martes, 3 de febrero de 2015

LA TOMA DEL LOCAL DEL PARTIDO DOMINICANO

Por Fernando Ferreira Azcona, Diógenes Castellanos y César Brea Tió

Edificio remozado del otrora Partido Dominicano, luego Liceo Eugenio Deschamps, hoy recinto de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA)

De cómo un grupo de mozalbetes, con edades que oscilaban entre 15 y 16 años, planificaron, lideraron y dirigieron la toma del local del otrora poderoso Partido Dominicano en Mao, y lo convirtieron en el Liceo Secundario Eugenio Deschamps, donde funcionó por muchos años, hasta que fue construido el actual Liceo Secundario Juan de Jesús Reyes (1).

Transcurrían los meses finales del año 1961. El 30 de mayo de este año fue ajusticiado el tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina, y con su muerte, fue decapitada la cruenta dictadura que durante 31 años gobernó a sangre y fuego al pueblo dominicano.

Durante su largo período de gobierno, Trujillo creó el Partido Dominicano, único partido político existente legalmente en la República Dominicana, y al cual, debían afiliarse obligatoriamente, todos los hombres y mujeres mayores de edad en nuestro país, so pena de ser declarados enemigos del régimen despótico imperante. Su símbolo era la Palma Real y su lema: Rectitud, Lealtad, Trabajo y Moralidad. Note el amable lector, que las primeras letras de las cuatro palabras del lema coinciden con las primeras letras de los nombres y apellidos del dictador.

El Partido Dominicano tenía locales propios en todas las provincias del país, y los mismos, vistos desde el aire, tenían forma de “T”, una muestra más de la megalomanía que caracterizaba al endiosado gobernante. Asimismo, cada local que albergaba el partido de gobierno disponía de una habitación preparada de un todo, donde podía quedarse a dormir el tirano, en caso de que decidiera pernoctar en una ciudad determinada.

El edificio del Partido Dominicano en Mao fue construido en el 1959, año en que fue creada la Provincia Valverde, con la ciudad de Mao como Municipio Cabecera.

A la inesperada muerte de Trujillo le siguieron siete meses de turbulencia política y social. Por un lado, los herederos y beneficiarios del régimen se esforzaban por continuar el “trujillismo sin Trujillo”, pero sobre todo, seguir disfrutando de las mieles del poder. Por el otro lado, el pueblo estaba hastiado de este sistema despótico de gobierno y con ansias inmensas de vivir en libertad y democracia. Y muerto el “cuco” que lo mantuvo sojuzgado, perdió el miedo y se lanzó a las calles con ímpetu incontenible.

Cuando el tirano Rafael Trujillo Molina cayó acribillado en la hoy Autopista 30 de Mayo, el Dr. Joaquín Amparo Balaguer Ricardo era el Presidente Constitucional de la República, y utilizando este argumento, trató por todos los medios de mantenerse al frente de los destinos de nuestro país. En este intento, creó los tristemente famosos “paleros”, un grupo paramilitar formado por lo peor de la sociedad dominicana en las principales ciudades y pueblos del país, cuya función principal era amedrentar a la población, a través de las golpizas que propinaban a los ciudadanos abiertamente enemigos del régimen, cuyas casas también apedreaban, aprovechando la oscuridad de la noche.

Sin embargo, en vez de amedrentar a la población, los paleros generaron el efecto adverso, y contribuyeron a exacerbar los anhelos de libertad del pueblo dominicano. De tal manera, que en las ciudades donde operaban los paleros, surgieron sus adversarios, los “contra paleros”, grupos formados por jóvenes democráticos, que bajo ningún concepto permitirían que sus sueños de libertad, de paz y de vivir en democracia fuesen tronchados.

El Mao aldeano de aquellos años no era la excepción al teatro antes descrito. En la mente de sus jóvenes ardía la antorcha de las libertades conculcadas y por su sangre fluían las emociones, las ansias de superación y los sueños por realizar.

En la intersección de las calles Presidente Trujillo (hoy Duarte) y la 11 de Febrero (Hermanas Mirabal), en una destartalada casona de madera ubicada frente, al oeste, del Parque Amado Franco Bidó, funcionaba el Liceo Secundario Eugenio Deschamps. Esta edificación también albergó la Parroquia de la Santa Cruz, de la iglesia católica en Mao, pero debido a que dicha edificación había sido declarada “peligro público”, la iglesia fue mudada “transitoriamente” al local que sería el Salón Parroquial de la iglesia que se construiría en el futuro.

Bajo el panorama antes descrito, en septiembre de 1961, un grupo de mozalbetes con edades entre 15 y 16 años ingresa al primer año del bachillerato en el Liceo Eugenio Deschamps de nuestro querido pueblo natal. En la misma aula, hacinados y con la amenaza de que en cualquier momento les cayera el techo encima, recibía docencia el producto de los dos cursos del octavo año de intermedia de la entonces Escuela Primaria e Intermedia Presidente Trujillo, hoy Juan Isidro Pérez.

Además, al llegar al Liceo encontramos un vacío de autoridad, pues su Director-Fundador, Don Leónidas Ricardo, quien fue “batuta y constitución” se había retirado 1 ó 2 años antes, y le sucedió en el cargo un funcionario del ministerio de educación, cuya administración pasó sin penas ni gloria. Podríamos calificarla como algo similar al período de la “España Boba” de nuestra historia.

Entre los estudiantes recién llegados al Liceo habían reconocidos como “enemigos del régimen”, había trujillistas furibundos, y otros, que de manera solapada, eran tan antitrujillistas, como los primeros. Asimismo, en este grupo había revolucionarios de izquierda, liderado por Rafael Rolando (Ningue) Taveras, y otros “social cristianos”, no por formación política, sino por su acendrado catolicismo. Entre estos últimos, estaban los autores de estas cuartillas, Ramón Antonio (Monchy) Colón, Ramón Isidro Ventura, Rubén Rodríguez y otros que sería prolijo mencionar.

Si bien los grupos estudiantiles eran antagónicos, Ningue Taveras dirigió la izquierdista Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER), y los “social cristianos” posteriormente dirigimos la Juventud Estudiantil Católica (JEC), en la vida diaria, “sus líderes” éramos íntimos amigos y nos juntábamos a estudiar todas las tardes, exceptuando sábados y domingos.

Así, participando activamente en la efervescencia política y social que se respiraba a diario, viviendo entre paleros y contra paleros, entre peñas estudiantiles acerca del país con que soñábamos para vivir y para nuestros hijos; así como reafirmando nuestros compromisos ciudadanos para construir el mismo y alcanzar nuestras metas personales, nos encuentra el golpe de Estado del 19 de noviembre de 1961, del General Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría contra los remanentes de la familia del dictador Trujillo. Lamentablemente, Rodríguez Echavarría intentó formar y presidir un triunvirato, y por esta causa, fue derrocado unos días más tarde por otro golpe de estado.

Con la salida precipitada de los hermanos, esposa e hijos del Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina de nuestro país, el pueblo se lanza a las calles, y en represalia, empieza la persecución de sus más fieles colaboradores; así como la destrucción de las propiedades de estos y de la fatídica familia que convirtió a nuestro país en su feudo personal durante más de tres décadas. Las turbas enardecidas también destruían todo lo que representara el régimen trujillista.

No recordamos cómo, ni dónde se nos ocurrió al grupo de “líderes” mozalbetes que recién había ingresado al Liceo Secundario Eugenio Deschamps, tomar el local del Partido Dominicano de Mao y convertirlo en nuestro Liceo, antes de que el mismo fuese atacado y dañado por las turbas u ocupado por “padres de familias” que no darían el mejor de los usos a este inmueble y al inmenso solar que ocupaba.

Nos dedicamos a ponderar y a madurar la idea, y a media mañana de un día que no podemos precisar, pero que ubicamos entre el 25 de noviembre y el 15 de diciembre de 1961, comenzaron las arengas políticas y las motivaciones por parte de los “líderes” de ambas facciones estudiantiles, logrando convencer a nuestros compañeros de clases, y con la ayuda de Carlitos Vargas y Héctor Comas que cursaban el segundo año, arrastramos a ese grupo, y con éste a los estudiantes de tercer y cuarto año, que numéricamente representaban la minoría del conglomerado estudiantil.

Es así, como de manera coordinada, los varones nos echamos los pupitres “duplos” (para dos estudiantes) y los pizarrones al hombro, y con la colaboración de las muchachas que tomaron nuestros libros, cuadernos y otros útiles en sus manos, emprendimos la marcha desde el Parque Amado Franco Bidó hasta el local del Partido Dominicano (hoy de UTESA), en Hatico.

Aquel extraño desfile de muchachos y muchachas vestidos de kaki, con los pupitres “al caco”, a todo lo largo y ancho de la hoy calle Duarte, no pasó desapercibido en ningún tramo del recorrido antes citado. Los ciudadanos residentes en Mao, hombres y mujeres, detenían su marcha o asomaban sus cabezas por patios y ventanas para preguntar qué estaba pasando.

Ya llegando al local del Partido Dominicano, en la intersección de las hoy avenidas Milet Haddad y Estanislao Reyes Aranda, se nos ocurrió bloquear la misma, como medida preventiva, por si acaso llegaba la Policía, utilizando para ello, algunos pupitres, con tan mala suerte que un desaprensivo chofer de camión que transitaba por la avenida Milet Haddad, le pasó por arriba a los mismos, destruyéndolos en el acto.

Nos decidimos por alcanzar nuestra meta principal y cuando llegamos al edificio, sus puertas estaban cerradas con llave. Forzamos las mismas y de manera atropellada tomamos posesión del otrora local del Partido Dominicano. Cuando llegó la Policía Nacional, ya teníamos dominio completo de todas las dependencias del inmueble.

Tanto la Policía, como algunos “notables” de la época trataron de convencernos de que abandonáramos dicho local, pero nosotros, de manera decidida nos negamos a hacerlo, y les dejamos saber, que mientras la policía no se fuera a su cuartel, nosotros no saldríamos del edificio, y mucho menos, nos iríamos a nuestras casas.

Con el paso de las horas, los “notables” y los efectivos de la Policía Nacional se marcharon a sus casas y a su cuartel, respectivamente. Nosotros, después de tomar las previsiones necesarias para poder entrar al día siguiente al nuevo local del Liceo Secundario Eugenio Deschamps, y de asegurarnos de que la policía no nos estaba esperando en el trayecto de regreso para apresarnos, regresamos a nuestros hogares al caer la tarde.

De esta manera, un grupo de jóvenes con edades que oscilaban entre 15 y 16 años de edad, planificaron, lideraron y dirigieron la toma del local del otrora poderoso Partido Dominicano en Mao, y lo convirtieron en el Liceo Secundario Eugenio Deschamps, donde funcionó por muchos años, hasta que fue construido el actual Liceo Secundario Juan de Jesús Reyes.

Es probable que algunos de los compañeros que participaron activamente en esta atrevida acción, deseen ampliar algunas de las ideas plasmadas en estas cuartillas, o añadir algunos detalles a los hechos aquí narrados, que por razones de espacio hemos omitido. Sus comentarios serán bienvenidos.

(1) El liceo fue inaugurado el 8 de junio de 1969, dotado de 24 aulas, tres cuerpos y capacidad para mil estudiantes. La obra conllevó una inversión de RD$275,395 y estuvo a cargo de los ingenieros Milton Ginebra, Rafael Pichardo y Leo Madera. La misma la recibió el director departamental Bolívar Ferdinand mientras la bendición la hizo el sacerdote Juan Evangelista Disla. Fuente: Secretaría Técnica de la Presidencia, 10 años de construcción. Relación de obras construidas por el Gobierno central, 1966-1976, pp. 126-130 y El Caribe, 9 de junio de 1969. Datos suministrados por el historiador Lic. Rafael Darío Herrera.

5 comentarios:

  1. Mano:

    Excelente nota al pie, sobre la fecha de inauguración del Liceo Juan de Jesús Reyes. Desconocíamos la misma, pues salimos de Mao en el 1963, y con nostalgia confieso que se ha hecho difícil retornar de manera definitiva. Esto quiere decir, que dotamos a Mao de un Liceo Secundario "transitorio" por nueve años.

    Ojalá que otros amigos, compañeros de estudios de esa inolvidable etapa de nuestras vidas se animen y hagan sus comentarios.

    Con el afecto de siempre,

    Fernan Ferreira.

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  2. Mi agradecimiento a Diogenito, César y Fernan por haber accedido, sin protestar ni resbalar, a describir con lujos de detalles ese acontecimiento, desconocido por muchos, que fue un acto de mucho valor y, viéndolo en la distancia, visionario y muy educativo. Sabía que nadie mejor que ustedes, protagonistas, podrían darlo a conocer.

    Isaías

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    1. Muchas gracias apreciado Flaco por tus consideraciones a nuestras personas, solo te puedo decir lo siguiente: "Éramos un grupo de jóvenes que hicimos, en ese momento, lo que teníamos que hacer" y cuando se hace lo que se tiene que hacer, se cumple con un deber y por lo tanto no es necesario dar las gracias: Solo queda la satisfacción del deber cumplido.

      Trataremos de realizar los trabajos que nos estas adjudicando, como dice mi compadre y hermano Fernan, de manera arbitraria, para cumplir con lo que debemos hacer.

      Un cordial abrazo,

      Diogenito

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  3. El local, o palacio como le llamaban las autoridades de la dictadura, del Partido Dominicano fue inaugurado el 24 de septiembre, 1951 con la presencia del Dr. Mario Read Vittini, vicepresidente de la Junta Directiva del Partido Dominicano. Este mismo, en el cruce de las calles Máximo Cabral y Agustín Cabral se entregaron 87 títulos de propiedad a los agricultores de la colonia de Jaibón. El Caribe, 28 de septiembre de 1951.
    Rafael Darío Herrera

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  4. Hice un esfuerzo descomunal por acceder a los archivos de la Junta Comunal de Mao del Partido Dominicano. Alguien me informó que el comandante del Ejército, luego del asesinato del déspota, los incautó.
    Rafael Darío Herrera

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