miércoles, 2 de julio de 2014

OCURRENCIAS DE SERENATAS

Por Rolando (Cuchara) Espinal

I

En vista de que participé en muchas de ellas, solamente voy a narrar algunas de las experiencias en las que me vi envuelto en aquella época.

Recuerdo que en una ocasión, y en vista de que mi acompañante, Sergio el Feo, estaba tocando en Esperanza, me vi precisado a alquilar un tocadiscos portátil, y a eso de las 3 de la mañana nos dirigimos al hogar de la mujer anhelada, y colocamos el tocadiscos en la puerta de la habitación, que daba al frente de la calle, y colocamos un long play de Gilberto Monroig, iniciando con la canción Un imposible amor. Cuando ya íbamos por tres canciones, notamos que estaban abriendo una puerta, y nos alegramos, porque con el positivismo y el entusiasmo que dan los tragos pensamos que nos iban a invitar a entrar a esa hora. Grande fue la sorpresa cuando vimos que era el padre de la enamorada, que salía en calzoncillos manga larga, a recoger piedras en la calle a esa hora, para apedrearnos. Ahí mismo se armó el juidero, y hasta el día de hoy no sabemos dónde fue a parar el tocadiscos.

Nota, con el tiempo, a fuerza de perseverancia y plaguear, el enamorado logró su sueño. Ah, sí, tuve que pagar el trapo de tocadiscos. Una cuerda que me dió; ¿sabe usted cuantas botellas de romo dejé de bajarme en los meses siguientes? Duré casi un año a dieta. La serenata más cara que di.

II

En otra ocasión salimos después de una presentación de Altemar Dutra, en el Club Juvenil, para ir con un amigo muy querido, a cantar una serenata en una casa muy grande para la época, y debíamos subirnos por una verja muy alta para poder caer en el patio, justo en frente de la ventana de la deseada mujer. Tuvimos que llevar una escalera. En esa serenata, mi acompañante era Marcelino, un guitarrista muy pequeño de tamaño que hay en Mao, a quien tuve que dejar tocando arriba de la verja, con una guitarra eléctrica, que logramos conectar en un toma corriente en el patio y yo me llevé la bocina para ponerla al lado mío, para que la mujer escuchara el acompañamiento. Cuando la primera canción titulada Bajo un Palmar ya iba por la mitad, se apareció un perro gigante que tenían como guardián en el patio, y al yo ver ese animal yo quería volverme el hombre invisible pero el romo me llenó de valor. Para no dejar la canción a medias, y así evitar que mi amigo pasara esa vergüenza, cuando el perro se me acercó, yo seguí cantando aunque con temblores, y se me ocurrió colocarle el litro de Brugal en la boca, y el bendito perro se tomó más de la mitad sin despegarse de la botella. Entonces vimos que el perro como que medio se fue de lado, se pegó a un seto, tiró un gemido tímido y estericó las patas; nos metimos en miedo y dejamos la serenata con una sola canción y volvimos a la fiesta del club juvenil.

Nota. Después supimos que el perro respiraba, pero lo daban por muerto, porque duró tres días durmiendo la resaca.

III

Otra serenata, en otra casa de Mao, no llegó ni a iniciarse, porque nuestro acompañante, Sergio Frías Kent, cuando se estaba preparando para iniciar el acompañamiento, encaramó su pie derecho encima de lo que creíamos era una piedra que le quedaba al frente, pero la piedra gruñó de mala manera y seguido se armó el juidero... era un perrazo color crema, que estaba durmiendo y despertó al sentir en sus costillas el peso del pie del Feo.

Continuará...

5 comentarios:

  1. Lo de Rolando es para morirse. Que Dios te bendigas loco.

    Monchy.

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  2. Magnífico relato de Rolando. Esperamos que se siente con mayor frecuencia frente al ordenador y nos cuente sus inagotables vivencias. Él no tiene que decir quién era su enamorada pues solo tuvo un único amor platónico.

    Rafael Darío Herrera

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  3. Rolando es una caja de sorpresa con sus regocijantes evocaciones de sus vivencias, con las cuales nos mantiene expectantes y ávidos de sus ocurrencias fuera de serie.

    Cuqui Rodríguez Martínez

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  4. Muy bueno Don Rolando ..siga adelante..J. Bonilla

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  5. Mi hermano Prieto,usted se las trae y se las lleva.Vamos a juntarnos para que junto al Feo evoquemos la "retajila" de serenatas que el viento se llevo. Como dicen los españoles "vale! " Abrazos . Evelio Martínez

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