viernes, 2 de mayo de 2014

MAO: EL SONIDO DE MI PUEBLO

DO-RE-MI
Por Juan Colón

Debo decirles que Juan se ha radicado de nuevo en nuestro país, preparándose para asumir sus nuevas responsabilidades como Director de la Escuela de Música Ñico Lora, de Santiago. Daremos a conocer en un par de días dos halagadoras noticias relacionadas con Juan. Estén atentos. (IFM)

Ayer miré el universo a través de mi pueblo Mao, rodeado de tantos seres hermosos, sencillos, en medio de abrazos, sonrisas, gestos amables, manifestación de cariño y admiración. Caminé por diversas calles recibiendo el calor humano y natural, visité amigos, compartí, hablé, sonreí.

Tomé café en cada rincón, percibí el aroma del campo, disfruté la belleza del parque, ahí me encontré con varios amigos, añoré su fuente pero igual disfruté de su fresco aire y de su gran follaje, ahí en mi querido parque donde en tantos conciertos participé cuando pertenecí a la Banda Municipal de Música, dirigida por mi padre Daniel Colón y nuestra amada Antonia Arté “tontón”. ¡Cómo recuerdo mi niñez!

La nostalgia colmó mi alma, la alegría llenó mi espíritu, conmoviendo cada célula de mi ser, cada nota de la escala musical de mi alma. Hermosos días que impregnaron de grandeza mi alma. Amo mi gente, mis seres queridos, mis barrios, mis sentires callejeros, permitiéndome integrarme al calor de mi pueblo y la frescura de sus canales.

Soplar mi saxo debajo de una mata de mango rodeado de mis amigos y familiares cercanos, sintiendo que todos dejaron salir sus escalas musicales mezclándolas con el néctar de un exquisito mango bajo la tierna y tranquila brisa, para que permitieran a nuestros hermanos silentes de la madre naturaleza acompañarnos... admirando la belleza subliminal de una lagartija percibiendo mi soplo me deleita con su compañía.

En mi recorrido por los diferentes barrios, algunos con sus calles polvorientas pero llenas de recuerdos, me detuve en una casa, desde la puerta, miro, saludo y me invitan a entrar, allí estaba una buena mujer con muchos otoños sobre su alma, con la frente arrugada de la dura lucha que le ha tocado vivir, pero con su alma dispuesta para brindarme una sonrisa y decirme con toda su naturalidad, “mi Juancito querido, mira lo que te guardé”, pasándome con sus manos llenas de arrugas, un pedacito de batata con una tajada de aguacate. ¡Cuánta grandeza en esa alma! ... ¡cuánta belleza en ese ser! Gracias a todos por tanto amor, cariño y respeto.

2 comentarios:

  1. ¡Qué sublime ,que como el hijo bueno a su casa vuelve! ¡ Cuanto alimento al alma en nuestro querido Mao ! Se cuanto se siente cuando la nostalgia invade y taladra de recuerdos nuestro ser . !Bienvenido,mi hermano ! Hay recorridos y recuerdos para rato .Abrazos . Evelio Martínez .

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  2. Felicidades Don Juan!

    Janio Pérez

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