viernes, 27 de noviembre de 2015

LA FLEXIBILIDAD DEL DOMINICANO

Por Dayanara Reyes Pujols

Conversaba con Gabriel, un amigo maeño residente en la novia del atlántico, Puerto Plata, quien es muy ocurrente y con quien suelo filosofar (dígase fantasear con un mundo mejor).

Decepcionada le refería como una empleada de una organización decía “Ojalá llueva duro para que no venga un cliente más”. En nuestro caso, tanto el de Gabriel como el mío, que contamos con proyectos personales nos duele esta expresión. Un cliente menos, es disminución de ingreso, por decir algo. (Sin hablar de reputación). Al parecer esta joven no comprendía que con su asistencia traía mayores ingresos a la empresa y probablemente de ahí vendría un aumento salarial, un ascenso, … una mejor oferta externa.

Gabriel, no es de asombrarse, recorre y enfrenta la realidad de este país de frente. De hecho, él dice que vivo en una burbuja y le digo “Dios nos pone precisamente en el espacio en el que podemos afrontar”. Así hablando de la realidad y falta de valores de nuestro país salieron otros casos.

Una extranjera que no se ponía el cinturón de seguridad porque en su país la obligan y aquí “el dominicano es más flexible”, según sus propias palabras. Una empleada de empresa privada (Dejo a su imaginación una pública) que se marcha 15 y 30 minutos antes y cuando se le pregunta el horario de trabajo, informa el horario establecido en su contrato y no el real. De esta forma muchos clientes se van sin recibir un servicio porque están dentro del momento “flexible” de su empleo. Es como si fuera una dádiva.

El dominicano llega un poco más tarde a su jornada laboral porque llueve, porque está cerca de su casa, … Llega más tarde y necesita tomarse su cafecito, desayunar y luego enfocarse en su trabajo. A la hora de exigir a la empresa conocen a la perfección sus derechos, más no sus deberes.

La flexibilidad, en el sentido referido, llega a todos los niveles en la República Dominicana; en la justicia, en las autoridades que dirigen el tránsito, la educación, el país. Mientras más elasticidad, mayores ramificaciones y desconcierto llegan a la República Dominicana.

¡Reflexionemos al respecto!

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