sábado, 22 de marzo de 2014

PARA REFLEXIONAR EN EL DÍA MUNDIAL DEL AGUA

ALEJANDRO CARRA / MADRID
ABC.ES


La demanda de agua se disparará en el mundo un 40 por ciento en 15 años. La ONU pide en el Día Mundial del Agua más eficiencia en la gestión de un «derecho» al que no tienen acceso 800 millones de personas

AFP/AREF ALI
Una joven paquistaní acarrea agua en su cabeza a las afueras de Lahore


Hace ya tiempo que se dijo que las guerras del futuro serían por el agua. Por eso, la ONU recuerda hoy -Día Mundial del Agua- que 768 millones de personas carecen de este vital elemento y que 1,400 niños mueren diariamente por consumir agua sucia.

Pero el problema del agua no afecta solo a los países pobres sino que también lo será para las naciones ricas y, sobre todo, para las emergentes. Para 2030, las estimaciones hablan de un aumento de las necesidades de agua de la población mundial en torno al 40 por ciento. Y una de las causas de la enorme presión sobre los recursos hídricos proviene del sector energético. Según el informe de la ONU «Agua y energía», aproximadamente el 90 de la generación de energía requiere de uso intensivo de agua; en 2010, se calcula que se extrajeron 583,000 millones de m3 de agua para ese fin.

Thierry Mallet es el vicepresidente ejecutivo de Innovación de Suez Environnement, líder mundial en la gestión del agua y residuos, y en conversación con ABC confirma que, efectivamente, estamos ante uno de los grandes retos de la humanidad porque a los casi 800 millones de personas que no tienen acceso al agua habrá que sumar «entre 3,000 y 4,000 millones de personas que vivirán en un futuro en zonas de estrés hídrico».

Gestionar los extremos

El calentamiento global va a tener un impacto importante sobre el agua. Mallet explica que «el cambio climático está modificando el régimen de lluvias y la estabilidad de los recursos hídricos, que en su mayoría provienen del agua de superficie. Lo que observamos es un cambio hacia temporadas secas y otras de lluvias muy fuertes. Y habrá que ser capaces de gestionar esos dos extremos. Para la escasez, la reutilización del agua es esencial. Lo normal es que una ciudad recicle el 2% de la que usa, pero en ciudades como Adelaida, en Australia, ya hemos conseguido alcanzar un 20 por ciento; en Los Angeles, en California, recuperamos una parte de las aguas negras de la estacion depuradora para tratarla con cinco diferentes niveles de calidad y usarla para el golf, para la industria y para inyectarla en el suelo -después de un proceso de ultrafiltrado y ósmosis inversa- como freno a la salinización de los acuíferos.

En el lado contrario estarían las épocas de exceso. «En ciudades como París, Marsella o Burdeos -continúa Mallet- trabajamos con sistemas inteligentes que anticipan mediante radares dónde van a producirse las lluvias y nos permiten vaciar con anticipación la red de aguas residuales para minimizar el impacto de las inundaciones».

1 comentario:

  1. Esta realidad, patética y extremadamente preocupante, parece que la gente común aún no la asimila en todo su contexto y significado, puesto que a diario solemos ver dolorosamente en nuestro entorno como se dilapida irreverente este precioso líquido vital, sin el cual no existiría nuestro valioso existir y trascender con fluidez armoniosa.

    El calentamiento global es otro factor de suma importancia, debido a que los bruscos cambios climáticos nos traen inmisericordes consecuencias, que si oportunamente no acatamos las previsiones mínimas necesarias para enfrentarlas, continuarán ocasionando inesperadas consecuencias, con su lastre de grandes martirios e irremediables sequías y hambrunas convergentes con espeluznantes devastaciones humanas.

    Es una triste realidad avasallante para naciones ricas y pobres, lo que implica que nos atañe a todos como para buscar y aplicar sin pérdida de tiempo los paliativos indispensables, de manera de acometerla con eficiencia y eficacia en toda su rudeza y trascendencia. Creo que todavía estamos a tiempo, aunque esté resultando sumamente mínimo nuestro accionar, pero por poco que sea, amerita un enérgico esfuerzo mancomunado de las naciones y de sus pobladores, quienes somos los sufridos padecientes de sus aniquilantes efectos y consecuentes resultados.

    Nelson Rodríguez Martínez (Cuqui)

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