miércoles, 29 de enero de 2014

RADICALES LIBRES Y LAS ENFERMEDADES

Por Nelson Rodríguez Martínez (Cuqui)

El autor es Ing. Agrónomo, profesor universitario y presidente fundador de N.R. Bienestar, S.R.L., compañía dedicada a la producción y venta de productos medicinales naturales.

Todos los órganos y tejidos del cuerpo están siendo atacados, continuamente por enemigos biológicos. Estas moléculas, los radicales libres, bombardean al cuerpo constantemente y se definen como uno de los mayores riesgos para la salud, hoy en día y en el futuro, si el oxígeno del ambiente sigue tan contaminado y los alimentos adulterados. La presencia de radicales libres se asocia en muchos casos a:

Enfermedades cardíacas: los radicales libres parecen ser los culpables del daño producido a las lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocidas como "colesterol malo" y asociadas a la formación de placas en las arterias. Los niveles altos de colesterol producen obstrucción arterial, la llamada aterosclerosis, causa principal del endurecimiento de las arterias y los ataques cardíacos.

Pero su presencia también se asocia a los niveles de HDL (lipoproteínas de alta densidad o "colesterol bueno") que protege contra enfermedades cardiovasculares.

Cáncer: Se asocian al cáncer de pulmón, cerviz, piel, estómago, próstata, colon y esófago.
Cataratas: Los radicales libres pueden ser la causa de la pérdida de transparencia del cristalino.

Envejecimiento: Atacan al ADN y por tanto, se ven afectados los genes que controlan la longevidad. Por otro lado, la piel y los órganos asociados al proceso de envejecimiento se agravan con la acción de los radicales libres.

Hay además, otras muchas enfermedades que se relacionan estas moléculas, desde el asma a las enfermedades intestinales, hasta llegar a la conclusión de que, sea cual sea la enfermedad sufrida, los radicales libres tienen que ver con ella. Incluso el estrés se ve relacionado con la presencia de radicales libres en el organismo, y con la aparición de úlceras, cáncer de colon y recto.

Como ya hemos comentado, situaciones en las que la actividad de los radicales libres se ve incrementada, es decir, en el estrés oxidativo, pueden originar la aparición de numerosas y graves enfermedades, algunas de las cuales comentaremos brevemente. Este es el caso de algunos tipos de cánceres, provocados por tóxicos carcinogénicos (como los ésteres forbólicos, hidracinas, quinonas, etc.) o las radiaciones ionizantes, que pueden tener su origen en la actividad de los radicales libres que originan, provocando alteraciones en el ADN, como transformación de las bases, rotura de cromosomas y aumento en el número de copias de genes, también modificando (oxidando) diversas prostaglandinas (íntimamente relacionadas con la multiplicación celular), o alterando las membranas celulares (peroxidación de lípidos) y, por tanto, la comunicación entre células.

La arterosclerosis, es la primera causa de muerte en los humanos. Consiste en el endurecimiento y obstrucción de vasos sanguíneos debido al depósito de grasas (LDL, lipoproteínas de baja densidad) en la pared de los mismos y acumulación de células defensivas. Los radicales libres actúan de muy diferentes maneras: lípidos de la sangre como el colesterol, en forma oxidada (muy frecuente en dietas ricas en grasa) pueden iniciar el ataque a células endoteliales de las arterias: el daño se incrementa debido a los radicales liberados por las células defensivas acumuladas, y porque las LDL de la sangre son rápidamente oxidadas por las células de la lesión (ateroma) Y absorbidas rápidamente por macrófagos (células defensivas de los tejidos), que se convierten en células "espumosas"; algunos de estos peróxidos de LDL también consiguen atraer más leucocitos de la sangre (monocitos), incrementando el tamaño de la lesión.

El cerebro posee un elevadísimo contenido en grasas y un alto metabolismo, ya que utiliza el 20% del oxígeno consumido. Así, peroxidación de lípidos y alteraciones en la fosforilación oxidativas están, probablemente, entre las causas de demencia senil y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, Alzheimer o la Esclerosis Lateral Amiotrófica, mediante un proceso denominado de excitotoxicidad. Este consiste en la muerte de las neuronas provocada por la activación de receptores en sus membranas mediante aminoácidos excitadores (glutamato… ), cuando el potencial eléctrico de la membrana celular está fuera de control debido a la falta de energía necesaria (ATP), suministrada por las mitocondrias y como hemos visto, los radicales libres son unos de los responsables del descenso de actividad de éstas y del daño en ADN.

La enfermedad de Parkinson es muy común y asociada con alteraciones de los movimientos y falta de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra del cerebro. Es debida, probablemente, a deficiencias en el primero de los cinco complejos enzimáticos de las mitocondrias, encargados de la producción de la energía celular mediante fosforilación oxidativa. Los enfermos contienen, además, numerosas alteraciones en el ADN mitocondrial de las neuronas.

La enfermedad de Alzheimer es también muy común y está asociada con demencia progresiva y atrofia de la corteza cerebral, también de causa heterogénea, pero relacionada con alteraciones en el complejo enzimático IIV de mitocondrias cerebrales. Se ha propuesto, además, como causa de esta enfermedad, la inactivación progresiva de la enzima (mediante oxidación catalizada por metales, glutamina sintetasa, en los lóbulos frontales del cerebro, enzima encargada del control del amoniaco intracelular y del PMO).

La Esclerosis Lateral Amiotrófica es una enfermedad debida a la degeneración de las neuronas motoras de la corteza y médula espinal, que conduce a una parálisis progresiva y, tarde o temprano, la muerte (se hizo recientemente popular por ser la afección del famoso físico y escritor Stephen Hawking). Este año se ha descubierto que la enfermedad está relacionada con un defecto en el gen SDO1, que codifica la enzima antioxidante superóxido dismutasa, por lo que el consecuente aumento en la concentración de radical superóxido provocaría la muerte neuronal.

En las enfermedades inflamatorias se ha observado también la importancia de los radicales libres. Cuando células defensivas como los neutrófilos se concentran y activan en focos infecciosos, artríticos, etc., contribuyen también al fenómeno inflamatorio mediante la eliminación masiva de radicales y daño tisular, como es el caso de la glomerulonefritis y de la artritis reumatoide, en donde los enfermos poseen altos niveles de proteínas oxidadas en los glomérulos renales y el líquido sinovial. Los radicales tomados en los alimentos, los producidos por bacterias y células desprendidas de las mucosas y los oxidantes de la saliva y humo del tabaco, pueden alcanzar elevadas concentraciones en la luz del tubo digestivo, llegando a dañar la mucosa gastrointestinal y produciendo procesos inflamatorios, úlceras e incluso cáncer del colon, a pesar de que el moco del tracto gastro intestinal (y traqueobronquial) posee propiedades antioxidantes.

Las cataratas seniles son otro fenómeno asociado con el daño oxidativo, e inducido por la luz. El cristalino contiene altas concentraciones de peróxido de hidrógeno, y se le considera responsable del alto contenido de proteínas modificadas en las cataratas. En experimentos con cristalinos "in vitro", se han reproducido las mismas lesiones físicas que en el hombre, mediante oxidaciones catalizadas por metales.

Como se ha podido apreciar a lo largo de este artículo, los radicales libres son, probablemente, los últimos responsables en la producción y/o complicación de numerosos procesos patológicos, aunque son todavía muchos las interrogantes a resolver acerca de sus mecanismos de acción, y más aún sobre los modos de prevención y terapia. A pesar de ello, sabemos que algunos cambios dietéticos y de hábitos pueden ayudar a luchar efectivamente contra gran número de los desagradables efectos de los radicales, a la espera del descubrimiento de efectivos tratamientos para algunas de las enfermedades denominadas incurables, así como para el envejecimiento. Hasta que ese momento llegue, creemos que las terapias naturales y los modos de vida relacionados, tienen mucho que decir al respecto.

FUENTE: Libro Antioxidantes Orgánicos y Medicalimentos Naturales.
AUTOR: Ing. Nelson Rodríguez Martínez.
Maestría en Fitoterapia.

5 comentarios:

  1. Primo como de costumbre no hay desperdicio en sus temas, leido y aprobado como se dice en el argot bancario.Andres del Villar

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  2. Cuqui,mi hermano ,dando cátedra otra vez .excelente,didáctico y sobre todo algo que todos debemos saber y nos compete.Enhorabuena! Abrazos . Evelio Martínez.

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  3. ¡Excelente, tema bien logrado! No se puede esperar menos de usted mi hermanazo... ¡Sin desperdicio!

    Bendiciones para usted y familia. TQM.

    Diómedes Rodríguez.

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  4. ¡Fantastico su artículo Don Nelson!
    Usted da cátedras en cada uno de sus escritos, razón por la que siempre estoy presto a leerlos. Sus colaboraciones son un palo. Gracias por el valioso aporte.
    Atte. Rafael Vargas.

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  5. Es de mi gran satisfacción, acoger con la misma intensidad y apreciación los estimulantes y enaltecedores pareceres expresados con mucha sinceridad por Andrés, Evelio, Diómedes y Rafael Vargas, por lo que les agradezco como para continuar aportando explícitas valiosas temáticas, que a mi parecer, suplen informaciones acreditadas útiles para la adopción de normas y correctivos orientadores, que permiten fortalecer con creces nuestra anhelada salud y habitual libre discurrir de nuestro fluido comportamiento.

    En lo referente al Amigo Rafael Vargas, de así permitirlo, le solicito de la manera más atenta, establecer contacto más cercano con usted, por lo que propicio facilitarle mi correo electrónico : nelsonrguez@hotmail.com. En la espera de su afortunada respuesta, le anticipo mi gratitud.

    Sinceros y cordiales saludos para ustedes y a todos los que, de manera sotocallada, me siguen a través de este enriquecedor e idóneo medio que nos mantiene exquisitamente comunicados.

    Nelson Rodríguez Martínez (Cuqui).

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