viernes, 30 de septiembre de 2011

AH, NO... ¡ESTO MERECE SU PROPIO ESPACIO!

UN VIAJE MEMORABLE
Por Manito Santana

Qué bueno que Ley Simé haya escrito sobre el Gran Padre Disla para así rememorar hechos y acciones nuestras que al juntarnos a su lado, parte de esa juventud maeña iba labrando el camino que hoy casi todos nos mantenemos transitando.

Mejor aún es que nuestro hermano Cuchara desempolvara ese histórico viaje a Puerto Rico, donde 44 jóvenes por vez primera nos acercamos a un avión cuatrimotor y conocimos su interior al emprender ese ruidoso vuelo de unos 60 minutos de Aerovías Quisqueyanas.

Sobre este viaje quiero resaltar casos y cosas que sucedieron donde algunos de nosotros, con unos atrasos encima, provocaron acciones dignas de risas, como por ejemplo la subida de mi querido vecino Papo Núñez (famoso trompetista maeño) a la correa de chequear las maletas, cuando el Inspector con fines de chequeos le hizo la señal de subirlas, él se subió en cuatro patas junto a su equipaje, rodando junto a ellas.

Tampoco puedo olvidar las puertas eléctricas que al acercarnos se abrían, muy pocos comunes en esos años en nuestro país (1967); vi a Lilito Rodríguez mandarse detrás de una de ellas al salir del Aeropuerto de San Juan. Pero hubo una que más me impresionó y fue mi querida profesora Tita Muñoz (hermana de Luis Julio Vargas, epd) subiendo para un segundo piso por una escalera eléctrica que bajaba, o sea que su avance era nulo.

Y menos voy a olvidarme cuando ya listos para el regreso, en el Aeropuerto, vi una máquina de lustrar zapatos que al depositarle 5 cheles introducía uno el pié y la máquina iniciaba el proceso de limpieza por un minuto. Yo introduje mis zapatos marrones recién estrenados, pero, oohhh sorpresa, mi zapato marrón salió pintado de negro. No supe leer las indicaciones. Vine con un negro y un marrón.

Ahora, yo me pregunto, ¿para qué limpiar unos zapatos sacados de la caja? Simple curiosidad.

En ese vuelo estuvieron Sergio Frías Kent (el Feo) y Pedro Santana y durante el vuelo le hago esta pregunta a Pedro: "¿primo, y si este avión coje pa'bajo, que?" Pedro, un hombre tímido pero cabaloso y no muy dado al humor negro, me respondió: "mire Manito, esos no son relajos,l coño; Ud. siempre sale con vainas que no van". No me dejó terminar la pregunta, estallando Sergio con una risotada, a la que secundé; pero al minuto ese avioncito sufrió un sacudión y nuestra risa se convirtió en un rezo en voz baja y Pedro se quedó mirándome; duró tres días sin hablarme.

Ese viaje, creo que jugó un papel importante en nuestro comportamiento, donde conocimos y captamos costumbres ya que nuestro hospedaje en esa isla fue en casas de familias, cosa esta que luego imitamos. Se entablaron relaciones que hasta hoy perduran.

Además, creo que todos vimos por primera vez una puerta que abría sola, una escalera que subía y bajaba y un limpiabotas sin un "Vale Toño" enfrente. Si acaso aparece una excepción, ruego me lo digan.

¿Qué donde conseguí el pasaje? Pues tuve la suerte de tener una tía en la capital con buenos recursos y tirándole puyas logre conseguir los $45. (Muy buenos en aquellos tiempos).

Qué tiempos aquellos, con mucha pobreza, pero con muchas risas; no quisiera volver a ellos, lo que sí quiero ver es un cambio.
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EL MUNDIALITO DE BÉISBOL

Por el Dr. Guarionex A. Flores Liranzo

Cuando nuestro país obtiene algún galardón en certámenes internacionales de cualquier tipo, a todos nos llena de orgullo, pues es indudable que, cuando nos lo proponemos, podemos triunfar, sea en competencias individuales como en equipos. Tal es el caso del triunfo del equipo de pelota juvenil criollo, que obtuvo el título de campeón en un torneo, frente a competidores de la talla de Puerto Rico, Estados Unidos, Venezuela, Panamá y México. La competencia se llevó a cabo en Santiago de los Caballeros, finalizando el domingo 3 de julio del 2011.

Cuando vi en el periódico matutino el titular que anunciaba el triunfo dominicano, me hizo recordar lo que me fue narrado cuando viajé en el año 2010 a Córdoba, Argentina, para asistir a un congreso de mi especialidad.

En la cena inaugural compartí la mesa con varios especialistas cardiólogos y cirujanos. Conversando con un cirujano cordobés que estaba sentado a mi izquierda, al decirle que yo procedía de la República Dominicana, me dijo que estuvo en mi país, junto con algunos padres, acompañando el equipo de béisbol infantil en el que jugaba su hijo, entonces de unos nueve años. Se trataba de una competencia entre equipos de todo el continente americano.

Yo sabía que en Argentina había terrenos de juego y equipos de softball, porque los había visto cuando hice mi especialidad allí. Pero le manifesté mi sorpresa de que en su país se interesaran en el deporte que es pasión de los dominicanos, más aún cuando es sabido que los argentinos son una potencia en fútbol, en el continente y en el mundo.

Aquel hombre, de unos cuarenta y tantos años, me contó lo mucho que disfrutaron de aquel viaje, de las atenciones, etc., (a pesar de que el equipo argentino quedó en un cuarto o quinto lugar); pero lo que más valoró fue que el comité organizador, al finalizar el campeonato, invitó a la delegación argentina a un encuentro con un equipo de niños en una comunidad del interior del país. Allí fueron trasladados en un autobús, donde las gentes sencillas tenían dispuesto alojar cada niño extranjero en la casa de uno de los jugadores locales. En la tarde se efectuó un partido amistoso en un terreno bastante bien acondicionado, que incluso tenía alumbrado que funcionaba, y que fue ganado por los locales.

Cuando se despidieron, al día siguiente, en el autobús de regreso a Santo Domingo, iban todos felices por la experiencia de la visita, y sobre todo por el calor humano de las familias de los niños que les acogieron.

Cuando el médico le preguntó a su hijo qué impresión se llevaba, este le describió la humildad del hogar de su anfitrión, que se bañó con agua de una lata, pero que todo eso era divertido. Sin embargo, una cosa lo apenó, y fue que al compartir el almuerzo de aquella familia notó que en su plato de arroz con frijoles había una pieza de pollo, pero no en el de los demás niños. A su interrogación, la madre le dijo que él era un invitado de honor y que, por tanto, se le servía lo mejor que tenían. Ambos, padre e hijo, asimilaron la experiencia como lo mejor de su estadía en nuestra nación, donde estuvieron en contacto con la gente del pueblo y su realidad. El niño argentino aprendió a ver alegría en los rostros de aquellos que le ofrecían lo mejor que tenían, sobre todo, cuando él estaba acostumbrado a ver en su tierra tantos asados abundantes.

Mi interlocutor no recordaba el nombre del pueblito donde tuvieron aquel encuentro que no olvidarán, y que cito como una experiencia digna de compartir.
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martes, 27 de septiembre de 2011

A PROPÓSITO DE...

APÓSTOLES DE LA MEDICINA
Fernando Ferreira Azcona

Cuando yo era muchacho, -¡cuánta agua ha pasado por debajo del puente desde entonces!- el Hospital Ing. Luis L. Bogaert, de Mao, estaba ubicado en la calle Duarte, entre las calles Independencia y Mella, en el local donde luego funcionó la Guardería Infantil Municipal.

Tres razones me hacían frecuentar esa área: 1) Estaba ubicado a media cuadra de nuestra casa paterna y era tránsito obligado hacia la Escuela Pública Primaria e Intermedia Juan Isidro Pérez, y posteriormente, al Liceo Eugenio Deschamps, cuando éste estaba ubicado frente al parque Amado Franco Bidó, antes de que nos apoderáramos del local del antiguo Partido Dominicano; 2) También era tránsito obligado en mis viajes, todas las tardes al hoy Estadio Pucho Marrero, o al play de softbol, a practicar pelota, y 3) La temprana inclinación de nuestro hermano Norman (Mi Otro Líder) hacia la medicina, quien acudía a este centro de salud a realizar prácticas médicas.

En esa época, llegaron a Mao unos jóvenes médicos, verdaderos apóstoles de la medicina, a quienes les guardo un gran respeto, y por la dedicación y el esmero con que ejercían su profesión vivirán por siempre en mi memoria. Son ellos, los doctores Samuel De Moya Inoa, Manuel Peña Andújar, Víctor Cantisano Arias, Rafael (Fello) Rodríguez, Guarionex Flores, quien si mal no recuerdo fue de los primeros en llegar y ejercía en el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), y otro joven médico, muy apuesto, que a pesar de su juventud tenía muchas canas en su cabellera, cuyo nombre escapa a mi memoria.

Varios de ellos, Cantisano Arias, De Moya Inoa y aquel cuyo nombre no recuerdo, vivían frente al Hospital, en una pensión que tenía la señora más dulce que he conocido en mi vida, Mamalinda Ureña. Los Dres. Flores, Rodríguez y Peña Andújar ya estaban casados y vivían con sus respectivas familias.

A estos distinguidos profesionales de la medicina, les tocó ser pediatras, ginecólogos, obstetras, cirujanos, neumólogos, y cualquier otra especialidad de la medicina que a usted se le antoje. Esto así, porque eran médicos generales y en su práctica diaria, tenían que recibir toda clase de pacientes, cual que fuera la edad, sexo, enfermedad o dolencia que los aquejara.

Y lo peor de todo, es que a estos portentos de la medicina les tocó practicar la misma, prácticamente “a mano pelá’a”, pues en esa época no existían los análisis de laboratorio, ni los medios de estudios con los que hoy contamos, o a nuestro querido Mao estos avances de la medicina aun no habían llegado. ¡Y cuánto acierto tenían en sus certeros diagnósticos y tratamientos correspondientes! ¡Cuántos conocimientos de medicina clínica adornaban a nuestros protagonistas de hoy!

Sólo como ilustración, tres ejemplos en nuestra propia familia: A nuestro Viejo, le salvó la vida el Dr. Peña Andújar. Papá contrajo fiebre tifoidea, por allá, a finales de los años 40 ó principios de los 50, y este fiel discípulo de Hipócrates, iba dos veces al día, pedaleando en su flamante Raleigh, a nuestra casa en Sibila, a auscultar a su paciente. De este hecho, devino una gran amistad entre ellos, que aun perdura entre las dos familias, lo cual nos honra y nos enorgullece.

Posteriormente, nuestro hermano Alfonso (Fonso) fue rescatado de las garras de la muerte, por el mismo Dr. Peña Andújar. A muy tierna edad, Fonso padecía una septicemia, producto de una peritonitis (se le reventó el apéndice dentro del abdomen). Cuando el Dr. Peña vio el cuadro clínico, le dijo a nuestro Padre: “Compadre, yo lo opero, pero no le aseguro vida”. Después de varias semanas de internamiento (y de “preparar la casa” en más de una ocasión para recibir el cadáver), se hizo el milagro y nuestro querido hermano sobrevivió a esta terrible enfermedad. Cuando Papá le preguntó al Dr. Peña cuánto le debía, éste le respondió: “No fui yo quien le salvó el muchacho, fue Dios. Vamos a celebrarlo”.

Por último, quien embarra estas cuartillas fue operado de apendicitis en Mayo del año 1961, por el Dr. De Moya Inoa. Fue una intervención quirúrgica rutinaria, sin complicaciones y unos días después yo estaba de vuelta a la normalidad.

De estos Maestros de la Medicina, Peña Andújar, De Moya Inoa y Rodríguez ejercieron toda su vida en nuestra Patria Chica. Cantisano Arias se marchó a los Estados Unidos de América, donde se especializó en Radiología y allí ejerció hasta retirarse. El Dr. Flores regresó a nuestra ciudad capital a ejercer su apostolado. Una vez decapitada la tiranía trujillista retornó a Mao como Gobernador Provincial. El joven médico cuyo nombre no recuerdo, según me contó el Dr. De Moya Inoa, estableció una clínica en Navarrete, su lar natal, y falleció recientemente.

¡Loor a estos Apóstoles de la Medicina! ¡Mao tiene una deuda imperecedera con estos ilustres médicos! ¿Qué tal si los honrásemos designando algunas salas o quirófanos del Hospital Luis L. Bogaert con sus ilustres nombres? La idea está planteada…

PD: Creo de rigor recordar y también homenajear a los dedicados paramédicos (practicantes) que asistían a los Maestros de la Medicina a quienes dedico este artículo. Son ellos Rafael (Rafa) Morel, Darío Herrera, Miguelito Pérez, José Fermín (Mimín) Francisco, Evelio Martínez y Zoilo Crespo, quien luego se marchó a España, estudió medicina y hoy es un prestigioso cardiólogo, que ejerce en la ciudad de Santiago de los Caballeros.
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lunes, 26 de septiembre de 2011

¡FELIZ CUMPLEAÑOS IGNACIO MÁRQUEZ!


Hoy celebra un año más de vida el amigo, íntegro y diestro periodista de Mao, Ignacio Márquez, director del periódico El Universal.

Nuestros mejores saludos y el deseo sincero de que cumpla muchos años más junto a los suyos llenos de dicha y colmados de salud.

¡Felicidades y larga vida y salud, Ignacio!
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SOCIEDAD Y COSTUMBRES

¿PROHIBIREMOS ALGÚN DÍA LAS PELEAS DE GALLOS EN RD?


Dice la inscripción al pie de la foto: "La Plaza Monumental de Barcelona tuvo este domingo el que debería ser su último espectáculo taurino, antes de que entre en vigor el próximo enero la prohibición establecida por el Parlamento de Cataluña que impedirá las corridas de toros en la región autónoma del norte de España. (Foto AP)"

La pregunta que encabeza esta sección es válida puesto que tan barbáricas son las peleas de gallos como las corridas de toros. Que se prohiba el toreo en España, aunque sea en una región, es extremadamente significativo.

Claro, claro, entiendo que lo primero que debemos de proteger es al ser humano del sicariato, la violencia, la delincuencia, etc.
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domingo, 25 de septiembre de 2011

VOCES Y ECOS

DIOSES DE CUELLO BLANCO DE EDWIN DISLA
Por Rafael Peralta Romero
(rafaelperaltar@hotmail.com)

El escritor Edwin Disla presentó su quinta novela, “Dioses de cuello blanco”. La misma narra una sucesión de negocios sucios, crímenes, robos, prostitución, homosexualidad y sexo desenfrenado.

En esta novela el consumo y tráfico de drogas se presentan como una situación rutinaria para sus personajes. Lo mismo que quitar la vida a una persona por sórdida paga o para rendir el producto de un robo en equipo. Es una gran alegoría para presentar con sentido crítico y notable osadía, los vicios que corroen a la sociedad de hoy.

Hay dos tipos de personajes en la obra de Edwin Disla. Unos son aristócratas y otros son lúmpenes, procedentes de la marginalidad, pero todos son ciudadanos del bajo mundo. En algunos de estos personajes, el nombre sugiere la especie a la que pertenecen: Caifás, la Calavera, el Bacá, la Gata, Latica y Drácula. Caifás, la Calavera y Bacá son narcotraficantes, atracadores y matones por encargo. La Gata es prostituta y lesbiana, amante fija de la Calavera.

Los personajes de Disla tienen sus arquetipos en la realidad y sirven al autor para describir un Estado corrompido, presa del narcotráfico. Cuando el Estado y sus instituciones no son dignos de confianza, se está en presencia de la descomposición social, la cual trae inexorablemente corrupción e impunidad.

El concepto de descomposición social se asimila con mayor prontitud y facilidad, si lo comparamos con la descomposición biológica. Un organismo comienza a descomponerse poco después de la muerte. Una de las etapas del proceso se llama putrefacción. En la sociedad, la putrefacción se siente cuando se pierden los valores morales y la desvergüenza es lo que predomina.

Cuando jueces emiten sentencias complacientes para el crimen, y fiscales se involucran en otros actos de violación a la ley y la ética, cuando miembros de la Policía roban drogas incautadas por las autoridades para venderlas en su provecho y miembros de la Marina facilitan la entrada por nuestras costas de drogas y contrabandos, estamos exactamente y lamentablemente en presencia de descomposición social, o sea putrefacción. Y hay más, aunque sea triste admitirlo.

Los dioses de cuello blanco que aparecen en la novela de Disla son finos y elegantes, viven en mansiones, dirigen empresas, hacen obras de caridad, se retratan con los prelados, tienen esposa y amantes, en unos casos femeninos y en otros masculinos. Engañan al Estado con el no pago de los tributos, engañan a la sociedad porque tienen doble fachada, engañan a sus socios y son capaces de contratar a un sujeto del otro bajo mundo para matar por celos a su amante como ocurre con el cineasta.

Edwin Disla penetra un bisturí, cual diestro cirujano, a un cuerpo llagado del que brotan miasma y hedor. Disla ha puesto sus ojos en un punto al que no llegan todas las miradas, pues para ello se requiere agudeza, sensibilidad y valentía, todo lo cual muestra este autor en la novela “Dioses de cuello blanco”.
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viernes, 23 de septiembre de 2011

¿SABEN QUIÉN CUMPLE 65 HOY?

Nada más y nada menos que Rafael (Ralph) Santana. Si no les suena el nombre, déjenme decirles su apodo: Lilí; o, para mi, Lilío.

Lilío es uno de esos personajes legendarios de nuestro Mao, en todos los sentidos: fue uno de los carajitos más jodones en el pueblo, llegando a ser en sus años mozos hasta boxeador. Pero donde se destacó Lilío fue en la pelota, llegando a ser quizás el mejor "shortstop" que haya dado la provincia Valverde en toda su historia. Que sepamos, nadie corría como Lilío, ni cubría más terreno.

Hoy quizás él no corra igual que entonces, pero de lo que sí estoy seguro es de una cosa: Lilí llevó su pasión de hacer todo con intensidad al plano de la amistad y es un amigo incondicional y a toda prueba, como lo atestigua la gran amistad que ha sostenido por décadas con Fernan Ferreira, Diogenito Castellanos, y los finados Ningue Taveras y Monchy Colón, con quienes ha formado un quinteto de hermandad digno de imitación. Esa amistad, aunque no al mismo nivel, siempre la ha demostrado Lilí a todo quien lo ha tratado.

Felicidades, Lilío.

Que sigas cumpliendo muchos más llenos del cariño de los que te quieren de verdad y plenos de salud. ¡Salud!

Ya encontré el motivo para el jumo de este fin de semana. Pensaba celebrarle el cumpleaños a los zapatos... pero nada, ¡levanto mi copa a tu salud instead, Ralph! (Lo del jumo es solo para que te rías... pues ya no bebo... lo dejé esta madrugada como a las 2:30... jajajajajaja)
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DO-RE-MI

¿Tú y yo que somos? Marginados que solo nos queda morir por la inactividad porque nuestro sonido es marginado y está muriendo por sí mismo.

SONIDO MARGINADO
Por Juan Colón

Soñaba con ser músico para conocer un poco una de las artes más sublimes de la creación, pero no me imaginé que eso significaba sentir dolor en el alma misma porque no se ama en conjunto ni se hereda el dolor, cada uno debe caminar su propio sendero.

Cuando se es músico por amor duele el alma misma, se vive, se sufre, porque se deja el alma en cada nota.

La mayor satisfacción para un músico es saber el porqué y como hacer las cosas, en otras palabras, porqué toca, como lo hace y ser auténtico en todo su camino.

El silencio del sonido es la música de los marginados. No solo existen los marginados por los gobiernos, sociedad, jefes, matrimonios, hijos, también los hay por aquellos que han dado su vida por el arte y terminan siendo usados y más tarde desplazados.

Vengo de un país marginado por cada uno de sus habitantes, unos vestidos de políticos, otros de cantantes, otros de peloteros, otros de pastores, músicos, militares, maestros, todos lobos de una misma manada.

Nos duele el alma porque la tenemos cicatrizada por el hambre al dinero y la sed incontrolable de poder.

Desde inicio de la historia de la humanidad, el hombre que busca ideales nobles rara vez alcanza sus objetivos porque los mismos medios se encargan de marginar su sonido.

Somos un país donde se irrespetan las profesiones, por ej.: Un Doctor, administrador general de un Aeropuerto, un Ingeniero director de Turismo, un vivo convertido a cantante, un arrogante vestido de político, de pelotero, y un ser humano marginado.

Nuestra confusión de valores nos ha llevado al descalabro total de nuestras instituciones, comenzando por la principal institución, nosotros mismos.

Podemos cometer el crimen mas atroz y solo necesitamos dinero para comprar los jueces que se han amparado en un sistema “moderno” de justicia que solo justifica lo injustificable y nos sigue abriendo las puertas de la impunidad. Matar a cualquier ser humano en la carretera mientra manejas, solo es delito para el que no puede comprar la conciencia del juez.

Luego compras a la prensa y todo vuelve a la normalidad porque el dinero te hizo salir de la lista de los marginados. Las instituciones militares que otrora veíamos como ejemplo de rectitud hoy son cuevas de corruptos que solo les importa el dinero. Ante tal grado de corrupción, solo la lucha desenfrenada por tener dinero parece ser la mejor y única salida.

No tenemos representación absoluta, hasta los mismos doctores se roban los aparatos nuevos de los hospitales para vendérselo a ellos mismos para sus clínicas privadas, no nos duele en absoluto brindarles a los niños desayunos con bajo porcentaje nutricional porque no nos importan y con el menor descaro salimos al frente a defender nuestra propia falta de humanidad; a querer en base a su poder someter a la obediencia al intruso que quiso desenmascararlo.

Personas sin la menor muestra de misericordia son colocadas en puestos tan delicados como la secretaria de educación, hospitales, finanzas y no les tiembla el pulso para mostrar su arrogancia e impunidad.

¿Que nos espera en un mañana si a ti, quien dirige una institución, no te importa el dolor de miles de inocentes pero si te importa enriquecerte hasta donde tu ego te lo permita y luego querer mostrarte delante del pueblo como quien tiene valores humanos?

Lloramos porque estamos llenos de miseria, pero nuestra mayor miseria es la que tenemos dentro de nosotros. Somos como una jauría de lobos que buscan a sus presas sin el menor reparo y son protegidos por si mismos para justificar su hambre.

Lloramos porque tenemos una identidad musical que odiamos y nos avergonzamos de ella por lo que la hemos cambiado por la que nos hace iguales, ser payasos.

Honramos la desfachatez, la corrupción, callamos ante los artistas pícaros, desleales, que solo les interesa fama y fortuna, haciéndonos creer que no son lo que sabemos que son.

Huimos de nosotros mismos porque somos cobardes, pretendemos no ver lo que debemos ver ni escuchamos lo que tenemos que escuchar. Nada nos importa porque vivimos en una sociedad que margina a sus hombres y mujeres nobles.

Vivimos en un país donde públicamente se habla en la TV, Radio, sobre quienes son impunes, corruptos, crueles, y todos lo celebran porque sus arrogancias los hacen sentirse intocables y por encima de todo tener la razón porque no son de los marginados.

La vida es hermosa y cruel, dando y quitando sin saber nosotros el porqué. Tenemos que aprender a aceptar que la vida misma nos margina para darle paso al arrogante, corrupto y ladrón, porque así camina el mundo. Estamos viendo como el paladín de la democracia en el mundo (Estados Unidos) ha sido desenmascarado con sus jaurías de ladrones finos.

Y solo los marginados vamos a pagar los gastos astronómicos de los ladrones que honra la sociedad.

Por eso no podemos tocar el silencio de los marginados, nos está vedado, muere nuestra interpretación porque nuestro sonido es del alma. Cuando claudiquemos, nuestro sonido se escuchará porque hemos entrado a la orquesta del momento.

Las sinfonías del populacho no tienen sonido porque el decoro, la dignidad y honestidad son sus equipos de sonido y estos no suenan en el mundo moderno de hoy. ¿Qué nos queda?, llorar nuestro amor y tocar el silencio del sonido en el sonido del alma cuando esta gime.

Nuestra serenata no tiene armonía audible porque somos los componentes de la orquesta de los marginados. No tener dinero es un delito tan grave como tener valores.

Nuestros sueños dejan de ser sueños al instante mismo que decidamos claudicar. Solo así podemos emitir que el sonido del alma sea audible al oído humano.

Nuestro ritmo está supeditado al director de la orquesta del momento y si este no quiere dirigir con la partitura correcta se inventa la suya propia para tener luz verde por delante. Nuestra sinfonía muere por falta de sonido como muere mi alma por el sonido mismo. Nací para sonar y reproducir el sonido del alma misma, pero escogí el instrumento equivocado y el sonido propio. Ahora no entiendo como sonará la canción si el sonido del alma está apagado.

¿Cómo seremos en la oscuridad del porvenir al querer imponer un sonido simple lleno de grandes valores con una partitura hecha por los hombres y mujeres marginados si nuestros equipos de sonido no viven, solo mueren?

Realmente no lo sé, y tú, ¿lo sabes?, sé que mi sonido está muriendo y solo la Vida podrá permitir que no se apague.

Sé por experiencia propia que la Vida es inmutable, que todo está dicho y hecho, nada se mueve ni sucede por casualidad. También sé que somos lo que decidamos ser, sintiendo muchas veces el no haber nacido donde hubiéramos querido nacer. No es tu culpa tampoco es la mía. Somos títeres movidos por grandes directores del teatro de la Vida y no supimos entrar a formar parte de la orquesta del momento.

Enfrentar a un líder es comparado a un crimen de guerra donde de antemano eres condenado, no importa que abogado tengas, somos el sonido de los marginados.

Tu pueblo y el mío quieren el sonido del alma porque este es puro pero la pureza no es aceptada hoy. Degeneras tu sonido porque no vives acorde con los tiempos, y para vivir debemos ser sordos a voluntad para no escuchar el sonido que sale del alma y nos haga gemir, porque así habla el universo.

¿Qué defiendes? ¿Qué buscas? ¿Qué quieres? ¿Vivir el sonido del alma?, pero no quieres aceptar que el sonido del alma está marginado. Solo buscas sonar. Dejar mis huellas porque no vine por casualidad a este plano. Perdí mi rastro, se confundieron mis huellas y fueron sepultados mis huesos. Ahora estoy igual que tú, sepultado, marginado.

Somos de la orquesta del silencio donde solo los marginados escuchan la sinfonía. Elevo mi sonido por encima de mi dolor para decirle a la Vida que somos el sonido marginado.

Tenemos mas bancas para jugar que escuelas. No nos interesa subir nuestro nivel académico. Hemos decidido suplantar a los egresados de las escuelas intelectuales de la sociedad para otorgarles el premio a quien haga dinero más rápido sin importar los medios que haya usado la persona. Solo tú y yo podemos hacer la diferencia.

Llevamos el escudo sobre nuestras almas para evitar ser heridos. Basta con escudarnos, con callar, con guardar distancia, para no involucrarnos en los problemas que nos lleven a seguir el derrotero de la sociedad porque no tenemos la fuerza necesaria para enfrentarlos. La indiferencia se está convirtiendo en nuestro mejor aliado para luego ser letal en nuestras vidas.

Somos el basurero de todos los extranjeros que usan nuestro país para sus fines más asquerosos: Prostitución de menores, comerciantes de drogas que nos han convertido en un gran cartel, extranjeros amparados en sus poderes y conexiones, hijos de estos que andan revolver en mano por doquier amparados en la impunidad que los protege, comandados de sicarios que se han subdividido llenando nuestros pueblos de pequeños carteles y lo hacen generalmente amparados por civiles, militares, autoridades, políticos, estando a merced de su insaciable sed de dinero, emisoras que no tocan merengue para darle cabida a otros géneros que les reportan mejores dividendos.

Vivir por vivir es estar lleno de temores, y enterrándose poco a poco hasta convertirse en muertos en vida. No hay salida, no hay esperanza, porque no existe la voluntad para enderezar lo torcido. Para hacerlo tenemos que enderezarnos primero dentro de nosotros mismos y eso es lo que no queremos o tenemos el valor de hacer.

¿Quién nos socorrerá para salir de este oscuro y corrupto laberinto que venimos transitando a diario, donde un presidente quiere cubrir ante los ojos del mundo una gran verdad, pretendiendo ser baluarte de problemas ajenos, ignorando los nuestros?

Un país donde al ladrón solo se le condena a moverlo de puesto y que siga robando impunemente sin importar cuántos millones haya usurpado de las arcas de un país moribundo.

Un país al que lo han ahogado dentro del llamado merengue urbano, bachatas, reguetones, para mantenernos aturdidos y tan pronto llenamos nuestros bolsillos dejamos de ser miembros de la orquesta de los marginados, ¡que más da, estamos siendo enterrados vivos!

Somos el sonido marginado de la orquesta del silencio, no obstante la lucha debe continuar, debemos seguir en pos de ver grandes cambios en nuestro país.

Hay muchas mujeres y hombres íntegros que seguirán insistiendo en dar la batalla, no podemos quedarnos de brazos cruzados, aunque parezca que estamos lanzando flechas de papel a una roca, nuestro deber es seguir denunciando nuestros actos bochornosos por el bien tuyo personal y por el bien de nuestra patria.

No importa la vergüenza de un mal llamdo código procesal penal, elaborado por las mentes más maquiabélicas de nuestra sociedad con el solo propósito de honrar a los violadores, otorgándole derechos inconstitucionales, los hechos hablan solo, solo el año pasado mas de diez casos relacionados con narcotraficantes y lavados han sido vilmente justificados por ese famoso código para ponerlos en libertad y luego montar una espectacular obra teatral para sacarlos del pais a cambio del dios dinero.

Como la violencia de géneros sigue en aumento y con la desdicha de escuchar jueces considerando hechos no grave el ver a una persona matar su amada delante de sus hijos, eso no es considerado grave….¿Hubiera ese juez pensado lo mismo si hubiese sido una de sus hijas la que muere?; ¿hacia dónde vamos? ¿Quién lo puede detener?

¿Tú y yo que somos? Marginados que solo nos queda morir por la inactividad porque nuestro sonido es marginado y está muriendo por sí mismo.
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jueves, 22 de septiembre de 2011

SOCIEDAD Y PREJUICIOS

¿CUÁL ES EL GÉNERO DEL NÚMERO 17?
Por Daisy Grewal

La gente piensa que muchas cosas, incluso los números, son o masculinas o femeninas

El género es tan fundamental para la forma de entender el mundo que las personas tienden a asignar sexo hasta a los objetos inanimados. Todos conocemos a alguien, o tal vez somos esa persona, que constantemente se refiere a su computador o coche con un pronombre de género ("¡Ella ha estado funcionando a la perfección en las últimas semanas!") Una nueva investigación sugiere que nuestra tendencia a ver sexo en todas partes, incluso se aplica a ideas abstractas tales como los números. En casi todas las culturas, la gente ve los números impares como masculinos y los pares como femeninos.

Los científicos han sabido desde hace tiempo que el lenguaje puede influir en la manera en que percibimos el género en los objetos. Algunos idiomas siempre se refieren a ciertos objetos como masculinos o femeninos, y esto a su vez, influye en cómo los hablantes de esa lengua piensan acerca de esos objetos. Webb Phillips, del Instituto Max Planck, Lauren Schmidt de HeadLamp Research y Lera Boroditsky, de la Universidad de Stanford les pidieron a hablantes bilingües de lengua alemana y española que valoraran objetos diversos en función de que estos les parecieran hombre o mujer. Los investigadores encontraron que las personas calificaron a cada objeto según su género gramatical. Por ejemplo, los alemanes ven la luna más como un hombre, porque la palabra alemana para la luna es gramaticalmente masculina ("der Mond"). Por el contrario, los hispanohablantes vieron la luna como una mujer, porque en español la palabra luna es gramaticalmente femenina ("la Luna").

Aparte del lenguaje, los objetos también pueden llegar a ser confundidos con el género en base a su apariencia, quién los usa por lo general, y si parece que tienen el tipo de características normalmente asociadas con los hombres o las mujeres. David Gal y James Wilkie, de la Northwestern University estudiaron cómo la gente ve el género en los objetos cotidianos, tales como alimentos y muebles. Ellos encontraron que la gente ve a los platos que contienen carne como masculinos y a las ensaladas y productos lácteos agrios como femeninos. La gente ve a los muebles, tales como mesas y botes de basura, como femeninos cuando estos poseen bordes redondeados, en lugar de bordes agudos.

Wilkie se asoció con el también psicólogo de la Northwestern Galen Bodenhausen para demostrar que esta tendencia a atribuir género a los objetos se extiende aun a conceptos muy abstractos. Ellos realizaron un experimento en el que pidieron a los participantes estadounidenses evaluar nombres extranjeros (por ejemplo, "Alekseev") en términos de si parecían masculinos o femeninos. Cuando el nombre se pareaba con el número 1, era más probable que fuera clasificado como masculino. Cuando el mismo nombre era pareado con el número 2, era más probable que se considerara femenino. Wilkie y Bodenhausen preguntaron a las gentes cómo tomaron sus decisiones, pero ninguno de los participantes informó que los números habían influido en su clasificación de los nombres.

En otro estudio, Wilkie y Bodenhausen mostraron a los participantes fotos de bebés y les pidieron determinar de acuerdo a la fotografía la posibilidad de que el bebé fuera varón. Ellos encontraron que cuando la foto del bebé era pareada con el número 1, era mucho más probable que la gente pensara que el bebé era varón. Una vez más, la gente informó que no tenía conciencia de que los números influyeran en sus percepciones. En un estudio separado, los investigadores pidieron que los participantes valoraran la masculinidad y femineidad de los números mismos. La gente rápidamente clasificó el número 1, así como otros números impares, como más masculinos. También valoraron el número 2, y otros números pares, como más femeninos. Este último hallazgo fue replicado con una muestra en la India, dando a sus resultados apoyo cros-cultural.

¿Por qué están los números impares, en todas las culturas, asociados con la masculinidad? Aunque se necesita hacer más investigación para obtener una respuesta sólida, esto puede tener algo que ver con los estereotipos de género. Wilkie y Bodenhausen tienen pensado explorar esta hipótesis en futuros estudios, para ver si la gente asocia los números impares con cualidades más estereotipadamente masculinas, como son la dominación y la independencia.

Nuestra tendencia a asignar género a los números tiene una larga historia. Tanto la filosofía pitagórica de la antigua Grecia y la filosofía china del yin y el yang veían a los números como poseedores de género. Ambas culturas también vieron los números impares como masculinos y los pares como femeninos.

Nuestra tendencia a ver el género en todo, incluso en los números, es un recordatorio de lo fundamental que es el género en la forma en que percibimos el mundo. Cuando a las personas se les hace creer que un objeto posee un género u otro, cambia la forma en que se relacionan con ese objeto. Por ejemplo, los investigadores de Stanford Clifford Nass, Youngme Moon y Nancy Green hicieron que personas interactuaran con un computador programado para responder con una voz masculina o femenina. Ellos encontraron que cuando el equipo emitía una voz femenina, la gente percibía el computador como menos amigable, creíble y competente, en comparación con el computador que emitía sonidos masculinos. La gente hizo esto abiertamente, a pesar de saber perfectamente que hacían juicios sobre una máquina y no una persona real.

No es de extrañar que la primera cosa que la mayoría de la gente pregunta a los nuevos padres sea si tuvieron un niño o una niña. Cuando no sabemos el sexo de alguien, esto crea confusión en nuestras mentes, no tenemos ningún marco desde el cual partir. El género nos ayuda no solo a comprender cómo pensar acerca de alguien, o algo, sino que también nos ayuda a entender la relación de esa persona o cosa con el resto del mundo. Nuestro cerebro no puede dejar de ver el género dondequiera que miremos.

SOBRE LA AUTORA: Daisy Grewal recibió su doctorado en Psicología Social de la Universidad de Yale. Ella es una investigadora de la Facultad de Medicina de Stanford, donde investiga cómo los estereotipos y prejuicios afectan las carreras de las mujeres y de los científicos de las minorías.

Tomado de
Scientific American. Traducido por Isaías Ferreira (metransol@yahoo.com)
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AH, NO... ¡ESTO MERECE SU PROPIO ESPACIO!

HISTORIA DE UN "PUERQUICIDIO"
Por Rolando Espinal

A propósito de lo escrito por Ley, quiero narrarles en síntesis, una historia de los tiempos del PADRE DISLA, cuando todos los jóvenes de Mao estábamos a su alrededor. Resulta que en una ocasión, al Padre se le ocurrió llevar un grupo de jóvenes a la vecina isla de Puerto Rico, viaje para el cual, cada quien debía buscar su pasaje de ida y vuelta; el motivo era intercambiar con los jóvenes cursillistas de aquella isla, por lo cual, íbamos a tener todos los gastos cubiertos, inmediatamente pisáramos su tierra. La mayoría podía cubrirse su pasaje, a excepción de cuatro muchachos que les interesaba ir, pero que estaban chiquitos para comprar su pasaje; esos cuatro eran: Rolando Espinal, Chichí Morel, Papito Rincón y el recordado Caín.

Inmediatamente nos reunimos y decidimos formar una compañía por acciones, que llevaba el nombre de "ROCHIPACA"(Rolando, Chichí, Papito y Caín) para tratar de buscar el dinero del pasaje; en esa reunión mediante consenso se decidió hacer una rifa de un cerdo para empezar las acciones; como tampoco había dinero para comprar el cerdo, tomamos una cámara y nos fuimos a la finca de Alberto Disla, y buscamos el cerdo más lindo y gordito que había en dicha finca; entonces con esa foto, cada uno de los cuatro socios, tenía que vender los números a un precio de un peso cada uno, usando la foto de aquel cerdito tan lindo, para enseñar el producto a ganar en la rifa.

Aquel cerdito era tan bonito y llamaba tanto la atención, que los números se vendieron como pan caliente en un solo día; entonces, lo siguiente era esperar el domingo para ver quién se sacaba el cerdo.

Resulta que el número ganador le tocó al señor Carlos Juan Rodríguez quien hoy es el esposo de la señora Lourdes Ferreira y le fue vendido por Papito Rincón; nos apersonamos los cuatro responsables de la rifa, a hacer entrega al ganador; cuando papito le entregó la foto del cerdo, el ganador dijo: ¿y qué es esto?, a lo que Papito contestó: ese es el cerdo que estábamos rifando y que a usted le tocó ganar con el número 59 que salió en primera; a eso el ganador contestó: pero yo pensé que me lo iban a traer caminando para yo asarlo; a lo que Papito contestó: pero don Juan, esa foto fue lo que le enseñamos, cuando le vendimos el número ganador; nosotros no le enseñamos ningún puerco caminando. En definitiva, como él nos conocía a todos, terminamos en risas todo el mundo, y él se quedó con la foto de aquel lindo cerdo de recuerdo de un engaño amistoso y sin mala fe. El pasaje en ese tiempo costaba $42.00 pesos ida y vuelta; ya ahí había dos pasajes, y había que seguir trabajando para buscar dos pasajes más. Para conseguir esos dos que faltaban, diré en otra ocasión la táctica que usamos.
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miércoles, 21 de septiembre de 2011

YO ME ACUERDO...

PEDRO MÁRMOL (TORORÉ)
Por Evelio Martínez

Pedro Mármol, Tororé, era un pobre demente, aquejado de esquizofrenia, y además, sufría ataques esporádicos de epilepsia, enfermedad vulgarmente conocida como “La Gota”. Los ataques de esta enfermedad lo transformaban y botando espuma por la boca le hacían salir a la calle en actitud a veces cuasi agresiva, gritando con la mano izquierda sobre el oído, y la derecha palmoteándose la boca para provocar un eco “tororé, roré, roré” y lo repetía hasta el cansancio por las calles de Mao.

Pedrito Tororé, cuando le conocí (era de mi barrio y casi vecino) tendría unos treinta años, era blanco, colora’o, alto y fornido y siempre andaba con un macuto al hombro.

En su afán de “tororear” botaba abundante espuma por la boca y los muchachos de esa época le teníamos miedo, casi no nos le acercábamos y nos embalábamos a correr cuando le veíamos venir.

Tororé en una ocasión se encontró con otro de nuestros insignes locos “el Coronel Come Rapa*” quien vestía atuendo militar, de ropa raída, sucia, mal oliente y estrujada, con un kepis en las mismas condiciones y macana al cinto. Estos al encontrarse entablaron un diálogo que terminó en el “pleito de los cieguitos”.

Come Rapa, que no le gustaba que lo llamaran por su mote le dijo a Tororé: “Tú no eres coronel ná”. “Yo soy Tororé, roré, roré”, contestaba Pedrito.

“Tú no eres coronel ná”, le repite Come Rapa. Pedrito entonces le dijo: “Tú eres Come Rapa”. Aquella frase encendió la tea de la discordia. Come Rapa le “voló encima”, se dieron golpes a granel aquellos dos locos y tuvo que venir la guardia a rescatar a su coronel Come Rapa de un Pedrito Tororé, que como dije era fornido; además, ¿Quién tiene más fuerza que un loco?

Yo vi esa pelea de aquellos dos orates que se originó en el mercado municipal cuando estaba en la 27 de Febrero, frente a lo que es hoy el Supermercado Morel, donde se juntaban muchos de nuestros insignes locos como Alonso Boca de Hierro, Tunino, Quindó la Burra, Tororé y otros.

*Come Rapa, en su locura, se imaginaba que era militar y usaba, como dije, un uniforme raído y sucio, con charreteras y medallas en el pecho que le fabricaban quienes se burlaban de él y sus locuras, utilizando cáscara de plátano, tapitas de botellas machacadas y jícara de coco.
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martes, 20 de septiembre de 2011

LEYSIMELOCUENTA

EL PADRE DISLA - 1
Por Ley Simé

¿POR QUÉ TUVE YO QUE VER Y SABER ESTO?

Uno como este es muy difícil encontrar. No he conocido jamás a un ser humano con tanta energía y entusiasmo. Además, dueño de un extraordinario carisma el que vertió sobre una juventud ávida de participación del Mao de los años sesenta y principios de los setenta, por lo que ganó gran popularidad. El reverendo Padre Disla, oriundo de San José de Conucos, Salcedo, llegó a Mao y lo abrazó, le entró un calimete y lo absorbió, mezclándose en el seno de la sociedad inyectándole una química especial, tanto a las personas mayores, como a jóvenes y niños, y desarrollando dinámicas actividades destinadas a cada renglón.

A los mayores los atrajo a la iglesia y los integraba a actividades propias de su edad. Provocar alegría era la clave, desarrollando atractivas novedades entre ellos, sin apartarlo de la iglesia y el sentido religioso del que eran devotos.

Entre los jóvenes se convirtió en un verdadero ídolo. Al atraerlos e involucrarse con ellos, iba detectando la virtud de cada cual, planteándolos en una libreta secreta, para integrarlos a actividades artísticas, culturales y de dinámica de grupos y entretenimientos, así como también recreativas y religiosas. Poetas, vocalistas, músicos, sobre todo guitarristas, hicieron galas de sus habilidades artísticas, tanto cuando se le quería llevar un aliento a una persona enferma o aquejada de salud, así como en actividades de encuentros de alegrías, como cumpleaños y otras festividades. Es decir, el Padre estaba en todas... Y en misa también. Se convirtió en un elemento de cohesión entre la juventud Maeña.

Organizó una rondalla para aquellos y aquellas que tenían la habilidad de entonar su voz. Esa rondalla llevó mucha alegría, no solo a Mao, sino a muchas comunidades y ciudades aledañas, cuando había motivo para ello.

En tiempos navideños, eran famosas y súper asistidas las mañanitas que recorrían todas las calles Maeñas, llevando alegría en horas de las madrugadas, haciendo que nuestro pueblo despertara lleno de esperanza y paz para integrarse a las labores cotidianas. Organizó a los jóvenes de la Santa Cruz para representar el símbolo religioso del pueblo y con esto atrajo a cientos de jóvenes. Recordamos aquellas misas de los sábados por la tardecita donde el viejo templo no albergaba la asistencia, quedándose afuera tantas personas como las que habían dentro y desde allí escuchaban esas novedosas misas impartidas por el Padre Disla, prestando atención con mucha reverencia al sermón del día instando a los jóvenes a apartarse de los vicios y tentaciones que la vida les pone en el camino. El vetusto templo no resistía tantas personas que lo abarrotaban.

En las pascuas de Semana Santa, son inolvidables aquellas masivas peregrinaciones que se hacían de Mao a Monción caminando todos a pies, partiendo en las primeras horas de la madrugada y con un apoyo masivo de la población. La intención era buena, y a pesar de que no todos la completaban, la iniciaban con amor y decisión. Muchas veces oíamos las quejas del dolor y el estropeo al otro día. También se hacía lo mismo con señoras y mujeres en sentido general, pero hacia Ámina. Muchas jóvenes asistían para acompañar a sus madres y parientes mayores.

Pero los más famosos eran los viajes que el Padre Disla organizaba hacia Jarabacoa para integrarlos a una verdadera prueba de vida, entre ella, la peregrinación hacia el Mogote, pico a 970 metros sobre el nivel del mar. Entre cincuenta o sesenta jóvenes partían desde Mao hacia Jarabacoa con fines de integración y recibir cursillos de vida y ajustes sociales que culminaban con la peregrinación hacia el Pico del Mogote. Al llegar allí todos eran alojados en el seminario de aquella localidad, con amplios salones de dormitorios con capacidad para acomodar a todo el grupo. ¿Qué piensan que pasaba allí? ¿Sesenta jóvenes juntos? ¡Imagínense! Después de un largo día de jornada de orientación religiosa y sermones, agotados, una ducha reponedora y luego al comedor a cenar. Yuca sabrosa con huevos y una avena pastosa que se dificultaba tragar de lo espesa que era. Luego un pequeño recreo hasta las 9:45 y a la cama. Cuando empezaba el despojo de ropa y zapatos, para tirarse en una cama de una plaza y bien arreglada con una sola almohada, lo primero era el show de los zapatos y las medias que habían pasado un riguroso día, muchos huían de un compañero cercano, por el mal olor que despedía, hasta el colmo de hacer que lo retiraran del lugar. Pasado eso, volvía la calma, se apagaban las luces y todos estaban tumbados en sus respectivas camas, cuando empezaban a volar por los aires las almohadas, como fuego de guerra que eran respondidas y entre el fuego cruzado de almohadazos terminaba yo con cuatro en mi cama, hasta que alguien encendía las luces y percibía que todos estábamos tranquilos arropados y durmiendo con risas aguantadas hasta llegar la paz y quedarnos apaciblemente dormidos.

El timbre de las 6:00 AM. Seguido de la canción "estas son las mañanitas que cantaba el Rey David...." Todos se tiraban de la cama a buscar la primera almohada que encontraban sin uso y a poner la casa en orden para luego empezar la oración e integrarnos a las labores preparadas para el día. Pasábamos al comedor a desayunar, ver en una agenda la labor del día e integrarse. Había labores agrícolas, limpieza, coloquios y diversas actividades que nos mantenían ocupados. Como buscar los víveres que consumíamos. Mucha Yuca y pocos plátanos.

Viene a la mente el día de escalar la montaña. Salimos temprano del seminario avituallados con sándwiches, bizcocho y suficiente agua. Dos filas indias a cada lado del camino. Cada grupo con su respectivo guía. Del nuestro era el finado Sony Reyes, QEPD. Dentro de nuestro grupo iba Francisco Bonilla (Quiquito) vestido impecablemente de militar, cual pareciera un soldado o guerrillero que se lanzaba a la lucha en defensa de... con su gorra igual a la que usaba Fidel Castro daba la impresión de un invencible. Cuando nos adentramos en los espesos matorrales con una yerba que nos cubría a todos, y logramos salir a un camino más despejado fue notoria la ausencia del impecable vestido de militar.

Seguimos el ascenso y al cabo de dos horas arribamos a la cima, Persio Núñez y un servidor, luego el finado Máximo Macuta Tavares y unos cuantos mas que no pasaban de ocho. Allí pudimos ver el hito que había en la cima con un grabado, EL MOGOTE 970 MTS. Poco tiempo nos quedamos allí. El humo de las nubes era perturbador y la respiración se hacía casi imposible. Observamos el panorama que desde allí se contemplaba. Era una verdadera maravilla de ensueño ver la sucesión de colinas interminables y allá, opacado por las nubes y la distancia el monstruo, la parte más encumbrada, la de El Pico Duarte.

Camino de regreso, decidimos tomar otro sendero menos brumoso, cuando empezó a caer una llovizna pertinaz. Cuando algunos de nosotros nos disponíamos a cruzar una cerca parcelada con alambres de púas, tanto los que sujetábamos el alambre para agrandar el hueco, como el que pasaba, fuimos lanzados a dos y tres metros del lugar inconscientes. Minutos después nos pusimos de pies atónitos y torpes. No sabíamos lo que había pasado. Al volver en sí, pensábamos que nos habían tirado un cañonazo, pero alguien más apartado vociferó que un rayo había caído cerca y comprobamos la veracidad al ver el follaje alicaído de una mata de guano incendiada bajo la lluvia. Se aceleró el descenso y regresamos al seminario al caer la tarde.

Un buen baño, para luego irnos a disfrutar un manjar de yuca con espaguetis salsosos, bueno para hambrientos que no pudieron comer ni el Sándwich ni el bizcocho por falta de saliva. Nunca faltaba la famosa avena, que la bautizaron con el nombre de "marifinga" y todo bajo la estricta vigilancia del Padre Colorado. Ese día, la cena vino acompañada de un postre. Tres platos de dulce de batata se exhibían en la larga mesa. Nuestro hermano Quiquito los confundió con un mangú de plátanos, alegando que la dieta de yuca diaria lo tenía cansado, agarró un plato y le vertió una porción del salsoso espaguetis encima del dulce de batata. En su primer bocado se paralizó y miró a todo el mundo con la rabiza de sus ojos y lo tragó esperando la explosión con una suave y tierna sonrisa. Cuando el grupo lo probó, las carcajadas sobraban observando el plato de dulce de batata rebozado de espaguetis. El Padre Colorado hubo de intervenir para lograr el orden. Se nos olvidó el cansancio, por el momento.

Ese día vino al seminario Don Antonio Reyes para dar apoyo y aliento a los jóvenes. Pero ese día hacía falta un descanso y un buen sueño reparador. A Don Antonio le habían habilitado una cama junto a la entrada del salón-dormitorio. Muchos nos fuimos temprano a dormir. Solo recuerdo haber despertado pasada la media noche por el escándalo provocado por las risas y las carcajadas. Al abrir los ojos, noté que todos en el salón estaban sentados en la cama desvelados por los ronquidos de Don Antonio despidiendo un ruido igual al de los "Sapos Toros" al dormir y que eran escuchados en todo el salón tal si fuera un espectáculo. Ruuuu wioooo, ruuu wiooo y luego escuchábamos jruuu, jruuu jruuu armoniosamente. Una verdadera serenata con música y sonido indescifrables. Lo que causaba risas y carcajadas era lo bien entonado que lo hacía. El padre Disla, como todos fue despertado y al escuchar, no pudo contener la risa también. Don Antonio fue despertado y colocado en una habitación cerrada. Ya cuando conciliábamos el sueño, una que otras carcajadas nos despertaban en la oscuridad.

Espere Pronto:
El padre y los niños.
El padre y el deporte y
Vivencias con el padre
.
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DOS LEYENDAS

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domingo, 18 de septiembre de 2011

TERCER CAMINO

NOSTALGIA EN NEW JERSEY
Por Lavinia del Villar

Llueve a cántaros… Ver caer la lluvia entristece el alma cuando estás lejos de casa. Dan ganas de dormir o de no hacer nada, y eso es lo que hago.

¡Nada!

A través de una ventana veo personas que se animan a salir, pero no conozco a nadie. Veo también pasar vehículos que con los vidrios ahumados no permiten saber si van con un conductor o movidos a control remoto.

Podría ver televisión, pero no tengo ganas. Sólo pienso cómo la lluvia detuvo el corre corre de oficina en oficina y de tienda en tienda, para deliberadamente obligarme a pensar en mi país, mi pueblo, mi casa, y especialmente mi gente. La tranquilidad me invita a analizar mi presente, compararlo con el pasado, y alegrarlo con la esperanza del mañana.

Divago…, y deseo que el avión pudiera estar estacionado en el frente de donde estoy, y así de fácil poder abordarlo sin más demora, para llegar al país que con todo y su corrupción, su delincuencia, sus alzas de impuestos, su despliegue de injusticia, su desigualdad de salarios, y su política inconsciente, adoro.

“Hay un país en el mundo”… dijo Pedro Mir, “tórrido y pateado, triste y oprimido”, pero “colocado en el mismo trayecto del sol”…, un país “donde ruedan montañas por los valles, donde duerme un bosque en cada flor”, y así, también yo como el poeta, “No quiero más que paz. Un nido de constructiva paz en cada palma. Y quizás a propósito del alma, el enjambre de besos y el olvido.”

Llueve… Más que nunca extraño el sol de mi pueblo que me quema y mancha mi piel… Más que nunca añoro su calor sofocante que me incomoda y estropea mi pelo.

Llueve… Aprecio con más fuerza mi terruño, me siento más dominicana que nunca, me pongo cada vez más romántica, y me invade la nostalgia en New Jersey.
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sábado, 17 de septiembre de 2011

MAO EN LA NOSTALGIA

¿DÓNDE ESTARÁN LOS BURROS DE MAO?

Por Antonio Espinal
http://facebook.com/espinalantonio


En los primeros años de mi adolescencia, mi madrastra Josefina Minier de Monción me enviaba a buscar plátanos, yuca, frutas y guineos a una finca de Boca de Mao, en un burro propiedad de su padre Don Juan Minier. Tenía dos árganas, en cada una de las cuales se colocaban los productos. Eran unas cuatro horas agradables cabalgando aquel animal que desafiaba a sus detractores demostrando que en realidad era inteligente, haciendo creer que yo tenía las riendas, pero era él quien iba y venía sin mi control.

Al entregar los productos, me quedaba con el burro de Don Juan para buscarle agua a mi abuela Eufracia. Mi madrastra tenía en su casa de Hatico agua que llegaba por las tuberías del acueducto y electricidad como cualquier hogar de clase media, pero mi abuela Eufracia no tenía esas comodidades en El Batey. La luz provenía de lámparas de gas llamadas "jumiadoras" que eran testigos silenciosos de mis largas noches de estudios con libros prestados que debía devolver al otro día. Y el agua tenía que buscarse al canal Bogaert.

Llegaba a la orilla del caudaloso canal que llamábamos La Zanja, cruzando por la casa de don Toribio y doña Hortensia, padres de Juan de Jesús Santos, propietario de la Agencia Talleres Mayra. En La Zanja casi siempre encontraba a las amigas de mi madre Aurora y de mi abuela Eufracia lavando ropas que estregaban contra las piedras enclavadas en la orilla, también preparaban fogones para hervir y devolver casi su estado natural a las sábanas y ropas blancas.

Mis amigos de El Batey, que ahora ellos llaman Barrio Don Bosco, aprovechábamos el viaje para bañarnos en esas aguas frescas, tirándonos de cabeza desde la parte alta de la orilla y nadando hasta que se nos ponían los ojos rojos. Hembras y varones nos bañábamos juntos, creo que con poca ropa y a veces a lo Adán y Eva. Ahora entiendo porqué nacían tantos niños en el barrio. Aquellos fueron "nuestros años felices".

Cuando regresaba del canal, mi padre Benito Monción me mandaba a pie al mercado del pueblo a comprar pollos y verduras. En el mercado encontraba estacionados una fila de burros que los campesinos utilizaban para traer sus productos a la ciudad. Los burros eran muy comunes desplazándose por las calles de todo Mao. Creo que había más burros que automóviles.

Las verduras, plátanos, yuca, frutas, guineos, etc., que llegaban al mercado eran transportados en burros o caballos. Los comerciantes los compraban en las fincas y los traían al mercado o a sus establecimientos comerciales.

Los burros eran un medio de transporte interno muy importante. En ellos se movían los productos desde el campo hasta los puestos de venta al por menor. Otros productos se llevaban también en burros para vender a los consumidores directamente en las casas.

Hace unos días, conversé con mi hermana Xiomara y le hablé de mi nostalgia por las cosas de mi pueblo en aquellos hermosos tiempos y se burló de mí a carcajadas cuando le hablé de los burros. "Mi hermano, aquí ya no hay burros. Los pocos que quedaban los recogieron en camiones y se los llevaron al Zoológico para alimentar a los tigres y leones".

Xiomara me dijo que otros burros han tenido mejor suerte, como aquellos dos en la Zona Infantil del parque Zoológico Nacional Dominicano, que fueron unidos en matrimonio. Fue una boda inusual, cuando los burros Niña y Ramón contrajeron matrimonio ante la magistrada Adonis Flores.

Un equipo de entrenadores bañaron a la pareja de burros y les pusieron un velo a Niña y un corbatín de “frac” a Ramón, poco antes de que una multitud de niños y adultos, les acompañara en su desfile nupcial ante la magistrada Flores, en un escenario decorado con globos rojos y blancos y el tema “Mi Burrito Sabanero” de fondo retumbando en todo el pabellón infantil.

Las costumbres van cambiando, y cada día nueva tecnología inunda nuestro mundo, relegando al olvido profesiones, oficios y formas de vida que fueron esenciales en el pasado. Algunos, solamente han cambiado de nombre, otros perdieron su puesto en la sociedad sustituidos por una máquina, o a causa de un sistema económico que prefiere convertir a un burro en comida de fieras en lugar de utilizarlo como animal de carga.

Los burros estaban a cargo de llevar mercancías y personas de un lugar a otro, pero han sido substituidos por bicicletas, motoconchos, camiones y camionetas. Antes había grandes negocios que disponían de camiones para el transporte. Otros negocios más pequeños tenían uno o más burros que se movían siempre entre las mismas poblaciones.

Para mi gente de El Batey, el burro era en realidad el mejor amigo del hombre, ya que quien lleva ese título --el perro-- es por lo general un animal que tenemos que alimentar con parte de nuestra comida y nos alegra moviendo su cola o ladrándole a los vecinos ruidosos, pero el burro se puede mantener solo con hierba y está disponible para ayudarnos con las tareas cotidianas de carga o transporte.

La llegada del teléfono celular, las computadoras, Internet y la modernización de correos y compañías de envío de mercancías, relegaron a mi burro poco a poco al olvido. Lo único que me han dejado es la nostalgia.

NOTA: Agradezco a mi gran amigo Vinicio Castillo, arquitecto, pintor, profesor de arte e ilustrador nativo de Mao, haberme permitido utilizar la gráfica que ilustra este artículo. Pueden disfrutar otras obras de Vinicio en http://vinicio-castillo.artelista.com
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viernes, 16 de septiembre de 2011

MI HOMENAJE A COLOMBIA RAMÍREZ SANTANA

LA MEJOR DE TODOS LOS HERMANOS: UNA SANTANA EN PRIMERA
Por Manito Santana

Falleció recientemente. Residía en la calle 27 de Febrero esquina Sánchez, frente al parque, tenía 87 años.

Colombia, o Colombina como muchos la llamábamos, era mi tía, hija del famoso Numas Ramírez y Doña Vira Santana, teniendo como hermanos maternos a Ninín Santana (mi querida Madre), Tito, Pierrot, Chichí, Pichurila, Mulalo, La Negra, La Niña, Juan y Mima Santana, 10 en total y otros tantos en otras familias.

Tuvo dos hijos, una ausente y el otro inutilizado. Con las referencias dadas, de seguro saben de la señora a quien me refiero.

Es costumbre nuestra de evaluar a las personas al morir y juzgarlas como buenas, aunque estuvieran llenas de maldad. Lo que pasa es que en vida las evaluamos muchas veces por algunas actuaciones que no afinaban con nuestro pensar y las juzgábamos sin ver el otro lado de la moneda; entonces, al morir abrimos de nuevo el proceso, lo analizamos y somos más sinceros al ver el lado bueno y lo metemos a la balanza y notamos que se inclina hacia el lado que nos permite decir "tenía estos defectos pero en el fondo era una persona meritoria". Nadie se equivoca ni lo juzga de bueno al morir si no reúne condiciones buenas que permitan balancear; o sea, que si después de muerta la juzgamos como buena es porque sí, porque lo merece.

A Colombia, lamentablente, parte de mi generación y la presente solo la conocieron en el ocaso de su vida, donde la soledad y sus años de vida provocaron crisis mentales que hicieron de ella una persona prácticamente inútil.

Su tono de voz sonoro, su vestir pintoresco y su cabeza cubierta por un paño protegiendo su pelo, vista frecuentemente en el Samoa Bar en horas de la mañana y parte de la tarde ignoraban muchos que ella era la administradora del restaurant contiguo al Bar; labores estas desempeñadas por más de 15 años.

Colombia Santana, muchos la conocieron como aquella señora con rostro de apariencia grotesca por su contextura física, alta con su voz ronca tendente a confundir como una persona carente de buenas costumbres, pero al conocerla te llevabas tremenda sorpresa; era una mujer sin maldad en su alma, un ser humano de tomar como ejemplo en el adagio "no juzgue a las personas sin antes conocerlas".

Colombia Santana, en su currículo, fue maestra en la zona rural y primaria nocturna; laboró también en la Guardería Infantil.

Sus cualidades

En su vida mostraba el respeto merecido hacia los demás.

Mujer muy reservada, introvertida, donde el vecino apenas recibía un simple saludo al pasar a su lado. Señora de pocas visitas, de poco pedir favores.

Colombia Santana, sentada en la galería de su casa, llegó esa niña hambrienta pidiendo comida y averiguó donde vivían sus padres y la adoptó, resolviendo así un problema familiar; luego, al cabo del tiempo hizo lo mismo con dos niños más que luego ya crecidos retornaron a sus hogares.

Colombia, al morir su madre, pensó en sus hermanos y se dispuso a hacerle un regalo a cada uno de ellos y lo hizo; les construyó LA ÚLTIMA MORADA A CADA UNO DE SUS HERMANOS JUNTO A SU MADRE: Un panteón con 10 nichos en el Cementerio municipal de Mao (el viejo), obra esta iniciada por los años 70.

La mayoría de sus hermanos no sabían de la obra y los demás lo supieron por accidente. Pensó en el amor que la unía a sus hermanos y en una manera de honrar a su madre de que tuviera junto a ella a sus 11 hijos. Dedicó unos 20 años de su vida en hacerlo con los pocos recursos que recibía.

Frecuentemente era vista visitar el cementerio, creando prejuicios de locura, ignorando ellos la gran obra que esta señora estaba haciendo en el sacro lugar.

No puedo dejar pasar otras cosas que esta señora hacía aparte de su panteón y era limpiar las tumbas de sus otros familiares al encontrarlas descuidadas u olvidadas por sus parientes directos. (No hay cosa más desagradable que ver una tumba olvidada).

Hoy, Colombia Santana ocupa su última morada construida por ella junto a su Madre.

Soy uno de sus sobrinos que nunca me detuve a evaluar o valorizar las cosas buenas de ella; soy de los que tuvo que reabrir el proceso y juzgarla como LA MEJOR DE TODOS LOS HERMANOS y al mismo tiempo en nombre de mi querida madre le doy las gracias y como soy de los que clasifican a los SANTANA, me honra declarar: COLOMBIA, fuiste y siempre serás SANTANA en primera.

Dios te tiene junto a él.
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miércoles, 14 de septiembre de 2011

¿CONOCEN A ESTE MINISTRO?


Ese ministro jubilado... ¡no, no es Quiquito!

Dice ese artista que la foto fue tomada en la graduación de Jesús. Esperamos ver una foto en que esté con los apóstoles.
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lunes, 12 de septiembre de 2011

MAO EN EL CORAZÓN CUMPLE DOS AÑOS DE EXISTENCIA

Al cumplir nuestro segundo año como medio informativo, nos complace confesar que gracias a todos ustedes el recorrido ha sido fabuloso: más de 200,000 visitantes y, tan importante, más de 20 colaboradores regulares que en cada uno de sus aportes ponen en sus obras su sabiduría, su arte y su integridad, y sin reservas dan de su tiempo.
Agradecemos a todos y cada uno de ustedes, nuestros colaboradores, los ocasionales y los regulares, por todos sus aportes y por entender que Mao en el Corazón es no solo de ustedes, amigos, sino que ustedes son Mao en el Corazón.

Vaya nuestra mayor muestra de afecto y agradecimiento a quienes visitan a Mao en el Corazón de forma regular. Últimamente, más de 500 maeños visitan MEEC diariamente sin fallar, y a veces más de 600. En una ocasión nos visitaron 1,610 lectores en un día. Gracias repetidas.

Pero, como todo en la vida, los aniversarios y los logros pasados significan poco si no son una simple plataforma para seguir avanzando y creciendo. Y esto lo prometemos solemnemente.

Mao en el Corazón seguirá esforzándose por NO ser divulgador de chismes, de medias verdades, libelos ni ser destrozador de reputaciones. Por lo vergonzosa que es lo que se practica como política en nuestra patria, como siempre seguiremos huyendo a todo lo que sea política partidista. Aunque sí permitiremos la crítica y los comentarios sociales de tintes políticos que se hagan con objetividad y altura. Juramos que nos seguiremos esforzando por difundir todo lo bueno que hay en las personas y en nuestro pueblo, MAO, al que amamos con todas las fibras de nuestro ser.

Nuestra meta es ser un faro de luz… poner a MAO en alto en cada uno de nuestros actos. Con la colaboración de ustedes estoy seguro que podremos lograrlo. Gracias.

Si este editorial les parece conocido, es porque con pequeñas variaciones es el mismo que escribimos en la celebración de nuestro primer aniversario, pues si bien alcanzamos nuestras metas del año pasado, excepto por nuestro apoyo a que este año se erija un monumento a los héroes y mártires maeños, estas siguen siendo las mismas para este año venidero, solo que renovadas.

Hay otras causas a las que daremos nuestro apoyo en el futuro, pero las daremos a conocer a su debido tiempo.
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domingo, 11 de septiembre de 2011

HAY CASAS...

Textos y foto: César Brea

Hay casas grandes y casas pequeñas, casas caras y casas pobres, casas famosas y casas de lujo, casas de muñecas y la casa del perro, casitas de campo y casas de playa, casas encantadas y casas de terror. Hay castillos, residencias y mansiones. Hay bohíos, chozas, penthouses y chalets. Casas de prostitución y casas de oración. Hay una Casa Blanca en Washington. La Casa Rosada de la Argentina. La Casa Verde de Vargas Llosa. En La Vega existió La Casa Amarilla y en la capital La Casa Funcia. Los santiagueros no pudieron beberse la Casa Bermúdez ni los puertoplateños la Casa Brugal. Nadie ha podido comerse la Casa del Mofongo pero tampoco la Casa de las Paellas ni la del Yaniqueque. Para los carros hay casas del tornillo, de la batería y del motor de arranque. La Casa de las Culatas y del Amortiguador. Curiosas la Casa de las Mecedoras, la Casa del Andamio y la Casa del Colchón. Para estos tiempos tenemos: la Casa de los Celulares, la del Disco Compacto y la Casa del Inversor. Poética es la casa de Neruda en Isla Negra. Literaria La Casa de los Espíritus de Isabel Allende. Los japoneses tienen la Casa del Sol Naciente. Cibernética la casa del futuro que habita Bill Gates. Pop debe ser la mansión de Michael Jackson en Neverland y muy visitada la casa de Elvis Presley en Graceland. Suntuosa la de Donald Trump en Palm Beach, Florida. Política la casa de los Kennedys en Hyannis Port. Chiquitica la de los siete enanitos de Blanca Nieves. Imponente el Palacio Real de los Reyes de España. Tenebroso el Castillo Windsor de la Reina Isabel. Colonial es el Alcázar de Colón. Históricas la Casa del Tostado y la Casa del Cordón. Venerable la Casa de Duarte justo al lado de la muy romántica casa donde naciera Salomé Ureña con sus poesías debajo del brazo en la calle Arzobispo Meriño. Siempre florecida la casa de Las Mirabal en Salcedo. Musical debe ser la de Juan Luis Guerra. Republicana la casa de Món Cáceres en Moca. Hermosas las casas victorianas de Santiago, San Pedro de Macorís y Puerto Plata. Humilde y libertaria la Casa de Martí y Máximo Gómez en Montecristy. Ecológica y agradable la casa de Don Manuel Arsenio Ureña en Los Montones, San José de las Matas. Refrescante la Casona de las batidas de Luis Espinal… pero la casa más bonita de la bolita del mundo es… “La casa de madera de la Familia Madera” frente al parque de Mao, en la esquina de la calle Duarte con la Trinitaria.
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viernes, 9 de septiembre de 2011

RELACIONES HUMANAS

POR QUÉ NO ADMITIMOS NUESTROS ERRORES
Por Diómedes Rodríguez
Facilitador de RRHH del Infotep

Para muchos, es puramente el ego, el orgullo y el egoísmo. Algunos prefieren perder plausibilidad que perder la imagen. Nunca “aparentar estar mal o encontrarse mal” es el equivalente a “siempre estar bien”. Nunca estar mal nos da poder y superioridad moral, o, al menos, ¡la ilusión de esto!

Usualmente he encontrado conversando con algunas personas que algunos se preocupan mas por ellos mismos que por sus propios cónyuges, familiares, hijos, amigos, el país o ¡hasta incluso por Dios! Vi atrocidades cometidas por personas quienes preferían estar bien (en sus propios ojos) que admitir públicamente que se equivocaron.

Hay personas, que han elegido en el interior de sus almas y de su pensamiento, un camino y una posición antes de que algo imprevisto suceda, un lugar en donde ellos nunca se encontraran mal. Entonces, ¡pasan el resto de su vida tratando de demostrar que están bien!

He escuchado historias de hijos de personas adultas que contaban en la intimidad de una sesión de entrenamiento, cómo su padre le había hecho mal y ellos NUNCA admitían las cosas que hacían mal. “Nunca escuchó su padre diciendo: Lo siento, me equivoqué.” Le pregunta es, “¿Nunca?” Recuerdo la historia de una hija diciendo que fue abusada sexualmente por su padre durante años; cuando lo enfrentó, años más tarde, el le negó el episodio totalmente!

El debate de por qué las personas mienten y son deshonestas debido a la inseguridad personal, el miedo, la conducta, la personalidad tímida, la baja autoestima y los gustos, se convierte en un insulto para aquellos que fueron ofendidos y es un psico-balbuceo barato para confundir a la verdadera Cuestión: el egoísmo y el orgullo. ¡No hay nada más que eso! En su forma extrema, la negación de un hecho incorrecto está mal enjaulada en el patio interior de la mayor parte del corazón. Para otros, se trata de esquivar las consecuencias de su conducta.
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jueves, 8 de septiembre de 2011

TIEMPO DE INSPIRACIÓN

SEPTIEMBRE   
Del Poemario Extraña Hora: Madrugada
Inédito de Narcisa Ferreira de Pimentel

Un abrazo silencioso marcó nuestra despedida
Mas, cuando te dije adiós no logré mirar tu rostro
Pues las lágrimas vertidas el día de mi partida
Me opacaron la visión y a penas te percibía

La congoja se hizo dueña de mí desde aquel instante
Te prometí muy solemne desde el fondo de mi alma
Que estarías en mi mente, que nunca te olvidaría
Y por doquiera que fuere, por siempre mi amor serías

Entre los fuertes sollozos que irrumpían por mi pena
Yo pude apreciar también que alguna promesa hacías
Pero no logré escuchar con claridad tus palabras
Pues con mi angustiado llanto tu juramento no oía

Fue en Septiembre lo recuerdo ¡cómo lo habría de olvidar!
Sentí un dolor tan profundo ante nuestra despedida
Nunca pensé que en otoño me dejarías escapar
Como la hojarasca al viento, o como la ría al mar

Serás para siempre en mi vida, y hasta después de mi muerte
Remembranza inolvidable, si es que no volviera a verte
Te convertiste en mi sombra desde aquella despedida
Y la añoranza es tan grande, que me rebasa la vida

Surges del fondo de mi alma al nacer la primavera
Con el olor de los pinos y flores de las praderas
Mas, aunque cambien los aires al nacer cada verano
Septiembre estará en mi alma todos los meses del año

Cada hoja de septiembre que se adosa a los caminos
Me recuerda aquel otoño, de cuando nos despedimos
Y ha pasado tanto tiempo desde que me hice ausente
Que te pienso y me pregunto si aun cavilo en tu mente
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miércoles, 7 de septiembre de 2011

MUERTES VIOLENTAS

Nos llena de dolor y de rabia la noticia de que tres miembros de una familia moncionera fueran asesinados a sangre fría en Filadelfia, Pennsylvania, EE.UU. Las víctimas son Porfirio Núñez, su esposa Carmen y su hermana Lina Núñez.

En nombre de Mao en el Corazón extendemos nuestras condolencias a los familiares ante tan irreparable pérdida y a la comunidad de Monción ante un hecho que ha anodadado y consternado a sus miembros que de seguro se estarán preguntando, ¿por qué? Que el todopoderoso le de amparo a las víctimas y consuelo a los familiares y a los moncioneros.

Por Raymundo Infante
Tomado de Demaosoy.com

MONCION, Santiago Rodriguez.-Fueron atracados y asesinados los comerciantes moncioneros, Porfirio Núñez, su esposa Carmen y su hermana Lina Núñez en Filadelfia, cuando varios individuos llegaron en busca de dinero en la caja del negocio y los mataron a sangre fría, según los primeros informes.

Los cuerpos de los dominicanos fueron llevados a un hospital en Pennsylvania y se espera en las próximas horas un informe de la policía.

Gran pesar se vive en el municipio Monción, Santiago Rodriguez, al conocerse del asesinato de tres personas oriundas de esta comunidad serrana.

Porfirio Nuúñez era muy conocido en la Villa de Los Pinares por su trayectoria de servicio social a la comunidad y sus aportes en la Parroquia San Antonio de Padua de aquí.

El Alcalde José Espinal lamentó el hecho al tiempo de destacar que el pueblo moncionero esta consternado por la tragedia.
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DELINCUENCIA Y SOCIEDAD

CARICATURAS DE CRISTIAN HERNÁNDEZ




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martes, 6 de septiembre de 2011

MAO EN EL RECUERDO

UN DÍA INOLVIDABLE
A mi hermana Esther
Por Dr. Guarionex Flores Liranzo

(Foto: Mao circa mayo 1956. Haga clic en la foto haga para agrandarla).

El 2 de septiembre del 1955, apenas clareó, la tía Griselda nos despertó a mí y a mi hermano Miguel. Nos vistió rápidamente y nos dijo que íbamos a salir con ella para ir a la casa de una amiga. Era una salida desusada, por lo temprano. Griselda nos tomó de la mano y salimos de la casa donde nacimos en la calle Agustín Cabral, entre las calles Presidente Trujillo (hoy Duarte) y 27 de Febrero. Nuestros vecinos inmediatos eran don Otoniel Acevedo y don Pericles Reyes, y sus familias. Yo tenía 3 años y 6 meses de edad, y Miguel, 2 años y 1mes. Nuestra querida tía materna había llegado a Mao con doce años, pocos meses antes de nacer yo, el primogénito. Cuenta que, recién nacido, me cargaba sobre una almohada. Al parecer yo era algo muy preciado y valioso, o se esperaban grandes cosas de mí. Este y otros privilegios de la primogenitura no evitaron que, más luego, cuando le desobedecía, me aplicara el remedio correspondiente con una varita de tamarindo.

Pero entonces, caminábamos por la calle con escasísima gente y ningún vehículo. Tres cuadras adelante cruzamos a la acera de enfrente y doblamos a la izquierda en la calle Beller. Dos cuadras más y pasábamos por la acera de los almacenes enfrente del Mercado Municipal. Como todo estaba cerrado, era extraña la tranquilidad por la ausencia del ajetreo y bullicio de personas, carretas y bestias de carga en el mercado y sus alrededores. En la esquina noroeste de aquel, doblamos a la derecha. Ahora caminábamos por la calzada de la calle Mella. El pavimento de tarvia, lleno de cráteres, desapareció después de dos cuadras. Parecía que íbamos hacia el campo porque adelante se veían pocas casas y muchos árboles en la distancia. Al final de la calle de tierra, a la derecha, había una casa aislada. El sol empezaba a asomar detrás de la casita en la misma orilla del pueblo.

Griselda llamó y la puerta de entrada (que daba hacia el oeste, en una pequeña galería) seguido se abrió y asomó Hilda (nombre del que no estoy seguro), una amiga de la familia. Hubo un breve intercambio y mi tía se marchó enseguida. Miguel y yo quedamos, tranquilos y seguros, sentados en sendos sillones de madera en la sala. A la derecha había una habitación-dormitorio, de donde regresó nuestra anfitriona para seguir hacia atrás, donde estaba el espacio del comedor y cocina. Era una casa pequeña, nueva en sus tablas rústicas y techo de zinc a dos aguas. Sin ostentación, el ambiente era acogedor y tranquilo. Había, fuera de mi alcance, un pequeño radio de color oscuro encima de una repisita con un pañito tejido a mano. Mi tía Griselda también bordaba y tejía.

Tal parece que nuestra presencia allí había sido planificada, porque cerca de media hora después Hilda nos condujo a la mesa, donde nos esperaban sendos platos de mangú de plátanos verdes con huevos fritos, que a mi hermano y a mí nos sentaron de maravilla. No recuerdo que allí hubiese un marido en ese momento, pero a lo mejor vino después. Más tarde, llegó un hombre joven, que creo era Aquilito Morel o Chelo Tejada, compañeros de trabajo de mi papá. Nuestra anfitriona era linda y joven, y todavía no tenía hijos.

Entonces, por la puerta trasera abierta, próxima, Miguel y yo descubrimos que la casa estaba en el borde de una pendiente más o menos empinada, que terminaba unos veinte metros más allá en el canal Bogaert, el más viejo de los canales de riego de Mao. Al momento, un jolgorio de mozalbetes pasó por el lado en dirección del canal. Era un viernes. La hora, cerca de las nueve, y de seguro estos siete u ocho rapaces (pienso que de entre ocho a doce años de edad) estarían despidiendo las vacaciones escolares en su baño favorito. A petición nuestra, Hilda nos acercó hasta unos diez metros de la “zanja”, donde el grupo se divertía zambulléndose encueros, dando “panqueadas” y haciendo alardes sobre quién cruzaba nadando más rápidamente. Mi hermano y yo nos sentamos en la pendiente de tierra seca y mirábamos fascinados las proezas de los muchachos. En el grupo yo reconocí a los hermanos Rafael Pericles y Athos, mis vecinos, y a Belanche. Todos se divertían de lo lindo. Mientras tanto, un muchacho permanecía en nuestra orilla, la izquierda, y tenía en sus manos un cordel de pesca, a cierta distancia aguas abajo. De repente, el muchacho lanzó un grito, pues había enganchado un pez, que luchaba tenazmente. Sus compañeros acudieron alrededor del pescador. Entonces éste se quitó rápidamente la ropa y se arrojó al agua asiendo el cordel para destrabar la presa, que parece se había encuevado o enredado en alguna raíz. Cuando alzó su captura fuera del agua, en medio del canal, todos quedamos asombrados al ver que se trataba de una anguila. Su heroica acción de seguro la copió de alguna película en blanco y negro de las que se exhibían en el cine de don Mario Evertz en las tandas y matinés de los domingos. Aspiro a que alguno de esos mocosos pueda recordar el episodio.

Cerca del mediodía alguien nos llevó de regreso a nuestro hogar, donde nos encontramos con la impactante sorpresa de que teníamos una hermanita que acababa de nacer. Mi madre había dado a luz, tempranito, a Esther Mercedes de la Altagracia en la mesa del comedor, asistida por la señora Santana, una veterana comadrona nativa de San Francisco de Macorís. La criatura se estaba asfixiando debido a que tenía una circular del cordón umbilical alrededor del cuello, trampa que la partera cortó con una tijera que le entregó mi padre. El primer minuto fue angustioso porque la bebé no lloró, pero entonces lo hizo, luego de las desesperadas maniobras de estimulación de mi padre. La niña pesó once libras, y el embarazo y el parto fueron tan laboriosos, que, cuatro años después a mi madre le corrigieron (cuando parió a Záida, la menor de los hijos, en la capital) una hernia umbilical y un descenso o cistocele. Mi padre estaba loco de contento con la niña, que siempre fue su derriengue: grandota, extrovertida y generosa.
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lunes, 5 de septiembre de 2011

A PROPÓSITO DE...

PARADOJAS
Fernando Ferreira Azcona

Vivir muchos años -fíjese que no digo envejecer- trae consigo grandes satisfacciones, pero también trae aparejados grandes dolores…

¿Qué mejor satisfacción que llegar al otoño de nuestros días, mirar hacia atrás en el tiempo y ver que has tenido éxito? No vayan a creer que me refiero al éxito económico o social. No. La más grande y mejor satisfacción la proporciona el saberte un hombre o mujer que ha sido capaz de crear y formar una familia, emocionalmente estable, donde reina la armonía y el amor, útil a la sociedad, productiva, que puede aportar, con el trabajo honesto, al desarrollo de nuestro país, al engrandecimiento de la Patria.

Asimismo, es altamente gratificante, ver que has sido capaz de hacer y mantener amistades por toda una vida. Amigos que con el devenir del tiempo se convierten en aquellos hermanos y hermanas que el Señor no te dio, sino que tú los elegiste o ellos te eligieron a ti para crecer, avanzar y madurar juntos.

Luego, la familia crece, con las nueras y los yernos que tus hijos/as escogieron como compañeros de vida, que también se convierten en tus hijos e hijas, y que como parejas, te transforman en abuelo/a y te dan el inmenso placer de ver y apreciar la continuación de tu propia existencia.

Llegan aquellos angelitos/diablitos llamados nietos, y entonces experimentas la maravillosa sensación de ser padre de nuevo. ¡Cuánto se quieren estas criaturas de Dios! ¡Cuánta terneza, cuando se duermen en tus brazos!

Si todo es como los últimos tres párrafos, ¿dónde están las paradojas? Pues, en que el vivir largos años también trae consigo grandes dolores. Y aunque los amables lectores no lo crean, los que menos molestan, los que menos duelen, son los que traen los achaques que llegan con los años. Es decir, los dolores físicos. Los que realmente duelen, son los que golpean el alma, los que parten el corazón en mil pedazos.

Hoy, 5 de Septiembre, que uno de mis grandes amigos, mi hermano Diogenito está de cumpleaños, no puedo apartar de mi mente, a otros tres hermanos que se marcharon a destiempo, a la morada eterna. ¡Cuánto duele aceptar que Ningue, Monchy y Patria ya no están con nosotros! ¡Cuánto duele perderlos en cuestión de meses!

¿Y por qué los recuerdo hoy? Porque así como Lilí Santana me llamó hace un rato, ellos también me hubiesen llamado para decirme: “Compadre, acuérdese que Diogenito cumple años hoy. No se le olvide llamarlo, o Ferreira, acuérdate de llamar al Pullú que está de cumpleaños”.

¡Dios Mío, cuanto diera yo por escuchar esas voces!
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FALTARON DOS LLAMADAS

Para esta fecha, acostumbro averiguar como un entrometido ciertas comunicaciones telefónicas que acostumbra hacer mi hemano mayor, Rafael Santana (Lilí), bautizado con ese apodo por aquel famoso Dr. Peña Andújar, compadre de mi mamá quien al atender el parto, notó el color negro de la criatura y al instante le dijo a la recien parida: "Comadre, es prieto como Lilí", comparándolo con el color de aquel famoso Presidente Ulises Heureaux. Bienmente abatido, no vilmente asesinado. Valga la aclaración.

Vuelvo al tema, dentro de esas llamadas hice una que acostumbro hacer el 24 de Septiembre, día de su cumpleaños, pero me adelanté por mi sentir, por querer desahogarme al saber por nuestro importante medio MEEC el cumpleaños de Diogenito Castellanos, uno de los 5 mejores amigos que he conocido en mi vida. Amigos desde que empezaron a conocer lo que era la amistad, despegados de intereses personales, han sido leales en todo el sentido de la palabra.

En Febrero, uno de esos amigos, Fernando Ferreira, fue sometido a una delicada operación en la ciudad de Miami, allí estuvimos mi hermano y yo juntos a otros amigos y familiares, dándole un apoyo necesario para el momento.

Las llamadas llovían desde Santo Domingo y otros países orando por el bienestar de nuestro querido paciente, quien aparte del equipo médico que lo atendía, consiguió otro al lado en la persona de mi hermano, quien daba más recomendaciones y recetas que todos esos capacitados Dres. Se lo toleramos porque su interés era que su otro hermano se sanara como tal, gracias a Dios.

Dentro de esas llamadas, llega una de los 5 amigos, la de Monchy Colón, quien luego de conversar con su hermano paciente, prosigue hablando con otro de los 5, mi hermano consanguíneo y termina conmigo donde siempre, con uno de sus chistes, con su eterna risa me dice: "Mella,consígueme los CD's que me prometiste".

Le hice la promesa de que en la primera oportunidad se los enviaría. No hubo tiempo, llegaron tarde, sus amigos los están recordando con ellos, cargados de música clásica romantica.

Al regresar a NY, previamente fui al hospital a despedirme de mi amigo recién operado y al darle la mano noté sus ojos un poco húmedos, brillosos,lo cual evadí para no hacer lo que involuntariamente se estaba produciendo y como privamos en que los hombres no lloran, salí de la habitación para hacerlo a solas.

Dos días después, mi hermano Lilí me llama y con palabras entrecortadas me da la triste noticia de Monchy y al mismo tiempo me pregunta: "¿qué está pasando Mella, primero Ningue y ahora Monchy?"; le contesté: "bueno, Dios es el que sabe", de manera alentadora, pero no conforme con lo sucedido.

Hoy, en el cumpleaños de Diogenito, de nuevo llamo a mi hermano y de curioso quise averiguar las llamadas que por tradición se realizan esos amigos, y le pregunto: "¿llamaste a Diogenito?"; me contesta: "claro que sí". Sigo indagando: "¿y Fernan, lo habrá llamado?", y me dice un poco incómodo, "ese no falla, qué te pasa?"; luego de él notar una ligera pausa que hice, me recalcó: "No, Mella, lamento que tú no puedas; nadie puede sustituir las llamadas que faltan".

Colgué un poco incómodo, pero luego comprendí que esa hermandad es insustituible. Pero esto no quiere decir que entre nosotros no exista ese cariño y amistad, que la palabra "hermandad" traspasa los límites de amistad y estoy conforme con el nivel que estoy.

Feliz cumpleaños Diogenito

Manito
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