jueves, 1 de enero de 2015

EL PERIODISMO EN LA ERA DE FACEBOOK

Periodista Antonio Espinal

Texto de la disertación del periodista Antonio Espinal, en el X Congreso Hispanoamericano de Prensa, que se realizó en la Universidad de Columbia, New York, los días 28, 29 y 30 de noviembre 2014. Espinal recibió un reconocimiento especial en dicho evento.

Cuando me inicié en el periodismo, en mi adolescencia, escribía notas en una libreta. Luego utilizaba una maquinilla de escribir manual para redactar en unas hojas llamadas cuartillas el contenido de la noticia. Desde mi pueblo de Mao-Valverde en la República Dominicana, enviaba todas las noticias en un auto que tenía que recorrer doscientos kilómetros hasta Santo Domingo, donde estaba la Redacción de mi periódico El Nacional. Con el paso del tiempo surgió la maquinilla eléctrica y su primo-hermano el teletipo o telex. El Nacional me llevó para la capital y allí continuaba usando maquinillas de escribir y otro aparato, el fax, que aunque tenía más de cien años de haber surgido (1863), no era tan popular para enviar noticias.

Al llegar a Nueva York en 1980, pasé al recién creado diario Noticias del Mundo, donde ejercí por ocho años el cargo de Editor Metropolitano. Tenía un jefe inmediato que se lamentaba porqué no se había extendido la Edad de la Piedra y por sorpresa me encontré de nuevo con mi amiga maquinilla manual. Empecé a jugar con computadoras en 1980 con modelos creados por Olivetti, Apple y la IBM. En el 81, un ingeniero de IBM me regaló una PC. Le hablé a mi jefe inmediato para cambiar las maquinillas por computadoras y el mismo día envió un memorando al Presidente del periódico indicando que yo “me había rebelado”. Pero ese ejecutivo me había dicho que me veía como un visionario, lo que aproveché en mi defensa indicándole que el periódico tenía que adaptarse a los avances tecnológicos y junto al ingeniero que me regaló la PC le montamos una presentación. Un mes después todo el periódico estaba computarizado. Me sentía orgulloso de ese avance, pero siempre le miraba las manos al jefe inmediato, temiendo de que me atacara con un cuchillo.

Y, de repente, llegó Internet, un conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas que utilizan la familia de protocolos TCP/IP, cuyos orígenes se remontan a 1969 cuando se estableció la primera conexión de computadoras, conocida como Arpanet, entre tres universidades en California y una en Utah, Estados Unidos. Uno de los servicios que más éxito ha tenido en Internet ha sido la World Wide Web (WWW o la Web), a tal punto que es habitual la confusión entre ambos términos. La WWW es un conjunto de protocolos que permite, de forma sencilla, la consulta remota de archivos de hipertexto. Esta nació en 1990 y utiliza Internet como medio de transmisión.
Existen, por tanto, muchos otros servicios y protocolos en Internet, aparte de la Web: el envío de correo electrónico (SMTP), la transmisión de archivos (FTP y P2P), las conversaciones en línea (IRC), la mensajería instantánea y presencia, la transmisión de contenido y comunicación multimedia —telefonía (VoIP), televisión (IPTV)—, los boletines electrónicos (NNTP), el acceso remoto a otros dispositivos (SSH y Telnet) o los juegos en línea.

La red de Internet ha parido a muchos hijos. En el 2004 surgió Facebook, un sitio web de redes sociales que tiene más de 1230 millones de usuarios. En el 2006 surgió Twitter, que tiene más de 500 millones de usuarios, generando 65 millones de tuit al día. La red permite enviar mensajes de texto plano de corta longitud, con un máximo de 140 caracteres, llamados tweets. Otras redes sociales son:

Instagram: 300 millones de usuarios.
Pinterest: 70 millones de usuarios.
Whatsapp: 600 millones de usuarios.
LinkedIn: 240 millones de usuarios.
Google+: 400 millones de usuarios.
Skype: 300 millones de usuarios.

Toda esa revolución digital que está creando Internet no hará desaparecer el periodismo. Por el contrario, le da una gran potencia, le ofrece un futuro inimaginable, con miles de herramientas que se han creado, en los que la tecnología juega un papel fundamental. Y nosotros los periodistas nos encontramos ante el gran desafío que presentan los inmensos volúmenes de información e imágenes que todos los días se transmiten por las redes, mientras ninguno de nosotros tiene claro el modelo o modelos que debemos de seguir.

Pero vemos que nuestro trabajo se facilita cada día, gracias por igual a que además de que estamos en lo que me gusta definir como la Era de Facebook, somos protagonistas de la Era Móvil, que a su vez trajo miles de aplicaciones. Hoy podemos grabar imágenes, voz y videos en cámaras digitales que nos caben en una mano, pero que pueden guardar una inmensa cantidad de datos; laptops y tabletas que van reemplazado prácticamente a las computadoras personales; teléfonos celulares que por igual permiten chatear, entrevistar y hasta enviar notas de adelanto de noticias a las redacciones de los periódicos; realizar entrevistas en videos de alta definición para enviar a las estaciones de televisión y con el mismo celular pueden hacer entrevistas para la radio y enviarlas.

La llamada nube permite almacenar imágenes y otros contenidos, para usarse dondequiera y desde cualquier lugar. Existe una gran variedad de sitios que permiten enviar grandes archivos para que puedan ser descargados, lo que es un problema si usamos los tradicionales correos electrónicos o emails. Como pueden notar, para nosotros recopilar datos que nos sirvan para las noticias, contamos con un conjunto de objetos que como dijo el Tío que nunca tuve ni recuerdo, son “técnicamente perfectos, tecnológicamente superiores, comercialmente súper accesibles y físicamente más portables que nunca”.

Los nuevos periodistas generalmente hacen sus entrevistas por teléfono, mientras utilizan la laptop o la tableta para redactarla, contando con diccionarios que corrigen automáticamente. Claro, algunos todavía no han dominado la técnica de los caracteres en español y se les pasa enviar notas indicando “un ano nuevo” en lugar de “un año nuevo”. Pero esa tecnología que usan poco a poco va eliminando a los editores y los correctores de estilo o si éstos están ahí esperando su retiro, por lo menos hacen su trabajo más fácil, porque pueden corregir muchos conceptos inadecuados y oraciones mal hilvanadas.

Los viejos periodistas que estábamos acostumbrados a trabajar en redacciones grandes, con espacio hasta para hacer ejercicios, sentar invitados; maquinillas de escribir y grabadoras de medio pie de larga que usaban cintas magnéticas, ahora vemos que esos espacios se han reducido a pequeños cubículos. Y poco a poco parece que perdemos el sabor de cubrir eventos, de saborearlos como antes, simplemente porque podemos entrevistar por el celular o por Skype, sin que tengamos que desplazarnos a la calle.

Pero mientras las universidades juntan todos estos ingredientes para conformar sus currículos para los periodistas del futuro, nosotros los que venimos de la anterior generación profesional, tenemos que adaptarnos y reinventar nuestra profesión, si es que no queremos desaparecer. Tenemos que especializarnos y añadir contexto a la información, buscar qué es lo relevante en una noticia, confirmar los hechos, profundizar en ellos para encontrar como mejor explicarlos.

Tenemos que entender que ahora las personas buscan información y la encuentran en cualquier parte: en las redes sociales, en los buscadores y distribuidores de noticias como Google y Yahoo, en las propias agencias que a la vez que envían sus informaciones a los medios, también las publican en línea. Tenemos que entender también que hay una nueva realidad, en donde debemos de buscar noticias en función de lo que piden los lectores o usuarios.

¡Bienvenidos al Periodismo del Futuro!

1 comentario:

  1. Muy interesante ha sido la trayectoria profesional de este gran hombre, la que todos aplaudimos con sonora alegría, porque Antonio ha hecho honor, al alma gigante de nuestro Mao Querido.Felicidades ilustre hijo de Mao

    Antonio Mateo Reyes.

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