domingo, 6 de octubre de 2013

TERCER CAMINO

EN PAPEL CELOFÁN
Por Lavinia del Villar de Fernández


No logro entender, y mucho menos aceptar, el asunto éste de la “inmunidad”.

Por eso comenzaré por definirla, a ver si me cae el mingo, como dicen por aquí cuando despiertas después de estar en el limbo, o no entender nada.

Según el Pequeño Larousse, inmunidad es: “Privilegio que a causa de su cargo, exime a determinadas personas de la responsabilidad que pudieran contraer en el ejercicio de sus funciones”. O sea que, las personas que por su investidura debieran ser ejemplo en enfrentar las consecuencias de sus acciones, envuelven en papel celofán conductas inaceptables, y convierten la inmunidad en impunidad.

Hoy día tenemos el caso del ex nuncio Josef Wesolowski, que ha causado con su conducta aberrante y su moral enferma, un sentimiento nauseabundo en el pueblo dominicano, no solo por el abuso sexual de niños, sino por el atrevimiento de usar nuestra patria para volcar su insanidad, violando el derecho sagrado de protección de la niñez, y vendiéndose al mismo tiempo como enviado de Dios.

Ya lo dice la Biblia: “Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas, que sois como sepulcros blanqueados de cal, por fuera parecen hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de inmundicias.”

Cinco años actuando de pederasta y nadie lo notó, y el que lo notó lo ignoró, porque los diplomáticos son incuestionables, intocables y sobre todo, gente especial. ¿Hasta cuándo Señor…?

Según las últimas noticias será juzgado en el Vaticano, pero… y los niños abusados, ¿qué? Y los padres indignados, ¿qué? De eso no se dice nada…

Rechazo y condeno públicamente a los pederastas, sea cual sea su posición social, su historia de vida, o su alcance educativo.

Abusar y violar niños inocentes, son delitos donde la inmunidad, la impunidad, o los privilegios de clase, no deben influenciar bajo ninguna circunstancia en la aplicación de la justicia, que debe ser implacable ante hechos tan denigrantes y despreciables.

2 comentarios:

  1. Como sabemos, el de Wesolowski no es un caso aislado y todo parece indicar que se han hecho esfuerzos para tratar de quitarle importancia a los hechos para proteger a la Santa Iglesia. Los dominicanos definitivamente debemos comenzar a luchar porque el Concordato entre la iglesia católica y el Estado dominicano sea abolido. No podemos tener dos gobiernos. Luchemos por un estado laico. Estado laico = personas libres.
    Isaías

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  2. Ay Dios! Mi estimada Profe, si veamos eso con mas amplitud, es posible que esos curas violadores llegaron aquí a sabiendas de que en este país la justicia miraba para otro lado cuando un jerarca cometía VIOLACIONES y estaban amparados por eso que usted define al principio, la inmunidad. Este pais esta llenos de leones que piensan que brillan como el sol con sus actos y todo el aparato judicial se saco los ojos para no verlos brillar. Es decir que la justicia Dom. es ciega cuando necesita mirar para ese lado.

    Con afectos, Ley S.

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