martes, 7 de enero de 2014

LA DESINTOXICACIÓN PERIÓDICA DEL CUERPO

Por Nelson Rodríguez Martínez (Cuqui)

El autor es Ing. Agrónomo, profesor universitario y presidente fundador de N.R. Bienestar, S.R.L., compañía dedicada a la producción y venta de productos medicinales naturales.

Gracias a las bendiciones de la técnica moderna, vivimos expuestos a un flujo constante de sustancias extrañas y nocivas, como nunca hubo en la historia de la humanidad. La industria química lanza permanentemente nuevos productos al mercado, cuyo grado de toxicidad para el ser humano apenas está aprobado.

Como consecuencia de la contaminación progresiva de nuestro espacio vital, llegan al interior de nuestro organismo a través del intestino, los pulmones, la piel y las mucosas, las sustancias más diversas y en parte tóxicas, procedentes del aire, el agua, los alimentos, productos de limpieza y cosméticos. Con frecuencia se concentran en los tejidos, donde pueden incluso potenciar sus efectos, bloquean con el paso del tiempo importantes funciones.

¡Debemos admitir que no sólo estamos ante una situación de contaminación ambiental progresiva, también lo estamos ante la de nuestro propio interior! Por este motivo, debemos cuidar muy especialmente nuestros órganos de depuración y desintoxicación: el intestino, los pulmones, la piel y los riñones. En la historia de la medicina natural se documenta desde hace muchos siglos el desarrollo de métodos para cuidar, estimular y regenerar estos sistemas de desintoxicación orgánica.

Al intestino le corresponde en ello la tarea principal, ya que es el mayor órgano de contacto con el medio ambiente. La mucosa intestinal ocupa tres metros cuadrados de superficie, mientras que la piel sólo dos. Teniendo en cuenta ésto, adquieren una importancia decisiva los períodos de cuidado y descanso de la actividad orgánica, que permiten la desintoxicación y regeneración del aparato digestivo. Por otra parte, seleccionar conscientemente nuestra alimentación natural, masticar bien los alimentos y comer lentamente son tan importantes para el funcionamiento sano del organismo como el cuidado del intestino y la evacuación regular del vientre. Un día de ayuno periódico e incluso semanas de ayuno son indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo. Desde tiempo inmemorial existen en todas las culturas y religiones, con fundados motivos, tiempos de ayuno.

La piel otro de los sistemas más importantes de depuración orgánica. Muchas personas tienen la piel flácida, con los poros tapados, mal irrigada y a menudo su estado es tan malo que este órgano no puede transpirar ni realizar correctamente su función de eliminación de toxinas. Así, éstas retornan a la sangre y por esta vía se depositan en zonas del cuerpo, por ejemplo, en las articulaciones.

La piel debe cuidarse con esmero. Debemos activar regularmente sus funciones mediante cepillado en seco y estimular la transpiración con medidas apropiadas, por ejemplo, la cura Kneipp. Los baños de vapor y de sauna ayudan considerablemente a la eliminación de toxinas por la piel. En las curas de sudoración aplicadas en caso de persona estreñida, debe cuidarse, sin embargo, la limpieza posterior de la piel con una toalla humedecida en agua fría, para eliminar las toxinas.

También los riñones cumplen una función de eliminación de vital importancia. Para que ésta pueda realizarse correctamente, debemos aportar a nuestro organismo, como mínimo, de dos a tres litros de líquido al día. Si deseamos estimular adicionalmente la función renal, podemos emplear diferentes preparados de plantas medicinales o tisanas de apio, hinojo, perejil, cola de caballo, u otros.

Si nuestro aparato digestivo está sobrecargado, no puede desintegrar correctamente los alimentos y descomponerlos en las sustancias alimenticias básicas que el cuerpo necesita asimilar. La alimentación, dice un conocido principio, es alimento multiplicado por digestión. Lo que no se digiere no sólo se ha comido inútilmente, sino que debido a la falta de aire en el interior del cuerpo, se descompone. Si los alimentos son carne u otras proteínas, esto produce fermentación y putrefacción. Las toxinas originadas durante este proceso llegan, a través de la sangre y el sistema linfático, a la estructura celular y allí perturban el metabolismo y perjudican la salud, fomentando la aparición de enfermedades. Los procesos de fermentación y descomposición de los alimentos no digeridos producen, además, una elevación del diafragma que limita la función respiratoria. De esto resulta una saturación de anhídrido carbónico y carencia de oxígeno en la sangre, las células y el organismo entero. Por eso, muchas veces nos sentimos cansados por la mañana al despertar si el día anterior hemos cenado tarde.

Aun cuando la medicina actual pareciera haberse alejado de este saber fundamental, las seis "res non naturales" deben continuar siendo su fundamento. La relación sensata del ser humano con estas necesidades básicas vitales no es, tal como hoy en día podemos comprobar, algo evidente. De nuestra relación con ellas depende que sean fuertes permanentes de salud o molinos de autodestrucción. También el filósofo Nietzsche admitió estos seis principios de orden y ya en su tiempo consideró como una doble hipocresía de nuestra vida cotidiana que las cosas más inmediatas, como los actos de comer, vivir y relacionarse, no sean "objeto de reflexión y reformulación permanente, desinhibida y general". Pues son, según sus palabras, "nuestras infracciones permanentes contra las leyes más elementales del cuerpo y del espíritu, las que nos colocan en estado de dependencia y aprisionamiento vergonzosos" (De médicos, maestros y curas).

En la base de toda terapia integral se halla la supresión de los comportamientos que nos enferman y la práctica consecuente de los principios fundamentales de vida sana. Entre ellos se encuentran: Una alimentación correcta, sueño y ejercicio suficientes, respiración profunda y regular, descanso (hobbies, tiempo libre), ejercicios de relajación, tiempo para el ocio y la reflexión, así como el desarrollo de un grado de tolerancia y comprensión en las relaciones con los demás, y del amor por nosotros mismos y por nuestros semejantes. Para todas las enfermedades se recomiendan especialmente, como "base terapéutica", las terapias alimenticias, de relajación y ejercicio físico, ya que ésto ayuda significativamente a la recuperación de todos los procesos patológicos.

Si un tratamiento integral cuidadosamente establecido se lleva a la práctica con consecuencia, la sola aplicación de estas "terapias básicas" puede conducir al restablecimiento de la salud del paciente.

Por otra parte, la confrontación activa con las causas de la enfermedad es un elemento muy importante de todo concepto integral de la sanación. De gran ayuda para ello resultan los métodos integrales, los modelos filosóficos orientales, las formas de sanación espiritual y básicamente una terapia verbal seria. Sólo el descubrimiento y la elaboración de las causas de la enfermedad y el análisis de sus consecuencias permite la recuperación estable de la salud. Por otra parte, se recomienda especialmente actuar sobre el organismo con medidas que ayuden a la estimulación y fortalecimiento de los mecanismos naturales de auto sanación. Así, pueden emplearse, por ejemplo, extractos de plantas para apoyar, mediante la regulación de las funciones corporales, el proceso de auto curación.

Consejos para el auto tratamiento:

Toda persona que desee tratarse a sí misma o a sus allegados, en caso de enfermedades leves o molestias cotidianas, debe seguir cuidadosamente las indicaciones recomendadas. Se aconseja especial precaución en el tratamiento de niños y ancianos. Si surgen dudas o aparecen molestias secundarias, consulte de inmediato al médico. La medicina natural no reemplaza en todos los casos el tratamiento médico. Actúe con prudencia y responsabilidad y decida usted mismo en qué medida los procedimientos y medios presentados en este libro ofrecen una alternativa a la medicina académica.

* Intuición: Voz interna.

Si no se escucha el aviso inicial de la enfermedad sucede:

1. Perturbaciones leves (alteración del sueño, dolor de cabeza, sensación de debilidad).
2. Primeros síntomas físicos apreciables. (Alguna inflamación, diarrea o estreñimiento).
3. Dolor agudo - Atención y llamamiento / ayuda.
4. Tiempo largo - conflicto reprimido - enfermedad crónica - realizar cambio en el plano de la conciencia.

Dadas estas situaciones, el cuerpo:

Activa sus propios mecanismos curativos, cerrando las heridas, mitigando dolores, actuando en interacción perfecta, enviándonos señales de alarma precisas para que aprovechemos la ocasión y cambiemos los modelos de pensamientos y conducta que nos enferman a diario.


REFERENCIA:

Libro: Terapias Alternativas Aplicadas, Págs. 34 – 38.
Autor: Nelson Rodríguez Martínez.
Maestría en Fitoterapia.

3 comentarios:

  1. Gracia Cuiqui por compartir esos conocimientos que son de vital importancia para nosotros. Una alimentacion adecuada nos ayuda a mantenernos saludables por mas tiempo. Sigo tus articulos y los de Diomedes. Son muy informativos y ayudan grandemente en el diario vivir.

    Danaides Brito

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  2. ¡Excelente Ing. Rodríguez!
    Usted nos digna con sus magníficos aportes.
    Gracias.
    Rafael Vargas

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  3. Agradezco con suma complacencia a mis dilectos lectores, Danaides y Rafael, por sus dignos y relevantes comentarios, esperando que el Sumo Creador nos permita continuar con esta altruista labor, en bien de un amplio conglomerado recipiente de informaciones actualizadas a favor de nuestra cotidiana salud y mayor resguardo de las alternativas que contribuyan con ampliar el rango enriqueciente de una mejor seguridad alimentaria.

    Siempre, a mi inestimable disposición para ustedes y otros seguidores,

    Cuqui Rodríguez Martínez

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