan ganar el reconocimiento que podríamos tener de gratis, si dejáramos participar el alma en lo que hacemos.

Sería interesante reflexionar si estamos montados en este caballo, y si es así… Paremos un poco:

Para sonreír a los desconocidos, para establecer una buena comunicación, para saludar nuestros vecinos, para abrazar a nuestros compañeros, para crear lazos profundos con nuestra pareja, para darle valores a nuestros hijos, para escuchar una canción, para meditar, para leer un buen libro, para ayudar a quien lo necesite, para compadecernos del necesitado, para amar con intensidad, para soñar en grande.

En fin, parémonos a vivir… Paremos… Para que el alma nos alcance.

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martes, 9 de marzo de 2010

Sergio Augusto Frías Rodríguez


DO-RE-MI
Por Juan Colón

Conocido también como Frías Kent, Sergio el Feo o el Muñeco, nuestro amigo es un hombre de extraordinario talento, gran versatilidad musical, un poeta del son, del bolero, del guaguancó, de la rumba. Este genial músico maeño nació en la ciudad de Santiago de los Caballeros, el 7 de septiembre de 1927.

Hijo de Arturo Frías (guitarrista de Trío en un lugar de la Salvador Cucurullo del barrio de La Joya) y Rosalía Rodríguez.

Hombre de gran sentido del humor, tranquilo, cuando había que pelear era el primero en hacerlo, sentía ser el guardián de todos los que estábamos a su lado.

Su vida ha sido toda musical desde los primeros años de su juventud. Además de guitarrista, era ebanista y por leyes de la vida su maestro en las dos áreas fue uno de los mejores “bajistas” de esa época, Fellito Parra: este también fue excelente guitarrista, arreglista y compositor de muchos éxitos.

Siendo apenas un mozalbete, Sergio pronto se convirtió en el asistente de su maestro y tocaba en los grandes clubes y cabarets de la época: El Versalles, El Riverside, El Shangri-La, lugares donde se tocaba a diario. Allí adquirió gran experiencia.

Tocaba en vivo en las emisoras HI9B, HI1A, HI1S, La Voz de la reelección, en un trío donde Julián Núñez cantaba y tocaba Maracas, y Ángel Estévez (Niño) segunda guitarra.

Después de recorrer varios pueblos, es invitado por José Antonio Caro (Azabache) a tocar en el Hong Kong de Mao; allí fue escuchado por Milito Arté quien le ofreció trabajar como bajista de la Orquesta los Hermanos Arté.

Casado con Lesbia Taveras, procrearon tres hijos: Homero Arturo, Rosa Altagracia y Sergio Augusto.

Luego de trabajar como bajista retoma la guitarra a raíz de la muerte de Don Emilio Arté y forma su propio grupo junto con varios músicos maeños. Entre ellos Daniel Colón, Papo Nuñez, Humberto Reyes, Rico Luna, Patricio Bonilla, Antonio Corcino, Orlando Rodríguez (Cucha) y también un corto tiempo quien escribe.

Lo del mote de Sergio el Feo se debe a que en la orquesta había tres personas con el mismo nombre y muchas veces se creaban confusiones. Entonces Sergio García, el más chistoso del grupo, dijo: "bueno… vamos a resolver este asunto del nombre: Yo soy el bonito, usted es el Feo y usted es La Flaca, Sergio Reyes”.

Un músico de talento extraordinario, fue para mí un gran maestro al verlo tocar mientras trabajábamos juntos. Recuerdo siendo un chico de unos doce/trece años cuando algunas veces tocaba el jaleo de saxo fuera de lugar; enseguida me miraba y me lo tocaba con la guitarra para que supiera donde iba.

Sergio era el Tambor Mayor de nuestra Banda de Música, posición que mantuvo por espacio de cuarenta y siete años.

Tenía la virtud de acompañar tanto a un cantante con elegancia y musicalidad como también a declamadores de la talla de Juan Llibre y Cepeda.

Su gran concepto rítmico era el eje de los grupos con quien tocara, aún sin proponérselo, solo unos cuantos rasgueos y era la bujía inspiradora.

Dominaba muy bien los conceptos (manera de tocar cada género). Tocaba con una alegría fuera de serie, muchas veces después de haber discutido fuertemente con Daniel Colón, pero eran como la uña y el dedo, inseparables amigos.

El que no ha tenido el privilegio de escucharlo tocar se ha perdido del gran lujo de ver uno de los guitarristas para naturales de nuestro país. Es un hombre de gran sencillez, muy humano, no dado a sentirse por encima de nadie. Luchador incansable de toda una vida. Admiramos su decisión de dejar grandes oportunidades en la Capital y en Santiago y venir a vivir a nuestro Mao.

Reconocido por la sala capitular del ayuntamiento como hijo adoptivo del municipio de Mao.

Fue contraparte de grandes artistas internacionales así como nacionales: Elenita Santos, Lucía Félix, Benny Moré, Armando Recio, Rafael Colón, Francis Santana.

Su sentido de afinación y oído son extraordinarios; el más mínimo descuido de un cantante y/o instrumentista lo notaba. El hecho de tocar un instrumento armónico como la guitarra le da un gran desarrollo al músico mucho más que los instrumentos melódicos (los que solo pueden tocar una línea melódica a la vez y no pueden ser acompañantes).

Tengo una gran deuda con Sergio. Es innumerable lo que aprendí a su lado: me ayudó a lograr los fundamentos para adquirir buena conciencia; a aprender a diferenciar como tocar con una guitarra acústica y una eléctrica. Es un verdadero maestro en el lenguaje romántico de la guitarra. Con su voz rasgada por la vida conserva tremendo swing cuando interpreta. Creo que sin lugar a dudas Sergio Frías: el Feo, el Muñeco, merece ser conocido por las nuevas generaciones. Un músico de gran conciencia y dominio.

Sergio, maestro, amigo, hermano: sólo la vida sabe cuánto te agradezco, cuanto te admiro, cuanto valoro tus enseñanzas, tus afanes por enseñarme a ser hombre, a aprender a vivir sin miedos, sin pensar en el que dirán. Me ayudaste a crear mi propia visión de lo que buscaba en mi vida musical. Se como nos despedimos en el Samoa Bar justo antes de irme a la capital. Recuerdo haberte pedido que me tocaras algunos Sones y me complaciste. Escucharte rasguear fue uno de los privilegios más hermosos que la vida me ha dado.

Pude disfrutar serenatas junto a mi padre y cómo me llegaban al alma. Me enseñaron que la música majestuosa sale de la sencillez cuando se interpreta con el corazón, porque cuando se interpreta desde el alma es sublime como el canto de un niño.
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lunes, 8 de marzo de 2010

Escuái tri

Instantánea del Mao del ayer
Por Isaías Ferreira

Era popular entre sus compañeros de pelota y entre la fanaticada, pues cuando agarraba la pelota con un leñazo de esos que se les zafaban viajaba ésta medio kilómetro… por lo menos.

Nuestro amigo, cuyo nombre no viene al caso, era una presencia intimidante para cualquier pícher: era grandote y con una anatomía al estilo del “Hulk”, excepto que más panzú.

Situación: El equipo de Mao tiene la carrera del gane en primera y le toca batear a nuestro héroe. En la loma por el equipo contrario hay un zurdo que tira aspirinas para la goma. El bateador deja pasar la primera bola que es alta y afuera; a la segunda, una bola alta y afuera también, le hace Minier un swing tan feroz que su gorra cayó al suelo… lo mismo pasa con la tercera bola. El conteo es ahora dos strikes y una bola. En el próximo lanzamiento sucede algo inusitado: el pícher tira la bola a primera tratando de sorprender al corredor que estaba muy despegado de la almohadilla… al mismo tiempo de virarse el pícher a primera, para sorpresa del “ampaya” y de todos los presente en el estadio (que se rieron a carcajadas), nuestro héroe hace un swing todavía más violento que los dos anteriores. O sea, se ponchó con un viraje del pícher a primera. ¿Cómo?

Según lo que se cuenta de la época, el hombre se ponía nervioso cuando iba a batear y cerraba los ojos al tiempo de tirarle a la bola, situación agravada esta vez con la presencia del zurdo en la loma que tiraba durísimo. Y de que pasó... pasó.
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BALAS PERDIDAS: IRRESPONSABILIDAD CRIMINAL

Por Fernando Rodríguez C.

Ciego y minusválido quedó una inocente criatura de apenas dos años de edad a causa de la herida de bala en la cabeza que recibió mientras dormía en su humilde hogar del populoso sector de Los Mina.

Su madre Jésica Paulino, estudiante de 19 años de edad, soltera, sin trabajo, lamenta desesperada e impotente la tragedia que cae sobre Jeremy Paulino quien hasta el fatídico 9 de febrero pasado, era todo sonrisa y alegría.

Sonrisa, esperanza y alegría tronchadas abruptamente por una bala disparada alegremente por un desaprensivo, que quizás celebraba una buena noticia o simplemente le dio la gana de hacer un disparo al aire.

Esta práctica no es nueva y aunque es justo reconocer que el Ministerio de Interior y Policía ha contribuido a su disminución, todavía persiste en amplios núcleos de personas armadas sin criterios ni educación para ostentar un arma de fuego.

Evitar una tragedia como la expuesta, vale cualquier esfuerzo que haga el referido ministerio a nivel de campaña preventiva permanente, acentuándose en diciembre, y persiguiendo a los gatillos alegres para someterlos a la justicia.

Por su parte la ciudadanía debe cooperar, denunciando a cualquier vecino o desconocido que caiga en la irresponsabilidad criminal de hacer tiros al aire por aquello de que todo lo que sube baja y el próximo afectado podría ser un pariente suyo.

Porque no todos los responsables de esa funesta práctica tienen la “suerte” del ciudadano que celebrando el “cañonazo” de año nuevo disparó repetidamente su arma de fuego al aire, recibiendo su hermana, en la cabeza, una de sus balas perdidas.

SANTO DOMINGO, D.N.
8 de Marzo del 2010.-
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Celebrando el Día de la Mujer de una manera distinta

Por Dayanara Reyes

Precisamente hoy día de la mujer, me llaman de un programa radial para abordarme sobre este día y explicar cómo me siento al respecto y darles un mensaje a las damas de mi Provincia.

Esta situación me dejó perpleja: ¿Cómo podía motivar a mis mujeres laboriosas, dedicadas, hermosas, si precisamente en estos días habían acontecido eventos en los cuales había sido irrespetada, además de la poca consideración sobre mis derechos como mujer?

Me permito contarles ambos eventos, no para desalentarlas, no para buscar protagonismo y mucho menos para hacerme la víctima, pues considero que los mismos me fortalecen, no me limitan, al contrario me dan un norte más claro de saber qué busco, hacia dónde voy y cuáles hombres deseo a mi lado como amigos, pareja… He aquí mi experiencia de ser mujer:

En la semana pasada mientras regresaba de Hatillo Palma, un guardia ubicado en un puesto de chequeo me detuvo y me pidió mi licencia de conducir, como andaba en compañía de una extranjera y en labores propias de mi trabajo, le pasé mi documentación; obviamente al día, a lo que me contestó mientras me la devolvía: “Usted está siendo detenida porque es mujer y anda conduciendo”.

Hoy, cuando voy camino a mi trabajo, hay una fila de vehículos parqueados y solo podía cruzar un vehículo, me decido a darle “chance” al otro vehiculo sin percatarme quién está conduciendo. Le cedo el paso y el “hombre” se detiene a conversar con otro “caballero”, me detuve en su mismo frente, para que diera reversa y me cediera el paso. Cuando finalmente pude cruzar, me detuve justo a su lado y le dije: “Me detengo, te cedo el paso y te detienes a hablar sin darme el paso, ¡Feliz Día de la Mujer!”.

Con estos dos ejemplos, quiero decirles a las mujeres que aunque situaciones como estas debemos de vivirlas con frecuencia, no podemos limitarnos y que las mismas nos den fortaleza para continuar desarrollándonos y siendo entes productivos, destacándonos en diferentes roles.

¡Feliz Día de la Mujer!
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sábado, 6 de marzo de 2010

NIÑOS MALCRIADOS

Por Lavinia del Villar

El año pasado en la cumbre del Grupo de Ríos, nuestro presidente Leonel Fernández, sirvió de intermediario para ayudar a resolver un conflicto entre el presidente de Colombia, Álvaro Uribe y el de Venezuela, Hugo Chávez.

Nuestro presidente quedó muy bien parado con la acción, y fue reconocido internacionalmente por sus cualidades de mediador.

Ahora de nuevo los dos niños malcriados, cuyos problemas no terminan, se han agredido verbal y públicamente en la misma Cumbre del Grupo de Ríos que se celebró recientemente en Cancún, Méjico.

Otra vez, el presidente Fernández fue seleccionado para intervenir como facilitador en la consecución de la armonía entre los dos presidentes.

¿Cuál es el ejemplo que le damos a la juventud con este panorama?

Me cuestiono sobre cuáles son las fortalezas que debe tener un presidente de una república.

Se supone que un Jefe de Estado debiera tener el suficiente crecimiento emocional para controlar su forma de actuar ante los sentimientos, y la habilidad de responder adecuadamente en la resolución de conflictos.

Se espera que un funcionario de tan alta magnitud debiera ser experto en evitar confrontaciones inadecuadas y en negociar respetuosamente.

Se asume que el máximo representante de un pueblo debiera saber escuchar, aceptar diferencias de criterios, respetar las distintas opiniones de los demás y tener la madurez necesaria para resolver por si mismo sus desavenencias, sin tomar los asuntos de estado en forma personal.

Así que ahora tenemos una nueva preocupación: Resolver las pataletas infantiles de Uribe y Chávez, que en lenguaje sofisticado se llaman “diferendos”. Pero… suerte que como padres permisivos podemos solucionar las malacrianzas de los niños con un “pau pau, eso no se hace”.


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NOTA LUCTUOSA

Pasamos por la sentida pena de informarles del paso a otra vida del querido profesor Arturo Peña, maestro de generaciones de maeños. Mao en el Corazón está de luto. Nuestro más sentido pésame a sus familiares. ¡Paz a sus restos!

No tenemos mayores detalles por el momento.
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jueves, 4 de marzo de 2010

Libre Expresión

DESAMPARO DE AUTORIDAD
Por Ignacio Márquez

El empresario del sector agropecuario, Alejandro Espinal, denunció que su negocio “Alimentos Balanceados Mao”, fue asaltado por individuos hasta el momento desconocidos, la madrugada del pasado domingo.

Cinco delincuentes amordazaron al vigilante del establecimiento y se robaron un camión en el que cargaron mercancías valoradas en alrededor de un millón de pesos. Se llevaron todo como si fueran sus dueños.

Se robaron el camión y la mercancía, incluyendo una computadora, una máquina de coser sacos, seis gomas nuevas para camión y 10 mil pesos en efectivo, entre otros bienes.

Podría interpretarse como un robo más de esos que se cometen con frecuencia en esta zona, y de hecho así fue; un asalto con evidente planificación previa.

Lo que llama poderosamente la atención es la apatía mostrada por las autoridades, sobre todo de la Policía Nacional, según las declaraciones del empresario que fue víctima del robo.

Momentos después de haberse perpetrado el hecho, Espinal dijo que denunció el caso ante la institución del orden y pidió ayuda para montar un operativo rápido, de manera que pudieran atrapar a los asaltantes.

Resulta que la respuesta que recibió el denunciante fue que los agentes no podían hacer nada hasta que no amaneciera.

Le habrían dicho los uniformados, que debían esperar a que llegara la claridad del día para entonces visitar el negocio e iniciar un proceso de investigación.

Ante las desalentadoras palabras de quienes tienen la potestad para perseguir y tratar de poner un stop al crimen, el joven empresario tomó la decisión de salir en busca de los malhechores, corriendo todos los riesgos de encontrarlos y enfrentarse a ellos.

De hecho así fue, en la carretera Santiago-La Vega, el valiente empresario alcanzó a ver su camión que iba en dirección norte-sur, ya sin mercancías, pero era el vehículo que le habían robado sólo unas horas antes.

Inició una persecución, arriesgando su vida y la un amigo que le acompañaba, hasta lograr que los individuos dejaran abandonado el camión y escaparan en un carro.

Si la persecución la hubiese hecho la Policía, al menos esa banda de facinerosos habría sido desarticulada y ese y otros múltiples casos similares habrían quedado resueltos, pero lamentablemente no fue así.

Ni siquiera cuando llegó la claridad del domingo fueron los agentes al local asaltado, según declaró el empresario.

Pasó el día lunes, pasó el día martes y todavía el miércoles al caer la tarde, no había ido ni siquiera un agente policial a indagar sobre el asalto.

Hay que decir que éste no es el único caso de robos que se producen en esta zona con las mismas características, por lo que las autoridades, tanto policiales como del Ministerio Público, debieran poner un poquito más de empeño en atender las denuncias de situaciones de esta naturaleza.

Recientemente al empresario Jamin Cortés le fue robado un camión cargado de arroz, a otro empresario de la comunidad Los Quemados le robaron otro camión cargado de productos para fabricar alimentos balanceados y en Villa González también ocurrió lo mismo.

Los robos han existido todo el tiempo, existen y existirán siempre, y más si los ladrones ven que las autoridades actúan con apatía en la persecución de los actos delictivos.

Los comandantes de la Policía y del Ejército Nacional en la región noroeste, cuyas sedes están aquí, en Mao, debieran mostrar un poco más de interés en sus labores de salvaguardas del orden y la seguridad pública.

Deben, asimismo, emplearse a fondo para perseguir a esos individuos que han hecho del delito un modo de vida y no dejar que sus crímenes queden impunes, en perjuicio de hombres serios y trabajadores y de la sociedad en sentido general.

Ojala que este caso del empresario Alejandro Espinal, cuya denuncia de robo habría sido ignorada en la Policía, solo sea un caso aislado o un error involuntario de algún uniformado, porque de no ser así, como decimos en buen dominicano, “nos jodimos”.
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Un acto de vergüenza y dignidad

Por Manuel Rodríguez Bonilla

La permisividad y la pusilanimidad de nuestras autoridades, ocupadas en “prosperar” al vapor, sumadas al descalabro de los principios y valores cívicos, envalentonó a los nostálgicos de la Era de Trujillo y se propusieron un acto ilegal de promover calumnias mediante un libelo justificatorio bajo la firma de la hija de Trujillo, pero evidentemente producido por otros, tal como Meditaciones morales y otras obras que “escribiera” su progenitora. De allí le viene el “talento”.

Afortunadamente, la dignidad y el respeto por sí mismos se hicieron presentes y aquel acto bochornoso de puesta en circulación del libelo infame fue impedido por la protesta decidida de un grupo de indignados ciudadanos, parientes de las víctimas de la tiranía.

Para nuestra vergüenza, aquí tenemos calles como la Francisco Prats Ramírez, la Peña Batlle, la Ludovino Fernández, la Virgilio Díaz Ordóñez, la Luis F. Thomen, entre otras, que honran a sicarios intelectuales, esbirros corresponsables de aquella tiranía. Es una vergüenza que esas calles estén dedicadas a quienes no tuvieron pantalones ni decoro, y fueron cómplices de tantos crímenes. Pero el plan de exculpar y justificar a Trujillo y enlodar a quienes lo ajusticiaron no pasará. Saludamos a quienes impidieron aquel aberrante acto, que debió ser prohibido por la fuerza de la ley que criminaliza la promoción del trujillismo. Si no hay funcionarios ni un gobierno que respete las leyes vigentes, deben existir ciudadanos que la hagan valer. Me sumo a esa acción viril y responsable.
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La Grenada Company (I)

Vivencias
Por Pablo Mustonen

La Grenada fue por unos años el sostén de la economía maeña y revolucionó las modernas construcciones en el pueblo, se construyó el Royal Bank y todo el que tenía un solar podía solicitar un préstamo con la garantía de la compañía, ya que esta alquilaba buenas casas a sus empleados. Sus oficinas en Mao estaban en un casón grande de la calle Duarte, donde estuvo luego el famoso bar-restaurante don Manuel. The Royal Bank of Canada estaba frente a esas oficinas.

Trabajé como timekeeper de los helicópteros Sikorsky 52, en la fumigación de las plantaciones. El helipuerto estaba en el cerro de Sibila y uno de los mecánicos era Próspero Amaro, maeño de pura cepa, el otro era inglés (David) aplatanado que le encantaba el romo criollo y que vivía "asfixiado" de Teresita Mañé. Una noche y en pleno toque de queda casi nos ametrallan en la fortaleza ya que íbamos como un bólido y borrachos para Monción y no nos detuvimos en la fortaleza. Otra vez iba con el piloto John Priddie y pasando por debajo del puente San Rafael, nos llevamos los cables de alta tensión y cuando llegamos a mi casa nos dimos un jumo de apaga y vámonos. Ese es uno de los tantos sustos que no olvido.

Una de las diversiones del piloto era montar a algunos de los muchachos del pueblo en el helicóptero y encaramarlo donde ya no podía subir más y apagarlo allá arriba… más de uno de ellos evacuó en los pantalones.

Me fui de la Grenada ya que no veía ningún futuro para mi, para ese entonces tenía ideas izquierdistas y eso era un pecado dentro de la Grenada, a pesar de que protegían a los anti-trujillistas siempre que estos se amoldaran a sus exigencias y yo no era un "flay fácil" ya que fui el fundador del primer sindicato que antes de nacer sabíamos era natimuerto, también junto a Federico Díaz, Reyito, Arnulfo Reyes, etc. y un puñado de maeños fui fundador del 1J4 (Catorce de Junio) en Mao.

El campo de golf de Manzanillo de nueve hoyos era único en el país. En la Cruz de Palo Verde, detrás de la casa del Sr. Gutiérrez (Padre del político Euclides), que también era un batey de la compañía, había un mini-campo de práctica que había sido construido por los finlandeses, entre los cuales se contaba mi padre.

En el caso de Mao nunca hubo intención de construir una casa club, ya que las fincas bananeras eran de propiedad privada (Colonos), pero si se preocuparon por promocionar la sana diversión y por las noches, los americanitos compartían sanamente con los lugareños, recuerdo que en estas libaciones, cualquiera de nosotros podía decirle "barriga verde" a los jefes y no pasaba nada, ya que respetaban las horas de descanso y diversión.

Mi favorito era mi jefe, Mr. Johnson. Diablos, recuerdo que nos fajamos a jugar el "pun" y le di un jumo que debimos llevarlo al hospital y darle un lavado estomacal. Para esa época se "tiraba" el guineo al lavadero del Pocito en Guayubín; para ello, la compañía facilitó el financiamiento a algunos chóferes que cubrían los pagarés con lo producido en el transporte. De esta manera surge en Mao una nueva clase media burguesa, que en conjunto con los colonos, rompen el paternalismo de la familia Bogaert. Anteriormente escribí dos artículos en referencia al "nuevo macondo" llamado Mao.

Los chóferes se adueñaron de la carretera Mao-Cerro Gordo-Pocito y Mao-Guayacanes-Guayubín-Pocito, por lo que en ambas orillas y a lo largo de todo el trayecto, los nuevos amos de estos predios, se encargaron de regar muchachos por doquier y por lo tanto proliferaron los centros de diversión.

Después de un huracán, la Grenada espantó la mula, ya que las inundaciones esparcieron por toda el área bananera el mal de Panamá y la variedad Cavendish o Media Mata que reemplazó a la Johnson o Dominicana, era de muy difícil manejo. No vi la retirada de la compañía ya que me fui a estudiar a New Hampshire, Estados Unidos.
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PROVOCACIÓN E INFAMIA TRUJILLISTA

Por Fernando Rodríguez C.

Como una vulgar y calumniosa provocación puede considerarse el libraco que pretendió presentar al país la señora Angelita Trujillo con los auspicios de la Universidad del Caribe en el Hotel Santo Domingo de la ciudad capital encontrándose de frente con un grupo de descendientes de los héroes del glorioso 30 de Mayo y numerosos ciudadanos comprometidos con la verdad que impidieron la ilegal actividad.

El fallido intento ha provocado innúmeras opiniones en pro y en contra, superando las posiciones contrarias, con creces, a las que en atención a una mal entendida democracia dieron visto bueno a un hecho contrario a la ley 5880-62 que prohíbe la exaltación de los Trujillo o su régimen tiránico haciendo pasible a quien incurra en ese delito de ser juzgado por atentar contra la paz y la seguridad públicas.

Pero si la referida ley no fuera suficiente de por sí, la Constitución de la República establece de manera categórica y clara en su artículo 49 que toda persona tiene derecho a expresar libremente, sin censura previa, sus pensamientos, ideas y opiniones a condición de que se respete el derecho al honor, a la intimidad, así como a la dignidad y a la moral de las personas.

Y está harto comprobado que el libelo que pretendían poner en circulación los trujillistas del patio, constituye no sólo una afrenta a la memoria histórica de nuestro pueblo, además de una infamia contra quienes en un momento de arrojo y valor personal expusieron sus vidas para liberar a la República Dominicana de la más oprobiosa tiranía de América.

Pero si algo bueno salió del funesto intento, fue la inequívoca demostración de que este pueblo, todavía sangra por las heridas infligidas por la tiranía de los Trujillo y que está dispuesto a todo con tal de que ni por asomo en nuestro país pueda surgir un régimen de inspiración dictatorial como sueñan muchos pichones de dictadores enquistados en las estructuras del poder.

El libraco y su contenido no merecen mayores comentarios por aquello de que hay cosas que mientras más se baten más hieden, pero hay que destacar la capacidad de intriga de una señora que debiera entender que su reinado pasó y seguir disfrutando, junto a su marido e hijos, los millones mal habidos que heredó de la bestia asesina que fue su padre.

El que ella, niña mimada del dictador, recuerde a su padre con ternura, es su derecho, pero de ahí a querer cambiar la realidad de los hechos y presentar al sanguinario tirano como un manso cordero, y a sus ajusticiadores, como vulgares asesinos, responsables de los crímenes más oprobiosos cometidos por el sátrapa, eso no lo podemos permitir mal interpretando una democracia en cuyo nombre se han cometido demasiado desafueros en nuestro país.

Quiera Dios que los familiares de los héroes y mártires difamados en el libelo de esta “señora”, juntos a la Federación de Fundaciones Patrióticas que incluye a la de Héroes de Luperón, Hermanas Mirabal, Manolo Tavárez Justo, y Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, sometan en los tribunales del país y de Miami a la “señora” Trujillo y al coro de turiferarios que aquí y allá alentaron y propiciaron tan horrible infamia.

SANTO DOMINGO, D.N.
3 de Marzo del 2010.-
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miércoles, 3 de marzo de 2010

Libre Expresión

ESTAFAS EN LA VENTA DE GAS

Por Ignacio Márquez
Director del periódico El Universal, de Mao

Las autoridades de la Procuraduría General de la República y el instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Proconsumidor), incrementarán las medidas para combatir las estafas que se producen en las estaciones de expendio de gas licuado de petróleo (GLP).

Al menos eso fue lo que anunciaron recientemente los ejecutivos de ambas instituciones durante un encuentro con los representantes del Ministerio Público del país, a quienes les fueron dadas las instrucciones para que persigan ese delito.

Esta decisión ha sido tomada después que varias plantas de ventas de gas fueran clausuradas en Santo Domingo, tras descubrirse que estafaban a sus clientes, la mayoría personas de clases humildes.

Uno de los negocios clausurados llegaba al extremo de robarle dos galones de gas por cada 10 que le vendía a un cliente.

O sea, le cobraban 10 galones, pero sólo despachaban ocho.

Esa sólo era una de las múltiples modalidades de robo puestas en práctica por las estaciones de gas en contra de pobres amas de casas, humildes padres de familias y choferes que se ganan la vida en el transporte público de pasajeros.

Estos delitos ocurren con más frecuencia de lo que uno se imagina, pero muy poca gente se ocupa de indagar y darle seguimiento, sea por resignación, falta de tiempo o simplemente porque no le damos la importancia que merece esta situación.

El anuncio que hacen las autoridades del Ministerio Público y Proconsumidor de combatir las estafas de las envasadoras de gas, no debe quedarse en teoría, no sólo deben ser notas de prensa, discursos en televisión o mensajes electrónicos.

Los fiscales y técnicos calificados deben recorrer una por una las estaciones de GLP, sin avisos ni llamadas previas, para comprobar si en verdad sus dueños venden a sus clientes la cantidad que dicen venderles.

Esos operativos también deben ser realizados en las estaciones de gasolina y gasoil, donde además de la cantidad, debe indagarse sobre la calidad de los carburantes, porque hay quejas de adulteraciones que, en adición a los daños económicos, le suman costosos daños mecánicos.

Ojala y que estas indagaciones se hagan sin exclusiones ni prejuicios politiqueros, sin intenciones de hacer daño y con la profesionalidad y la logística necesaria que garanticen prudentes decisiones a favor de las mayorías.
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lunes, 1 de marzo de 2010

PERSONAJES DE MAO

EL PROFESOR JULITO
Por Isaías Ferreira

Se llamaba a sí mismo el Jinete Sideral, el hombre-milagro que con su mente recorría los espacios infinitos para traer esperanza, salud y consuelo a las almas olvidadas y maltratadas por la maldad humana. A partir de las 9 de la noche, era el dueño de las ondas hertzianas en Mao y sus alrededores.

Por espacio de una hora el profesor Julito daba consejos, hacía citas y explotaba las emociones de los radioyentes que llamaban buscando amparo en su sabiduría, fueran estas preocupaciones de salud, de hechicería o sentimentales. “Sí, madre desesperada”, decía el profesor respondiendo a una consulta, “el Bicarbonato de Soda con limón e’ bueno para las diarreas, pero pruebe el Padra en polvo… y adiós lombrice adiós… sus hijos se lo agradecerán”. O si no: “… al que me escribe como el 'Más sufrido de Mao', debo decirle que para el sufrimiento de riñones no hay nada mejor que el té de barbas de maíz… hágalo y se acordará del profesor para toda la vida”.

Era aquello un popurrí de confesiones que traían más diversión que el Tres Patines. Uno de los mayores atractivos del programa era el de las orejas que soltaba el profesor para la lotería del domingo, las cuales eran dadas de forma velada y dispersas, en cualquier parte del programa, lo cual obligaba al oyente a estar atento. Pero donde en realidad estaba la diversión era en el segmento Rincón Sentimental. Después de una perorata en que el profesor leía las Cartas Astrales, elevaba sus súplicas al infinito para que lo iluminara, imploraba al niño sacramentado encallado en el mar de lágrimas de los justos e inocentes e invitaba a sus socios del espacio a trabajar con él, pasaba éste a las correspondencias y a dar sus respuestas: “… a la que me escribe bajo el seudónimo de Cuerpo Ñoño tengo para decirle que se deje de estar de zoqueta; ese hombre no la quiere… lo único que le interesa es que usted le críe los muchachos que tuvo con otra mujer”. “Al Indio Gallardo, en Guayubín, ¿cuánto e’ que le va a aguantar a esa mujercita ponzoñosa?… despierte, amigo, y sacúdase… habemo hombre, hombrecillo, monicaco y monicaquillo; no es la fortaleza del grillo, sino lo que hace con su galillo…”. “Papaupa, no te robe a ti mismo, págame lo que me debe… con los santos no se juega…”. “A la Flor de té Sensual, que mi respuesta se la daré gustoso en mi consultorio después de las diez de la noche… la espero”. Y así se iba la hora en consejos, claves y guiñadas de ojos. El programa era un súper éxito.

Un buen día desapareció el Profesor Julito de la escena. Nadie supo porqué. Lo que se decía con insistencia era que tuvo que salir huyéndole a un hombre celoso cuya mujer el profesor rescataba a menudo de sus miserias. Años más tarde nos enteramos por El Nacional que el Profesor, buscavida infatigable, conocido entonces como el Faquir de Manchuria, prestidigitador supremo, había sufrido quemaduras en la cara, el cuello y el pecho fruto de una falla con su número “El Hombre Comefuego”. Según sus declaraciones, mentes alevosas, con instintos asesinos, le habrían echado cebolla a la gasolina que usaba para su espectáculo lo que la hizo pegarse al cuerpo.

Aunque no confirmado, alguien me aseguró que vio al Profesor-Faquir en los años 90, en Manzanillo. Ahora era el Pastor David, reverendísimo de la Iglesia del Rayo Sagrado, hombre respetable y próspero, entregado a salvar almas por el módico diezmo.
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viernes, 26 de febrero de 2010

SOLO DE A RATITOS

Por Lavinia del Villar

“Bueno es el cilantro… pero no tanto.”
Dicho popular.

Todos los seres humanos, por nobles que seamos, tenemos dentro nuestro monstruo.

Esta parte de nosotros es la que nos invita a atacar, a rechazar, a dañar, a maltratar, a maldecir, a desear mal, a rebelarnos, o simplemente a no hacer nada.

Cuando explotamos, como comúnmente decimos, podemos ser hirientes, irónicos, injustos y hasta peligrosos. En esos momentos perdemos la paz interior.

A veces nuestro monstruo se nos sale sin permiso, y nos hace quedar mal ante los demás. Otras veces nos sentimos orgullosos de él y lo dejamos salir a sabiendas. Lo paseamos, lo exhibimos, lo alardeamos, y nos protegemos con su compañía…

Es un “yo no me dejo”, “conmigo nadie inventa”, cuyo objetivo principal es impresionar o intimidar.

Y es que ese monstruo sabe de nuestros miedos y conflictos, de nuestras frustraciones e insatisfacciones, de nuestras penas y carencias… por lo que se muestra incontrolable cuando se siente provocado.

Controlar nuestro monstruo es un trabajo de crecimiento emocional. Es nuestro afán para estar en equilibrio, es la lucha constante para no actuar por el sentimiento, y el intento diario de alcanzar la tranquilidad de espíritu.

El primer paso para controlarlo sería conocerlo, luego entenderlo, después aceptarlo, para entonces aprender a manejarlo. No olvidemos que hay ocasiones que se nos sale por razones justas.

Que se nos salga de vez en cuando está bien... El mismo Jesús lo dejó salir cuando encontró los mercaderes haciendo negocios en el templo, y los echó a latigazos.


Que lo dejemos afuera mucho rato nos puede meter en problemas… Podríamos convertirnos en personas agrias o poco gratas.

Así que, si se nos dificulta dejarlo guardado, y se nos sale sin remedio, dejémoslo pasear, pero… Solo de a ratitos.
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jueves, 25 de febrero de 2010

Recetas de Semana Santa


El fogón de Tía Angie

Hola mis queridos sobrinas y sobrinos, porque desde ahora serán mis sobrinos lectores, hoy comienzo mi sección de cocina donde les traeré cada cierto tiempo recetas, consejos y otras cositas más del arte culinario. Espero que sea de su aceptación y les guste.

Como estamos en Cuaresma lo más indicado son las recetas adecuadas para esta temporada, por eso les traigo mis dos primeros aportes, sabrosos y de fácil preparación.


Mero a lo Peguero
Ingredientes:
1 libra de Filete de Mero
1 libra de Camarones
Aceite
½ Cucharadita de orégano
Pimienta al gusto
jugo de 3 limones
1 diente de Ajo (grande)
Sal al gusto
Salsa Blanca

Salsa Blanca
- 1 taza de leche
- 4 cucharadas de harina de trigo
- 1 cucharada de sal
- Pimienta al gusto

Sazonar el filete de mero con orégano, pimienta, el jugo de los limones y sal al gusto. Deje marinar por unos minutos. Luego fría en aceite bien caliente los filetes de mero dejándolos luego reposar en una servilleta de papel para que se escurra la grasa. Aparte cocinamos los camarones al vapor con un diente de ajo. Cuando nuestros camarones estén cocidos y sin cola los unimos a nuestra salsa. En una cacerola ponemos los filetes de mero ya fritos y le echamos nuestra salsa por encima.

Albóndigas de Berenjenas
Ingredientes:
4 Berenjenas
1 Diente de ajo
1 Ají gustoso
1/2 Cebolla picadita en cuadritos
1 Cucharadita de sazón en polvo
2 Huevos
1 Taza de Polvo de pan (pan molido)
Sal al gusto

Se pelan las berenjenas y se asan, luego se cortan por mitad para sacarles las semillas. Una vez sin semillas se hace un puré y se mezcla con el resto de los ingredientes, se forman albóndigas y se fríen en abundante aceite.

Nota: Pueden acompañar estos platos con Arroz Blanco y Ensalada Verde (Opcional)

Bueno, mis queridos sobrinos, pórtense bien y coman mucho y bueno que es saludable. Hasta la próxima.
Besos, Tía Angélica
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Rumor de Soriano: Un hombre solo frente a sus emociones

Por Randolfo Ariostto

El autor es poeta, novelista, cuentista y ensayista. Su labor literaria ha sido reconocida en los premios que ha obtenido y por haber sido escogido sus trabajos para formar parte de varias antologías, la más reciente de ellas Letras del Sol, una recopilación de autores de la línea Noroeste. Randolfo es miembro fundador y actual director del Círculo de escritores de Valverde.

El poeta del siglo 22 lo apetezco residente en la tierra, crepuscular, atrilcerado. Eso. Cayendo en paracaídas altazoradamente mediando tembladeras de cielo, y, unhhh, pazborgeano; con ese raro airecillo a guimaraes en los recovecos del ritmo-sentido. Un poeta culto, de perfecto acabado, cincelador inspirado poseso de las temáticas fundamentales que hacen imperecedera la poesía: un hombre solo frente a sus emociones. ZZZZZZZassssss, y, a propósito del Premio Nacional de literatura en República Dominicana y de que Mateo Morrison, receptor del mismo hace unos días, es mi amigo y de que Roberto Marcallé Abreu es el preferido de Diógenes Céspedes, mi crítico dominicano favorito, y ambos son inclusivos de una literatura de renombre que merece ser degustada a la par de los argentinos, españoles, mejicanos o chilenos e-t-c-…: René Rodríguez Soriano: ¿qué tal? Sí, René; o sea, ¿qué se espera?

Pero antes hablemos de Rumor de Pez: Un hombre decide escapar de la oficina sin abandono de esa cárcel-rutina y vuela sobre el azul de la pluma, es un vuelo ondulante que recorre el papel con charquillos de agua infectados de peces voladores para nada surrealistas. Realismo célebre de estatura irreal. Todo el poemario es un canto a la desnudez total, la vuelta al código poético de los poetas temerarios, aquellos que no temen acabar la frase un poema tras otro, desnudos frente a la cotidianidad y el ¡amor! Y la rutina y la conciencia de su Art Poétique.

Rumor de Pez es un poemario para volver a disfrutar el poema, tomar por la cintura el ritmo-sentido de un texto refrescante verso a verso y humano. También instituye una protesta contra ese hombre idiotizado de un seudo complicacionismo fácil y maleable. Es que el poema no exige claridad ni novilunio, se es poesía en el poema como una necesidad creadora que no intuye reglas dadaístas de nueva camada. Se llega a la poesía transitando una vereda siempre beligerante siempre aventurada que el poeta debe conquistar y lejos de querer instaurar un estilo, el bardo busca instaurar un poemario a la vez, para luego reanudar esa lucha titánica en pos del poemario que aflorará más tarde.

Visitamos nueva vez el poema melódico y grato al paladar del tímpano para degustar en alta voz y presenciar con los ojos cerrados en la sonoridad que calla y musita.

Tiene de miel los decibelios
un pantagruélico espín en la palabra
un do de pecho en el momento mismo
de la eterna sonrisa –que imagino. (La cero uno)
P. 29.

Poemario si se quiere erótico pero salvándonos de eso que llaman realismo sucio y que prefiero definir como realismo de poca luz. En Rumor… el erotismo tiene la dúctil sensualidad de la secretaria pechugona que no advierte el festín que desparrama entre el papeleo y su monitor.

Deja que te diga melón o mandarina
que te frote papel mojado, caramelo
perdido entre tus piernas, ahogado
en tu pelo, bajel sin velas, aroma navegable;…
(Vuelvo al poema y enciendo aquella lámpara)
P.30.

Neruda debería firmar esto que diré: cada poema de Rumor… es un canto general al amor y la vida, dulce fragor de violines, piano, violonchelo, caderas, murmullo de mariposa en voz (ir a la p. 31); en este erotismo enamorado volvemos al viejo mito del nacimiento -según Rack o/e Incháustegui- pero no del traumático pos-nato que ansía regresar al vientre de la madre sino que, advertimos en el nuevo rito de la madre, un canto desposeído de cualquier necesidad sicótica para exaltar abiertamente la sexualidad de esa mujer que lucha con todo su germen por persistir como la primera en importancia.

A mí que ya no soy desde que no me nombras;
no soy si no he nacido entre tus pierna
(para morir todas las veces que volveré a nacer
naciendo desde adentro de ti). (Callado rumor)
P. 32.

Nada escapa al buril del Vate y a veces presentimos que el texto se enrumba por derroteros atrilcerados o alguna vez un aliento huidobriano. Pero incluso allí donde pudiera acusársele un verso tzariano o bretoniano emerge un Neruda residencial esparciendo “el agridulce zumo, frutal y jugoso…” (Ciega sed). P. 34.

Sin desmedrar en absoluto a mi hermano Mateo, mi favorito para el premio nacional de literatura es y será René Rodríguez Soriano, y de paso me disculpo con Diógenes por no coincidir con él respecto a Marcallé Abreu, sin dudas un grande de nuestro suelo. Rumor de Pez evidencia lo que todos deberían conocer de palmas: un escritor de tesitura consistente y formación literaria acabada que ha venido ofertando una literatura seria, de respeto y holgura, que nos dignifica ante el mundo y ante las generaciones por venir, para muestras basta un rumor.

Escribo para espantar dinosaurios y otras sierpes de bífidas ponzoñas,
para lavarme del tedio, la envidia y la desidia. Voy con el sentimiento en ristre,
a toda marcha, y un detector de adulaciones siempre a mano.
Confieso que he mentido:
(rrs; blog del autor).

Rumor de pez es uno de los libros necesarios para la defensa de la buena literatura hispanoamericana, española y contemporánea, no sólo por la fortaleza de sus imágenes y la perfecta coionía/univocidad del tejido acuoso que hidrata su solventado lirismo o la alucinante madeja de melódicas ondulaciones que rasgan el monopolio de la versificación manida; sino porque abre un dique entre autor y lector consustancial al texto. El poeta que no teme afrontar al lector en sus mismos anhelos y temores, sueños, poeta humano, de ideas terrenas, socialmente aclimatado y dueño absoluto del lenguaje todo esto en total congruencia en el sistema del poemario-sujeto-sentido-lector. Ya este bardo ha sido laureado en República Dominicana con importantes reconocimientos que lo enfilan hacia el Premio Nacional y el acopio internacional irrefutable:

…entre los que trato de no olvidar, el Premio de Cuentos Casa de Teatro, 1996 y Premio Nacional de Cuentos "José Ramón López", 1997. Desde hace algunos años… (rrs; blog del autor).

Un poeta de la comunidad dominicana y el mundo que vive y respira su patria a diario y por ende una bandera que amerita embajarnos en los distantes muelles literarios.

…-aunque suene mal pensar la patria ausente por razones ambientales- "daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente (...) varias figuras de su historia, montañas -y tres o cuatro ríos." (rrs; blog del autor).

René Rodríguez Soriano es además narrador de claro resplandor que asalta al lector desde la primera palabra: {en cada ofrecimiento y no} “Sólo de vez en cuando” que además ha obtenido un galardón nacional en novela.

En una época en que la globalización ha pasado de la sacralización a la cotidianidad el mundo bien puede arrimar sus ojos a los bebederos de este poeta altamente capacitado, como el mejor Cortázar, para llenar de magia y multivocidad la enmarañada cotidianidad de nuestras sociedades cibernéticas:

Una mujer con su perro
Cruza la cruz del sur para escribir mi nombre
En el ala de una mariposa

Azul la mariposa
Deshila mis contornos
Rehila la esperanza de mi sed
Al borde de sus labios.
(Rumor de pez, p. 40)

rrs = René Rodríguez Soriano
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Conociendo a Haití en una situación especial

“En tiempos difíciles es cuando conocemos a nuestros amigos”

Por Dayanara Reyes

Luego de un mes de acontecido el terremoto en nuestro hermano país de Haití, un grupo de amigos y compañeros de trabajo, de la mano de Productores Bananeros de Comercio Justo en República Dominicana, acordamos llevar raciones alimenticias a un grupo específico afectado allí.

Días previos a nuestro viaje, las fechas no encajaban, había demora en las compras y en el viaje, una de las gomas delanteras del furgón que llevaba la donación estalló… En esos días y durante el trayecto me preguntaba: ¿Será que debemos cancelar este viaje?, ¿Si todo esto ha acontecido aquí, qué nos esperará allá?

De camino, muchos teníamos la expectativa de que la entrada a dicho país iba a ser difícil, traumática… Justo a unos pocos kilómetros de haber entrado a Haití, nos detuvimos a comer algunas picaderas que llevábamos para poder tener energía para lo que nos esperaba y Carlos, quien nos acompañó y además fue nuestro conductor durante todo el trayecto, se sorprendió al ver a un grupo de haitianos que se detuvo al vernos, pues pensaban que teníamos alguna dificultad con el vehículo y venían a socorrernos… En ese momento hicimos una pequeña reflexión: “Siempre se piensa que los haitianos son personas sin sentimientos, que piensan para sí mismos”. Esa primera acción nos demostraba que existe una mala imagen de su país y de sus personas.

Cuando finalmente llegamos a nuestro punto para descargar las donaciones, un haitiano, notablemente emocionado y al que se le percibía que pertenecía a una clase social alta (En Haití solo hay dos clases sociales: muy alta y muy baja) se detuvo al ver el furgón y dijo: “Gracias por toda la ayuda que han traído desde República Dominicana; eso nos demuestra que somos hermanos”. Una segunda lección que nos demostraba y reconfirmaba que existe un mal concepto de los hijos de esa nación.

Mientras se descargaba la mercancía, procedimos a realizar un “tour” por la ciudad con la finalidad de ver cómo realmente había quedado ésta y el impacto que había producido el terremoto entre sus habitantes… Las imágenes fueron devastadoras: oficinas públicas totalmente disfuncionales, destruidas; los sobrevivientes ubicados en los distintos parques, en las áreas verdes con baños públicos, donde se ven las ropas, las casas de campañas, las pocas donaciones que han recibido… En ese instante se veía cómo niños, adultos y ancianos se entremezclaban y nosotros pensábamos en todas las enfermedades que podrían brotar y contagiar a todos, pero ni nosotros, ni ellos en este instante podíamos hacer nada. Observar esto nos causaba cierta impotencia.

Seguimos nuestro recorrido y nos encontramos con un señor ciego, frente a la Catedral, la cual quedó parcialmente afectada, pero impresionaba el Cristo en la cruz intacto… ese señor, nos conmovió, pues sin ver, narraba en su canción y con su guitarra lo acontecido allí, como si hubiese visto todo… las muertes, las destrucciones, los niños llorando…

De todo lo vivido durante esos tres días, el gran mensaje que nos dejó uno de nuestros hermanos haitianos fue: “Muchos haitianos se han ido de nuestro país, sin embargo necesitamos haitianos que tomen la firme decisión de quedarse aquí para reconstruir nuestro país”. Su entrega, patriotismo, fortaleza y amor a los suyos para levantarse, a pesar de esta gran caída, me contagió y al regresar, cuando me preguntaban cómo había regresado, y todos suponían que iba a decir deprimida, mi respuesta era: “Con mucha fortaleza”.

Durante el recorrido, con las emociones de aquel 12 de enero aún intactas, Jean Marc, quien fungió como guía nuestro nos contó cómo sobrevivió junto a sus dos hijos de 6 y 3 años: “Estábamos en casa de mi hermana, anteriormente había estado en otros temblores de tierra, pero cuando vi que el temblor seguía, que no se detenía y era con mucha más intensidad, veía la casa agrietarse, entonces salí con mis hijos corriendo, hasta llegar a mi casa. Durante ese trayecto vimos, tantos mis pequeños hijos como yo, cómo casas caían, cómo personas morían, cómo caían piedras encima de las personas y sus tripas salían. Lo más traumático y conmovedor de ese trayecto fue cuando mi hijo de seis años me dijo: -Papi, ya sé cuando la gente dice que el mundo se está acabando-”.

A nuestro regreso redefinimos nuestro viaje como: “Amistad, solidaridad y Comercio Justo”.
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miércoles, 24 de febrero de 2010

Baúl del recuerdo - V

Esta foto data de 1995, fecha en que la Asociación de Maeños Ausentes (ASOMAU) hizo un reconocimiento a las profesoras Dña. Ana Delia Jorge, Dña. Patria Deschamps y la Srita. Moraima Gil. El reconocimiento a Dña. Ana Delia lo recibió en homenaje póstumo su hija, la ex profesora Dña. Lavinia del Villar de Fernández, hoy colaboradora de Mao en el Corazón. Acompañando a Dña. Lavinia aparece otro colaborador nuestro, el Sr. Fernando Rodríguez Céspedes.


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Libre Expresión


AUTO DEFENSA CONTRA LA DELINCUENCIA
Por Ignacio Márquez

El autor es director del periódico El Universal, de Mao

Todos los días la delincuencia pone en práctica nuevos trucos, nuevos métodos para sorprender y despojar a la gente de su dinero, de sus prendas preciosas, de sus celulares y hasta de sus artículos del hogar.

Hay quienes han formado grupos en los que participan mujeres, incluyendo algunas en estado de embarazo, y hasta niños a los que entrenan para persuadir a sus víctimas.

Esos grupos a veces son integrados por gente de aquí, de Mao, pero otras veces vienen desde otros pueblos, invitados por delincuentes locales.

Su trabajo es como cualquier otro, sólo que sus herramientas son la estafa, las armas de todas clases, la maldad y las habilidades para el engaño.

Una coartada rutinaria: un grupo de tres personas, dos mujeres y un hombre, llega a una tienda, a un colmado o a cualquier negocio. Una de las mujeres pide permiso par ir al baño y en lo que el dependiente presta atención a uno de ellos, el otro le roba el celular, la cartera o algún artículo de valor.

Salen del lugar sin haber comprado nada, dando las gracias por las atenciones; con sonrisas en sus labios dejan la impresión de que son buenas personas, pero después de varios minutos, el personal del negocio empieza a notar que falta esto o que falta aquello.

Esto es aun más frecuente en las viviendas. A veces son unos supuestos vendedores o personas que piden ayuda. Con sus expresiones de víctimas convencen a cualquier incauto para que le abra las puertas de su casa, y ya dentro, les da sed, hambre, necesidad de ir al baño y hablan como si fueran viejos amigos.

El asunto es que al final, cuando todavía el rostro del anfitrión no ha empezado a borrar el gesto de alegría por creer que ha hecho un bien, llega la sorpresa.
…No aparece el celular, la cadena de oro que había en una gaveta parece que se la tragó la tierra y hasta el dinerito guardado bajo el mantel para pagar la luz desaparece como por arte de magia.

¡Y qué decir de los robos a plena luz del día, en pleno centro de la ciudad!

El otro día, a las 11.00 de la mañana, frente al club Quisqueya en la 27 de Febrero, una dama fue asaltada a punta de pistola; en esos mismos días se supo de tres mujeres a quienes les fueron arrebatadas sus cadenas de oro de sus cuellos.

Esta modalidad de robo sorpresa la ejercen unos jovencitos que, luego de cometer el hecho, suben rápidamente a una motocicleta conducida por un compañero que le espera y huyen sin que sea posible darles alcance.

Pero, oigan ésta: el otro día una joven señora que estaba sentada en un banco de la catedral Santa Cruz, rezando, de repente vio sentarse a dos haitianos, uno a su izquierda y otro a su derecha. Sin ruido alguno, como en secreto, los extranjeros obligaron a la dama a entregarles dos anillos de oro que portaba, incluyendo el de su graduación. ¡Un asalto en la iglesia, Dios santo!

Así de frágil está la seguridad ciudadana. Así de sencillo a cualquiera le roban hasta el alma, y ni hablar de los delincuentes que, poseídos por un demonio que se llama droga, asaltan hasta a los mendigos a punta de chagones (armas de fuego de fabricación casera), malogran a gente inocente con armas blancas, de las que denominan “saca hígado”, violan niñas y cometen toda clase de atropellos.

No es que hagamos justicia por nuestras propias manos, pero cada quien, como decimos en buen dominicano, “debe andar chivo”, evitar roces físicos con extraños en las calles, no confiar en nadie, no abrir nuestras puertas a desconocidos, evitar caer en las trampas de la maldad, estar despiertos ante una delincuencia que no duerme, y aunque duela decir esto, pero para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
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BIEN POR MIGUEL VARGAS MALDONADO

Por Fernando Rodríguez C.
Hay que felicitar, por atinada, la decisión del presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ingeniero Miguel Vargas Maldonado de eliminar la candidatura a diputado del señor Julio Romero, envuelto en el escándalo de violación y embarazo de una menor a quien negó la paternidad y manutención de la criatura, teniendo la madre que someterlo a la justicia para que asumiera sus responsabilidades.

Creo que la saludable decisión debe extenderse, como señal de adecentamiento del ejercicio de la política, a las candidaturas del “Chino” traficante de chinos y a la del vago que sin asistir un solo día al Congreso, tuvo el tupé de cobrar sueldos y demás incentivos por cuatro años y ahora aspira a que lo premien con la sindicatura de Santiago.

Me refiero al diputado por La Vega, Radhamés Ramos García quien pretende repetir en el cargo pese a su pasado delictivo de tráfico de indocumentados, acción por la que fue condenado por la Justicia; y a su tocayo Radhamés Fermín de Santiago, quien cobró cuatro años sin trabajar en la Cámara de Diputados y ahora es candidato a alcalde por el PRD.

Ese tipo de situaciones, que no son exclusivas del PRD, son las que alejan a las personas decentes del quehacer político dejando esta actividad al tigueraje adinerado que a base de dar y “resolver” a los compañeritos de las bases, son capaces de obtener las mayores puntuaciones en las encuestas que haga su partido y hasta en las urnas, como paso con el “Chino’’.

En el caso de Julio Romero, influyeron las protestas contra su inminente repostulación al cargo de diputado realizadas por un grupo de damas presididas por la dirigente feminista Lourdes Contreras y siguiendo este ejemplo, empezaron ya a empoderarse otros grupos sociales para forzar a los partido a presentar en sus boletas congresionales y municipales a sus mejores hombres y mujeres.

SANTO DOMINGO, D.N.
22 de Febrero del 2010


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lunes, 22 de febrero de 2010

La independencia dominicana (¿ ?)

Por Isaías Ferreira Medina

Este 27 de febrero, como otros anteriores, muchos dominicanos, dondequiera que estemos, elevaremos con respeto nuestras frentes a las alturas, henchido el pecho por el orgullo patrio, para conmemorar un aniversario más de nuestra independencia, gestada en 1844.

Las ofrendas florales a los padres de la patria abundarán a lo largo y ancho de la República y dondequiera que haya una estatua o busto de los héroes de la lucha independentista; se izará nuestra bandera tricolor y se entonará el Himno Nacional Dominicano en miles de salas alrededor del mundo y se escucharán las voces emocionadas que discurso tras discurso expondrán las virtudes de los prohombres que sacrificaron todo para legarnos a nosotros la patria.

Y habrá satisfacción en los rostros de los organizadores. Lo cual está bien y es loable.

Lo irónico es que la mayoría de nosotros, incluyendo a los organizadores, acabado el acto, guardaremos nuestro patriotismo en el closet, como si fuera un traje que nos ponemos y quitamos según lo exija la ocasión, hasta la próxima vez que debamos exhibirlo en público. Y nos contentaremos con ser “orgullosamente dominicano” y con citar algunas “frases hechas” de por qué ese orgullo. Mientras, volveremos a la rutina diaria y muchos de nosotros a practicar una vida que en esencia podría ser la antítesis, la negación, de la de nuestros ilustres patricios; volveremos a vivir una vida en consonancia con los vicios y lacras que en su tiempo ellos, o quienes después enarbolaran su bandera de lucha, combatieron. Lo cual, si ellos vivieran, de seguro que también combatirían.

En ese sentido, de enemigos de Duarte está llena la República Dominicana.

Y he ahí nuestra gran falta y lo que todo dominicano consciente debe rechazar. Mientras que en nuestras conciencias las luchas independentistas y restauradoras sean una cosa del pasado, algo muerto, patriotismo “rancio” y “romántico”, como dicen muchos, y no un ideal viviente, que necesita ser atizado constantemente no sólo con ideas, sino con hechos, la celebración de nuestra independencia será un simple ejercicio en el vacío, inconsecuente, que hacemos mecánicamente para calmar nuestras conciencias, y para darnos una falsa satisfacción de legitimidad.

De ninguna manera me opongo ni miro con desdén los homenajes a nuestros héroes. ¡No! Lo que propongo es que no sea éste sólo un evento anual, de un día, en el que se dicen discursos bonitos, sino labor diaria en que nos esforcemos por comprender y difundir el gesto de los Trinitarios, en que analicemos el verdadero significado de sus sacrificios y nos dediquemos a imitarlos, para actuar en consonancia.

Es escoger no ser corruptos, aun se nos presente la oportunidad; es no vender nuestras conciencias; es verdaderamente servir a la patria antes que a sí mismo; es escoger la justicia social por encima de todo; es denunciar con valentía todo lo que sea contrario al desarrollo de la patria como la concibiera Juan Pablo Duarte y los que como él lucharon para preservarla, dispuestos a morir en el intento.

Ser Duartiano, es imitarlo; no es menos que esforzarnos por ser mejores seres humanos, a la altura de la enseñanza y el ejemplo que nos diera Duarte al sacrificar todo en nombre de la causa en la que creyó con firmeza. Muchos de nosotros somos una contradicción andante que trafica con influencias mientras recita las frases filosóficas de Duarte. ¿Hay coherencia?

Reconozco que son otros tiempos, pero como República no hemos superado aún las causas que dieron lugar a las inmolaciones de nuestros héroes llámese éste Duarte, Sánchez, Mella, Luperón, Tavárez Justo, Caamaño, o lleve uno de los nombres de tantos otros que creyeron en una República mejor. Sólo miremos a nuestro derredor para comprobar que están ahí vigentes, entre otras, la miseria, la falta de instituciones confiables, la falta de justicia, las tremendas desigualdades sociales, la corrupción burlona y criminal, el rampante clientelismo político y la tiranía solapada del pudiente. Ni siquiera soberanos somos.

Además, la integridad, ser justos, honrados y abrazar la ética en todos nuestros intercambios sociales, nunca pasa de moda. Lo demás es pura bazofia injustificable.

Aspirar a algo menos que a mejorar la patria, si es posible con fuego, como la soñaron los hombres y mujeres que se sacrificaron en aras de nuestra libertad, es un simple ejercicio en futilidad e hipocresía. Mientras el día de la patria no sea un continuo acontecimiento de superación social que nos acerque a lo que soñaron nuestros patricios, nos seguiremos engañando en creer que con un acto anual honramos sus memorias.

Saludamos con orgullo, y endeudados, el sacrificio de nuestros héroes. Pero es preciso comprender que Duarte, Sánchez y Mella no son seres mitológicos y de leyenda, sino que fueron hombres de carne y hueso, y que más que plasmar simbólicamente su nombre en una calle, un municipio, un puente, o el retrato en el billete monetario devaluado, debemos honrarlos siendo combativos e imitarlos como lo que fueron: conspiradores conscientes, sin temor a ser perseguidos y expatriados, siendo enemigos del status quo, al cual procedieron a cambiar con sinceridad, sacrificando por ello sus vidas.

Debemos la condición de dominicanos a Duarte, Sánchez, Mella y Luperón. Ojalá y en esta oportunidad y las que sigan escudriñemos con profundidad nuestras conciencias y sea el resultado una decisión firme de cambiar el status quo como ellos lo hicieron. Sería la mejor manera de honrar a quienes tanto nos han legado. Presentarles algo de menor valía, es pagarles con moneda falsa.
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domingo, 21 de febrero de 2010

Feliz cumpleaños Isaías Ivanhoe, II

Este jovencito es Isaías Ivanhoe, II, quien cumple 9 años de edad. Sus padres, Iván y Sheri; sus abuelos: Isaías y Julia; Donald y Carolee; sus bisabuelos Vitalino, Felicia y Senovia, y sus tíos Arlette, Julio, y casi una centena más de tíos y primos, les deseamos que siga cumpliendo muchos más.



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sábado, 20 de febrero de 2010

ENERO DEL 2010: Los 100 Años del Poeta Azuano Héctor J. Díaz

Por Juan Carlos Espinal
Cortesía de Con Punto y Coma

Héctor José Díaz nació en la ciudad de Azua de Compostela el 21 de Enero del año 1910. Locutor, escritor, declamador, trovador y poeta. Estrella que brilló con luz propia en el difícil y escabroso sendero del arte en la República Dominicana.

Desde su infancia en Azua, sus compueblanos oían con deleite, esa oratoria fácil y brillante que brotaba a raudales cual si fuera el Dios Apolo inspirado en el Olimpo.

Aún recuerdan los azuanos octogenarios, a este singular decidor de versos enseñoreado en las ventanas de beldades de su tierra, en la compañía de insignes trovadores hijos de Compostela, entre los cuales puedo citar al inolvidable Armando Pérez Hardy, al que tuve honor de conocer y tratar, al casarse con mi pariente Iluminada Caamaño con quien procreó una hermosa y ejemplar familia.

Héctor J. Díaz durante años, ha sido subestimado por quienes a base de falacias transforman los medios periodísticos, no en las fuentes para obtener informaciones fidedignas y enriquecedoras, sino en vulgares páginas alienantes al servicio de espurios intereses.

El bardo azuano con toda su grandeza, no figura en esas antologías contaminadas ex profeso por manejadores de opinión pública en los asuntos literarios y poéticos.

Apóstatas carentes de principios, claudicantes de vergüenzas que se postran cual lacayos, bajo el manto putrefacto de esa burguesía que reniega aceptar que Héctor J. Díaz no fue poeta por voluntad de las élites, ni se arrastró pedigüeño en busca de limosna.

Fue poeta por elección y voluntad de un pueblo identificado con esa elocuencia viril, con ese arte genuino que generoso regaba por doquier, memorizando sus poemas y cantando sus canciones.

Por encima de las mezquindades de la llamada aristocracia, las figuras de más renombre en el parnaso nacional fueron pródigas al emitir sus consideraciones sobre este genial sureño, romántico y bohemio.

Para Don Héctor Incháustegui y Cabral, fue un poeta fuerte y perdurable, que en parte tenía tinturas de poesía negroide y un ritmo inmejorable, donde prevalecía un estilo limpio, repleto de imágenes claras y llenas de vida.

Don Franklin Mieses Burgos decía de él lo siguiente: “Poseía una personalidad única e inconfundible. La de no imitar a nadie. Razón por la cual, en su verso ágil y sonoro, jamás podremos encontrar el grillete mohoso del esclavo, ni mucho menos la humillante librea de un lacayismo bochornoso. Él era él en él mismo.

Por su parte Don Juan Lockward, el impertérrito Mago de la Media Voz, se pronunciaba de esta forma: Fue antes que nada poeta. Espontáneo, natural y de fácil estro; jovial e ingenioso a quien recuerdo siempre como ente inolvidable y un amigo insustituible.

El Periodista Miguel Ángel Peguero Hijo, fue la excepción al hablar Héctor J. Díaz, fue el último juglar dominicano, un juglar que arropó de amargura sus últimas canciones. Es de entonces que su verso, sencillo o desconsolado, apasionado o candoroso, irónico o tierno, deja escapar sin quererlo un acre aroma fúnebre, como esas rosas solitarias abiertas junto a una tumba.

Parte de su vida, la dedicó a la ingente tarea de impulsar la presentación de artistas en el interior del país, en una nueva faceta de su profunda sensibilidad.

Valiente y osado, amigo sincero a carta cabal. Decía lo que pensaba de frente, no sabía fingir ni mentir. Era cual fenómeno en una sociedad veleidosa.

Falleció en la Ciudad de New York el 30 de Julio del 1950. Sus restos mortales descansan en el Panteón de los artistas en el Cementerio de la Avenida Máximo Gómez de la ciudad capital.

El amigo de siempre, compañero en orgiásticas serenatas; el locutor Alfonso Martínez, realizó la recopilación de sus mejores poesías y las publicó como homenaje póstumo.

LO QUE QUIERO
Héctor J. Díaz

Que nadie me conozca y que nadie me quiera
Que nadie se preocupe de mi triste destino
Quiero ser incansable y eterno peregrino
Que camina sin rumbo porque nada lo espera.

Que no sepan mi vida
Ni yo sepa la ajena
Que ignore todo el mundo
Si soy triste o dichoso.

Quiero ser una gota
En un mar tempestuoso
O en inmenso desierto
Un granito de arena.

Caminar mundo adentro, solo con mis dolores,
Nómada, sin amigos, sin amor, sin anhelos,
Que mi hogar sea el camino y mi techo sea el cielo,
Y mi lecho las hojas de algún árbol sin flor.

Cuando ya tenga polvo de todos los caminos,
Cuando ya esté cansado de luchar con mi suerte,
Me lanzaré en la noche sin lunas de la muerte
De donde no regresan jamás los peregrinos.

Y morir una tarde,
Cuando el sol triste alumbre
Descendiendo un camino
O ascendiendo una cumbre
Pero donde no haya quien me pueda enterrar.

Que mis restos ya polvo los disipen los vientos,
Para que cuando ella sienta remordimientos
No se encuentre mi tumba,
Ni me pueda rezar.
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El arte de convivir

Por Lavinia del Villar

“La virtud más útil en la vida social es la tolerancia.”
Pequeño Larousse.

Triunfar en sociedad es una tarea que requiere de mucho esfuerzo, y cuyo mayor reto es aprender a vivir con las personas que no nos gustan, las cosas que no nos gustan, y las situaciones que no nos gustan.

En todas las relaciones hay cosas en común y puntos diferentes, que son los que realmente deciden si la relación permanece o se rompe. Estar de acuerdo con el que está de acuerdo con nosotros, es tarea fácil; respetar y considerar las maneras de pensar, sentir y actuar de los que difieren con nosotros, es tarea de vencedores.

Los seres humanos tenemos la tendencia errónea de juzgar las actuaciones de los demás, según nuestra propia apreciación. En ese juicio involucramos nuestra formación, creencias, carencias, estado de ánimo, grado de aceptación o rechazo a la persona, etc., y muchas veces condenamos sin dar al acusado la oportunidad de defenderse. Es el caso por ejemplo cuando hablamos de alguien sin que esté presente.

En las relaciones laborales, muchas veces y sin darnos cuenta, también se conjugan, si no todos, parte de estos factores, debido a que es en el trabajo donde pasamos la mayor parte de nuestra vida. Es el lugar donde compartimos ideas, metas, logros, caídas, y por ende aunque no sea saludable, terminamos envolviendo los sentimientos, ya que nuestros compañeros de trabajo se convierten en parte de nuestra familia.

Por eso, aunque a menudo decimos “Nuestra relación es estrictamente laboral”, no deja de inquietarnos cualquier desavenencia que se nos presente en ese entorno. Los celos profesionales por ejemplo, son muy comunes en el ambiente laboral, porque regularmente se produce allí una lucha interna por liderazgo.

De todas formas, la única verdad es que somos humanos y como tales nos equivocamos. Así que permitamos que los que comparten nuestro tiempo también se equivoquen, aprendan de sus errores, y crezcan a través de sus tropiezos, porque como dice Tagore, “Si cierras la puerta a todos los errores, dejarás fuera la verdad”.

Seamos tolerantes con los demás, pero siempre entendiendo que eso no significa permitir que otros hagan lo que consideramos inaceptable, incorrecto o inadecuado.

No olvidemos que hay dos partes importantes que se deben involucrar en nuestras relaciones, no importa si son personales o laborales: La razón y el corazón, porque definitivamente eso es el Arte de Convivir.
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